Viajes de un Colombiano en Europa, primera serie
Part 1
VIAJES DE UN COLOMBIANO EN EUROPA.
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PRIMERA SERIE.
INDICE.
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AL SEÑOR DON MANUEL AMUNÁTEGUI, DIRECTOR DE «EL COMERCIO» DE LIMA
ADVERTENCIA
DOS PALABRAS AL LECTOR
PRIMERA PARTE.
CAPITULO I.--LA PRIMERA AUSENCIA.--Adiós al suelo natal.--La ciudad de Honda.--La gran vegetación.--El puerto de «Conejo».--Una escena octurna. --El vapor «Bogotá»--Nare y «San-Pablo».
CAP. II.--EL BAJO MAGDALENA.--Las riberas del gran rio.--«Puerto nacional».--La aldea de Regidor.--Una danza de zambos.--La semi-barbarie de la raza africana.--Los desiertos.--Las huertas de «Margarita».--Mompos.--La confluencia del Cauca.--Calamar.
CAP. III.--LA REGION MARÍTIMA.--El canal del «Dique».--Las ciénagas; la salida al mar.--Cartagena; su bahía; sus arrabales.--Adios á la patria.--El mar por primera vez.
CAP. IV.--EL OCÉANO.--La poblacion del vapor _ames_ La bahía y la ciudad de San-Thomas.--Una noche poética.--El vapor _Paraná_.--Grupos sociales.--Escenas á bordo.--Una ceremonia fúnebre.--Temporales. --Las costas de Inglaterra.
SEGUNDA PARTE.
ALGO DE INGLATERRA Y FRANCIA.
CAP. I.--SOUTHAMPTOM.--La ciudad y su puerto.--Movimiento comercial. --Interior de la ciudad.--Primeras impresiones.--Un compañero mistificado.--El primer tren de ferrocarril.--De Southampton á Londres.
CAP. II.--ASPECTO GENERAL DE LONDRES.--Las grandes calles.--Costumbres diversas.--Miseria y beneficencia.--Contrastes dolorosos. --Reflexiones sobre el pauperismo.
CAP. III.--EL TÁMESIS EN LONDRES.--Los puentes, la navegación y las márgenes del gran rio.--Las Casas del Parlamento.--Westminster.--La Torre de Londres.--Los Docks del comercio.--El Túnel.--Greenwich; el Hospital militar,--El _Leviatan_ en obra.
CAP. IV. JARDINES Y MONUMENTOS.--El Jardín Botánico.--El Zoológico. --El Coliseo.--El Museo Británico.--San Pablo.
CAP. V.--CURIOSIDADES.--El Diorama.--La galería Tussaud.--El Palacio de cristal.--El Banco de Inglaterra.--La Bolsa.--Diversos objetos interesantes.
CAP. VI.--DE LONDRES A PARIS.--En el wagon.--Dover.--El paso de Calais.--La entrada á Francia.--Calais.--Amiens.--Las cercanías de París.
TERCERA PARTE.
DE PARÍS A MADRID.
CAP. I.--LA BORGOÑA Y LYON.--Los ferrocarriles.--Melun. --Fontainebleau.--Montereau.--Sens.--Jolgny.--Tonnerre.--Dijon. --Impresiones nocturnas.--Panorama de Lyon.
CAP. II.--LA CIUDAD DE LYON.--Hidrografía.--Varios objetos.--El Palacio de las Artes.--Un contraste curioso.--Varios monumentos.--Las fabricas de sederias.
CAP. III.--EL VALLE DEL RóDANO.--Aspecto general.--La Provenza. --Panorama de Marsella.--Interior de la ciudad.
--Industria y comercio.--Grupos sociales.--Mendicidad.
CAP. IV.--CATALUÑA.--Orografía de España.--El puerto de Barcelona. --Condiciones sociales de Cataluña.--Rasgos notables.--Los Catalanes. --Centros manufactureros.--Barcelona.--Tarragona y Reus.--Un tipo inglés.
CAP. V.--VALENOIA Y SU VALLE.--Una aduana española.--Del Grao á Valencia.--Estructura y panorama de la ciudad.--Un juicio de aguas. --Tipos sociales y costumbres.
CAP. VI.--DIEZ Y OCHO HORAS DE CONTRASTES.--La «Huerta» de Valencia. --San Felipe de Játiva.--La «diligencia» española.--Almanza.--La Mancha y el valle del Tajo.--Un personaje de España.
