Viaje a los Estados Unidos, Tomo III

Part 4

Chapter 43,837 wordsPublic domain

Se ve á los mil petardistas que explotan el _humbug_, y no los grandes inventos que honran á la humanidad.

Se ve al banquero que despide al mendigo de su puerta, y no al que envía cientos de miles para las bibliotecas, para las escuelas y casas de beneficencia.

En este particular es tan falible el juicio, que á primera vista, en un teatro, en un paseo, hay un personaje que comete inconveniencias de educacion impasables; muchas veces se indaga, y es porque el personaje de bejuquillo de oro y anillo de diamantes, es el carnicero, el herrero, el zapatero; y la gran señora á quien acaba vd. de ceder el asiento en un wagon, al siguiente dia la encuentra vd. barriendo los corredores de su hotel, ó va entrando en nuestro cuarto en demanda de nuestra ropa sucia para lavarla.

Como el trabajo y las empresas son más lucrativos que los empleos; como éstos no reconocen propiedad; como las consideraciones sociales están en razon de la independencia del individuo, éste tiene un modo de vivir ó lo busca, sin que se finque el modo de ser de una clase determinada de los empleos, y este es un elemento trascendental de paz.

El juez, el general, el presidente el dia que termina su encargo, vuelven á su taller en medio de la consideracion universal; el capitan que atraia las miradas en la mañana, va en la tarde con un tablon al hombro, sin esfuerzo y sin que nadie se fije en él.

En una palabra; nosotros, es decir, los pueblos hispano-americanos, como me hacia observar hablando de esto mi amigo Jacinto Gutierrez, venezolano ilustre, por nuestra tradicion y á causa de nuestra propia independencia, presentamos constantemente el espectáculo del pueblo en su tendencia á elevarse, y las clases en su afan de deprimirlo: el pueblo, un instante levantado, pero sin cimientos, sin bases sólidas, sucumbiendo para volverse á levantar de nuevo; y en este vaiven, un corto número de hombres de ideas verdaderamente liberales, segun la feliz expresion de Gomez del Palacio, luchando por hacer entrar en el carril del progreso social á los millones que tienen fuera de él los vicios de la educacion, la abyeccion y la barbarie.

* * * * *

Por fortuna del lector, y tambien mia, han tocado á mi puerta: digo por fortuna, porque terminan las soporíferas observaciones que me preocupaban y que continuaré cuando tema ménos que ahora aburrir á mis lectores.

Me proponia visitar la Aduana y estudiarla con el detenimiento posible.

Las cuestiones económicas en este, como en todos los pueblos, son tan importantes, que bien merecian dedicarles algunos ratos de disertaciones que son de otro lugar; y no tenga esto como una amenaza el lector, sino como motivo de expediciones á que me llevaba el deseo de hacer algo útil. Por otra parte, mi manía han sido esta especie de trabajos, y nadie tiene el corazon tan duro que no disimule las flaquezas de su prójimo de vez en cuando.

Me conducia en mi excursion el Sr. Macías, redactor del _Comercio_, persona en quien compiten el talento con la esmerada educacion.

La Aduana está situada en la parte baja de la ciudad, al Este, es decir, allí donde á sus anchas retozó el desórden cuando los primeros pobladores de esta isla se instalaron en ella, echando, como quien dice, por el atajo.

Hace poco, la parte que ahora recorriamos era _la corte de los milagros_ de la ciudad.

Por aquellas vecindades está la calle, de la que hacia, en 1869, la siguiente pintura la Guía de Nueva-York:

"Los cristales de las ventanas que no están rotos, se han vuelto opacos con la porquería que los cubre, reemplazando con frecuencia el vidrio que desapareció, algun sombrero viejo ó algun hediondo trapo, que impide á un tiempo la entrada del aire y de la luz. De vez en cuando alguna mujer desaseada y á medio vestir, asoma la cabeza por una de aquellas ventanas, para mirar vagamente y con aire perezoso, la desapacible perspectiva que desde allí se ofrece, ó para reprender agriamente, con abundancia de juramentos, á algun chiquillo de los de la calle que ha quebrantado los preceptos paternales.

