Viaje a los Estados Unidos, Tomo III

Part 13

Chapter 133,805 wordsPublic domain

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=50,000 hombres próximos á lanzarse al tumulto.=

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=Una voz para las fábricas.=

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=Entrevista con el jefe Arturo, de la locomotiva de Brotherhood.=

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=La situacion en Nueva-York.=

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=Un gran "meeting" convocado por los comunistas.=

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=Formidables precauciones para conservar el órden.=

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=Ataque en San Francisco de alborotadores contra los chinos.=

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El texto de lo escrito corresponde á los rubros: cuéntanse por millones las pérdidas; y las hondas lacras, y los grandes elementos de vida de esta sociedad, se ponen de manifiesto en estas circunstancias formidables.

La preponderancia tiránica de los ricos que fungen en grandes Compañías, con intereses opuestos á los de la comunidad; aristocracia del peor género, que tuerce la marcha gubernativa y todo lo corrompe: los grandes errores económicos que reivindican en un solo instante los principios de la ciencia, hacinan combustible que estalla con la más leve chispa.

La cuestion del Sur solapada, pero cuyas causas subsisten enérgicas, irritadas por la tarifa, que no es sino una máquina de opresion del Sur, todo está en fermento y todo escribe con letras de fuego y de sangre, lecciones que no deberian desaprovechar los serviles admiradores de esta gran nacion.

Y si hemos puesto delante de los ojos el reverso de la medalla, en el anverso figura _el imperturbable acatamiento á la ley y la fé en los principios_.

Anoche, en medio de la excitacion universal, se verificó un _meeting_ de comunistas: nadie pensó en que se estorbase á los ciudadanos pacíficos el ejercicio de su derecho. Se tomaron precauciones, y eso fué todo.

En cuanto á la fé en los principios, no se ha pensado en aumentar el ejército; no se ha pedido socorro á la fuerza para que salve á los menores de edad, como lo habriamos hecho nosotros. En Pittsburgo, los ciudadanos en masa se han armado; ellos acuden al peligro; se arman, vigilan, se muestran hombres, se bastan á sí mismos, á pesar de las defecciones de algunos; y esto es ser pueblo, y pueblo grande y digno de la libertad.

Las vociferaciones de la prensa se valorizan por el buen sentido, alimentado por la instruccion universal, y los grupos de alborotadores pasan como compañías de cirqueros, en medio de la indiferencia de la gran masa que garantiza la paz.

En las fábricas, otra es la cuestion; pero con todo, no tenderá sus brazos la Comuna, no encenderá sus hogueras el petróleo, no recorrerá la internacional los pueblos, con su cortejo de furias del hambre.

Franceses, irlandeses y alemanes comunistas, vagos de todas las naciones, derraman en frio sus reminiscencias; y aunque la parálisis de los giros es una gran calamidad, se espera que sea la perturbacion un mal pasajero, y se vuelven los ojos á los buenos principios para encontrar de una manera cierta la paz.

Yo tenia dispuesto mi viaje para el dia de ayer. Los trastornos que acabo de referir me tienen como preso, devorando el fastidio.

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--Todo eso que vd. escribe, me decia Doña Ambrosia los otros dias, está muy bueno y á mí algunas cosas tal parece que las estoy mirando, sin quitarles pelo ni tamaño; pero convenga vd. en que se le va la mano en la miel cuando describe á las mujeres, y no es eso bueno, aunque la pique de galante.

--Pues yo no he visto nada de eso, dijo Adela, agitando su abanico y dejándose ir hácia adelante en su mecedora.

--Oh! si en esos cuadros de _Fidel_, las _ladies_ son divinas: ¡qué airosas! ¡qué instruidas! ¡qué expeditas!

--Y no lo podemos negar, mamá; sorprende el número de mujeres hermosas; y si no, dé vd. una vueltecita por Broadway cualquier sábado, y deslumbra tanta elegancia y tanta hermosura.

