# Viage al Parnaso La Numancia (Tragedia) y El Trato de Argel (Comedia)

## Part 13

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Primero veré yo puestas por tierra Estas flacas murallas, y este nido Y cueva de ladrones abrasado, Pena que justamente le es debida A sus continuos y nefandos vicios.

SAAVEDRA.

Será nunca acabar si respondemos, Dexalos ya, Pedro Alvarez, amigo, Que ellos se cansarán; y dime agora Si todavia piensas de huirte.

PEDRO ALVAREZ.

Y cómo?

SAAVEDRA.

En qué manera?

PEDRO ALVAREZ.

Por tierra, Que no puedo de otra suerte ni otro modo.

SAAVEDRA.

Pues un negocio tal ansina emprendes?

PEDRO ALVAREZ.

Pues qué quieres que haga, Saavedra? Que mis ancianos padres ya son muertos, Y un hermano que tengo, se ha entregado En la hacienda y bienes que dexaron, El qual es tan avaro, que aunque sabe La esclavitud amarga que padezco, No quiere dar para librarme della Un real de mi mismo patrimonio. Como esto considero, y veo que tengo Un amo cruel, como tu sabes, El qual piensa que soi yo caballero, Y que no hay modo que limosna alguna Llegue á dar el dinero que él me pide, Y la insufrible vida que padezco, De hambre, desnudez, cansancio y frio, Determino morir antes huyendo, Que vivir una vida tan mezquina.

SAAVEDRA.

Has hecho la mochila?

PEDRO ALVAREZ.

Sí, ya tengo Cosa de diez libras de vizcocho bueno.

SAAVEDRA.

Pues hay de aqui á Oran sesenta leguas, Y no piensas llevar mas de diez libras?

PEDRO ALVAREZ.

No, porque tengo ya hecha una pasta De harina y huevos, y con miel mezclada, Y cocida muy bien, la qual me dicen, Que dá muy poco della gran sustento. Si aquesto me faltare, algunas yerbas Pienso comer con sal, que tambien llevo.

SAAVEDRA.

Zapatos llevas?

PEDRO ALVAREZ.

Tres pares buenos.

SAAVEDRA.

Sabes bien el camino?

PEDRO ALVAREZ.

Ni por pienso.

SAAVEDRA.

Pues cómo piensas ir?

PEDRO ALVAREZ.

Por la marina, Que agora como es tiempo de verano, Los alarbes todos á la sierra Se retiran, buscando el fresco viento.

SAAVEDRA.

Llevas algunas señas por do entiendas Qual es de Oran la deseada tierra?

PEDRO ALVAREZ.

Sí llevo, y sé que he de pasar primero Dos rios, el uno dellos es nombrado El rio del Azafran, que está aqui junto, El otro, de Hiquina, que es mas lexos, Cerca de Mostagan, y aunque derecha, Está una levantada y alta cuesta, Que dicen que se llama el cerro Gordo, Y puesto encima della se descubre Frente por frente un monte, que es la silla Que sobre Oran levanta la cabeza.

SAAVEDRA.

Caminarás de noche?

PEDRO ALVAREZ.

Quién lo dubda?

SAAVEDRA.

Por montañas, por montes, por honduras Te atreves á pasar en las tinieblas De la cerrada noche, sin camino Ni senda que te guie á donde quieres? O libertad, y quanto eres amada! Amigo caro, el cielo santo haga Salir con buen subceso tu trabajo, Que yo me voi al mio, que es ya hora. Dios te acompañe.

PEDRO ALVAREZ.

Y él vaya contigo.

_Sale la Mora al encanto, en entrandose estos._

FATIMA.

