Viaje a America, Tomo 1 de 2 Estados Unidos, Exposición Universal de Chicago, México, Cuba y Puerto Rico

Part 7

Chapter 73,796 wordsPublic domain

En Maquinaria, un motor de gas de cuatro caballos de fuerza, dos máquinas de coser, una de regruesar, otra de hacer tapones, una bomba de doble efecto de la conocida y acreditada casa Escuder; las prensas de Valls hermanos para la fabricación de fideos y pastas para sopa, la máquina de cascar almendras de Puig y Negre, la de hacer barquillos y hostias de Duart é hijo, el auto-regulador manométrico de Ferrer Ganduxer, y poco más, constituyen todo lo que hemos sabido presentar en este Certamen.

Los que conocen el desarrollo de la metalurgia y la construcción de máquinas en España, los que no hayan olvidado que nuestros grandes cruceros movidos por máquinas de once mil caballos se han construído en Cataluña, alabarán, sin duda, el esfuerzo de industriales más modestos que los aludidos y que han hecho cuanto han podido para sostener el prestigio de España en la Exposición de Chicago.

En Minas, nadie creería, por lo que aquí hemos expuesto, que somos una nación esencialmente minera, y de tal modo me voy acostumbrando á ver Río Tinto entre las instalaciones inglesas, así lo he visto en París y en Chicago, que ya voy dudando de mis escasos conocimientos geográficos, como dudo también de que Almadén sea la primera mina de cinabrio del mundo, y los criaderos de Bilbao los mejor explotados, y la metalurgia del norte y noroeste de España una de las industrias de más porvenir y... pero, qué más, si no hay en Chicago español medianamente ilustrado y conocedor de los recursos mineros de nuestro país que no se escandalice del insignificante concurso que al estudio de la minería presta aquí la sección española, como si no fueran importante factor en los mercados del mundo sus mercurios, cobres, hierros, plomos, fosforitas, zinc y otros metales de aplicación creciente por el desenvolvimiento que alcanzan las industrias eléctricas destinadas á agotar, con sus cables marinos, pilas y acumuladores, los hierros, cobres, plomos y zincs de todas las minas de España.

La sociedad «Altos Hornos y Fábricas de hierro y acero de Bilbao» ha presentado la instalación más importante de la sección española, montada en un gran armario acristalado que contiene todas las piezas rectas, en ángulo y planchas, que fabrica aquella importante colonia industrial. Sus hierros comerciales, que exporta á Cuba, Puerto-Rico y Filipinas, sus planchas, piezas angulares y de variado perfil que usa la marina militar, y los tramos metálicos, ya en servicio desde larga fecha, constituyen su abolengo industrial, para honra suya y de la patria.

Y ya que he de describir con alguna extensión la factoría de Pullman, y tengo á la vista las fotografías de los Altos Hornos de Bilbao, los lingotes que produce y los hierros de pudlaje, los aceros en varios perfiles, las planchas que fabrica, siendo tan necesario conocer lo que tenemos en casa, no ha de parecer ocioso que dedique cuatro líneas á una Compañía que tiene invertido un cuantioso capital en sus fábricas de Guriezo y Baracaldo, llamadas respectivamente «Merced» y «Carmen», y que, situada la última en una comarca esencialmente minera, presta al país y á la riqueza patria un concurso valioso, digno de loa y fama.

Produce aquella casa industrial unas 300,000 toneladas, término medio anual, de lingote destinado á la fabricación de unas

12,000 toneladas de hierro de pudlaje. 15,000 » de aceros en varios perfiles. 6,000 » de planchas. 45,000 » de carriles y viguería. 6,000 » en piezas de fundición. 3,000 » en puentes, armaduras y calderas, y 1,000 » de maquinaria.