"Cruzan del uno al otro lado de la callejuela, un sinnúmero de cuerdas cubiertas de harapos, que se supone haber sido lavados y que cuelgan allí para secarse y para mantener en estado contínuo de humedad el piso de la calle, saturando con sus líquidos desprendimientos, tan desagradables al olfato como perjudiciales á los sombreros y á los trages, á los muchachos que juegan debajo, ó á algun desgraciado transeunte que se ve en la precision de arrostrar aquella lluvia grasienta y hedionda. En la parte ancha de la calle hay siempre una muchedumbre que pudiera proporcionar materia al génio especial de un Hogart ó de un Dickens.

"Vense allí carretones que sirven de pescadería ambulante, desde donde se venden peces cuyo olor indica la larga fecha que hace han abandonado su elemento, y otros vendedores que llevan sus mercaderías en otros carretones semejantes, con verduras que de todo tienen ménos de verde; que ó son lo que debieran ser las legumbres, ó están tan sazonadas, que han llegado al estado de fermentacion. Operarios sin trabajo, ladrones sin ocupacion, individuos ébrios de ambos sexos que se dirigen dando traspiés á sus habitaciones, ó más bien cuevas respectivas, abrazando cariñosamente frascos ó botellas de veneno, con el título de _whiskey_; criaturas prematuramente desarrolladas y arrugadas que ofrecen el doloroso aspecto de séres enanos y raquíticos: tales son los humanos elementos de aquel repulsivo vecindario."

Como he dicho, estas son las vecindades del rumbo que atravesamos; vecindades muy mejoradas, y en las que seria hoy pálido y sin verdad el cuadro que acabamos de copiar.

Trátase del laberinto de los bancos, de los tesoros de la gran ciudad y de las oficinas más importantes: la Tesorería y la Aduana.

En calles desiguales que se abren y se cierran por sus esquinas, entre alturas y depresiones de terreno, se va á ese asombroso manantial de dinero que se llama la Aduana de Nueva-York.

Es un edificio de granito de aspecto sombrío en su entrada, como si hubiera comprendido el arquitecto que se trataba de la inquisicion del comercio.

Las robustas columnas que forman el pórtico son estrechas, y en el mismo pórtico, entre las columnas del centro, está incrustada en fracciones la escalera que conduce al primer cuerpo del edificio, porque su _bassement_ ó piso subterráneo es altísimo.

El salon del despacho es de forma circular, de mucha elevacion, y tiene de trecho en trecho columnas que dan á amplísimos salones.

En el piso del despacho, en círculo corrido, hay grandes bufetes de caoba con sus frentes cerrados y sus puertecillas en forma de arco, por donde solo puede asomar una persona á hablar con el empleado. Me parece inútil decir que el gentío era inmenso: estaban agolpados los hombres frente á las mesas, con sus sombreros puestos y sus papeles en las manos, en número como de mil personas, y eran las doce de la mañana, hora que menciono por ser de un calor insoportable, y por lo mismo, menor que á otras horas la concurrencia.

Sin trabajo alguno preguntamos por el jefe, para quien llevábamos recomendacion, y nos dirigieron al segundo piso del edificio, despues de atravesar un patio estrecho con fajas de tránsitos, que no me atrevo á llamar corredores.

La seccion del edificio por donde transitamos, está destinada á la contabilidad y al asesor ó fiscal que ordena la cuenta.

El jefe á quien fuimos presentados, es aleman de nacimiento, regordete, moreno, un tanto calvo, de ojos negros y de fisonomía abierta y marcial.

Se dice que este personaje, que á las primeras palabras se comprende que es un hombre lleno é inteligente, es notable economista y persona muy despierta en toda clase de negocios.

