Viaje a los Estados Unidos, Tomo II

Part 14

Chapter 143,329 wordsPublic domain

Solia interrumpir la monotonía de nuestra vida en la casa de Mad. Belloc, la llegada de viajeros, algunos de ellos mexicanos, y las visitas de nuestros amigos.

Entre los primeros, nos fué muy agradable la permanencia en nuestra morada de Enrique Mejía, caballeroso y servicial como todos le conocen, y su señora, americana, hija de una distinguida familia, y que tiene por México verdadera pasion.

Dos de las Sritas. Juarez y Benito, se alojaron en nuestro _Bording_, y yo tuve las satisfacciones consiguientes al trato de personas cuyas virtudes y finura he admirado siempre, y á quienes amo tiernamente por verlas dignas de su heróico padre.

Entre las visitas nos favoreció Jorge la Serna, hombre á quien sus padecimientos tenian en grande extremo de postracion; pero conservando entre las ruinas de su salud el tipo generoso, simpático é inteligentísimo, á quien habia visto en mis tempranos años como gala y ornamento de la buena sociedad veracruzana.

Una noche me presentó Joaquin Alcalde, que era incansable en bondades para conmigo, á un caballero jóven y garrido, pero taciturno y de palabra breve y apasionada.

El Sr. G***, rico negociante español establecido en las cercanías de Orleans, habia presenciado el terrible incendio de Southern-Hotel, en San Luis Missouri, acaecido el 11 de Abril, y que tenia consternada á toda la Luisiana.

El Southern-Hotel es el mismo en que estuvimos á nuestro paso por Missouri, y ya recordarán nuestros lectores sus seis pisos, sus salones régios, el pavimiento de mármol, la techumbre y cúpula de cristales de su patio, y el conjunto que justificaba su costo de un millon quinientos mil pesos, inclusives doscientos mil pesos, precio de los muebles.

Alcalde quiso que un testigo presencial me refiriese aquella catástrofe, por ser algo de característicos los grandes incendios en los Estados-Unidos.

Endilgando Alcalde con la mayor habilidad la conversacion, logró que M. G*** nos refiriese el incendio del hotel, en los siguientes términos:

"Serian las dos de la mañana cuando el incendio estalló: hizo una erupcion en los pisos interiores y bodegas, y subió en columna irresistible al techo, desprendiéndose de ella corrientes de llama que invadieron corredores y escaleras, envolviéndolo todo en humo espesísimo que nos asfixiaba.

"La poblacion del hotel podria llegar á mil personas, y como si todas no hubieran tenido más que un solo acento, se elevó un espantoso alarido, que fué como el grito de lucha con la muerte.

"La densidad del humo apagó el gas, no partiéndose aquella tiniebla sino por una que otra ráfaga de llama que atravesaba zumbando y arrollando cuanto encontraba á su paso, descubriendo hombres, mujeres, niños y ancianos, corriendo sin objeto y cayendo y levantándose de nuevo entre las llamas, en espantosa confusion.

"Muchos de los habitantes de los pisos primero y segundo, se salvaron sin dificultad, saltando medio desnudos en el fuego. Pero desde el tercer piso, las hileras de cuartos estaban totalmente interceptadas, y no quedaba más medio de salvacion que las ventanas que daban á la calle.

"Aunque la llegada de los bomberos fué instantes despues que estalló el incendio, éste hizo rapidísimos progresos; las corrientes de fuego se precipitaban de uno en otro piso, como cataratas inmensas; corrian, trepaban á las alturas, enlazaban artesones y cornisas, y como que se despeñaban con ellas al abismo, envolviendo siempre algunas víctimas.

"Entónces, al espanto sucedió la demencia: muchos se lanzaban á la ventura en aquel mar inmenso de revueltas llamas, y sus cuerpos, achicharrados, quedaban balanceándose de alguna barra de fierro, en actitudes diabólicas.

"Los otros, para abreviar su agonía, se arrojaban de los pisos superiores á matarse: algunos quedaron con restos de vida, pero despedazándose y nadando en lagos de sangre.

"Pero la generalidad se precipitó á las ventanas, esperando auxilio de fuera, envueltos en humo, entre ráfagas de llama: se presentaban escenas horribles.

"Dos esposos jóvenes, estrechándose y pidiendo socorro.... una madre cubriendo á sus hijos con su cuerpo.... un anciano con las manos levantadas al cielo......

