Viaje a los Estados Unidos, Tomo III
Part 8
Tiene el edificio la extension de una de las que llamamos nosotros cabeceras, y un ancho de veinticinco varas, siendo de esa extension los salones superpuestos ó pisos de que se compone el edificio.
Mesas, mostradores y escritorios, están perfectamente distribuidos en el salon central, las alturas y el almacen subterráneo en que se hace propiamente el despacho.
Penetra la luz al interior de los salones todos por un espacioso tragaluz cuadrado, bajo el cual ascienden las escaleras formando balaustrados y puentes, que le dan aspecto grandioso y bello al conjunto.
Cientos de miles de volúmenes se ven en mesas y en estantes, y como de un manantial, de allí afluyen, á las americanas regiones esencialmente, las primeras semillas del saber humano, con sorprendente profusion.
La imprenta, la encuadernacion de libros y la fundicion de tipos, está situada en Broklyn, donde se dignó llevarme Mr. Veillet, dependiente de la casa de Appleton, autor de varias obras, y persona con quien en México tuve el honor de contraer relaciones.
La fábrica emplea más de quinientos obreros de ambos sexos en sus diversos departamentos, distribuidos en la manzana que ocupa el edificio, que consta de varios pisos con sus hileras de ventanas, como otros muchos que ya conocemos.
No me detendré en la descripcion de cada departamento, porque se trata de una industria muy conocida y adelantada en México: mencionaré lo que me llamó la atencion, presumiendo que para alguno pueda tener novedad.
A la entrada de la imprenta me detuve á examinar una máquina de secar papel despues de hecha la impresion.
[Ilustración: VIAJE DE FIDEL.
Luis Felipe Mantilla.]
Compónese de un cilindro que encierra el calor, y que orea el pliego colocado debajo en unas cuerdas que le sostienen. Cuando entra el papel, está completamente húmedo: cuando sale se puede encuadernar. Yo no sé cómo no se ha hecho aplicacion semejante para los periódicos en México, donde pagan el porte por peso; la máquina produciria un ahorro de mucha consideracion. Las prensas hidráulicas colocadas en esa seccion del departamento, son de gran potencia, y en ellas solas está invertido un gran capital.
Las prensas de impresion son treinta y seis, que están en perpétuo movimiento, y preside á todas ellas la prensa en que se coloca la planta para hacer el tiro y la vuelta de una vez. Esto es, la planta cilíndrica que se ve con justicia como un gran descubrimiento.
Los procedimientos en el trabajo de prensistas y cajistas, son como los nuestros.
La oficina en que se estereotipan las plantas, ofrece interes por ser poco conocidas en México sus labores.
La planta estereotípica ofrece inmensas ventajas para su uso, á más de la baratura por el ahorro de manos. En primer lugar la celeridad, porque se pudieran tirar en varias prensas las mismas plantas, centuplicando los tiros: en segundo el ahorro, porque la letra se destruiria muy pronto donde se tiran muchos ejemplares: en tercer lugar, la conservacion de la planta por años enteros, sin temor alguno de que se empastele.
Despues de formada la planta y colocada en su cuadro de fierro, se vierte sobre ella cera derretida y se deja enfriar; al enfriarse la cera, conserva los más imperceptibles accidentes de la plancha. Entónces se sumerge en el baño galvánico, y á muy poco tiempo una lámina de cobre flexible tiene la impresion en relieve: se adapta con sumo cuidado á láminas de acero, y éstas se pulen y cepillan en varias máquinas de pujanza poderosísima y quedan aptas para la impresion, guardándose despues las planchas para todas las impresiones que se quiera. Se calcula en cerca de quince millones de pesos el valor de las plantas que tiene en almacenes la casa de Appleton.
Por ese medio se tira solo de libros de deletreo, anualmente, un millon de ejemplares.
La oficina de encuadernacion está servida en su totalidad por señoritas, en las que se admira la delicadeza y compostura, tanto como la destreza en el trabajo.
