Viaje a los Estados Unidos, Tomo III
Part 24
"Lo notable hasta ahora de su política es el retirar las fuerzas que se decian oprimir al Sur, y algunas ternezas con México, que más vdes. que yo pueden calificar.
"Otra cosa es M. Evart, Ministro de Relaciones, jefe del gabinete, su alma y su vida, como decimos nosotros.
"M. Evart es alto, delgado, seco, acartonado y huesudo; su rostro es lampiño, pequeño, y su frente calva; vese su cabeza como una naranja clavada en una asta bandera. Son desairados sus movimientos, como los de todo largo, porque miéntras el espíritu anda por un lado, queda como en huelga el resto del cuerpo. La edad de M. Evard es de sesenta años; no es aleman como habian dicho á vd., sino de la Nueva Inglaterra; pero ha residido constantemente en Nueva-York.
"Carece M. Evard de antecedentes políticos; pero como abogado, ha sido considerado como el primero de Nueva-York. Su erudicion es variada y profunda en la ciencia del derecho; su palabra, tarda y pesada, se pasea en todos los vericuetos forenses, y es verbosa, difusa, sin aliño. Si hubiera nacido en España, se le habria comparado á Gregorio López ó al Conde de la Cañada.
"En la prensa se le censura la longitud de sus períodos, que le achacan que mide por la sombra de su cuerpo.
"Cuando se propone desleir su pensamiento en la fuente de sus palabras, corre y corre su discurso, hasta que despues de varios dias se le encuentra el fin.
"Pero el título de más reciente celebridad de Evard es su triunfo forense en la causa del R. Beecher, de que voy á hablar á vd.
"El R. Beecher es orador eminente y ejerce influencia poderosa en el país.
"Pastor evangélico, reside en Broklyn, llamada Ciudad de las Iglesias, y la suya es la de más moda y renombre de la Ciudad Santa.
"Dicen los entendidos en materias literarias, que Beecher es elocuentísimo, y que sus dotes oratorias, unidas á una gallarda presencia, le hacen positivamente seductor.
"Creció su fama y se desarrolló la influencia de este personaje en la pasada guerra, en que favoreció con su palabra la causa de la Union, convirtiéndose en una verdadera potencia.
"Además de ocupar Beecher lugar tan prominente como orador sagrado, es escritor de mucho mérito.
"Se ha acusado siempre al Reverendo de inclinaciones mundanales.
"Entre las ovejas que apacentaba el siervo del Señor, de que hablo á vd., se contaba Elisabeth, mujer de Tilton, escritor religioso muy amigo del Reverendo.
"Yo no sé qué clase de ejercicios poco piadosos notaria Tilton, el caso fué que estallaron disturbios conyugales, y acusó al párroco de adulterio, demandándole cien mil pesos por daños y perjuicios.
"Estos daños y perjuicios me han caido mucho en gracia, porque al fin se valúa en alto precio la corona.... del martirio.
"El escándalo fué estupendo: los periódicos se apoderaron del gran chisme, y anécdotas, retratos y todos los medios de producir sensacion, se pusieron en juego á medida que avanzaba la célebre causa.
"En medio de una excitacion tremenda, se reunió el Jurado. Los abogados hicieron alegatos piramidales, y Evart, defensor de Beecher, habló de un hilo durante una semana.
"A la elocuencia de Evart, á la posesion de Beecher, que es hombre que gana en su iglesia anualmente de setenta á ochenta mil pesos, y á sus amigos poderosos, se debió la absolucion del Reverendo, quien solo tuvo débil mayoría en el Jurado; pero como vd. sabe, el voto de éste para la condenacion, ha de ser unánime, y á tal circunstancia debió Beecher tambien su buena fortuna.
"Tilton, con envidiable serenidad, se consoló de su infortunio con el _renombre_ adquirido en su lucha con su socio conyugal, y que le produjo dinero en las lecturas públicas que comenzó á dar.
"Por su parte Beecher ganó en celebridad; la gente acudia en tropel á conocerle y escucharle, y era invitado á residir en los mejores hoteles, porque allí donde posaba Beecher, la concurrencia era mayor.
