Viaje a los Estados Unidos, Tomo III
Part 6
Aquel era un _meeting_ de esqueletos; un esqueleto humano deteniendo un esqueleto de caballo; á su pié una beldad perfecta coronada de flores, cuya misma hermosura produce, no sé por qué, hondo terror.... y en las repisas y en las paredes, el despilfarro del martirio, la orgía de la putrefaccion, la tortura de todas las secciones del cuerpo humano, el banquete del gusano, la huelga loca de las vísceras y los intestinos.
Los esqueletos, los cadáveres que estaban á mi rededor, las calaveras, me brindaban consuelos, como que se humanizaban conmigo.... la hermosura ultrajada por la corrupcion....
Entre los objetos del centro de la pieza habia figuras de notable perfeccion: un zuavo casi augusto de majestad y de hermosura, con una herida en el pecho, corriendo la sangre casi, palpitante la carne....
Una jóven con los ojos alzados al cielo, sufriendo al vivo una operacion quirúrgica de las más tremendas.... Agarabatado, horripilado, perdido, me acurruqué en un rincon en que habia una carnicería completa.... corazones, intestinos haciendo rúbricas.... atroces.... todo me dolia.... Me volví contra la pared.... allá, en lo más oscuro, en lugares consagrados á los más recónditos misterios de la vida humana, ¿qué piensan vdes. que ví?.... pues, señor.... eran cuadritos pequeños con figuras de cera perfectamente hechas, mejor dicho, retratos de generales, de sacerdotes, de personajes; pero de un tipo tan pronunciado de México, que me quedé absorto y pensando decirles: "¿Caballeros, qué hacen vdes. por aquí vestidos de gala, sin saber el idioma y en sitio tan inoportuno?".... Quise cerciorarme de lo que veia.... y no solo eran mexicanos, sino los padres de nuestra independencia.... Hidalgo, Morelos, Bravo, Allende.... Pero, ¡por Dios! ¿qué tienen que ver nuestros héroes con estas vísceras, y estos diafragmas, y estos borregos con dos cabezas?....
Mi compañero se habia alejado perdiéndose casi en las sombras.
Yo estaba junto á un cadáver que representaba á Washington durmiendo el dulce sueño del justo. Parecia salir de entre nubes blancas, así eran los lienzos de su lecho.... la muerte coronaba de majestad su noble frente; sus ojos se habian cerrado con dulzura, como dando un último beso á la luz.
El lugar de la pieza en que está este nicho es de los más oscuros: á poca distancia arde un pico de gas, con esa luz cárdena y _rígida_ que tiene cuando el aire no la agita.
No sé qué pensaba, no sé qué abismos recorria mi mente; pero fijándome en el cadáver, creí ver distintamente que como que movia los labios.... repuesto de la intempestiva impresion, dirigí mi vista á los ojos.... entónces no tuve duda.... aquellos ojos se fueron abriendo lenta, muy lentamente.... yo volví por todos lados á buscar gente.... se me figuró que mi razon queria trastornarse.... me arrimé contra el cadáver en cierto estado de desmoralizacion grande.... y ¡el cadáver cerró los párpados!......
--¡Hombre! le grité á Buzeti, ¿no le parece á vd. una profanacion estos resortes y esta diversion con los últimos momentos de Washington?
Pero nadie me oia.... Mi compañero, horrorizado, me esperaba en la puerta, donde fuí á reunírmele, queriendo que por caridad me diese una tunda de azotes el primero que pasase.
* * * * *
Al salir del Museo queria emprender cualquiera conversacion que disminuyera mis desagradables impresiones, y Dios me deparó á M. R***, quien con su buen humor me relacionó su vida en el hotel, apuntando yo los pormenores administrativos del _Hotel Windsor_ en que habita, y es de los de más alta nombradía en la Ciudad Imperio.
--Como sabes, me decia, el _Hotel de Windsor_ está en la Quinta Avenida, y si no puedo afirmar que es el primero, sí es de los primeros de esta poblacion.
El propietario, continuó, tendrá millon y medio ó dos millones de pesos empleados en el hotel y su giro.