--Todo estará muy bueno; pero vd. no ha pintado una mujer dándole el brazo al hombre y el hombre dejándose llevar, como no está en el órden; nunca ha dicho vd. que señoras que por tales pasan, alzan sus piés como cualquier macho y los ponen á la bartola miéntras leen su periódico; y en esto del abanico, se lo pegan como clavado en medio del pecho, y allí sacuden, sin aquel garbo ni aquel no sé qué de nuestra raza.

--Pero, mamá, esas son pequeñeces que no hay para qué mentar.

--Tampoco dice _Fidel_, continuó implacable Doña Ambrosia, que mucha de esa suelta y de esa libertad de los niños, depende de que no los soportan dentro de las casas, en donde acaban con las alfombras y hacen guerra á los muebles y al aseo; hay muchos _bordings_ en que no se admiten á los huéspedes con hijos: sobre todo, mal se avienen esos chiqueos con señoras que andan en la calle.

--Está muy bien: podrá suceder lo que vd. dice, mamá, replicó Adela; pero pierde de vista aquí á los muchos aventureros y gente ordinaria, que hace cosas que les achacan á los extranjeros, como por ejemplo eso de la bebida. Bebe más siempre un irlandés que dos yankees: si no, vea vd. ese vecino.

El vecino es un propietario que pasaba casi en paños menores y sin sombrero, con su inmensa jarra en la mano, y de varias casas salian gentes con jarrones semejantes, como en procesion, por el _Leager Ber_.

--Espanta lo que se bebe aquí diariamente: D. Pedro tiene pruebas, por esos libros que él lee dia y noche, que este es el país del mundo en que se bebe más.

Estábamos entretenidos en esta plática, cuando llegó D. Ramon trayendo las noticias últimas del telégrafo: eran las diez de la noche.

--En Chicago, nos dijo, los huelguistas hicieron un grande empuje para entregarse á los mismos desórdenes que en otras partes. La fuerza federal tomó parte: reforzáronse las filas de los insurrectos hasta en número de diez mil, que se abalanzaron sobre la tropa. Esta hizo jugar la artillería, y han corrido rios de sangre entre montones de cadáveres. Se cree que la chusma sucumbirá y todo quedará en paz.

--Ya vd. sabrá del _meeting_ de anoche; hizo fiasco, como lo preveiamos: se reunieron ménos de mil personas. Aquí todo el mundo puede gritar "¡viva!" los "mueras" se reprimen. Anoche, al primero y único "muera," sacaron sus cuellos cuatro ametralladoras, y se acabó el desórden.

A todos los edificios públicos se dió la órden de que tuvieran en las calderas agua hirviendo, para lanzarla á chorros sobre los amotinados.

--Eso habria sido espantoso, observó Adela horrorizada.

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Es muy difícil, sobre todo para un extranjero que no conoce sino superficialmente y como de paso esta sociedad, desentrañar las causas que ocasionan las perturbaciones formidables que está produciendo la situacion de las clases obreras.

La cuestion cae, por la naturaleza de las cosas, bajo el dominio de una crítica parcial, en que los partidarios de la libertad y los proteccionistas se inculpan recíprocamente y acaban por encerrarse con obstinacion en sus opiniones intransigentes.

Es cierto que se ven en las huelgas de los trabajadores y en la organizacion de los obreros tentativas de imitacion europea; pero las condiciones sociales son tan distintas y son tan ilustrados los mismos obreros, que ellos en su educacion tienen el correctivo de males que en Europa son de trascendencia funestísima.

La falta de reciprocidad en los cambios, provocada por el arancel protector, deja sin salida los efectos que produce el país, y eso determina la parálisis de las fábricas y la baja de salarios: ambos males causan la huelga y la miseria.

La educacion y el hábito de igualdad han propagado mucho el trabajo por participacion, es decir, el participio del obrero en las ganancias del capitalista, elemento poderoso de la conciliacion del capitalista y el obrero.

La baratura de los trasportes y lo movedizo de la familia americana, hacen que cambie con facilidad de domicilio, en busca de mejor fortuna. Sobre todo, las cajas de ahorro y el gran número de propietarios agricultores, enfrenan la revuelta y dejan en minoría á los perturbadores del órden.

