Viaje a los Estados Unidos, Tomo I
Part 14
“En 1869, dejó los negocios mercantiles bajo la direccion de su hermano, y se entregó de todo punto á las tareas literarias, atesorando dia á dia preciosidades bibliográficas.
“Despues de ese tiempo tuvo noticia M. Bancroft, de que en Lepsik se encontraba la Biblioteca del Emperador Maximiliano, formada por el Sr. D. José María Andrade, en un período de más de cuarenta años. Bancroft escribió á Lóndres, puso en juego sus relaciones y recursos, y adquirió más de tres mil volúmenes de curiosidades bibliográficas sobre México, raras y altamente apreciadas en aquella nacion. Entre estos libros hay preciosísimos autógrafos de mexicanos ilustres.
“La librería, de resultas de las nuevas adquisiciones, contaba diez y seis mil volúmenes, en fines de 1869, sin entrar en este cálculo, folletos, periódicos, manuscritos y autográficos de todos los hombres notables de América.
“La librería consta ahora de veinte mil volúmenes, habiéndolos entre ellos de mucho costo: un solo tomo titulado: “Exploracion de las Costas de los Estados-Unidos,” ha tenido de costo 1,000 pesos. La librería se ha valuado, tal como se encuentra, en 60,000 pesos (1872).
“La mayor parte de las obras están escritas en inglés; pero hay como una tercera parte de libros españoles, franceses, latinos, portugueses, alemanes, rusos, aztecas y de varias lenguas indígenas.
“Los libros españoles, las crónicas de los conventos mexicanos, y los manuscritos, forman sin duda la parte más valiosa de la coleccion; entre esos libros se encuentran las “Noticias de las Californias,” del V. P. Francisco Palau, tan codiciadas de los hombres estudiosos.
“Las ediciones más raras de todas las obras sobre California, de Clavijero, Ugarte, Venegas, Gomara y otras, se encuentran en esa librería.
“Hemos visto allí la obra titulada: “Navegacion especulativa y práctica del Almirante Cabrena,” así como los “Viajes de Navarrete y Fages,” y es de muy alto precio sin duda la “Coleccion completa de todos los Concilios Mexicanos.”
“En cuanto á manuscritos, nada tiene tanto valor en la librería de M. Bancroft, como los recuerdos históricos y personales del Sr. general Vallejo.”
* * * * *
Joaquin Alcalde, que es en su trato íntimo, amabilísimo, condescendente y servicial, me acompañaba frecuentemente en mis estudios sobre instruccion pública, que durante mi viaje fueron ocupacion á que me entregaba con particular placer, con la esperanza de sacar de mis tareas algun provecho para mi país.
Antes de tocar materia tan delicada, diré las ideas que yo tenia en general, y que he podido ratificar despues sobre la instruccion pública en los Estados-Unidos. Y advertiré de paso, que estas son muy superficiales apuntaciones, pues me propongo escribir sobre esta materia un libro especial, con el detenimiento que merece.
Para la nacion americana, la libre escuela ó la escuela comun, es el asunto de todos los ciudadanos, como si se tratara de empeño personal; cuidar la escuela es proveer á la subsistencia de la patria y del suelo en que se vive: por esto el americano no hace distincion marcada en este punto, entre lo que debe á sus hijos y lo que debe á los demás; el niño es la semilla comun; el cuidado es de todos, porque ese niño ignorante podria producir el mal de muchos: esta aspiracion en comun me parece á mí que es el elemento fundamental de la grandeza de la escuela, aunque en esto no hayan pensado escritores eminentes, dedicados al estudio de la instruccion pública en los Estados-Unidos.
Las escuelas se sostienen de los productos de las tierras afectas á esa obligacion, de las contribuciones que se imponen entre sí los ciudadanos y de los donativos de ricos particulares.
La instruccion y la educacion se confunden en la escuela, y se confunden para servir de sávia á las instituciones políticas en que descansa la sociedad.
