Viaje a los Estados Unidos, Tomo III
Part 19
Segun el último censo, habia en uso, en las 1,624 fábricas establecidas en la ciudad, 1,261 máquinas de vapor, 129,577 obreros que devengan 63.824,049, siendo el capital invertido 129.925,262, miéntras el costo de los materiales empleados, ascendia á 178.628,930, y el producto á 332.951,120."
* * * * *
Dejé el papel, hostigado de los números, y esperé, pero con susto y temeroso de quedarme á solas conmigo: solté la pluma, iba y venia de uno á otro punto, tomé la pluma de nuevo y escribí en mi cartera los siguientes versos:
CANCIONCILLA.
Aun tiene frescas flores El tallo de mi vida, Para adornar, querida, Tu alabastrina sien. Cuando de amor mis labios Suspiran el idioma, Se empapan en aroma De férvido placer.
* * * * *
Cuando la triste nieve Que Dios puso en mi frente Con rayo refulgente, Tu alegre juventud. La hiera enamorada, Entónces verás pura Circuir á tu hermosura De indeficiente luz.
* * * * *
Las recias tempestades Alientan á mi lira; Cuando el dolor me inspira, Mas alta está mi voz. Y si impaciente rompe Mis ligas el tormento, Audaz busca mi acento La inmensidad de Dios.
* * * * *
Yo he visto á los gusanos Cebarse en mi agonía; Yo he visto su alegría Nacer de mi llorar. Pero ellos en su fango Se están miéntras el vuelo Emprende alegre al cielo Como ántes mi cantar.
* * * * *
Ellos los que mofaban Mi elevacion de un dia, En vil apostasía Cayeron con baldon. Ellos la faz inclinan Delante de la historia Que guarda la memoria Del viejo trovador.
* * * * *
Pero tú siempre me amas, ¿No es cierto, encanto mio? Ven tu dolor sombrío Conmigo á disipar. Y al posar en mi pecho Lilia, tu frente bella, Será como una estrella Dormida sobre el mar.
GUILLERMO PRIETO.
Julio 27 de 1877.
Seguí despues:
"Está sonando monótono un organillo debajo de la ventana de mi cuarto, repegado á la pared por la lluvia.
"Toca el organillo una pobre italiana que tira de un carrito, en donde duermen dos niños tan rubios, ¡tan apacibles, que no sé por qué me interesan tanto!
"¿Qué es esta vida mia tan agitada y tan dolorosa?
"¿Qué es este sembrar ilusiones siempre, para siempre cosechar desengaños?
"A nadie he dañado yo deliberadamente, y no tengo sino motivos de dolor por todas partes.
"No hay estúpido que no crea en mi país que para acreditarse de hombre de talento, necesita decirme desvergüenzas.
"Deja más huella una gota del Océano embebida en la arena, que mi desaparicion de aquí....
"Al cabo.... todos los caminos de la vida guian á la tumba...."
Las sombras caian lentamente: poco ántes de las siete, el Sr. Buzeti tocaba á mi puerta.
Es el jóven Buzeti de veinticinco años, delgado, patilla poblada y ojos negros. Es mexicano de nacimiento y conserva con orgullo su nacionalidad; su padre, frances de orígen, residió en Veracruz mucho tiempo. Su familia vino á negocios á Nueva-York; aquí murió el padre y se mantiene la familia de las lecciones de una niña encantadora profesora de música, y de mi amigo Emilio, corredor del comercio.
Buzeti, sin antecedente, se hizo mi amigo y fué mi compañero inseparable, mi intérprete, mi guía y mi luz en este laberinto, sin querer admitir por sus servicios retribucion alguna.
Llegó el momento de la partida....
* * * * *
En el carruaje íbamos, sin pronunciar palabra ni vernos las caras por la oscuridad, Francisco, Buzeti y yo......
Llegamos al muelle, atravesamos la estacion, mal alumbrada por la luz artificial, como unas sombras.... la lluvia arreciaba.... sonó el pito de la locomotora, y vimos avanzar la luz del ojo del gigante, como abriendo un surco de llama en un mar de tinieblas....
TRENTON.--FILADELFIA.
BALTIMORE.
XVIII
Trenton.--Filadelfia.--Baltimore.--Llegada á Washington.
