Viage al Parnaso La Numancia (Tragedia) y El Trato de Argel (Comedia)

Part 9

Chapter 9 4,105 words Public domain Markdown

Está muy bien, y es buena coyuntura La que me ofrecen los propicios signos Para invocar de la región oscura Los feroces espiritus malignos: Presta atentos oidos á mis versos. Fiero Pluton, que en la region oscura Entre ministros de animos perversos Te cupo de reynar suerte y ventura, Haz, aunque sean de tu gusto adversos, Cumplidos mis deseos, y en la dura Ocasion que te invoco, no te tardes Ni á ser mas oprimido de mí aguardes. Quiero que al cuerpo que aquí está enterrado, Vuelvas el alma que le daba vida, Aunque el fiero Caron del otro lado La tenga en la ribera denegrida, Y aunque en las tres gargantas del airado Cerbero esté penada y escondida, Salga, y torne á la luz del mundo nuestro, Que luego tornará al escuro vuestro; Y pues ha de salir, salga informada Del fin que ha de tener guerra tan cruda, Y desto no me encubra ó calle nada, Ni me dexe confuso y con mas duda La platica desta alma desdichada, De toda ambiguidad libre y desnuda Tiene de ser. Inviala, qué esperas? Esperas á que hable con mas veras? No revolveis la piedra, desleales? Decid, ministros falsos, qué os detiene? Cómo? no me haveis dado ya señales De que haceis lo que digo, y me conviene? Buscais con deteneros vuestros males, O gustais de que yo al momento ordene De poner en efecto los conjuros Que ablandan vuestros fieros pechos duros? Ea pues, vil canalla, mentirosa, Aparejaos á duro sentimiento, Pues sabeis que mi voz es poderosa De doblaros la rabia y el tormento. Dime traidor esposo de la esposa Que seis meses del año á su contento Está sin tí, haciendote cornudo,[A] Porqué á mis peticiones estás mudo? Este hierro bañado en agua clara Que al suelo no tocó en el mes de Mayo, Herirá en esta piedra, y hará clara Y patente la fuerza deste ensayo.

[Footnote A: _Alusión á las puntas ó cuernos de la luna, quando crece ó mengua_.]

_Con el agua de la redoma clara baña el hierro de la lanza, y luego hiere en la tabla, y debaxo ó sueltense cohetes, ó hagase el rumor con el barril de piedras_.

Ya parece, canalla, que á la clara Dais muestras de que os toma cruel desmayo. Qué rumores son estos, ea malvados, Que alfin venis, aunque venis forzados? Levantad esta piedra, fementidos, Y descubridme el cuerpo que aqui yace. Qué es esto? qué tardais? á dó sois idos? Cómo mi mandado al punto no se hace? No os curais de amenazas, descreidos? Pues no espereis que mas os amenace: Esta agua negra del Estigio lago Dará á vuestra tardanza presto el pago. Agua de la fatal negra laguna, Cogida en triste noche, escura y negra, Por el poder que en ti junto se auna, A quien otro poder ninguno quiebra, ...... diabolica importuna, Y á quien la primer forma de culebra Tomó, conjuro, apremio, pido y mando, Que venga á obedecerme aqui volando.

_Rocia con el agua la sepultura, y abrese_.

O mal logrado mozo, sal ya fuera, Y vuelve á ver el sol claro y sereno; Dexa aquella region do no se espera En ella un dia sosegado y bueno; Dame, pues puedes, relacion entera De lo que has visto en el profundo seno Digo, de aquello á que mandado eres, Y mas, si al caso toca, y tu pudieres.

_Sale el_ CUERPO _amortajado, con un rostro de mascara, descolorido, como de muerto, y va saliendo poco á poco, y en saliendo, dexase caer en el teatro sin mover pie ni mano hasta su tiempo_.