El Sr. Macías tuvo la dignacion de llevar la palabra: le expuso el objeto de mi visita, que no era otro sino ver las oficinas de la Aduana y adquirir datos para juzgar con fundamento de nuestras relaciones mercantiles, cultivando estudios á que soy aficionado.

Con este motivo, entró en explicaciones el jefe que me pareció al frente de la oficina de contabilidad, y trayendo el Informe estadístico de comercio y navegacion que comenzó en 30 de Junio del año pasado y debe terminar en 1.º de Julio como nuestros años fiscales, me hizo notar algunos artículos de comercio activo de México, como café, cueros de res, caballos, henequen y palo de tinte, que representaban, con otros artículos que no menciono, la suma de diez millones de pesos poco más ó ménos.

En cambio, yo le recordé cifras en que convino, de las que resulta que los americanos no importan á nuestro suelo ni dos millones de pesos, y si se pusiera millon y medio, andaria mucho más acertado. Este resultado le hizo sonreir y yo le hice notar que las cifras citadas ponian de manifiesto los absurdos económicos de su tarifa.

--Se ha nombrado, me dijo, una comision _ad hoc_ para que emita su juicio sobre nuestro arancel; tiene concluidos sus trabajos, y la próxima legislatura hará rebajas muy notables.

La tendencia de este gobierno, como la de todo gobierno bien intencionado, debe ser, me dijo, estrechar los vínculos por medio de relaciones de igualdad, y eso deberá hacerse con México por medio de un tratado en que se concilien todas las ventajas, de una manera amiga: un sistema como el del Zollwerein, haria efectivas todas las libertades....

Yo no repliqué, porque sentia que mi asiento se hundia y que me faltaba la razon.

Un sistema en que gozáramos todas las libertades por medio de un tratado como el del Zollwerein, es nada ménos que la pérdida de nuestra independencia; ó así fué, ó así lo comprendí: el caso es que abrevié mi visita y me propuse imponerme con alguna otra persona de la cuestion de aduanas, ó no imponerme, que de cóleras estoy harto, y masco la bílis por estas calles de Dios. ¿Querer que México sea la India de esta Nueva Inglaterra? ¡Un demonio!

El jefe á quien fuimos recomendados, me hizo instancia para que repitiese mi visita; me obsequió con algunos documentos importantes, y yo salí ardiendo mi alma de aquel magnífico edificio.

La Zona, un mercado en que no se tenga concurrencia para dar salida á los artículos que produce este suelo; el proteccionismo que unos cuantos propagan en mi país, ciegos y obstinados, este será el cáncer que devore á México.

¡Mantengamos nuestras prohibiciones, alcemos nuestras tarifas de modo que se repudie toda concurrencia hasta buscar el nivel de los Estados-Unidos, y entónces seremos la India de esta Nueva Inglaterra!

¡Qué distinto rumbo nos marca el dedo certero de la libertad! Abatidas nuestras tarifas hasta donde más fuese posible, con puertos de depósito en todo el golfo y franquicias las más amplias en toda la frontera, el comercio para los Estados-Unidos tomaria el rumbo de México, y se verificaria una revolucion grandiosa en todos los pueblos hispano-americanos; por sí mismas se efectuarian entónces mejoras que abortan en especulaciones desastradas; se protegerian naturalmente industrias naturales que no necesitan fomento alguno; la alza del salario seria la regeneracion eficaz de nuestro pueblo, y el roce con las otras naciones, el elemento más poderoso de fuerza y de progreso.

A los artesanos politicastros, á los periodistas que por la curva de las juntas buscan las curules, á la masonería electoral, han de parecer muy amargas mis verdades y me producirán injurias; pero la evidencia de mis raciocinios tendrá apoyo un dia en todos los hombres rectos é ilustrados de mi patria.

Durante los once meses corridos del presente año fiscal, el valor de las exportaciones ha ascendido á 560.000,000 de pesos, ó sea un aumento de 165.000,000 comparado con el de igual época del año anterior. El de las importaciones ha sido de 430.000,000 ó sea una diminucion de 24.000,000. La exportacion del oro subió á 49.000,000 y la importacion á 39.000,000.

