Viage al Parnaso La Numancia (Tragedia) y El Trato de Argel (Comedia)
Part 7
No sé si del ruido de la batalla, ó del vapor que arrojó de sí la tierra, empapada en la sangre de los contrarios, me han dado unos vaguidos de cabeza, que verdaderamente me tienen como tonto, y no acierto á escribir cosa que sea de gusto, ni de provecho: asi, si vm. viere por allá que algunos poetas, aunque sean de los mas famosos, escriben y componen impertinencias y cosas de poco fruto, no los culpe, ni los tenga en menos, sino que disimule con ellos; que pues yo que soy el padre y el inventor de la poesia, deliro y parezco mentecato, no es mucho que lo parezcan ellos.
Envio á vm. unos privilegios, ordenanzas y advertimientos, tocantes á los poetas: vm. los haga guardar y cumplir al pie de la letra, que para todo ello doy á vm. mi poder cumplido quanto de derecho se requiere.
Entre los poetas que aqui vinieron con el señor Pancracio de Roncesvalles, se quejaron algunos de que no iban en la lista de los que Mercurio llevó á España, y que asi vm. no los havia puesto en su Viage. Yo les dixe, que la culpa era mia y no de Vm. pero que el remedio deste daño estaba en que procurasen ellos ser famosos por sus obras, que ellas por sí mismas les darian fama y claro renombre, sin andar mendigando agenas alabanzas.
De mano en mano, si se ofreciere ocasion de mensagero, ire enviando mas privilegios, y avisando de lo que en este monte pasare. Vm. haga lo mesmo, avisandome de su salud, y de la de todos los amigos.
Al famoso Vicente Espinel dará vm. mis encomiendas, como á uno de los mas antiguos y verdaderos amigos que yo tengo.
Si D. Francisco de Quevedo no huviere partido para venir á Sicilia, donde le esperan, toquele vm. la mano, y digale que no dexe de llegar á verme, pues estaremos tan cerca; que quando aqui vino, por la subita partida no tuve lugar de hablarle.
Si vm. encontrare por allá algun transfuga de los veinte que se pasaron al vando contrario, no les diga nada, ni los aflija, que harta mala ventura tienen, pues son como demonios, que se llevan la pena y la confusion con ellos mesmos, do quiera que vayan.
Vm. tenga cuenta con su salud, y mire por sí, y guardese de mí, especialmente en los caniculares, que aunque le soy amigo, en tales dias no va en mi mano, ni miro en obligaciones, ni en amistades.
Al señor Pancracio de Roncesvalles tengale vm. por amigo, y comuniquelo; y pues es rico no se le dé nada que sea mal poeta. Y con esto nuestro señor guarde á vm. como puede y yo deseo. Del Parnaso á 22. de Julio, el dia que me calzo las espuelas para subirme sobre la Canicula, 1614. Servidor de Vm. _Apolo Lucido_
En acabando la Carta, vi que en un papel aparte venia escrito.
_PRIVILEGIOS, ORDENANZAS, y advertencias, que Apolo envia á los poetas Españoles_.
Es el primero, que algunos poetas sean conocidos tanto por el desaliño de sus personas, como por la fama de sus versos.
Item, que si algun poeta dixere que es pobre, sea luego creido por su simple palabra, sin otro juramento ò averiguacion alguna.
Ordenase, que todo poeta sea de blanda y de suave condicion, y que no mire en puntos, aunque los traiga sueltos en sus medias.
Item, que si algun poeta llegáre á casa de algun su amigo ò conocido, y estuviere comiendo y le convidare, que aunque él jure que ya ha comido, no se le crea en ninguna manera, sino que le hagan comer por fuerza, que en tal caso no se le hara muy grande.
Item, que el mas pobre poeta del mundo, como no sea de los Adanes y Matusalenes, pueda decir que es enamorado, aunque no lo esté, y poner el nombre á su dama como mas le viniere á cuento, ora llamandola Amarili, ora Anarda, ora Clori, ora Filis, ora Filida, ò ya Juana Tellez, ò como mas gustare, sin que desto se le pueda pedir ni pida razon alguna.