Qué es esto? no respondes? no revives? Otra vez has gustado de la muerte? Pues yo haré que con tu pena avives, Y tengas el hablar á buena suerte, Pues eres de los nuestros, no te esquives De hablarme y responderme, mira, advierte Que si callas, haré que con tu mengua Sueltes la atada y encogida lengua.

_Rocia el cuerpo con el agua amarilla, y luego le azota con un azote_.

Espiritus malignos, no aprovecha? Pues esperad, saldrá el agua encantada Que hará mi voluntad tan satisfecha, Quanto es la vuestra perfida y dañada, Y aunque esta carne fuera polvos hecha, Siendo con este azote castigada, Cobrará nueva aunque ligera vida, Del aspero rigor suyo oprimida.

_Menease y estremecese el cuerpo á este punto_.

Alma rebelde, vuelve al aposento Que pocas horas ha desocupaste.

_El_ CUERPO.

Cese la furia del rigor violento, Tuyo, Marquino, baste, triste, baste La que yo paso en la region escura, Sin que tú crezcas mas mi desventura. Engañaste, si piensas que recibo Contento de volver á esta penosa, Misera y corta vida, que aora vivo, Que ya me va faltando presurosa; Antes me causas un dolor esquivo, Pues otra vez la muerte rigurosa Triunfará de mi vida y de mi alma, Mi enemigo tendrá doblada palma, El qual con otros del escuro vando, De los que son sujetos á aguardarte, Está con rabia en torno, aqui esperando A que acabe, Marquino, de informarte Del lamentable fin, del mal nefando, Que de Numancia puedo asegurarte, La qual acabará á las mismas manos De los que son á ella mas cercanos. No llevarán Romanos la victoria De la fuerte Numancia, ni ella menos Tendrá del enemigo triunfo ó gloria, Amigos y enemigos, siendo buenos, No entiendas que de paz havrá memoria, Que rabia alverga en sus contrarios senos: El amigo cuchillo el homicida De Numancia será, y será su vida,

_Arrojase en la sepultura, y dice_:

Y quedate, Marquino, que los hados No me conceden mas hablar contigo, Y aunque mis dichos tengas por trocados, Al fin saldrá verdad lo que te digo.

MARQUINO.

O tristes signos, signos desdichados, Si esto ha de suceder del pueblo, amigo, Primero que mirar tal desventura, Mi vida acabe en esta sepultura.

_Arrojase_ MARQUINO _en la sepultura_.

MORANDRO.

Mira, Leoncio, si ves, Por do yo pueda decir, Que no me haya de salir Todo mi gusto al reves! De toda nuestra ventura Cerrado está ya el camino, Sino, digalo, Marquino, El muerto, y la sepultura,

LEONCIO.

Que todas son ilusiones, Quimeras y fantasias, Agueros y hechicerias, Diabolicas invenciones: No muestres que tienes poca Ciencia en creer desconciertos, Que poco cuidan los muertos De lo que á los vivos toca.

MILVIO.

Nunca, Marquino, hiciera Desatino tan estraño, Si nuestro futuro daño Como presente no viera: Avisemos este caso Al pueblo, que está mortal; Mas para dar nueva tal Quién podrá mover el paso?

JORNADA III.

SCENA I.

INTERLOCUTORES

CIPION, JUGURTA, _y_ GAYO MARIO.

CIPION.

En forma estoy contento en mirar como Corresponde á mi gusto la ventura, Y esta libre nacion soberbia domo Sin fuerzas, solamente con cordura. En viendo la ocasion, luego la tomo, Porque sé que si corre, y se apresura, Y si se pasa, en cosas de la guerra El credito consume y vida atierra. Juzgabades á loco desvario Tener los enemigos encerrados, Y que era mengua del Romano brio, No vencerlos con modos mas usados: Bien sé que lo havrán dicho, mas yo fio Que los que fueren practicos soldados, Diran que es de tener en mayor cuenta La victoria que menos es sangrienta. Qué gloria puede haver mas levantada En las cosas de guerra que aqui digo, Que sin quitar de su lugar la espada Vencer y sujetar al enemigo? Que quando la victoria es grangeada Con la sangre vertida del amigo, El gusto mengua que causar pudiera La que sin sangre tal, ganada fuera.