"El triunfo de Evart acentuaba poderosamente su personalidad cuando la eleccion de Hayes.
"Fué empleado por el partido republicano en la cuestion de la eleccion presidencial disputada en Luisiana y otros dos Estados para alegar por Hayes. Este es el precedente inmediato de su nombramiento de Gefe del Gabinete.
"Por lo demás, su política no se ha caracterizado de un modo especial: yo he oido decir que aspira á la próxima presidencia, y que uno de los medios de que piensa valerse, es provocar la guerra con México.
"En cuanto á los otros ministros, querido _Fidel_, sobran ejemplares en su país de vd., como el Ministro de la Guerra Mac-Greacrey, _áspero_, hombre de cartucheras al cañon, ardiente republicano y partidario de Hayes.
"Sherman, Ministro de Hacienda, es hermano del general célebre de la pasada guerra: debe en parte su elevacion al poder, á la influencia que tuvo en la eleccion de Hayes.
"El director del Correo, Rey, que como vd. sabe, forma parte del Gabinete, es una prenda de reconciliacion de los partidos, porque Rey fué separatista; es un buen orador y se le confiesa talento y probidad.
"En una palabra, vd. haria sus revistas de la gente de gobierno y se divertiria.
"Repito á vd. que estando abiertas las Cámaras, Washington cobra animacion; los diputados se reunen el primer lúnes de Octubre. Un mes entero se ocupan generalmente en el nombramiento de comisiones y de _Speaker_, que no se turna mensualmente, sino que dura todo el tiempo que funge la Legislatura, y tiene, por lo mismo, grande influencia....
"Con las alegrías de Noche Buena se dispersan los padres de la patria, y van á sus hogares á disfrutar sus _vacaciones_, volviendo á sus tareas desde el 2 de Enero, hasta que el calor los lanza de las curules; vuelven el otro Diciembre, en que el período termina forzosamente en Marzo, por las nuevas elecciones, porque el encargo dura por dos años, como entre vdes.
"El órden que se guarda en el Senado es el mismo.
"El Presidente del Senado, como vd. sabe, es el Vice-presidente de la República, y como el Senado funge en la administracion, y como hace parte del Gobierno como su Consejo, este carácter político le identifica con la accion del poder.
"En México, segun vdes. me contaban, no es lo mismo: el Vice-presidente es el Presidente de la Corte, y esto ingiere en la política activa á un poder esencialmente regulador de la marcha social, aumentando los elementos revolucionarios.
"Las sesiones del Congreso son de once de la mañana á cuatro de la tarde; pero cuando los negocios lo requieren, se prolongan las sesiones hasta la noche.
Miéntras dura la sesion, hay sobre el Capitolio una gran bandera, y durante los períodos en que están reunidas las Cámaras, una luz vivísima brilla sobre el mismo Capitolio, y se distingue como un astro á algunas millas de distancia.
"No hay solemnidad alguna para abrir y cerrar las sesiones. Al comenzarse, remite el Presidente un mensaje á las Cámaras, en que les da cuenta del Estado que guardan los negocios.
"Los Ministros envían sus Memorias y asisten á las comisiones, pero no dan funciones grátis en dimes y diretes con los diputados y senadores.
"Quédese vd. por tres ó cuatro dias en ese punto, y no se arrepentirá...."
Seguia Palma en su larga carta hablándome de los amigos de Nueva-York, mezclando siempre, como era su manía, la política á todas sus observaciones.
--Es divertida tu carta, exclamó Francisco; parece una foja del Almanaque de Gotta; pero si te ha divagado la murria, santo y bueno Sr. Palma. Veamos lo que te dice el Sr. Fagoaga.
Desdoblé mi carta, pasé los ojos por ella, y dije á Francisco:
--Este jóven es más previsor, y me quiere prestar un servicio.
