Un paseo por Paris, retratos al natural

Part 23

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En el floreciente comercio francés la Europa figura por un valor de 3.571 millones de francos. La América por 1.207 Las colonias francesas por 368 El África por 133 Y el Asia por 120

Las siete naciones con que Francia ha hecho un comercio más importante, son las siguientes:

Inglaterra. 763 Estados-Unidos. 660 Bélgica. 447 Suiza. 399 Zollwerein (Union aduanera alemana). 261 España. 246 Cerdeña. 220

El comercio francés ha presentado setecientas sesenta quiebras, y se han disuelto ochocientas catorce sociedades.

El número de estas sociedades en 1856, era el de mil cuatrocientas seis, con los fondos siguientes:

Sociedades colectivas. 93 millones de reales. Comanditarias ordinarias. 168 Idem por acciones. 7.712 ------ Total. 7.973 ------

En los ingresos del Estado hallamos las siguientes partidas:

Contribuciones directas. 1.700 millones de reales. Idem indirectas. 1.600 Timbre y registro. 1.400 Aduanas y sales. 868

Estos cuatro guarismos montan á más de cinco mil quinientos millones.

El presupuesto general sube á muy cerca de siete mil millones de reales.

En la série de gastos nos llaman la atencion cinco cifras.

Intereses y amortizacion de la Deuda pública. 2.088 millones. Ministerio de la Guerra. 1.384 De Marina. 532 Correos. 155 Emperador y cuerpos colegisladores. 154

Al ver que la renta de Correos costaba á la nacion sobre ciento cincuenta y cinco millones de reales al año, he querido tener noticias acerca del producto de aquella renta, y he hallado que en 1856 circularon más de doscientos cincuenta y tres millones de cartas, cuyo franqueo produjo al Estado un ingreso de ciento noventa y dos millones. El total de los ingresos subió á doscientos veinticuatro millones.

No quiero dejar de hacer mencion de una partida que he encontrado en el presupuesto de gastos, y que me ha hecho suspirar. La instruccion es aquí atendida con una suma de ochenta millones próximamente. ¿Cuánto dedica nuestro Gobierno á la instruccion pública? No quiero decirlo; tengo bastante con la amargura que siento en mi alma; no quiero añadir á la amargura otra cosa peor.

Los ferro-carriles presentan el resultado que voy á notar:

Leguas en explotacion. 1.492 Productos. 1.244 millones.

Vayamos ahora al Reino-Unido, atravesemos el Estrecho de la Mancha, y este órden de cosas nos parecerá tal vez pequeño.

Las aduanas y las sales produjeron al Estado francés. 868 millones. Las aduanas solamente produjeron al Tesoro inglés, en 1857. 1.300

Los intereses y amortizacion de los setenta y cinco mil millones de la Deuda pública, importaron. 2.755 millones. El ejército y marina. 4.074 El cuerpo civil. 650 Los gastos de Hacienda. 420 -------- 7.899 --------

Estas cuatro partidas representan una suma bastante mayor que el presupuesto de toda la Francia.

Una singularidad he notado entre el presupuesto de ambas naciones.

Francia destina á obras públicas doscientos cincuenta y seis millones, mientras que la Inglaterra no destina arriba de noventa millones.

Francia destina a la instruccion pública ochenta millones, como ya dije, mientras que el Reino-Unido destina muy cerca de ciento, ó sea novecientas noventa y seis libras esterlinas.

Las cartas circuladas han sido en número de cuatrocientos setenta y ocho millones, ciento veinticinco millones más que en Francia. La renta de este ramo subió en 1856 á doscientos ochenta y siete millones, sesenta y tres millones más que en el imperio francés, á pesar de la diferencia en el precio del franqueo y certificado.

Los licores espirituosos han dado al Tesoro del Reino-Unido una renta de. 1.125 millones de reales.

La cerveza ha producido al Estado. 650

La moneda acuñada sube á. 447 millones de reales.