La parte digna de recorrerse como dependencia de la Aduana, son los almacenes en que se hace el despacho, y de ellos haré otro dia una descripcion á mis lectores.

* * * * *

Al regresar de mi excursion, me guarecí del sol infernal que derretia los sesos, en la oficina consular.

Juan Navarro, aparte de ser un sabio, es un hombre de muy buena sociedad y el platicador más divertido y más sazonado que vdes. pueden imaginar: conversaba con Mariscal y con Francisco Gomez del Palacio, diestros como ellos solos para esgrimirla sin hueso y dar riquísimas tintas á la caricatura de la palabra, cuando se trata del _humbug_ y del escabroso idioma de Washington Irving.

Conmigo es el tema eterno de conversacion el inglés, porque saben y palpan mi dificultad infinita para pronunciarlo.

Pero les replicaba yo:

--Cuando una palabra tiene el hilo y el chisgo de nuestro idioma, pase, se da uno sus trazas para comprenderla; cuando la palabra es de todo punto diferente, entónces se da uno sus mañas para buscarle punta; pero yo no me puedo conformar con que _comencemente_ de un colegio, sea fin de su año escolar y no principio: _claim_, reclamo y no clamor, y que cuando me digan _cinic_, me quede como una lechuga, porque me quieran decir hombre de experiencia y desengañado. ¿Cómo me puede entrar en la cabeza que _descriminate_ sea distinguir y separar, sin tener nada que ver con la criminalidad?

--Más te escuecerá, me decia Francisco, que te llamen á tí Mr. Praits, á Negrete Negrito, á Iglesias Aiglisaias, á mí Pelesaio y á Diaz Daiaz.

--Para eso de entenderse con americanos, no hay como el castellano viejo, dijo Navarro, y si no me creen, díganme lo que opinan de la historia que voy á referir.

--Historia de españoles de fé son la materia inagotable de tus cuentos, como de Fernando Calderon los legos.

--Escuchen vdes:

Recien llegado, hace años, á esta ciudad, un dia estaba muy reposado y silencioso en un baño público, cuando de repente oí recias pisadas que revelaban largo y holgado calzado, y oí que sonaban las palmas de la mano como llamando.

--¡Ah de casa! dijo una voz acentuadísima de la Península Ibérica.

--Santos y buenos dias.

Se oyó salir á la irlandesa de servicio.

--Hijita, le dijo mi español, póngame vd. un baño con el agua tibiecita, al calor del cuerpo.... por allí, por aquel rinconcillo.

La irlandesa, en el asendereado inglés que les es natural á los de su raza, le decia que si queria solo agua fria, para abrir, segun su voluntad, las llaves....

--Eso es, todo lo alistas.... que sea de lino la sábana.... ¿de la sábana me hablabas?

Emprendióse un altercado en que cada cual hablaba lo que le parecia.... yo, á medio vestir, saqué la cabeza fuera de la puerta.

Encontréme con un hombre con un sombrero á la Pipelet, panzon, mofletudo, con su vestido de rayadillo, su amplia alpargata y su paraguas encarnado bajo el brazo.

--Caballero, me dijo, ¿vd. quiere hacer el favor de decir por qué no me hace caso este pedazo de canto?

--Porque no se entienden, le dije, porque vd. le habla de la sábana y ella de la agua fria. Ya está el baño, vaya vd. por allí.

--¡Bendito sea Dios, hombre! ¡bendito sea! porque encontré persona de chirúmen; pues vea vd., en mi tierra, por negada que sea la persona, cuando uno pide agua, aquel á quien se dirige la palabra sabe á poco más ó ménos que de agua se trata; pero aquí todo anda al revés....

--Consuélate con las observaciones del español.

Así concluyó Navarro.

[Ilustración:

VIAJE DE FIDEL

_LIT. H. IRIARTE, MÉXICO._ Casa del Ayuntamiento.]