Item, se ordena que todo poeta de qualquier calidad y condicion que sea, sea tenido y le tengan por hijodalgo en razon del generoso exercicio en que se ocupa, como son tenidos por cristianos viejos los niños que llaman de la piedra.
Item, se advierte que ningun poeta sea osado de escribir versos en alabanzas de principes y señores, por ser mi intencion y advertida voluntad, que la lisonja ni la adulacion no atraviesen los umbrales de mi casa.
Item, que todo poeta comico, que felizmente huviere sacado á luz tres comedias, pueda entrar sin pagar en los teatros, si ya no fuere la limosna de la segunda puerta, y aun esta, si pudiese ser, la escuse.
Item, se advierte que si algun poeta quisiere dar á la estampa algun libro que él huviere compuesto, no se dé á entender que por dirigirle á algun Monarca, el tal libro ha de ser estimado, porque si él no es bueno, no le adobará la direccion, aunque sea hecha al prior de Guadalupe.
Item, se advierte que todo poeta no se desprecie de decir que lo es, que si fuere bueno, será digno de alabanza, y si malo, no faltará quien lo alabe, que quando nace la escoba &c.
Item, que todo buen poeta pueda disponer de mí, y de lo que hay en el cielo á su beneplacito: conviene á saber, que los rayos de mi cabellera los pueda trasladar y aplicar á los cabellos de su dama, y hacer dos soles sus ojos, que conmigo serán tres, y asi andará el mundo mas alumbrado; y de las estrellas, signos y planetas puede servirse de modo, que quando menos lo piense, la tenga hecha una esfera celeste.
Item, que todo poeta á quien sus versos le huvieren dado á entender que lo es, se estime y tenga en mucho, ateniendose á aquel refran: ruin sea el que por ruin se tiene.
Item, se ordena que ningun poeta grave haga corrillo en lugares públicos, recitando sus versos, que los que son buenos en las aulas de Atenas se havian de recitar, que no en las plazas.
Item, se da por aviso particular que si alguna madre tuviere hijos pequeñuelos, traviesos y llorones, los pueda amenazar y espantar con el coco, diciendoles: guardaos, niños, que viene el poeta fulano, que os echará con sus malos versos en la sima de Cabra, ò en el pozo Airon.
Item, que los dias de ayuno no se entienda que los ha quebrantado el poeta que aquella mañana se ha comido las uñas al hacer de sus versos.
Item, se ordena que todo poeta que diere en ser espadachin, valenton y arrojado, por aquella parte de la valentia se le desague y vaya la fama que podia alcanzar por sus buenos versos.
Item, se advierte que no ha de ser tenido por ladron el poeta que hurtare algun verso ageno, y le encajare entre los suyos, como no sea todo el concepto y toda la copla entera, que en tal caso tan ladron es como Caco.
Item, que todo buen poeta, aunque no haya compuesto poema heroico, ni sacado al teatro del mundo obras grandes, con qualesquiera aunque sean pocas pueda alcanzar renombre de Divino, como le alcanzaron Garci Laso de la Vega, Francisco de Figueroa, el capitan Francisco de Aldana, y Hernando de Herrera.
Item, se da aviso que si algun poeta fuere favorecido de algun principe, ni le visite á menudo, ni le pida nada, sino dexese llevar de la corriente de su ventura, que el que tiene providencia de sustentar las sabandijas de la tierra y los gusarapos del agua, la tendrá de alimentar á un poeta por sabandija que sea.
En suma, estos fueron los privilegios, advertencias y ordenanzas que Apolo me envió, y el señor Pancracio de Roncesvalles me truxo, con quien quede en mucha amistad, y los dos quedamos de concierto de despachar un propio con la respuesta al señor Apolo, con las nuevas desta Corte. Darase noticia del dia para que todos sus aficionados le escriban.