CUARTA PARTE.
LA NUEVA CASTILLA.
CAP. I.--MADRID MONUMENTAL.--Aspecto general.--Plazas, paseos y jardines.--Museos y bibliotecas.--Palacios, teatros y otros monumentos.--Las caballerizas reales.
CAP. II.--MADRID POLÍTICO Y SOCIAL.--La Corte y la nobleza.--La juventud española.--Escenas matinales.--Las calles de Madrid.--El Prado.--El teatro español.--El café público en España.--Tendencias sociales.
CAP. III.--ARANJUEZ.--Un paseo popular.--Mi compañero.--El valle de Aranjuez.--Un grupo de periodistas.--Una corrida de toros.--El _monte_ en ferrocarril.
CAP. IV.--TOLEDO.--La Semana Santa.--Por la orilla del Tajo. --Topografía de Toledo; su origen.--La Catedral y otros monumentos religiosos.--El _Alcázar_.--Condicion social de los toledanos.
CAP. V.--LA MANCHA.--Dos compañeros de viaje.--Aspecto del país. --Recuerdos de Don Quijote.--Las poblaciones manchegas.--La Sierra-Morena.
QUINTA PARTE.
LAS ANDALUCIAS.
CAP. I.--JAEN Y GRANADA.--Panorama general.--Las colonias de Cárlos III.--Baylen.--Jaen y sus campiñas.--De Jaen á Granada.--Idea general de Granada.--Curiosidades de la ciudad.
CAP. II.--GRANADA MONUMENTAL Y SOCIAL.--La Alhambra--La vega de Granada.--El Jenerallfe.--La Catedral.--La Cartuja.--El Albaicin. --Los Gitanos en Granada.
CAP. III.--LAS FALDAS DE LA SIERRA-NEVADA.--Santafé.--Un comisionista en viaje.--Loja.--La Sierra-Nevada.--El valle de Málaga.--La ciudad y sus curiosidades.--Algunas impresiones.
CAP. IV.--EL ESTRECHO DE GIBRALTAR.--A bordo.--El golfo de Algeciras. --Escenas de la tarde.--La ciudad de Gibraltar.--Situacion y comercio. --La fortaleza.--Delante de Tarifa.
CAP. V.--LA BAHÍA DE CÁDIZ.--La isla de Leon.--Panorama de Cádiz. --Reminiscencias.--Curiosidades y costumbres.--San-Fernando.--Puerto Real.--Puerto-Santa-María.--Algo mas sobre Cádiz.--El bajo Guadalquivir.
CAP. VI.--SEVILLA.--Idea general de la ciudad.--Panorama circunvecino. --El tipo sevillano.--Costumbres sevillanas.
CAP. VII.--MONUMENTOS Y CURIOSIDADES DE SEVILLA.--La Catedral.--El Alcázar.--La Lonja.--El Museo de pinturas.--La Universidad.--La Casa de Pilatos.--El barrio de Triana.--La industria sevillana.--Varias observaciones.
CAP. VIII.--EL GUADALQUIVIR.--El primer tren de Sevilla á Córdoba.--Un marqués comunista.--La provincia de Córdoba.--Aspecto de la capital. --su poblacion y su estadística.--La Mezquita-catedral.--Curiosidades. --De Córdoba á Baylen.--Andujar.
SEXTA PARTE.
DE MADRID A PARIS.
CAP. I.--EL ESCORIAL.--La cuesta del Guadarrama.--Lo que vale un _Real-sitio_.--El ciego Cornelio.--San Lorenzo--La _Casa del Príncipe_.--Algunas reflexiones.--Una escena de costumbres castellanas.
CAP. II.---LA VIEJA CASTILLA.--Un cura en diligencia.--Las llanuras castellanas.--Un poco de diplomacia.--La província de Valladolid. --La capital; sus monumentos, curiosidades, costumbres é industrias.
CAP. III.--PALENCIA Y SANTANDER.--El canal de _Castilla_.--La provincia de Palencia y su capital.--Alar-del-Rey; las fuentes del Ebro.--El rio Besaya.--La provincia de Santander.--La ciudad y su bahía.
CAP. IV.--LAS PROVINCIAS VASCONGADAS.--La ría del Nervion.--Idea de las tres provincias.--Bilbao.--Los Pirineos vascongados.--Vitoria. --Tolosa y San Sebastian.--El valle del Bidasoa.