Los metales y minerales extraidos y fundidos en 1855, presentan la siguiente curiosa estadística:

El carbon representa un valor de. 1.472 millones. El hierro. 1.064 Otros metales y minerales. 1.264 -------- 3.800 --------

Se emplearon en operaciones metalúrgicas doscientos noventa y cinco mil hombres, y cerca de nueve mil mujeres.

La Inglaterra ha extraido de la Australia, desde 1851 á 1855, ó sea en el trascurso de cuatro años, cuarenta y un millones de libras esterlinas, que vienen á representar próximamente una cifra de cuatro mil millones.

Para que se conciba una idea de su fabuloso comercio, baste saber que ha enviado á los Estados-Unidos mercancías por valor de. 2.200 millones. A la India. 1.048 A las ciudades libres de Alemania. 1.012 A la Australia. 982 A Francia. 640

La Compañía de Indias, ese coloso comercial, ese portento de la asociacion mercantil, en Inglaterra, esa maravilla del mundo moderno, ha vendido en 1856 cerca de seis millones de libras de ópio de Patua y Benarés, percibiendo una suma de más de trescientos cincuenta millones de reales.

El valor de los billetes del Banco de Lóndres, puestos en circulacion en dicho año, fué el siguiente:

Billetes de quinientos reales. 610 millones. De mil. 390 De dos mil á diez mil. 570 De veinte á cien mil. 430 ------- 2.000 -------

El movimiento de todos los Bancos ingleses, en la época indicada, representa una cifra de muy cerca de treinta y nueve millones de libras esterlinas, ó sea tres mil novecientos millones de reales, repartida del modo siguiente:

Banco de Lóndres. 20.062.041 libras esterlinas. De Irlanda. 7.425.740 De Escocia. 4.444.702 Bancos particulares. 3.355.971 Por acciones. 8.113.886 ------------- Total. 39.9022.340 -------------

