Viage al Rio de La Plata y Paraguay
Chapter 6
Llevé luego la carta al general, y le pedí licencia para el viage. Al principio la reusaba; y habiéndole referido mis largos trabajos y molestos servicios, y la fidelidad continua con que los habia ejecutado en el servicio del Rey, y que en todo este tiempo considerase cuantos peligros y miserias haba sufrido, y cuantas veces puse la vida por el mismo general, sin haberle dejado jamas, me dió licencia con mucho honor, y cartas para el Rey: en que, despues de dar cuenta de todas las provincias del Rio de la Plata, ponderaba lo que yo habia servido en ellas. Habiendo llegado á Sevilla, entregué yo mismo estas cartas al Rey, y le hice relacion de todas estas regiones, y sus circunstancias, lo mas fielmente que pude.
Prevenido para mi viage, me despedí del general y de mis compañeros: tomé veinte indios Cários, para que me llevasen mi ropa y otras cosas, que de muchas mas habria necesidad en tan largo camino. Ocho dias antes de partir, vino uno del Brasil, diciendo habia llegado navio de Lisboa, que era de Juan Helsen, mercader de Lisboa, y Erasmo Schetzen, corredor de Amberes: y por no perder esta ocasion, partí de la Asumpcion con mis veinte indios, en dos canoas, por el Rio de la Plata, el dia de San Estevan, á 26 de Diciembre de 1552: y al cabo de 46 leguas, llegamos al pueblo _Suberic Sabaye_,[52] en el cual se nos juntaron otros cuatro españoles, con dos portugueses que se iban sin licencia del general.
[Nota 52: _Por la distancia, corresponde á la boca del Tebicuarí._--EL EDITOR.]
Anduvimos 15 leguas, y llegamos al pueblo de _Gaberetho_; despues fuimos á 16 leguas á otro, llamado _Barotio_, desde el cual, en nueve dias, nos pusimos en _Berede_, pueblo que dista del antecedente 54 leguas. Estuvimos dos dias en él, tomando bastimentos, y reconociendo las canoas, porque habiamos de subir por el rio Paraná, 100 leguas; y despuesto todo, fuimos á _Gingie_, pueblo en que estuvimos cuatro dias, y que antes obedecia á los Cários, y era hasta donde se estendia el imperio del rey.
CAPITULO LII.
_El autor camina por tierra, dejando el rio Paraná, y lo que le sucedió en Tupí._
Dejamos las canoas y el Paraná para ir por tierra en la provincia de la nacion de Tupís,[53] donde empieza la jurisdiccion del rey de Portugal: el camino dura seis meses enteros, y hay en él muchos desiertos, montes y valles que pasar, tan llenos de fieras, que de miedo no podíamos dormir seguramente.
[Nota 53: _Estos indios conservan el nombre de su poblador Tupí, Estremeño, segun_ BARCO, _Argentina, conto 1: y aunque no le nombra, sigue lo mismo_ VASCONCELOS, _Crónica del Brasil, lib. 1, núm. 78 y 79, de oidas á los indios, y núm. 149, fol. 91._]
Los indios de esta nacion se comen á sus enemigos. Siempre tienen guerra, que es su mayor deleite: cuando vencen, llevan al pueblo los vencidos, con tanto acompañamiento como si fuera boda. Si quieren matar á alguno hacen grandes fiestas; y en tanto que duran, le dan todo cuanto pide y apetece, y mugeres con que se divierta, hasta la hora en que le han de matar.
Pasan los dias y las noches en banquetes y comidas, borrachos como las manadas de puercos de Epicuro, mas torpemente de lo que se puede decir. Son muy soberbios y altivos; hacen vino de maiz, con que se emborrachan: es poco diferente su lengua de la de los Cários.
Llegamos á otro lugar, llamado _Careiseba_, habitado tambien de los Tupís. Estos tienen guerra con los cristianos: los primeros son sus amigos.