De esa oficina salen esos dorados como bruñidos espejos, esos relieves del cincel, esas pastas que hacen de las ediciones de Appleton objetos artísticos de merecida nombradía.
La máquina de cortar papel es un triángulo de acero giratorio, que sin mover el papel, practica el recorte con más celeridad y perfeccion que las máquinas de que nosotros nos servimos.
Hay máquinas de varias clases para plegar, y de alguna ya hablamos al visitar las prensas del _Evening Post_. En cuanto á las de coser cuadernos, las máquinas son muy sencillas y de fecundos resultados.
Las más de esas máquinas son variaciones de la máquina de coser comun. Sin embargo, es digna de mencionarse una en que la costura se hace con hilo de alambre y se adapta á los lomos resistentes de algunos libros.
Al fin de uno de los salones del departamento de encuadernacion, hay una especie de escondrijo con un estanquecito de agua sucia, que tiene ollas de pintura á los lados. Allí se hace el papel jaspeado y se jaspean los cantos de los libros. El artesano encargado de este trabajo, es un hombre seco como un bacalao, rubio y desdentado, de dedos largos y una fisonomía como de pájaro.
La agua que contiene el estanquecito está preparada con goma y no sé qué otros ingredientes. Sobre la tersa superficie de aquella agua, sacude sus brochas con pintura el artesano, quedando sobrenadando gotas azules, amarillas, verdes y rojas, blancas y de los colores que se quieren combinar: despues de esta operacion, se pasan unos peines sobre el agua, y con el extremo de la brocha queda hecho el jaspe; entónces se sumerge de canto el libro y se imprimen esos dibujos caprichosos, esos mosaicos de colores que tienen hermosura especial en algunas ediciones de Appleton.
El órden y el silencio que reina en todos los salones, la exquisita combinacion de la economía con la hermosura de las ediciones, hacen de aquella fábrica un objeto de estudio.
Muchas de las ediciones que publica la casa son pintorescas; y allí se ven esas ediciones tersas que encantan; esos grabados que compiten con los prodigios del buril inglés; y esas impresiones de dos y más tintas, que hacen de cada mapa un dechado de pureza de ejecucion.
A mí me desesperaba considerar la baratura increible que se podria alcanzar en estos libros de educacion, y que no se logrará nunca, miéntras no se ponga el papel libre de todo derecho.
¿Cómo es que se quiere proteger una industria que no tiene elemento ninguno de vida propio? ¿Cómo se ama el trabajo, y el resorte que lo hace más fecundo, que es la instruccion, se encarece y escasea? Los libros que se dan aquí por diez centavos, en México sacan un costo de cincuenta. ¿Cómo es posible marchar con estos obstáculos, que cria la barbarie y se respetan, en el camino de la civilizacion?
De todas las manifestaciones estúpidas que tiene en México la proteccion de la industria, ninguna me parece más censurable que la que da por resultado la carestía del papel.
El Sr. Veillet todo me lo explicaba con suma paciencia y bondad, haciendo en todo observaciones oportunas y dejándome muy sinceramente agradecido á sus finezas.
--Ya que he leido á vd. mis apuntaciones en la casa de Appleton, dije á mi amado amigo P. de Leon, quisiera me dijese vd., á quien creo muy competente, lo que hay sobre periódicos; porque venir á los Estados-Unidos y no hablar de periódicos, es ir al mar sin quererse acordar del agua.
--Los periódicos políticos me dijo, ven como muy en segundo término su parte literaria; de suerte que, por esa causa, llaman la atencion los intervalos lúcidos del _World_ y del _Times_, las crónicas científicas de _La Tribuna_ y las noticias bibliográficas del _Herald_.
Cada periódico lleva en alto la bandera de su creencia, sin embozo y sin inconsecuencias generalmente. Los periódicos tránsfugas son desconocidos. Pero como en las cuestiones administrativas, así como las de interes personal, caben opiniones diferentes, á cada momento hay antagonismo y contradicciones que pasan muy orondas, sin que nadie las note, ó que arman gazapelas domésticas que son una delicia.
