Una historia del eBook

Chapter 12

Chapter 123,814 wordsPublic domain

La primera email-novela en francés es lanzada en 2001 por Jean-Pierre Balpe, investigador, escritor y director del departamento hipermedia de la Universidad de París 8. Durante exactamente cien días, desde el 11 de abril hasta el 19 de julio de 2001, envía a diario por correo electrónico un capítulo de "Rien n’est sans dire" (NDLT, un juego de palabras sobre un modismo, algo como: "Decir sí que tiene") a unas quinientas personas – su familia, sus amigos, sus colegas, etc. – integrando las respuestas y las reacciones de los lectores.

Contada por un narrador, la historia es la de Stanislas y Zita, que viven una pasión trágica destrozada por una sombría historia política. "La idea de una email-novela se me ocurrió de manera muy natural, cuenta el autor en febrero de 2002. Por una parte porque ya llevaba algún tiempo preguntándome lo que podría aportar el internet a la literatura en cuanto a la forma (...) y por otra parte por haber leído literatura 'epistolar' del siglo 18, aquellas famosas 'novelas por cartas'. Basta entonces con una transposición: ¿cuál podrá ser hoy el equivalente de la 'novela por cartas'?"

Jean-Pierre Balpe saca varias conclusiones de esta experiencia: "Primero se trata de un 'género': entre tanto, varias personas me han contado que estaban lanzando también una email-novela. Luego descubrí numerosas posibilidades que no he llegado a explotar pero me las reservo para un posible trabajo ulterior. Las restricciones del tiempo, por ejemplo, son muy interesantes de explorar: el tiempo de la escritura por supuesto, pero también el de la lectura: es un reto poner a una persona ante la necesidad de leer, cada día, una página de novela. Hay algo diabólico en este 'pacto'. Y por último esta experiencia ha reforzado mi convicción de que las tecnologías digitales representan une oportunidad extraordinaria para renovar el mundo de las letras."

= Sitios web hipermedia

Principio de base de la web, el vínculo hipertexto permite enlazar documentos textuales e imágenes. En cuanto al vínculo hipermedia, permite acceder a gráficos, imágenes animadas, bandas sonoras y videos. Algunos escritores apasionados por las tecnologías digitales no tardan en explorar las posibilidades que abre el hipertexto, en sitios web de escritura hipermedia o en obras de hiperficción.

Puesto en línea en junio de 1997, el espacio de escritura oVosite fue concebido por un colectivo de seis autores procedentes del departamento hipermedia de la Universidad de París 8: Chantal Beaslay, Laure Carlon, Luc Dall’Armellina (también el webmaster), Philippe Meuriot, Anika Mignotte y Claude Rouah. "oVosite es un sitio web concebido y realizado (...) en torno a un símbolo primordial y espiritual, el del huevo, explica Luc Dall’Armellina en junio de 2000. El sitio web se ha ido construyendo siguiendo un principio de células autónomas cuyo objetivo es exponer e integrar fuentes heterogéneas (literatura, foto, pintura, video, imágenes de síntesis) dentro de una interfaz unificadora."

¿Han cambiado su modo de escritura las posibilidades abiertas por el hipervínculo? Su respuesta es a la vez negativa y positiva.

Primero negativa: "No – porque de todos modos la escritura es una cuestión muy íntima, un modo de relación que uno mantiene con su propio mundo, con sus seres más próximos y con el allá lejano que se construye, con sus mitos y sus fantasmas, con su cotidiano y por fin, dentro del espacio del lenguaje, con el espacio de su lengua materna. Todas estas razones me incitan a pensar que el hipertexto no afectará fundamentalmente la manera de escribir de uno, bien proceda por toques, por impresiones, o asociaciones, y sea el que sea el soporte, creo que lo esencial se produce casi sin que el escritor se dé cuenta."

Y luego positiva: "Sí – porque es posible que con el hipertexto el acto de creación pueda empezar antes: éste se adelantaría a la actividad de lectura (asociaciones, bifurcaciones, saltos de párrafos) e incluso al mismo acto de escritura. La escritura – esto es significativo con un software como StorySpace – se hace quizás más modular. La meta ya no es tanto focalizarse en la larga horizontalidad del relato, sino en la organización espacial de sus fragmentos, autónomos. Y el trabajo se convierte en un arte de entretejer las unidades entre sí. El otro aspecto vinculado con la modularidad es la posibilidad de presentar escrituras cruzadas, es decir con múltiples autores. De hecho quizás se trate de una metaescritura, que relaciona entre sí las unidades de significado (párrafos o frases)."

