Viaje a los Estados Unidos, Tomo III

Part 20

Chapter 203,855 wordsPublic domain

"Entraban en ella los pliegos de papel; un golpe cortaba, otro doblaba, y las cubiertas se acomodaban en una rueda que las pasaba sobre un gran cepillo con goma, que untaba sus bordes. Esto seria utilísimo para oficinas y toda clase de establecimientos."

--Y como creo que esas máquinas serán muy poco costosas, habria modo de que las adquiriese la gente pobre, y aun un recurso para las mujeres....

--Esta otra no. Vea vd., siguió Bárcena:

--_Máquinas de cortar rocas._ Habia varias: la de Emerson laminaba las rocas con gran facilidad; las losas salian pulidas.

--Y el Ayuntamiento, ¿tendrá noticia de esas máquinas?

--¡Oh! ¡oh! seria una falta de patriotismo no hacer contratas con nuestros paisanos.

--Eso que está ahí escrito interesa muchísimo á nuestro país.

--¿Qué cosa?

--Las bombas. Léame vd., Sr. D. Mariano.

--Las bombas, continuó mi complaciente amigo, se encontraban funcionando en un vasto estanque que se hallaba en el mismo edificio de la maquinaria: habia algunas de gran poder, propias para minas. Se recomendaban entre otras las de Blake, Hardik, Kowles, etc.

Las automáticas de Sloushour, las movia un hombre muy fácilmente, dando impulso oscilatorio á una palanca: pueden servir para sacar agua de acequias y canales, para practicar riegos, etc., etc.

Todas las máquinas funcionando á la vez, producian bosques de chorros, laberintos de corrientes, capelos, abanicos, lluvias, polvo de plata y todo lo que la imaginacion de vd. puede concebir.

--Precioso, preciosísimo es eso, le decia yo á mi amigo, y de muy fácil aplicacion.

--Por supuesto que no faltarian _amigos_ del trabajo, que dijeran que quedaban con todo esto brazos ociosos.

--Para eso, atenerse á la uña para excavaciones, y á los buches para trasladar el agua de un punto á otro.

--Entre las máquinas agrícolas, esta para _hacer cercas_, va á llamar la atencion de vd. (leyendo):

"Habia una máquina muy curiosa; se ponian en ella algunos trozos de madera y salian divididos en láminas que tenian agujeros cilíndricos equidistantes; por otro lado salian tallos cilíndricos; con esos materiales se hacian cercas. Las láminas se clavan en el terreno y los tallos cilíndricos se pasan por los agujeros de aquellas.

"Entre las máquinas para cortar pastura, las habia que aprovechan tallo, mazorca y hojas.

"Entre las de segar me llamó la atencion la que practica la operacion, coloca tallos y espigas y forma atados ó haces con hilo ó con alambre...."

La relacion que hacia á mis compañeros de mi entrevista con el Sr. Bárcena, reproduciendo el diálogo y leyendo las apuntaciones que me dijo, fué imperfectísima, olvidando mucho y quitándole el aplomo que en estas descripciones da á su dicho el hombre de la ciencia; pero tal como es, mató el fastidio de la espera, y apénas nos apercibimos de que continuábamos nuestra marcha.

Los compañeros todos, aunque guardando difíciles equilibrios, se quedaron dormidos; yo no podia dormir, y tenia necesidad de distraerme.

Don Estéban estaba en situacion análoga, y me decia:

--Es sensible que no haya vd. podido permanecer en Filadelfia; es interesante y mucho, por la grandiosidad de sus edificios y sus plazas, por sus recuerdos y por la diligencia con que se acogen los adelantos de las ciencias.

Entre otras cosas, habria vd. gozado mucho con la vista y conocimiento del Colegio Girard, magnífico establecimiento para asilo é instruccion de huérfanos, fabricado y dotado con dos millones de pesos.

Es gigantesco el edificio, todo de mármol blanco, deslumbrador de riqueza y hermosura. En cuanto á las particularidades de la vida de Girard, cuya memoria es tiernamente amada en Filadelfia, poco puedo decir á vd.

Entretenidos con las anteriores pláticas y lecturas, no advertimos siquiera cuando pasamos por Washington, capital de Delaware, en cuyo hermoso astillero se construyen afamados buques.