El domingo de Ramos partimos á otro pueblo que estaba á 4 leguas, y en el camino nos avisaron que nos guardásemos de los de _Careiseba_; y aunque no teniamos necesidad de bastimento, y con el que habia podíamos pasar adelante, no quisieron dos de nuestros compañeros, y se fueron al pueblo contra nuestro consejo: donde apenas entraron, fueron muertos y comidos de los indios. Acercáronse despues á nosotros 50 vestidos de cristianos, y á treinta pasos nos hablaron. Guardan los indios esta costumbre, que quedandose algo lejos del contrario, si habla con él no se presume que piensa cosa buena. Viendo estas malas señales, tomamos las armas lo mejor que pudimos, y les preguntamos ¿donde estaban nuestros compañeros?--Respondieron que estaban en su pueblo, y que nos rogaban fuesemos á él: pero conociendo su engaño, lo escusamos. Dierónnos una rociada de flechas, y se volvieron en breve á su pueblo, de donde salieron 6,000 contra nosotros. Hallábamonos sin mas defensa que un bosque al lado, cuatro arcabuces y 20 indios Cários, que traia yo de la Asumpcion; y con tan poca fuerza nos mantuvimos cuatro dias contra ellos. Disparábannos muchas flechas, y considerando era vana la resistencia, á la cuarta noche nos emboscamos sin comida y con muchos indios que nos perseguian. Sucediónos lo que dice el refran:--_la multitud de los perros es la muerte de las liebres_.
Ocho dias continuos anduvimos vagando por los bosques: de suerte que, aunque he peregrinado tanto en toda mi vida, nunca he tenido camino mas áspero, molesto y desazonado. Manteniámonos con miel y raices, y no nos deteniamos á cazar algunas fieras, porque los indios no nos alcansasen.
En fin llegamos á la nacion _Biesaie_, donde estuvimos cuatro dias, y nos proveimos de lo que habiamos menester, sin atrevernos á llegar al pueblo, por ser tan pocos.
En esta nacion está el rio _Urquá_, en que vimos culebras, llamadas en español _Schebe Eyba Tuescha_,[54] de diez pasos de largo y cuatro palmo de ancho. Hacen estas serpientes mucho daño, porque si se baña un hombre en aquel rio, ó quiere pasarle nadando algun animal, la serpiente envuelve en la cola al hombre ó al animal, y le mete debajo del agua y se lo come: por esto siempre andan con la cabeza fuera del agua, mirando si pasa algun hombre ó animal que poder llevarse.
[Nota 54: _Este nombre dá la medida del ningun conocimiento que tenia del castellano este escritor, y hasta que punto estropeaba los nombres por su ortográfia._--EL EDITOR.]
Desde aquí anduvimos en un mes 100 leguas, hasta dar en _Scheverveba_, pueblo en que descansamos tres dias; pero tan descaidos y flacos del viage y falta de comida, que nunca teniamos en abundancia sino miel. Y luego empezamos á enfermar, perdidas todas las fuerzas con los largos y peligrosos viages hechos con gran pobreza y miseria; y lo mas principal, sin comida conveniente á la naturaleza, ni camas en que descanzar, porque las que llevábamos á cuestas, como saben todos, eran de algodon, tegidas como red, de cuatro ó cinco libras de peso; y para dormir las atabamos á dos árboles, y echándose se descansa en el campo: que es mas seguro cuando caminan pocos cristianos en Indias, que en las casas y pueblos de los indios. Desde allí fuimos hasta un pueblo de cristianos que tenia yo por cuevas de ladrones. Era su capitan Juan Reinville, que entonces estaba ausente, sin duda por nuestro bien, en el pueblo de San Vicente, con otros cristianos para cumplir ciertos ajustes que habian hecho. Estos indios, (con los cuales habitan 800 cristianos en dos pueblos), están sugetos al rey de Portugal, pero debajo del poder de Juan de Reinville, que era muy obedecido, porque habia estado en Indias 40 años de gobernador, hecho guerra, y pacificado la provincia; y juzgaba que nadie mejor que él merecia el gobierno. Y porque no se le daba siempre, armaba guerras y juntaba en un dia 5,000 indios de guerra, y el Rey de Portugal no podia juntar 2,000. ¡¡tanta era su autoridad y poder en estas provincias! Cuando nosotros llegamos, estaba en su casa un hijo suyo, que nos trató con harto agasajo; y con todo, remediamos á su gente mas que á los indios, y porque nos salió todo bien, estabamos muy alegres, dando gracias á Dios de habernos sacado sin peligro de aquel pueblo.
CAPITULO LIII.
_Llega el autor al cabo de San Vicente; navega á España, y por vientos contrarios aporta segunda vez al puerto del Espíritu Santo._
Desde allí fuimos al pueblecillo de San Vicente, que está á 20 leguas del antecedente. El dia 13 de Julio de 1553 encontramos en su puerto una nave portuguesa, cargada de azucar del Brasil y algodon, por Pedro Rosel,[55] factor de Erasmo Schitzen de Amberes, que residia en San Vicente, y la enviaba á Juan Hulsen, morador de Lisboa, de quien tambien era factor.