"El caer fracciones de muro, los gritos, los ayes de los moribundos, los alaridos de las madres, el llorar de los niños, la súplica, la blasfemia, todo lo que tiene el dolor de más desgarrador, imperaba allí.

"Los bomberos ponian sus escalas, pero eran insuficientes; unos se colgaban y se estrellaban el cráneo; los otros arrojaban cordeles, que no llegaban, ó si llegaban, se emprendian descensos riesgosísimos de los que sin embargo salvaron algunos.

"La distinguida actriz Katty-Clarton, que ya habia salvado de otros atroces incendios, tuvo bastante sangre fria, ántes que se hubieran destruido las escaleras, para empapar en agua varias toallas y sábanas, envolverse en ellas, precipitarse en las llamas, correr, rodar y llegar á la calle ardiendo y maltratada, pero sin lesion alguna.

"Otro individuo desgarró las sábanas, hizo con ellas fuertísimas cuerdas; se descolgó por aquellas alturas de cuarenta varas; pero tocó la extremidad de sus cuerdas.... y aun estaba como á sesenta piés sobre el abismo.... hizo esfuerzos inauditos, no habia modo de ascender, el hilo que le sostenia comenzaba á quemarse, sus brazos se rendian; convulso y retorciéndose al cabo de la cuerda, se persuadió sin duda de su muerte inevitable.... hizo un esfuerzo supremo, despues echó hácia atrás la cabeza con gesto horrible.... y se soltó, despedazándose sobre las piedras....

"El dia que lucia en los cielos no se atrevió á penetrar en aquel teatro de horrores, donde, de entre montones de escombros y cenizas, estuvieron extrayendo varios dias multitud de cadáveres."

Formalizóse al fin la partida de Alcalde, de mi compañero, de uno de los que habia tenido para conmigo las finezas de amigo, la ternura de hijo y la abnegacion de favorecedor. Una comision nuestra, que para él era costoso sacrificio, le urgió á tocar en la Habana pasando despues á México.

Lancaster, como siempre que lo asalta el _spleen_, se encerró en su cuarto; Gomez del Palacio y yo acompañamos á nuestro amigo al vapor, que salia á las ocho de la noche.

Nosotros tres íbamos con frecuencia á la _Levée_, es decir, á aquel mismo lugar á recibir ó despedirnos de nuestros amigos de México.

Esa noche el muelle estaba silencioso, los navíos parecian dormidos sobre las aguas; del lado opuesto del rio se veian los farolillos de algunas embarcaciones y se oian los cantos lejanos de los marineros despiertos.

Al principio, la conversacion era animada; despues, habia grandes ratos de silencio; los marineros acomodaban los equipajes; en las sombras habia grupos de viajeros, de cuyos grupos salian sollozos y palabras entrecortadas.

Al fin se dió el primer toque de marcha: subimos sobre cubierta con Alcalde y le dejamos instalado....

A poco, el vapor comenzó á andar y nosotros le vimos perderse, volviéndonos en silencio profundo á nuestra habitacion.

A los pocos dias de la partida de Alcalde, se anunció nuestra marcha para Nueva-York; pero dando un ligero rodeo para ver el Niágara.

De contadas personas tuve que despedirme en Orleans; pero esas personas son inolvidables para mí, y tienen lugar privilegiado en mi cariño.

La familia Townsed me dió cartas expresivas para Nueva-York y mostró profundo sentimiento por mi partida.

A Quintero le sorprendí acabado de levantar. Estaban sus roperos abiertos, sus útiles de aseo de fatiga, el libro acabado de cerrar sobre del _buró_, y él escurriendo agua.

--Chico.... quédate conmigo, fueron sus primeras palabras: adivinaba el triste objeto de mi visita.

--Ya sabes que no es posible.

--Mira: te dejo para tí solo estas dos piezas. Ahora, ven por aquí:--abrió uno de los cajones de su ropero.--Este pico que ves aquí (mostrándome dinero), no me sirve para maldita la cosa; yo te formaré una mesadilla para que no necesites de nadie: te paseas, escribes, y cuando quieras, me llamas y paseamos, y de cuando en cuando me lees esos tus versos, que ya ves cómo me encantan....

Ya se supondrá cuánto me habian conmovido aquellas palabras tan llenas de generosidad y de ternura.

En la casa de Federico Miranda se hizo el duelo de familia, se suspendieron los trabajos en cuanto se formalizó mi partida; Julia, adorable de bondad y señorío, llevaba á sus niños á la iglesia á que rogasen á Dios por su amigo _Fidel_.

