Viaje a los Estados Unidos, Tomo II
Part 15
¿A dónde va en su carroza A dónde la tierna niña, La que huella alfombras turcas, La que duerme entre cortinas? ¿Por qué en extraviados barrios Su régio coche camina? ¿Qué busca la jóven bella, Qué busca la jóven rica, Donde los dolores moran, Donde viven las desdichas? Al pisar de sus caballos, Las pobres chozas se cimbran; Sobresalen sus sirvientes, Con su lujo y con sus cintas, Del techo de los _jacales_ En que los pobres habitan.... Va por donde mora Pablo, Que el desdichado vivia Donde hacen paso las casas A los llanos que principian. Entre unos árboles grandes La mansion está escondida, Con descarnadas paredes, Con rejas que parecian De desnuda calavera La maltratada mandíbula. A distancia quedó el coche, Y fuese sola la niña, Hasta que el punto deseado Encontró sagaz su vista....
Era un sepulcro sin losa La casa.... triste y vacía; El lecho de dura tabla, Una mesa y una silla; Pegados á las paredes Grandes lienzos se veian, Con tan celestes pinturas, Con imágenes tan lindas, Que entusiasmados pensaban, Los que los lienzos veian, Que los ángeles del cielo Perfeccionaban sus tintas. En un rincon, empolvado Estaba en espectativa Como marco sin su cuadro El caballete de artista, Como sin lámpara faro, Como descordada lira, Como casco de una barca, Cadáver de la bahía.... La luz del sol penetraba Silenciosa.... y se limita A calcar en los ladrillos Su entrada á la estancia exígua.
Y á la luz aquella, al frente De la imágen de María, Venerada por lo augusta, Por sus perfecciones linda, Estaba el pintor de hinojos, En adoracion tan íntima, Que parece que los cielos A la oracion asistian....
Ancha la frente, moreno El color de sus mejillas, La nariz proporcionada, La boca breve, expresiva, Y la barba, del que sufre Resignado su desdicha, Al cuello erguido y esbelto Como raudal descendia El ébano en negras hebras, Que en sus profusas sortijas Remedaban la obsidiana Y á su piel hacen caricias, Como del sauce las ramas Besan la onda cristalina. Pero donde se concentran Luz, amor, ensueños, vida, Es en sus hermosos ojos Que ven el alma sin vista, Abismos de triste sombra Y en triste sombra perdida, Como en naufragio espantoso La luz brillante del dia.... La niña al pintor mirando, La niña en el pintor fija, Sintió llanto de sus ojos, Dobló humilde sus rodillas, Y habló con la voz del alma Tierna á la Vírgen María.... Manteniéndose á distancia, Reverente y escondida. ¿Se encontraron las dos almas En esa plegaria mística? ¿Se amaron, se prodigaron En el éter sus caricias?.... ¿La estatua desde aquel punto Tuvo la dulce sonrisa Con que al felice creyente En los altares cautiva?....
Yo no sé; pero volvióse A su palacio la niña, Sin alma, porque ya su alma Con el pintor se vivia. ¿Sedujo la niña al padre, Corrió hácia Pablo furtiva Y le hizo, siempre distante, Sus generosas visitas?....
¿Se volvió asombrado Pablo Alguna vez con delicia.... Percibiendo que la estatua Como que dulce respira, O con ahogado sollozo Cree que la estatua palpita....?
Eso calla la leyenda, Ni espereis que yo lo diga; Que no quiero que aquí deje Negras huellas la mentira.
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Una vez al besar Pablo La mano de su madona, Papel leve como seda Y de perfume de rosas Halló.... y esperó que Alfonso Le descifrase en persona. Y oyó, casi con espanto, Una carta que aquí anota Fiel y oficiosa la pluma, Tomada de mi memoria:
"Felice tú, noble artista, "Porque te confiaste á mí: "La noche de tus desdichas "Está tocando su fin, "Y los rayos de la aurora "Mirarás brillando en mí. "Sigue del bardo los pasos, "Sin más querer inquirir, "Que una vida de venturas "Amanece para tí."
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¡Pobre mujer! cuando su pecho se abre Del amor puro al viento, el sacrificio Es su placer, y en su entusiasmo corre Con vuelo temerario á lo infinito.
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¡Pobre niña! que mira sus amores Nacer entre las zarzas del martirio, Como la luz del alba que alumbrara Al viajero fatales precipicios.
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Y pobre Lilia, que regó con llanto Su linda alcoba y sus salones ricos, Desesperada de encontrar de Pablo De sus cegados ojos el alivio.