El esperado punto es ya llegado Que pide la no vista hechiceria, Para poder domar el no domado Pecho, que domará la ciencia mia. Por la region del cielo estrellado Carro lleva la noche oscura y fria, Y la ocasion me llama, do haré cosas Horrendas, estupendas y espantosas. El cabello dorado al ayre suelto Tiene de estar, el cuerpo desceñido, Descalzo el pie derecho, el rostro vuelto Al mar, á donde el sol sea zabullido, Al brazo este sartal será revuelto De las piedras preñadas que en el nido Del aguila se hallan, y esta cuerda Con mi intincion la virtud suya acuerda. Aquestas cinco cañas, que cortadas Fueron en la luna llena por mi mano, En esta misma forma acomodadas, Lo que quiero harán fácil y llano. Tambien estas cabezas arrancadas Del gavilo, serpiente en el verano, Hasta en la obra me aprovechan, Y aun estos granos si en el suelo se echan. Esta carne quitada de la frente Del ternezuelo potro quando nace, Cuya virtud probada y excelente En todo mi deseo satisface, Envuelta en esta yerba, á quien el diente Tocó del corderillo quando nasce, Hará que Aurelio venga qual cordero Mansisimo y humilde á lo que quiero. Esta figura que de cera es hecha, En el nombre de Aurelio fabricada, Será con dura mano y blanda flecha Por medio el corazon atravesada: Quedará luego Zara satisfecha De aquella voluntad desordenada, Y el helado cristiano vendrá luego Ardiendo en amoroso y vivo fuego. A vosotros, ó justo Radamonte Y Minos, que con leyes inmutables En los obscuros reynos del espanto Regis las almas tristes miserables, Si acaso tiene fuerza el ronco canto, O murmurios de versos deleytables, Por ellos os conjuro, ruego y pido Ablandeis este pecho endurecido. Rapida, Ronca, Run, Ras, Parisforme, Grandura, Denclifaz, Pantasilonte, Ladrante, tragador, falso y disforme, Arbarico pestifero del monte, Erebo, engendrador del rostro inorme De todo fiero Dios, á punto ponte, Ven sin detenerte á mi presencia, Sino desprecias la Zoroastria ciencia.

FURIA.

La fuerza incontrastable de tus versos Y murmurios perversos me han traido Del reyno del olvido á obedecerte; Mas, ó mora, que el verte en esta impresa Infinito me pesa, porque entiendo Que es ir tiempo perdiendo.

FATIMA.

Por qué causa?

FURIA.

Pon al conjurar pausa, y al momento Satisfaré tu intento en lo que pides, Si acaso tu te mides y acomodas Con mis palabras todas y consejos: Todos tus aparejos son en vano, Porque un pecho cristiano que se arrima A Cristo, poco estima hechicerias: Por muy diversas vias te conviene Atraerle á que pene por tu amiga.

FATIMA.

Ansi que esta fatiga no aprovecha?

FURIA.

En valde ha sido hecha, mas escucha, Que con presteza mucha y sin rodeo Cumplirás tu deseo en este modo. En el Infierno todo no hay quien haga Mas cruda y fiera plaga entre cristianos, Aunque tengan mas sanos corazones Y limpias intinciones, que es la dura Necesidad que apura la paciencia: No tiene resistencia esta pasion. La otra es la Ocasion, si estas dos vienen Y con tu Aurelio tienen estrecheza, Verás á su braveza derribada Y en blandura trocada, y con sosiego Regalarse en el fuego de Cupido.

FATIMA.

Pues esas dos te pido que me invies, Y que no te desvies desta impresa.

FURIA.

Tu mandado haré con toda priesa.

_Vanse_.

_Salen_ AURELIO _y_ SILVIA.

AURELIO.

Dado me ha la fortuna por discuento De todo mi trabajo, Silvia mia, La gloria del mirarte, y el contento. Mi pena será vuelta en alegria De hoy mas, pues que te veo, Silvia amada, Y mi cerrada noche en claro dia.

SILVIA.

Yo soi, mi bien, la bien afortunada, Pues que torno á gozar de tu presencia, De lo que estaba ya desconfiada.

AURELIO.

Cómo os ha ido, esposa, en esta ausencia, En poder desta gente, que no alcanza Razon, virtud, almas, conciencia?