El periódico tiene marcada independencia entre la parte de redaccion y la financiera.
En esta parte financiera, los periódicos, generalmente hablando, son empresas con administracion especial ordenada á estilo de comercio.
La redaccion se subdivide en secciones, en que figura la editorial, el _reporter_, el _bohemian_, etc.
Hay aun fracciones en la primera parte, encargadas de tales países ó de tales materias, sin confundirse y atendiendo cada cual á su asunto.
El _reporter_ es el cazador de noticias, el pescador de chismes, el cortejo del escándalo; está en la fiesta, se ingiere en el duelo, se escurre en el _bar-room_, danza en el salon, reza en la iglesia y se muestra compungido en el cementerio.
Hacer el corretaje de lo increible, de lo imposible, es su triunfo: él es el que dice un dia que se ha dado direccion á los globos, que se ha destruido el Niágara, que fué mentira la muerte de Napoleon, que el Papa está casado en secreto; y como aquí la publicidad es el todo, el _reporter_ es el clarin y el aviso, el tambor y el toque de fuego.
El _reporter_ no es un hombre vulgar: al abordar á un alto personaje; al iniciarse en una querella; al terciar en un galanteo, tiene que mostrar instruccion, cortesía y flexibilidad suma de carácter.
La audacia es el elemento del _reporter_; pero esta audacia seria infecunda, si no fuera acompañada de otras prendas. Entre los _reporters_ hay personas muy decentes, listas para todo servicio, lo mismo aquí, que en China ó en el Polo.
Un _reporter_ del _Herald_ se fingió loco, se hizo conducir al asilo de Blakwel Island, y salió á escribir sobre los abusos cometidos con los locos, atestiguándolos con su propia experiencia.
El _bohemian_ es la cria del _reporter_, su pimpollo. Escribe, y le pagan lo que escribe, si agrada.
La parte financiera del periódico no se entiende por suscritores sino por agencias. Hace la administracion su distribucion en grande, y éstas subdividen el reparto.
En todas las calles, en las plazas, en el interior de los barcos, la agencia se hace sentir, y el muchacho vendedor ha elevado al rango de industria la venta de periódicos.
Los avisos constituyen la seccion más lucrativa del periódico, y algunas de estas oficinas, en lo general, tienen suma importancia. Esto explica la mucha baratura de los periódicos. _El Herald_ perderia dinero sin ese recurso que, como hemos dicho, llega á diez mil pesos diarios.
En materia de administraciones, hay una que es una perla, que vale un ojo de la cara.
Nos referimos á la _Gaceta Matrimonial, periódico semanario consagrado á la agencia de matrimonios y procurar la felicidad conyugal_. Algunas de las reglas de la publicacion merecen estar escritas en mármoles y bronces. Son el chisme y el corretaje del amor, en su quinta esencia de desfachatez y de insolencia.
Dicen así las más notables:
"En cada aviso debe citarse la edad y la posicion que el interesado tiene en la vida; tambien debe hacer el interesado ó interesada su descripcion, y decir si desea ó no correspondencia."
"Cuando una señorita ó caballero deseen entablar correspondencia, dirijan sus nombres (muy confidencialmente) al editor, como una garantía de buenas intenciones. Se entiende que los nombres en ningun caso se publicarán."
"El editor no es responsable de las promesas de los avisos ni de sus particularidades."
"El editor recibe consultas pagándole por separado."
* * * * *
Ya ven mis lectores que el corretaje de amor se ha llevado al más alto punto en este pueblo gigante....
Y aunque parezca divagacion, diré, insistiendo en las libertades que se toma la prensa, que acabo de hacer conocimiento con otros dos periódicos que no le van en zaga á la _Gaceta Matrimonial_: uno es _El Tiempo_, semanario; el otro _La Gaceta de policía_: en este último, que es con estampas, las representaciones de algunas escenas de la vida íntima son tan al vivo, que apénas las cubre un velo mucho ménos espeso que la hoja de higuera.