El conductor anunció que pasábamos por Baltimore, y despertó Juanito, que habia dormido, como en lo general duermen los tontos, es decir, perfectamente.

Don Juanito se habia quedado dormido precisamente leyendo las Guías de Baltimore y Washington, de suerte que pudo ostentar conmigo su erudicion, con aquella prosopopeya y aquel aplomo con que se proponia aturdir á sus admiradores, al regreso á la patria.

--Ahí tiene vd. una de las ciudades más importantes de los Estados-Unidos, á la orilla del rio Patapso, con una de sus entradas en la Bahía de Chesapeake, como quien dice, tocando con la mano el Atlántico, que está á ménos de cinco leguas.

Como si para esta gente no bastase con tantos elementos de grandeza, hay un arroyo que se llama _Jones Falls_, que corre apacible por el medio de la ciudad, la divide en dos partes y la hermosea y fecundiza.

El puerto es amplio, seguro como un baúl y tan defendible, que pudo resistir el terrible bombardeo de 1812.

--Muy bien, Juan, estoy contento de escucharte, le dijo D. Estéban.

--Como que pienso, continuó D. Juanito, imprimir mis Viajes en cuanto llegue á mi país.

--Entónces comenzarás refiriendo la fundacion.

--Diré que se eligió el sitio para la gran ciudad en 1722, que se le puso nombre en 1745, en honor de lord Baltimore, propietario de Maryland; por supuesto que le invento al tal lord, cuatro anécdotas que saquen lumbre; que yendo y viniendo dias, el puerto comenzó á ser visitado, se empedraron las calles, se construyeron edificios y templos, y que la poblacion subió por saltos, de este modo:

1797--Poblacion 26,000 almas. 1850-- " 200,000 " 1860-- " 212,000 "

y al presente muy cerca de trescientas mil almas.

Diré que dos magníficas líneas de vapores ponen en comunicacion al puerto con Europa; que multitud de embarcaciones llegan á sus aguas en demanda de lucrativos cambios, y que una red de ferrocarriles trae y lleva, que es una gloria, pasajeros y mercancías.

Despues de toser, fumar un puro, contaré á mis lectores que en virtud de mis vastas relaciones y de mi amistad personal con Hayes, que es chico de buen humor y á quien le gustan mucho las hermosas, me procuré datos de las exportaciones, que consisten en tabacos (informe del que me vende mis puros), algodon (mi costurera), petróleo (el atizador de los quinqués de cierto teatro), tocino, manteca, queso, mantequilla (cualquier cocinero me pone al corriente de lo que debo decir sobre todo eso). Diré, para concluir haciendo sensacion, en un capítulo, que en Baltimore se benefician los ricos minerales de cobre del Lago Superior, y producen anualmente 4.000 toneladas de metal refinado; que de ostiones, frutas y verduras, se venden 5.000,000 de pesos, y 500,000 de cueros curtidos que se remiten generalmente á la Nueva Inglaterra.

--Está muy bien, decia Estéban; pero con ese tonillo y esa tu manera, te expones á que tengan por dudoso lo cierto, porque esos datos son fehacientes, y las Guías, aunque relaciones que andan de mano en mano, tienen en general mucha exactitud, y los datos que contienen son tomados de documentos oficiales.

--Eso lo debe suponer el lector, decia Juanillo; pero si ensarto números y números, dimensiones y tablas de cuentas, ya verás mi Viaje con un solo lector.... el de las pruebas.

--D. Juanito, hágame vd. el favor de seguir su Viaje, porque á mí me interesa, aun cuando solo sea de oidas, conocer á Baltimore.

--Seguiré, continuó Juanito, diciendo lo que recuerde de la Guía, porque este pícaro de Estéban acaba de cortar las alas al génio.

Como en todas las ciudades de la Union, hay magníficos hoteles y _restaurants_; si quiere vd. lo mejor entre los primeros, pregunte por Carolton ó Barnim-Hotel, y en cuanto á los segundos, Pappes es sin duda el mejor atendido.

Once líneas de wagones trasportan á vd. donde le parece, momento por momento; y en cuanto á carretas, carros y carritos, ya vd. sabe lo que son estos tios de viciosos.