Leo, pues:
"Supongo que una ó dos horas será lo que vd. se detenga en Washington, porque así lo requieren los cálculos de vd.: esta consideracion me hace no reunírmele como queria; pero deseando serle útil de alguna manera, le envío copia de las apuntaciones que hice en mi primera visita á Washington, en la calidad de agregado á la Legacion de mi país. Vd. tome de ellas lo que guste, corrigiendo, borrando y poniendo en cristiano papeles que escribí para mi uso privado. De todos modos, y aunque no sirva á vd. de nada el mamarracho, él le probará mi decidido afecto y el interes que tengo porque su obrita contenga el mayor número de noticias posible.
"Así como confieso lo desaliñado de mi escrito, le aseguro que le garantizo la verdad de cuanto en él expongo, pues repito que, como para mí, no pude tener la pretension de engañarme.
APUNTACIONES DE MI VIAJE Á WASHINGTON.
"La poblacion de Washington varia constantemente, como que se forma de empleados que á cada cambio de gobierno andan á salto de mata, individuos de la Cámara que van y vienen como las aguas, personajes del cuerpo diplomático que aparecen y desaparecen como sombras chinescas, y ricos caprichosos que suelen pasar el invierno disfrutando de aquella buena sociedad, que en obsequio de la justicia, es fina é inteligente como pocas.
"Las costumbres por una parte, y el modo con que se verifican las reuniones, hacen que en realidad se goce en ellas poco.
"Hay personajes distinguidos que declaran su casa abierta: así se publica en los periódicos ó se advierte por invitaciones; pero toda persona decente tiene acceso á la reunion aun sin invitacion especial, como se puede ir á la iglesia ó á ver un Museo.
"Las piezas de las habitaciones son en general pequeñas, aunque muy decentemente amuebladas: la señora y el señor de la casa se colocan de pié á la entrada del salon en que se recibe: se llega, se saluda sin detenerse y se entra en busca de conocidos y amigos; pero todo esto sin detencion especial, de pié, como de viaje, como en la estacion de un ferrocarril.
"Nadie se sienta, con excepcion de tal cual anciano, ó de tal cual enfermo.
"Semejantes centinelas en aquel agolpamiento, no es posible que emprendan conversaciones; están como en espera de algo para marcharse. "¿Cómo está?" "¿qué tal va?" es lo que se escucha entre costado y costado, y como si se lo dijeran dos viajeros que cruzan en opuestos rumbos.
"Estas _recepciones_ son de noche.
"A las once, poco más ó ménos, despues de tener la comodidad que en una plaza pública, se hace la invitacion para pasar al comedor, donde tampoco hay asientos.
"Sobre una gran mesa hay fiambres y licores, que sirven los criados con diligencia y compostura. Es general en la alta sociedad el consumo del Champaña.
"Cuando no son los criados bastantes, entónces los caballeros sirven á las señoras que conducen ó quieren obsequiar, teniendo fatigas para conquistar en aquella confusion, unas cuantas hebras de ensalada ó una medita de galantina.
"Pero la posicion en pié hace la escena del servicio difícil y á veces cómica; el caballero tiene el plato á la altura de los brazos de la señora, ésta pica infirme y se acomoda á lo inseguro del suplemento de mesa.
"La señora, á veces, no consiente en aquel espectador cercano de su alimentacion; entónces ella sostiene su plato, embarazada con el pañuelo, el abanico ó cosas semejantes, haciendo á cada bocado prodigios de prestidigitacion, si no es que algun caballero se encargue del depósito de sus atavíos, ó si no es que transite brusco un importante diputado del Oeste, con el pelo de la dehesa, muy raro en aquella sociedad distinguida, y dé un codazo á un plato ó vierta el vino sobre el vistoso trage de la _lady_, en uno de sus movimientos de mastodonte.
"En las reuniones que describo hay mucho lujo; las señoras gustan de lucir riquísimas alhajas.
"Suelen aparecer tipos ridículos de esos foráneos que solo tienen la primera silla.... curul.... Ellos monopolizan el leviton dominguero de la aldea, y sus consortes, trages y tocados que tienen la autoridad del tiempo que pasó. Es de advertir que aunque en esos salones hay gente desconocida, jamás se lamenta ninguna especie de desórdenes. Hay tertulias de este género que son de invitacion individual, y por lo mismo, más aristocráticas.