_Aqui ha de sonar una trompeta desde el muro de Numancia_.

QUINTO FABIO.

Oye, señor, que de Numancia suena El són de una trompeta, y me asiguro Que decirte algo desde allá se ordena, Pues el salir acá lo estorva el muro. Corabino se ha puesto en una almena, Y una señal ha hecho de seguro: Lleguemonos mas cerca.

CIPION.

Sea, lleguemos.

GAYO MARIO.

No mas: que dende aqui le entenderemos.

_Ponese_ CORABINO _encima de la muralla con bandera blanca puesta en una lanza_.

CORABINO.

Romanos, ah Romanos, puede acaso Ser de vosotros esta voz oida?

GAYO MARIO.

Puesto que mas la baxes, y hables paso, Qualquiera tu razon será entendida.

CORABINO.

Decid al General, que acerque el paso Al foso, porque viene dirigida A él una embaxada.

CIPION.

Dila presto, Que yo soy Cipion.

CORABINO.

Escucha el resto. Dice Numancia, General prudente, Que consideres bien que ha muchos años Que entre la nuestra y tu Romana gente Duran los males de la guerra estraños, Y que por evitar que no se aumente La dura pestilencia destos daños, Quiere, si tu quisieres, acaballa, Con una breve y singular batalla. Un soldado se ofrece de los nuestros A combatir cerrado en estacada, Con qualquiera esforzado de los vuestros Por acabar contienda tan pesada, Y si los hados fueren tan siniestros, Que el uno quede sin la vida amada, Si fuere el nuestro, darse ha la tierra, Si el tuyo fuere, acabese la guerra: Y por seguridad deste concierto, Daremos á tu gusto los rehenes. Bien sé que en él vendrás, porque estás cierto De los soldados que á tu cargo tienes, Y sabes que el menor en campo abierto Hará sudar el pecho, el rostro y sienes Al mas aventajado de Numancia: Ansi que está sigura tu ganancia. Respondeme, señor, si estas en ello, Porque á la execucion se venga luego.

CIPION.

Donaire es lo que dices, risa, juego, Y loco el que pensase de hacello. Usad el medio del humilde ruego, Si quereis que se escape vuestro cuello De probar el rigor y filos diestros Del Romano cuchillo y brazos nuestros. La fiera que en la jaula está encerrada Por su selvatiquez y fuerza dura, Si puede alli con maña ser domada Y con el tiempo y medios de cordura, Quien la dexase ir libre y desatada, Daria grandes muestras de locura: Bestias sois, y por tales encerrados Os tengo donde haveis de ser domados: Mia será Numancia á pesar vuestro, Sin que me cueste un minimo soldado, Y el que teneis vosotros por mas diestro Rompa por ese foso trincheado, Y si en esto os parece que yo muestro Un poco mi valor acobardado, El viento lleve agora esta verguenza, Y vuelvale la fama quando os venza.

_Vanse_ CIPION _y los suyos_.

CORABINO.

No escuchas mas, cobarde? ya te escondes? Enfadate la igual justa batalla? Mal con tu nombradia correspondes, Mal podrás deste modo sustentalla; En fin, como cobarde me respondes: Cobardes sois, Romanos, vil canalla, En vuestra muchedumbre confiados, Y no en los diestros brazos levantados. Perfidos, desleales, fementidos, Crueles, revoltosos y tiranos, Ingratos, codiciosos, mal nacidos, Pertinaces, feroces y villanos, Adulteros, infames, conocidos Por de industriosas, mas cobardes manos, Qué gloria alcanzareis en darnos muerte Teniendonos atados desta suerte? Encerrado escuadron, ó manga suelta En la campaña rasa, do no pueda Estorbar la mortal fiera revuelta El ancho foso y muro que la veda, Fuera bien que sin dar el pie la vuelta Y sin tener jamas la espada queda Ese exercito mucho bravo vuestro, Se viera con el poco flaco nuestro. Mas como siempre estais acostumbrados A vencer con ventajas y con mañas, Estos conciertos en valor fundados No los admiten bien vuestras marañas: Liebres en pieles fieras disfrazados, Load y engrandeced vuestras hazañas, Que espero en el gran Jupiter de veros Sujetos á Numancia y á sus fueros.