[Nota 55: _La gente de esta nave era inicua, pues habiendo llegado á ella nadando Juan Stadio, huyendo de los indios Tupís que le tenian cautivo, no quisieron recibirle por no desazonarlos, y le dejaron en su esclavitud; como refiere él mismo en su Historia del Brasil, lib. 2, cap. 53, fol. 97._]
Recibióme con mucho amor y honra Rosel: solicitó que me recibiesen en la nave, rogando á los marineros que me tratasen como á su recomendado: lo cual hicieron fielmente.
Once dias mas nos detuvimos en San Vicente, en los cuales nos proveimos de todo lo necesario para la navegacion. Hay desde la Asumpcion á San Vicente en Brasil, 376 leguas, que anduvimos en seis meses.
Salimos de San Vicente, dia de San Juan Bautista, de 1553, y á los catorce dias de mar, agitados de continuas borrascas y vientos contrarios, roto el árbol de la nave, ignorando donde estabamos, entramos en el puerto del Espíritu Santo en el Brasil, poblado de cristianos, que con sus hijos y mugeres labran azucar. Hay algodon, grandes y muchos palos del Brasil y otras mercaderias.
En este mar, especialmente entre _Sancti Espiritus_ y San Vicente, y mas que en todos, hay grandes ballenas[56] y pescados, tan grandes como ellas, que muchas veces hacen gran daño, porque cuando los marineros pasan en los esquifes de una nave á otra, suelen venir las ballenas como rebaño á pelear entre sí, y vuelcan los navichuelos, pereciendo la gente. Siempre están arrojando agua; y cada vez tanta, como media cuba francesa, porque meten la cabeza debajo del agua y vuelven á sacarla al instante, arrojándola, como se ha dicho. El que no hubiese visto esto nunca, pensaria que navega un monton de peñascos.
[Nota 56: _Hay tantas ballenas, que el Rey D. Alonso, el VI de Portugal, el año de_ 1662 _tenia arrendado por tres años su pesca en 43,000 cruzados. Vasconcelos, lib. 2, núm. 97, fol. 172._]
CAPITULO LIV.
_Sale el autor del puerto del Espíritu Santo y llega á la Tercera y los Azores: navega á España, y de allí á Flandes. Toma la tierra otra vez por tempestad._
Cuatro meses estuvimos en el mar, despues que salimos del Espíritu Santo, en navegacion continua, sin haber visto tierra hasta la isla de la Tercera, en la cual estuvimos dos dias, y nos proveimos de pan, carne, agua y otras cosas frescas y necesarias. Obedece al rey de Portugal.
En catorce dias de navegacion llegamos á Lisboa, á 3 de Setiembre de 1552, y habiendo estado en ella otros catorce dias, y muerto dos de los indios que yo llevaba, pasé á Sevilla, que dista 42 leguas de Lisboa, y llegué en seis dias. Despues por mar navegué á San Lucar en dos dias: allí estuve una noche, y por tierra fuí en un dia al puerto de Santa María, y en otro dia pasé á Cádiz, por tierra. Hallé en la bahia 25 _urcas_ grandes holandesas, de vuelta á su provincia: una mayor y mas hermosa, nueva y que solo habia navegado una vez á España desde Amberes. Aconsejábanme los mercaderes que me embarcase en ella, y ajusté con Enrique Schertzen, su patron, mi viage: para el que me previne aquella tarde, quedando de acuerdo con él que me avisase la hora de partir. Metí en la nave lo que llevaba, vino, pan y otras cosas semejantes, y algunos papagayos que traia de las Indias.
Aquella noche bebió el patron mas que debiera, y por mi bien se olvidó de mí, y me dejó en la posada: dos horas antes de amanecer, mandó al piloto que se hiciese á la vela. Viendo muy de mañana donde estaba la nave, y que se habia apartado una legua de tierra, me fué preciso echar el ojo á otra, y tratar con otro patron, á quien dí lo mismo que al primero.
