Viage al Rio de La Plata y Paraguay
Chapter 3
A los ocho dias, poco mas ó menos, envió el cacique á su hermano, pero traidora y alevosamente, pidiendo á nuestro capitan Mendoza seis soldados con escopetas y otras armas, para pasarse á nosotros con toda su hacienda y familia á vivir siempre. Ponderaba el temor que tenia á los Timbúes, y la falta de seguridad para venir sin este socorro: ofrecia, como amigo, solicitar toda nuestra conveniencia, traernos mucho bastimento, y gran abundancia de otras cosas. Persuadido el capitan, no solo le dió 6, sino 50 españoles arcabuceros bien armados, encargándoles que fuesen con recato, cautela y solicitud, para librarse de los daños que podian causarles los indios que estaban á media legua de nosotros. Llegados los 50 españoles delante de sus casas, los Timbúes los recibieron con la paz de Júdas: ofreciéronles pesca y caza, y al empezar á comer, dieron sobre ellos amigos y enemigos, que los miraban con otros que se habian escondido en las casas, con tanta furia y priesa, que sino es un muchacho que se llamaba Caldero que escapó de sus manos, ninguno pudo salvarse. Y prosiguiendo su rabia, nos envistieron 10,000, y estuvieron sobre el fuerte catorce dias continuos, con intento de acabar con nosotros: pero Dios lo impidió piadosamente. Traian lanzas largas, con las espadas que habian quitado á los cristianos muertos, por puntas, y peleaban con ellas y otras armas, de noche y de dia, para tomar el fuerte, pero no pudieron.
Pasados los catorce dias, dieron la última envestida, echando porfiados todas sus fuerzas, y pegaron fuego á las casas. Salió el capitan Antonio de Mendoza con espada por un puerta, en que los indios tenian puesta celada, bien disimulada, y apenas dió en ella, cuando le atravesaron los indios con las lanzas, cayendo al punto muerto. Quizo Dios que se les acabó la comida á los indios, y no pudiendo mantenerse mas, levantaron el sitio y se fueron: con lo cual descansamos, y mas con dos bergantines que enviaba nuestro capitan de Buenos Aires, con bastimento y municiones, para que nos pudiésemos mantener hasta que volviese, que nos causó grande alegria. Pero era mayor la tristeza que la muerte de los cristianos infundió en los recien llegados, y no hallando otro modo de restaurarnos, de comun acuerdo resolvimos desamparar á _Corpus Christi_, y volvernos á Buenos Aires, como lo egecutamos con toda la gente. Asustó nuestra llegada al capitan, y se angustiaba vehementemente por la ruina del pueblo, no sabiendo que haria, por faltarle el bastimento y lo demas necesario para cualquier empresa.
CAPITULO XXIX.
_Llega un navio de España con gente á la isla de Santa Catalina, á donde van los nuestros en un barco._
Quince dias habia estabamos en Buenos Aires, cuando vino una caravela de España, y nos avisó estar en Santa Catalina una náo con 200 hombres, en que venia por capitan Alonso Cabrera. Al punto nuestro capitan mandó aprestar otra nave pequeña para que fuese al Brasil, á Santa Catalina,[20] que distaba 300 leguas de Buenos Aires. Envió por capitan á Gonzalo de Mendoza, con órden de que si la encontrase en Santa Catalina, cargase de arroz, mandioca y los demas bastimentos que le pareciere. Pidió Gonzalo de Mendoza al capitan 7 soldados, de quien se pudiese fiar, y eligió 6 españoles, y á mi y otros 20 que nos acompañasen.
[Nota 20: _Está en 28 grados escasos._ CABEZA DE VACA, _cap. 2, fol. 2_.]