_Baxase, y torna á salir luego con todos los Numantinos que salieron en el principio de la segunda jornada, excepto_ MARQUINO, _que se arrojó en la sepultura, y sale tambien_ MORANDRO.

TEOGENES.

En terminos nos tiene nuestra suerte, Dulces amigos, que será ventura Acabar nuestros daños con la muerte; Por nuestro mal, por nuestra desventura, Vistes del sacrificio el triste aguero, Y á Marquino tragar la sepultura: El desafio no ha importado un cero: De intentar que nos queda, no lo siento, Sino es acelerar el fin postrero. Esta noche se muestre el ardimiento Del Numantino acelerado pecho, Y pongase por obra nuestro intento: El enemigo muro sea deshecho, Salgamos á morir á la campaña, Y no como cobardes en estrecho. Bien sé que solo sirve esta hazaña De que á nuestro morir se mude el modo, Que con ella la muerte se acompaña.

CORABINO.

Con ese parecer yo me acomodo, Morir quiero rompiendo el fuerte muro, Y deshacelle por mi mano todo. Mas tieneme una cosa mal seguro, Que si nuestras mugeres saben esto, De que no haremos nada os aseguro. Quando otra vez tuvimos presupuesto De salir y dexallas, cada uno Fiado en su caballo y brazo diestro, Ellas que el trato á ellas importuno Supieron, al momento nos robaron Los frenos, sin dexarnos solo uno. Entonces el salir nos estorbaron, Y ansi lo harán agora facilmente, Si las lagrimas muestran que mostraron.

MORANDRO.

Nuestro disignio á todas es patente, Todas lo saben, ya no queda alguna Que no se quexa dello amargamente; Y dicen que en la buena ó ruin fortuna Quieren en vida y muerte acompañarnos, Aunque su compañia es importuna.

_Aqui entran quatro ó mas mugeres de Numancia, y con ellas_ LIRA, _las mugeres traen unas figuras de niños en los brazos, y otros de las manos, excepto_ LIRA _que no trae ninguno_.

Veislas aqui do vienen á rogaros, No las dexeis en tantos embarazos, Aunque seais de acero han de ablandaros. Los tiernos hijos vuestros en los brazos Las tristes traen: no veis con qué señales De amor les dan los ultimos abrazos?

PRIMERA.

Dulces señores nuestros, si en los males Hasta aqui de Numancia padecidos, Que son menores los que son mortales, Y en los bienes tambien que ya son idos, Siempre mostramos ser mugeres vuestras, Y vosotros tambien nuestros maridos, Porqué en las ocasiones tan siniestras Que el cielo airado agora nos ofrece, Nos dais de aquel amor tan cortas muestras? Hemos sabido, y claro se parece Que en las Romanas armas arrojaros Quereis, pues su rigor menos empece Que no la hambre de que veis cercaros, De cuyas flacas manos desabridas Por imposible tengo el escaparos. Peleando quereis dexar las vidas, Y dexarnos tambien desamparadas, A deshonras y muertes ofrecidas. Nuestro cuello ofreced á las espadas Vuestras primero, que es mejor partido, Que vernos de enemigos deshonradas. Yo tengo en mi intencion estatuido Que si puedo, haré quanto en mi fuere Por morir do muriere mi marido, Y esto mesmo hará la que quisiere Mostrar que no los miedos de la muerte Le estorban, de querer á quien bien quiere En buena, ó mala, en dulce, ó amarga suerte.