El término medio de huéspedes será el de seiscientos, teniendo escala las habitaciones, desde departamentos como palacios, hasta piezas elegantes: lo comun de una habitacion, son la sala y la alcoba, con cuarto de baño.
Se dan cuatro comidas al dia, fuera de los pedidos separados, que se llaman _extras_ y que se pagan aparte, siendo estos _extras_, generalmente hablando, más costosos que la subsistencia comun.
La cocina es un salon perfectamente aseado, con sus hornillas económicas, sin que se perciban tronchos ni grasas, con seis cocineros ó jefes y sus numerosos ayudantes. El vapor se pone al servicio de la cocina cuando es necesario.
En secciones separadas del edificio hay panadería con sus artesas, hornos y dependientes especiales: pastelería con comunicacion exterior y nevería con útiles y con aperos del más refinado gusto.
Todas las piezas y tránsitos están cruzados de tubos con llaves para el vapor, el gas y el agua.
La parte material del edificio está al cuidado de un ingeniero que vive en el hotel y acude á remediar cualquier desarreglo, fungiendo de jefe en caso de incendio.
En las noches, cuando ménos se espera y sin molestar á nadie, se ve una persona que está al tanto de todos los que entran y salen, para que en el interior del hotel haya la debida seguridad.
La nomenclatura de las secciones con sus dependientes, podria hacerse á nuestra manera, del modo siguiente:
Administrador. Segundo. Tenedor de libros. Escribiente. Jefes de los departamentos. Criados de los pisos superiores. Camaristas. Criados para el aseo. Cocina. Panadería. Pastelería. Nevería. Carpintería. Pintor. Tapicero. Criados para el despacho. Veladores. Máquinas de elevadores, etc.
LAVANDERIA.
Para formarse idea de ese solo departamento, es necesario una explicacion particular.
Las camas se mudan diariamente, de suerte que se lavan solo sábanas. 1,200
En cada cuarto habitado se ponen cinco toallas. 3,000
Cada vez que se sirve una comida se cambia mantel, en treinta mesas, lo que dan. 120
El número de servilletas para 600 personas en las cuatro comidas, es de. 2,400
Sábanas y toallas para baños, delantales, fundas, etc. 1,000 ----- Total de piezas que se lavan diarias. 7,720 -----
Ya se deja entender cuál será el trabajo y los dependientes que requiere una oficina, que tiene semejante movimiento.
Para hacer efectiva la vigilancia en las noches, cada guarda tiene un reloj al que se ha de dar cuerda precisamente cada media hora, so pena de que al menor descuido el reloj queda parado y no hay poder humano que lo haga andar. Estos relojes han producido los mejores efectos.
La renta que paga anualmente el actual arrendatario del edificio, es de ciento veinte mil pesos.
Uno de los redactores de un periódico muy acreditado en esta ciudad, hizo hace dos años un estudio especial de quince de los principales hoteles, para averiguar sus consumos.
Los hoteles que sujetó á su estudio fueron los siguientes:
Albemarle. Ashland. Brewort. Quinta Avenida. Gilsey. Gran Central. Gran Union. Hoffman. Metropolitan. New-York. San Nicolás. Sturtevant. Union Square. Winchester. Windsor.
Resultaron de sus estudios los consumos que siguen:
54,000 libras semanariamente de carne, toda de res y ternera, y cuyo peso supone la matanza de 2,000 reses.
600,000 libras pescado.
15.000,000 ostras al año.
5.000,000 de huevos.
1.500,000 libras carnes de aves.
10,000 barriles harina.
20,000 barriles papas.
150,000 libras té.
700,000 libras café.
1,500,000 medias azumbres leche.
450,000 libras mantequilla.
2,000 libras de uvas.
Se calcula que los huéspedes de los referidos hoteles hacen un gasto diario de cuarenta mil pesos, y me parece corta suma. Solo de jabon se gastan en los hoteles 24,000 libras semanarias, y se lavan 373,500 piezas de ropa.... y dejemos este diluvio de números que me está rompiendo la cabeza.