Por fortuna, esa embriaguez de despropósitos la corrige el estado general de la instruccion: así, pues, la prensa es influyente cuando atina con la fórmula del buen sentido, y es de todo punto insignificante, cuando deja traslucir miras privadas ó esfuerzos por torcer las opiniones.
--Por lo demás, me decia mi amigo, oiga vd. las calificaciones de los principales periódicos:
_El Evening Post._--Periódico independiente, republicano, paladin del libre cambio. Lo redactan Bryant, Pakari Godwin y otros hombres honorables.
_El Herald._--Lo redactan muchos, sin responsabilidad especial.
_El Sun._--Periódico contrario al partido que aquí se llama republicano. Lo redacta Dana, hombre muy notable como escritor y muy bien aceptado entre las personas de valer.
El Sr. Dana es hombre independiente, incapaz de vender sus opiniones por ningun dinero; aunque, segun sus adversarios, es muy apasionado.
_El World._--Demócrata.
_The Trebune._--Republicano. Fué el periódico establecido y dirigido por Greely. Este periódico ha perdido mucho de su antigua reputacion de independencia.
Haciendo un resúmen del Directorio de periódicos que se acaba de publicar, resultan en los Estados-Unidos:
738--periódicos diarios. 70--tres veces por semana. 121--dos veces por semana. 6,235--semanales. 33--cada dos semanas. 105--quincenales. 747--mensuales. 13--bimestrales. 67--trimestrales. ----- 8,129--Total: que son, 1.308,459 publicaciones cada año, de las que se tiran millares de ejemplares.
IX
Castle Garden.--Su historia.--Su estado actual.--Colonizacion.--Inmigracion.--Fonda y nevería de Bigot.--Otra vez la Colonizacion.--Venta de tierras.--El Ministro Shurtz.--Instrucciones.--D. Andrés Aznar.--New-York del lado del Este.--Bancos.--Sociedades de seguros.--Woll Street.--Operaciones de Banco.--Clearing-house.--Cajas de ahorros.--Edificios de la Aduana.--La Tesorería.
Desde el dia de mi laborioso ascenso á la torre de la Trinidad, al describir la bahía, quise detenerme en la pintura de una masa de piedra circular que como que llega á tierra y parece aún flotando sobre las aguas.
La rotonda á que me refiero, como es una construccion única en su clase, se singulariza extraordinariamente, y por lo primero que se pregunta es por _Castle Garden_.
En los alrededores de ese edificio estuvo en un tiempo la insegura muralla que ceñia y resguardaba la desconocida isla de _Manhattam_.
Allí paseaban fumando sus pipas los gravedosos holandeses, admirando las piezas de á treinta y dos, que era entónces como la última palabra del arte de la guerra.
Corrieron los tiempos: el prado en que se solazaban los ganados primitivamente y despues pasearon los hombres, comenzó á poblarse, y un dia, dejando su aspecto marcial, se trasformó la insuficiente fortaleza en el templo de Apolo, y aquello fué un primor.
La Jenny Lind, Mario, la Grisi sobre todos, regaron con sus conciertos populares el aroma delicioso del buen gusto desde aquel sitio; pero hostigado al fin el padre Apolo de los calores, de los mosquitos y de cada ventisco que lo tenia sin sacar las narices por semanas enteras, abandonó su templo y lo ocuparon los primeros que llegaban á tierra. De este modo la coraza de Marte y la lira de Apolo, fueron suplantados por el baston y el saco de viaje del emigrante.
Ni por esas levantó cabeza _Castle Garden_: quedaron silenciosos sus muros, la basura le vistió como harapos de miseria, y la soledad se sentó, como Job, casi á maldecir el dia en que el castillo vió la luz.
Un dia, al fin, sonó la hora de la resurreccion, se barrieron las basuras, se trazaron verjeles, se abrieron amplias calles, brotaron del suelo árboles de pomposo follaje y frescas sombras, y _Castle Garden_, afeitado, vestido de limpio, alegre y con sombrero en mano, se adelantó á la orilla del mar á recibir á los emigrantes, como persona que sabe hacer con toda pulcritud los honores de la casa.