OTRA.

Qué pensais, varones claros? Revolveis aun todavia En la triste fantasia De dexarnos y ausentaros? Quereis dexar por ventura A la Romana arrogancia Las virgines de Numancia Para mayor desventura? Y á los libres hijos nuestros Quereis esclavos dexallos? No será mejor ahogallos Con los propios brazos vuestros? Quereis hartar el deseo De la Romana codicia, Y que triunfe su injusticia De nuestro justo trofeo? Serán por agenas manos Nuestras casas derribadas: Y las bodas esperadas Hanlas de gozar Romanos? En salir hareis error, Que acarrea cien mil yerros, Porque dexais sin los perros El ganado, y sin señor. Si al foso quereis salir Llevadnos en tal salida, Porque tendremos por vida A vuestros lados morir. No apresureis el camino Al morir, porque su estambre Cuidado tiene la hambre. De cercenarla contino.

OTRAS.

Hijos destas tristes madres, Qué es esto? cómo no hablais? Y con lagrimas rogais Que no os dexen vuestros padres? Basta que la hambre insana Os acabe con dolor, Sin esperar el rigor De la aspereza Romana. Decildes que os engendraron Libres, y libres nacistes, Y que vuestras madres tristes Tambien libres os criaron. Decildes que pues la suerte Nuestra va tan de caida, Que como os dieron la vida, Ansi mismo os den la muerte. O muros desta ciudad, Si podeis hablad, decid, Y mil veces repetid: Numantinos, libertad. Los templos, las casas nuestras Levantadas en concordia Os piden misericordia, Hijos y mugeres vuestras. Ablandad, claros varones, Esos pechos diamantinos, Y mostrad qual Numantinos Amorosos corazones: Que no por romper el muro Remediais un mal tamaño, Antes en ello está el daño Mas propincuo y mas seguro.

LIRA.

Tambien las tiernas doncellas Ponen en vuestra defensa El remedio de su ofensa, Y el alivio á sus querellas. No dexeis tan ricos robos A las codiciosas manos, Mirad que son los Romanos Hambrientos y fieros lobos. Desesperacion notoria Es esta que hacer quereis, A donde solo hallareis Breve muerte y larga gloria. Mas ya que salga mejor Que yo pienso, esta hazaña, Qué ciudad hay en España Que quiera daros favor? Mi pobre ingenio os advierte Que si haceis esta salida, Al enemigo dais vida, Y á toda Numancia muerte. De vuestro acuerdo gentil Los Romanos burlarán; Porque, decidme, qué harán Tres mil contra ochenta mil? Aunque estuviesen abiertos Los muros y sin defensa, Seriades con ofensa Mal vengados y bien muertos. Mejor es que la ventura Del daño que el cielo ordene, O nos salve, ó nos condene, De la vida ó sepultura.

TEOGENES.

Limpiad los ojos humidos del llanto, Mugeres tiernas, y tené entendido Que vuestra angustia la sentimos tanto, Que responde al amor nuestro subido, Ora crezca el dolor, ora el quebranto, Sea por nuestro bien diminuido, Jamas en vida ó muerte os dejaremos, Antes en muerte y vida os serviremos. Pensabamos salir al foso ciertos Antes de alli morir que de escaparnos, Pues fuera quedar vivos aunque muertos, Si muriendo pudieramos vengarnos; Mas pues nuestros disignios descubiertos Han sido, y es locura aventurarnos, Amados hijos y mugeres nuestras, Nuestras vidas serán de hoy mas las vuestras. Solo se ha de mirar que el enemigo No alcance de nosotros triunfo y gloria, Antes ha de servir él de testigo Que apruebe y eternice nuestra historia; Y si todos venis en lo que digo Mil siglos durará nuestra memoria, Y es que no quede cosa aqui en Numancia De do el contrario pueda haver ganancia. En medio de la plaza se haga un fuego, En cuya ardiente llama licenciosa Nuestras riquezas todas se echen luego Desde la pobre á la mas rica cosa, Y esto podeis tener á dulce juego, Quando os declare la intención honrosa Que se ha de efectuar, despues que sea Abrasada qualquier rica presea. Y para entretener por alguna hora La hambre que ya roe nuestros huesos, Hareis descuartizar luego á la hora Esos tristes Romanos que están presos, Y sin del chico al grande hacer mejora, Repartanse entre todos, que con esos Será nuestra comida celebrada Por estraña cruel necesitada. Amigos, qué os parece? estais en esto?