Basta de guarismos. La aritmética, no crea el lector que la desdeño; pero no es lo que está más en armonía con mis aficiones, y siento que mi alma se anega entra el oleaje contínuo de tanto millon. No obstante, me he detenido en la anterior reseña más de lo que pensaba, atendida la índole de estos apuntes, porque la estadística tiene en nuestro siglo una influencia incalculable. Esta influencia es mucho mayor de lo que nosotros creemos, sin embargo de ser nosotros los que la atribuimos y la damos el influjo que ejerce. En esto, así como en otras muchas cosas, nos acontece lo que á aquel que se entrega al sueño. El es el que se duerme, y él es quien menos sabe que se duerme en efecto. La estadística hoy no es solamente un ramo de ciencia, una simple materia de administracion, un punto de historia, una especie de erudicion social, sino una regla de gobierno, un consejo de Estado, un código, una constitucion. Observemos de dónde proceden casi todas las revoluciones, casi todas las turbulencias, la mayor parte de los conflictos en las sociedades modernas, y en todas esas complicaciones y tumultos hallarémos algun orígen económico, algo administrativo, algo que dice relacion al Tesoro público, á la Hacienda, al Erario; hallarémos algo estadístico. ¿Cuántas caidas de gabinetes no han sido producidas por un empréstito? ¿Cuántos tumultos no han tenido por causa una contribucion? ¿A cuántas crísis gubernamentales no han dado lugar los presupuestos? ¿Cuántos gobiernos no han perdido, y pierden el poder todos los dias, bajo el peso de una bancarota? En fin, baste decir que una mera crísis monetaria, la crísis ocurrida no ha mucho, produjo la modificacion de importantísimos gabinetes europeos. La estadística entró en los consejos constitucionales, fué llamada y oida como un personaje de la nacion, como un gran poder del Estado; la estadística, la aritmética social, el nuevo magnate, expulsó á unos hombres, y llamó á otros para que ocuparan las sillas del gobierno. Esto es asombroso; esto no se cree antes de pensar y de ver con cuidado lo que sucede; pero sucede realmente; es una verdad; una verdad que anda por todo el mundo; una verdad que reconstruye, por decirlo así, el sistema de todos los pueblos, aun el de aquellos pueblos que muestran más tenacidad en hacer del tiempo presente un centinela del tiempo pasado. ¿No veis movimiento en la India, en el mismo Japon, aun en el propio imperio Chino? ¿No veis que ese Japon abre sus puertos á las naves de ciertas naciones, profanando el misterio tradicional que la religion atribuye al legado de Sinto, á su oculto y divino _Diari_? ¿No veis agitarse la atmósfera en la China, en ese vastísimo imperio, en ese inmenso hogar de centenares de millones de criaturas? ¿No advertís como cierto vaiven, cierta oleada, en el ambiente de ese pueblo, convertido, hace miles y miles de años, en un guardian que contempla con ojos desencajados la urna veneranda de sus tradiciones? ¿No hallais algo extraño, sumamente extraño, en esa China, en esa segunda humanidad, en esos hombres cubiertos de polvo; el polvo que ha debido dejar detrás de sí la pisada autómata de tantos siglos? Sí, lector, allí hay un espíritu nuevo, una nueva palanca, un viento de otros climas. Pues el espíritu que agita á ese imperio fabuloso, esa palanca que lo remueve, ese huracan que lo airea y lo empuja, el arquitecto milagroso que echa por tierra su enorme muralla, el mago invisible que lo hechiza, ¿lo oyes lector mio? ese formidable poder que aturde á los chinos; ese huésped irresistible que les obliga á tolerar otras religiones; que les obliga á conceder la libertad de cultos, aunque al oirlo se estremezca la tumba de su sagrado Fé; eso que allí se mueve, que por allí anda, eso que allí reina, es la estadística; la Economía política; la administracion, las matemáticas sociales; el gobierno de nuestros dias. Quitad á Luis Napoleon los siete mil millones de presupuesto nacional. ¿Qué seria? Nada. ¿Qué haria? Nada. ¿Estaria en el trono? No. ¿Caeria de ese trono, como cae el rayo de las nubes? Sí. Quitad á la Inglaterra su organizacion administrativa; su particular régimen económico; su espíritu estadístico, si así puede decirse; quitadla eso, y la quitareis su importancia, su genio, su poder; la quitareis el ser Inglaterra. Ni trono, ni Cámaras, ni Parlamento, ni meetings; nada bastará. India, Australia, California, todo será inútil. Quitadla su ley y su Banco; su libro y su oro, su ciencia y sus metales, y rezad un Padre nuestro por su alma.

La Economía política, el libro estadístico, hace hoy lo que hacian en otro tiempo la fuerza, la conquista, la tradicion, la herencia y la casta. La estadística es la nueva _casta social_, la nueva sangre de la política, la nueva sangre de los gobiernos. Hoy reina el número, como antes imperaban la guerra, la teología y el pergamino.

La historia del gobierno humano debe dividirse actualmente de otra manera que se ha hecho hasta aquí. Aquella division debe hoy hacerse del siguiente modo, ó de un modo análogo.

Primero: gobiernos conquistadores; la fuerza. Segundo: gobiernos teologales; la religion. Tercero: gobiernos tradicionales; la casta. Cuarto: gobiernos históricos; la herencia. Quinto: gobiernos sociales; la estadística.

Pitt en Inglaterra, Sully y Colbert en Francia, Campomanes, Florida Blanca, Jovellanos y Florez Estrada en nuestro país, son dignísimos representantes de la nueva historia social.