CAP. V.--EN FRANCIA.--Del Bidasoa á Bayona.--La ciudad de Bayona. --Las _Landas_.--Burdeos;--su aspecto, su comercio, sus monumentos, etc.--De Burdeos á París.--La hoya del Loira.
CAP. VI.--PRESENTE Y PORVENIR DE ESPAÑA.--Diversas faces de España; --clasificacion de sus grupos sociales y geográficos.--Comparaciones; --rasgos característicos.--Consideraciones generales.--Aptitudes del pueblo español.--Defectos de su gobierno.
AL SEÑOR
DON MANUEL AMUNATEGUI
DIRECTOR DE «EL COMERCIO» DE LIMA.
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Este escrito, como la mayor parte de los que han salido de mi pluma en Europa, desde abril de 1858, debe su primera aparición á los estímulos generosos, á la ilustrada y desinteresada protección que le han dado, como propietarios y redactores de «El Comercio,» Usted y nuestro noble y malogrado amigo DON ALEJANDRO VILLOTA. Es «El Comercio» el que primero ha dado á luz las paginas incorrectas y frecuentemente improvisadas de este libro. Por lo mismo, á nadie mejor que á los perseverantes directores de ese diario--que defiende la libertad y difunde la semilla de la civilización en el suelo hispano-colombiano--les corresponde el modesto homenaje de esta obra. Acéptelo Usted, mi fino y respetable amigo, en su nombre y en el de nuestro lamentado amigo VILLOTA, como un testimonio de alta consideracion y gratitud profunda. Cada cual da de lo que tiene: hombre de corazon y escritor, lo mejor que puedo ofrecer á Usted es mi cordial afecto y el humilde fruto de algunas de mis labores.
JOSÉ M. SAMPER. París, Febrero 7 de 1862.
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ADVERTENCIA.
La narración de mis Viajes comprenderá cuatro series, contenidas en cuatro volúmenes.
La primera, que publico ahora, se refiere á la region del rio Magdalena, en los Estados Unidos de Colombia (antes «Nueva-Granada»), mi punto de partida,--á la travesía del Atlántico, una parte de Inglaterra, muchos departamentos de Francia, y sobre todo España.
La segunda, que va á entrar en prensa, comprenderá la descripción de Suiza, la Alemania del Rin, Bélgica y varios departamentos de Francia.
La tercera abrazará las narraciones relativas á otra parte de Francia (la del Nordeste), y á Wurtemberg, Baviera, Austria, Hungría, Bohemia, Sajonia, Prusia, Hamburgo, Hanover, Hese-Gasel y Holanda.
La cuarta comprenderá la Gran Bretaña, Italia, y un estudio social comparativo de Paris y Lóndres y de la civilizacion europea.
Cada volúmen irá provisto, como el presente, de un sencillo mapa indicativo de los itinerarios.
Si, por algún inconveniente insuperable, no alcanzare á terminar mi publicación en París, la terminaré precisamente en Bogotá, en 1863.
No debe olvidarse que el texto de este volúmen ha sido escrito y publicado en 1859-60, y que por tanto es á esa época que se refieren todas las observaciones estadísticas, y otras de carácter mas ó menos transitorio.
EL AUTOR.
VIAJES DE UN COLOMBIANO EN EUROPA.
DOS PALABRAS AL LECTOR.
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No sé el grado de estimacion que puedan merecer de parte de muchos lectores las reflexiones de un viajero que, desconocido fuera de su patria, emprende su peregrinacion desde el corazon de las selvas colombianas hasta el centro de estas viejas sociedades europeas, repletas de recuerdos, grandiosos monumentos y amargos desengaños.
Amante de contrastes y siempre solicitando la verdad, he dejado mi dulce patria de libertad y de esperanzas,--la tierra de las montañas colosales, de los valles espléndidos, de las cataratas, las selvas, los espumantes rios, las altas cimas coronadas de nieve, los perfumes, los ecos misteriosos, las soledades, los tesoros de luz y de armonía y la pompa inagotable de esa naturaleza que resume en su seno toda la poesía y todas las maravillas de la creación! Todo eso se queda atras: todo eso es Colombia, escondida bajo el manto de conchas y coral, de luz y de misterio que le extienden el Atlántico y el Pacífico....
¿Y por qué dejar tan lejos todo ese mundo que se adora? Es que el demócrata de Colombia necesita nutrir su espíritu con la luz de la vieja civilización y fortalecer su corazon republicano con las severas enseñanzas de una sociedad ulcerada profundamente por la opresion y el privilegio. Es que la verdad no se adquiere completa sino por comparación, y el espíritu debe abrazar la vida de los dos continentes que trabajan de distinto modo en la obra de la civilizacion.