A la noticia de las huelgas del Sur, se llenaron los cuarteles de la guardia nacional, las tropas estaban listas, se ofrecieron al Presidente de parte de algunos Estados del Sur, más de cien mil hombres, y los propios obreros se pusieron del lado de los conservadores de la tranquilidad pública.

Las concesiones constantes que hace la legislacion aduanera; la riqueza del Sur, que se reintegra en su esplendor antiguo; los intereses comerciales del Oeste, producirán irresistibles efectos en favor de la libertad, y sucumbirá ese sistema prohibitivo, plagio infeliz de List, fomentado por insaciables especuladores, que son las primeras víctimas en las insurrecciones de los obreros.

Algunos de los hijos de Pelayo son deliciosos para esto de juzgar las cuestiones sociales de los americanos.

Decia uno de ellos:

--Todo lo que vdes. ven, es porque á estos judíos no les entra una idea nueva, ni á mazazos: todos ellos están encastillados en su rutina.

--¿Pero qué rutina es esa? le preguntaron.

--¿Cómo qué rutina, hombre? la rutina de hacer dinero, que no se las saca vd. de la cabeza ni con tirabuzon, ni con una yunta de bueyes....

En el momento que el Norte modifique un poco la rutina de que habla el _gachupin_, las cosas se compondrán.

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Al volver al hotel, Francisco trazaba en el plano nuestro largo camino.

En el suelo habia baúles abiertos, papeles regados y todos los anuncios del próximo viaje....

El calor ha sido espantoso: el termómetro ha llegado á marcar 95 grados. Esa debe ser la temperatura de la boca del infierno.

XIV

Geo Shiels.--Apothecary Broadway 896.--Apuntaciones sobre nuestros artículos de exportacion.--Un convite.--Poesía á Jacinto Gutierrez y Coll.

Varias ocasiones, al presenciar Francisco mis horas de aburrimiento, me habia invitado para que fuese á visitar á M. Geo Shiels, boticario famoso, y cuyo despacho es punto de reunion de mexicanos y de hijos de las otras Américas.

M. Shiels es mexicano de nacimiento.

Nacido en Yucatan y radicada parte de su familia en la Isla del Cármen, conserva frecuentes relaciones con México, y es buen patriota, excelente amigo y hombre por naturaleza fino y servicial.

Su despacho, encallejonado en el extremo de un espacio en que viven en patriarcal armonía unas modistas que cultivan la flor de la elegancia, unos fotógrafos poseedores de confidencias, un almacen de guantes y tocados, y por fin, la botica, prolongado estuche dividido por un mostrador, y que tiene por respaldo el almacen de drogas.

A la entrada de la botica está el depósito monumental de la agua de Sosa, con su ejército de vasos, jarabes y su fuentecilla de plata en que por sí solos se lavan los vasos, por medio de un ingenioso mecanismo.

En el medio del mostrador está el escritorio de M. Shiels, y en el respaldo de la pieza el laboratorio con todos sus útiles.

Frente al mostrador hay sus estantes y junto á ellos sillas para las visitas, que nunca faltan.

Pero, como la mayor parte de las boticas, la de Mr. Shiels es un refugio, una guía, un ómnibus, en que se satisfacen todas las dudas y se provee á todas las necesidades.

¿Se quieren informes sobre cualquier casa, cualquier banco, cualquier establecimiento? Pues Mr. Shiels, como los otros boticarios, tiene su gran directorio, y no hay más que irlo á consultar, sin pedir licencia y sin que nadie lo tenga á mal.

Drogas, mercería, cepillos, sobres de carta, sellos, menjurjes, aceites, _medicinas patentadas_, todo lo vende mi amigo, todo lo sabe y á todos sirve con puntualidad de cronómetro y con calma imperturbable.

Frenton, ojos azules, roma nariz, boca recogida, ancho y bien conformado: bajo el aspecto glacial de Mr. Shiels, existe uno de los corazones más nobles que yo haya conocido jamás.

Posee Mr. Shiels cinco ó seis idiomas con extraña perfeccion, y esto contribuye á hacer numerosísima su clientela.