Las señoras hablaban á sus conocimientos de mi ausencia, como de la pérdida de un hermano querido: querian que todos participaran de su duelo.

La niña enferma mostró deseos vivísimos de que le leyera algunos de mis versos; yo la complací: reuniéronse en su casa varios habaneros amigos, y en plena tertulia, dí lectura á la siguiente leyenda, que vió la luz en casa de Mad. Belloc, y que he elegido para que cierre mis recuerdos de Orleans:

A JULIA IGLESIAS.

LAS DOS VIRGENES

¿Qué son esos acentos que atraviesan Sombras de fresnos, toldos de ramajes Que al aire dan las orlas que columpian Al ténue aliento de las brisas suaves?

* * * * *

¿Por qué en torrentes brota la armonía Y se tiende en dulcísimos cantares, Entre los bosques de arrayan y rosas Que perfuman las alas de los aires....?

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Es el festin: con débiles reflejos El sol baña la frente de la tarde, Y en el verjel que en competencia adornan Rica naturaleza y hábil arte,

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Opulento banquero, le da suelta A sus instintos de amoroso padre, Y celebra de su hija el natalicio, La flor de la beldad y los magnates.

* * * * *

Era Lilia una niña, muy más bella Que de Murillo y de Rafael los ángeles, Pálido el rostro, de ébano el cabello; Y el mirar tierno de sus ojos grandes,

* * * * *

Amor inmenso al alma revelaban De su luz deslumbrados al cerrarse: En su inocencia el corazon dormia, Sin temor al vaiven de los pesares,

* * * * *

Como en espejo de apacible lago De esbelta palma la gentil imágen; Y algo de melancólico velaba Con vuelo incierto el mágico semblante,

* * * * *

Como el sol cuando filtra sus destellos En las ramas profusas de los sauces, O como oculta tórtola á la luna Alza en los bosques sus dolientes ayes......

* * * * *

Niña inocente, que en los cielos sueña Y que de amor su corazon no sabe; Como fuente que pinta las estrellas Al correr limpia en el tendido cauce.

* * * * *

Y nació bella del banquero avaro, Como flor de marfil del fango nace, O cual llama fosfórica que brota De los restos humanos en la cárcel....

* * * * *

Era el festin: en ráfagas la llama Inundaba la estancia, y en los árboles Resbalaba profusa, convirtiendo En fantásticos grupos sus ramajes.

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Del amplio cenador, seda y armiño Suspendieron pomposos cortinajes; Y era de un solo espejo el ancho muro, Y sembrados de soles sus cristales,

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Entre claveles que su labio abrian, Entre acacias y nardo y tulipanes, Que como ébrios de luz se reclinaban De estatuas en los blancos pedestales.

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De trecho en trecho, en medio de la estancia Se levantaban fuentes deslumbrantes, Sacudiendo entre plúmbagos y almendros Y enredaderas bellas, sus diamantes.

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Las fuentes el carril interrumpian, Donde brindaba el arte los manjares En grupos caprichosos, do en tumulto Se elevaban columnas y pirámides, Sobre dorados cestos de las frutas Asomaban sonriendo entre el follaje.

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Era una insurreccion de luz, de aromas, De música, de amor y de beldades, En que el íris, rompiendo sus matices, A todo daba luminoso realce.

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¡Oh! cómo se miraba la luz pura A los hombros de nieve abalanzarse, Iluminando pechos que temblaban En sus nidos de perlas y de encajes!

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¡Oh! cómo triunfadora la hermosura De pasion inundaba los galanes! ¡Oh! y cómo del placer la intensa fiebre Se abrigaba en los senos palpitantes!

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Y la óptica falaz reproduciendo En salones sin fin, como en los aires, Como nadando en llama, los encantos Del contento tornaba en celestiales.

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Los acentos de amor entre las notas, Brotaban esparciéndose irritantes; El mirar que acaricia entre las flores Cintilaba tiernísimo y brillante.

* * * * *

Del Jerez el topacio se brindaba Al través de su muro de cristales, Y del Champaña trémula la espuma, Sobre el diáfano cáliz rebosante....

* * * * *

Hubo un momento en que imperó el silencio, Como queriendo el gozo renovarse, Y en ese instante.... percibió el concurso De canto lastimero eco distante....

* * * * *

Y como el alma humana se enamora Y le seduce el viso del contraste, Que se indagara del extraño canto Ordenaron mil voces á los pajes.

* * * * *

"Es el viejo cantor," dicen volviendo, Ese que da sus coplas á las calles, Que quiere se le escuche una leyenda Que á la deidad de nuestra fiesta trae....