Trabajan en aquellas fábricas unos 3,000 obreros, destinados al servicio de tres altos hornos que producen 300 toneladas de lingote al día; de cuatro máquinas soplantes, tres verticales y una horizontal, que representan una fuerza de 2,000 caballos; de grúas hidráulicas; de catorce hornos de pudler con dos martinetes y el correspondiente tren de desbaste; de cuatro trenes de laminación con ocho hornos de recalentar; de dos sierras para cortar en caliente, tres tijeras para cortar en frío, un taller de empaquetar y once tornos para el suministro de cilindros; del taller Bessemer y el horno Siemens Martín, capaz de producir doce toneladas en cada operación; de dos grandes cubilotes para fundir hierro; de un taller de laminado de acero con tres hornos de recalentar, que trabajan á tiro forzado, dos de recalentar sistema Siemens Martín, y al de dos máquinas de vapor reversibles de 2,000 caballos una y 8,000 la otra.

Además de tan completo _outillage_, del que sólo menciono lo más importante, la fábrica tiene un personal inteligente y honrado, que bajo el patronato social ha fundado:

Una sociedad de socorros para los obreros enfermos y el sostenimiento de escuelas;

Una caja de ahorros, cuyos ingresos cobran un tanto por ciento de interés;

Una sociedad cooperativa para la compra de comestibles buenos y baratos, y

Una escuela de Artes y Oficios, iniciada por la Sociedad Altos Hornos, sostenida por la Diputación provincial y el Ayuntamiento de Baracaldo, y enaltecida por la inteligencia obrera, ansiosa de mejorar su condición por modo honrado y digno.

La fábrica de pólvoras «Santa Bárbara», de Oviedo, cuya instalación quizá debería estar en Manufacturas, presenta una colección completa de los explosivos que fabrica, imitación, como es natural, de los mismos, pues no son las Exposiciones polvorines de guerra, figurando entre ellos: pólvoras de cañón, granadas, prismáticas y para cañones de tiro rápido, pólvoras sin humo, de mina y de caza, en serie tan detallada, que su relación sería interminable.

[Ilustración: PALACIO DE MINAS]

Las sales de Onofre Caba están muy bien presentadas, brillando por su blancura, grano fino y, según dice el fabricante, su pureza. La purificación de las sales marinas resulta siempre un elemento importante de higiene pública.

También figuran las salinas de Cádiz de la compañía «Unión», que ha alcanzado muchos premios en diferentes exposiciones.

Las colecciones de fosforita concrecionada, cinabrios de Almadén, Aller y Mieres, calaminas, piritas de hierro, etc., no pueden ser más pobres en cantidad ni estar peor presentadas; sólo un ejemplar, un bloque de galena de la mina Arrayanes de Jaén, hace alguna figura entre tanto ejemplar desmedrado y pobre de la sección española.

De Cataluña he visto poca cosa, algunos mármoles jaspeados de Tarragona, por cierto pobremente presentados; los minerales de hierro de Celrá con sus rubios avenados de indudable porvenir, y paren ustedes de contar.

Como elemento técnico, el plano geográfico de España y su carta geológica, con multitud de memorias explicativas escritas por nuestro respetable Cuerpo de Minas; algunos hornos; planos de minas de Almadén y especialmente de varios pozos de las mismas, es cuanto ha llamado mi atención.

Más notables y mejor presentadas me han parecido las colecciones de la Cámara de Comercio de Santiago de Cuba, del Real Colegio de Escuelas Pías de la Habana, del catedrático de Paleontología de la Habana, Vidal y Careta, las fotografías de calcedonia cúbica, cuarzo estalactítico y una bonita colección de piritas de hierro y manganeso de Tirso Roca, etcétera, etc.

Es también notable un bloque de asfalto bituminoso de la mina «Ángela Elmira», de Cuba, presentado por Antonio Ragusa, que me ha parecido digno de mencionarse por su composición:

Asfalto. 70 por 100 Agua. 5 » » Sílice. 25 » »

Y siendo todo esto lo más notable, juzguen los inteligentes en achaques de minería por lo que falta, del poco lucido papel que en este ramo hace España, en la Exposición colombina.

