Tratado Metodico Y Practico De Materia Medica Y De Terapeutica

Chapter 5

Chapter 53,543 wordsPublic domain

Hay dolores dislacerantes en los miembros, movimientos convulsivos, congestiones cerebrales con accesos epileptiformes que alternan con los primeros, _subsultus tendinum_, frio de las estremidades que se adormecen, grande debilidad, temblores y la parálisis. Creemos conveniente indicar que los espasmos y los dolores se manifiestan principalmente despues de beber ó comer. Tal es, entre otras afecciones, la gastralgia unida á un estado histérico, la odontalgia que en el _beleño_ es matinal y congestiva, con un elemento venoso que la relaciona con la menstruacion, con la pubertad, con la edad crítica, con el éstasis sanguíneo abdominal; el dolor es pulsativo y dislacerante, generalmente con rubicundez y calor de la cara y de las encías; irradia hasta la frente, y hay zumbido en los oidos y espasmos en la garganta.

Los movimientos convulsivos de los ojos, que están rubicundos, brillantes, prominentes, no prueban una inflamacion, pero sí un estado espasmódico; hay además estrabismo, diplopia, errores de la vision, debilidad de la misma, ojos tristes y empañados, ceguera nocturna. El _beleño_ es á propósito para combatir ciertos vicios de la vista, modificando el órgano ó sus dependencias; es tambien el principal medicamento en el estrabismo esencial, ó en el que resulta de una enfermedad espasmódica ó del cerebro.

La sequedad de la boca es prontamente reemplazada por la salivacion ó espuma en la misma; la lengua está encendida, seca, ardorosa, cubierta de una capa negruzca, y se paraliza; la garganta se presenta seca y quemante; sus músculos se contraen espasmódicamente y la deglucion de los líquidos se imposibilita: estos síntomas han inducido á recomendar el _beleño_ en la hidrofobia.

Además de la pérdida del gusto, se nota bulimia, sed viva y horror á las bebidas. Hay hipo, náuseas, vomituriciones, vómitos convulsivos de mucosidades sanguinolentas, á veces con angustia, frio en las estremidades, calambres en el estómago que se calman con el vómito, convulsiones despues de beber, la inflamacion, en fin, del estómago. Los calambres y los dolores cólicos del vientre están acompañados de vómito; hay estreñimiento, pero tambien conato á deponer y diarrea; despues, deposiciones involuntarias por parálisis del esfinter del ano, retencion de orina, conato frecuente de orinar y flujo de orina ó emision involuntaria de las mismas; exaltacion del apetito venéreo é impotencia; supresion de las reglas y menstruacion abundante ó metrorragias de una sangre de color rojo vivo. La congestion catamenial conduce á grandes alteraciones en mujeres histéricas, como por ejemplo el delirio, flujo de orina, sudores con temblores convulsivos, calambres histéricos.

El elemento espasmo domina en la accion del _beleño_ fijándose en el pecho, por lo cual se le atribuye una accion especial sobre los nervios de los órganos de la respiracion. Se observan espasmos de la glotis y de la laringe, tos seca, convulsiva, por accesos ó contínua algunas veces; esta tos produce vómitos; los músculos abdominales están fatigados y doloridos. La secrecion mucosa bronquial es tan abundante, que algunas veces dificulta la fonacion; la tos suele ser seguida de convulsiones y espectoracion sanguinolenta. Se observa, en fin, opresion, estertor mucoso, espasmos en el pecho, respiracion corta subiendo una elevacion, y alivio de la misma, inclinándose hácia adelante.

§ III.--Efectos terapéuticos.

A fin de evitar repeticiones, insistirémos poco sobre los efectos terapéuticos del _beleño_ en la designacion de las afecciones que están relacionadas con su accion, porque además de obrar así con ciertos medicamentos, completarémos el cuadro terapéutico de este con la esposicion de los fenómenos fisiológicos, segun lo venimos verificando.

El _beleño_ es muy útil en las simples escitaciones nerviosas con insomnio, y en los espasmos; difiere de la _belladona_ tan solo por un fondo de astenia ó de pasibilidad incipiente al menos; porque si bien en los espasmos se pone tumefacta la cara, esta tumefaccion es mas bien lívida ó azulada; y cuando no hay espasmos, domina la anemia mas que la plétora; pero en uno y otro caso, la hinchazon y la coloracion son debidas á la estancacion de la sangre, á la inercia de los capilares, y lo mismo sucede con los fenómenos que se observan en otras partes, en los piés por ejemplo. El hipo espasmódico pertenece al _beleño_. El histerismo es igualmente de su recurso, al menos en su estado mas nervioso, especialmente cuando acompaña al cuadro un vértigo crónico.