_LA NUMANCIA._
TRAGEDIA
DE MIGUEL DE CERVANTES SAAVEDRA.
INTERLOCUTORES.
CIPION. JUGURTA. GAYO MARIO. DOS EMBAXADORES DE NUMANCIA. SOLDADOS ROMANOS. QUINTO FABIO. MAXIMO: _hermano de Cipion_.
JORNADA I.
SCENA I.
_Salen_ CIPION _y_ JUGURTA.
CIPION.
Esta dificil y pesada carga Que el senado Romano me ha encargado, Tanto me aprieta, me fatiga y carga, Que ya sale de quicio mi cuidado: Guerra de curso tan estraño y larga, Y que tantos Romanos ha costado, Quién no estará suspenso al acabarla, O quién no temerá de renovarla?
JUGURTA.
Quién, Cipion? quien tiene la ventura Y el valor nunca visto, que en tí encierras, Pues con ello y con él está segura La victoria y el triunfo destas guerras.
CIPION.
El esfuerzo regido con cordura Allana al suelo las mas altas sierras, Y la fuerza feroz de loca mano Aspero vuelve lo que está mas llano: Mas no hay que reprimir á lo que veo. La furia del exercito presente, Que olvidado de gloria y de trofeo Yace embebido en la lascivia ardiente: Esto solo pretendo, esto deseo Volver á nuevo trato á nuestra gente, Que enmendado primero el que es amigo, Sujetaré mas presto al enemigo. Mario?
_Sale_ GAYO MARIO.
GAYO MARIO.
Señor?
CIPION.
Haz que á noticia venga De todo nuestro exercito en un punto, Que sin que estorbo alguno le detenga Parezca en este sitio todo junto, Porque una breve platica ó arenga Les quiero hacer.
GAYO MARIO.
Harelo en este punto.
CIPION.
Camina, porque es bien que sepan todos Mis nuevas trazas y sus viejos modos.
_Vase_ GAYO MARIO.
JUGURTA.
Séte decir, señor, que no hay soldado Que no te tema juntamente y te ame; Y porque ese valor tuyo estremado De Antartico á Calisto se derrame, Cada qual con feroz animo osado, Quando la trompa á la ocasión le llame, Piensa de hacer en tu servicio cosas Que pasen las hazañas fabulosas.
CIPION.
Primero es menester que se refrene El vicio que entre todos se derrama, Que si este no se quita, en nada tiene Con ellos que hacer la buena fama: Si este daño común no se previene, Y se dexa arraigar su ardiente llama, El vicio solo puede hacernos guerra Mas que los enemigos desta tierra.
_Dentro se echa este vando, haviendo primero tocado á recoger el atambor_.
Manda nuestro General Que se recojan armados Luego todos los soldados En la plaza principal, Y que ninguno no quede De parecer á esta vista, So pena que de la lista Al punto borrado quede.
JUGURTA.
No dudo yo, señor, sino que importa Regir con duro freno la milicia, Y que se dé al soldado rienda corta Quando él se precipita en la injusticia: La fuerza del exercito se acorta Quando va sin arrimo de justicia, Aunque mas le acompañen á montones Mil pintadas vanderas y esquadrones.
_A este punto han de entrar los mas soldados que pudieren, y_ GAYO MARIO, _armados á la antigua, sin arcabuces, y_ CIPION _se sube sobre una peñuela que está en el tablado, y mirando á los soldados, dice:_
CIPION.