La calle que tiene por nombre "Baltimore," es la principal de los negocios, sin que dejen de tener importancia, Broadway, la plaza de Mont-Vernont y las que rodean los muelles.

Por más que hablen á vd. de los muchos y grandiosos edificios de Baltimore, los que se singularizan son el Cambio, que tiene una fachada soberbia de 240 piés, cuya fachada la decora una columnata de mármol de Italia, espléndida, el Banco y City Hall, que tuvo de costo más de dos millones de pesos.

El Templo Masónico, que se usa para conciertos y lecturas, tuvo de costo cuatrocientos mil pesos, y es elegantísimo edificio.

El Teatro de la Opera, el de la Academia de Música, son dignos de la hermosa ciudad, así como fuera de ella llama la atencion el Circo de Jockey Club, destinado á las carreras de caballos.

Los sabios pueden entretenerse con las bibliotecas del Ateneo de Baltimore (15,000 volúmenes), la Mercantil (26,000), Biblioteca Baltimore (10,000), Instituto Peabody (56,000).

La Academia de Ciencias es con justicia celebrada, por sus riquísimas colecciones de historia natural.

Hay suntuosos templos, aunque, por lo que he visto, á todos los ofusca la Catedral Católica.

--Es realmente imponente y magnífica, dijo Estéban. Es de granito, de forma de cruz, cuyos brazos tienen cada uno 177 piés de extension, la altura es de 127 piés.

Las dos torres, de estilo sarraceno, tienen la apariencia de los minaretes de una mezquita; hay en la Catedral pinturas de sobresaliente mérito, donaciones de Luis XVI y Cárlos X.

No desdice Baltimore de las otras ciudades de la Union, en el estado de su instruccion pública y sus establecimientos de beneficencia y caridad.

--Vea vd., sobre esto, lo que dice la Guía: (leyendo)

Colegio de Medicina de Maryland.

Universidad de Washington.

Colegio de Jesuitas de Mujeres, de Baltimore.

Colegio Peabody, fundado por el eminente banquero americano establecido en Lóndres, Jorge Peabody, destinado á las ciencias y á la literatura.

La Universidad Hoppins, fundada por el rico propietario de ese nombre, quien dedicó su inmensa fortuna á objetos de educacion y beneficencia.

Entre los más notables establecimientos de caridad se señalan el Hospital de locos, el de Ciegos y el Hospital del bendecido beato Hoppins, el más hermoso de cuantos existen en América, dotado para su asistencia con dos millones de pesos.

--A Baltimore, interrumpió Francisco, se llama la Ciudad Monumental, y en efecto, contiene monumentos que cualquiera de ellos podria ser la gala de la ciudad, como el llamado de _La Batalla_, erigido en memoria de los que sucumbieron en defensa de la ciudad, en Setiembre de 1814. El consagrado en honra de Wildey, fundador de la Orden de los _Odd-Fellows_ (rito masónico), en los Estados-Unidos, y el que perpetúa la memoria de dos jovencitos heróicos, muertos en la batalla de North Pourt.

Pero yo de lo que conservo apuntaciones, continuó Francisco, es del gran monumento de Washington, construido en la grandiosa plaza de Mont-Vernont, que es el más notable de su género que he visto en mi vida.

Está situado el monumento á más de treinta y tres varas sobre el nivel del agua: su base es de diez y seis varas poco más, y siete varas de altura, y sostiene una esbelta columna dórica de cincuenta y nueve varas, sobre la cual se eleva una estatua colosal de Washington, de más de cinco varas de altura, de manera que la total elevacion del monumento es de ciento cuatro varas sobre el nivel del rio. Está construido de ladrillo, con revestimento de mármol blanco, y costó doscientos mil pesos.

Desde la balaustrada del monumento se disfruta una vista deliciosa: la ciudad con sus mil torres, cúpulas y columnas, se distingue entre sus verdes arboledas; el puerto, lleno de embarcaciones, se extiende á la vista; cruzan los rios alegres sementeras y se ven á sus orillas quintas preciosas; el tráfico activísimo, á todo comunica animacion y aspecto de contento.