Salidas del puerto estas veinticuatro náos, tuvimos feliz viento tres dias: despues se levantó una tempestad tan horrible, que no pudimos proseguir el viage. Esperamos ocho dias mejor tiempo, pero mientras mas nos deteniamos, arreciaban mas las tormentas, de manera que no pudiéndonos mantener en el mar, nos volvimos por el mismo camino al puerto: y _Enrique Schertzen_, (que era el navio en que habia puesto mi ropa y me habia dejado olvidado), venia el último. A una legua de Cádiz, y por la noche tenebrosa, puso farol el capitan de la armada, para que los demas pilotos la viesen y siguiesen. Llegamos á Cádiz, y ancoradas las naves, quitamos el farol, y se hizo en tierra, con buen consejo, una luminaria junto á un molino, á un tiro de bala de Cádiz. Pero fué de grandisimo daño á Enrique Schertzen, el cual pensó era farol, y dirigió su náo derecho al fuego, y dió con gran ímpetu en los peñascos que estaban debajo del agua: de suerte que se hizo mil pedazos, y se hundió con toda la gente y mercaderias, muriendo en un cuarto de hora 22 personas, quedando solo vivo el capitan y el piloto, que salieron asidos al árbol mayor: hundiéndose tambien seis cestas de oro y plata que se habian de entregar al Emperador, y mucha mercaderia; causando este naufragio estrema pobreza á muchos. Dí gracias á Dios Omnipotente, que por su clemencia no permitió que yo me embarcase en aquella náo.
CAPITULO LV.
_El autor navega otra vez de Cádiz á Amberes._
El dia de San Andres, dos despues de esta desgracia, nos hicimos á la vela á Amberes: padecimos tan gran tempestad, que juraban los marineros que habia veinte años, ó que en todo el tiempo que navegaban, no habian visto tormentas mas crueles, ni tan horribles torbellinos.
Llegamos á Wight, puerto de Inglaterra, sin árboles, timones, ni otra cosa que pudiese servirnos en la navegacion; de modo que si hubiera durado la jornada pocos dias mas, ninguna de las 24 naves se hubiera salvado. Pero Dios nos libró de este peligro casi evidente; pues cerca del mismo lugar, el primer dia del año de 1554, naufragaron ocho navios, sumergiéndose miserablemente toda la gente, sin salvarse persona alguna, y las mercaderias y otras cosas preciosas: sucedió este calamitoso naufragio, entre Francia é Inglaterra. Detuvímonos cuatro dias en Wight, componiendo nuestras naves. Lo mejor que pudimos, nos hicimos á la vela para el Brabante, y llegamos á Armuyden, ciudad de Zelanda, donde hay gran multitud de embarcaciones: dista esta ciudad de Wight 47 leguas. Desde allí navegamos 24 leguas hasta Amberes, donde llegamos salvos _y_ libres, á 25 de Enero de 1554.
EPILOGO.
Así, despues de veinte años, por singular providencia de Dios Omnipotente, llegué al lugar de donde habia salido: pero en tantos, cuantos peligros de la vida y cuerpo sufrí y probé, cuantas hambres, cuantas miserias, cuidados, trabajos y angustias, en andar por las provincias de los indios, bastantemente podrán entenderse de esta declaracion histórica. Pero doy á Dios Eterno y Omnipotente cuantas gracias puedo concebir en el ánimo, porque me volvió salvo á los lugares, de donde salí veinte años antes. Sea la gloria al mismo y la honra, por los siglos de los siglos. Amen.
INDICE DE LA MATERIAS CONTENIDAS EN EL VIAGE
DE
ULDERICO SCHMIDEL AL RIO DE LA PLATA.
_Los nombres en letra bastardilla son los que, por haber sido adulterados por el autor, han quedado ininteligibles._
A
Abejas chicas y sin aguijon--52.
Acaraiba. Pueblo de los Cários, á 20 leguas de Froemidiere--40.
Acaré, indios. Su trage, comida, y motivo de su nombre--31. Su provincia--30. Dan guias á Hernando de Rivera--_ibid._
Agaces, indios, obstinados guerreros en mar y tierra, sus trazas y adornos--38. Vencidos por Oyolas con pérdida de cinco españoles--35. Muertos los de un pueblo por los Cários, los demas son perdonados--_ibid._ Enviado á España Cabeza de Vaca, se rebelan--38.
Agua. Falta en los _Peyonas_, siendo la tierra fertilísima--45. Los Sivisicosis tienen guerra con los vecinos sobre ella--46. La que arrojan la ballenas--58.
Agustin del Campo, vá á Lima con Nuflo de Chaves--50.
Alemanes y Flamencos. Se embarcan 80 con D. Pedro de Mendoza--3.
Algarrobas--19. Hacen vino de ellas los indios--15.