Volaba el tren del ferrocarril como si fuera atravesando un subterráneo; las tinieblas se presentaban como espesos muros, el cráter de la locomotora lanzaba erupciones de chispas que se desbarataban en centellas.
El interior del wagon era sombrío, las lámparas alargaban su llama entre humo espeso que se pegaba al tubo; la mayor parte de los pasajeros dormian, tomando esas figuras estrambóticas del sueño, y la trepidacion ó cernimiento del carruaje, les hacia mover como de una pieza, y como movimiento de cadáveres.
Francisco, con su cachucha sobre las cejas, se concentraba sin hablar palabra: despues de algun andar, me dijo:
--Vamos á pasar por _Trenton_, capital de Nueva-Jersey.
Algunos faroles, una casa de comercio abierta, fué todo lo que conocí y de que puedo dar idea.
--Si de este jaez, dije á Francisco, son mis impresiones sobre Filadelfia, me voy á divertir.
--Pues así serán, porque pasaremos por allí ántes de que amanezca.
Hizo un alto el tren é ingresaron á él dos caballeros que tomaron asiento frente á nosotros, saludándonos en correcto español, muy cortesmente.
Yo respiré; ardia en ganas de hablar de Filadelfia, y Francisco no tenia humor de darme gusto.
Los nuevos compañeros son originarios de Venezuela: llámase el uno, el más jóven, D. Juan Herrera, y el otro, D. Estéban Galvez.
Herrera, como yo, no conocia á Filadelfia; pero le importaba un bledo, tenia suficiencia para figurársela poco más, poco ménos, á la vez que Galvez trataba de instruirle con particular interes.
--Esta ciudad (Filadelfia), decia Galvez, está situada entre los rios Delaware y Schuytkill, á seis millas de su confluencia y á noventa y seis del Atlántico.
--Déjate de particularidades. ¿La ciudad es bonita? Me han dicho que es tristona: no te canses, el que ha visto Paris....
--Es la ciudad monótona, aunque regulares las calles. Corren de Norte á Sur, y como en todas las ciudades americanas, un nombre sirve para la extension de una vía, aunque tenga varias secciones, y la numeracion es de pares de un lado y nones del otro.
--Lo mismo da todo eso.
--¿Quién habia de decir á Guillermo Penn, observaba Francisco, cuando en 1682 vino aquí con su colonia de cuákeros, el sorprendente desarrollo de estos pueblos?
--Sin embargo, la emigracion fué muy rápida, objeté yo, y se consideró como la ciudad más importante en tiempo del gobierno colonial.
--Aquí se reunieron el primero y segundo Congreso, y se hizo la solemne declaracion de la Independencia el 4 de Julio de 1776.
--Tambien pueden citarse, dijo Galvez, como títulos históricos, la reunion de la Convencion para formar la Constitucion, en 1787, residiendo allí el Presidente de la Union.
--¿Y cuál será la poblacion actual de Filadelfia? pregunté.
--Segun la estadística del año de 1876, Filadelfia contaba 817,448 habitantes.
--No es mal pico, dijo Herrera; pero ochenta grisetas hacen más bulla y son más divertidas que esos miles de mochos, complemento de sus máquinas.
--El comercio es muy cuantioso; el número de establecimientos es 8184.
Los operarios empleados, 137,496.
El capital invertido, 174.016,674.
Y los productos del año de 1870, 322.004,517.
--Pero, hombre, te estás quedando dormido....
---Y tú tambien, me dijo Francisco.
--Pues si esto solo puede divertir á D. Bonifacio Gutierrez ó á José María Mata.
--Yo creo, dijo Herrera, que en vez de esos bocados de estadística, algo diéramos por descansar en el _Continental_ ó en _Girard hotel_, que dicen que son excelentes posadas.
--Muy caras, replicó Galvez, lo mismo que el hotel de la Columnata, porque son cuatro pesos diarios los de más lujo, ó tres pesos y medio los de segundo órden.
--Creo, me dijo Francisco, que en materia de cafés y _restaurants_, Filadelfia no está á la altura de Nueva-York.
--Convengo, dijo Galvez; pero el _Hotel-café_, el _Bresorter_, el _Asher_, son buenos _restaurants_, y en el _Union league Club_, se come como en el mejor hotel de Nueva-York.