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La noche estaba en su alma; en desamparo, Exhalaba quejosa sus suspiros, Como ave herida que á los anchos mares Tuerce inexperta del materno nido.
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En vano quiso del feroz banquero Consuelo hallar, que sus ardientes mimos Despertaron, las víboras del celo, Voraces en su pecho empedernido.
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Y torvo y suspicaz, siguió los pasos, Sintiendo el garfio de rencor maldito, Y esperando le dieran sus pesquisas, A sus fieras venganzas un resquicio.
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Rompió los diques el amor un dia, Y tierno, astuto, inmenso y atrevido, Tomando por el cuello á la fortuna, Le dictó leyes con poder altivo.
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Lilia fingió perdidos sus diamantes, Pidió, vendió, y en medio del sigilo, En su complot de amor, á un sacerdote Logró sagaz mirar comprometido.
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El coplero se torna en instrumento, Sabiendo que hay un pecho compasivo Que oculto quiere redimir á Pablo De la honda sombra en que se encuentra hundido.
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¿Quién sino una mujer comprender puede La sutil prevision, el tierno mimo Conque procura la mujer amante El consuelo y el bien del sér querido?
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En el cojin que sostendrá sus sienes, En la seda, en el vaso cristalino, Y en la gota del agua de sus labios, Vierte la esencia de su amor divino.
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Así se preparó la oculta estancia Del noble Pablo en apartado sitio, Y en ella se instaló, como del vate Y de Alfonso teniendo los auxilios.
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¡Paso á la ciencia! al cabo se prepara A operar en el ciego sus prodigios.... Alcemos la cortina de ese cuadro: Felice yo si exacto lo describo.
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Es del enfermo la cuidada estancia, Más bien de colibrí precioso nido: En follaje de encajes y de sedas El lecho del doncel esconde el brillo.
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Donde no halla la vista candelabros, Lámparas de cristal y espejos ricos, Es porque invaden los lujosos muebles En nombre del placer el breve sitio.
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Bajo de amplio dosel, sobre una peana Que formaron el oro y el armiño, _La Vírgen de la Luz_ alza la frente Derramando amorosa sus hechizos, Vertiendo los aromas á sus plantas Blancas camelias y morados lirios.
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Símbolo de alguna alma, al frente ardia De la Madre de Dios robusto cirio, Que compitiendo con la luz opaca, Daba á la estancia sus dorados visos.
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En cómodo sillon estaba Pablo, Pálida la color, negro el vestido. Cayendo en el Olimpo de su frente De su cabello de ébano los rizos.
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Los augustos ministros de la ciencia Se hallaban á su frente, y absorbidos En ansiedad intensa, estaba Alfonso Y aquel viejo cantor que conocimos.
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Tras el lecho, perdido en sus cortinas Del sacerdote veíase el vestido, Y tambien se miraba en negro velo Semblante misterioso oscurecido
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De incógnita matrona, que piadosa Condujo al sacerdote á aquel recinto, Creyendo su presencia conveniente En aquella ocasion y en aquel sitio.
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Es el fatal momento, solo se oye Frente á la Vírgen el chispear del cirio, El aliento suspenso entre los labios Y presos en los pechos los gemidos.
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"Vírgen Madre de Dios, bebe en tus ojos Su blanca luz el astro matutino: Piedad para el que gime en negras sombras, A sus ojos devuelve el bien perdido."
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"El es la luz de mi alma, en sus tinieblas Me siento fallecer, muriendo vivo: Para él, el sol, los lauros de la gloria; Para mí, del tormento el infinito...."
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"Piedad de mi amargura!.... tú á las sombras Tambien miraste circundar á tu Hijo, Cuando cual negros buitres se posaron En la cruz á que estaba suspendido...."
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"Piedad del noble jóven! te lo piden A tus piés, de mis lágrimas los rios: Ve que de angustia se derrite el pecho Que ardiente te invocó como su alivio...."
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Dijo Lilia, que á incógnita matrona Pidió el disfraz.... ahogando sus gemidos, Así exclamó su amor sin esperanza, De los cielos tan solo conocido....
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Vuelto Pablo á la Vírgen, en silencio Los circunstantes de la estancia hundidos, Alzó la mano el médico.... de su obra Con firme pulso para dar principio...
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Algun gusano vil de cuyo nombre Fuera el canto sacrílego bautismo, De lo que pasa, al suspicaz banquero Por mísera pitanza lleva aviso.