Y este es el lugar de decir que, desde fines del siglo pasado, se han verificado dos grandes movimientos en la marcha del mundo; han tenido lugar dos nuevos y trascendentales juicios en el espíritu de los fastos humanos, en ese espíritu que gobernaria la vida del hombre, aunque aquellos fastos no estuvieran escritos en papel; aquel espíritu anterior y providencial, ley eterna de todos los tiempos, eterna moral de todos los pueblos y de todas las razas, del cual el libro histórico no es más que un signo, como el cuerpo no es otra cosa que un signo del alma; aquel espíritu que se reviste de la forma de la literatura, de la imprenta, como nuestro ánimo se reviste de ojos y de frente, por ejemplo: es un ángel vestido de bruto.

Digo que en ese espíritu que domina al hombre, que gobierna la vida, como si fuese el interminable reinado de la historia, están germinando dos ideas profundas y poderosas, desde fines del siglo pasado hasta nuestros dias. Aquellas dos ideas se enseñorean hoy de todas las formas, de todos los poderes, de todos los entendimientos, en una palabra, se enseñorean de todas las revoluciones que se operan en la razon del mundo.

Las dos ideas de que hablo son: la estadística y la fisiología: la estadística, explicando la sociedad; la fisiología explicando al hombre. ¡Quién habia de decir á nuestros antiguos filósofos que la fisiología es espiritualista á su manera!

Véase con cuidado lo que pasa en el mundo de hoy, y se hallará tal vez que la grande lucha, el gran trabajo de nuestro siglo, no es más que el resultado del natural antagonismo que existe entre las ciencias tradicionales y ese genio de la historia, ese nuevo espíritu que se ha despertado en el alma del hombre; más claro, entre las ciencias escolásticas por una parte, y las matemáticas y la física por otra. Digo, matemáticas, porque la estadística no es otra cosa que las matemáticas aplicadas al régimen social.

Esas dos ciencias, esas dos geometrías, la interna y la externa, la humana y la social: esas dos creaciones casi fabulosas que llenan el globo desde fines del siglo pasado, marcan hoy la medida de la civilizacion de los pueblos; son la manecilla de metal que mide las horas del mundo en ese reloj oculto y misterioso. La fisiología y la estadística son actualmente lo que eran antes la astronomía, la teología y aún la mágia. Hoy no es más civilizada la nacion que más sabe y que más disputa, sino la que más analiza y más demuestra. Casi puede decirse que la física de hoy, equivale á la metafísica de ayer.

Pasó el tiempo de la palabra.

Estamos en el tiempo de la prueba.

Pasó el tiempo de la opinion.

Estamos en el tiempo del experimento.

Pasó el tiempo del puro raciocinio, del criterio teórico; pasó el tiempo medio caballeresco y medio fantástico, en que la ciencia convencia al mundo y lo gobernaba ocultamente, empeñando _palabras de honor_.

Estamos en el tiempo del criterio práctico, del criterio de aplicacion, del análisis geométrico de la prueba real, casi física; en un tiempo en que el compás explica la idea; en que un pedazo de materia explica un pensamiento, como el alambre explica la electricidad, como el plomo explica la imprenta, como la brújula marca el polo Norte; en un tiempo que no cree en las _palabras de honor que da la ciencia_.

Pasaron los tiempos de Platon y Aristóteles.

Estamos en los tiempos de Colon, Guttemberg, de Bichat, de Vaucauson, de Montgolfier y de Fulton. Pasó la dialéctica, pasó el silogismo, y vino el instrumento, vino la máquina.