--No hagamos comparaciones, dije yo; personas muy conocedoras me han asegurado que la sola calle de Broadway vale todo Filadelfia.
--Pues no crea vd. que Market St., que es en Filadelfia la calle de los grandes negocios, es cualquier cosa; tiene cien piés de ancho y es animadísima.
--Broad St. y Chesnat, son tambien hermosas, añadió Francisco, y tienen, como Market, suntuosos almacenes.
--Nada de riquezas, ni de hermosura, ni de placer y amor, dijo Juanito; vdes. repasan vejeces cuando tratan de Filadelfia.
Allí está la iglesia más antigua, _The old, Twea'church_, construida en 1700 en el lugar que estuvo la primitiva, construida en 1677. Allí, segun Estéban, llevan á vd. muy reverentes los yankees á ver una casa grosera de ladrillo, construida por Penn; más adelante, como si visitara vd. los Santos Lugares, le enseñan un cafesucho de mala muerte, donde se reunen hace más de un siglo los magnates de la ciudad. Acullá un obelisco señala el lugar que ocupaba el olmo, bajo cuya sombra hizo Penn su primer tratado con los indios.
Paseando con un yankee, tiene vd. que mostrarse extasiado en Carpenter's Hall, lugar donde se reunió el primer congreso....
--De todo, lo que se puede considerar como más curioso, observó D. Estéban, es el edificio llamado _Independence Hall_, grande fábrica en Chestenat St., construido de 1725 á 1735, con el costo de ménos de treinta mil pesos.
En una pieza del lado del Oriente se hizo la declaracion de Independencia. La pieza se conserva con religioso cuidado en el mismo estado que tenia cuando aquella declaracion.
Las mismas pinturas, los mismos muebles.
Hay en aquel edificio una estatua de Washington, de mérito, así como retratos y reliquias de la revolucion, considerándose como preciosa la campana que sonó inmediatamente despues de hecha la declaracion de Independencia, y á la que llaman _Liberty bell_ (Campana de la libertad.) Todo grande amor es fanático.
--Pues yo no tengo esa pasion por las baratijas, dijo Juanito. Cuando me encarecen el mérito de un sombrero de Napoleon, yo, siendo su dueño, lo daria por cualquier sorbete de uso comun.
--Hazme favor, Juanillo, de reprimirte, dijo Estéban; hazme el favor, porque á la tierra que fueres, haz lo que vieres.
--Y de edificios verdaderamente notables, ¿qué me cuentas? pregunté á Francisco.
--Que el Correo, la Aduana, y la Casa de Moneda, son muy hermosos.
El Correo está concluyéndose y ya sorprende su magnificencia. El extenso patio es de mármol azul, las paredes de mármol blanco, la torre que corona el edificio tiene 450 piés de alto, ó sean ciento treinta varas, es decir, más del doble de las torres de la Catedral de México.
La _Aduana_ es una copia del Partenon de Aténas, y la _Casa de Moneda_, de mármol blanco y construida del órden jónico, es admiracion de los artistas inteligentes.
--La vez que más me detuve en esta ciudad, dijo D. Estéban, no visité esas maravillas por ver el _Asilo naval_, ó sea hospital para marineros inválidos.
Hay dos arsenales, el uno para la construccion de vestuario para el ejército, y el otro para la fabricacion de municiones, siendo de advertir que este es el más grande depósito de pólvora de los Estados-Unidos.
--Siento que no veas la Penitenciaría. Su aspecto te inspiraria una leyenda, porque tiene la forma de un castillo feudal.
El sistema adoptado es de separacion de celdas, no de aislamiento, aunque el aislamiento se modifica cuando está muy llena la prision, de modo que estén á la vista y sin molestarse, dos presos en cada calabozo.
El prisionero está provisto de útiles y material para un trabajo moderado, y tiene permiso para hablar con el capellan, sus celadores, y los oficiales de la Penitenciaría, pero no con sus compañeros de prision.
--Dejemos, si te parece, mercados, templos y bancos, interrumpió D. Juanito; los templos son cerca de trescientos, los mercados bien surtidos y los bancos riquísimos. Todo eso lo traigo en la punta de los dedos; pero háblame tú á la europea, no olvides que mi pasion es Paris. ¿Qué hay de teatros?