Las muchas visitas en nada embarazan sus trabajos; él los prosigue sin cuidarse de los que hablan ni lo que dicen, á no ser que se le interpele, en cuyo caso se encuentra siempre al hombre instruido y caballeroso.

Yo concurrí por primera vez á su botica, hojeé el Diccionario, tomé soda, compré un lápiz y escribí por vía de tarjeta los siguientes versos, que dejé sobre el mostrador:

EN LA BOTICA DE M. SHIELS

BROADWAY 896.

Cuando una mosca nos pica Y nos hace abolladura En la piel, de fé se cura La roncha, en esta botica.

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Si es desdeñosa una chica, No os abandoneis al tedio, Porque tiene un gran remedio Para el desden, la botica.

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Si una suegra os mortifica Como la pulga ó la chinche, Polvos, cual de _Pinche_, _Vinche_ Tiene á mano esta botica.

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Si un amor nos sacrifica No demostremos zozobra: Con ingredientes de sobra Se quita en esta botica.

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¿Le piden de sol á sol? Aquí se cura del chasco, Y se llama (á peso el frasco) Bálsamo de _not at ol_.

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En fin, la pobre, la rica, Las santas y las coquetas, Para consultas secretas Que vengan á esta botica.

FIDEL.

Mr. Shiels recibió con amabilidad suma mi extravagante presentacion, y es uno de mis amigos más queridos y á quien debo más profunda gratitud en la Ciudad Imperio.

En la casa de Mr. Shiels vivia su hermano, vecino de la Isla del Cármen, que habia ido á Nueva-York á comprar un vapor, para establecer una línea de comunicacion entre Yucatan y Nueva-York, que producirá los mejores efectos.

De las conversaciones de este amigo, de las de Andrés Aznar, de las de un americano hijo de Filadelfia, casado con una linda y espiritual meridana, sacaba mis apuntaciones acerca de la exportacion de nuestro país, rectificaba mis juicios, y todo se hacia, como me gusta, mezclando á los cálculos la crónica, despolvoreando los chistes sobre los números, y soltando los libros de caja para remojar la palabra con las copas del _bar-room_ del vecino Hotel Continental, guiñando de paso el ojo á la linda Galimbertti, si estaba en su ventana.

Volviendo á nuestro comercio, los artículos de exportacion para los Estados-Unidos son más numerosos de lo que se cree generalmente; pero no se desarrollan, ya por falta de agentes, ya por las exíguas proporciones del cultivo, ya porque no hay constancia para vencer las primeras resistencias, que tienen en un mercado extraño los frutos extranjeros. Diré á vdes., así, al paso, y sin pretensiones, cuáles son los artículos que pudieran tener salida en este mercado:

Palo de Campeche. Henequen. Ixtle. Maderas de construccion. Vainilla. Miel de abejas. Cerdas. Cauchuc. Cueros de chivo. Zarzaparrilla. Purga de Jalapa. Café. Azúcar. Tabaco. Frutas. Amacas. Sombreros de palma. Petates. Ajos. Chitle. Cacao, etc., etc.

--Ahora van mis observaciones, dijo el negociante de Filadelfia.

El modo de raspar el henequen debilita su fuerza, aplastándolo, y le hace bajar de precio. Ahora se dice que se trata de remediar este mal. Es mucho muy reducido el número de los que negocian en henequen, y más que como corredores como comerciantes; así es que lo monopolizan, le imponen precios, y se hacen dueños de esa rica industria.

El _ixtle_ es más resistente y flexible que el henequen; pero como la hebra es corta, no puede dedicarse á los usos del henequen, se riza y se emplea en cojines y colchones. Está tomando gran fuerza este comercio. El mejor es del Estado de Tamaulipas.

Los cultivadores de la vainilla, que es riquísimo producto, no se han fijado, en mi juicio, lo bastante, en lo que pierde secándose al fuego: secándose al sol valdria mucho más.

Se me olvidaba decir á vdes. en cuanto al palo de Campeche, que la inteligencia con los fabricantes de zarazas y estampados, le haria más estimable.

