Tratado Metodico Y Practico De Materia Medica Y De Terapeutica

Chapter 6

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Los compuestos del _yodo_ conocidos son: el _yoduro de bario_, el _yoduro de calcio_, el de _hierro_, el _protoyoduro de potasio_ ó _hidriodato de potasa_, los _yoduros de mercurio_. El _hidriodato de potasa_ es la sal de _yodo_ mas usada y á la cual se refiere lo que dirémos de este cuerpo simple. Su accion solo difiere por la menor actividad y por efectos mas suaves y mas graduados. Las otras combinaciones del _yodo_ con el _hierro_, el _mercurio_, etc., están probablemente llamadas á estender la accion terapéutica de este medicamento; la práctica se ha enriquecido con algunos hechos nuevos, pero la esperiencia falta en este asunto, y las indicaciones de todos estos compuestos del _yodo_ solo se pueden establecer claramente con esperimentaciones fisiológicas y clínicas.

§ II.--Efectos fisiológicos.

La accion del _yodo_ sobre el sistema nervioso es fugaz é incoherente en su principio; pero por la modificacion que induce en la inervacion ganglionar y en los líquidos, es decir, por sus efectos discrásicos, altera al sistema nervioso de la vida de relacion hasta el punto de producir síntomas neurálgicos que corresponden con bastante exactitud á los que espresan las diátesis escrofulosas sifilítica y mercurial, tales son: dolores erráticos en las articulaciones, dislaceraciones en las mismas y aun en los miembros por la noche, sensacion de pesadez y temblor en estos, estremecimientos musculares, marcha vacilante, grande debilidad; y en particular, calambres en los dedos, dolores osteócopos en los brazos, dolores que alteran el sueño, movimientos convulsivos y temblores de los brazos y de las manos, adormecimiento de los dedos de estas, dolores, pesadez, debilidad paralítica de las piernas, calambres en los piés por la noche.

El sistema sanguíneo sufre una primera alteracion que es completamente escitante, caracterizada por el aumento de calor en la piel; turgencia sanguínea que comunica un aspecto de salud floreciente; pulso acelerado y duro, de noventa pulsaciones; cefalalgia gravativa y congestiones hácia la cabeza y la laringe, en el pecho, el corazon, el estómago, los intestinos; opresion y tos con esputos sanguinolentos. Esta primera escitacion es reemplazada por un aumento de secreciones; por congestiones pasivas ó subagudas; por irritaciones locales de las membranas mucosas de los ojos, de la nariz, de la laringe, de los órganos génito-urinarios; por un estado gástrico caracterizado por pirosis, náuseas, vómitos, digestiones difíciles, cólicos, desarrollo de gases, deposiciones irregulares; por palpitaciones violentas y momentáneas del corazon.....

Si se continúa el uso del yodo, bien pronto se alteran mas y mas las digestiones, la sangre se hace mas serosa, la piel toma un aspecto sucio, el sudor es viscoso, el pulso débil, las venas se llenan de una sangre cargada de elementos mal elaborados, de grasa y otras sustancias absorbidas; sus paredes debilitadas se distienden, las venas se hinchan, se aumenta la debilidad muscular, se presentan temblores de los miembros, angustia, facilidad á asustarse, sueños penosos. El marasmo es notable, las mismas glándulas desaparecen con el tejido adiposo, y son absorbidas; las secreciones aumentan simultáneamente, y se hacen mas copiosos los flujos mucosos, los esputos, la diarrea, la leucorrea, etc. El sistema nervioso adquiere grande irritabilidad, y sobreviene, por último, un estado erético con diminucion ó supresion de las secreciones, fiebre contínua y con mas frecuencia remitente, hinchazon y meteorismo del vientre, estreñimiento, impresionabilidad de la fibra y de los órganos de los sentidos, abatimiento, ansiedad, debilidad estremada.....