Luc añade también: "El hecho de que el internet cubra el mundo entero aprieta los lazos entre individuos distantes y que no se conocen en absoluto. Por lo tanto tenemos que enfrentar situaciones nuevas y eso no resulta nada sencillo: no somos exactamente espectadores, ni autores, ni lectores, ni interactores. Estas situaciones crean nuevas posturas de intercomunicación, posturas de 'espectactura' o de 'lectactura' (Jean-Louis Weissberg). El internet nos obliga a poner en tela de juicio las nociones de lugar, de espacio, de tiempo, de actualidad porque este nuevo medio ya casi no proporciona ninguna perspectiva respecto al acontecimiento sino que se sitúa más que cualquier otro medio dentro del presente en plena construcción. La distancia entre el envío y la respuesta puede ser ínfima, e incluso a veces hasta inmediata (como es el caso con la generación de textos).

Éstos son los aspectos que más se notan y los que más llaman la atención, pero no son los únicos. No hay que olvidar otros aspectos, aún mal definidos, tales como los cambios radicales que se operan a nivel simbólico, representacional, imaginario y más sencillamente en nuestra manera de relacionarnos con los demás. 'Más proximidad' no es sinónimo de mayor compromiso en la relación, lo mismo que 'más vínculos' no implica más relaciones. Tampoco se puede decir que compartamos más desde que hay 'más canales'. Yo sueño con un internet que permita a varias personas escribir a la vez en el mismo dispositivo, una especie de taller de escritura permanente, en donde cada uno podría producir sus escritos personales (este proyecto está a punto de ver la luz), para luego compartirlos con otros autores, y ponerlos en relación dentro de un entretejido de hipertextos y de un espacio común de notas y comentarios sobre el trabajo que se está creando."

El futuro de la ciberliteratura lo va trazando su propia tecnología, como lo explica en agosto de 1999 Jean-Paul, webmaster de cotres.net, un sitio web hipermedia: "Ahora resulta imposible para un(a) autor(a) solo/sola manejar a la vez las palabras, su apariencia movediza y su melodía. Dominar los software Director, Photoshop y Cubase, para citar sólo los más conocidos, era posible hace diez años, con las versiones 1. Pero ya no. A partir de mañana (y temprano), habrá que saber delegar sus competencias, encontrar asociados financieros mucho más pudientes que Gallimard, optar por acudir a Hachette-Matra, Warner, Pentagone, Hollywood. Como mucho, el estatuto de... escribasta? de multimediasta? será el de un videasta, de un escenógrafo, de un director de producto: él es quien se lleva las palmas de oro en Cannes, pero nunca hubiera podido llevárselas solo. Hermana gemela (y no clono) del cinematográfico, la ciberliteratura (= el video + el enlace) será una industria, con algunos artesanos aislados en la periferia off-off (o sea con derechos de autor negativos)."

Algunos meses más tarde, en junio de 2000, Jean-Paul relata lo que aporta el internet a su escritura: "La navegación vía hiperenlaces puede tener una estructura radial (tengo un centro de interés y pincho metódicamente en todos los enlaces relativos a éste), o bien hacerse con rodeos (de clic en clic, a medida que van apareciendo enlaces nuevos, pero con el riesgo de perder mi tema de vista). Por supuesto, ambos métodos también son posibles con el documento impreso. Pero la diferencia salta a la vista: hojear no es lo mismo que pinchar. No es que el internet hay cambiado mi vida, sino mi relación a la escritura. Uno no escribe de la misma manera para un sitio web que para la pantalla, para un guión, una obra de teatro, etc. (...)

Desde entonces, escribo (composición, diseño, puesta en escena) directamente en la pantalla. La etapa 'impresa' de mi trabajo no es la etapa final, el objetivo; sino una forma entre otras, que privilegia la linealidad y la imagen, y que excluye el sonido y las imágenes animadas. (...) La publicación en línea me ha permitido por fin encontrar la movilidad, la fluidez que estaba buscando. En este ámbito la palabra clave es 'obra en progreso', abierta. Creación permanente, a estima, como el mundo ante nuestros ojos. Provisional, como la vida que se está buscando a tientas, que va y viene. Pero por supuesto con el riesgo que subrayan los gutenbergs, los huérfanos de la civilización del libro: ya nada es cierto. Ya no hay fuente fiable, hay demasiadas, y se va haciendo difícil distinguir un sabio de un gurú. Pero el problema concierne el control de la información, no la transmisión de las emociones."