En cuanto á maderas, además de la caoba, el cedro y el moral, de que se hacen grandes ventas, se solicita una madera que vdes. llaman _chechem_, semejante al box: son muy estimados el ébano, el ciricote, el jovillo, y otras que no recuerdo y abundan en las costas mexicanas.

Respecto de miel, diré á vd. que la que aquí se expende viene de Tampico, y se suele vender hasta á 80 centavos el galon; pero se conoce que se descuida en México este cultivo: la miel es delgada: muchas veces llega agria. Bien cultivada, produciria mucho dinero.

Otro ramo de exportacion seria la cerda: viene ahora de Mérida, Tampico y Veracruz.

El _cauchuc_ viene ahora, decia Shiels, de Tabasco y Veracruz y un poco de la Laguna; pero en muchos puntos de la República, como en la Huasteca, podrian emprenderse grandes explotaciones: domina ahora en el mercado el _cauchuc_ de Sur-América, compitiendo.

--Vean vdes., decia Andrés Aznar: Buenos Aires nos hace competencia con los cueros de chivo, y los nuestros valen más; pero aquellos comerciantes son más inteligentes y estudian más este mercado. Aquí, esa falta de estudio nos ha hecho insistir en la venta de la zarzaparrilla, dominándonos siempre la de Honduras. En Europa es donde tiene grande aprecio esa planta preciosa.

--Por más que encarezcamos y pongamos el grito en el cielo ensalzando nuestro café, dijo un desconocido que despues supe es un mexicano muy inteligente en estas materias, en Orleans es donde se hace el tráfico: aquí se conoce muy poco, produciria millones popularizarlo.

El café de Java, de Rio Janeiro, de Costa Rica, de Venezuela, de Puerto Príncipe y hasta de Santo Domingo, proveen á este inmenso consumo; y vd. no lo creerá: en los ensayos de introduccion del café mexicano en este mercado, el que más se conoce es el de Oaxaca (Villalta), disfrutando en México mayor concepto, Colima, Uruapam, Atlacomulco, Córdova, y otros puntos desconocidos aquí totalmente.

De más importancia, relativamente hablando, es el consumo del azúcar: la nuestra compite aquí sin esfuerzo alguno con la de Cuba; y aunque por el momento hay en Nueva-York grandes existencias, me parece un ramo de comercio de mucha espectativa. El azúcar moscabada es la que se debe enviar, porque así paga menor derecho y la aprecian más las refinadurías. El verdadero mercado de nuestra azúcar está en Europa.

Pero en todo se ve la mano de la desidia, y se hace sensible nuestro abandono. El empaque de nuestras azúcares detestable: las hace desmerecer muchísimo.

--En mi juicio, decia yo muy sério, á los cónsules se les deberia caracterizar como agentes mercantiles, haciéndolos útiles, como lo han prevenido la Francia y la Prusia, ordenándoles que suministren datos estadísticos, favoreciendo á los comerciantes é informando sobre todo lo conducente al comercio.

_Los Anales de comercio de la Francia_, se componen de Informes de los cónsules en una gran parte, y muchas, muchas veces, he recurrido á ellos para saber algo de mi país respecto de su comercio exterior.

En esos Informes sabriamos, por ejemplo, por qué siendo los derechos tan altos sobre el tabaco y tan inferior el de Cayohueso al nuestro, aquel tiene mayor consumo.

Apénas los Tuxtlas han logrado hacer introducciones ventajosas, cuando podrian hacer remisiones, mayores Papantla, Misantla, Coyusquihuic, el Jovo y otros muchos lugares cosecheros en que se ha mejorado mucho el cultivo.

Tal vez nos instruirian esos Informes, por qué la California, Sur-América, las Floridas, Italia, Sicilia y hasta Smirna, tienen mercado para sus frutas, y nosotros no hacemos sino muy exíguas introducciones.

Ya se ve, el simple empaque hace que se coman en Nueva-York uvas frescas de Málaga, miéntras nuestras frutas más resistentes á la corrupcion, llegan impasables y para tirarse á la basura.