En el fiero ademan, en los lozanos Marciales aderezos y vistosos Bien os conozco, amigos, por Romanos; Romanos digo, fuertes y animosos; Mas en las blancas delicadas manos Y en las teces de rostros tan lustrosos Allá en Bretaña pareceis criados, Y de padres Flamencos engendrados. El general descuido vuestro, amigos, El no mirar por lo que tanto os toca, Levanta los caidos enemigos, Y vuestro esfuezo y opinion apoca. Desta ciudad los muros son testigos Que aun hoy están qual bien fundada roca, De vuestras perezosas fuerzas vanas, Que solo el nombre tienen de Romanas. Pareceos, hijos, que es gentil hazaña Que tiemble del Romano nombre el mundo, Y que vosotros solos en España Le aniquileis y echeis en el profundo? Qué floxedad es esta tan estraña? Qué floxedad? si mal yo no me fundo, Es floxedad nacida de pereza, Enemiga mortal de fortaleza. La blanda Venus con el duro Marte Jamas hacen durable ayuntamiento: Ella regalos sigue, él sigue el arte Que incita á daños, y á furor sangriento: La Cipria diosa estese agora á parte, Dexe su hijo nuestro aloxamiento: Que mal se aloxa en las marciales tiendas Quien gusta de banquetes y meriendas. Pensais que solo atierra la muralla El ariete de ferrada punta, Y que solo atropella la batalla La multitud de gente y armas junta? Si el esfuerzo y cordura no se halla Que todo lo previene y lo barrunta, Poco aprovechan muchos esquadrones, Y menos infinitas municiones. Si á militar concierto se reduce Qualquier pequeño exercito que sea, Vereis que como sol claro reluce, Y alcanza las victorias que desea: Pero si á floxedad él se conduce, Aunque abreviado el mundo en él se vea, En un momento quedará deshecho Por mas reglada mano y fuerte pecho. Averguenceos, varones esforzados, Ver que á nuestro pesar con arrogancia Tan pocos Españoles y encerrados Defiendan este nido de Numancia. Diez y seis años son y mas pasados, Que mantienen la guerra y la jactancia De haver vencido con feroces manos Millares de millares de Romanos. Vosotros os venceis, que estais vencidos Del baxo antojo femenil liviano, Con Venus y con Baco entretenidos, Sin que á las armas estendais la mano. Correos agora, sino estais corridos, De ver que este pequeño pueblo Hispano Contra el poder Romano se defienda, Y quando mas rendido, mas ofenda. De nuestro campo quiero en todo caso Que salgan las infames meretrices, Que de ser reducidos á este paso Ellas solas han sido las raices. Para beber no quede mas de un vaso, Y los lechos un tiempo ya felices, Llenos de concubinas, se deshagan, Y de fagina y en el suelo se hagan. No me huela el soldado á otros olores, Que al olor de la pez y de resina, Ni por gulosidad de los sabores Traiga aparato alguno de cocina, Que el que busca en la guerra estos primores, Muy mal podrá sufrir la corazina: No quiero otro primor ni otra fragrancia En tanto que Español viva en Numancia. No os parezca, varones, escabroso Ni duro este mi justo mandamiento, Que al fin conocereis ser provechoso, Quando aquel consigais de vuestro intento. Bien sé se os ha de hacer dificultoso Dar á vuestras costumbres nuevo asiento; Mas sino las mudais, estará firme La guerra, que esta afrenta mas confirme. En blandas camas, entre juego y vino Hallase mal el trabajoso Marte; Otro aparejo busca, otro camino, Otros brazos levantan su estandarte; Cada qual se fabrica su destino; No tiene aqui fortuna alguna parte; La pereza fortuna baxa cria, La diligencia imperio y monarquia. Estoy con todo esto tan seguro De que al fin mostrareis que sois Romanos, Que tengo en nada el defendido muro Destos rebeldes barbaros Hispanos, Y asi os prometo por mi diestra y juro Que si igualais al animo las manos, Que las mias se alarguen en pagaros, Y mi lengua tambien en alabaros.
_Miranse los soldados unos à otros, y hacen señas à uno de ellos_, GAYO MARIO, _que responda por todos, y asi dice:_
GAYO MARIO.