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Y furioso, seguido de sus criados, En la frente el furor, la espada al cinto, Llegó á la alcoba donde Pablo estaba Y va tocando de la puerta el quicio....
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Cuando escucha de asombro exclamaciones, De gozo acentos, de contento gritos: Es la luz con su pompa y sus encantos, Radiando y difundiendo el regocijo.
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Es la luz la que plácida revuela, Es Dios que inunda con su inmenso brillo, Las pupilas de Pablo, y resucita Risueño, ardiente, vencedor y lindo.
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Y un solo pensamiento le preocupa, Y solo uno le embarga su albedrío: Arrojarse á las plantas de su Vírgen, Su alma verter sobre sus piés divinos.
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Lánzase.... y espantoso le detiene Un caballero que entra de improviso Y de allí arrastra á la ignorada dama Con rudo brazo y ademan altivo.
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Trémula.... incierta, vacilante el paso, La doncella se aleja de aquel sitio; Mas levantando el velo de su rostro, "No importa, Pablo.... porque el triunfo es mio....
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Dijo la jóven, se borró cual sueño La aparicion.... y en el silencio frio Se escuchaba el rumor de las pisadas.... Y el rumor sordo del robusto cirio.
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Niña que llora el tormento Del imposible de amor, No invoques en tu convento La imágen de tu pintor.
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Mira que á tu pena asisto Y que lamento tu mal, Aunque vistas el sayal, De esposa de Jesucristo.
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Y no le queda á tu historia Tan sentida y tan doliente, Que te conserve en su mente Quien fué tu amor.... y tu gloria,
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Ni un recuerdo.... ni una luz De quien tú fuiste luz pura, Ni en tu pobre sepultura Una flor junto á la cruz....
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El á su Vírgen queria; El su amor le consagraba: De Lilia nada sabia, Y su Vírgen le extasiaba....
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Pero una vez el cantor, Le dijo: "que pintes quiero Con tu pincel hechicero Una Vírgen del Dolor
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"Que enajene su hermosura, Que de la noche entre el velo, Mire un claro azul de cielo Como fin de su amargura."
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Y pidió á la inspiracion Pablo su santa asistencia, Y pintó en reminiscencia De tiniebla y de afliccion,
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Una Vírgen de Dolores Con tintas tan verdaderas, Con sombras tan hechiceras Y con tan vivos colores,
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Que el infelice pintor Muy más que pintor, poeta, Le dió vida á su paleta Con su llanto de dolor.
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La Vírgen cabe la cruz De agonía sollozando, Y en esa cruz resbalando Vívido rayo de luz
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Que caia dulce y grato En un rostro con amor, Y era de Pablo el retrato.... Un capricho de pintor....
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Y en el altar en que oraba Lilia.... y á Dios le pedia.... Con el alma que lloraba Diera fin á su agonía,
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Astuto puso el cantor, Cual promesa de consuelo, Entre crespones de duelo A la Vírgen del Dolor.
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Lilia entónces, del altar Ni un punto se desprendia; Llorando la hallaba el dia, La noche la vió llorar.
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Y.... sin arrimo ni amores, Entre las vírgenes santas.... Espiró Lilia á las plantas De la Vírgen de Dolores......
GUILLERMO PRIETO.
Nueva-Orleans.--Marzo 25 de 1877.
XIII
Salida de Orleans.--Cincinatti.--Claveland.--Búffalo.--Llegada á Niágara.--El Niágara.
Nuestra salida de Orleans fué poco más ó ménos á las cinco de la tarde. Las pocas, pero generosas y amadas relaciones que allí dejamos, hicieron sombría nuestra despedida; sobre todo, aquella marcha al acaso, como sin rumbo, como perseguidos por nosotros mismos, me entristecia lo que no es decible.
Viajeros un tanto aguerridos, nos colocamos lo mejor posible, pusimos en regla nuestros _triquis_, y merced á las inagotables bondades de Gomez del Palacio, no teniamos que apurarnos en materia de trasportes y formalidades para los equipajes.
El servicio de los ferrocarriles en el Sur, es muy inferior al del Norte en cuanto á exactitud, limpieza y comodidades.
Nuestro objeto era visitar el Niágara, y esto me tenia inquieto como á un chicuelo, gozando en mi mente con un espectáculo que era como todo un mundo desconocido para mi imaginacion.
Mil veces, al salir de mi niñez, y cuando un caos de estrellas y ráfagas de soles, cruzan por el cerebro de un muchacho, habia oido al inmortal Heredia describir con su voz grandilocuente aquella maravilla, y yo me estremecia y le echaba los brazos, como para que no me arrebatase el torrente en que parecia corria yo aturdido escuchándolo.