Navegamos un mes, y llegamos á Santa Catalina, donde estaba la nave que buscabamos, con el capitan Alonso Cabrera y su gente, con la cual nos regocijamos mucho, y estuvimos dos meses con ella. Cargamos cuanto pudimos nuestra náo de arroz, mandioca y maiz, y salimos con ambas náos y con el capitan Alonso Cabrera y sus soldados de Santa Catalina, navegando á Buenos Aires; y hallándonos á 20 leguas de la ciudad, víspera de Todos los Santos, en el rio Paraná, se preguntaban los marineros unos á otros, si estaban ya en el rio Paraná. Los nuestros decian que si, y los de la otra nave decian que aun faltaban 20 leguas: que ya se sabe que cuando muchos navios hacen juntos un viage, al ponerse el sol cada piloto pregunta á los otros ¿cuanto ha navegado?; ¿con que viento ha de navegar de noche, para no apartarse? El rio Paraná Guazú tiene 30 leguas de ancho hasta su golfo ó boca, que corren 50 leguas continuas hasta el puerto de San Gabriel, donde solo tiene de ancho 18 leguas. Nuestro piloto dijo al de la otra nave si queria seguirle, á que respondió, que era casi de noche, y queria estarse en el mar hasta salir el sol, y no llegar á tierra en noche sin tempestad. Tenia mas juicio este piloto que el nuestro en el gobierno de su nave, como despues declaró el suceso; y sin embargo continuó el nuestro su viage, dejándole allí.
CAPITULO XXX.
_Naufraga nuestro navio, salen algunos á tierra en San Gabriel, y de allí van á Buenos Aires y á la Asumpcion._
Navegamos de noche á cerca de las doce, y una hora antes de salir el sol se levantó tan gran tempestad, que aunque vimos tierra á una legua ó mas, no pudimos tomarla, ni echar anclas, ni hallar otro remedio que hacer votos, é implorar la piedad divina. Pues en la misma hora se hizo nuestra náo mil pedazos, y se ahogaron 15 españoles, de que nunca pudimos hallar cadaver alguno, y 6 indios. Otros, asidos á algun madero, se salvaron nadando: yo salí con 5 compañeros agarrados al árbol del navio. Quedamos en tierra desnudos y sin comida, por haberlo perdido todo; y teniendo que caminar 50 leguas por tierra, nos vimos precisados á mantenernos de raicillas y otras frutas en el campo, hasta llegar al puerto de San Gabriel, donde habia llegado 30 dias antes la otra nave con Cabrera. El General, que entendido nuestro infortunio, andaba muy triste con los suyos; y persuadiéndose que todos habiamos perecido, mandó decir algunas misas por nuestras almas.
Lleváronnos á Buenos Aires, y el General procesó al capitan y piloto, y queria ahorcarle: pero, por grandes intercesiones, fué solo condenado por cuatro años á un bergantin.
Juntos todos en Buenos Aires, mandó el General despachar los bergantines, y en ellos todos los soldados: hizo quemar las demas naves, y guardar el hierro. Navegamos otra vez el rio Paraná arriba, y llegamos á la ciudad de la Asumpcion, donde esperamos dos años las órdenes del Rey.
CAPITULO XXXI.
_Alvar Nuñez Cabeza de Vaca llega de España á Santa Catalina, y de allí á la Asumpcion con 300 españoles, y es recibido por Gobernador._
Estando así las cosas, llegó de España Alvar Nuñez Cabeza de Vaca, Adelantado, nombrado por el Rey, con 400 hombres y 30 caballos, en cuatro naves, dos mayores y dos caravelas.[21]
[Nota 21: HERRERA, _Decada 7, lib. 4, cap. 13_.]
Habian aportado estas naves al Brasil y Santa Catalina, buscando bastimento, desde donde envió el Adelantado las dos caravelas, ocho leguas del puerto, á buscar comida: pero les entró tan récia tempestad, que perecieron rotas en el mar, salvándose la gente. Por esto no quiso el Adelantado volver á embarcarse, antes procuró deshacer las náos y caminar por tierra, y llegó á la Asumpcion con 300 hombres, de 400 que habia embarcado;[22] porque los demas habian muerto de enfados y enfermedades. Ocho meses tardó en andar 300 leguas que hay, desde la ciudad de la Asumpcion hasta la isla de Santa Catalina:[23] y por eso pedia Alvar Nuñez á Domingo de Irala le entregase el gobierno, y que el pueblo le obedeciese, á que estaban prontos; manifestando el título de Adelantado, ú otro documento evidente de haberle concedido el Rey esta potestad, lo cual no pudo conseguir toda la comunidad.[24] Solo los sacerdotes, y uno ú otro capitan lo afirmaron así: pero de lo que se dirá adelante se vendrá en conocimiento de lo que sucedió á este Adelantado.