En estas conversaciones, y al vislumbrar la luz, tocábamos en Washington, y teniamos á nuestra disposicion tres horas para dar un vistazo á la ciudad.

No obstante no ser ni accidentado el viaje de Nueva-York á Washington, ni los carruajes incómodos, ni la concurrencia desagradable, el trayecto me estropeó, acaso porque la noche anterior la habia pasado sin dormir y lleno de fatiga y emociones.

Francisco, que habia estado varias veces en Washington, lo mismo que mis dos amigos, tenian más gana de dormir y de desayunarse, que de servirme de instructores. Por otra parte, bien á bien no amanecia, y no pude disfrutar de la vista de los alrededores de Washington y de las estancias elegantes de próceres de todas las naciones, en que se hermanan las grandezas palaciegas con la imitacion de los paisajes y de las estancias campestres. Esto lo sentí más, despues de haber oido la magnífica descripcion de estos sitios, por Manuel M. de Zamacona.

PARÉNTESIS

Habia hace años en mi tierra un diputado tan amigo de que no se perdieran en el olvido sus discursos, que cuando cerrada una discusion no le tocaba la palabra, al siguiente dia, en el periódico que tenia más á mano, iba publicándose, como corriendo tras de sus lectores, el discurso que debió haber pronunciado el diputado H***, con tal motivo: creíase que no habia más allá en materia de candor y amor propio; pero los que tal pensaron se llevaron chasco, porque un espúrio del Parnaso, siempre que no podia hablar en un convite, insertaba á vuelta de hoja en un periódico: "Improvisacion del C. Verso-Cojo, con motivo de tal solemnidad, etc., etc."

De ese jaez es el presente paréntesis: son apuntaciones hechas con el propósito de aprovecharlas en un proyectado viaje por la Nueva Inglaterra, viaje que no pude realizar; y como un diputado y un poeta me habian dado un buen ejemplo, yo no quiero ser ménos, y por nada de esta vida me quedo con mis apuntaciones en el cuerpo. Allá van:

VIRGINIA.

Despues del descubrimiento del Nuevo-Mundo por Cristóbal Colon, españoles y portugueses se lanzaron á los mares en pos de prodigiosos descubrimientos, creyendo cada quien, en el delirio de su ambicion, que les estaba reservada la misma gloria que al inmortal genovés.

La Iglesia, que en aquellos tiempos en todo se ingeria, acordó, por la mano de Alejandro VI á las coronas unidas de Castilla y Aragon, todas las tierras descubiertas y por descubrir, más allá de una línea imaginaria de uno al otro polo, cien leguas al Oeste de los Azores, dando al Este en propiedad á los portugueses.

Este arranque de Su Santidad, que desheredaba del resto del mundo á las naciones del antiguo continente, fué desatendida, y la Inglaterra, la Holanda y la Francia, cuidándose muy poco de la bula y de los anatemas de Su Santidad, armaron expediciones, emprendieron conquistas y establecieron colonias, combatiendo contra españoles y portugueses, quienes, como dice Laboulaye, se empeñaban en conservar el monopolio del nuevo mundo.

En 1496, de órden del mismo Dios, que habia autorizado á Alejandro VI, la Inglaterra dió á Juan Cabot, veneciano establecido en Bristol, una comision semejante á la que Fernando é Isabel dieron á Colon. No habia más diferencia sino que Cabot tenia que hacer los gastos á sus expensas, reservándose el Rey el señorío de las tierras descubiertas, y el quinto de los productos de la expedicion.

Armado de este tan amplio como disputable título, Cabot, acompañado de su hijo Sebastian, hizo su primera excursion, y en la segunda de sus tentativas, plantó en las Floridas, como signo de posesion, la bandera inglesa.

El suelo que ocupaban los ingleses estaba habitado por tribus salvajes; pero se les incluyó como entre las fieras, sin representacion y sin derechos, porque en aquellos tiempos era lícita toda iniquidad con los que no eran cristianos. Los títulos fueron de la Inglaterra y España, que tenian su Dios oficial.

El primer ensayo sério de colonizacion, se intentó en 1584 por Walter Raleigh, persona caballerosa y novelesca, el mismo que tendió su manto bordado sobre el lodo, para que su soberana no se manchase los piés.