[Ilustración: PALACIO DE TRANSPORTES]

Las secciones españolas de Guerra y Marina

Debo á la cariñosa amistad del Comisario del Ministerio de la Guerra, D. Juan Cologan, distinguido ingeniero militar que ha instalado primorosamente la colección de piezas y modelos de los museos de artillería é ingenieros del ejército, enviada á Chicago por nuestro ramo de guerra, la relación, razonada para hacer resaltar su importancia, de los objetos expuestos, con singular lucimiento, en el edificio de Transportes de esta Exposición Universal. He cuidado siempre, al escribir estos artículos, de que precediera, al juicio formado, un estudio serio de los asuntos tratados, para que, donde no llega mi competencia, la sustituya otra más autorizada por ser propia de especialistas y de personas de reconocido saber y experiencia. Y hecha esta salvedad de una vez para siempre, que no padezco el achaque tonto de quererlo tratar y saber todo, haciendo justicia á cuantos amigos me han ayudado con su valiosa colaboración alcanzada con el continuo trato y cruce de ideas, observaciones y comparación de objetos, creo que todos estos elementos reunidos servirán para que los benévolos lectores de este libro, formen, al fin de la jornada, concepto claro de lo que significa el concurso de España en la Exposición de Chicago, y del resultado probable obtenido para honra patria, por los diversos elementos acumulados en las secciones españolas de la misma.

Una de las colecciones más notables del cuerpo de artillería es la de piezas antiguas prestadas por el museo de Madrid, presentando fases interesantísimas y dignas de estudio, de la fabricación de cañones desde fines del siglo XV hasta principios del presente.

Bombarda verso. { Hierro forjado. { Duelas, manguitos y aros.

Medio ribadoquín. { Principios del siglo XVI. { Hierro forjado de una pieza.

Medio cañón bastardo. { Sacre. { Piezas de bronce construídas Falconete. { entre 1500 y 1530. Sacabuche. {

Cañón de hierro batido { Hierro forjado. Construído de los llamados { por D. Manuel de Anciola de 12 libras. { en Tagollaga, en 1763.

Obús de hierro batido { Hierro forjado. Construído de los llamados de 6 { para el Pretendiente en libras. { Tagollaga y en 1837.

La fundición de bronce de Sevilla presenta:

Un cañón de bronce comprimido de 15 centímetros, que proyectó el coronel Verdes. Pesa tres toneladas y se emplea en servicios de plaza y sitio.

Un obús de bronce comprimido de 15 centímetros, que, para plaza y sitio, con peso de una tonelada y cureña de eclipse, proyectó el comandante Mata, y

Un mortero de bronce comprimido, de 15 centímetros que pesa 475 kilogramos y sirve para sitio y plaza, proyectado también por el comandante Mata.

El esfuerzo de nuestros artilleros, encaminado á aprovechar las grandes existencias de bronce de cañones antiguos que tenemos, fabricando piezas de bronce comprimido, merece un elogio incondicional, porque no sólo muestran su patriotismo aliviando las cargas del Tesoro, sino grandes condiciones de inteligencia y conocimientos técnicos, al vencer las grandes dificultades que se presentan cuando se quieren fabricar piezas aceptables, compatibles con las exigencias modernas de la artillería. Y que estas dificultades se han vencido, lo dicen los datos que he podido hallar y que al parecer demuestran que las recámaras resisten, en buenas condiciones, las altas temperaturas producidas por la deflagración de la pólvora, soportando las rayas, sin contratiempo, el paso del proyectil. Las experiencias verificadas al ensayar estos cañones, haciendo unos 300 disparos, han demostrado que las piezas han resistido tan intenso trabajo sin experimentar, sus condiciones balísticas, grandes modificaciones. A pesar de esto, las personas inteligentes opinan que, el empleo de este metal, se limitará á ciertos y determinados calibres, siendo el máximo admitido para cañones, el de 15 centímetros; en cambio, en los morteros, por sus especiales condiciones, podrá emplearse el bronce sin limitación alguna.