VII
Beneficencia.--Hospital aleman.--Bellevue Blackwell.--Otros establecimientos.--Asilo de ciegos.--Particularidades.--El humbug.--Humbug político.--Oradores.--Farsas políticas.--Prestidigitacion.
Cuando entre nosotros se conceptúa de caritativa una persona, de esas que son el consuelo y el encanto de la humanidad, que debe á Dios un corazon puro, propenso á enjugar las lágrimas del infortunio, y nos interiorizamos en la vida de esa persona, vemos su afan por seguir al huérfano y la viuda, distinguimos á su puerta enjambres de mendigos, y el dia de su muerte, un número determinado de ancianos desvalidos, de jóvenes sin amparo, tienen un testimonio de su munificencia.
Pocos individuos, como el Dr. D. Pedro López, el Obispo Alcalde Lorenzana, el capitan Zúñiga, la Sra. Béistegui, D. Luis de Haro, piensan en fundaciones de carácter perpétuo y colectivo.
Es característico y altamente honroso para los filántropos americanos, que muchas de sus grandes donaciones, de sus limosnas cuantiosísimas, de sus actos sublimes de desprendimiento y caridad, se hayan hecho estando vivos, en la plenitud de sus goces y aun en medio de sus placeres los bienhechores, como veremos á Girard, como hemos mencionado á Cooper, como hemos dado á conocer á Peabodi: hay en esta manera de ejercer el bien, mucho de noble, de espontáneo y generoso.
¡Qué contraste con esas donaciones por presion á la hora de la muerte, cuando se parece el bien mismo á la restitucion, cuando da el agonizante sus desechos, lo que no le puede servir!
¿Y cuando la sustitucion es hija de la presion sobre la conciencia, y cuando aparece la caridad como en un concurso de acreedores, entre las restituciones, los aprovechamientos del clero y las gestiones de los deudos ávidos?
Parece que estos filántropos, en medio de un festin, alargan su copa de oro rebosante en licores deliciosos, á los que tienen sed, llamándolos al convite de la vida.
Parece que la risa y el contento de los hijos y el amor de sus hermosas, quieren que se complete con la ventura de los que lloran y con la redencion de los que han dado sus primeros pasos en el vicio.
La riqueza, léjos de provocar el celo, léjos de ser motivo de envidia, es el bien y la esperanza. El concierto de los beneficiados por el poderoso, es la santa glorificacion del trabajo, en su expresion más tierna y sublime.
Yo conozco en México ricos mucho ménos estimables y útiles á la humanidad, que los caballos que tiran de sus carruajes, y sin embargo, son árbitros, cuando quieren, de aquella sociedad desventurada.... Los hay enjalmables, se lo puedo probar á vdes. con datos fehacientes. Hay muy honrosas excepciones; pero ¡qué contados merecen lo que tienen!
En este país, el mismo hombre que lanza de su puerta á un desventurado que le pide pan, se alista como bombero y prodiga su existencia por salvar de las llamas á un niño, se deshace de millones para una biblioteca, para las escuelas, para que se lleve á cabo una mejora trascendental.
En todo lo que á todos pertenece toman parte todos, y de ahí las restricciones del Gobierno y la accion poderosa de la libertad.
El Gobierno que lo absorbe todo y cria al fin la creencia de que todo tiene que nacer y todo se debe esperar del Gobierno, no se conoce aquí: cada individuo cria fé en sí mismo desde la niñez.
En muchas instituciones se ve que el Gobierno tiene participio, que sobrevigila, pero como que se desprende de funciones no estrictamente conexas con él, y entónces la asociacion constituye en centros independientes de accion, los ramos más trascendentales para la sociedad.
De principios tan sencillos, tan sanos y tan de acuerdo con la ciencia económica, ha nacido la organizacion de los establecimientos de caridad, que con tanta justicia son motivo de la admiracion y de las profundas simpatías de los viajeros.
Una administracion privativa, fondos que se acrecen con dádivas privadas, division en comisiones para la especial atencion de cada ramo y la publicidad como suprema garantía, hé allí los elementos que han llevado á tan alto grado de esplendor la caridad.