Hoy _Castle Garden_ es una oficina anexa á las empresas de colonizacion.
Pero el parque lindísimo á que afluyen las avenidas todas, como un receptáculo de muchas aguas, para distribuirse en los muchos muelles que conducen al mar y son como pórticos de la bahía, y el parque contiguo á la batería que le sigue, sin más division que una calle, son bellos de belleza indescribible. Colocado el espectador al extremo y principio á la vez de la calle de Broadway, se encuentra al frente de un inspirado panorama. A su frente, y por entre las tupidas ramas de los árboles, se perciben las grandes calzadas con sus orlas de asientos y los prados en que los niños juegan, entre el tragin de carros, ómnibus y wagones. Si levanta la vista el espectador, casi le espanta ver atravesar fantásticos, perderse entre las copas de los árboles y desaparecer, los trenes del ferrocarril elevado sobre sus arcos, por donde cruzan los carruajes y entre cuyos ojos se descubre el mar con sus navíos, su bosque de mástiles, sus mil banderas agitándose, como si fueran congregadas á un festin divino todas las naciones del globo.
El rodar de los trenes y carros, los mugidos del vapor, los gritos del hombre, las explosiones de alegría del niño, todo se escucha, y se ve un todo en que los colores y las formas, y la luz, y el aire, se funden para producir sensaciones desconocidas é inexplicables.
Y aquella sensacion la nutrimos, porque vive en nosotros y nosotros vivimos de ella en comunion deliciosa, como se agita la última hoja del árbol con una brisa pura, como se refrigera el último de nuestros poros en un baño voluptuoso.
_Castle Garden_ está ceñido de una pared exterior como una faja. Su entrada ve al Este.
Atravesamos un patio estrecho, penetramos por encrucijadas y salones en que habia gente escribiendo, y desde una puerta que da á una empinada escalera, pudimos abrazar la inmensa sala circular, cuyo exterior llama tanto la atencion del viajero.
El salon tiene el aspecto de una inmensa plaza de gallos, sin circo ó estadio en el centro. Al Oriente y al Occidente hay puertas: la una da á los parques por donde llegamos; la otra al muelle en que desembarcan los emigrantes y tiene al lado las oficinas de la Aduana.
Al frente de la comunicacion de tierra hay oficinas telegráficas y de despachos de ferrocarriles, unidas á un gran mostrador de muchas varas en forma de martillo, que es el despacho de los emigrantes. Frente al mostrador hay una cantina y á su inmediacion bancas.
Cruzan las alturas las cañerías del gas. El muelle es un tablado que toca en las olas, bajo una sombra de lona que protege á los empleados y á los amigos de los viajeros. Estos, á su entrada al edificio, toman á la izquierda y la puerta se cierra, quedando como toril la parte interior del edificio, y sin comunicacion los que están con los que llegan, hasta que no han llenado todas las formalidades del desembarque.
Yo me quedé mucho tiempo en el muelle, esperando la llegada de unos Mormones. Era de verse y trabar conocimiento con esos chicos, á quienes toca la fortuna ó desdicha de tener cinco hembras por barba.
Muchos participaban de mi curiosidad. Esperamos en vano. En vez de Mormones llegaron unos cientos de austriacos.
Era aquel un enjambre de rostros patibularios, y trapos y sombreros como llovidos sobre sus cuerpos.
Casi todos traian consigo algun signo de su trabajo, como quien presenta ante todo su título social, y como quien no quiere desprenderse de su áncora de salvacion.
Una mujer, bajo su pañolon de lana, llevaba la parte superior de su máquina de coser; aquel atleta medio azorado blandia su serrucho; la jóven tímida tenia su cajita de pinturas; aquel caravanista de cachucha de lienzo llevaba colgado del brazo su violin; aquella especie de bueyes de sombrero de fieltro eran labradores.... y ¡oh nacion feliz! ¡ninguno de aquellos llevaba negocito de papeles con el Gobierno!