Hahnemann resume de este modo los síntomas que indican el _yodo_[5]: aturdimiento por la mañana, latidos en la cabeza, escozor en los ojos, zumbido de oidos, disecea, lengua sucia, salivacion, gusto como de jabon en la boca, eructos ácidos con ardor, pirosis despues de la ingestion de alimentos indigestos, hambre canina, náuseas, flatuosidades, estreñimiento, miccion en la cama, reglas retardadas, tos crónica por la mañana, dificultad de respirar, hinchazon esterior del cuello, laxitud de los brazos por la mañana en la cama, adormecimiento de los dedos, torcedura de los huesos, sequedad de la piel, sudor nocturno. Despues de estos síntomas que refiere Hahnemann al tratar de este medicamento, hubiera podido agregar el siguiente cuadro: dolor é irritacion en la garganta, coriza fluente, lagrimeo, irritacion y sequedad ó atonía de las mucosas y flujo mucoso, pústulas de acné especialmente en la cara y en la espalda, temblor de las manos que se estiende luego á todo el cuerpo.

Ya Lobethal, en 1840, decia del _yodo_ que es un medio poderoso para la reabsorcion y absorcion; que provoca todas las secreciones y escreciones; que ataca principalmente el sistema de la vida vegetativa; que es un medicamento eficaz en la alteracion de la actividad plástica ó reproductiva, por su accion específica sobre el sistema linfático y glandular.

Es evidente que el _yodo_ posee una accion electiva muy pronunciada sobre la vida vegetativa en los fenómenos de absorcion y exhalacion, y que luego obra inmediatamente sobre los sistemas nutritivo y quilífero, mucoso y seroso, linfático y glandular, y tambien, por consiguiente, aunque secundariamente, sobre el sistema venoso, sobre la celdilla orgánica y sobre el processus plástico. Si bajo este concepto, puede emplearse el _yodo_ para combatir la tuberculizacion, mejor podrá empleársele si se tiene presente, que sus efectos diatésicos son análogos á los de las diátesis escrofulosa y sifilítica. En su accion sobre la nutricion intersticial y sobre la célula orgánica, solo el _azufre_ y quizás el _arsénico_ son los únicos medicamentos mas justamente análogos, y los mas convenientes para obtener felices modificaciones en los sugetos predispuestos ó afectados ya de tubérculos.

Las relaciones entre el _yodo_ y el _arsénico_ se manifiestan por su eretismo y actividad de los absorbentes, por la venosidad y la caquexia final; entre el _yodo_ y el _mercurio_, por la accion recíproca de ambos en el sistema linfático y glandular, y aun en la laringe. El _yodo_ ofrece bastante analogía con la _cina_ por la alteracion de la nutricion. El _azufre_ tiene muchas relaciones de analogía con el _yodo_, y aquel, así como el _arsénico_, son los mejores antídotos despues del _mercurio_. Por lo tanto, el _yodo_ es uno de los mas naturales de este último medicamento, sin esceptuar el _sulfuro de cal_.

La accion tan pronunciada del _yodo_ sobre el sistema linfático y la vida vegetativa, hace que sea un medicamento precioso en las discrasias escrofulosa, sifilítica, mercurial, tuberculosa. A esta accion debe el adaptarse á la constitucion linfática con predominio de las glándulas, de las mucosas y de los jugos blancos. La infancia y el período de la vida en que existe este predominio, son muy simpáticos al _yodo_. Por esta razon dedujo el doctor Asunn de sus propias observaciones, que solo debia emplearse el _yodo_ en los jóvenes, ó hasta los cuarenta años cuando más, época del predominio de los sistemas sanguíneo, gástrico y pulmonal, y la edad de mayor fijeza en los elementos orgánicos. Sin embargo, así como el _yodo_, por su accion sobre los gánglios linfáticos y glándulas salivales, y sobre las criptas mucosas de las superficies internas, es mas análogo á la edad de la juventud en la que estos órganos gozan de mayor actividad, así tambien es fácil admitir, y la clínica autoriza esta opinion, que la vejez, por la actividad en sentido inverso de los mismos órganos de secrecion y escrecion, no está fuera de la esfera de accion del _yodo_.

§ III.--Efectos terapéuticos.