Es preciso asistir á este torbellino que conmueve al mundo europeo, en busca de la luz, de la ciencia, del refinamiento del arte, de las maravillas de la industria, y de todo este conjunto de esfuerzos admirables que constituye la obra del progreso.--Es preciso contemplar el espectáculo de esta sociedad en recomposicion, que bulle, que se agita y se preocupa, empeñada por resolver el problema del bienestar, luchando entre las tradiciones del absolutismo y las aspiraciones hácia la libertad.
El contraste es grandioso y merece un estudio bien esmerado. En Colombia, las sencillas escenas de la democracia, el misterio solemne, la soledad y el espectáculo sublime de la naturaleza en todo el esplendor de su pompa y su grandeza. En Europa, las intrigas de las aristocracias, la luz de la ciencia, la población exuberante, y el arte levantado hasta las mas prodigiosas proporciones. Si Colombia es la tierra del porvenir, de la esperanza y de la idea; Europa es el mundo de lo pasado, de los recuerdos y de los hechos. Comparar esos dos mundos, analizando el organismo y la fisonomía de la civilizacion en cada uno de ellos, tal es la tarea del viajero.
Por mal que desempeñe mi parte de labor ¿no he de esperar, pues, que algunos de los lectores del Nuevo Mundo se asocien á la investigacion que uno de sus hermanos viene á hacer sobre el terreno de donde partió, con los horrores de la conquista, la civilización semi-feudal que se nos infiltró? Feliz el viajero que, animado del mas profundo sentimiento de amor hácia su familia predilecta de las regiones de Colombia, pudiera encontrar en su peregrinacion tesoros de verdad que ofrecer á sus hermanos!
Asistir dia por dia, hora por hora, á este flujo y reflujo de las instituciones y de las costumbres, de la literatura, de la ciencia y de la industria, que se revela en admirables monumentos, en suntuosos museos y ricas bibliotecas, en los ferrocarriles y telégrafos, en las fábricas de enorme ó de ingeniosa produccion, en las academias y universidades, en las exposiciones y los congresos internacionales, en las imprentas y los gabinetes artísticos, en las escuelas populares, en los institutos de beneficencia y de penalidad, en la administración de la justicia bajo diferentes formas, en los puertos, los diques y canales, en los teatros de todo género, en los lugares públicos destinados al servicio de la ciencia y del buen gusto, en los Bancos, las Bolsas y las asociaciones, y en todo lo que puede representar un progreso, una tradición, una organizacion social ó un hecho característico; asistir á este movimiento, repito, es contemplar de bulto la obra de la civilizacion, es alimentar simultáneamente los sentidos y el alma. Ensayaré, pues, haciendo un esfuerzo por llenar esa tarea que será la historia de mi peregrinacion.
PRIMERA PARTE.
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CAPITULO I.
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LA PRIMERA AUSENCIA.
Adiós al suelo natal.--La ciudad de Honda.--La gran vegetacion.--El puerto de «Conejo».--Una escena nocturna.--El vapor «Bogota».--Nare y «San-Pablo».
Hay verdades que se hacen adagios porque todo el mundo percibe su impresion, y una de ellas es, que el mérito de lo que se ama no se comprende sino al carecer del objeto querido. El alma tiene, como las pupilas, sus bellas ilusiones de óptica, porque ella misma es la pupila del corazon, y los objetos crecen y toman formas siempre mas interesantes á medida que se nos alejan. He aquí por qué al embarcarme el 1º de febrero de 1858, en el puerto de las _Bodegas de Honda_, á bordo de un champan que debía conducirme al vapor _Bogotá_, estacionado siete leguas mas abajo, sentí mi corazón oprimido y preocupada mi imaginación.
Por primera vez iba á alejarme de mi patria por algunos años,... _talvez_ para siempre! _Honda_, con sus escombros sublimes, quebrantados sepulcros de una antigua opulencia,--sus saltadores y ruidosos rios, espumantes como cataratas,--sus altas palmeras entretejidas en flotantes pabellones,--sus siempre verdes y suntuosas arboledas que bañan en las ondas la crespa y abundante melena,--sus cerros escarpados y en anfiteatros, de eterna soledad, y sus llanuras de esmeralda cuyas altas gramíneas sacuden en el estío los recios huracanes;--_Honda_, la reina destronada, sombra de su lejano esplendor; se presentaba á mis ojos con su manto azul y sus ruinas cubiertas de parásitas, mas triste y mas hermosa que nunca. Jerusalen del poema oscuro de mi juventud, la dejaba entre sus colinas y sus bosques como un santuario de recuerdos venerables. La madre recibia el adios del hijo viajero: mi pensamiento la comprendía mejor que nunca!