[Nota 22: FRANCISCO LOPEZ, _cap. 89, escribe de este Alvaro Nuñez, que fué enviado por el Rey al Rio de la Plata el año de 1540, con 400 soldados y 46 caballos. Estuvo ocho meses en el viage; luego llegó á la Asumpcion á 1.º del año de 1542, pero fué á 11 de Marzo á las nueve._ CABEZA DE VACA, _cap. 13, fol. 12_. HERRERA, _en el referido cap. 13_. (_Nota de_ HULSIO _fol. 42._)]
[Nota 23: _Esto se ha de entender del camino recto y próximo, porque de la Asumpcion por el rio hasta el mar hay 385 leguas; hasta Santa Catalina 300._ (_Nota de_ HULSIO _fol. 42._)]
[Nota 24: _Quietamente le dió la posesion del adelantamiento Domingo Irala; recibido de todos con mucho gusto._ HERRERA, _Decada 7, lib. 4, cap. 13, fol. 79, y los autos de la posesion se los quitaron los oficiales reales con los procesos hechos contra ellos, cuando le prendieron._ CABEZA DE VACA, _cap. 74, fol. 59._ (_Esto no tiene fundamento, y prueba lo mal informado que en las cosas de gobierno estaba el autor: porque Cabeza de Vaca presentó las provisiones reales, que fueron leidas y aceptadas, como refiere en sus comentários, cap. 13, fol. 12 y 13._ HERRERA, _en el dicho cap. 13._)]
CAPITULO XXXII.
_Pasa revista Alvar Nuñez: envia bajeles por el rio arriba á los indios Chaneses y Cambales, á cuyo cacique ahorcaron._
Procuró Alvar Nuñez la amistad de Irala, y en efecto se juraron el uno al otro union y fé fraternal; quedando Irala, con la potestad que antes, de mandar el pueblo. Pasó muestra Alvar Nuñez, y halló que eran 800 hombres todo el número de su egército; y luego mandó aprestar nueve bergantines para subir, cuanto se pudiese, el rio arriba: y antes de acabar su apresto, envió tres delante, con 115 soldados, con órden de ir cuanto mas lejos pudiesen, y de buscar indios que tuviesen maiz.
Nombró por capitan á Antonio Grovenoro y Diego Tabellino. Estos al principio llegaron á la nacion de los Samocosis, que tenia maiz, cazave y otras raices semejantes, y una fruta como avellanas, llamada mandubí, con pesca y caza. Los indios andan desnudos, y traen en los labios una piedrecilla azul, á modo de dado: la indias, de la cintura á la rodilla andan cubiertas. Aquí dejamos los navios con bastante guarda, y entramos por su provincia, caminando cuatro dias hasta que llegamos á su pueblo, que tocaba á 300 Cários valientes. Informámonos del estado y calidad de toda la provincia, y nos volvimos á las naves; y bajando por el rio Paraná, llegamos á la provincia de los Cambales, donde hallamos cartas de Alvar Nuñez, en que nos mandaba ahorcar al cacique, que se llamaba Aracaré[25] como se egecutó. Accion que dió despues causa á una guerra tristisima: con lo cual nos volvimos el rio abajo á la Asumpcion.
[Nota 25: _Su proceso se hizo con parecer de los Oficiales reales de los eclesiásticos y otros; y por ser enemigo capital de los cristianos, y haberles hecho grandes daños, fué condenado á muerte._ CABEZA DE VACA, _cap. 37, fol. 28_.]
CAPITULO XXXIII.
_Taberé y los Cários se arman contra los cristianos, y Taberé es vencido._
Despues pidió nuestro Gobernador al cacique de los indios, que vivia en la Asumpcion, 2,000 indios para subir por el rio con los cristianos contra Taberé. Estaban prontos los indios á esto, y á todo lo que queriamos, acudiendo con obsequios y servicios: pero aconsejaban al Gobernador mirase bien lo que emprendia, antes de partir; porque toda la provincia de Taberé y los Cários estaban de regura, unidas sus fuerzas, para tomar venganza cruel de los cristianos, por la muerte de Aracaré, que era hermano de Taberé. Y por no entrar en riesgo tan grande, dejó por entonces la empresa el Gobernador: pero determinó enviar á Irala con 400 cristianos y 2,000 indios contra Taberé y los Cários, para echarlos de la tierra ó acabar con ellos. Salió Irala con el egército de la Asumpcion, y avistado con el enemigo, requirió de paz á Taberé, conforme á las órdenes del Rey: mas el cacique estaba tan enojado, que nunca quiso admitir trato. Tenia un egército númeroso, y habia fortificado sus pueblos con estacadas al rededor, en tres órdenes, con grandes y profundos hoyos: lo cual habia averiguado nuestro cuidado y diligencia.