"Muchas y variadas son las _recepciones_ de que acabo de hablar, pudiendo asegurar que desde Enero y Febrero que comienzan, hasta la Cuaresma, hay por lo ménos una cada noche. La concurrencia se disuelve á las doce.
"Las señoras por su parte tienen sus _recepciones_ de dia. Comienzan á la una y concluyen á las cinco de la tarde. En ellas suele aparecer uno que otro caballero como mosca desvelada.
"Durante la semana, las señoras, segun las clases oficiales de sus maridos, dan esas _recepciones_ diurnas, poco más ó ménos en el órden siguiente: el lúnes, las señoras de los Jefes del Ejército y la Marina; el mártes, las señoras de los individuos del Congreso; el miércoles, las señoras de los Secretarios del despacho, y así sucesivamente, siempre con excepcion de los domingos, en que ya se sabe que todo el mundo se aisla y se encierra en su casa.
"La del Presidente recibe señoras los sábados, de dos á cuatro de la tarde. El Presidente asiste á esa _recepcion_ cuando sus ocupaciones se lo permiten.
"Durante la estacion del movimiento en Washington, el Presidente da tres ó cuatro convites de ceremonia, generalmente en el órden que sigue:
"1. Ministros del Gabinete y señoras.
"2. Cuerpo diplomático, sin comprender generalmente más que á los Jefes de Legacion.
"3. Los Presidentes de las Cámaras y algun otro diputado notable, pues en la mesa no caben mas que treinta y cuatro personas, y esto limita el número de convidados.
"La gran _recepcion_ del Presidente es el dia de Año Nuevo.
"Comienza á las once y termina á las tres de la tarde.
"Esta _recepcion_ se hace con la mayor formalidad. Se publica programa, se marcan las puertas para la entrada y salida de los coches, y numerosos policías cuidan de que se guarde la mayor compostura.
"El cuerpo diplomático se presenta en la _recepcion_, que es propiamente la felicitacion de Año Nuevo, de grande uniforme; el Presidente y los Ministros, de frac negro, como es la etiqueta, aun cuando el Ministro de Guerra haya sido ó sea militar: caeria en ridículo una incrustacion de sombrero al tres y de espadin, en aquel gabinete.
"Los Ministros mexicanos asisten á estas ceremonias, de veinte años á la fecha, de frac negro, sin singularizarse por nada.
"El gentío inmenso llega en interminable fila á dar la mano al Presidente; los Ministros extranjeros presencian los saludos á la espalda del Presidente, y la concurrencia es tanta, que se rinde el Presidente de dar la mano, y alguna vez han tenido que sostenerle el brazo.
"Un dependiente de palacio anuncia á las personas notables que saludan al Presidente.
"Es costumbre robustecida en los últimos años, que se feliciten las personas que tienen relacion, y cumpliendo con esa etiqueta, se da ménos importancia y aun se disimulan las visitas y el envío de tarjetas los dias de natalicios, pascuas, etc., etc.
"La fiesta de Noche Buena es, como entre nosotros, la fiesta del hogar; se verifican reuniones íntimas y de familia, siendo para ellos tan sacramental el _guajolote_ (Torkey), como entre nosotros la ensalada de Noche Buena.
"Al cerrarse las sesiones se redoblan las visitas, pero con ménos ceremonia, y gran parte de la poblacion emigra á Nueva-York, donde hacen parada, unos para dirigirse á _Long Branch_, _New-Port_, _Saratoga_, _Cap May_, etc., y los que tienen grandes fortunas, emprenden viaje á Europa, donde gozan más y gastan ménos, porque la vida de los baños es en extremo costosa...."
Sin sentirlo, con la lectura de las cartas y sus comentarios, pasamos gran parte del camino, haciendo parada en un punto en que se vendian sandías y melones hermosísimos, y en que un hombre en una especie de cepillo de carpintero, inverso, convertia en polvo la nieve para mezclarlo á las frutas, á el agua y al vino.