Si con atentos ojos has mirado, Inclito General, en los semblantes Que á tus breves razones han mostrado Los que tienes agora circunstantes, Qual havreis visto sin color, turbado, Y qual con ella, indicios bien bastantes De que el temor y la verguenza á una Los aflixe, molesta, é importuna: Verguenza de mirarse reducidos A terminos tan baxos por su culpa, Que viendo ser por tí reprehendidos No saben á su falta hallar disculpa: Temor de tantos yerros cometidos; Y la torpe pereza que los culpa, Los tiene de tal modo, que se holgaran Antes morir que en esto se hallaran. Pero el lugar y tiempo que les queda Para mostrar alguna recompensa, Es causa que con menos fuerza pueda Fatigar el rigor de tal ofensa: De hoy mas con presta voluntad y leda El mas minimo de estos cuida y piensa De ofrecer sin reves á tu servicio La hacienda, vida y honra en sacrificio. Admite pues de sus intentos sanos El justo ofrecimiento, señor mio, Y considera alfin que son Romanos, En quien nunca faltó del todo el brio. Vosotros, levantad las diestras manos En señas que aprobais el voto mio.
SOLDADOS.
Todo lo que aqui has dicho confirmamos, Y lo juramos.
TODOS.
Sí juramos.
CIPION.
Pues arrimada á tal ofrecimiento Crecerá desde hoy mas mi confianza, Creciendo en vuestros pechos ardimiento, Y del viejo vivir nueva mudanza; Vuestras promesas no se lleve el viento, Hacedlas verdaderas con la lanza, Que las mias saldran tan verdaderas Quanto fuere el valor de vuestras veras.
SOLDADO.
Dos Numantinos con seguro vienen A darte, Cipion, una embaxada.
CIPION.
Porqué no llegan ya? en qué se detienen?
SOLDADO.
Esperan que licencia les sea dada.
CIPION.
Si son embaxadores, ya la tienen.
SOLDADO.
Embaxadores son.
CIPION.
Dales entrada, Que aunque descubra cierto ó falso pecho El enemigo, siempre es de provecho. Jamas la falsedad vino cubierta Tanto con la verdad, que no mostrase Algun pequeño indicio, alguna puerta Por donde su maldad se investigase: Oir al enemigo es cosa cierta Que siempre aprovechó, antes que dañase, Y en las cosas de guerra la experiencia Muestra que lo que digo, es cierta ciencia.
_Entran dos Embaxadores Numantinos_, PRIMERO _y_ SEGUNDO.
PRIMERO.
Si nos das, buen señor, grata licencia De decir la embaxada que traemos, Do estamos, ó ante sola tu presencia, Todo á lo que venimos te diremos.
CIPION.
Decid, que á donde quiera doy audiencia.
PRIMERO.
Pues con ese seguro que tenemos, De tu real grandeza concedido, Dare principio á lo que soy venido. Numancia, de quien yo soy ciudadano, Inclito General, á tí me envia Como al mas fuerte Cipion Romano, Que ha cubierto la noche, ó visto el dia, A pedirte, señor, la amiga mano En señal de que cesa la porfia Tan trabada y cruel de tantos años, Que ha causado sus propios y tus daños. Dice que nunca de la ley y fueros Del Romano senado se apartára, Si el insufrible mando y desafueros De un consul y otro no la fatigára: Ellos con duros estatutos fieros Y con su estrecha condicion avara Pusieron tan gran yugo á nuestros cuellos, Que forzados salimos dél y de ellos, Y en todo el largo tiempo que ha durado Entre ambas partes la contienda, es cierto Que ningun General hemos hallado Con quien poder tratar de algun concierto. Empero agora, que ha querido el hado Reducir nuestra nave á tan buen puerto, Las velas de la guerra recojemos, Y á qualquiera partido nos ponemos. Y no imagines que temor nos lleva A pedirte las paces con instancia, Pues la larga experiencia ha dado prueba Del poder valeroso de Numancia: Tu virtud y valor es quien nos ceba, Y nos declara que será ganancia Mayor de quantas desear podremos Si por señor y amigo te tenemos. A esto ha sido la venida nuestra: Respondenos, señor, lo que te place.
CIPION.