Mil veces tambien, como quien desea saborear una preciosa leyenda, rogaba á Manuel Payno me contase sus impresiones de viaje al Niágara, que siempre eran distintas en los labios de ese narrador fácil y entretenido, para mí uno de los hombres que poseen en más alto grado ese delicioso talento de la amena conversacion familiar.
Y muchas veces en los cuentos de Hadas con que solia conciliar el sueño á mis nietecitos, les pintaba un Niágara con sus peñascos de trasparente caramelo, sus corrientes de almíbar y sus caidas entre árboles que producen espontáneos, cochecitos con puertas que se abren, ratones con cuerda, tambores y primorosos maromeros.
Y ¿quién lo creerá? estas sandeces y estas fantasías, me consolaban á mí mismo, como que me fingian un mundo encantado, y olvidaba lo real de mis penas y lo incierto de mi destino.
Por otra parte, las quiebras del camino, la continuidad de sembrados, chozas y fincas, los idilios que la vida del campo improvisa y presenta sin ostentacion ni pretensiones, me tenian encantado, y más encantado con Gomez del Palacio que, conociendo mi lado flaco, me citaba los poetas bucólicos con admirable oportunidad, y con un lujo de memoria que me dejaba absorto. Este Pancho, tiene muchísimo talento.
En el cuarto de fumar, hallé á Lancaster en conversacion empeñadísima con un M. Frank, ingeniero de caminos de fierro, jóven inteligentísimo, de muy buena sociedad y de muy variados conocimientos en muchas materias.
Al estimable ingeniero habia simpatizado Lancaster como un hermano, con todo y su seriedad y sus pocas palabras; le obsequiaba, le prodigaba atenciones; en una palabra, como dicen en mi tierra, le nacia ser su amigo, y cuando yo los sorprendí, estaban alegres y parlanchines como dos viejos camaradas de colegio.
Tratábase de ferrocarriles.
M. Frank decia en muy buen frances:
--Nosotros no hemos dado jamás esa grande importancia que vdes. á la discusion sobre vía ancha y sobre vía angosta: eso lo hemos dejado para las gentes que tienen pocas ocupaciones y mucho afan de hablar y de escribir. Para nosotros la cuestion esencial es crear la necesidad de la vía de comunicacion que inicia el guayin y le sigue la diligencia, allanando los obstáculos, perniquebrando cocheros y haciendo tortilla á los caminantes; de la diligencia sigue el palo-carril, ferrocarril, ó lo que se puede. Se viaja en plataforma pelona, con pésimos terraplenes, durmientes inseguros y todos los defectos imaginables.
En esto han quebrado diez arbitristas, se han hundido algunos capitalistas; pero se han visto los beneficios del camino, se han creado sólidas especulaciones, la vía no se detiene, entran á la Compañía accionistas pudientes, hombres científicos, los rendimientos son reales, la charla cesa y se creó al fin un gran elemento de riqueza.
--Nosotros tenemos leyes muy liberales y bien pensadas en esa materia, dije yo, apelando á mis recuerdos y aun citando la generosidad de las concesiones de nuestros gobiernos.
--Oh! los gobiernos de vdes. son otra cosa, nos dijo otro compañero de viaje. Oiga vd. lo que me decia hace muy poco un amigo, sobre aquel sistema de negocios. Habla M. Torckey, á quien se cree muy entendido en las especulaciones de México:
"Vd. lo primero que tiene que hacer es decir que va representando una Compañía de trescientos ó quinientos mil millones: al llegar al país, busque vd. aunque sea á un carretero que tutée señoritos de gran tono que sepan inglés, y tome vd. cuarto en un gran hotel, diciendo que no sabe palabra de español.
"En su cuarto del hotel procure vd. tener, como al descuido, unas chucherías chinas, unos camafeos de Nápoles, unos anillos Ejipcios, schales de cachemira ó pajaritos autómatas.
"Despues de deslumbrar á unos cuantos imbéciles, confíe vd. su grande proyecto en mucho secreto á los amigos de los escritores, de los diputados, y á parientes pobres de las queridas del presidente y los ministros, diciendo que allí hay para que se enriquezca todo el mundo. Por supuesto que en todo lo dicho no se deben quitar los ojos de la brújula política, estando en bien con el partido preponderante, sin dejar por esto de conservar relaciones ocultas con los hombres del porvenir, que en la revuelta que vendrá muy próximamente tendrán el poder en sus manos, y no solo afirmarán lo hecho sino que ampliarán las concesiones.