IV

Instruccion pública.--Broad de Educacion.--Asistencia de niños.--Lecciones sobre las cosas.--Informe.--Carácter de la instruccion pública.--Carreras especiales.--Escuela normal.--Publicaciones y objetos de instruccion para los niños.--Educacion de la mujer.

Aunque mi propósito es escribir especialmente sobre la educacion de los Estados-Unidos, no para darla á conocer en México, porque eso se podria conseguir ventajosamente teniendo á la vista los luminosos escritos de mi distinguido amigo el Sr. Bachiller ó los concienzudos estudios de Hipau, y sobre todo la voz viva y las aplicaciones luminosas de Mantilla, sino como motivo para observaciones aplicables á mi país, no quiero dejar pasar sin notarlo el Informe que acaba de publicar la Direccion de Instruccion Pública.

Segun el Informe de la Direccion de Instruccion pública, hay en Nueva-York 308 escuelas, repartidas del modo siguiente:

Escuelas de gramática para niños 46 Para niñas 46 Para ambos sexos 12 Primaria de departamentos 66 Escuelas separadas 46 Para niños de color 7 Escuelas incorporadas 46 Escuelas nocturnas 35 Escuela de náutica 1 Escuela normal 1 Escuela para maestros 1 Colegio de perfeccionamiento 1 --- 308

La asistencia de niños fué de 252,155: concurren constantemente un 72% y llega al 90, de suerte que la pérdida se valúa en un 10%.

Las escuelas están servidas por 335 maestros, de los cuales 132 se emplean en las escuelas nocturnas, y 2,912 preceptoras.

Las escuelas son visitadas constantemente por empleados de la Direccion, quienes tienen el deber de examinar las clases, y hacer por escrito sus observaciones sobre asistencia, disciplina, aprovechamiento, estado del edificio y cuanto se cree conducente.

De los informes recibidos en el año, resultó que los cursos de instruccion eran muy complicados, no habiendo proporcion entre los esfuerzos de los niños, el costo de las escuelas y los resultados. Esto dió lugar á consultas y discusiones luminosísimas, de que resultaron reformas en todos los ramos, simplificando métodos y suprimiendo las materias no necesarias.

Uno de los puntos en que más se fijaron, fué en el sistema objetivo que aquí se llama lecciones sobre las cosas: el Informe hace observar que ha producido en muchos casos la confusion de las ideas de los niños, que recarga su inteligencia de un tecnicismo que los puede convertir en charlatanes.

Dedúcese del Informe, que el sistema objetivo puede fungir de dos maneras: ó dando al niño nociones generales de las artes y las ciencias, ó ilustrando sus conocimientos escolares, sirviendo á la explicacion como la estampa sirve al texto, pero siempre acomodándose á la inteligencia del niño, sin confundirlo; de suerte que no solo se requiere en el maestro vasta instruccion en lo que explica, sino conocimiento profundo de la capacidad de cada niño, buen sentido, y esto es muy raro: por lo mismo, en la reforma se ha limitado mucho esta enseñanza.

De la lectura rápida del Informe se notan cosas que merecen la atencion.

Es el Informe un libro en que constan las varias observaciones que se han hecho sobre la enseñanza, la disciplina, la inversion de fondos, el estado material de los edificios y las mejoras que es necesario introducir.

La lectura de este Informe, lleno de minuciosos detalles, de sagaces apreciaciones, y en que se revela una dedicacion religiosa, me ha hecho dar cuenta á mí mismo de peculiaridades en que no me habia fijado constantemente.

El gran negocio de la instruccion pública es no solo de interes, sino de accion universal; no es la creencia, es la manifestacion activa de una funcion vital del conjunto de la sociedad.

Esta accion se renueva y vivifica con el nombramiento popular.

Dividida la ciudad en distritos peculiares de enseñanza, cada distrito hace su eleccion de tres individuos para la Direccion general.