Tres dias tardamos en procurar la paz, é informarnos del enemigo, y el cuarto por la mañana, tres horas antes de salir el sol, viendo que estaban mas obstinados, dimos impetuosamente en la ciudad y la rendimos; matando cuanto en ella encontramos, y cautivando muchas indias que nos sirvieron de mucho despues. Murieron en esta batalla 16 cristianos, y quedaron heridos y aporreados otros. Pereció gran número de nuestros indios, y de los Cambales, 3,000. A poco tiempo vino de paz Taberé con los suyos, pidiendo perdon, y rogándonos que le volviésemos sus mugeres é hijos, prometiendo dar la obediencia por sí y su pueblo: y el capitan le concedió lo que pedia, segun el órden del Rey.
CAPITULO XXXIV.
_Queda presidio en la Asumpcion: navegan rio arriba el rio Paraguay; llegan al monte San Fernando, y á los Payaguás, Guajarapos y Sococies._
Confirmada la paz, volvimos por el rio Paraguay á Alvar Nuñez Cabeza de Vaca, que informado de nuestro buen suceso, determinó ejecutar la empresa que habia pensado antes. Pidió á Taberé 2,000 indios auxiliares, y á los Cários, que proveyesen los bergantines, y así lo ejecutaron prontamente. Eligió 500 cristianos, de 800 que habia, dejando 300 en la Asumpcion, y por capitan de ellos á Juan de Salazar de Espinosa.
Subimos por el rio Paraguay con los 500 cristianos[26] y los 2,000 indios: los Cários tenian 83 canoas, nosotros 9 bergantines, y en cada uno iban dos caballos, que hasta que llegamos al monte de San Fernando. Por espacio de 100 leguas fueron por tierra, y los embarcamos y proseguimos el viage hasta los Payaguás, que huyeron con sus mugeres é hijos, quemando antes sus casas. Anduvimos 100 leguas sin encontrar pueblo alguno de indios: y finalmente, llegamos á los indios Guajarapos, que se mantienen de pesca y caza, y habitan en una larga provincia de 100 leguas; tienen tan gran número de canoas, que no se puede decir. Las indias andan tapadas de la cintura á la rodilla, y por no haber querido oir nuestras pláticas, pasamos á otra nacion llamada Sococies, que nos recibieron de paz, y estaba 90 leguas de los Guajarapos. Cada uno de estos Sococies vive en propia y particular casa, con su muger é hijos. Los indios traen una bolilla de palo pendiente de las orejas. Las indias, de los labios un cristal azul, de un dedo: son hermosas, y andan desnudas. Tienen en abundancia maiz, mandioca, mandubí, batatas, peces y caza, y es nacion muy populosa.
[Nota 26: _Eran 400 arcabuceros y ballesteros. Los bergantines 10, las canoas 120._ CABEZA DE VACA, _cap. 44, fol. 33, que refiere en los capitulos siguientes este descubrimiento_.]
Procuró el Adelantado informarse de la nacion de los Carcaráes, y de los Cários: pero los indios no sabian nada de aquella; y de esta decian que estaban con ellos, siendo mentira. Con esto mandó que nos previniésemos para entrar en la provincia, aunque veia el poco provecho que se nos seguia, porque no era hombre para tanta empresa, y le aborrecian todos los capitanes y soldados, tanto como él era perezoso, y poco piadoso con los soldados[27]. Caminamos 18 dias, y no vimos ni á los Cários ni á otros indios, y faltándonos la comida, fué preciso volver al puerto de los Reyes, dando antes órden á Francisco de Rivera, que con otros diez soldados, pasase adelante, y que, no hallando gente á los diez dias de camino, se volviesen á las naves donde los esperábamos.[28] Hallaron estos una nacion populosa, con gran abundancia de maiz, mandioca,[29] y otras raices; mas no se atrevieron á dejarse ver de los indios, antes se volvieron al Adelantado, el cual queria entrar otra vez en esta provincia, pero impidieron las aguas su determinacion. [Nota 27: _En pocos meses descubrió la tierra, que en doce años habia padecido tantos daños por los intrusos gobernadores, sin cuidar de su descubrimiento: tratando inicuamente no solo á los indios, sino á los españoles, que se querellaron á Cabeza de Vaca, á quien los oficiales reales procuraron echar de la tierra, valiéndose de los frailes, porque los prendió como dioses, cap. 41, fol. 32 de sus comentários._]
[Nota 28: _Francisco Rivera se ofreció á proseguir con 6 soldados y 5 indios, y se permitieron._ CABEZA DE VACA, _cap. 76, fol. 51. Fué y volvió, refiriendo lo que dice el mismo_ CABEZA DE VACA, _cap. 69 y 70, fol. 4, vuelta 5._ HERRERA, _cap. 17, fol. 128 y 198_.]