Parece que en las atenciones que dispensa nuestro modo de obrar, hay más amor que dulcifica más las costumbres, que conduce á contacto más cariñoso la alianza entre la bondad y el infortunio; pero infecundo ese sistema, socorre, no regenera; acude á un conflicto, no prevee á un futuro de bien.
En el otro sistema parece que no existe la caridad; se cree que impera la beneficencia; como que se desprende un rico de todo cuidado dando su dinero, y de ahí cierta frialdad, cierto indiferentismo que pudiera ser una faz del egoismo; pero evidentemente tal sistema es más previsor y fecundo, se presta ménos á la jactancia, hace el bien con verdadera inteligencia, y la caridad debe ser entendida y sagaz.
La caridad, si fuese una pasion ciega, llegaria á hacerse la fomentadora del vicio y la antagonista del trabajo.
La concurrencia de las diferentes religiones purificándolas, las convierte en más y más aptas para el bien; ellas concurren á esta tarea, y al tratarse del enfermo que padece, del niño que se educa, del sordo-mudo y del ciego, se encuentran en un solo camino todas las nobles aspiraciones, congregando á los espíritus en el sentimiento del amor.
Abruma realmente el estudio de las instituciones de beneficencia; por todas partes se hallan, y cada vez parece más sagaz y más noble la aspiracion de amparar la desgracia.
Numerosísimos son los establecimientos mencionados por el Sr. Bachiller en su preciosa Guía:
Hospital aleman: Recibe enfermos de todas las creencias y nacionalidades, y pensionistas que pagan siete pesos al mes.
Asilos para ancianas de más de sesenta años.
Hospital de Bellevue, en que hay cátedras de medicina.
En la Isla de Blackwell:
El Hospital (_Alms_), la Casa de locos y la Casa de trabajo. Casa industrial de las cinco puntas. Beneficencia para las personas de color. Hogar de desamparados. Asilo de huérfanos católicos romanos. Asilo de huérfanos de Leake y Watts. Casa de niños vagabundos. Hospital de emigrados. Asilo de huérfanos. Asilo de huérfanos de color. Huérfanos hebreos. Asilo de dementes. Asilo de San José. Asilo para la Juventud. Casa de hospedaje para niños vendedores de periódicos. Lactancia (institucion como la cuna). San Lúcas. La Magdalena (para mujeres arrepentidas). El Monte Sinaí. Asilo de la Union. Isaac T. Hopper Home. Asilo de huérfanos. Casa de Refugio. Sordo-mudos. San Vicente.
Hay además veinticinco boticas, llamadas _dispensarios_, en que se dan medicinas á los pobres y asisten médicos para consultas grátis.
El Informe anual de la administracion de estos establecimientos y los de correccion, difiere en cuanto á clasificaciones especiales; pero resulta que la administracion ha atendido y socorrido á 62,395, de los cuales asistieron á los hospitales poco más de dos mil.
[Ilustración: CASA INDUSTRIAL DE CINCO PUNTAS.]
Se necesitaria llenar muchas páginas para que se formara idea exacta del Informe (reporter), que tenemos á la vista y que nos está sirviendo de guía para nuestras observaciones.
Cada institucion, cada departamento de ella, da cuenta al superior del Estado que guarda su cometido, lo que se ha observado en la práctica y las mejoras que son conducentes. De esta manera, en lo más minucioso y recóndito puede fijarse la atencion y provocarse año por año importantes mejoras.
[Ilustración: HOSPITAL DE EMIGRADOS (WARD'S ISLAND).]
Preocupado con las ideas que despertó en mí el Informe de Caridad y Correccion, salí de mi hotel y llegué al Asilo de Ciegos, situado en la Novena Avenida, entre las calles 33 y 34.
El edificio está situado en el centro de un cuadro de verde césped, sembrado de árboles que brotan de la tersa superficie; así son en general los llamados parques, y la verdura de las plazas son alfombras de aterciopelado césped sombreadas por árboles: no lo que nosotros entendemos por jardin.