La tierra estaba perfectamente cultivada, sin que dejase de tener cada campo su cerca de palo, notándose la opulencia agrícola de aquellas fértiles comarcas de la Virginia.
Pasamos por Richmond, capital de la Virginia, poblacion que renace de entre sus cenizas y sus ruinas, despues de los estragos que le causó la última contienda. Cuenta sesenta mil habitantes.
Richmond, situada á la orilla del rio James, está en el centro de una red de comunicaciones por agua y por vías férreas, con todos los Estados del Sur y los más importantes de la Union.
La agricultura y la industria manufacturera parecen haber establecido competencia para enriquecer á la capital privilegiada.
Exporta tabacos, granos y harina para Europa, y recibe esencialmente de la América del Sur, maderas, azúcares, melaza, cueros, guano, etc.
Valúanse sus productos manufactureros en veinte millones de pesos, y la sola industria de tabaco rinde siete millones.
La ciudad está situada como en fajas de colinas superpuestas, en cuyas alturas, conservándose los accidentes todos del terreno, se han construido las habitaciones entre arboledas y jardines, produciendo una vista deliciosa.
Al pié de la faja de habitaciones corren wagones y carruajes, y descendiéndose, está la parte comercial, en la que se ven edificios soberbios que, como el Capitolio, tienen renombre universal.
Como se sabe, el desenlace de la tremenda guerra del Sur se verificó en Pettersburg y en Richmond mismo; las tropas separatistas, ántes de abandonar la ciudad, la incendiaron, y la costosa victoria del General Grant se proclamó entre ruinas humeantes, el espanto y la desolacion.
Hablóse del Capitolio y del Parque que lo circunda. Se hizo mencion de una estatua de mármol que está en uno de los salones del gran monumento, obra del escultor Houdon, calificándola de obra de mérito.
Refiriéronse varias curiosidades que se encuentran en el Capitolio, como una estufa de los tiempos coloniales, que estuvo en la Casa Municipal al servicio de William Burg, y un busto de Lafayette.
Tambien no faltó viajero que hiciese la descripcion de la estatua ecuestre de Washington, que está frente al Capitolio, rodeada de varias estatuas de bronce de Jefferson, Nelson, Andrieu, Levis y otros héroes. Los americanos tienen en mucho la estatua de que hablamos, y autores hay que digan que el monumento es de los mejores del mundo.
Tres estatuas, una de Clay, otra de Foley y la otra de Jackson, completan la decoracion de la gran plaza del Capitolio.
Entre los templos, que hay muchos, y algunos suntuosos, se cuenta el Sant Pauls, donde Jefferson Davis recibió la noticia de que Lee estaba á punto de abandonar Pettersburg.
Aunque hay en Richmond muchos cementerios, el principal es Houngwod, que es un sitio de especial belleza, adornado de árboles venerables, prados y flores. En ese cementerio se guardan los restos del Presidente Monroe, del General Stuart, comandante de la caballería de Lee, y existen los sepulcros de cien confederados, entre los que descuella un soberbio monumento.
Nuestro paso por Richmond, puede decirse que fué á vuelo de pájaro; parece que á todos nos absorbian los recuerdos de la sangrienta contienda de los tiempos modernos, que eclipsó, por sus proporciones titánicas, cuanto habian cantado los poetas y perpetuado los historiadores en el antiguo continente.
Catanogua, por donde tambien atravesamos, debe su celebridad á la última guerra. Cuando quise fijarme en ella, habia pasado el tren como relámpago.
El tren que nos conducia nos hacia recordar con amargura las comodidades de los pasados alojamientos ambulantes; y de la concurrencia ni se diga, porque me hartó de feo hasta la punta de los cabellos.
En lo más hondo de la noche escribia yo en mi cartera:
"La luna está suspendida, opaca y triste, en la cima de la montaña oscura que sobresale en una hilera de eminencias silenciosas y lúgubres; detrás de ese muro, como que asomaban pasajeros relámpagos de miradas terribles, que parecian de furias acechando nuestro tránsito.