Es un hecho de observacion comprobado por los prácticos de todas las escuelas y doctrinas, que la mayoría de los estados morbosos curados con el _yodo_ se hallan entre los síntomas que este medicamento produce en el hombre sano. Esta observacion, comun á todos los medicamentos generalmente empleados, prueba la alta importancia de los trabajos de Hahnemann y de sus discípulos, especialmente alemanes que han formado sociedades para la esperimentacion fisiológica de aquellos.

Las afecciones escrofulosas, en sus espresiones locales y diatésicas, ofrecen muchas indicaciones del yodo. Desde el infarto de los gánglios del cuello, del mesenterio....., hasta la úlcera escrofulosa, que empieza por un grano é invade los tejidos, cicatrizándose por un lado, á medida que se estiende por otro; desde la amigdalitis y la prostatitis crónicas con hipertrofia, hasta el bocio, que corresponde á la _esponja quemada_, principal sustancia yódica conocida de los antiguos, rara es la afeccion en estas escalas en que el yodo no tenga un momento de oportunidad. El _azufre_, el _arsénico_ y el _carbonato de cal_, entre otros medicamentos, son con frecuencia tan eficaces como el _yodo_, y este mismo tiene en el _bromo_ su reciente y moderno rival.

El _yodo_ se ha manifestado hasta indispensable en las ulceraciones de los huesos por el vicio escrofuloso, si bien el _sílice_, el _mercurio_ y el _azufre_ están igualmente indicados en un tratamiento de esta especie. Se ha decantado mucho al _yodo_, es decir, el _hidriodato de potasa_ en el escirro, las producciones sicósicas degeneradas, los tumores glandulares endurecidos; en este último caso, pueden jugar oportunamente el _oro_, el _clematis_, la _cicuta_.

Las induraciones del tejido celular y de las glándulas, del hígado y del bazo, las periostitis crónicas y la tumefaccion de los huesos, reclaman el uso del _yodo_, aunque rara vez se curan con él solo. El _carbonato de cal_ ó el de _potasa_, el _azufre_, el _sílice_, el _mercurio_ y el _arsénico_ son generalmente sus auxiliares. El _yodo_ está indicado en muchas flegmasías subagudas, cuando tienen un carácter escrofuloso, ó que proceden de la sífilis degenerada ó antigua, ó son un resultado de la mercurializacion, entre las que se pueden citar las siguientes: oftalmías húmedas, corizas fluentes; la ozena, leucorrea, algunos vómitos rebeldes, el tialismo mercurial ó simplemente la salivacion, ya asténica, ó esténica, la escesiva abundancia de las orinas y la secrecion láctea exagerada con un estado linfático mas ó menos pronunciado.

El _yodo_ es particularmente útil en las discrasias que afectan particularmente el organismo en el sentido que hemos indicado y con especialidad en la disposicion á la tuberculizacion, en el linfatismo, y en ese estado constitucional en que abundan los jugos blancos, que las carnes están flácidas, las mucosas irritadas y flogoseadas con facilidad, y la reaccion es lenta é incompleta. El _azufre_ y la _sal marina_ son muy apropiados á estos estados.

Se ha pretendido negar la existencia de un vicio, de un principio escrofuloso, sin pensar que las causas á que han querido atribuir la escrófula, si bien pueden esplicar la existencia de esta afeccion en las personas que la padecen, no sucede lo mismo cuando estas afecciones escrofulosas se presentan en indivíduos sanguíneos, de nutricion buena y de una quilificacion escelente. Por otra parte, está desgraciadamente bien probada la trasmision hereditaria del vicio escrofuloso, por multitud de hechos que todos los dias se presentan á la observacion de los médicos.

La accion electiva del _yodo_ en la laringe le hace á propósito para las afecciones de este órgano, tanto como el _bromo_ y la _esponja quemada_ que contienen compuestos del uno y del otro; así pues se le usa en el crup, despues de _acónito_, en dósis muy pequeñas. El doctor Koch le emplea desde 1840, en lugar de la _esponja_, cuyos síntomas fisiológicos tienen grande analogía con los del _yodo_. Nosotros mismos hemos recurrido á la tintura de _yodo_ en un caso de crup muy urgente, y obtuvimos un feliz resultado.