En la escuela está la patria; allí se identifica el niño con ella, se amamanta á su seno, hace indivisible su vida del bien y la prosperidad de aquella.
La escuela tiene de dar ciudadanos aptos para entender en sus destinos; en la escuela se produce el hombre y sale de ella como armado de todos sus derechos.
Esta materia prima de la sociedad se elabora en la escuela; de ahí los cuidados físicos; de ahí la escrupulosidad moral.
_Antes que sabios se quiere que sean honrados_; aspiracion distinta de la nuestra, en que no nos detenemos en que se corrompa el niño, con tal de que se distinga en el púlpito, en la tribuna, ó en el foro.
Los españoles que perseguian en la Nueva España el trabajo, lo primero que instituyeron fué _una Real y Pontificia Universidad_.
La instruccion tiene por objeto en los Estados-Unidos procurar á todos los discípulos, indistintamente, arbitrio para que al salir de las escuelas se puedan aplicar á las _diversas_ profesiones de la vida, dando lleno á sus deberes de ciudadanos y ciudadanas de la República.
El depósito general á que todos los niños tienen accion en las escuelas, es el conocido con los nombres de Instruccion Primaria y Superior, con solo una parte de la enseñanza clásica, que más bien se dirige á las literaturas griega y latina.
De este modo la instruccion es la gran toma de aguas del saber, en que cada cual se provee de lo que necesita, sin coto para tomar ménos que cualquier otro; no hay distincion social, la masa es una y para todos.
La enseñanza, que en España, que en Francia, y en general, en todos los países latinos, era de la gente decente; esa enseñanza á que los hijos de los pobres no podian llegar sino por favor, esa, está en este gran surtidor para todo el mundo, y esta es una peculiaridad esencialísima.
Así, las _grammar schools_ y la _alta escuela_ son pocas, á las que llegan todos los que tienen fuerzas para ello, sin que la autoridad los detenga en su camino.
Es la instruccion primaria como un paradero de ferrocarril, á donde pueden llegar todos, grátis, y tomar despues el derrotero que le parece, á cada uno, segun sus personales aspiraciones. La democracia, en su expresion más íntima, involucrada en el entendimiento y la conciencia, está en la escuela.
Se calculaba en 1868, que se empleaban 450 millones de pesos en el sostenimiento de los establecimientos de enseñanza, en todos los Estados-Unidos; que habia una escuela por cada 180 habitantes; que el número de preceptores y preceptoras era de 350,000, sobrevigilados por más de 500,000 ciudadanos elegidos por el pueblo.
La escuela tiene por objeto apoderarse de los niños, de las mujeres y de los hombres que ingresan de nuevo á aquella sociedad, y asimilarlos á ella, confundiendo sus intereses con el interes comun. Es como un molde en que cobran formas semejantes las masas que se depositan en él, aplanando y borrando las desigualdades, para que no opongan obstáculos á la felicidad comun.
El negocio de instruccion pública, legalmente es del municipio, bajo la vigilancia del gobierno general: el municipio tiene el deber de que se mantenga un número de escuelas proporcional á los niños de la Comuna; este deber es tan estricto, que si fuera posible que se rehusara á un niño la enseñanza, el padre de familia tendria derecho á demandar daños y perjuicios al ayuntamiento por semejante falta.
Pero en este punto la accion del pueblo es tan poderosa, que el propio municipio no hace sino seguir el impulso de los padres de familia, y el cuerpo de enseñanza no es sino una asociacion popular con funciones determinadas, para el objeto exclusivo de la instruccion.
La enseñanza, como se ha visto, es gratuita, y en cuanto á la obligatoria, nadie pone en duda que se trata de los derechos del niño, sin que pueda existir entre las prerogativas paternales el hacer de un niño un bruto; por el contrario, el deber del Estado es hacer de un niño, no solo un hombre, sino un buen ciudadano.
Por esta razon, el cuidado del Estado, en su calidad de tal, es la instruccion primaria y _no otra_, porque las carreras profesionales no pueden considerarse como elemento fundamental para la prosperidad pública; mejor dicho, no pueden incluirse entre los deberes del Estado.