Algunos años mas tarde, en enero de 2007, Jean-Paul vuelve a hacer el balance sobre su actividad: "He ahorrado tiempo. Utilizo menos softwares, y cuando los uso, integro directamente en Flash el resultado. Este programa me asegura un control al 90% del resultado expuesto en las pantallas de recepción (al contrario de aquéllos que prefieren presentar obras abiertas, en las que se busca deliberadamente la intervención del azar o del internauta). Ahora puedo concentrarme en el corazón del problema: la arquitectura y el desarrollo del relato. (...)

Los dos puntos positivos en los próximos tres o cuatro años serán: (1) la generalización de la banda muy ancha (es decir en realidad la generalización de la anchura de banda normal), que me librará de limitaciones puramente técnicas, en particular problemas con el peso y la visualización de los archivos (por fin acabaremos con los historiales de descargas); (2) el desarrollo de la 3 D. Lo que me interesa es el relato hipermedia (= el multimedia + el clic). Las trampas en las que uno puede caer con un relato en 2 D ya pueden ser apasionantes. Con la 3 D, habrá que coger el toro por los cuernos para impedir que el proyecto se limita a una simple proeza técnica, y dejar prioridad al relato."

2005: GOOGLE SE INTERESA POR EL EBOOK

= [Resumen]

En octubre de 2004, Google lanza la primera parte de su programa Google Print, establecido en colaboración con los editores para consultar en pantalla fragmentos de libros, y luego encargar los libros a una librería online. En diciembre de 2004, Google lanza la segunda parte de su programa Google Print, dirigido esta vez a las bibliotecas, con el objetivo de digitalizar 15 millones de libros, empezando por los de las bibliotecas de varias universidades asociadas (Harvard, Stanford, Michigan, Oxford) y de la ciudad de Nueva York. La versión beta de Google Print se pone en línea en mayo de 2005. En agosto de 2005, el programa se suspende debido a un conflicto con los editores de libros sometidos a derechos de autor. La actividad reanuda en agosto de 2006 bajo el nombre de Google Books. Se prosigue con la digitalización de los fondos de grandes bibliotecas, y también con el desarrollo de cooperaciones con los editores que lo desean. En octubre de 2008, Google pone fin al conflicto con las asociaciones de autores y de editores anunciando un acuerdo con ellos que tomaría efecto en 2009.

= Google Print

En 2005, mientras el Proyecto Gutenberg sigue poniendo en línea paso a paso gratuitamente obras del dominio público – una tarea inmensa empezada varios años atrás – el libro se convierte en un objeto codiciado por los gigantes del internet, a saber Google, Yahoo! y Microsoft, por una parte con el objetivo meritorio de poner el patrimonio mundial a disposición de todos, y por otra parte porque hay mucho en juego detrás de las recetas publicitarias generadas por los enlaces comerciales asociados a los resultados de búsquedas.

Google decide poner su experiencia al servicio del libro, y lanza una versión beta de Google Print en mayo de 2005. Dos etapas preceden este lanzamiento.

En octubre de 2004, Google lanza la primera parte de su programa Google Print, establecido en colaboración con los editores para poder consultar en la pantalla fragmentos de libros, y luego encargarlos a una librería online.

En diciembre de 2004, Google lanza la segunda parte de su programa Google Print, esta vez destinado a las bibliotecas. Se trata de un proyecto de biblioteca digital de 15 millones de libros que consiste en digitalizar varias grandes bibliotecas asociadas, empezando por la biblioteca de la Universidad del Michigan (en su totalidad, es decir 7 millones de libros), las bibliotecas de las universidades de Harvard, de Stanford y de Oxford, y la de la ciudad de Nueva York. El coste estimado en un principio se sitúa entre 150 y 200 millones de dólares US, con la digitalización de 10 millones de libros en seis años, y un plazo de diez años en total para el proyecto.

En agosto de 2005, o sea tres meses después de su lanzamiento, Google Print se suspende por un tiempo indefinido debido a un conflicto creciente con las asociaciones de autores y de editores de libros sometidos a derechos de autor. Estas asociaciones reprochan a Google el haber digitalizado libros bajo copyright sin pedir de antemano la aprobación de los derechohabientes.

= Google Books

El programa reanuda su actividad en agosto de 2006 bajo el nuevo nombre de Google Books (Google Libros). Google Books permite buscar los libros por fecha, título o editor. Se prosigue con la digitalización de los fondos de grandes bibliotecas, centrada esta vez en los libros libres de derechos de autor. También se prosigue con el desarrollo de colaboraciones con los editores que lo desean.

Los libros libres de derechos de autor pueden ser consultados en pantalla en versión integral, su contenido se puede copiar y es posible imprimirlos página por página. También es posible descargarlos bajo forma de archivos PDF e imprimirlos en su totalidad. Los enlaces publicitarios asociados con las páginas de los libros se encuentran en la parte superior derecha de la pantalla.