El _yodo_ es, con el _sulfuro de cal_ y el _fósforo_, uno de los mejores medios para curar la ronquera rebelde que subsiste á veces mucho tiempo despues del crup, en los niños débiles ó de bello aspecto, pero muy linfáticos ó hereditariamente escrofulosos. El _yodo_ es tambien un escelente recurso para combatir la disposicion á contraer corizas y bronquitis, en ciertas personas flemáticas. El _azufre_ es un poderoso auxiliar, así como la _cantárida_, pero esta exige una debilidad tal de los órganos torácicos, que el mas simple ejercicio, aun el uso mas moderado de la palabra, provoca una sensacion de fatiga y aniquilamiento.

El _yodo_, en fin, está muy indicado en los niños cuya tos es húmeda y que tienen habitualmente el pecho lleno; es decir, con ruido ó estertor mucoso.

Nos falta indicar un estado caquéctico propio del _yodo_, y que le modifica muy ventajosamente, manifestándose con principalidad en personas generalmente jóvenes, poco apáticas ó muy irritables, pero no por temperamento; en las que se observa fiebre, palpitaciones, tos seca, insomnio, espasmos, dolores, vómitos, grande irritacion gastro-intestinal, y sobre todo un marasmo rápido. En este estado, los enfermos padecen tambien alguna afeccion local, tal como infartos ó induraciones glandulares, adenitis mesentérica, raquitismo, dartros indolentes, otitis ú oftalmías crónicas y escrofulosas, úlceras húmedas y edematosas en sus bordes, dispepsia con orinas abundantes, leucorreas con amenorrea ó galactorrea, laringitis ó bronquitis crónicas, bocio, tumor blanco.

Con síntomas diatésicos de este género y mas ó menos pronunciados, se desarrollan las afecciones nerviosas que el _yodo_ combate victoriosamente. De este número es el corea, cuyo punto de partida reconocido es el sistema nervioso ganglionar, y que resulta de una afeccion visceral persistente, y especialmente de la induracion de una víscera abdominal, ó de una mesenteritis escrofulosa. De este número son tambien los dolores reumáticos causados ó sostenidos por restos sifilíticos, por una gonorrea mal tratada ó por el abuso del _mercurio_ ó del _azufre_.

=Dósis.=--Este medicamento es uno de los que mas conviene usar á dósis alterantes y por mucho tiempo. De la primera y segunda atenuacion no pueden esperarse generalmente mas que efectos nerviosos fugaces ó pasajeros, impotentes para obtener la modificacion que se desea de los líquidos y sólidos; pues si bien sus efectos dinámicos pueden quizá ser suficientes para obtenerla en personas de una reaccion legítima poderosa, es un caso escepcional en las circunstancias en que el _yodo_ está indicado, circunstancias que ofrecen precisamente la condicion opuesta; es decir, una inercia vital que exige algunas veces dósis mayores, como la de medio gramo de _yoduro de potasio_ en solucion para veinticuatro horas. Pero el práctico debe usar dósis mas débiles en una multitud de casos.

Las combinaciones del _yodo_ con el _azufre_, el _hierro_...., exigen igualmente dósis mas crecidas que en la mayor parte de los medicamentos. El compuesto de _yodo_ y _almidon_, que parece mas suave y menos activo que las demás combinaciones, no le conocemos nosotros lo bastante. En el _aceite de hígado de bacalao_, tan universal y ventajosamente empleado, tenemos uno de los mejores sucedáneos del _yodo_ en ciertos casos de diátesis escrofulosa en los jóvenes. No pretendemos ciertamente afirmar la existencia del _yodo_ en este aceite; solo aludimos á la analogía de sus efectos fisiológicos, y, por consiguiente, de sus indicaciones. La _esponja quemada_ que contiene _yodo_ y _bromo_, se emplea en casos de la misma naturaleza.