La mayor parte de los emigrantes, luego que se inscribieron en el registro que estaba en un mostrador, pasaron á otro en que se expedian boletas de ferrocarril.
La inmigracion ha sido una de las causas más poderosas del engrandecimiento sorprendente de esta nacion.
Estímulo eficaz del trabajo, medio rápido de educacion por el ejemplo, renovacion perpétua de la sávia popular y expresion la más pura de la riqueza, porque el hombre es una riqueza, sin duda la de más valía. Los americanos han prestado la más séria atencion á esta fuente de prosperidad nacional.
La Irlanda con su opresion y su pobreza; la Inglaterra con el cáncer de su pauperismo; la Alemania con su despotismo militar, son las naciones que han dado más fecundas creces á la inmigracion americana.
La audacia y el espíritu aventurero del colono; la desaparicion de razas opresoras; el espectáculo de colonos que llegaron en sus mismas condiciones y se encuentran en la cumbre de la fortuna, y participando del poder y el encuentro con gentes que poseen su idioma, tienen sus tradiciones y les abren paso para su establecimiento, sobre todo las garantías que rodean sus personas y trabajo, incentivos son estos capaces por sí mismos de atraer al inmigrante; pero, en mi juicio, hay otras causas que les sirven, á más de las enumeradas, de poderosos alicientes.
La espectativa del ingreso á una sociedad en que pueden figurar en todos los círculos, sin otro título que la posicion que se procuren; una remuneracion del trabajo que no alcanzarian en sus países, en que el salario es tan mezquino en relacion con sus necesidades; un mercado próximo y abierto siempre á la realizacion del esfuerzo humano, y una facilidad suma de comunicarse con el suelo que los vió nacer, son motivos, en mi juicio, que independientes del pábulo oficial, asimilan dia por dia elementos á la nacion que consolidan, y extienden su prosperidad.
La sola inmigracion irlandesa de 1846 á la fecha, se calcula en dos millones de almas.
En 1869, llegaron de Alemania 132,537; 60,286 de la Gran Bretaña; 64,938 de Irlanda; 24,224 de Suecia; 20,918 de la América Septentrional inglesa; 16,068 de Noruega; 12,874 de China; 3,879 de Francia; 3,650 de Suiza; 3,649 de Dinamarca.
De estos inmigrantes fueron: 88,649 obreros; 28,096 labradores; 16,553 artesanos; 10,265 sirvientes; 8,809 mercaderes, etc., etc.
La inmigracion se ha verificado en los términos que vamos á exponer, suponiendo un contingente en cualquiera de los años anteriores, de 345,837 emigrantes:
Nueva-York 253,754 Michigan 35,586 Boston 23,294 San Francisco 13,490 Baltimore 11,202 Portland 4,026 Nueva Orleans 3,424 Filadelfia 1,061 ------- 345,837 -------
El reparto sigue invariablemente la proporcion de la demanda de brazos, y la facilidad del trasporte distribuye los elementos de vivificacion donde son más necesarios.
El pasado año fiscal disminuyeron en mucho los emigrantes, atribuyéndose á repulsion por el mal estado de los negocios, que sufren indudablemente una crísis en su conjunto.
La inmigracion ha hecho tan sensibles sus beneficios, que un sentimiento unánime la acoge con benevolencia, porque realmente, con especialidad en Nueva-York, se arriba á un país de extranjeros; pero los muchos que se encuentran en una misma situacion, se buscan, se agrupan, se estrechan, revisten con la poesía de los recuerdos sus costumbres, se congregan al rededor del templo y se señalan como puntos luminosos en los paseos y en los teatros.
La conveniencia de la especulacion rodea al extranjero de medios de comunicarse; en los establecimientos públicos se habla frances con generalidad; los sirvientes que saben dos ó tres idiomas tienen más pingües salarios que los otros; en varias peluquerías y tiendas está escrito en letras muy perceptibles: _Se habla español_, y no es raro que al entrar uno en una tienda, le saluden con un _buenas noches_ que lo deja frio, para dar á entender el comerciante que conoce el idioma de Cervantes.