Se emplea, pues, para cañones de mayor calibre, el acero, denominado metal guerrero por excelencia, como lo demuestra Krupp en su cañón monstruo de 122 toneladas, y las planchas de blindaje modernas, atribuyéndose á la asociación del acero y el níquel, los grandes progresos alcanzados en la fabricación de éstas últimas.

La fábrica de Trubia presenta:

Un cañón proyectado por el capitán Sangran para la artillería de montaña de Filipinas. Es muy ligero y ha demostrado en las pruebas poseer excelentes condiciones. Se exhibe sobre polines por estar aun en estudio el proyecto de cureña.

Un cañón de acero, montado en su cureña, proyectado por el coronel Sotomayor. No es esta pieza la de campaña que dió tanta fama á aquel distinguido artillero, y que hoy constituye el cañón reglamentario de las baterías de á caballo, sino una modificación del mismo, en que el mecanismo de cierre ha sufrido algunas alteraciones para la adopción del estopín de percusión, con la idea, según se me indica, de aplicar la pólvora sin humo.

Pero no son únicamente las condiciones excepcionales de esta pieza las que han dado á su autor tanta fama y popularidad, sino la prueba ó el resultado de los esfuerzos titánicos hechos por el coronel Sotomayor, para emanciparnos del extranjero, en la fabricación del material de guerra. Este resultado alcanzado ya casi en España, se debe al coronel Sotomayor, á cuyo nombre parece justo asociar los de Ordóñez, Mata, Plasencia, Verdes, Francés, Sangran, Ferrer, Lerdo, Milán, Rivera, Freyre, cuyo cierre se ha aceptado en los Estados Unidos para algunas piezas, Marcilla y Brull que han perfeccionado gran parte del armamento moderno.

La fábrica de armas de Toledo, exhibe:

Una rica colección de reproducciones de espadas, dagas, alabardas y chuzos, figurando, entre las primeras, las de Isabel la Católica, Hernán Cortés, El Gran Capitán, Pelayo, Felipe II, etc., etc., y una preciosa rodela, copia del siglo XV, de acero repujado, cincelada, incrustada y damasquinada en oro y plata.

La Pirotecnia militar de Sevilla expone preciosos estuches con espoleta, estopines, cartuchos y balas para fusil; el Parque de Barcelona diferentes fases de fabricación del Baste para el cañón de montaña Plasencia; el Parque de Sevilla, juegos de armas, un carretón de trinchera y atalajes y monturas que han llamado la atención por su buen material y excelente mano de obra; la fábrica de armas portátiles de Oviedo, cuatro panoplias formadas con las variadas piezas que el arte transforma para fabricar el fusil que ha usado últimamente nuestro ejército y que hoy se está reemplazando para no quedar rezagados, en este período de constante progreso. S. M. el Rey, el precioso modelo de un cañón de bronce, y el Museo de Ingenieros del ejército una colección de modelos, conocidos ya, en su mayor parte, en Barcelona, que llama vivamente la atención del público por la perfección con que está hecho, y sobre todo, por el sistema de decorado que da á los modelos un aspecto de realidad, en los territorios, fielmente representados. Puedo citar entre ellos los de Cartagena, Jaca, Bilbao, obras del canal de Vento para el abastecimiento de aguas de la Habana y la batería de Podaderas de Cartagena, que por su tamaño y la perfección del tallado del mar y las rocas, y la ingeniosa disposición de las piezas movibles que constituyen la batería propiamente dicha, atrae constantemente la atención de la concurrencia.

Se expone también en esta sección una colección de armas, herramientas, equipos y monturas del arma de caballería, instalada con mucho gusto y arte en muebles remitidos de España.

De esta colección ha merecido entusiastas elogios la montura flexible de bandas automáticas del comandante Valdés por las condiciones de adaptabilidad á caballos de distinta configuración.

Por último, hallo en esta sección una colección numerosa de libros escritos por oficiales del Ejército. Pasan de trescientos los volúmenes expuestos, y aunque su número y la extensión de las obras impida formar concepto de su contenido, sin embargo, por los títulos que aparecen escritos en los Catálogos, la variedad de los asuntos tratados y la significación de los autores, conocidos en el Ejército y fuera de él, nadie juzgará que sea inmerecida la calificación de notabilísima con que puede honrarse la Sección técnica y bibliográfica de los institutos armados de España.