SILVIA.

Como he tenido y tengo la esperanza Puesta en el hacedor de tierra y cielo, Con cristiana y sigura confianza Por su bondad, aun tengo el casto velo, Y tanto con su ayuda santa espero No tener de mancharle algun recelo.

AURELIO.

Sabras, esposa amada, que el artero Y vengativo amor ha salteado Con aspero rigor airado y fiero El pecho de mi ama, y le ha llagado De una llaga incurable, pues le tiene Deste pecho que es tuyo, enamorado, Y á do quiera que voi conmigo viene, Y segun que la mora me declara, Solo con el mirarme se entretiene.

SILVIA.

Todo ese cuento ya me ha dicho Zara, Y me ha pedido que yo á vos os pida No querais desdeñarla ansi á la clara: Tambien no pasa menos triste vida Izuf, nuestro amo, que tambien me adora Con fe, que á lo que creo, no es fingida.

AURELIO.

O pobre moro, y desdichada mora, Cómo inviais en vano al vano viento Vuestros vanos suspiros de hora en hora! Tambien me ha dicho Izuf todo su intento, Y me ha rogado, que yo á vos os ruegue Algun alivio deis á su tormento; Mas antes con airada furia llegue Una saeta que me pase el pecho, Y esta alma de las carnes se despegue, Que tan á costa mia su provecho Y tan en daño nuestro procurase, Aunque él queda de mí bien satisfecho.

SILVIA.

Si en este caso, Aurelio, nos bastase Mostrar á estos voluntad trocada, Sin que el daño adelante mas pasase, Tendrialo por cosa yo acertada, Porque deste fingir se grangearia El no estorbarnos nuestra vista amada: Decir á Zara que por causa mia No te muestras tan aspero, y al moro Decir que mucho puede tu porfia, Y guardando los dos este decoro Con discrecion, podremos facilmente Aplacar con el vernos nuestro lloro.

AURELIO.

El parecer que has dado es excelente, Y harase qual ordenas, y entre tanto Quizá se aplacará el hado inclemente: Yo escribiré á mis padres el quebranto En que estamos los dos: tú, Silvia, puedes Escribir á los tuyos otro tanto. Y porque á veces tienen las paredes, Como dicen, oidos, Silvia mia, Agradeciendo al cielo estas mercedes, Pasemos esta platica á otro dia.

_Vanse_.

_Salen_ PEDRO ALVAREZ _que se va, y otro_ CAUTIVO _que huye, y dos_ MOROS _que le cogen y le vuelven_.

PEDRO ALVAREZ.

Este largo camino, Tanto pasar de breñas y montañas, Y el bramido contino De fieras alimañas Me tienen de tal suerte, Que pienso de acabarlo con la muerte. El pan se me ha acabado, Y roto entre xarales el vestido, Los zapatos rasgados, El brio consumido, De modo que no puedo Un pie del otro pie pasar un dedo. Ya la hambre me aquexa, Y la sed insufrible me atormenta, Ya la fuerza me dexa, Y espero desta afrenta Salir con entregarme A quien de nuevo quisiere cautivarme. Y he ya perdido el tino, No se qual es de Oran la cierta via; Ni senda, ni camino, La triste suerte mia Me ofrece; y qué hace al caso? Que aunque le hallase, no hay mover el paso. Virgen bendita y bella, Remediadora del linage humano, Sed vos aqui la estrella, Que en este mar insano Mi pobre barca guie, Y de tantos peligros la desvie. Virgen de Monserrate, Que esas asperas sierras haceis cielo, Inviadme rescate, Sacadme deste duelo, Pues es hazaña vuestra Al misero caido dar la diestra. Entre estas matas quiero Esconderme pues que es entrado el dia, Aqui morir espero. Santisima Maria, En este trance amargo El cuerpo y alma dexo á vuestro cargo.

_Sale un Leon y echase junto á él, y sale luego el otro_ CAUTIVO _que tambien se va_.

CAUTIVO.