--Pues creo que no te disgustaria el de la Academia de Música, que tiene asientos para más de tres mil personas.
--Poca cosa, chico, poca cosa; en Paris hay por centenares de esos teatros.
--Juan, contente.... porque te pasas de la raya.
--Sobre que cada parisiense vale por tres yankees: hay, además, el teatro de la _Calle del Arco_, el de la _Opera_, el _Central_.
--¿Y respecto á librerías? pregunté á Francisco.
--Abundan, así como las Galerías de Artes. En primer lugar, se cuenta la Biblioteca de Filadelfia, instituida por la influencia y bajo los auspicios de Franklin, que tiene 100,000 volúmenes.
Doce mil volúmenes más encierra la librería mercantil.
La de los _Aprendices_, la del _Ateneo_, la _Alemana_, están perfectamente surtidas de libros especiales, y no menciono librerías pequeñas, porque seria cosa de estarnos inventariando bibliotecas toda la noche.
Lo verdaderamente admirable, se interrumpió Francisco con cierto entusiasmo, es la _Academia de ciencias naturales_; posee y exhibe en salones espléndidos colecciones riquísimas, que se aumentan dia por dia, de zoología, ornitología, geología, mineralogía, conchología, etnología, arqueología y botánica. Agassiz afirma que hay más de 250,000 muestras, y que es la más variada y hermosa coleccion de objetos de ciencias naturales de cuantos existen en el mundo.
--A mí, dijo D. Estéban, me agradó mucho, cuando lo ví, el Instituto Franklin para fomentar la mecánica y las artes útiles. Posee el Instituto una biblioteca numerosa y escogida, y los sabios dan allí lecciones al público, sobre ciencias.
--Con nosotros habian de dar, dijo Juanito; vaya vd. á reducir á nuestra raza á que cultive el gusto de los sermones.
--Amigo, dije yo, para eso nuestros sabios; dicen que son prodigios, cuando se paga á un médico ó cuando despabilan media fortuna como resultado de un pleito; pero esas becas de gracia, concedidas á los jurisconsultos; esas asignaciones á la agricultura; esos aparatos científicos, no han valido al pueblo, sino pocas veces, estoy por decir que ninguna, una leccion sobre el uso de la garrucha, acerca de los derechos del hombre; nada.... cuando más se dignan los sabios censurar.... aunque peguen cada rebuzno cuando abren los labios, que atarante....
--La _Academia de Bellas Artes_, continuó Francisco sin fijarse en mi charla, es del estilo gótico; en extensísimos salones de rasgadas ventanas hay galerías de pintura y escultura muy valiosas, y modelos traidos de Francia é Italia á todo costo; los trabajos están perfectamente distribuidos; es prodigioso el número de alumnos, y muchos se hacen notables por su aprovechamiento.
D. Juanito dormia en el hombro de D. Estéban; Francisco, que es poco afecto á la conversacion con personas desconocidas, se bajó hasta la punta de la nariz la visera de su cachuchilla, y yo seguí en vela en el wagon, aburrido y asendereado, esperando con ansia que llegase la luz.
Pero quiten vdes. de ahí, si la noche era como el alma de Judas de negra, y la lluvia repicaba que era un contento en los cristales del wagon....
De pronto paró el tren; serian las once de la noche; yo creia que habia ocurrido alguna desgracia. Era simplemente arreglar la locomotora para que atravesase el tren un costado de la ciudad. Antes se atravesaba ésta, tirados los wagones por caballos.
Al fin, por media hora cesó el ruido y cesó el movimiento que me traia desencajados los huesos.
Francisco me sacó á la plataforma del wagon; pero, repito, el cielo era de bronce, y de ébano la oscuridad en que estábamos encerrados.
Algunas luces dispersas, como aves refugiadas de la tempestad, se veian pegadas á altísimas vigas y á cornisas gigantescas sin duda.... aquello, segun congeturaba, era una estacion.
A cada uno de los fugaces, pero rapidísimos relámpagos, como que brotaba sorprendente la gran ciudad con sus calles, sus cúpulas, sus torres, sus macizos de árboles y su conjunto inmenso; yo, en aquellas apariciones súbitas, le ponia nombre á lo primero que veia, segun las reminiscencias de mi guía. Aquel, le decia yo á Francisco, debe ser el Hospicio de Pobres, que dizque lo forman cuatro edificios espaciosísimos, que ocupan diez acres de tierra.