Algodon. En el pueblo del Espíritu Santo del Brasil--58. Hilan y tegen las indias--43.
Alonso de Cabrera. Llega á Buenos Aires con socorro, vá á los Timbús, y despacha aviso á España de acuerdo de Oyolas--24. Surge en Santa Catalina con una caravela y 200 españoles, y á los dos meses vá Buenos Aires--_ibid._ Líbrase de una tormenta por el conocimiento de su piloto, y llega á Buenos Aires 30 dias antes que los que venian con él--26. Prende con otros á Cabeza de Vaca--37.
Alonso Riquelme, se casa con la hija de Irala, y por qué?--53.
Alvar Nuñez Cabeza de Vaca, tesorero de la armada que llevó Panfilo de Narvaez á la Florida--36. Adelantado del Rio de la Plata, llega á Santa Catalina con qué gente, y qué año?--26. Envia á buscar bastimento dos caravelas, y se pierden, salvándose la gente, y tarda ocho metes en ir á la Asumpcion, por tierra--26. Toma posesion, y ajustado con Irala, se previene para descubrir, y envia gente delante--27. Hace proceso al cacique Aracaré, y le manda ahorcar, con acuerdo de los oficiales reales, y otros--27. Envia á Irala con 2,000 Cários contra Tabaré--28. Y su buen suceso le hace embarcar, y llega al monte de San Fernando; huyen de él los Payaguás, y llega á los Sococies--29. Infórmase de otros indios, y no hallándolos en 18 dias, se vuelve á los Reyes--_ibid._ Envia á Francisco de Rivera con 10 españoles á reconocer, é intenta volver á su descubrimiento, y lo impiden las aguas--_ibid._ Envia á Hernando de Rivera á los Xarayes--30. Y vuelto, le prende, y se alborota su gente--35. Obligándole á que se dé por satisfecho, habiendo faltado á su órden--_ibid._ Resuelve el viage por sí, y no quieren seguirle los soldados--36. Prohibe á los españoles lleven los indios que tenian, y se hace odioso, por este y otros motivos inicuos--_ibid._ Enferma en los Reyes--37. Envia á matar á los Sococies á la isla, y aprueba su destruccion--_ibid._ Vuelve á la Asumpcion, y á enfermar; y por qué no salió de casa en 15 dias?--_ibid._ Préndenle los oficiales reales para enviarle á España--_ibid._ Repugnan los leales, y no hacen caso de ellos los rebeldes--38. Trátale el autor inicuamente--37. Lo que hizo en poco tiempo, deslucido por la envidia y el odio--29. Es enviado á España: revueltas entre los soldados, y rebelion de los Cários--37. Absuelto por el Consejo, se estraña no se castigaren los testigos falsos--_ibid._
Amazonas. Halla noticia Hernando de Rivera de ellas, y se parte á buscarlas, y como viven y se conservan, y tesoros de su tierra--32.
Amberes. Sale de ella el autor--3. Y vuelve despues de 20 años--61.
Anmuyden, ciudad de Zelanda. Tiene muchos bageles--60.
Anades, en los _Mapais_--43.
Antas, animales como asnos, y su piel y cuero--19.
Antonio Grovenoro. Vá á descubrir indios de órden de Cabeza de Vaca, y halla maiz en los Samococis, y entra la tierra adentro, y llega á los Cambales--27.
Aracaré, cacique. Hermano de Tabaré--28. Procesado por Cabeza de Vaca, le hace ahorcar--27. Y se levanta la tierra para vengarle--_ibid._
Antonio de Mendoza. Queda de gobernador en Corpus Christi--22. Y con qué órden--_ibid._ Engáñale un indio, y pierde 50 españoles--23. Sítianle los indios, y cayendo en una trampa de ellos, es muerto, y su gente se vá á Buenos Aires--_ibid._
Armada de D. Pedro de Mendoza. Sale de San Lucar el dia 1.º de Setiembre de 1534--3. Vuélvese á juntar en Canarias--4. Llega á Rio Janeiro--5. Y al Rio de la Plata--6.
Arroz, en la isla de Santa Catalina--22. En los _Carcokies_--49.
Asumpcion, ciudad. Cuanto dista de la isla de Santa Catalina--26. Y del Perú--50. Sus vecinos se dividen en facciones: preso Cabeza de vaca, se rebelan los indios--36. Sitiada por Irala, se entrega, huyendo Abreu--53.
Asumpcion, pueblo. Llamóse así Lambaré por Oyolas--17. Deja en él 100 hombres para entrar en los Payaguás, y con qué órden--18.