Forma sección aparte, en el edificio de Transportes, la Marina de guerra española, y quien no conozca su valimiento y su significación en el mundo, desconoce ciertamente la historia universal. Agrúpanse en la sección tres elementos importantes: un precioso modelo de la carabela Santa María, lazo curioso de la historia marítima de la patria, entre la marina de guerra y la comercial; algunos ejemplares, modelos de antiguos navíos y otras embarcaciones de interés histórico, y algunos modelos de la Trasatlántica española que preside el busto del insigne naviero Antonio López.

Como elementos varios, cuento, como más notables, las jarcias de la fábrica de Cartagena; las lonas y redes de Pedro Alier, de Barcelona; los modelos de cañones para la marina, sistema Hontoria; una ametralladora, de valor histórico, construída el año 1830 en Cartagena, y el cañón de tiro rápido Sarmiento, de mecanismo sumamente ingenioso y probado con gran éxito.

Falta ya sólo citar el solígrafo de Ristori, que inspecciona automáticamente el ánima de los cañones con precisión admirable, y que ha sido juzgado muy favorablemente; y la obra de Arqueología naval, considerada como un trabajo de primer orden, de Rafael Monleón.

Grato es para el que esto escribe, trasladar aquí, la impresión favorabilísima que ha causado en Chicago, la fecunda y patriótica labor de los soldados de la patria.

[Ilustración: PALACIO DE LA MUJER]

Las secciones españolas de Señoras y Forestal

La modestia no es virtud americana, y así como estas gentes creen de buena fe que sus hombres y sus cosas son lo mejor del mundo, de la misma manera y con igual buen sentido opinaban que la mujer española, embrutecida por la domesticidad y la esclavitud, no servía más que para dar hijos al mundo, y doblar humildemente la cabeza ante su dueño y señor, el hidalgo altivo de las leyendas patrias.

Colocada la mujer española en nivel tan bajo, creyóse que la preciosa decoración que había de encuadrar los bordados, las pinturas, los libros, y la música que enviaban las señoras españolas, sería un pabellón de colores brillantes que escondería lo vil de la mercancía, y las _ladies managers_ no creyeron nunca que la señora Dupuy de Lome pudiera presentar un conjunto de trabajos que respondiera á los ideales de una época de civilización y progreso, negado hasta hace poco tiempo, á la mujer española.

Pero, en esto, como en muchas otras cosas, han cambiado de opinión las señoras americanas; lo que parecía ancho espacio para el trabajo de la mujer española, resultó menguado; la decoración que debía serlo todo, queda siendo lo que debía ser: un marco digno del cuadro que con singular pericia ha montado nuestra compatriota la señora Dupuy de Lome, y como los materiales de que dispuso son una hermosa muestra de que la mujer española sintetiza todos los encantos, que nadie más que ella es hermosa, buena, digna é inteligente, la instalación española de Señoras honra á nuestra patria, poniendo un reparo, que no podrá ya negarse, á la murmuración y á la falta de conocimiento que ostentaron hasta ahora, con notoria injusticia y ligereza, las ladies americanas.

La instalación montada delante del portal del sur del Palacio de Señoras, reproduce, en escala reducida, el claustro típico de San Juan de los Reyes, de Toledo. Sus anchos ventanales en ogiva dan paso á la escasa luz que, por deficiencias del edificio, recibe del salón central, la puerta de entrada y las ventanas mezquinas del Palacio, y encerradas dentro de cristales de una sola pieza, aparecen, en democrático conjunto, las obras de S. M. la Reina Cristina, las infantas de España, las damas de nuestra aristocracia, las señoras de la clase media y baja, sin más preeminencia que la revelada por el mérito del trabajo expuesto, y que constituirá siempre, pese á la estúpida manía igualataria de la época, la aristocracia del espíritu, la más alta, la más pura, la única que sólo puede transmitir la alta soberanía de Dios.