La fachada del edificio tiene puertas, torres, ojivas de pretensiones góticas; pero esta ventana intrusa en la arquitectura americana, es una enfermedad que desnaturaliza todo órden conocido de arquitectura.
La piedra es sombría, de ese gris oscuro que apénas tiene oportuna aplicacion en los sepulcros y en esas tumbas de vivos que se llaman prisiones.
En el enrejado que circuye el prado está un aviso prohibiendo la entrada y advirtiendo que será entregado á la policía el que traspase, sin permiso, aquellos límites; pero es el caso que el portero está en el interior del edificio y la situacion era crítica.
Venciendo dificultades y trámites, me presenté al director del establecimiento, jóven rubio, de patillas y bigote espesos, abundante pelo sobre la frente y aspecto más bien de capitan de caballería.
Esta primera impresion fué desmentida por la más refinada cultura, el saber y la modestia reunidas, y un espíritu de bondad generosa para con los ciegos, que empeñó al fin para con el jóven director mi sincera simpatía.
Yo sabia que la institucion para ciegos fué debida á la caridad de los Doctores Samuel Wool y Samuel Askely, que consiguieron su reconocimiento oficial en 1831 y se abrió al público en 1832.
La administracion consta de un presidente y comisionados para los distintos ramos de instruccion, en lectura, escritura, geografía, etc., música y talleres.
El presupuesto del establecimiento contiene la cifra de 118,616 66 de egresos, y de ingresos 126,803 35, figurando en los ingresos solo 42,494 46, como auxilio del Gobierno: la suma que equilibra el presupuesto se debe á la caridad de los particulares, entre los que figuran una persona dando 20,000 pesos y dos 10,000 cada una.
Se da educacion en el establecimiento á 200 niños y niñas, situados en secciones ó alas separadas del edificio, con escrupulosa independencia.
El señor Superintendente, que era quien nos mostraba el Instituto, nos hizo notar la ausencia de niños y niñas, porque se acababan de cerrar los cursos; pero insistió en darnos idea de la distribucion de labores y del sistema de enseñanza.
Cercano á la puerta, y en el arreglo más perfecto, está un almacen y en él expuestas las manufacturas de los ciegos, como bordados, canevás, tejidos de bolillos, y cosas análogas á la industria femenil; y cepillos, escobas, colchones y otros artefactos, que no exceden en perfeccion á los hechos en México en la Escuela de Ciegos. Esto no puede nunca considerarse como recurso, pero sí es un ingenioso motivo para excitar el ejercicio de la caridad.
Comenzamos entre esas ciudades de tablas que se llaman edificios, á hacer nuestra excursion por las cátedras y salas de estudios, que no ofrecieron para mí novedad alguna, porque el establecimiento de México dirigido por el Sr. D. Ignacio Trigueros, es magnífico.
En su hermoso despacho contiguo á una biblioteca propia para el establecimiento, nos detuvo nuestro guía, que es el Superintendente, como hemos dicho, y se llama William Vait.
Sentóse en su mesa y nos mostró varios libros.
--Vd. no puede figurarse, me dijo, todo lo que se adelanta en la lectura de los ciegos con que las letras sean angulosas como vd. ve. Las letras de gran tamaño, que son únicamente relieve de las letras comunes, sin duda complican más las sensaciones ó se presentan ménos conspicuas; el caso es que se nota gran diferencia en favor de las letras angulosas.
[Ilustración: ASILO DE HUERFANOS HEBREOS.]
A pesar de ese adelanto, este método produce solo un diez por ciento de niños aprovechados, aun de aquellos con quienes se tiene mayor asiduidad con la enseñanza. Hubo una época que para la escritura se usó de una tinta espesa como jalea; el niño en cada letra dejaba muy prominente la forma, pero el sistema quedó sin éxito.
Reflexionando yo, continuó el Sr. Vait, en todas estas dificultades y con reminiscencias de los antiguos métodos, me decidí por un alfabeto convencional de puntos, que hiciese muy sencillas las impresiones.