Como hemos dicho, las escuelas se dividen en tres clases: _primary schools_, _grammar schools_, _high schools_: estas escuelas se recorren en doce años, y en ellas se aprende:—
Lectura, escritura, dibujo, música, gimnasia, gramática, lengua materna, lenguas extranjeras, geografía, historia, aritmética, álgebra, geometría, trigonometría, física, química, historia natural.... Este es el conjunto de conocimientos puestos al alcance de todo el mundo, y que sirven á su vez para entrar á cualquiera de las carreras profesionales.
Además de estas escuelas, las hay nocturnas, dominicales, y con determinados objetos, entrando en esto la competencia de las sociedades de beneficencia, corporaciones religiosas y aun asociaciones mercantiles é industriales.
Siempre el local en que se sitúa la escuela es un local _ad hoc_, bien ventilado, y en que se atiende á la vez á las condiciones físicas y morales de los niños.
El presupuesto de la ciudad de New-York para la conservacion y mejora de las escuelas, se eleva algunas veces hasta tres millones de pesos.
Hé ahí mis ideas mal expresadas sobre la instruccion pública, es decir, los conocimientos que tenia á mi llegada á California; faltábame ver la práctica, y con este motivo me acompañé de Joaquin Alcalde para visitar la escuela de Lincoln, á cuya visita fuimos invitados por el caballeroso jóven Godoy.
La escuela de Lincoln es un grandioso edificio de dos pisos, coronado por extensa cornisa y rematando en almenas airosas.
El primer piso se compone de una série de salones para las distintas clases, divididos por amplios corredores que reciben las escaleras del primer piso, que es exactamente igual.
La fachada es maciza y severa; pero la alegran vistosos árboles y plantas, y la circunda un elegante barandal de fierro.
A la derecha del espectador, al pié de la ancha escalera del pórtico, se levanta dulce y llena de majestad la estatua de Lincoln, en ademan de invitar á que pasen al establecimiento.
Cuando nosotros entramos eran las nueve y media de la mañana: la persona que nos iba á mostrar la escuela, y es uno de los maestros de mayor categoría, cuyo nombre siento no recordar, se ocupaba en un pequeño despacho en que está la portería, en preparar una leccion sobre objetos.
Abandonó el preceptor su ocupacion, y nos dijo:
—Falta poco ménos de media hora para que los niños tengan sus ejercicios gimnásticos; pero les llamaremos como alarma de fuego, para que vdes. vean á los niños reunidos y juzguen en parte de la disciplina del establecimiento.
Subimos al primer piso y se dió la señal de alarma; oimos al instante un ruido tremendo sobre nuestras cabezas y en el primer piso; pero no desordenado, no tumultuoso, sin que á nadie se escapase un grito, ni hubiera señal del más leve desórden.
Sonaron dos golpes precipitados; entónces, por todas las escaleras que de distintos puntos se desprenden y vienen á convergir al lugar en que nos hallábamos, para derramarse y salir á distintas puertas, salieron rios de muchachos que se precipitaban; pero en hileras, en marcha uniforme, viendo á todos lados, como inquiriendo el lugar del incendio.
Eran cerca de mil los niños que, como raudales, veiamos descender de las alturas; niños desde ocho hasta doce años, perfectamente aseados y peinados, con sus amplias chaquetas, sus holgados pantalones y su lustroso calzado.
La marcha continuó acelerada, porque todas las operaciones se habian verificado en instantes, hasta tocar los niños en las puertas, sin ningun accidente.
—Vea vd. lo que es el órden: bajando en peloton estos niños por las escaleras de madera, me decia Alcalde, habria habido lastimados y atropellados, y habrian tardado doble tiempo.
—Nosotros, dije á Alcalde, en odio al militarismo, vemos de reojo estas formaciones dentro de las escuelas: ellas se prestan á las monerías, empujones y juegos de los niños; pero no tenemos razon: basta solo con la ordenacion de los movimientos, la compostura en el andar, el brío y el despejo de la marcha, para recomendar tal sistema.