Guiado por la bondad de la comisaria señora Dupuy de Lome, llamó mi atención la preciosa acuarela de S. M. la Reina; dos acuarelas bien sentidas de la Infanta Paz, que revela además en sus poesías la belleza de su alma; dos bordados modelo de Dolores Sivilla y Enriqueta Menchaca, tan primorosos y acabados que se han puesto en una vitrina especial á petición de las señoras americanas; bordados, en forma de medallones del Rey, la Reina y el Rey Alfonso XII, de María Gutiérrez de Diego; los bordados en blanco de Águeda de Cansegundo, de Salamanca; Luisa Robres, de Alicante; Polonia Prieto, de Madrid; Juliana Grajera, de Villafranca de los Barros, y Exuperancia González Sánchez, de Ciudad Rodrigo.

Los encajes y las blondas de la Viuda é hijos de José Fiter, en blanco y negro; las blondas y los encajes hechos á mano de la Viuda Vives, tan conocidos en Barcelona, y cuyos géneros han causado aquí verdadera admiración; los encajes á mano de Virginia Rodríguez Sampedro, y los que ha enviado la comisión de señoras de Palma de Mallorca y Tenerife, todos son notables y dignos de figurar entre los mejores de esta Exposición.

Entre las composiciones musicales presentadas, figura, en primer término, Luisa Casagemas, con su «Schiava é regina,» cuyas dos partituras han sido premiadas por su música agradable y bien escrita; siendo también notables las obras de Rosa Mestres, Ascensión Martínez y otras.

En el Congreso de religiones han llamado la atención los libros de las señoras españolas, entre las que sobresalen las que han dedicado sus estudios á la filosofía, teología, poesía é historia. El número total de libros expuestos en la biblioteca es de 283, en cuyas portadas figuran los nombres ilustres de Santa Teresa, Concepción Arenal, Pardo Bazán, Duquesa de Alba, Biedma, Isabel de Faber, Coronado, Juana de la Cruz, García Balmaseda, Gayangos, Guerrero de Flaquer, Gómez de Avellaneda, Grases, María de Agreda, Massanés, Pilar de San Juan, Barrientos, y otras que sería prolijo enumerar.

En pedagogía, la cartilla sistema Frœbel, de Gloria Téllez, ha sido juzgada muy ventajosamente.

Toda la colección de libros ha merecido un premio colectivo en que se hace resaltar la importancia y el mérito de la obra literaria y científica de la mujer española.

[Ilustración: PALACIO DE BELLAS ARTES]

Los trabajos expuestos por las señoras de la Habana; los ramos de flores é imperdibles de plancha de hierro cincelado de Pilar y Dolores González, de Barcelona; las incrustaciones de las señoritas de Ibarzabal, de Eibar, las labores y los trabajos de las sordo-mudas de Valencia y cigarreras de Zaragoza y Valencia, todo ha merecido plácemes y alcanzado triunfos para la mujer española.

Algo debería decir aquí del Jurado de Bellas Artes que, empezando por oponer una grandísima resistencia al examen de las obras de la mujer, en general, después de no pocas discusiones y protestas, consiguióse el examen _rapidísimo_ de las pinturas y esculturas presentadas por las artistas españolas, tratadas con un desdén que sólo puede compararse al dispensado á las obras de los mejores pintores del mundo entero.

Mucho podría decir sobre esta preterición, y el escándalo producido por la falta de estudio, por el juicio de impresión, por la independencia consentida á los artistas-peritos al juzgar las obras, haciendo caso omiso de las reglas del Jurado, cuando todos los demás las hemos acatado y obedecido, por más que no las juzgáramos acertadas; pero, como alguien podría creer que obedezco á miras interesadas aunque sea justo el sentimiento que me ha causado la derrota sufrida por los artistas españoles en Chicago, dejo que personas más peritas que yo aclaren los misterios y traduzcan los hechos, acudiendo á las causas que han motivado tan triste resultado.