Para esto marqué dos líneas paralelas casi unidas, pero perceptibles al tacto de un ciego, y así planteé mi alfabeto.
[Ilustración: HOSPITAL DEL MONTE SINAI.]
Discurrí que en el inglés la _e_ y la _t_ entran lo ménos en un veinticinco por ciento de una peroracion cualquiera; pues bien, la _t_ y la _e_ se presentan en mi alfabeto, como vd. ve, con un solo punto, siendo la _e_ en la primera línea, la _t_ en la segunda. Vea vd. el alfabeto:
[Ilustración: Alfabeto]
El alfabeto así dispuesto, la lectura se hace á la vez que la escritura, procediéndose así.
Esto que tengo en la mano es un cuadrilongo compuesto de una lámina finísima de metal en que están las dos líneas muy marcadas como en una pauta. Este es un marco movible de esa lámina; en los bordes del marco corre esta faja con cuadritos, que es la guía del ciego.
Se interpone el papel entre la lámina y el marco, y se afianza convenientemente; se coloca el punzon en la mano del ciego, punzon romo para que forme los puntos, y escribe.... Vea vd. esta carta que recibí esta mañana de uno de mis discípulos. Vd. podria ensayarse.
En efecto, me ensayé y encontré facilísimo el sistema de Vait, que es el que se sigue en el establecimiento.
En la práctica de este sistema, sin desmentirse una sola vez, ha habido un ochenta ó noventa por ciento de discípulos aprovechados.
El volúmen de lo que se escribe es mucho menor, y permite que el discípulo estudie y lea libros que de otro modo no estarian á su alcance.
--Aquí tiene vd. un solo libro de la Biblia contenido en estos ocho gruesos volúmenes: el mismo libro por mi sistema está en un tomo. Ya vd. se figurará la diferencia del costo.
Para la numeracion, y sobre todo para la música, he seguido el mismo sistema con buenos resultados, como se lo prueban á vd. estos certificados de personas muy competentes.
El sistema de Vait está extraordinariamente generalizado, y por mi parte lo creo digno de estudio entre las personas que deseen el adelanto de establecimientos semejantes á este, que son honra de la humanidad.
Seguimos nuestro paseo, y en la cátedra de geografía ví que los mapas son de fracciones grandes de madera ó colocados en grandes círculos giratorios, de madera tambien, lo que facilita mucho el estudio.
El comedor que está en el centro del edificio es hermosísimo, puede llamarse de lujo, y en él están consultadas las comodidades y aun los gustos de los infelices ciegos.
Me parecieron en el comedor muy oportunos los manteles blancos de hule; éstos se conservan sumamente aseados, y su renovacion la hace una esponja húmeda á cada comida.
La cocina es de vapor; en el centro se hace uso de las sartenes y de las parrillas, y en grandes peroles de fierro se confeccionan los guisos, calentándose muchos peroles á la vez, por medio de las corrientes que parten del depósito del vapor.
En la seccion destinada á las niñas, se observa el mismo método que en la escuela de hombres.
El establecimiento del Sr. Vait es de los primeros del mundo, y este señor uno de los hombres dotados de más preciosas cualidades para su alto sacerdocio.
* * * * *
Cuando volví al hotel, hallé el cuarto de Iglesias con concurrencia desusada, puesto que él pasa el tiempo de todo punto aislado y leyendo constantemente dia y noche.
El departamento de Iglesias consta de dos cuartos; uno de ellos habita su hijo José María, el otro es el de Iglesias; libros por todas partes, su cama, lavamanos y ropero, un pequeño sofá lleno de periódicos. En el centro de la pieza una mesita con un juego de ajedrez.
Estaban al momento de mi llegada en la pieza, Jorge Hameken, Rocha, Gomez del Palacio y los señores de la casa. Corria fresco el buen humor, la gente hablaba del _humbug_ americano. Uno le comparaba al _canard_ frances; los otros á la _bola_ habanera; quien al _chasco_ y al _borrego_ mexicanos; pero aunque distintas las opiniones, se convenia unánimemente en conceder la primacía al _humbug_ americano.