Este gran fenómeno, el más peregrino y trascendental que se ha realizado en la historia, tiene una razon profunda, una profunda psicología. Toda la civilizacion asiática, como la judía, como la griega, como la romana, como la feudal, pretendian explicar el cuerpo por el alma, la materia por el espíritu, la criatura por el criador. Y pasan siglos y más siglos, pasan espectros y más espectros, sombras y más sombras, y por honrar al Criador se ahorcaba en un cadalso á la criatura; y por redimir al espíritu se ponia en un tormento la materia; y por salvar el alma se encendian hogueras al cuerpo. El hombre era quemado, como quien tributa un culto á Dios. Así servian y adoraban á Dios las castas antiguas, las antiguas civilizaciones, ese algo histórico que ha venido reinando en el mundo hasta el siglo XIV de la era cristiana; ese algo no definido todavía; esa casta revuelta y confusa, que se ha denominado de muchos modos, pero que en realidad no es otra cosa que la ley de la contradiccion, la ley de la Persia, un mundo de luz, representado por _Ormuzd_, y un mundo de tinieblas representado por _Ahriman_: decir, una gloria, explicando un infierno; un Dios explicando á un diablo. El alma era Dios, era el ídolo, y se le quemaban perfumes; el cuerpo era el diablo, y se le apedreaba, cuando no se le achicharraba vivo.

Estudiado con imparcialidad y reposo este intrincado asunto, hallarémos que el mundo antiguo, la humanidad hasta el siglo XIV, no es más ni menos que un órden de cosas creado por la ley de la contradiccion, por la ley de las castas, la ley de arriba declarando pária á la ley de abajo; la ley de un espíritu y de una materia, considerados como poderes antagonistas; como fuerzas radicales contrarias; la ley terrible que convertia al hombre en enemigo del hombre y de Dios. Que este enemigo se llamara sudra en la India, hebreo en Egipto, hierodul en Capadocia, esclavo en Grecia y Roma, ilota en Esparta, siervo ó hereje en la edad media, poco importa: la filosofía de la historia es la misma. Es una idea que se ha revelado bajo distintas formas; es un vidrio que ha reflejado la luz de varios modos, como un libro tiene varias páginas, como una tormenta tiene varias nubes, como la escama de las serpientes tiene varias pintas. Repito que el mundo, hasta el siglo XIV de nuestra era, venia del Asia; y que el Asia venia de la ley de la contradiccion; esa ley abolida por el Evangelio; ese mónstruo ahogado por la sangre vertida en la cruz; esa fosa de la humanidad cegada por el mártir del monte Calvario. ¡Mundo pagano, mundo gentil, no luches, basta! Si algo te queda dentro del valladar que Dios ha puesto al hombre, si alguna gloria te está reservada por el pensamiento de la Providencia, no hallarás esa gloria, ese dia luminoso no brillará en el cielo para tí, sino volviendo tu inteligencia y tu corazon al monte Calvario. No luches, no huyas, no leas, no esperes, no mires atrás ni adelante; ponte de rodillas ante un crucifijo. Muda de fe, y adora. Más claro, ten fe, porque lo que tú tienes ahora no es fe; lo que tú haces ahora no es creer, es soñar. Ten fe, repito, y te salvarás, como se ha salvado la humanidad cristiana.

El mundo moderno mudó enteramente de pensamiento y de conducta. En vez de explicar la criatura por el criador, la materia por el espíritu, el cuerpo por el alma, el hombre por la sociedad, tiende á explicar la sociedad por el hombre, el alma por el cuerpo, el espíritu por la materia, el criador por la criatura, arrojando del mundo una metafísica simbólica, poética, oriental; una especie de augurio pagano, una adivinacion, egipcia que, ó no explica nada, ó explica todos los absurdos y monstruosidades que la mente de un loco puede concebir; todos esos absurdos y monstruosidades que han venido reinando en la historia de la humanidad.