La concesion hecha á Raleigh fué amplísima, las tierras extensas, y en cuanto á los emigrantes, se dejaban en plena libertad para que se arreglasen en los términos más convenientes con el lord propietario: Raleigh tenia una jurisdiccion absoluta en pleno señorío.

En el primer viaje de exploracion se costearon las Carolinas, y el país pareció tan encantador, que se le puso el nombre de Virginia para perpetuar el recuerdo de la Reina Vírgen, bajo cuya advocacion se habia hecho descubrimiento tan feliz.

Raleigh, perseguido por un enemigo rastrero, fué acusado de conspiracion y condenado á muerte por un jurado cobarde y corrompido.

En su prision escribió obras muy estimables.

Despues de permanecer mucho tiempo preso, fué puesto en libertad; pero sin sus bienes, sin representacion alguna, vigilado y sordamente perseguido.

Exasperado por su posicion y por sus villanos enemigos, se hizo pirata, y como el Drake, persiguió las flotas y galeones españoles.

Aprehendido Raleigh en una de sus aventuras, se le revivió indignamente la causa porque habia sido juzgado quince años ántes, y se le decapitó el 26 de Octubre de 1618, muriendo este personaje con notable entereza y dignidad.

El rey Jacobo trató de proteger las empresas de las lejanas tierras, y aunque no fué siempre acertada ni bienhechora esa proteccion, las colonias, bajo su reinado, tuvieron notable desarrollo.

En 1606, dividió el Rey en dos grandes porciones el territorio en que estaban colocadas las doce colonias que en toda su extension tenian el nombre de Virginia.

Andando los tiempos, la seccion del Sur conservó su nombre de Virginia, y la Norte tomó la denominacion de Nueva Inglaterra.

La Nueva Inglaterra se componia de las colonias que siguen:

New-Plimouth, Massachussets, Rhode-Island, Providence, Conneticut, New-Haven y Maine.

La carta de la concesion del establecimiento de la Colonia de Virginia fué expedida á una reunion de mercaderes de Lóndres, cuyos jefes eran: Thomas Gates, Georges Summers y Ricardo Hakluyt.

La carta no era como la de Raleigh concediendo mando y señorío: era un _permiso_ mercantil para la pesca y el cultivo de la tierra, aunque en ella habia artículos para alentar la inmigracion.

A los colonos se declararon iguales derechos á los que disfrutaban todos los ingleses.

En un principio los trabajos fueron en comun: se desconoció el principio de propiedad y las consecuencias fueron desastrosas.

En la Nueva Inglaterra se siguió el mismo sistema, aunque los resultados fueron ménos funestos, merced á la intensidad del sentimiento religioso, como veremos en su lugar.

Veamos á las colonias de plantadores bajo su aspecto político.

La direccion de la Compañía residia en Lóndres, la administracion estaba encomendada á un presidente y á un consejo local, nombrados por el Consejo de Lóndres con aprobacion del Rey. Estas dos autoridades desempeñaban funciones ejecutivas y legislativas.

La administracion colonial no tenia poder sobre la vida de los colonos, y cuando se trataba de delitos de cierta gravedad, los juzgaba Inglaterra. Los delitos en general eran juzgados y castigados por el presidente, de acuerdo con el Consejo.

A los colonos no se les otorgaron derechos políticos.

La primera expedicion se hizo en 1607, y su título único de celebridad es que la dirigia el Capitan Smith.

El Capitan Smith es el héroe simpático del Romance Americano.

"El mismo, dice Laboulaye, nos ha contado en un curioso relato, su vida aventurera, sus combates contra los turcos, su prision, su fuga atravesando la Rusia, y en fin, el episodio más conmovedor de sus viajes, su prision entre los indios salvajes, su condenacion á muerte, su marcha al suplicio y la interposicion apasionada y sublime de la bella Pacohontas, hija del Rey, salvándole la vida."

Smith, por sus combates con los indios, por su prevision y constancia, merece el título de fundador de la colonia.