[Nota 29: _Mandeoch ó mandioca es el cazave._ CABEZA DE VACA, _cap. 54. fol. 42, cuyas especies son muchas, y sus nombres trae_ VASCONCELOS, Crónica del Brasil, _cap. 2, núm. 73, fol. 150 y 160_.]
CAPITULO XXXV.
_Vá Hernando de Rivera á los Orejones y Acarés, navegando rio arriba._
Hizo prevenir una nave el Adalantado, con 80 soldados, de que nombró por capitan á Hernando de Rivera, mandándole subiese por el rio Paraguay, buscando la nacion de los indios Xarayes, y que entrase la tierra adentro, dos dias y no mas, y volviese á darle cuenta de la provincia, y sus indios. El primer dia que navegamos, dimos con los indios Orejones, que habitan una isla de 30 leguas rodeada del rio Paraguay se mantienen de mandioca, maiz, batatas, mandubís y otras raices, caza y pesca. Son semejantes á los Sococies. Recibiéronnos bien, y estuvimos con ellos todo el dia, y el siguiente partimos, y nos acompañaron con diez canoas, cuyos indios cazaban fieras, y pescaban dos veces al dia, y nos agasajaban con la caza y pesca.
A los nueve dias de camino, llegamos á los indios Acarés, y hallamos juntos muchos. Son tan altos, y las indias, que no los ví semejantes en todas aquellas provincias, y no comen mas que caza y pesca. Las indias andan cubiertas de la cintura abajo: estan treinta leguas de los Sococies: estuvimos un dia con ellos, y desde aquí se volvieron los Sococies en sus canoas á sus pueblos. Pidió á los Acarés guias nuestro capitan para ir á los Xarayes, y las dieron en ocho canoas, cuyos indios iban pescando y cazando, como los Sococies, bastante comida para mantenernos.
Toman el nombre estos indios de un gran pez, llamado _jacaré_, de tan duro y áspero pellejo, que no le hieren las flechas de los indios, ni otras armas. Vive en el agua, y hace mucho daño á los demas peces: pone en tierra sus huevos, á dos ó tres pasos de la orilla del rio: huele á almizcle, y sabe bien: su carne no es dañosa, y su cola es delicadísimo manjar. Entre nosotros se cree que es animal venenoso, y se llama cocodrilo. Entre otras ficciones que cuentan de él, refieren, que si alguno le mira, ó él le echa su hálito, muere luego, y que si nace en alguna fuente, el único medio de matarle es ponerle delante un espejo, en que viéndose, muere: y otras cosas que, si fuesen verdades hubiera yo muerto mas de cien veces, porque miré y cogí mas de tres mil.
CAPITULO XXXVI.
_Llegan á los Xarayes, y son recibidos y tratados con gran agasajo._
Desde estos indios pasamos á los Xarayes: tardamos nueve dias, aunque solo distan 36 leguas de los Acarés. Es muy numerosa la nacion de estos indios, y aunque no son los verdaderos Xarayes, vive el rey entre ellos, y de su nombre le toman los indios: traen bigotes, y un redondel pendiente de las orejas, y en los labios pedazos de cristal azul como dados, y andan pintados de azul, desde el cuello á las rodillas, como si trageran bordado el pellejo. Las indias se pintan de otro modo, pero tambien azul, ó ceruleo, desde los pechos hasta las rodillas; con tanto primor que dudo haya en Alemania quien las exceda en artificio y lindeza: andan desnudas, y son hermosas. Detuvímonos allí un dia, y en tres navegamos 14 leguas, hasta llegar á un buen pueblo, donde vivia el rey, situado á la ribera del rio Paraguay: su provincia es de cuatro leguas. Rescatamos con los indios dos dias; y porque el rey no estaba allí, resolvimos ir á verle.
Dejamos la nave con doce españoles de guarda, y pedimos á los indios conservasen con ellos la amistad que habiamos hecho: y así lo hicieron.