Los relámpagos seguian, y con ellos mis extravagantes congeturas.
--De fé, le decia yo á Francisco, aquellos dos edificios son el _Colegio de ciegos_ y el de _Sordo-mudos_.
--Nada de eso: lo que señalaste es el Hospital de locos, donde mereciamos tú y yo estar, por hacer viajes á vista de relámpago.
--Pues, mira, estoy cierto que aquellas que nos parecian inmensas murallas, son el Gran Parque de Filadelfia (_Fairmount Park_).
--En efecto, atinaste por casualidad. Ese parque tiene una extension de 2,740 acres. Se extiende por una y otra ribera del rio _Schukill_ y de _Wissahickon Creek_, por más de 13 millas. Contiene muchas bellezas campestres, más dignas de una hacienda que del parque de una gran ciudad.
Los cuatro depósitos de agua que se ven en aquel parque, para surtimiento de la ciudad, son admirables; la represa para la formacion de esos depósitos tiene 16,000 piés de largo; el agua se hace subir hasta la cima del monte, por medio de ruedas y bombas.
En el parque hay una galería de pinturas, de las que algunas son muy celebradas, como los cuadros de las batallas de Gettysburg, de Rothermal, Cristo rechazado por el pueblo judío y una gran alegoría de la Nueva República, pintada por Powell.
Inmediata al parque se ve una extensa y abierta plaza en cuyo centro descuella gigantesca una estatua de Abraham Lincoln.
--Pon cuidado hácia Fairmount park. ¿Viste á la luz de esos relámpagos continuados, como una ciudad de cristales colorándose fantástica con la roja luz de la tempestad?
--Perfectamente: al Oeste de la ciudad, ¿no es cierto?
--Aunque se han destruido muchos edificios de los que se hicieron en la Exposicion, otros muchos quedan en pié, y siempre tiene belleza extraordinaria el sitio que encierra un extenso y cristalino lago, pequeños valles tapizados de aterciopelado césped, grupos de árboles y accidentes de terreno, que no embellecen á éste, comparado con el bosque de Boloña por los franceses, y no puedo decirte más, me dijo Francisco, porque, como sabes, no la ví.
--Yo tuve la fortuna de ver la Exposicion, observó Galvez, y para mí fué sorprendente, acaso porque no la pude comparar con las europeas.
El economista Molinari, que describe el terreno de esa Exposicion, dice que tenia la forma de una montera extendida en una superficie plana (comparacion rencorosa del frances contra el yankee). La punta de esa montera la ocupaba el departamento de agricultura; la base, dos departamentos perfectamente iguales, llamados Main Building y la Galería de las máquinas. El intervalo de las grandes secciones descritas, lo llenaban construcciones de todas dimensiones, de todos los estilos conocidos, de multitud de colores y de objetos los más variados que puedan imaginarse. El autor que acabo de citar, dice que eran ciento setenta y uno esos edificios.
El detalle de la Exposicion debe vd. haberlo visto en varios periódicos, y tengo noticia que en México se publicaron, con este motivo, artículos muy notables de Bachiller y Morales.
Hizo esta cita Galvez y entramos al wagon, porque nos comenzaba á molestar la lluvia.
--Los he leido, dijo Gomez del Palacio, y en ellos te puedes imponer á tu gusto de cuanto desees saber.
--Yo, quien habria deseado, añadí, que hubiese publicado sus apuntaciones sobre la Exposicion, es nuestro distinguido naturalista Mariano Bárcena.
--He oido mentar ese caballero con mucha estimacion, y aun me valí de un amigo para que me lo presentase, dijo Galvez.
--Bárcena es muy jóven y su modestia tal, que hasta que no se dieron á conocer muy ventajosamente sus obras, no se fijó en él la atencion.
De mediana estatura, robusto, sin tocar ni de léjos á la obesidad, sus movimientos son listos y de hombre acostumbrado á las fatigas.
Rosado, cariredondo, de ojos negros y nariz proporcionada, un ligero bigote sombrea sus labios, y sus ojos, aunque no grandes, son expresivos y brillan con la luz intensa de la penetracion y del talento.