Impacientes esperaban los chicos en las puertas, tal vez el toque de salida y dispersion, cuando la campana, porque con campana se daban las señales, llamó á la turba á los patios del gimnasio.
Cesó la alarma, en la misma formacion; pero con la alegría en todos los semblantes, volvieron los jóvenes á los patios, en donde entraron despues de ciertos toques, saltando, gritando, confundiéndose, llenos de contento.
El gran patio del gimnasio se divide en dos secciones, por un gran jacalon central que forma caballete á la altura de las ventanas del primer piso.
Por una de esas ventanas saltó el preceptor, y en pos de él, un ágil muchacho que se terció al hombro la correa de que pendia un tambor, y tocó llamada desde el caballete.
Los chicos se formaron en hileras y por tallas, en ambas secciones del patio, y á los toques comenzaron en un lugar, distintos ejercicios de cabezas, de piés, de manos, de inflexiones y escorzos violentísimos.
Ya corria la luz en los movimientos de los piés, como haciendo olas en los claros que les dejaban los pasos; ya se veian las manos en alto como que aleteaban palomas blancas en tumulto singular; ya parecian los brazos partes componentes de una maquinaria que se estiraba y se encogia; ya los movimientos de las fisonomías centuplicaban las caras y habia como naufragios de ojos, de sonrisas, en mares de cabellos negros y rubios.
Alcalde se habia encaramado á la ventana contigua al caballete, y con su fisonomía animadísima y con sus movimientos, seguia los de los niños, haciendo yo acaso lo mismo, porque el Sr. Godoy nos advirtió á ambos que no nos cayésemos de la ventana.
A un toque, volvieron los niños á ordenarse y entraron en sus clases.
La escuela de Lincoln es _grammar schools_, es decir, escuela de perfeccionamiento de la instruccion primaria.
Los departamentos son varios, y en todos ellos hay un preceptor particular, combinándose para cada seccion de enseñanza, niños más y ménos adelantados.
En las paredes de todos esos departamentos, hay cuadros con dibujos de ornamentacion, figuras geométricas y retratos de los hombres eminentes de los Estados-Unidos.
La clase de deletreo es muy escrupulosa, porque no pronunciándose el inglés segun se escribe, para escribir propiamente se necesita un muy perfecto conocimiento de las letras con que cada palabra se escribe, y este ejercicio es aun de las clases que pudieran llamarse superiores.
Para la lectura se acostumbra mucho que todos los niños atiendan al mismo texto; uno lee en voz alta, y el maestro interrumpe, cerciorándose así de que los niños prestan la debida atencion.
En varias clases de aritmética está abolido el pizarron: con una pasta adecuada, se forma al rededor del cuarto una especie de guardapolvo (_como de hormigon_), á la altura de los niños, y esto permite que muchos á la vez hagan la misma operacion. Este pizarron no estorba á la vista y facilita mucho la enseñanza de la lectura, haciendo que los niños escriban letras, sílabas y palabras.
En cada departamento, la preceptora ó preceptor están en una plataforma que domina, tras un barandal de madera semicircular. Al entrar los niños, se ponian de pié: se nos presentaba á la preceptora ó preceptor, éstos hacian que los niños mostraran sus conocimientos y despues nos invitaban á que les dirigiésemos la palabra, á lo que accediamos alternativamente Alcalde, ó yo, sirviéndonos de intérprete el Sr. Godoy.