Prevenidos de todo lo necesario, pasado el rio Paraguay, llegamos al pueblo que era la corte y casa del Rey: el cual nos salió á recibir de paz, una legua antes de llegar, en un campo muy liano, con mas de 12,000 indios. La senda por donde iba, era de ocho pasos de ancho, llena de flores y yerbas; y tan limpia que no se veia una paja ni piedra en ella. Tenia consigo el rey sus músicos, con instrumentos como nuestras flautas, que llamamos _schall-meias_:[30] habia mandado que á la entrada de ambos se hiciese una caza de fieras, y en poco tiempo se cogieron cerca de 30 ciervos y 20 avestruces, ó _ñandús_, que fué muy apacible recibimiento. Entrados en el pueblo, iba señalando posada de dos en dos á los cristianos. Nuestro capitan juntamente con sus oficiales se alojó en el palacio, de que estaba cerca mi posada. Mandó despues el rey _xaraye_ á los indios que diesen á los cristianos cuanto necesitasen. Este fué el aparato y esplendor de la corte de este rey, como supremo señor de la provincia.[31]
[Nota 30: _Nombre que los alemanes dan al caramillo._--EL EDITOR.]
[Nota 31: _Declaracion solemne de este descubrimiento hizo en la Asumpcion Hernando de Rivera, en 3 de Marzo de 1543, y está al fin de los comentários de_ CABEZA DE VACA, _fol. 67, que deshace las equivocaciones de los nombres y otras cosas que se refieren en esta_.]
Cuando gustan de música á la mesa ó en los convites, cantan con flautas y bailan los indios, con tanta destreza, que los cristianos estaban maravillados de verlos: en lo demas son como los indios antecedentes. Las indias hacen para sí unas como capas de algodon, tan sutíl como nuestros tejidos de seda, que llamamos _Arras_, ó _Burschet_, y las tejen con varias figuras de ciervos, avestruces, ovejas indias, ó las que mejor saben hacer. Si corre aire frio, duermen, ó se sientan en ellas dobladas, y tienen otros usos. Son hermosísimas, lascivas, y me parecieron muy blancas.
Habiendo estado allí cuatro dias: preguntó el rey á nuestro capitan, ¿qué queriamos, y adonde ibamos?--Respondíole que buscaba oro y plata, y el Rey le dió una corona de plata de medio marco de peso, una plancha de oro de medio palmo de largo, y la mitad de ancho, y otras cosas hechas de plata: diciéndole, que no tenia mas oro ni plata, y que lo que le daba era el despojo que habia traido de la guerras con las Amazonas.
Mucho nos alegramos al oir Amazonas, y demas la opulencia que refirió: y al punto preguntó el capitan al rey si por tierra ó mar podíamos ir á ellas, ¿y cuanto distaban?--Respondíole que solo podia irse por tierra, y se llegaria en dos meses á su provincia; con lo cual determinamos buscarlas.
CAPITULO XXXVII.
_Vamos en busca de las Amazonas, y se describen los indios Paresis y Urtueses_.
Estas Amazonas solo tienen un pecho ó teta: sus maridos van á verlas tres ó cuatro veces al año; si paren varon, se lo envian á su padre; si es hembra, la guardan, y le queman el pecho derecho para que pueda usar bien el arco y armas en las guerras con sus enemigos, porque son mugeres belicosas. Habitan en una gran isla, en la cual no tienen oro ni plata, que esto lo hay en tierra firme donde viven los indios, y se vió que tienen grandes tesoros. Es nacion muy numerosa, y su rey se llama _Paitití_.[32] Pidió el capitan Hernando Rivera al rey _xaraye_ (que tambien nos habia dicho el nombre del pueblo), algunos indios para llevar el fardage, y llegar á lo mas remoto de la provincia, buscándolas. Díole lo que pedia, pero advirtiéndole que entonces estaba inundada toda la provincia, y que seria muy difícil y trabajoso el viage, y aun inútil, porque no era posible por aquel tiempo llegar á ella. No quisimos creerle, é instándole á que diese los indios, dió veinte al capitan, y cinco á cada soldado, que nos sirviesen y llevasen nuestras mochilas.
[Nota 32: FRAY MARTIN SARMIENTO _en su demostracion_ Crítico-Apologética, _disc. 16, par. 9, fol. 216, tom. 5, hace mencion del autor, así: "no me detengo en las mismas noticias que Ulderico Schmidel, viagero original, dió de las Amazonas al sur del Marañon, antes de Orellana, y fol. 219_."]