Este cuerpo es, para expresarme á mi modo, el cuerpo legislativo de la enseñanza: él nombra comisionados ó ejecutores de sus órdenes, y así se cria un poder ejecutivo; pero la autoridad local nombra inspectores y los padres de familia tambien; de suerte que estas distintas fuentes de poder, forman la vigilancia recíproca.

Los fondos los constituyen propiedades, donaciones y suministraciones del presupuesto; pero una vez decretada la suma, la inversion depende de este cuerpo legislativo peculiar.

Los comisionados fungen cada uno en comision diversa; de suerte que dada la asignacion de un libro, el señalamiento es de una comision, de otra el número, de otra la paga, y se necesitaria una série de difíciles combinaciones para llegar al robo en un solo distrito.

Comunicado por todos y siendo negocio de todos la instruccion, el Estado sigue el movimiento, y las distintas religiones cooperan, desapareciendo el inconveniente formidable de que una sea la tendencia social y otro el interes religioso, y nazca esa pugna entre los intereses nacionales y los de secta, disputándose el corazon del niño.

Dotada con riqueza la escuela gratuita; estando bajo el cuidado y vigilancia del padre de familia; con los mejores maestros; con más ricos instrumentos que los que puede costear un particular, la escuela gratuita es la escuela comun; allí nace casi espontáneo el pueblo, y tiene su fuente la más pura democracia.

No hay decentes ni pobres; todos reciben el pan de la enseñanza sentados á una misma mesa; el talento y la aplicacion reclaman sus fueros con los mismos títulos; en las distribuciones de la escuela se cobra el hábito de acatar la autoridad independiente de la posicion del individuo; estrecha vínculos la simpatía á despecho de las desigualdades de fortuna; en la escuela, de una manera insensible, armónica y poderosa, se hace la patria.

La dotacion de la instruccion es un conjunto puesto á la disposicion de todos y para que todos gocen de él en toda su extension, y en este conjunto en que está desde lo primitivo hasta lo sublime de la enseñanza primaria, tienen acceso todos los niños y niñas, sin distincion alguna.

Las desigualdades, las diferencias, el límite señalado al niño entre la más rudimental y la mayor suma del tesoro de la instruccion, lo crian las circunstancias privadas del niño, no el Estado.

El Estado ve futuros ciudadanos, es decir, hombres que deben ser aptos para gobernarse por sí mismos, ya como particulares, ya representando á la nacion; y en esto no cabe pensar en pobre ni en rico, en artesano ni en músico, ni en astrónomo, sino en ciudadano y en miembro activo de una sociedad que se gobierna por sí.

Nosotros, por la educacion latina, por el espíritu de historia, por la reminiscencia de las clases, tenemos un molde para pobres, otro para ricos, uno para tontos, otro para hábiles; y eso es crear la rivalidad, y la casta, y las distinciones anárquicas en el corazon de la sociedad.

Aquí se ha pensado en el curtidor Grant, lo mismo que en el sastre Jhonson, y lo propio en ese sastre que en el inmortal Washington Irving: los elementos que da el Estado son para todos iguales. De ahí la manera viril de ser de la mujer que á nosotros nos sorprende, y que encomendamos al ridículo de puro no comprenderla.

Por esta razon las carreras especiales no son de cuenta del Estado: en ellas impera la ciencia; en la escuela comun, la patria.

La escuela normal es el cimiento y el complemento á la vez, con que se corona y en que descansa este sistema magnífico; ella conserva y enriquece el depósito sagrado de los conocimientos; ella envía apóstoles de la luz por todas partes; ella inunda los espíritus y los dirige al bien; ella discute, con los datos que le suministra la experiencia, sobre los medios de llevar á su mayor altura y comunicar más subido esplendor, al astro que hace cada dia más sorprendentes los adelantos de la nacion.

Convertido en objeto de predilectos cuidados el niño, y siendo universal el interes que por él se toma, la especulacion misma se plega y sigue la corriente.