CORABINO.

Digo que á mi me tiene satisfecho, Y que á la execucion se venga presto De tan estraño y tan honroso hecho.

TEOGENES.

Pues yo de mi intencion os diré el resto Despues que sea lo que digo hecho. Vamos á ser ministros todos luego De encender el ardiente y rico fuego.

MUGER PRIMERA.

Nosotras desde aqui ya comenzamos A dar con voluntad nuestros arreos, Y á la vida las vuestras entregamos Como se han entregado los deseos.

LIRA.

Ea pues, caminemos, vamos, vamos, Y abrasense en un punto los trofeos Que pudieran hacer ricas las manos, Y aun hartar la codicia de Romanos.

_Vanse todos, y al salir_ MORANDRO, _ase á_ LIRA _por el brazo, y detienela_.

MORANDRO.

No vayas tan de corrida, Lira, dexame gozar Del bien que me puede dar En la muerte alegre vida: Dexa que miren mis ojos Un rato tu hermosura, Pues tanto mi desventura Se entretiene en mis enojos. O dulce Lira, que sueñas Contino en mi fantasia Con tan suave harmonia Que vuelve en gloria mis penas! Qué tienes? qué estás pensando, Gloria de mi pensamiento?

LIRA.

Pienso como mi contento Y el tuyo se va acabando, Y no será su homicida El cerco de nuestra tierra, Que primero que la guerra Se me acabará la vida.

MORANDRO

Qué dices, bien de mi alma?

LIRA. Que me tiene tal la hambre, Que de mi vital estambre Llevará presto la palma. Qué tálamo has de esperar De quien está en tal estremo, Que te aseguro que temo Antes de un hora espirar. Mi hermano ayer espiró De la hambre fatigado, Y mi madre ya ha acabado, Que la hambre la acabó. Y si la hambre y su fuerza No ha rendido mi salud, Es porque la juventud Contra su rigor se esfuerza. Pero como ha tantos dias Que no le hago defensa, No pueden contra su ofensa Las debiles fuerzas mias.

MORANDRO.

Enjuga, Lira, los ojos, Dexa que los tristes mios Se vuelvan corrientes rios Nacidos de tus enojos; Y aunque la hambre ofendida Te tenga tan sin compas, De hambre no morirás Mientras yo tuviere vida. Yo me ofrezco de saltar El foso y el muro fuerte, Y entrar por la misma muerte Para la tuya escusar. El pan que el Romano toca Sin que el temor me destruya, Lo quitaré de la suya Para ponerlo en tu boca. Con mi brazo haré carrera A tu vida y á mi muerte, Porque mas me mata el verte, Señora, de esa manera. Yo te traeré de comer A pesar de los Romanos, Si ya son estas mis manos Las mismas que solian ser.

LIRA.

Hablas como enamorado, Morandro, pero no es justo Que ya tome gusto el gusto Con tu peligro comprado. Poco podrá sustentarme Qualquier robo que harás, Aunque mas cierto hallarás El perderte que ganarme. Goza de tu mocedad En fresca edad y crecida, Que mas importa tu vida Que la mia, á la ciudad. Tu podrás bien defendella De la enemiga asechanza, Que no la flaca pujanza Desta tan triste doncella. Ansi que, mi dulce amor, Despide ese pensamiento, Que yo no quiero sustento Ganado con tu sudor. Que aunque puedas alargar Mi muerte por algun dia, Esta hambre que porfia, En fin nos ha de acabar.