Dejar la tierra natal ¡este solo hecho entraña un drama entero para el corazón! Qué momento tan solemne aquel, de recogimiento para el alma del viajero, de esperanza profunda y de temor supremo!
Al dejar la playa arenosa donde quiebra sus hondas el majestuoso Magdalena, creía separarme de un inmenso tesoro. Ahí quedaban: la tumba de mi padre, las tradiciones de familia, la ceniza del hogar, las dulces memorias, los caprichos y los locos amores de la juventud, los amigos, la fortuna, la libertad, el aire, el cielo, los mil rumores vagos y confusos, y todo ese adorable conjunto de impresiones y sueños, de pesares y recuerdos, de infortunios y dichas, que se llama la _Patria_!... Todo eso quedaba atras, como sepultado en un panteon cuya portada era _Honda_! ¿Y adelante?... Lo vago y desconocido,--lo infinito y maravilloso;--eso que el corazón acaricia en sus sueños de esperanza, y que la duda cubre con sus sombras cuando el viajero se dice: ¡_quién sabe_!
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_Honda_ es una vieja ciudad, enteramente española por su construccion, pero de un aspecto tan caprichoso y pintoresco que llega hasta las proporciones de lo romántico. El rio Magdalena, la grande arteria del comercio de Nueva Granada, despues de haber traído por algunas leguas la direccion de S. E. á O., pierde repentinamente su mansedumbre, se estrecha entre las altas rocas de dos serranías paralelas, y torciendo directamente al norte se lanza por entre raudales pedregosos, coronado de espuma, bramando como la gran mole de una catarata, y, como fatigado de ese descenso tormentoso, va á reposarse, una legua mas abajo, lamiendo suavemente las anchas playas de la _Bodega_. Una llanura de cuatro leguas, interrumpida por algunos bosques y colinas; pintorescos y de lujosa vegetacion, viene desde la derruida ciudad de Mariquita (la tumba del conquistador Quesada), al pié de la cordillera central de los Andes, y termina sobre la orilla izquierda del Magdalena, dominando el áspero raudal que los naturales llaman _el Salto_. El primoroso rio _Gualí_, azul, saltador, espumante como un torrente, y orrilado por suntuosas arboledas, limita la llanura por el norte, y corriendo de O. á E. viene á darle su limpio tributo al Magdalena, dividiendo en dos partes la ciudad de _Honda_; en tanto que á 400 metros mas arriba una hermosa quebrada desemboca tambien, cortando la playa del puerto principal.
Vista de fuera, _Honda_ parece una ciudad oriental ó morisca, ya par su caprichosa situacion y sus edificios de pesada manipostería, ya por el contraste de los colores, los techos, los blancos ó negros muros, las formas extravagantes y los balcones y azoteas, ya en fin por los penachos de los altos cocoteros, meciéndose blandamente como para abrigar con su sombra la ciudad, protegiéndola contra los rayos de un sol abrasador, que brilla en la mitad de un cielo eternamente azul y trasparente.
Honda tiene una población de 5,000 almas, y es el gran puerto de escala del comercio interior de la República. Si en la época de la colonia fué la vía del comercio europeo respecto del Ecuador y el Perú, la independencia de Colombia, el tránsito por el Istmo de Panamá y un espantoso terremoto que la redujo á escombros en junio de 1805, le hicieron perder su primitiva importancia comercial. Hoy no es mas que una plaza de tránsito, que empieza á resucitar en medio de los escombros, gracias á la agricultura interior y á las grandes ventajas que le ofrece la navegacion del Magdalena.
No he visto jamas una ciudad en donde estén tan bien representadas como en Honda la vida, que se ostenta en el poder de una naturaleza exuberante y espléndida, y de un comercío activo, y la muerte, que parece anidarse en la soledad de las ruinas ennegrecidas por el tiempo. Luchando la una contra la otra sin cesar, no es dudoso á quién tocará la victoria; es á la primera, protegida por la libertad y la industria, representantes del _progreso_, que es la síntesis de la vida!