El conflicto con las asociaciones de autores y de editores se prolonga, ya que Google sigue digitalizando libros sometidos a derechos de autor sin autorización previa de los derechohabientes, invocando el derecho de cita para presentar fragmentos en la web. Por su parte, el Authors Guild (Asociación de autores estadounidenses) y la Association of American Publishers (Asociación de editores estadounidenses) invocan el no respeto de la legislación relativa al copyright para llevar a Google ante la justicia. Este folletín judicial dura muchos meses.

El revuelo mediático a finales de 2006 indica que Google escanearía 3.000 libros al día, o sea un millón de libros al año. El coste estimado sería de 30 dólares por libro – pero otras fuentes mencionan un coste dos veces más alto. Google Books abarcaría 3 millones de libros. Todas esas cifras se deben considerar con cuidado, ya que la sociedad no comunica ningunas estadísticas sobre el tema.

A excepción de la New York Public Library, las colecciones en proceso de digitalización pertenecen todas a bibliotecas universitarias (Harvard, Stanford, Michigan, Oxford, California, Virginia, Wisconsin- Madison, Complutense de Madrid). A éstas se añaden a principios de 2007 las bibliotecas de las universidades de Princeton y del Texas (Austin), así como la Biblioteca de Catalunya en España y la Biblioteca estatal de Baviera (Bayerische Staatbibliothek) en Alemania. En mayo de 2007, Google anuncia la participación de la primera biblioteca francófona, la Biblioteca cantonal y universitaria (BCU: Bibliothèque cantonale et universitaire) de Lausanne (Suiza), para la digitalización de 100.000 títulos en francés, alemán e italiano publicados entre los siglos 17 y 19. Luego sigue una cooperación con la Biblioteca municipal de Lyon (Francia) firmada en julio de 2008 para la digitalización de 500.000 libros.

En octubre de 2008, tras tres año de conflicto, Google pone fin a las acciones legales emprendidas en contra suya por las asociaciones de autores y editores, anunciando la firma de un acuerdo que tomaría efecto en el transcurso del año 2009. Se trata de un acuerdo basado en una repartición de los beneficios generados por su servicio, en un amplio acceso a las obras agotadas, y en el pago de 125 millones de dólares US al Authors Guild y a la Association of American Publishers para clausurar el conflicto.

Después de este acuerdo, Google debería proponer fragmentos más largos de los libros, hasta un 20% de una misma obra, con un enlace comercial que permita comprar una copia de la obra, en versión digital o impresa. Los derechohabientes quedarán libres de participar o no en el proyecto Google Books, y de retirar sus libros de las colecciones. Por otro lado, las bibliotecas universitarias y públicas estadounidenses podrán acceder a un portal gratuito administrado por Google, y que facilitará acceso al texto de millones de libros agotados. Una suscripción permitirá también a las universidades y escuelas estadounidenses consultar las colecciones de las bibliotecas más afamadas.

En noviembre de 2008, Google Books reúne 7 millones de obras digitalizadas, en colaboración con 24 bibliotecas y 2.000 editores asociados. Las 24 bibliotecas asociadas se ubican principalmente en los Estados Unidos (16), pero también en Alemania (1), Bélgica (1), España (2), Francia (1), Japón (1), el Reino Unido (1) y Suiza (1).

En febrero de 2009, Google Books lanza un portal específico para la lectura en teléfono móvil y smartphone, por ejemplo en el iPhone 3G de Apple o en el G1 de T-Mobile (éste último usa Android, la plataforma de Google). El catálogo comprende 1,5 millón de libros del dominio público, a los que se añaden 500.000 títulos descargables fuera de Estados Unidos, debido a una legislación del copyright menos restrictiva en algunos países.

2006: VAMOS HACIA UNA BIBLIOTECA DIGITAL PLANETARIA

= [Resumen]

Lanzada en octubre de 2005 a iniciativa del Internet Archive, y operativa en 2006, la Open Content Alliance (OCA) es un proyecto público y cooperativo de biblioteca digital mundial. El objetivo es crear un vasto repertorio libre y multilingüe de libros digitalizados y de documentos multimedia para consulta y descarga en cualquier buscador. La OCA reúne a numerosos colaboradores: bibliotecas, universidades, organizaciones gubernamentales, asociaciones sin ánimos de lucro, organismos culturales, sociedades informáticas (Adobe, Hewlett Packard, Microsoft, Yahoo!, Xerox, etc.). Los primeros participantes son las bibliotecas de las universidades de California y de Toronto, el European Archive, los Archivos nacionales del Reino Unido, O'Reilly Media y Prelinger Archives. La OCA quiere inspirarse de la iniciativa de Google, pero sin repetir sus errores, evitando digitalizar libros sometidos a derechos de autor sin la aprobación previa de los editores, y cuidando de que sea posible consultar y descargar los libros en otro buscador.