MORANDRO.

En vano trabajas, Lira, De impidirme este camino, Do mi voluntad y signo Allá me convida y tira. Tu rogarás entretanto A los Dioses, que me vuelvan Con despojos que resuelvan Tu miseria y mi quebranto.

LIRA.

Morandro, mi dulce amigo, No vayas, que se me antoja Que de tu sangre veo roja La espada del enemigo. No hagas esta jornada, Morandro, bien de mi vida, Que si es mala la salida, Es muy peor la tornada. Si quiero aplacar tu brio, Por testigo pongo al cielo, Que de mi daño recelo Y no del provecho mio. Mas si acaso, amado amigo, Prosigues esta contienda, Lleva este abrazo por prenda De que me llevas contigo.

MORANDRO.

Lira, el cielo te acompañe: Vete, que á Leoncio veo.

LIRA.

Y á ti te cumpla el deseo, Y en ninguna parte dañe.

LEONCIO _ha de estar escuchando todo lo que ha pasado entre su amigo_ MORANDRO _y_ LIRA.

LEONCIO.

Terrible ofrecimiento es el que has hecho, Y en él, Morando, se nos muestra claro Que no hay cobarde enamorado pecho, Aunque de tu virtud y valor raro Debe mas esperarse; mas yo temo Que el hado infeliz se muestre avaro. He estado atento al miserable estremo En que te ha dicho Lira que se halla, Indigno cierto á su valor supremo: Y que tu has prometido de libralla Deste presente daño, y arrojarte En las armas Romanas á batalla. Yo quiero, buen amigo, acompañarte, Y en empresa tan justa y tan forzosa Con mis pequeñas fuerzas ayudarte.

MORANDRO.

O mitad de mi alma! ó venturosa Amistad no en trabajos dividida, Ni en la ocasion mas prospera y dichosa! Goza, Leoncio, de la dulce vida, Quedate en la ciudad, que yo no quiero Ser de tus verdes años homicida: Yo solo tengo de ir, yo solo espero Volver con los despojos merecidos A mi inviolable fe y amor sincero.

LEONCIO.

Pues ya tienes, Morandro, conocidos Mis deseos, que en buena ó mala suerte Al sabor de los tuyos van medidos. Sabrás que no los miedos de la muerte De ti me apartarán un solo punto, Ni otra cosa (si la hay) que sea mas fuerte. Contigo tengo de ir, contigo junto He de volver, si ya el cielo no ordena Que quede en tu defensa allá difunto.

MORANDRO.

Quedate, amigo! queda enhorabuena, Porque si yo acabáre aqui la vida En esta empresa de peligro llena, Tu puedas á mi madre dolorida Consolar en el trance riguroso, Y á la esposa de mí tanto querida.

LEONCIO.

Cierto que estás, amigo, muy donoso En pensar que tú muerto, quedaria Yo con tal quietud y tal reposo, Que de consuelo alguno serviria A la doliente madre y triste esposa: Pues en la tuya está la muerte mia, Seguirte tengo en la ocasion dudosa, Mira como ha de ser, Morandro, amigo, Y en el quedarme no me hables cosa.

MORANDRO.

Pues no puedo estorvarte el ir conmigo, En el silencio de la noche oscura Tenemos de asaltar al enemigo; Lleva ligeras armas, que ventura Es la que ha de ayudar al alto intento, Que no la malla entretegida y dura: Lleva ansi mismo puesto el pensamiento En robar y traer á buen recado Lo que pudieres mas de bastimento.

LEONCIO.

Vamos, que no saldré de tu mandado.

SCENA II. DOS NUMANTINOS.

PRIMERO.

Derrama, ó dulce hermano, por los ojos El alma en llanto amargo convertida, Venga la muerte y lleve los despojos De nuestra miserable y triste vida.

SEGUNDO.