A pesar de que no nos hemos propuesto tratar en esta obra de la accion mecánica del _yodo_ y su aplicacion esterna en inyecciones, manifestarémos, sin embargo, que esta accion irritante no impide el desenvolvimiento de su accion dinámica por la absorcion de una cantidad dada del medicamento. El uso del _yodo_ en inyecciones en los quistes, en las cavidades esplánicas...., prueba su electividad en las membranas serosas y su eficacia en ciertas hidropesías, cuya curacion no puede atribuirse esclusivamente á la irritacion de las superficies enfermas, ocasionada por el _yodo_, sino tambien por el concurso de los efectos dinámicos de este medicamento. Es esto tan cierto, que se obtienen igualmente curaciones de este género por dósis de _yodo_ muy atenuadas y debilitadas; y que las inyecciones practicadas en una cavidad serosa, en el punto de la serosidad derramada, con dósis pequeñas que solo contengan una cantidad muy débil de _yodo_, que no produce irritacion alguna, determinan, no obstante, una diuresis abundante. Conocidos son, en fin, los buenos efectos de la pomada _yodurada_ en el tratamiento de ciertas induraciones é infartos glandulares y linfáticos.

IPECACUANHA (IPECACUANA).

§ I.--Historia.

Se usa la raiz de esta planta, de la familia de las rubiáceas, _Juss_.--De la pentandria monoginia, _Linneo_.--Este medicamento fué conocido en la América del Sur mucho tiempo antes que en Europa, y se importó hácia la mitad del siglo XVII. La _ipecacuana_, ó por abreviatura la _ipeca_, se la usó primeramente en la disentería, y poco á poco se la empleó en otras muchas enfermedades, pero desgraciadamente por datos puramente empíricos. Diferentes opiniones reinan en el campo de la terapéutica respecto á este medicamento. Para unos es irritante, y como tal produce el vómito; para otros es un antiflogístico, y como tal contiene el vómito y la disentería; no falta quien le considere como un medio que llaman vagamente _incisivo_, y del que se sirven para combatir las broncorreas y disminuir la abundancia de la espectoracion; para muchos es un tónico que provoca una espectoracion abundante; en fin, la emplean en accidentes nerviosos, aun los de la fiebre, y uno de nuestros mas célebres profesores de terapéutica le preconiza para todas las afecciones de las recien paridas. Verémos lo que hay de positivo en todas estas aserciones formuladas por buenos observadores, aunque desprovistos de fundamento.

§ II.--Efectos fisiológicos.

La _ipecacuana_ tiene una accion electiva general sobre el sistema nervioso ganglionar, especialmente en su parte torácica y gástrica, lo cual confirma su propiedad esencial de provocar vómitos y diarrea. A los nervios, pues, de este sistema debe sus efectos especiales: 1.º sobre el sistema capilar; 2.º sobre las membranas mucosas; 3.º sobre la médula espinal. En esto se funda su notable actividad: 1.º en las congestiones sanguíneas, hemorragias y afecciones febriles; 2.º en los estados gástrico y catarral; 3.º en la coqueluche, catarro sofocante, parálisis inminente del pulmon, asma, convulsiones y diversas neuroses....

Hé aquí el objeto de este estudio sobre la _ipecacuana_ y de la comparacion que hemos verificado de sus síntomas fisiológicos con su accion terapéutica. No queremos alterar estos simples datos con esplicaciones difusas; pero á fin de justificarlos, señalarémos los síntomas característicos de este medicamento en los principales aparatos de su actividad:

Acceso de malestar con repugnancia á todos los alimentos, y debilidad escesiva y repentina; sensibilidad escesiva al frio y al calor; enflaquecimiento pronunciado; acceso de indisposiciones de cabeza con náuseas y vómitos; color pálido, térreo de la cara; deglucion difícil como por parálisis de la lengua y de la garganta; náuseas con acumulacion abundante de saliva, vómitos de las bebidas, de las sustancias ingeridas y de materias mucosas, vómito con diarrea; sensacion de una grande incomodidad en el estómago; cólicos con anhelacion y gritos en los niños; cólicos con dolores calambróides, cólico flatulento; deposiciones diarréicas, diarrea con cólicos y vómitos.