"Nuestro tren se dirigia al ocaso con su galopar de acero, tendiendo un manto de humo espeso bordado de chispas refulgentes, que como que formaban enjambres y se desbarataban en líneas fantásticas.
"Al Sur se tendia vaporosa y apacible una línea luminosa, que dilataba al infinito el horizonte dulce y melancólico sembrado de luceros....
"Ver á los cielos, hacer salir al alma en nuestra mirada, para recorrer el infinito, ¡oh, cuán bello es! como que flota el espíritu, como que halla en ese vago remedo de lo eterno, el testimonio de su inmortalidad sublime!"
Fuera de estos consuelos realmente poéticos, la noche fué infernal; sentia magullado y altamente comprometido el forro de mis cuadriles, con las sacudidas del carruaje, en aquel asiento de cantería.
Desvelado, hambriento, molesto, sahumado con la atmósfera que la negrería formaba en nuestro derredor, apénas salió la luz como ruborizada de alumbrar tanta fealdad, cuando yo, como quien empuña la espada del ángel exterminador, empuñé mi lápiz, y deseando que las letras se hubieran convertido en alacranes para picar á mis accidentales compañeros de viaje, escribí el siguiente bilioso romance:
PESADILLA DE DESPIERTO.
(ROMANCE.)
Por uno de los castigos Que bien merezco por asno; Por no saber esta lengua Que quiero aprender _á tragos_, Me introduje en un tugurio Con ruedas, y no en el carro Que me toca de derecho, Porque al cabo el trato es trato. Me embutí; pero es más cierto Que en peso me trasladaron, Porque todo el que no _espica_, Es poco ménos que trasto. Era un calabozo errante, Una troj de guzarapos; Eran visiones febriles Que á reproducir no alcanzo: Cabellos de llamarada, Narices como de rábanos, Unos bueyes con levita, Cojos, tuertos, corcovados; Donde no se ven pellejos, Es por que danzan harapos: ¡Qué sombreros, santo cielo! Son cataplasmas, redaños, Hojas de col, gesto, pliegue, Susto, risa, sueño, espanto! Es la gorra y es la tiara, El bonete, el sombrero ancho; Donde no hay un agujero, Es porque falta un pedazo; Y la levita, y las botas, Y el anónimo calzado, Tina, fuelle, cañon, tubo, Bolsa, funda, paca, fardo.... Y para que llegue al _summum_ Este diabólico cuadro, Hervian negros y negras; Ellas con gorros y ramos, Ellos, como dos almohadas De _zangalete_ por labios, Como forrando por fuera A otro hombre de por debajo. Yo no ví jamás conjunto Tan fiero y patibulario, Ni con carbon hecho en muro, Ni de madera en grabados; Y en esto de las posturas, _Sed liberanos á malo._ Uno saca las dos piernas Por un postigo con garbo, Miéntras deja en vacaciones Sus faluchos de calzado; Otro se muda camisa Cual si fuese á entrar al baño, Y el otro, de no sé dónde, Desentierra luengo saco, Y se improvisa un banquete _Sans façon_, y andando, andando, Lonjas de jamon (de piedra), Trozos de pavo (de palo), _Queques_ que quiebran los dientes, Y de cebolla pedazos, Y por _plus_ café, un ladrillo De pestilente tabaco; Y así, con otro belitre De aire crudo y de hablar raro, Hablan de Tilden y de Hayes, Porque ambos están pensando, El uno en una vía férrea Por el centro del Océano, El otro en cierto menjurje Que tiene ya _patentado_, Que en cuanto lo come un perro Va resultando marrano; Y todo esto entre las nubes De humo espeso del tabaco, Entre los negros y negras Que se hacen mil agasajos, Plagiando, segun infiero, Las caricias de los diablos..... Pues bien, de todo este embrollo Y de todo este ganado, Van á resultar familias Felices.... que esos milagros, En esta tierra realizan La Libertad y el Trabajo.
FIDEL.