= El Internet Archive

El Internet Archive piensa que una biblioteca de vocación mundial no debe estar sometida a factores comerciales. Se asocia con Yahoo! para elaborar la Open Content Alliance (Alianza para un contenido abierto) y federar a numerosos colaboradores con intención de formar una biblioteca planetaria pública que respete el copyright y esté basada en un modelo abierto.

¿Qué es exactamente el Internet Archive? Fundado en abril de 1996 por Brewster Kahle en San Francisco (California), el Internet Archive se propone antes de todo constituir, almacenar, preservar y administrar una "biblioteca" del internet, archivando la totalidad de la web cada dos meses, con el fin de proporcionar un instrumento de trabajo a los estudiosos, investigadores e historiadores, y de preservar un historial del internet para las generaciones futuras.

En octubre de 2001, el Internet Archive pone sus archivos en acceso libre en la web gracias a la Wayback Machine, que permite consultar el historial de un sitio web, es decir su contenido y su presentación en varias fechas, en teoría cada dos meses a partir de 1996.

El Internet Archive empieza también a constituir colecciones digitales como el Million Book Project (10.520 libros en abril de 2005), archivos de películas del periodo 1903-1973, archivos de conciertos live recientes, archivos de software, etc. Todas las colecciones se pueden consultar en acceso libre en la web.

= La Open Content Alliance

En enero de 2005, el Internet Archive se asocia con Yahoo! para elaborar la Open Content Alliance (Alianza para un contenido abierto), una iniciativa cuyo objeto es crear un repertorio libre y multilingüe de libros digitales y de documentos multimedia que se puedan consultar en cualquier buscador. La Open Content Alliance (OCA), oficialmente lanzada en octubre de 2005, empieza verdaderamente en 2006. La OCA quiere inspirarse de Google Books sin repetir sus errores, a saber la digitalización de libros sometidos a derechos de autor sin la aprobación previa de los editores, y la imposibilidad de consultar y descargar los libros en otro buscador.

La OCA reúne a numerosos colaboradores: bibliotecas y universidades, por supuesto, pero también organizaciones gubernamentales, asociaciones sin ánimo de lucro, organismos culturales y sociedades informáticas (Adobe, Hewlett Packard, Microsoft, Yahoo!, Xerox, etc.). Las primeras en colaborar son las bibliotecas de las universidades de California y de Toronto, el European Archive, los Archivos nacionales del Reino Unido, O’Reilly Media y Prelinger Archives. Para evitar los problemas de copyright con los que se tropieza Google, sólo se digitalizan los libros que pertenecen al dominio público. Las colecciones digitales alimentan la sección Text Archive del Internet Archive.

En diciembre de 2006, la OCA alcanza la cifra de 100.000 libros digitalizados, con un ritmo de 12.000 nuevos libros al mes. En la misma fecha, el Internet Archive recibe una subvención de un millón de dólares US por parte de la Sloan Foundation para digitalizar las colecciones del Metropolitan Museum of Art (la totalidad de los libros y miles de imágenes) así como algunas colecciones de la Boston Public Library (los 3.800 libros de la biblioteca personal de John Adams, segundo presidente de los Estados Unidos), del Getty Research Institute (una serie de libros de arte), de la Universidad John Hopkins (una serie de documentos vinculados con el movimiento antiesclavista) y de la Universidad de California en Berkeley (una serie de documentos relativos a la fiebre del oro).

En mayo de 2007, la OCA alcanza los 200.000 libros digitalizados. Se llega a un millón de libros digitalizados en diciembre de 2008.

Microsoft es uno de los colaboradores de la OCA, pero esto no le impide lanzarse también a la aventura a título personal. En diciembre de 2006 se pone en línea en los Estados Unidos la versión beta de Live Search Books, que permite una búsqueda por palabras claves en los libros del dominio público. Microsoft digitaliza estos libros tras la firma de acuerdos con grandes bibliotecas. Las primeras son la British Library y las bibliotecas de las universidades de California y de Toronto, seguidas en enero de 2007 por las de la New York Public Library y de la Universidad Cornell. Microsoft tiene intención de añadir libros sometidos a derechos de autor, pero únicamente con la aprobación previa de los editores.