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Unos dicen: "limosna;" otros censuran Aquella aparicion como un ultraje, Y Lilia ordena que al coplero anciano Con respeto y cariño se le llame.

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Apareció el cantor: su triste frente, Ni se mostró humillada, ni arrogante; Mudo é inmóvil se quedó el concurso, Y él prorumpió despues de serenarse....

* * * * *

"Recuerda fiel la memoria "El tiempo de los torneos, "De amorosos devaneos "De altas empresas de gloria,

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"En que la mística dama "Y el entusiasta guerrero, "Y hasta el humilde escudero "Cortejaban á la fama.

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"En que opulento señor, "En medio al fastuoso brillo, "Daba albergue en su castillo "Al humilde trovador.

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"En que á su grata presencia, "Todo, sumiso, callaba, "Porque sin rival cantaba "Entónces la gaya ciencia.

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"Y hoy el astuto dolor, "A mi pecho vacilante "Le pide por un instante "Mi disfraz de trovador.

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"Y vengo á contar un cuento, "Si el concurso me perdona, "Que sirva como corona "Al legítimo contento."

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El trovador calló, como mirando Si le era la licencia concedida: Tiene llanto en sus ojos, de su frente Las gruesas gotas de sudor corrian.

* * * * *

Alguien mira de reojo al importuno Quidam insustancial: "música!" grita, Y que hable el trovador, con breve acento Viendo al viejo amorosa, exclamó Lilia.

* * * * *

Apoyó en su baston la izquierda mano, Limpió su frente, serenó su vista: Y á un desierto poblado por estatuas El soberbio salon se parecia.

CANTO DEL TROVADOR.

"Eranse dos artistas, dos tiernos trovadores "Sembrando en su miseria sublime inspiracion: "El uno sus hechizos pidiendo á los colores; "El otro á la escultura, con férvida pasion.

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"Entre ambos compartiendo con fraternal cariño "Del infortunio el llanto, de la pobreza el pan: "Soñando con sus almas del blanco del armiño, "En ricas recompensas del entusiasta afan.

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"El pintor los matices del íris sorprendia; Parece que en las hebras del mágico pincel, Estaba como oculta la luz del claro dia, Los cantos de la fuente, la pompa del clavel.

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"En orfandad de niños, cruzando de la vida "En hondo desamparo por el revuelto mar, "El arte fué la playa que les tendió sus brazos, "El arte fué á sus almas consolador altar.

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"Al pintor diera el cielo la fuerza y la osadía, "Al escultor ternura le concediera Dios: "En una sola llama de santidad ardia "Lo más radiante y puro del alma de los dos."

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"Pablo, el pintor, calcaba en obediente lienzo "De su inspirada mente magnífica creacion, "Para abrir á su hermano las puertas de la Europa, "Y que emprendiera el vuelo su génio de escultor.

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"Y un dia en que las sombras pedia á su paleta "Para envolver los cielos en lúgubre capuz, "Sintió que de sus ojos la luz desparecia.... "Y que en la eterna sombra se sepultó su luz.

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"El último destello que en su interior quedaba, "Se vió cuando se vieron sus lágrimas rodar, "Quedándose en las sombras aislado y silencioso, "De la muerte los pasos inmóvil á esperar.

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"¡Oh juventud hermosa, que en el dolor naufraga! "¡Oh pintor desdichado sin flores y sin sol! "¡Oh eternidad de espera sin rumbo y sin arrimo! "¡Oh mísera existencia sin luz y sin amor!

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"En Alfonso su hermano la sombra proyectaba "Despedazando fiera su triste corazon, "Y á su cincel divino remedio demandaba, "Y un rayo, un solo rayo de ardiente inspiracion.

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"Remedio de su Pablo la ciencia predecia, "El oro de su noche le puede restituir "Al mundo y sus placeres, al arte y sus encantos, "Al alma de la vida que alumbra en el zenit.

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"Y acariciando el mármol como rendido amante, "De su cincel de acero mirábase nacer "Algo de ideal y puro, de vago y de divino, "Con rostro de querube, con formas de mujer.

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"Temblaba como carne del mármol la tersura, "Los labios de la estatua parecen respirar, "Y su cincel retira del mármol, porque siente "Que el levantado seno comienza á palpitar.

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"En celestial consorcio sobre la frente agrupa "De su creacion la gracia y el tinte virginal; "A su cuello de cisne pegó su labio ardiente, "Cual rendido viajero sus labios al cristal.