Antes sucedia que por el misterio del geroglífico, querian explicar las figuras del mismo geroglífico, de donde resultaba que no conocian ni las figuras, ni el misterio, ni modo ni esencia, ni cuerpo ni alma, ni criatura ni criador. Partian de lo que ignoraban, para llegar á lo que no sabian. Eran dos ignorancias obstinadas y supersticiosas, creando todo un mundo; el mundo en que debia vivir el hombre, el sér que piensa y siente, el sér que raciocina y ama, el sér que crea tambien, la hechura más noble, la concepcion más sábia de la suma sabiduría, el poder más grande que dió á luz el Todopoderoso; el único poder creado, capaz de conciencia, capaz de convencerse, capaz de arrepentirse, capaz de bajar la cabeza y suspirar; el hombre, la criatura que llora y que espera. Y luego hay cristianos, hoy, en nuestro siglo, pasados mil ochocientos sesenta y tres años de la Cruz; hay cristianos, repito (¡parece mentira!) que profesan la ley de la contradiccion, la ley de un alma divinizada y de un cuerpo quemado; la ley de los tormentos y de las hogueras; la ley de la horca y del cuchillo; la ley de Tiberio que llenó de gemidos las tinieblas sagradas de las catacumbas; la ley de Pilatos, que hizo caer á Jesucristo bajo la carga de un madero. Y al hablar de cristianos que profesan hoy aquella ley bárbara, no me refiero á hombres vulgares, sino á personas ilustradas y fervorosas. Yo no puedo expresar cuánto me amarga esa inconcebible y lastimosa contradiccion. No se comprende cómo esos hombres viven en el mundo, ni cómo han leido la historia.

El espíritu moderno, el mundo cristiano, hizo lo contrario de lo que hacia el mundo venido del Asia. Para adivinar el misterio del geroglífico, partió de las figuras: para adivinar el geroglífico, que estaba dentro, partió del geroglífico que estaba fuera; para adivinar lo que no veia, partió de un hecho que estaba viendo; y de esta manera consiguió que si no veia lo de dentro, veia al menos lo de fuera; algo veia. Acaso no logre conocer el espíritu, pero conoce la materia; tal vez no conozca á su criador, pero conoce la criatura; tal vez no logre explicarse la sociedad humana, pero se explica al hombre. Ya que no la esencia, conocerá el modo; ya que no logre adivinar ese algo infuso, esa cifra divina, esa última duda, esa duda suprema y venerable de que parece circuirse el espíritu providencial, logrará siquiera conocer lo que se ha revelado, lo que obra en la naturaleza, lo que Dios ha escrito en esa segunda teología, lo que Dios promete en esa segunda religion. Antes no se veia lo visible; no se realizaba lo realizable. Hoy, sí. Este es el gran carácter del cristianismo sobre la civilizacion gentil y pagana. El hombre cristiano se cree autorizado, se cree con poderes, se cree hasta con fuero, para ver lo que puede verse; dejó de quemar al que manifestaba que veia lo que no se habia visto antes; dejó de fabricar tormentos, de aparejar cadalsos y de encender hogueras al altísimo y venerando ministerio de la razon humana; al ministerio de pensar y de decir lo que se habia pensado; al ministerio de medir, y de hacer patente lo que se habia medido, y esto, esto solo explica la incalculable superioridad del mundo moderno sobre el mundo antiguo, la incalculable superioridad del hombre cristiano sobre el hombre de las regiones gentiles y paganas. _La ley de la humanidad_, puesta en lugar de la ley de la contradiccion; la ley de Dios y la del hombre, puesta en lugar de la ley del diablo y de la del hereje, esto lo explica todo. Sin este dato, sin esta observacion, sin hallar en las fastos humanos ese fin adorable, esa providencia que triunfa, sin que nadie vea los laureles del triunfo; sin que las cosas se miren así por la razon y por la fe, unidas y hermanadas, no es posible encontrar la filosofía de la historia. La historia será un acaso horrible, un fatalismo ciego y cruel, un _pandemonium_, como la denominan los escépticos, los ateos del hombre y de Dios. Dicen bien esos desdichados. La historia es un _pandemonium_ para los que no creen en la providencia y en la humanidad, como la razon es un delirio para el loco, como la ciencia es una algarabia para el ignorante, como la luz es una tiniebla para el ciego. Más digo y opine lo que quiera esa pobre gente, la historia ha sido, es y será siempre la Biblia social, una segunda revelacion, una infalible geometría del progreso humano.