Despues de recorrer varias clases, descansamos en el cuarto del profesor, á quien agobiamos á preguntas, lo mismo que al Sr. Godoy. De esto, y de algunas lecturas, formé las ligeras apuntaciones que van á ver mis lectores, siempre que Dios les dé paciencia para ello:
El número total de niños registrados en las escuelas del Estado de California, de 5 á 17 años, es de 130,930
Asistencia constante, término medio 78,027
Niños que no asisten á las escuelas 39,646 ——————————————
Ingreso anual para la instruccion pública $ 3.390,359 00
Egresos ” 2.701,863 34 ——————————————
Número total de escuelas en el Estado 2,190 ——————————————
Valor de la propiedad de las escuelas de San Francisco $ 5.068,678 30
La administracion de la instruccion pública en San Francisco se compone de doce miembros, de los que se cambia un tercio cada año, con un superintendente de escuelas, un diputado, un secretario, un escribiente, un copista y un mandadero.
La poblacion total en la ciudad de California se estimaba, en 1875, en 234,000 habitantes, y niños aptos para concurrir á las escuelas, 41,029. De éstos habia registrados en las escuelas públicas, 32,175, y en las privadas, 6,094.
Los sueldos de preceptores y preceptoras son, desde seiscientos á _cuatro mil pesos_, permitiendo estas altas dotaciones el ingreso al profesorado de la primera enseñanza, de personas altamente notables. En California hay la profunda conviccion de que sin decentes dotaciones á los maestros, es imposible la buena enseñanza. Nosotros solemos dotar maestros, sirviéndonos de norma el salario de los cocheros.
Hay escuelas conocidas con el nombre de Cosmopolitas, en que se da la instruccion á un tiempo, en francés y aleman.
Las escuelas nocturnas, en que se admiten, sin distincion toda clase de personas, sea el sexo, la edad y la procedencia la que fuere, hacen mucho bien. Hay maestros de dibujo y de música, para los que da el Estado 10,500 pesos.
El costo del edificio de la escuela de Lincoln en las calles 5.ª y Mercado, cerca del edificio de la casa de Moneda, fué de 125,000 pesos.
—Bueno será que deje vd. sus apuntaciones, me dijo un polluelo alegre que habia ido en nuestra busca; eso, continuó señalando mi escrito, para tratado es muy diminuto, y para apuntaciones al correr la pluma, dan sueño.
El chico tenia razon: despedímonos del preceptor que nos habia guiado, significándole nuestro profundo reconocimiento, y quedando realmente admirados y envidiosos de la grandeza y de la importancia que da California á la instruccion pública.
* * * * *
—No todo ha de ser Valle de lágrimas, ni todo _Fidel_, estar como un santo de piedra sin despegar los ojos del libro: ¿no sabes tú que hay máscaras? ¿no sabes que el dios de la locura agita su sonaja y hace repicar los cascabeles de su cucurucho? Disponte, que esta noche se arde el teatro y la vida es bastante amarga, para desperdiciar la ocasion de echarle unas gotitas de miel.
—¿Con esas á mí, eh? ¿con esas? Pues voy al baile, y llevando esta mismísima cara, hago un máscara á pedir de boca: cuenten vdes. conmigo.
Esto dije á mis amigos, Lorenzo, Manuel y Pablo.
Ocupado con tan sério compromiso, me dirigí á la casa de las Sritas. S. y C., como lo tenia pensado; ardia el mundo de entusiasmo, y los preparativos estaban en todo su ardor.
En general, los saloncitos de recepcion de las casas tienen como pared, bajo un elegante arco, dos lienzos corredizos de tablas, que retirándose, se convierten en un salon elegante en las circunstancias graves, y para el ordinario servicio, uno de los saloncitos funge de comedor, asistencia ó gabinete.
Las piezas estaban de telon corrido, viéndose por un extremo, mesa, aparadores, cuadros y muebles de un comedor elegante, y por el otro, piano, sofaes, espejos, consolas, cuadros, candelabros y floreros para salon.
La juventud y la hermosura reinaban: veíanse por aquí afanosas costureras pegando listones y sembrando flores en los trages, que en abultadas ondas caian de los sofaes á la alfombra; por el otro extremo, chicos de buen carácter arreglando sobre la mesa del comedor, cascos y plumeros, mantos de templarios y luengas cabelleras.