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"¡Oh Vírgen de los cielos! tu imágen se encarnaba "En el sumiso mármol premiando la virtud, "Y en el beso postrero de su cincel triunfante, "Dijo, pensando en Pablo: _la Vírgen de la Luz_.

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"Fué de Pablo la Vírgen la tierna compañera, "Amor de sus amores, sus brisas y su sol; "La madre idolatrada, la niña, la flor pura, "El aroma de vida de un triste corazon....

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"Su corazon ardiente, de la insensible estatua "Produjo en sus delirios como animado sér: "Contóle sus dolores, lloró sobre su seno, "Tuvo alivio y consuelo su inmenso padecer.

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"Los ojos de sus dedos palpaban su hermosura, "Vivia de su aliento, oyendo en su interior "Al colocarse al frente de sus helados labios, "Las notas melodiosas de su celeste voz.

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"Así, cuando pensaba que á venta inexorable "Al alma de su vida se pudo destinar, "Dudaba entre el encanto de restituirse al dia, "O encontrar sin su Vírgen desierto y orfandad.

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"Y pasaban las horas en vuelo infatigable, "Envueltas en tristeza y en lúgubre crespon, "Como cruza las sombras el cárabo nocturno, "Lanzando como cantos gemidos de dolor.

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"Y yo, triste coplero, bastardo del acaso, "Que sazono con cantos el pan del infeliz, "A la Reina del ángel, en medio á los artistas, "Cual madre entre sus hijos enamorado ví.

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"Lloré con los dolores, dí aliento á los ensueños "De un porvenir alegre de goces y de luz, "Y derramé mis cantos cual gotas de consuelo, "En el sagrado cáliz de amor y juventud.

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"Yo tornaré riqueza la angélica hermosura, "Dije: y á los magnates sumiso buscaré; "Le pediré á mi lira sus cantos más sentidos, "luz para tus ojos, ¡oh Pablo! encontraré.

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"¿Qué importa que me digan, el soñador risible, "El corredor de cuentos, el bardo insustancial, "Si llevo entre los labios la luz del claro dia "Y si llevo en mi pecho de la ternura el mar?

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"Así en acecho astuto de la piedad divina, "Alcázares de grandes y templos recorrí, "Y no encontré un resquicio de amor y de consuelo, "Para el que en las tinieblas consúmese infeliz.

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"Bellas á quienes ciñen la luz y los encantos, "Los que ostentais donceles, la dicha y el amor, "Verted de vuestras copas, cual lágrima una gota "Para mi pobre ciego, de tierna compasion.

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"Un óbolo que caiga de cada blanca mano, "En gozo tiernas almas y en bien inundará: "Tendrá como recuerdo en su suntuosa estancia, "Y augurio de ventura, la Vírgen celestial.

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"Pensad en los que lloran, magnates de la tierra; "Pensad en que es contento que goce el infeliz; "Pensad ¡ay! en que á muchos la vida les daria "Los míseros desechos de opíparo festin."

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Y creyendo que á punto la ternura Iba á estallar, consuelo de sus ansias, Mandó acercar con imperioso acento Al medio del salon la hermosa estatua.

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Ya Lilia estaba en pié.... ya le tendia Con noble afan la mano enamorada.... Cuando gritó el banquero: "¡Impertinente! "No nos entristezcais.... vedme mañana!"

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Y cual negra corriente los despojos Y los gusanos de la tierra arrastra, Así siguió la turba al avariento, Haciendo renaciese la algazara.

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Pueblan ardientes de Offembach las notas, Oyense risas, truenan las palmadas, Y del cantor las voces doloridas En el tumulto del placer se apagan,

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Como tropel de ardientes cazadores Que á herido ciervo con placer alcanza, Y estalla en gritos de feroz contento Cuando contempla sus mortales ansias.

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Corrido el trovador, dejó aquel sitio, Dando corriente á sus amargas lágrimas; Pero al dejarlo.... al esconder su rostro Huyendo del desprecio á las miradas,

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Creyó mirar á Lilia, y en sus ojos Tesoros de bondad, nidos de gracias: Creyó ver en relámpago divino, Un mundo de ternura y esperanzas....

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Así, cuando entoldado el horizonte El terror y la muerte nos amagan, Rauda corriente de propicio viento Las negras nubes poderoso rasga.

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Y allí rayos del sol se precipitan, Derramando en los montes sus cascadas, Dando realce al magnífico paisaje Las tristes sombras que en los cielos vagan....

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