Movimientos congestivos y convulsivos en diversos órganos; vértigos y dolores lancinantes de la cabeza; epistaxis y vómitos de sangre, deposiciones y orina sanguinolentas; congestion uterina; reglas muy precoces y fuertes, metrorragias con flujo de sangre roja y coagulada; tos con espectoracion de sangre, opresion de pecho; palpitaciones de corazon; manchas encendidas alrededor de la boca; placas rojas en el pecho; ojos encendidos é inflamados; legañas en los ángulos; coriza con obturacion de la nariz; pérdida del olfato; labios cubiertos con pequeñas aftas; sensibilidad dolorosa en toda la boca; lengua cubierta con una capa blanca ó amarilla; incomodidad en la garganta como por tumefaccion de la laringe, que dificulta la deglucion; gusto insulso, pastoso ó amargo; repugnancia á los alimentos; deseo de cosas dulces; gases y mucosidades en el estómago; vómitos de materias mucosas, biliosas, amarillentas ó verdosas; fetidez del aliento; dolores de escoriacion en el abdómen; deposiciones mucosas, serosas ó biliosas; sensacion quemante en la uretra, orinas turbias con sedimentos.

Accesos de espasmos y de convulsiones; alteracion de las facciones con movimientos convulsivos de los músculos de la cara, de los labios, de los miembros; estremecimiento de estos durante el sueño, sobresaltos frecuentes con sueños espantosos estando durmiendo; acumulacion de saliva en el momento de las náuseas y vómitos; vómitos y algunas deposiciones con tenesmo; temblor de los párpados; tos, sobre todo por la noche; tos convulsiva, tos seca con vomituricion de alimentos; tos con hemorragia por la nariz y por la boca; tos espasmódica, seca, conmovente con acceso de sofocacion, rigidez del cuerpo y cara azulada; asma con sensacion de constriccion en la laringe; espasmos del pecho; rigidez tetánica é inversion del tronco, ya hácia adelante, ya hácia atrás; calambres nocturnos en los muslos.

La accion de la _ipecacuana_ en la nutricion y la piel es indirecta; se manifiesta por enflaquecimiento y palidez, por erupciones miliares, por un prurito violento y manchas rojas con prurito y sensacion de quemazon despues de rascarse, por el color negruzco que toman las úlceras.

Los síntomas neurálgicos son pocos; no existen en la patogenesia de este medicamento, esceptuándose algunos dolores evidentemente sintomáticos en la cabeza, en el vientre; es decir, en las cavidades esplánicas; la odontalgia se manifiesta del modo siguiente: sensacion como si se arrancase un diente, y dolor de luxacion en la articulacion coxo-femoral desde que se sienta, síntomas que son probablemente congestivos. Esta rareza de los dolores de la _ipecacuana_ recuerda el _opio_, que tambien produce síntomas espasmódicos y neuropáticos, que no son esenciales, sino debidos á la ingurgitacion de los capilares, por la diminucion de la inervacion ganglionar en el cerebro soporoso. En su lugar oportuno tratarémos de esto, concretándonos ahora á manifestar que el _opio_ y la _ipecacuana_ son por esto mismo antídotos recíprocos.

Debemos consignar algunas particularidades en los efectos de la _ipecacuana_: 1.º este medicamento es análogo del _arsénico_, del _eléboro blanco_, y aun del _centeno cornezuelo_ por ciertos síntomas insignificantes en apariencia, tales como vértigo, vómito, deposicion, coriza, síntomas que producen debilidad, incomodidades y ansiedad que no están en relacion con estos síntomas; 2.º los movimientos congestivos en la _ipecacuana_ son rápidos, parciales y precedidos de cierto estado nervioso, espasmódico, sin contar los calofríos cuando existen: estas congestiones son á veces muy violentas y afectan principalmente las vísceras del pecho y del abdómen, comprendiendo la matriz misma; 3.º la aparicion ó aumento de algunos síntomas, como el espasmo, los calofríos, pruritos, vértigos, dolor en el momento de los vómitos; la grande sensibilidad al frio ó al calor; es decir, á las temperaturas estremadas, asimismo en el momento del calofrío febril; la agravacion de la cefalalgia dislacerante y otros dolores congestivos, por el tacto; regurgitaciones despues de beber líquidos frios; pinchazos en el vientre agravados por el movimiento y aliviados por el reposo. Todos estos síntomas facilitan la eleccion de la _ipecacuana_.