Hiciéronse otras expediciones á las órdenes de lord Delaware; pero lo que dió vida á la Virginia fué el cultivo del tabaco, único producto de cambio: de él, y á pesar de la escasez de dinero, dando más y más vuelo á la libertad de comercio, fundó Virginia su prosperidad, debido al triunfo de un gran principio económico.

Por aquellos tiempos, 1620, llegó á Virginia, procedente de las costas de Guinea, un bajel holandés y vendió veinte esclavos á los colonos. Esto dió orígen á la esclavitud en los Estados-Unidos.

La division territorial, la cultura del tabaco, la consolidacion de los elementos sociales, afianzados y garantizados por la propiedad, hicieron que los plantadores reclamasen los derechos de ciudadanos ingleses, ofrecidos por la madre patria.

Sir Jorge Yardley, Gobernador de la colonia en 1619, convocó una Asamblea compuesta de los propietarios de las diversas plantaciones, y se nombró un cuerpo que fungiera como legislatura, al lado del Consejo colonial.

El Consejo Superior de Lóndres aprobó lo hecho y expidió una ordenanza, asegurando la libertad de los colonos y con ella dando garantías á todas las fortunas.

La forma de gobierno dada á la Virginia fué una imitacion de la constitucion inglesa, y ella sirvió de modelo despues á las otras colonias.

Un Gobernador elegido por la Compañía, un Consejo permanente, una Asamblea compuesta de los miembros del Consejo y de dos diputados elegidos por cada planteacion por los habitantes de ella, tal fué la organizacion del poder público, que recuerda al Rey, á la Cámara alta y la de los Comunes.

El poder legislativo tenia amplias facultades; pero tenia veto el gobernador.

El poder judicial estaba dotado de la robustez y seguridad que en Inglaterra.

Las libertades acordadas á Virginia le auguraban gran prosperidad; pero una invasion de indios en que los ingleses rivalizaron en ferocidad con los mismos salvajes, hizo necesaria la proteccion á los plantadores de la Compañía de Lóndres; esto excitó los celos del Rey, quien conspiró por la ruina de la colonia, hasta conseguirla.

Despues de una matanza horrible de los indios á los plantadores, el Rey anuló la carta de conocimiento de la Virginia, declarándole provincia real, en cuya condicion permaneció hasta 1776.

El Rey Jacobo nombró un Consejo que dirigiese desde Lóndres los negocios de la Virginia, reservándose el derecho de dictar sus leyes fundamentales; pero la muerte paralizó los trabajos del real legislador.

Cárlos I confirmó el monopolio del tabaco, que el rey Jacobo le habia concedido para asegurar su fortuna.

De hecho, la colonia conservó su Asamblea y gozó las libertades que habia conquistado á la sombra de la indiferencia del Rey.

Los sentimientos aristocráticos, el viejo realismo inglés tomaron en Virginia poderoso ascendiente.

Con esta independencia de hecho, conquistó al fin la Virginia, como derechos, en los dias de Cronwell:

Que Virginia conservara todas las libertades del pueblo inglés; que la Asamblea general se reuniria como ántes á dirigir los negocios todos de la colonia; que los habitantes tendrian en todas partes y con todas las naciones la misma libertad de comercio que la Inglaterra, y que no se podria, sin el consentimiento de la Asamblea, imponer contribucion, exigir préstamos, construir puertos ni mantener fuerza armada. Es decir, la independencia más completa, sin más que sombras de respeto á la madre patria.

Cárlos II, á su avenimiento al trono, mandó que se restringieran las libertades concedidas á Virginia.

Desde entónces la historia de la Virginia no es sino la historia de las luchas de la colonia contra las restricciones y violencias de la metrópoli.

Las doctrinas que dieron por resultado el Acta de Navegacion, pesaron con todo su rigor sobre la colonia, se instalaron, crecieron en los mares, se edificaron fuertes á título de perseguidores del contrabando, se llenó de esbirros aquel suelo. En una palabra, en nombre de la proteccion á los intereses agrícolas é industriales de la Inglaterra, se arruinó la Virginia.

El 4 de Julio de 1676, los plantadores, á las órdenes de Nathaniel Bacon, desconocieron la autoridad de Berkeley, Gobernador de la colonia; siete meses duró la rebelion, que se extinguió con la muerte de Bacon.