Tarde de arrepentidos dais la muestra, Poco vuestra amistad me satisface, De nuevo ejercitad la fuerte diestra, Que quiero ver lo que la mia hace, Ya que ha puesto en ella la ventura La gloria mia, y vuestra desventura: A desverguenza de tan largos años Es poca recompensa pedir paces: Seguid la guerra, renovad los daños, Salgan de nuevo las valientes haces.
EMBAXADOR SEGUNDO.
La falsa confianza mil engaños Consigo trae: advierte lo que haces, Señor, que esa arrogancia que nos muestras, Renovará el valor en nuestras diestras; Y pues niegas la paz, que con buen zelo Te ha sido por nosotros demandada, De hoy mas la causa nuestra con el cielo Quedará por mejor calificada, Y antes que pises de Numancia el suelo, Probarás do se estiende la indignada Furia de aquel que siendote enemigo, Quiere serte vasallo y fiel amigo.
CIPION.
Teneis mas que decir?
PRIMERO.
No: mas tenemos Que hacer, pues tu, señor, ansi lo quieres, Sin querer la amistad que te ofrecemos, Correspondiendo mal á ser quien eres. Pero entonces verás lo que podemos, Quando nos muestres tu lo que pudieres: Que es una cosa razonar de paces, Y otra romper por las armadas haces.
CIPION.
Verdad dices, y ansi para mostraros Si sé tratar en paz, y obrar en guerra, No quiero por amigos aceptaros, Ni lo seré jamas de vuestra tierra, Y con esto podeis luego tornaros.
SEGUNDO.
Que en esto tu querer, señor, se encierra?
CIPION.
Ya he dicho que sí.
SEGUNDO.
Pues sús al hecho: Que guerras ama el Numantino pecho.
_Salense los Embaxadores y_ QUINTO FABIO, _hermano de_ CIPION _dice_.
El descuido pasado nuestro ha sido El que os hace hablar de aquesa suerte; Mas ya ha llegado el tiempo, ya es venido, Do vereis nuestra gloria y vuestra muerte:
CIPION.
El vano blasonar no es admitido De pecho valeroso, honrado y fuerte, Templa las amenazas, Fabio, y calla, Y tu valor descubre en la batalla, Aunque yo pienso hacer que el Numantino Nunca á las manos con nosotros venga Buscando de vencerle tal camino, Que mas á mi provecho le convenga: Yo haré que abaxe el brio y pierda el tino, Y que en sí mesmo su furor detenga. Pienso de un hondo foso rodeallos, Y por hambre insufrible subjetallos: No quiero ya que sangre de Romanos Colore mas el suelo desta tierra: Basta la que han vertido estos Hispanos En tan larga, reñida, y cruda guerra: Exercitense agora vuestras manos En romper y cabar la dura tierra, Y cubranse de polvo los amigos Que no lo estan de sangre de enemigos: No quede de este oficio reservado Ninguno que le tenga preminente: Trabaje el decurion como el soldado, Y no se muestre en esto diferente: Yo mismo tomare el hierro pesado, Y romperé la tierra facilmente. Haced todos qual yo, y vereis que hago Tal obra con que á todos satisfago.
QUINTO FABIO.
Valeroso señor y hermano mio, Bien nos muestras en esto tu cordura, Pues fuera conocido desvario Y temeraria muestra de locura, Pelear contra el loco airado brio Destos desesperados sin ventura: Mejor será encerrallos, como dices, Y quitarles al brio las raices. Bien puede la ciudad toda cercarse, Sino es la parte por do el rio la baña.
CIPION.
Vamos, y venga luego á efectuarse Esta mi nueva poco usada hazaña, Y si en nuestro favor quiere mostrarse El cielo, quedará subjeta España Al senado Romano solamente Con vencer la soberbia de esta gente.
SCENA II.
_Sale una doncella coronada con unas torres y trae un castillo en la mano, la qual significa_ ESPAÑA, _y dice:_
ESPAÑA.