--Ha hecho vd. un sacrificio, me dijo Andresito: ya sabemos que vd. se calienta bastante la cabeza y estudia en su casa, razon por la cual gusta fuera de ella de la charla insustancial y de las conversaciones que no exijan atencion; pero nosotros deseábamos saber, ahora que ha visto por acá los negocios, ¿qué inconvenientes encuentra vd. en las formalidades de nuestros aranceles mexicanos?

--Varios he notado, respondí con condescendencia; pero no estoy cierto de la exactitud de mis observaciones.

Las facturas consulares son gravosas y el certificado que vale cuatro pesos y á veces más, importa un desembolso no justificado donde tiene sueldo el cónsul.

En lo que se llama juego de facturas, que se tienen que poner marcas, números y la complicadísima nomenclatura de nuestro arancel, la factura que sirve de manifestacion al comerciante, que se haga en buena hora; ¿pero qué tiene que ver con la copia para la aduana, ni la que vaya al Ministerio de Hacienda? Si esos son documentos ó comprobantes del mecanismo de la oficina, ¿por qué no los hacen los empleados?

Por otra parte, la rigidez en la nomenclatura es motivo de extorsiones al comercio. El dia que en vez de pasas se pone fruta seca, aunque sea lo mismo, se expone al comiso el comerciante. Poner lienzos por tejidos, ó vice versa, es blasfemia aduanal, lo mismo que poner elástico por resorte.

La maicena paga derechos, y la harina de maíz que se hace de maicena es libre.

En las drogas medicinales, cada vez que se pone la mano se echa á perder más el arancel, al punto que siendo en cuanto á la cotizacion uno de los ménos tiránicos, la nomenclatura, las fórmulas y su pésima regularizacion, lo hacen odioso y brutal.

Vea vd. por encima, dije tomando el arancel mexicano y señalando al vuelo algunos artículos.

Pianos.... regulados por el peso bruto....

--Por supuesto no fué mal bruto el que incurrió en la confusion.

--Soda cáustica para jabon, paga más de lo que vale.

Clavo de especia, canela.... En fin, chicos, doblemos la hoja, que esos caballeros que están á la puerta me esperan para que vayamos á comer.

Aquellos bienhechores mios, aquellos mis redentores del arancel de aduanas, suelen llamarse Jacinto Gutierrez, Bonald y Luis F. Mantilla, que llegaban asistidos de los dos grandes elementos que se necesitan para toda comida: mucha hambre y muy buen humor.

--Chicos, á la disposicion de vdes., les dije, y salimos de la botica.

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Nuestra comida fué en el Delmónico, en un saloncito de cristales aislado, con todo lo constitutivo del lujo y del _confortable_, ó sea á propósito para estar cómodo y contento.

La atmósfera de la charla se fué tendiendo vaporosa y como brotando sus celajes de oro de las soperas, los platones y las copas.

Las bujías del alto candelabro irradiaban como un firmamento de llama, y las palabras eran como enjambres de aves de canto delicioso que vagaran al acaso en un verjel espléndido.

Bonald nos recitó algunas de sus deliciosas traducciones de Hein, que le han dado merecida celebridad en el mundo de las letras. Gutierrez declamó varias poesías suyas, que son como obras primorosas de filigrana; que son como esas creaciones de espuma de encaje y de niebla, escapadas del buril de Benvenuto Cellini ó del pincel soñador del delicado Corregio.

Gutierrez, puede decirse que es el hombre de la alta sociedad, parisiense: narra como Dumas, cria como Mery y forja el cuento fantástico como Hoffman y como Richtter; argulle, disputa, hace saltar la paradoja inverosímil y la sostiene en un cabello como un equilibrista prodigioso.

Las risas, las emociones de ternura, la explosion del entusiasmo nos hacian cortejo, y las horas pasaban desapercibidas y como ocultándose, para no interrumpir nuestro contento.

Cuando pidió la palabra el corazon para que Gutierrez y Bonald hablasen de su patria y de sus padres. Mantilla, que todo es bondad y ternura, pidió que brindásemos por su negrita.

Entre bromas y alusiones cariñosas, pedimos al sacerdote de la niñez, nos dijese algo de su negrita.