Estas pisadas no son De moro, por cierto, no, Cristiano las estampó, Que con la mesma intincion Debe de ir, que llevo yo. De alarbes las pisadas Son anchas y mal formadas, Porque es ancho su calzado, El nuestro mas escotado, Y ansi son diferenciadas. Yo seguro que no está Muy lexos de aqui escondido, Porque el rastro he ya perdido; Mas el sol alto va ya, Y yo mal apercibido. Aqui me quiero esconder, Hasta que al anochecer Torne á seguir mi viage, Que en este mismo parage Mostagan viene á caer. Porque el sol sale de alli, El norte acia allá se inclina, No está lexos la marina. O qué mal estoy aqui! Buen Jesús, tú me encamina, Que mucho alarbe pasa Por esta campaña rasa: Si me he acertado á esconder, No me despido de ver Mis hijos, muger, y casa.

_Entran dos_ MOROS _por él_.

MORO.

Zaramir ara furir.

_Recuerda_ PEDRO ALVAREZ.

PEDRO ALVAREZ.

Santo Dios, qué es lo que veo, Que aunque sois fiero Leon, Saltos me dá el corazon; Cumplido se ha mi deseo, Libre soi ya de pasion. Pues lo quiere mi ventura Este con su fuerza dura Mis dias acabará, Y su vientre servirá Al cuerpo de sepultura. Pero tanta mansedumbre No se vio ansi facilmente En animal tan valiente, Aunque su fiera costumbre Muestra á las veces clemente. Mas quién sabe si movido El cielo de mi gemido, Este leon me ha inviado Para ser por él tornado Al camino que he perdido? Sin duda es divina cosa, Y asegurame este intento, Que en mí espiritu siento Con fuerza marabillosa, Y nuevo y crecido aliento. Y ya es caso averiguado Que otro leon ha llevado A la Goleta un cautivo, Que le halló en un monte esquivo Huido y descarriado. Obra es esta, Virgen pia, De vuestra divina mano, Porque ya está claro y llano, Que el hombre que en vos confia, Espera, y no confia en vano. Espérame, compañero, Que ya determino y quiero Seguir do quiera que fueres, Que ya me parece que eres, No leon, sino cordero.

JORNADA V.

_Empiezanla_ PEDRO ALVAREZ, _y el_ LEON.

PEDRO ALVAREZ.

Nunca menos con afan He caminado camino, Y segun que yo imagino, No está muy lexos Oran: Gracias te doy, Rey divino. Virgen pura, á vos alabo, Y ruegoos lleveis al cabo Tan estraña caridad, Que si me dais libertad, Prometo seros esclavo.

_Entrase_.

_Sale_ OCASION _y_ NECESIDAD.

OCASION.

Necesidad, fiel executora De qualquiera delito que se ofrece, La publica Ocasion y la secreta Ya ves quan apremiadas y forzadas Del cruel infernal habemos sido, Para venir á combatir la roca Del pecho encastillado de un cristiano Que está rebelde, y mas, que no teme Del niño y fiero dios la grande fuerza. Es menester que esta le solicites, Y te le muestres siempre á todas horas En el comer, en el beber, en todas Las cosas que pensare y pretendiere. Yo de mi parte de contino pienso Ponermele delante, y la miseria De mis pocos cabellos ofrecerle, Y detener mi vuelo, porque pueda Asirme della, cosa poco usada De mi ligera condicion y presta.

NECESIDAD.

Bien puedes, Ocasion, estar segura, Que yo hare por mi parte marabillas, Si tu favor y ayuda no me falta. Pero ves aqui viene el indomable, Apercibete, hermana, y derribemos La vana presuncion deste cristiano.

_Sale_ AURELIO.

AURELIO.

Qué no ha de ser posible, pobre Aurelio, El defenderte desta mora infame, Que por tantos caminos te persigue? Sí será, sino me niega el cielo El favor que hasta aqui no me ha negado. De mil astucias usa y mil maneras Para traerme á su lascivo intento, Ya me regala, ya me vitupera, Ya me mata de hambre y de miseria.

NECESIDAD.

Grande es por cierto, Aurelio, la que tienes.

AURELIO.

Grande necesidad es la que paso.

NECESIDAD.

Rotos traes los zapatos y el vestido.

AURELIO.

Zapatos y vestido tengo rotos.

NECESIDAD.

En un pellejo duermes, y en el suelo.

AURELIO.

En el suelo me acuesto, y en un pellejo.

OCASION.

Pues yo sé, si quisieses, que hallarias Ocasion de salir dese trabajo Muy presto, sin contraste, á poca costa.

AURELIO.

Pues yo sé, si quisiese, que hallaria Ocasion de salir deste trabajo Muy presto, sin contraste, á poca costa.

OCASION.

Con no mas que querer á tu ama Zara, O con dar muestras solo de querella.

AURELIO.

Con no mas de querer bien á mi ama, O fingir que la quiero, me bastaba. Mas quién podrá fingir lo que no quiere?

NECESIDAD.

Necesidad te fuerza á que lo hagas.

AURELIO.

Necesidad me fuerza á que lo haga.

OCASION.

Quán rica es para tí, y quan hermosa!

AURELIO.

Quán rica y quán hermosa que es mi ama!

NECESIDAD.

Y liberal, que hace mas al caso, Que te dará á montón lo que quisieres.

AURELIO.

Y siendo liberal y enamorada, Darame todo quanto le pidiere.

OCASION.

Estraña es la ocasion que se te ofrece.

AURELIO.

Estraña es la ocasion que se me ofrece, Mas no podrá torcer mi hidalga sangre, De lo que es justo, y á sí misma debe.

OCASION.

Quién tiene de saber lo que tu haces? Que un pecado secreto aunque sea grave, Cerca tiene el remedio y la disculpa.

AURELIO.

Quién tiene de saber lo que yo hago? Y un pecado secreto, aunque sea grave, Cerca tiene el remedio y la disculpa.

OCASION.

Y mas, que la ocasion mil ocasiones Te ofrecerá secretas y escondidas.

AURELIO.

Y mas, que á cada paso se me ofrecen Infinitas secretas ocasiones. Cerrar quiero con una. Aurelio, paso, Que no es de caballero lo que piensas, De lo que á Cristo y á su sangre debes.

NECESIDAD.

Misericordia tiene y tubo Cristo, Con que perdona siempre las ofensas Que por necesidad pura se hacen.

AURELIO.

Pero bien sabe Dios que aqui me fuerza Pura necesidad, y esta reciba El cielo por disculpa de mi culpa.

OCASION.

Ahora es tiempo, Aurelio, ahora puedes Asir á la ocasion por los cabellos, Mira quan blanda, dulce y amorosa La mora hermosa viene á tu mandado.

_Sale_ ZARA.

ZARA.

Aurelio, solo estás?

AURELIO.

Y acompañado.

ZARA.

De quién?

AURELIO.

De un amoroso pensamiento.

ZARA.

Quién fue la causa?

AURELIO.

Si te la dixese, Podrá ser que ya no me llamases Riguroso ó cruel desamorado.

NECESIDAD.

Obrando va tu fuerza, compañera.

OCASION.

Pues no ha de obrar? Escucha en lo que pára.

ZARA.

Sigueme, Aurelio, y entremos en mi casa.

_Vase_.

AURELIO.

Sí seguiré, señora, que ya es tiempo De obedecerte, pues que soi tu esclavo.

NECESIDAD.

Por tierra va, Ocasion, el fundamento Del bizarro cristiano, yá se rinde.

OCASION.

Tales combates juntos le hemos dado. Entremonos con Zara en su aposento, Y allá de nuevo, quando Aurelio entrare, Tornaremos á dalle tientos nuevos.

_Entranse_ NECESIDAD _y_ OCASION, _y queda_ AURELIO.

AURELIO.

Aurelio, dónde vas? para dó mueves El vagaroso paso? quién te guia? Con tan poco temor de Dios te atreves A contentar tu loca fantasia? Las ocasiones faciles y leves Que el lascivo regalo al alma invia, Tienen de persuadirte y derribarte, Y al vano y torpe amor blando entregarte. Es este el levantado pensamiento, Y el proposito firme que tenias, De no ofender á Dios, aunque en tormento Acabases tus torpes tristes dias? Tan presto has ofendido y dado al viento Las justas y amorosas fantasias, Y ocupas la memoria de otras vanas, Deshonestas, infames, y livianas? Vaya lexos de mí el intento vano, Afuera pensamiento mal nascido, Que el loco enredador de amor insano De otro mas limpio amor será rompido, Cierto, cristiano soy, y he de vivir cristiano; Y aunque á terminos tristes conducido, Dadivas, promesas, ó astucias y arte, No harán que un punto de mi Dios me aparte.

_Sale_ FRANCISQUITO _cautivo_.

FRANCISCO.

Has visto, Aurelio, á mi hermano?

AURELIO.

Dices Juanico?

FRANCISCO.

Sí.

AURELIO.

Poquito ha que le ví.

FRANCISCO.

O santo Dios soberano.

AURELIO.

Padeceis algun tormento?

FRANCISCO.

Sí, una fatiga Que no sé como la diga Segun la pena que siento. Y no querais saber mas Para entender mi cuidado, Sino que mi hermano ha dado El anima á satanas.

AURELIO.

Ha renegado por dicha?

FRANCISCO.

Dicha llamas renegar? Si él lo viene á efectuar, Ello será por desdicha. Ha dado ya la palabra, Que esto, hermano, es lo que siento, De ser turco, y este intento Con regalos siempre labra.

AURELIO.

Vesle, Francisco, á do asoma; Bizarro viene por cierto.

_Entra_ JUANICO, _vestido como turco bizarro_.

FRANCISCO.

Estos vestidos le han muerto: Que él, qué sabe de Mahoma?

AURELIO.

Vengais norabuena, Juan.

JUAN.

No sabeis que ya me llamo:

AURELIO.

Cómo?

JUAN.

Ansi como mi amo.

FRANCISCO.

En qué modo?

JUAN.

Soliman.

FRANCISCO.

Tosigo fuera mejor, Que envenenára aquel hombre Que á este ha mudado el nombre. Qué es lo que dices, traidor?

JUAN.

Pero poquito de aquesto, Que yo lo diré á mi amo, Porque Soliman me llamo, Me amenaza, bueno es eso.

FRANCISCO.

Abrazame, dulce hermano.

JUAN.

Hermano, de quando acá? Apartese el perro allá, No me toque con la mano.

FRANCISCO.

Porqué conviertes en lloro Mi contento, hermano mio?

JUAN.

Ese es grande desvario: Hay mas gusto que ser moro? Mira este galan vestido Que mi amo me le ha dado, Y otro tengo de brocado Muy mas rico y mas pulido. Alcuzcuz como sabroso, Corbeta de azucar bebo, Y el carden, que es dulce, bebo, Y el pilao, que es provechoso, Y en valde trabajaré De aplacarme con tu lloro; Mas si tú quieres ser moro, A fe que lo acertarás, Toma mis consejos sanos Y veraste mejorado; Y quedaos, porque es pecado Hablar tanto con cristianos.

_Vase con mucha gravedad, haciendo burla._

AURELIO.

Hay desventura igual en todo el suelo! Qué red tiene el demonio aqui tendida, Con que estorba al cristiano ir al cielo!

FRANCISCO.

O tierna edad, quan presto eres vencida! Siendo en esta Sodoma requestada Y con falsos regalos combatida.

AURELIO.