En su trato familiar, lleva Bárcena la modestia hasta el punto de confundirse con el comun de las gentes; aunque siempre entregado á estudios gravísimos, no esquiva la sociedad, es alegre y consecuente con sus compañeros de colegio, y con todo el mundo finísimo y considerado.
Ama los viajes con delirio: nunca más feliz que cuando cabalgando en un caballo tísico, sin más equipo que una maleta y un criado á su lado con sus instrumentos científicos, se lanza en pos de raíces y pedruscos, penetra en las cavernas y escala las montañas.
Vuelve cargado de cada expedicion, de objetos preciosos para las ciencias, y entónces le cercamos, nos charla, nos instruye, y los que tenemos él honor de tratarle, confirmamos la merecida opinion de que disfruta en el mundo científico, y nos envanecemos con la gloria pura y universal de ese guapo muchacho, honra de México.
Cada vez que en mis articulejos de chismografía tropiezo con algo científico que me deja á oscuras, ocurro á su celda, porque así pueden llamarse las piececitas que ocupa en el Museo, y allí, entre un fémur de mastodonte, esferas, pajarracos y pedruscos, está Bárcena como la mosca en la miel.
--Dígame vd., Mariano, qué hay sobre tal materia, porque si no, invento y sale una sarta de barbaridades que entuman.
Bárcena ríe, me hace con suma paciencia luminosas explicaciones, y salgo de su cuarto, echando chispas de entendido y hasta de sabio.
Cuando volvió de la Exposicion de Filadelfia, le asalté, y sin más ni más, le pedí sus apuntaciones. (Hablando así, tomé unos papeles de mi bolsa de viaje).
--Sr. Prieto, todas están en desórden; pedazos de papel por aquí, cálculos de lápiz por acullá.
Y solo íntegro lo relativo á su informe oficial, muy ordenado y pronto á presentarse....
--¡Hombre de Dios! ¿por qué es vd. tan árido? Yo venia buscando lo que ha encontrado vd. adaptable á México.... vd. pensará, yo charlaré, y al último, vulgarizaremos los dos los conocimientos.
--No crea vd., me dijo mi sabio amigo, que he descuidado lo que vd. me dice, ni que me he olvidado de vd.; pero ya vd. ve que tengo muy poco tiempo disponible: en prueba de mi buena voluntad, vea vd. esta carpeta.
Ví la carpeta, y con mucha satisfaccion mia, leí que decia: "Para platicar con el Sr. Prieto."
Sin esperar razones, me apoderé de la carpeta, que contenia una porcion de apuntaciones escritas con pluma y con lápiz.
--Pero.... dije yo, ¿qué demonio de solfa tiene vd. aquí?
--Son apuntaciones muy privadas, indicaciones más bien que me proponia desarrollar al hablar con vd.
--Veamos cualquiera de esos papelitos, que me están mirando como cosa mia.... Haber ese de líneas coloradas y azules, que parece arrancado de un libro de caja.
DEPARTAMENTO DE MAQUINARIA.
Ese, ese, exclamé con impaciencia; yo no conozco más departamentos de maquinaria que las oficinas públicas.
Bárcena leyendo:
"Amplio y vistoso edificio; tiene 1,402 piés de largo y 360 de ancho; costó 542,300 pesos. En el centro del edificio habia una máquina de vapor con fuerza de 1,400 caballos. Esta comunicaba movimiento á las otras máquinas que poblaban el edificio."
--¿Qué dice aquí?
--_Máquinas industriales_, leyó Bárcena.
--_Para hacer ladrillos_, leí yo.
"Las principales eran una francesa y otra rusa. Se ponia en ellas el lodo, tal como se encontraba en el campo, y por un simple movimiento de la máquina, salian ya cortados y perfectamente comprimidos los ladrillos."
--Vd. ve: en México se hacen barrancas para extraer la tierra, se forma el lodo, se bate, se le mezcla estiércol, y no sé despues cuántas operaciones se hacen, que los ladrillos resultan malos y caros.
--Léame vd., Sr. Bárcena, ahí donde habla de la máquina para hacer cubiertas de cartas.
Mi amigo leyendo: