Verdadera historia de los sucesos de la conquista de la Nueva-España (3 de 3)
Part 21
É pasaron otros tres soldados que tenian por sobrenombres Espinosas; el uno era vizcaino, é murió en poder de indios; y el otro se decia Espinosa de la Bendicion, porque siempre traia por plática con la buena bendicion; era muy buena aquella plática, é murió de su muerte; y el otro Espinosa era natural de Espinosa de los Monteros, murió en poder de indios.
É pasó un Pedro Peton de Toledo, murió de su muerte.
É vino otro buen soldado que se decia Villasinda, natural de Portillo, que se metió fraile francisco, murió de su muerte.
É pasaron dos buenos soldados que se decian por sobrenombre San Juan; al uno llamábamos San Juan el Entonado, porque era muy presuntuoso, murió en poder de indios; y el otro se decia San Juan de Vichilla, era gallego, murió de su muerte.
É pasó otro buen soldado que se decia Izquierdo, natural de Castromocho, fué vecino en la villa de San Miguel, sujeta á Guatimala, murió de su muerte.
É pasó un Aparicio Martin, que casó con una que se decia la Medina, natural de Medina de Rioseco, vecino que fué de San Miguel, murió de su muerte.
É pasó un buen soldado que se decia Cáceres, natural de Trujillo, murió en poder de indios.
É pasó otro buen soldado que se decia Alonso de Herrera, natural de Jerez; este fué capitan en los zapotecas, é acuchilló á otro capitan que se decia Figuero sobre ciertas contiendas de las capitanías, é por temor del tesorero Alonso de Estrada, que en aquella sazon era gobernador, porque no le prendiese, se fué á lo de Marañon, é allá murió en poder de indios, y el Figuero se ahogó en la mar yendo á Castilla.
É tambien pasó un mancebo que se decia Maldonado, natural de Medellin, estuvo malo de bubas, é no sé si murió de su muerte; no lo digo por Maldonado de la Veracruz, marido que fué de doña María del Rincon.
É pasó otro soldado que se decia Morales, ya hombre anciano, que cojeaba de una pierna; decian que fué soldado del comendador Solís, fué alcalde ordinario en la Villa-Rica, é hacia recta justicia.
É pasó otro soldado que se decia Escalona el mozo, murió en poder de indios.
É pasaron tres soldados, que todos tres fueron vecinos en la Villa-Rica, que nunca fueron á guerra ni á entrada ninguna de la Nueva-España; al uno decian Arévalo é al otro Juan Leon é al otro Madrigal, murieron de su muerte.
É pasó otro soldado que se decia por sobrenombre Lencero, cuya fué la venta que agora se dice de Lencero, que está entre la Veracruz é la Puebla, que fué buen soldado y se metió fraile mercenario.
Pasó un Alonso Duran, que era algo viejo y no via bien, que ayudaba de sacristan é se metió fraile mercenario.
É pasó otro soldado que se decia Navarro, que se allegaba en casa del capitan Sandoval, é despues se casó en la Veracruz, murió de su muerte.
É pasó otro buen soldado que se decia Alonso de Talavera, que se allegaba en casa del capitan Sandoval, murió en poder de indios.
É pasaron dos indios, que se decia el uno Juan de Manzanilla y el otro Pedro Manzanilla; el Pedro Manzanilla murió en poder de indios, el Juan de Manzanilla fué vecino de la Puebla, murió de su muerte.
É pasó un soldado que se decia Benito Bejel, fué atambor de ejércitos de Italia, y tambien lo fué en la Nueva-España, murió de su muerte.
É pasó un Alonso Romero, que fué vecino de la Veracruz, persona rica y preeminente, murió de su muerte.
É pasó un soldado que se decia Síndos de Portillo, natural de Portillo, é tuvo muy buenos indios y estuvo rico, é dejó sus indios y vendió sus bienes, é lo repartió á pobres é se metió fraile, é fué de santa vida.
É otro buen soldado que se decia Quintero, natural de Moguel, é tuvo buenos indios y estuvo rico, é lo dió por Dios é se metió fraile francisco y fué buen religioso.
É otro soldado que se decia Alonso de Aguilar, cuya fué la venta que ahora llaman de Aguilar, que está entre la Veracruz y la Puebla, y fué persona rica y tuvo buen repartimiento de indios, todo lo vendió y dió por Dios, é se metió fraile dominico y fué muy buen religioso.
É otro soldado que se decia Fulano Burguillos, tenia buenos indios y estuvo rico, é lo dejó é se metió fraile francisco, y este Burguillos despues se salió de la órden.
É otro buen soldado que se decia Escalante, era galan y buen ginete, metióse fraile francisco, que despues se salió del monasterio é se volvió á triunfar, é de ahí obra de un mes se tornó á tomar los hábitos y fué buen religioso.
Otro soldado que se decia Gaspar Diaz, natural de Castilla la Vieja, é fué rico, ansí de sus indios como de sus tratos, todo lo dió por Dios, é se fué á los pinares de Guaxocingo, en parte muy solitaria, é hizo una ermita é se puso en ella por ermitaño, é fué de tan buena vida é se daba á ayunos y disciplinas, que se paró muy flaco é debilitado, é decian que dormia en el suelo en unas pajas; é de que lo supo el Obispo D. fray Juan de Zumarraga le mandó que no hiciese tan áspera vida, é tuvo tan buena fama el ermitaño Gaspar Diaz, que se metieron en su compañía otros ermitaños, é todos hicieron buenas vidas, é á cuatro años que allí estaban fué Dios servido llevarle á su santa gloria.
É pasó otro soldado que se decia Ribadeo, gallego, que por sobrenombre le llamábamos Beberreo, porque bebia mucho vino, murió en poder de indios en lo de Almería.
Pasó otro soldado que llamábamos el Galleguillo porque era chico de cuerpo, murió en poder de indios.
Pasó un esforzado soldado que se decia Lerma; éste fué uno de los que ayudaron á salvar la vida á Cortés, como dicho tengo en el capítulo que dello habla, y se fué entre los indios como aburrido de temor del mismo Cortés, á quien habia ayudado á salvar la vida, por ciertas cosas de enojo que Cortés contra él tuvo, que aquí no declaro por su honor; nunca más supimos dél vivo ni muerto; mala sospecha tuvimos.
Tambien pasó otro buen soldado que se decia Pinedo, criado que habia sido de Diego Velazquez, gobernador de Cuba, y cuando vino Narvaez, se iba de Méjico para el mismo capitan Narvaez, y en el camino le mataron indios, sospechóse que por mandado de Cortés.
Pasó otro soldado y buen ballestero que se decia Pedro Lopez, murió de su muerte.
Y asimismo pasó otro Pedro Lopez, ballestero, que fué con Alonso de Ávila á la isla Española, é allá se quedó.
É pasaron tres herreros, el uno se llamaba Juan García y el otro Hernan Martin, que casó con la Bermuda, que se llamaba Catalina Marquez, y el otro no me acuerdo su nombre; el uno murió en poder de indios é los dos de sus muertes.
É pasó otro soldado que se decia Álvaro Gallego, vecino que fué de Méjico, cuñado de unos Zamoras, murió de su muerte.
É pasó otro soldado, ya hombre anciano, que se decia Paredes, padre de un Paredes que agora está en lo de Yucatan, murió en poder de indios.
É pasó otro soldado que se decia Gonzalo Mejía Rapapelo, porque decia él mismo que era nieto de un Mejía que andaba á robar en el tiempo del Rey D. Juan en compañía de un Centeno, murió en poder de indios.
Pasó un Pedro de Tapia, y murió tullido despues de ganado Méjico.
É pasaron ciertos pilotos que se decian Anton de Alaminos é un su hijo que tambien tenia el mismo nombre que su padre, eran naturales de Pálos; é un Camacho de Triana, é un Juan Álvarez, el Manquillo de Güelva, é un Sopuerta del Condado, ya hombre anciano, é un Cárdenas. Este fué el que estuvo malo de pensamiento cómo sacaban dos quintos del oro, el uno para Cortés; é un Gonzalo de Umbría, é hubo otro piloto que se decia Galdin, é tambien hubo más pilotos, que ya no se acuerdan sus nombres; mas el que yo vi que se quedó para vecino en Méjico fué el Sopuerta, que todos los demas se fueron á Cuba é Jamáica é á otras islas é á Castilla á ganar pilotajes, por temor del Cortés, porque estaba mal con ellos porque dieron aviso á Francisco de Garay de las tierras que demandó á su majestad que le hiciese mercedes; y aun fueron cuatro pilotos dellos á se quejar de Cortés delante de su majestad, los cuales fueron los Alaminos é el Cárdenas é el Gonzalo de Umbría, é les mandó dar cédulas Reales para que en la Nueva-España diesen á cada uno mil pesos de renta; é el Cárdenas vino, é los demas nunca vinieron.
É pasó otro soldado que se decia Lúcas Ginovés, y era piloto, murió en poder de indios.
É tambien pasó otro Lorenzo Ginovés, vecino que fué de Guaxaca, marido de una portuguesa vieja, murió de su muerte.
É pasó otro soldado que se decia Enrique, natural de tierra de Palencia; este soldado se ahogó de cansado é del peso de las armas é del calor que le daban.
É pasó otro soldado que se decia Cristóbal de Jaén, era carpintero, murió en poder de indios.
É pasó un Ochoa, vizcaino, hombre rico y preeminente, vecino que fué de Guaxaca, murió de su muerte.
É pasó un bien esforzado soldado que se decia Zamudio, fuese á Castilla porque acuchilló á unos en Méjico; en Castilla fué capitan de una capitanía de hombres de armas, murió en Locastil con otros muchos caballeros españoles.
É pasó otro soldado que se decia Cervantes el Loco, era chocarrero é truhan, murió en poder de indios.
É pasó uno que llamaban Plazuela, matáronlo indios.
É pasó un buen soldado que se decia Alonso Perez Maite, que vino casado con una india muy hermosa del Bayamo, murió en poder de indios.
É pasó un Martin Vazquez, natural de Olmedo, hombre rico é preeminente, vecino que fué de Méjico, murió de su muerte.
Pasó un Sebastian Rodriguez, buen ballestero, y despues de ganado Méjico fué trompeta, murió de su muerte.
É pasó otro ballestero que se decia Peñalosa, compañero del Sebastian Rodriguez, murió de su muerte.
É pasó un soldado que se decia Álvaro, hombre de la mar, natural de Pálos, que decian que tuvo en indias de la tierra treinta hijos en obra de tres años, matáronlo indios en lo de las Higueras.
É pasó otro soldado que se decia Juan Perez Malinche, que despues le oí nombrar Arteaga, vecino de la Puebla, fué hombre rico y murió de su muerte.
Pasó un buen soldado que se decia Pedro Gonzalez Sabote, murió de su muerte.
Pasó otro buen soldado que se decia Jerónimo de Aguilar; este Aguilar pongo en esta cuenta porque fué el que hallamos en la Punta de Cotoche, que estaba en poder de indios, é fué nuestra lengua, murió tullido de bubas.
É pasó otro soldado que se decia Pedro Valenciano, vecino de Méjico, murió de su muerte.
Pasaron tres soldados que tenian por sobrenombres Tarifas; el uno fué vecino de Guaxaca, marido de una mujer que se decia Catalina Muñoz, murió de su muerte; el otro se decia Tarifa el de los servicios, porque siempre andaba diciendo que servia á su majestad é que no le daban nada, y era natural de Sevilla, hombre hablador, murió de su muerte; y el otro llamaban Tarifa el de las manos blancas, tambien era natural de Sevilla, llamábamosle ansí porque no era para la guerra ni para cosa de trabajo, sino hablar de cosas pasadas que le habian acaecido en Sevilla, murió en el rio del Golfo-Dulce en el viaje de Higueras, ahogóse él é su caballo, que nunca parecieron más.
Pasó otro buen soldado que se decia Pedro Sanchez Farfan, que estuvo por capitan en Tezcuco entre tanto que andábamos en la guerra, murió de su muerte.
É pasó otro soldado que se decia Alonso de Escobar, el paje que fué de Diego Velazquez, de quien se tuvo mucha cuenta, matáronlo indios.
É pasó otro soldado que se decia el bachiller Escobar, era boticario, é curaba ansí de cirujía como de medicina, enloqueció y murió de su muerte.
É pasó otro soldado que se decia tambien Escobar, bien esforzado; mas fué tan bullicioso, que murió ahorcado porque forzó á una mujer casada y por revoltoso.
É pasó otro soldado que se decia Fulano de Santiago, natural de Güelva, fuese á Castilla rico.
Pasó otro su compañero del Santiago que se decia Ponce, murió en poder de indios.
Pasó un Fulano Mendez, ya hombre anciano, matáronlo indios.
Otros tres soldados que murieron en las guerras que tuvimos en lo de Tabasco; el uno se decia Saldaña, los otros dos no me acuerdo sus nombres.
É pasó otro buen soldado é ballestero, era hombre ya anciano, que jugaba mucho á los naipes, murió en poder de indios.
É pasó otro soldado anciano que trajo un su hijo que se decia Orteguilla, paje que fué del gran Montezuma, así al viejo como al hijo mataron los indios.
É pasó otro soldado que se decia Fulano de Gaona, natural de Medina de Rioseco, murió en poder de indios.
É pasó otro soldado que se decia Juan de Cáceres, que despues de ganado Méjico fué hombre muy rico y vecino de Méjico, murió de su muerte.
Pasó otro soldado que se decia Gonzalo Hurones, natural de las Garrovillas, murió de su muerte.
É pasó otro soldado, ya hombre anciano, que se decia Ramirez el viejo, murió de su muerte, vecino que fué de Méjico.
Pasó otro soldado, y muy esforzado, que se decia Luis Farfan, murió en poder de indios; é pasó otro soldado que se decia Morillas; murió en poder de indios.
É pasó otro soldado que se decia Fulano de Rojas, que despues pasó al Pirú.
É pasó un Astorga, hombre anciano y vecino que fué de Guaxaca, murió de su muerte.
Pasaron dos hermanos que se llamaban Tostados, el uno murió en poder de indios y el otro de su muerte.
Y pasó otro buen soldado que se decia Baldovinos, murió en poder de indios.
Tambien quiero aquí poner á Guillen de la Loa é á Andrés Nuñez é á maese Pedro el de la Harpa é á otros tres soldados que tomamos del navío que venian de los de Garay, como dicho tengo, é por esta causa los pongo aquí con los de Cortés, por ser todo en un tiempo; el Guillen de la Loa murió de un cañonazo, y los otros dellos de su muerte, y otros en poder de indios.
Y pasó un Porras, muy bermejo y gran cantor, murió en poder de indios.
É pasó un Ortiz, gran tañedor de vigüela, y enseñaba á danzar, y vino un su compañero que se decia Bartolomé García, fué minero en la isla de Cuba; este Ortiz y el Bartolomé García pasaron el mejor caballo de todos los que pasaron en nuestra compañía, el cual caballo les tomó Cortés é se lo pagó; murieron entrambos compañeros en poder de indios.
Pasó otro buen soldado que se decia Serrano, era buen ballestero, murió en poder de indios.
Y pasó un hombre anciano que se decia Pedro Valencia, natural de un lugar de cabe Plasencia, murió de su muerte.
Pasó otro soldado que se decia Quintero, fué maestre de navíos, matáronle indios.
Pasó un Alonso Rodriguez, que dejó buenas minas en la isla de Cuba, estaba rico, murió en poder de indios en los Peñoles, que ahora llaman, que ganó Cortés.
É tambien murió allí otro buen soldado que se decia Gaspar Sanchez, sobrino del tesorero de Cuba, con otros seis soldados que fueron de los de Narvaez.
É tambien pasó un Pedro de Palma, primer marido que tuvo Elvira Lopez la Larga; murió ahorcado él y otro soldado que se decia Trebejo, natural de Fuenteguinaldo, los cuales mandó ahorcar Gil Gonzalez de Ávila ó Francisco de las Casas, y juntamente con ellos á un Clérigo de Misa, por revoltosos y hombres amotinadores de ejércitos cuando se venian á la Nueva-España desde Naco, despues que hubieron degollado á Cristóbal de Olí, como dicho tengo en el capítulo que dello habla. Estos soldados y Clérigo eran de los que habian ido con Cristóbal de Olí, puesto que eran de los que pasaron con Cortés. Á mí me enseñaron un árbol gordo donde los ahorcaron, viniendo que veniamos de las Higueras en compañía de Luis Marin.
É volviendo á nuestro cuento, tambien pasó un Fray Juan de las Varillas, mercenario, buen teólogo y virtuoso, é murió su muerte.
Un Andrés de Mola Levantisco, murió en poder de indios.
É tambien pasó un buen soldado que se decia Alberza, natural de Villanueva de la Serena, murió en poder de indios.
Pasaron otros muy buenos soldados que solian ser hombres de la mar, como fueron pilotos, maestres y contra-maestres; de los más mancebos de los navíos que dimos al través, muchos dellos fueron animosos en las guerras y batallas, y por no me acordar de todos no pongo aquí sus nombres.
É tambien pasaron otros soldados, hombres de la mar, que se decian los Peñates, y otros Pinzones, los unos naturales de Gibraleon y otros de Pálos; dellos murieron en poder de indios, y otros fueron á Castilla á quejarse de Cortés.
Tambien me quiero yo poner aquí en esta relacion á la postre de todos, puesto que vine á descubrir dos veces primero que Cortés, y la tercera con el mismo Cortés, segun lo tengo ya dicho en el capítulo que dello habla, y doy muchas gracias y loores á Dios Nuestro Señor y á Nuestra Señora la Vírgen Santa María, su bendita Madre, que me ha guardado que no sea sacrificado, como en aquellos tiempos sacrificaron todos los más de mis compañeros que nombrados tengo, para que ahora se descubran muy claramente nuestros heróicos hechos, y quién fueron los valerosos capitanes y fuertes soldados que ganamos estas partes del Nuevo-Mundo, y no refieran la honra y prez y nuestra valía á un solo capitan.
CAPÍTULO CCVI.
DE LAS ESTATURAS, PROPORCIONES Y EDADES QUE TUVIERON CIERTOS CAPITANES Y VALEROSOS SOLDADOS QUE FUERON DE CORTÉS, CUANDO VENIMOS Á CONQUISTAR LA NUEVA-ESPAÑA.
El marqués don Hernando Cortés, ya he dicho en el capítulo que dél habla, en el tiempo que falleció en Castilleja de la Cuesta, de su edad, proporcion y persona, é qué condiciones tenia, é otras cosas que hallarán escritas en esta relacion, si lo quisieren ver. Tambien he dicho en el capítulo que dello habla, del capitan Cristóbal de Olí, de cuándo fué con la armada á las Higueras, de la edad que tenia, y de sus condiciones é proporciones; allí lo hallarán.
Quiero ahora poner la edad é proporciones y parecer de don Pedro de Albarado. Fué comendador de Santiago, Adelantado y gobernador de Guatimala é Honduras é Chiapa, seria de obra de treinta y cuatro años cuando acá pasó; fué de muy buen cuerpo é bien proporcionado, é tenia el rostro y cara muy alegre y en el mirar muy amoroso; é por ser tan agraciado le pusieron por nombre los indios mejicanos Tonatio, que quiere decir el sol. Era muy suelto é buen jinete, y sobre todo, ser franco é de buena conversacion, y en el vestir se traia muy pulido y con ropas ricas, y traia al cuello una cadenita de oro con un joyel, ya no se me acuerdan las letras que tenia el joyel; y en un dedo un anillo de diamante; y porque ya he dicho dónde falleció y otras cosas acerca de la persona, en esta no quiero poner más.
El Adelantado Francisco de Montejo fué de mediana estatura, el rostro alegre, y amigo de regocijos é buen jinete; é cuando acá pasó seria de edad de treinta y cinco años, y era más dado á negocios que para la guerra; era franco y gastaba más de lo que tenia de renta; fué Adelantado y gobernador de Yucatan, murió en Castilla.
El capitan Gonzalo de Sandoval fué muy esforzado, y seria cuando acá pasó de hasta veinte y dos años; fué alguacil mayor de la Nueva-España y fué gobernador della, juntamente con el tesorero Alonso de Estrada, obra de once meses; su estatura muy bien proporcionada y de razonable cuerpo y membrudo; el pecho alto y ancho, y asimismo tenia la espalda, y de las piernas algo estevado; el rostro tiraba algo á robusto, y la barba y el cabello que se usaba algo crespo y acastañado, y la voz no la tenia muy clara, sino algo espantosa, y ceceaba tanto cuanto; no era hombre que sabia letras, sino á las buenas llanas, ni era codicioso de haber oro, sino solamente hacer sus cosas como buen capitan esforzado, y en las guerras que tuvimos en la Nueva-España siempre tenia cuenta en mirar por los soldados que le parecia que lo hacian bien, y les favorecia y ayudaba; no era hombre que traia ricos vestidos, sino muy llanamente, como buen soldado; tuvo el mejor caballo y de mejor carrera, revuelto á una mano y á otra, que decian que no se habia visto mejor en Castilla ni en esta tierra; era castaño acastañado, y una estrella en la frente y un pié izquierdo calzado, que se decia el caballo Motilla; é cuando hay ahora diferencia sobre buenos caballos suelen decir: «Es en bondad tan bueno como Motilla.»
Dejaré lo del caballo, y diré deste valeroso capitan que falleció en la villa de Pálos cuando fué á Castilla con don Hernando Cortés á besar los piés á su majestad; y deste Gonzalo de Sandoval fué de quien dijo el marqués Cortés á su majestad que, demas de los fuertes y valerosos soldados que tuvo en su compañía, que fué tan animoso capitan, que se podia nombrar entre los muy esforzados que hubo en el mundo, y que podia ser coronel de muchos ejércitos, y para decir y hacer. Fué natural de Medellin, hijodalgo; su padre fué alcaide de una fortaleza.
Pasemos á decir de otro buen capitan que se decia Juan Velazquez de Leon, natural de Castilla la Vieja: seria de hasta veinte y seis años cuando acá pasó; era de buen cuerpo, é derecho é membrudo, é buena espalda é pecho, é todo bien proporcionado é bien sacado, el rostro robusto, la barba algo crespa é alheñada, é la voz espantosa é gorda, é algo tartamudo; fué muy animoso é de buena conversacion; é si algunos bienes tenia en aquel tiempo los repartia con sus compañeros.
Díjose que en la isla Española mató á un caballero persona por persona, en aquella tierra principal, que era hombre rico, que se decia Basaltas; y desque le hubo muerto se retrujo, y la justicia de aquella isla nunca lo pudo haber, ni la Real audiencia, para hacer sobre el caso justicia; y aunque le iban á prender, por su persona se defendia de los alguaciles, é se vino á la isla de Cuba, é de Cuba á la Nueva-España, é fué muy buen jinete, é á pié é á caballo muy extremado varon; murió en las puentes cuando salimos huyendo de Méjico.
Y Diego de Ordás fué natural de Tierra de Campos, y seria de edad de 40 años cuando acá pasó: fué capitan de soldados de espada y rodela, porque no era hombre de á caballo; fué muy esforzado y de buenos consejos, era de buena estatura é membrudo, é tenia el rostro muy robusto é la barba algo prieta é no mucha; en la habla no acertaba bien á pronunciar algunas palabras, sino algo tartajoso: era franco é de buena conversacion; fué comendador de Santiago; murió en lo de Marañon, siendo capitan ó gobernador, que esto no lo sé muy bien.
El capitan Luis Marin fué de buen cuerpo é membrudo y esforzado; era estevado é la barba algo rubia, el rostro largo é alegre, excepto que tenia unas señales como que habia tenido viruelas; seria de hasta treinta años cuando acá pasó; era natural de Sanlúcar, ceceaba un poco como sevillano. Fué buen ginete y de buena conversacion, murió en lo de Mechoacan.
El capitan Pedro de Ircio era de mediana estatura y paticorto, é tenia el rostro alegre, é muy plático en demasía que haria y aconteceria, é siempre contaba cuentos de don Pedro Jiron é del conde de Ureña; era ardid de corazon, é á esta causa le llamábamos Agrajes sin obras, é sin hacer cosas que de contar sean murió en Méjico.
El primer contador de su majestad que eligió Cortés hasta que el Rey nuestro señor mandase otra cosa, era de buen cuerpo é rostro alegre, en la plática expresiva, muy clara é de buenas razones, é muy esforzado; seria de hasta treinta y tres años cuando acá pasó; é tenia otra cosa, que era franco con sus compañeros; mas era tan soberbio é amigo de mandar é no ser mandado, é algo envidioso; era orgulloso y bullicioso, que Cortés no le podia sufrir, é á esta causa le envió á Castilla por procurador juntamente con un Antonio de Quiñones, natural de Zamora, é con ellos envió la recámara é riquezas de Montezuma é de Guatemuz, é franceses lo robaron, é prendieron al Alonso de Ávila, porque el Quiñones ya era muerto en la Tercera, é desde á dos años volvió el Alonso de Ávila á la Nueva-España; ó en Yucatan ó en Méjico murió.
Este Alonso de Ávila fué tio de los caballeros que degollaron en Méjico, hijos de Gil Gonzalez de Benavides, lo cual tengo ya dicho y declarado en mi historia.
Andrés de Monjaraz fué capitan cuando la guerra de Méjico, y era de razonable estatura, y el rostro alegre y la barba prieta, y de buena conversacion; siempre estuvo malo de bubas, é á esta causa no hizo cosa que de contar sea, mas póngolo aquí en esta relacion para que sepan que fué capitan, y seria de hasta treinta años cuando acá pasó; murió de dolor de las bubas.