La ciudad de Honda es el límite ó centro de dos regiones enteramente distintas: hácia el sur y el oriente las admirables comarcas del alto Magdalena; hácia el norte las soledades infinitas, los desiertos ardientes y la monótona uniformidad del bajo Magdalena. Arriba la mas espléndida region de la Colombia meridional; un panorama infinitamente variado de llanuras y colinas, de selvas y montañas, de contrastes interminables en las formas, los colores y los recursos de la naturaleza; y toda esa sucesion de valles lacustres y de lujosas serranías, enriquecida por una poblacion activa, numerosa y bastante civilizada, y por las obras de una agricultura progresiva, que se mancomuna con el comercio, la industria pecuaria, las artes y la minería. Allí, en toda esa comarca primorosa, _ardiente paraíso_ de Nueva Granada, se ve la vida social, el desarrollo activo, la civilización.
De Honda para abajo, siguiendo el curso del Magdalena, la escena cambia enteramente. El rio, como para revelar mejor el carácter salvaje de la región que le rodea, se hace mas perezoso en su marcha, y léjos de profundizar su cauce, se bifurca en multitud de brazos, se ensancha á veces como un pequeño mar interior, escondiendo sus aguas entre el follaje de las selvas seculares; levanta en su camino un enjambre de islotes pintorescos; y haciéndose mas ingrato por la abundancia de sus insectos venenosos, la ferocidad de sus terribles caimanes, la ardentía de sus playas calcinadas por un sol devorador, y la absoluta soledad de sus vueltas y revueltas, sus ciénegas y barrancos de salvaje tristeza, revela que allí no ha fundado el hombre su poder, que la humanidad no ha tenido todavía valor para entrar en lucha con esa emperatriz de los desiertos que se llama _Naturaleza!_
Tal es la región que yo debía atravesar, siguiendo la corriente del Magdalena, al darle mi adiós á la tierra natal.
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El _Champan_ se apartó de la playa, los remos se agitaron al compas de los gritos salvajes de los _bogas,_ y pocos minutos despues, al torcer su curso el Magdalena por entre monstruosos peñascales, se perdieron de vista los últimos penachos de los cocoteros que indicaban el sitio de la _Bodega_. El hombre desapareció para ceder el campo exclusivamente á la vegetacion.
Gigantesca siempre, variada al principio, encantaba donde quiera, presentando las mas hermosas vistas sobre los altos peñascos de la orilla, ó en los pabellones de lujosa verdura que venian á extender sus flotantes encajes de parásitas y enredaderas sobre la playa misma, á donde sale á calentarse, en lechos de arena calcinada, el temible y monstruoso _caiman_, terror de los habitadores de las ondas. Ya se ven bosques enteros de cedros seculares cubriendo con su oscura sombra las quiebras de una ladera trastornada por las conmociones de la naturaleza; ya los grupos de altísimas palmeras forman pabellones donde se columpian bandadas de papagayos primorosos; ya sobre la barranca arcillosa de rojos estratos compuestos de capas desiguales, se levanta un grupo de gigantescas _guaduas_ (_bambús_), que, entretejidas por mil delgados bejuquillos cubiertos de flores, lanzan sus plumajes flexibles sobre las ondas del rio, como abanicos abiertos por el viento, donde una hada de los bosques ha trazado sobre el fondo verde los mas caprichosos arabescos y mosaicos.
Por todas partes lujo y exuberancia de vegetacion, riqueza de contrastes y variedad de formas y colores en la naturaleza; pero ausencia absoluta de poblacion y de cultivo. Si todavía se notan inflexiones en el terreno, es porque no han terminado aún las ramificaciones que las dos cordilleras principales de los Andes--oriental y central--arrojan sobre el Magdalena en diferentes direcciones. Después las serranías desaparecen, las selvas forman horizonte, y el ojo del viajero, fatigado y triste, no ve mas que el desierto interminable.
A nueve ó diez kilómetros de Honda desemboca, sobre la izquierda, un pequeño y clarísimo rio, el _Guarínó_, despues de haber fecundado la mas preciosa llanura que puede imaginarse,--pampa feraz, de variadas gramíneas y cubierta de inmensos bosques de palmeras de todas clases y de gigantescos _caracolíes_, á cuya sombra se pasean en numerosas tribus los zainos y tapiros, perseguidos por el terrible jaguar, mientras que en las altas almenas de los árboles forman innumerables pájaros sus conciertos aéreos y siempre sorprendentes.
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