_Attune_, llaman los Tupís á las niguas--50.
Aves. Tantas en una isla despoblada, que las mataban á palos los soldados--5. Muchas en los _Mapais_--43.
Avestruces en los Cários--12. En los _Zemais_--14. En los Xarayes--31. En los _Peyonas_--45. En los _Mapais_--_ibid._ En los _Barconos_--46. En los _Carcokies_--49.
Autor. Sale de Amberes, vá á Cádiz y se embarca para el Rio de la Plata--3. Acierta poco en las distancias de las tierras--4. Vá contra los Querandís con D. Pedro de Mendoza--7. Nombrado con otros seis de confianza para ir á Santa Catalina con Gonzalo de Mendoza--24. Sálvase, volviendo de una tempestad, en un palo, y comiendo raices llega á San Gabriel--25. Fué á caballo en huanacos mas de 40 leguas, por estar enfermo--43. Toma 19 indios en la derrota de los Mbayás--43. Pónele Irala de centinela en un pozo, y se hace muchos amigos--47. Tenia 59 indios esclavos--52. Se equivoca en los nombres, y los altera; de modo que no es fácil entenderlos--14, 56. Estaba mal informado de las cosas de gobierno--26. Se burla de los que cuentan de los caimanes, ó yacarés--31. Lo que ganó en la jornada de los Xarayes--35. Miente mucho contra Cabeza de Vaca--37. Si perdió la Ursa mayor de vista en las islas de Cabo Verde, ó se equivocó?--36. Le dá hidropesia en la Asumpcion--38. Escríbele su hermano se vuelva á Alemania--54. Le dá Irala licencia, y se despide de sus amigos, y con 20 Cários llega en canoas á _Suberic Sabaye_--54. Navega por el Paraná, entra en los Tupís, y miedo que tuvo de las fieras en los desiertos--55. Defiéndese con seis españoles y sus indios cuatro dias contra los Tupís, y emboscados huyen, manteniéndose de raices y miel, y llega á los _Biesayes_--56. Enferma con los demas en _Scheverveba_, y llega á un pueblo donde los agasaja un hijo de Juan de Reinville--57. Llega á San Vicente y le recibe bien Juan Rosel, y le recomienda á los marineros de un navio que iba á Lisboa--58. Se embarca, y con tempestad vuelve al puerto del Espíritu Santo--_ibid._ Llega á Lisboa en cuatro meses, y pasa á San Lucar, y á Cádiz--59. Informa al Rey en Sevilla, de las tierras del Rio de la Plata, y le dá las cartas de Irala--54. Ajusta su viage á Flandes, embarca su ropa, y el patron se emborracha y no le lleva--59. Ajusta con otro patron, se embarca y se vuelve á Cádiz con tempestad--_ibid._ Padece otra muy grande, y llega, derrotados los navios, á Wight--60. Dá gracias á Dios llegando á Amberes, por haberle librado de tantos riesgos--61.
Autos de posesion del gobierno de Cabeza de Vaca, robados por los oficiales reales--26.
Azucar. Abunda en Canarias--4. Lábranla en el puerto del Espíritu Santo del Brasil--57.
B
Ballenas--5. Su abundancia entre San Vicente y Sancti Espiritus, en el Brasil, y como pelean y vuelcan los navios pequeños?--58. Una de 35 pasos se tomó en Cádiz--3.
Balsas en que pasó Irala para ir á los Guapás--49.
_Barconos_, indios. Quieren huir de Irala, y detenidos le dan bastimento y noticia de la tierra--46.
_Barotio_, pueblo--54.
Bartenes, indios. Sitian á Buenos Aires, con otros, y lo queman--9.
Batatas, raices que saben á manzanas, en los Cários--16. En los Sococies--30.
_Berede_, pueblo. Toma bastimento en él el autor--54.
_Biesayes_, indios. Llega á ellos el autor y se provee de comida y otras cosas--56.
_Bogemberg_, monte, en Alemania, semejante al de San Fernando--19.
Bolas, que tenian los indios atadas á un cordel de un palo, para cazar y derribar los caballos--8. Como las llevan y usan--38.
Borracheras de los Tupís. Duran dias y noches--55.
Brasil, palo. Abunda en el Espíritu Santo--58.
Broqueles de cueros de huanacos. Hacen los españoles, y para qué?--42. A imitacion de los indios _Carcokies_ que los usan--49.