"Por supuesto en esas correspondencias secretas, se pinta á un pueblo salvaje hundido en la prostitucion; pero en lo exterior, tratando el último bandido de aparecer con reputacion inmaculada.
"Se dice en esas notas que el presidente es un presidiario que se disfraza de noche para quitar capotes; que las grandes señoras comen su tortilla enchilada á la orilla de las banquetas, y que el padre dice la misa con su reata en los _tientos_, y consagra con _cleimap_ (Tlamapa), que es el vino de la tierra, llamado _piulk_.
"Para todos los gastos _no comprobados_ se piden grandes sumas; y miéntras trae el correo noticias fabulosas, de minas de oro y de diamantes, allá se forma la Compañía con director, subdirector, agentes, vocales, corredores, abogados, ingenieros, músicos y danzantes.
"El negocio pasó por el ministerio, llegó á la Cámara, y esa es la hora del combate, de la polémica, de las grandes comidas, de las diestras seducciones y de los cohechos sigilosos.
"Los negociantes de estos mundos hacen su _humbog_ á su modo, la concesion triunfa, el ferrocarril es del lago de Texcoco á la luna; se han colmado los deseos de los hombres del progreso.... y no se tiene un centavo para nada.... el grande agente queda con bola en mano, el camino en imposibilidad de hacerse, y el nombre de México por los suelos, y una concesion que rueda y pide prórogas, que es una gloria."
Lancaster, con su genial finura, pero con energía extrema, replicaba á M. Frank, y yo terciaba calmando los ánimos, porque solo se trataba de una conversacion.
La actividad del tráfico, los terrenos esmeradamente cultivados, las chozas más cuidadas, algunas estancias anunciando riqueza, nos advirtieron de la proximidad de Cincinatti, capital del Ohio.
Distínguese á lo léjos esta ciudad rodeada de colinas de grande elevacion, como en el centro de un valle verde y risueño, que corta culebreando el rio Ohio, fuente del progreso y bienestar de aquellas florecientes comarcas.
Mr. Frank se mostraba complacido de mi admiracion sincera por aquel espectáculo, que me recordaba panoramas muy semejantes del interior de nuestra patria.
--La ciudad, como puede vd. percibir, está sobre dos planos, uno de sesenta y otro de ciento doce piés sobre el rio.
Este comienzo de _zig-zag_ que siguen caprichosas calles y tupidas arboledas, hacen muy interesante la ciudad y muy bella la parte destinada á los negocios, que tiene bellos edificios, en su mayor parte de piedra azul de cal.
--Lee aquí, me dijo Lancaster, que tenia en sus manos una guía de viajero: puede que te sirvan algunas de estas noticias. Leí en efecto:
"Cincinatti fué fundado en 1788; pero por algunos años las guerras con los indios detuvieron los progresos de la poblacion.
"Era ésta en 1800, de 750 habitantes. En 1814 fué declarada ciudad.
[Ilustración: VIAJE DE FIDEL
_LIT. H. IRIARTE, MEXICO._
Gran Fuente de Cincinatti.]
"Por los años de 1830, el canal de Mianiz quedó construido, y en los primeros diez años aumentó la poblacion un 85%
"En 1840, el pequeño Main, que es ahora el primero de los muchos caminos de fierro que se unen en Cincinatti, quedó concluido, y en 1850, la poblacion habia aumentado á 115,436 habitantes.
"En 1860--á 161,044 habitantes.
"En 1870--á 216,239 habitantes."
La estacion de Cincinatti, aunque extensa y bien compartida, no fijó mi atencion por ninguna particularidad.
Se habló, como de costumbre, de los hoteles, y se señalaron el Gran Hotel, Gibson-House, Saint-James, Birnet-Hotel y otros.
Alojámonos en uno de esos hoteles, el más central, y nos proveimos de una lista de los mejores _restaurants_, cuyos nombres son: Keppler, Schmidt, San Nicolás, Becker, etc., etc., en que se sirven excelentes comidas á señoras y caballeros.
No obstante que llovia muchísimo, iba armado de un capote de hule capaz de burlarse del mismo diluvio, y de unas botazas, que dejaban agarrotada é inmóvil la mitad de mi cuerpo, pero excelentes para aquel trance.
Muy inmediato al hotel que ocupábamos, está el Correo y la Aduana, en un mismo edificio y en la misma buena armonía que en Orleans.
Quise visitar ese edificio de preferencia por ver si encontraba á algun conocido.