Las señoras en un rincon preparaban, para las niñas, peinados, joyas, guantes y cuanto su vanidad maternal les sugeria, para la compostura de las hijas.
Ya se deja entender la animacion de los diálogos, las monerías de las presumidas, que con todo les parecia estar mal y ponerse en ridículo: los recuerdos de las ancianas, los planes de los primitos y los amigos íntimos.
Y al pedirse del hilo, y al valuar el colorete, y al dame ese carrete, y dónde están las tijeras, se interponia una copita de _chericordial_ ó de rompope, ó circulaba un vaso de _coptail_ entre los polacos, ingleses, italianos y mexicanos, que formábamos el grupo masculino.
Es de advertir que por aquellos dias estaban en toda su boga los _Valentines_: estos _Valentines_ son obsequios de principio de año, por todo el mundo hechos, y recibidos por los papás y mamás más cerriles.
El obsequio del _Valentin_ ó cortejo consiste en cajitas, cuadros y chucherías, envueltas en papeles picados, y llevando en su centro sentencias, versos, ardientes declaraciones de amor y sátiras más ó ménos picantes.
La gracia del _Valentin_ es conservar el más riguroso anónimo, y esto da lugar á chanzas y pesquisas, de que sacan inmenso partido, el amor, el placer y la inocente amistad.
Como es de suponerse, hay _Valentines_ intencionales, y entónces son valiosas cajitas con dulces y alhajas, _porta-bouquets_ de concha, caracoles, nueces y huevos con ricas joyas, ó por el contrario, algun chistoso envía un rizo de canas, una disciplina, ó una caricatura que hace ver estrellas á la obsequiada.
Por supuesto, á las muchachas en cuya casa estaba les habian llovido _Valentines_. A Ernestina le enviaron una cajita deliciosa, con unos versos ingleses lindísimos, pegados á una áncora de oro (sospecho que era un marino el _Valentin_); á Virginia, que es como un dulce de agradable, le dirigieron, entre otros _Valentines_, un guante trunco y un letrero que decia: “Busca el compañero,” y una judía, Raquel, seductora como la beldad bíblica de quien lleva el nombre, recibió en una cajita de ébano un _pensamiento_, y en el centro un riquísimo diamante, figurando una gota de rocío. En la cajita estaba incrustado, en menudísimas perlas, este nombre: “México.”
Y á la muy linda muchacha Mery le dispararon una caricatura en que acariciaba á un vejete su galan, á quien la preciosa niña profesaba especial antipatía, por meloso y farsante.
La niña lloraba de cólera y se hacia mil conjeturas.
Los _Valentines_ daban especial atractivo á las máscaras.
A las diez de la noche la comparsa estaba lista.
Pusiéronse en marcha los disfrazados, y las mamás y yo tomamos rumbo diferente para no denunciar á nuestras amigas.
El baile se verificó en el gran salon de Platt, calle de Montgomery: brillaba el edificio como un incendio, formaba ráfagas y labores el gas en la techumbre, y reverberaba en globos de cristal apagado y en lámparas y vasos de colores.
La orquesta, desde el palco escénico, derramaba á torrentes la armonía. En un extremo del proscenio se veia un dosel magnífico: bajo él habia majestuosos asientos.
Aquel lugar debian ocuparlo, á cierta hora, los jueces ya nombrados, que debian adjudicar premio á la dama mejor vestida, al máscara que mejor caracterizase su papel y al bailarin ó bailarina que más se hubiera distinguido en el arte de Terpsícore.
A la entrada del teatro se encontraban los que recibian los boletos, los que recogian sombreros y abrigos, y los comisionados del buen órden del baile, con luengos listones con flecos de canutillos pendientes del ojal del frac.
En el fondo del salon y en uno de los costados, se veian grandes cuartos con cantinas y espléndido servicio de licores, refrescos y cenas.
El conjunto de la concurrencia era espléndido, los corredores y galerías estaban llenos de gente, que no se mezclaba con las máscaras, y sí en las bancas que rodeaban el salon.