O quan bien la limosna es empleada En rescatar muchachos, que en sus pechos No está la santa fe bien arraigada! O si de hoy mas en caridad deshechos Se viesen los cristianos corazones, Y fuesen en el dar no tan estrechos, Para sacar de grillos y prisiones Al cristiano cautivo, especialmente A los niños de flacas intenciones! Esta santa obra en sí tan excelente, Que en ella sola estan todas las obras Que al cuerpo y alma tocan juntamente. Al que rescatas, de peligro cobras; Reduces á su patria al peregrino, Quitasle de cien mil y mas zozobras, De hambre que le aflige de contino, Y de la insufrible sed y de consejos, Que procura cerrarles el buen camino, De muchos y continuos aparejos Que aqui tiene el demonio, con que toma A muchachos estraños, y aun á viejos. O fementida seta de Mahoma, Ancha, lasciva, poco escrupulosa, Con qué facilidad los simples doma!

FRANCISCO.

Mandasme, buen Aurelio, alguna cosa?

AURELIO.

Dios te guie, Francisco, ten paciencia; Que la mano bendita poderosa Curará de tu hermano la dolencia.

_Entra_ SILVIA.

SILVIA.

Dó vas, Aurelio, dulce amado esposo?

AURELIO.

A verte, Silvia, pues tu vista sola Es el perfeto alivio á mis trabajos.

SILVIA.

Tambien á verte yo, mi caro Aurelio, Es el remedio de mis graves penas.

_Abrazanse y salen sus amos_.

ZARA.

Perra, esto se sufre ante mis ojos?

IZUF.

Falso, traidor, esclavo con la esclava?

ZARA.

No, no, señor, no tiene culpa Aurelio, Que al fin es hombre, sino aquesta perra esclava.

IZUF.

La esclava no, señora, este malvado, Forzador, inventor de mil embustes, Tiene la culpa destas desverguenzas.

ZARA.

Si esta lamida, si esta descarada, No diera la ocasion, no se atreviera Aurelio á ansi abrazarla estrechamente.

AURELIO.

No por cierto, señores, no ha nacido Nuestra desenvoltura de ocasiones Lascivas segun dan las muestras dello, Sino que á Silvia le rogaba ahora Me hiciese una merced, que ha muchos dias Que se la pido, y no por mi interese, Y ella tambien á mí me havia persuadido Que un servicio le hiciese, que conviene Para servir mejor la casa vuestra, Y por havernos concedido entrambos Aquello que pedia el uno al otro, En señal de contento nos hallastes De aquel modo que vistes, abrazados, Sin manchar los honestos pensamientos.

IZUF.

Es verdad esto, Silvia?

SILVIA.

Verdad dice.

IZUF.

Que le pediste tú á él?

SILVIA.

Poco te importa Saber lo que yo á Aurelio le pedia.

ZARA.

Concediotelo al fin?

SILVIA.

Como yo quise.

IZUF.

Entraos á dentro, que por fuerza os creo, Porque si no os creyese, convendria Castigar vuestra culpa con mil penas. _Vanse_. Sabreis, señora, que en este mismo punto, Viniendo por el Zoco, me fue dicho Como el Rey me mandaba que llevase A Silvia y á Aurelio á su presencia, Y tengo para mí, que algun tresleño Y mal cristiano, que á los dos conoce, Al Rey debe de haver ya declarado Como son de rescate estos cautivos, Y como el Rey está tan mal conmigo, Porque aceptar no quise el cargo y honra De reparar los fosos y murallas, Quieremelos quitar sin dubda alguna.

ZARA.

El remedio que en esto se me ofrece, Es advertir á Aurelio que no diga Al Rey que es caballero, sino un pobre Soldado que iba á Italia, y que esta Silvia Es su muger, y si esto el Rey resiste, No querra por el tanto que costaron, Quitartelos, que el precio es muy subido.

IZUF.

Muy bien dices, señora: bien, entremos Y demos este aviso á los dos juntos.

_Entranse, y salen á poner un estrado con quatro almohadas para el_ REY, _donde se sienta, y salen acompañandole quatro ó cinco moros, y tambien sale delante el chiquillo renegado_ JUANICO.

REY.