La eclampsia de los niños y de las mujeres embarazadas, la epilepsia misma con gritos, corresponden muchas veces al _beleño_, así como las convulsiones coreiformes que se presentan por accesos, con agitacion, actividad, disposicion á reirse y locuacidad en el intérvalo. Los espasmos en que el _beleño_ ejerce una accion mas aguda y mas activa, son en los de la faringe y que se oponen á la deglucion; en este caso, es superior al _estramonio_, pero no á la _belladona_, lo cual es aplicable á la hidrofobia. El _beleño_ tiene además el síntoma notable de la agravacion y reproduccion de los espasmos de la faringe despues de haber bebido ó con solo ensayarse á beber.

No se debe despreciar el uso de este medicamento en el delirio nervioso sin congestion, y debido probablemente á un éstasis venoso lentamente producido. En las fiebres nerviosas graves está tambien indicado el _beleño_ por el delirio continuo con terrores; por las ligeras convulsiones, por la supresion de la orina, ó por miccion y deposiciones involuntarias, por la sordera, por la inercia de la fibra, por la abolicion de los sentidos.

La envidia que se nota entre los síntomas del _beleño_ parece ser el característico de los fenómenos morales y espresar un temperamento venoso y nervioso, análogo á las modificaciones que este medicamento tiende á inducir en el organismo. El _beleño_ tiene alguna importancia en el tratamiento de ciertas enajenaciones mentales que presentan mas pasibilidad y menos eretismo que en los efectos de la _belladona_, si bien los fenómenos morales y nerviosos son casi análogos en la forma. Hablamos de las manías furiosas, de las melancólicas, de la lipemanía con mutismo y aprensiones continuas, cuando hay estreñimiento, agitacion por momentos y fotofobia.

La encefalitis de los niños, en el período de exudacion, reclama el _beleño_ desde el momento en que cesa la agudeza y la _belladona_ ya no está indicada; cuando los ojos están prominentes y convulsos y que no hay la irritacion que desde el primer período es propia del _zinc_, del _acónito_ y aun de la _belladona_, ni el delirio furioso del _estramonio_, ni la constante resolucion de las fuerzas musculares que se notan en la _digital_. El _mercurio_ es un poderoso auxiliar del _beleño_ en estos casos, y mejor aun, en la parálisis consecutiva de las meninges.

El _beleño_ es eficaz en el último período de las fiebres puerperales con supresion de los loquios, delirio nervioso, palidez general, ligeras convulsiones, sed viva. En general, la supresion de los loquios, así como su esceso, exigen este medicamento, del mismo modo que la supresion de las reglas y la metrorragia de sangre clara. En la supresion de los loquios hay un subdelirio acompañado de visiones espantosas, palidez é inercia de la fibra que le diferencia de la _belladona_. Cuando hay esceso de flujo, tambien se observa la inercia de la fibra, espasmos generales, debilitacion gradual de los sentidos, aumento del flujo á cada sacudida convulsiva, tanto loquial como menstrual. Estos diversos síntomas diferencian su accion de la _ipecacuana_ y del _centeno cornezuelo_.

La tos convulsiva, seca, ya puramente nerviosa, ya consecutiva de una neumonía, sobre todo si se presenta ó aumenta por la noche, es mas propia del _beleño_, que de la _manzanilla_. En estos casos y en la coqueluche, es necesario repetir frecuentemente las dósis.

=Dósis.=--El _beleño_ se administra á las dósis y del modo que el _acónito_, el _acíbar_, la _belladona_.

IGNATIA (HABA DE SAN IGNACIO.--IGNACIA).

§ I.--Historia.

Se usan los granos (habas de San Ignacio) de esta planta de la familia de las apocíneas, _Juss_.--De la pentandria monoginia, _Linn_.--Este medicamento solo se halla mencionado en los tratados de materia médica en union con la _nuez vómica_, á causa de la _estricnina_, principio activo comun á los dos. Murray ha recopilado todas las observaciones relativas á la primera. Jaerg y Hahnemann la han esperimentado.

§ II.--Efectos fisiológicos.

Se puede afirmar en general, que la _ignacia_ tiene propiedades muy análogas á las de la _nuez vómica_, con la diferencia de que la primera presenta mas instabilidad en los fenómenos nerviosos, y que afecta con menos intensidad á los órganos de la circulacion. No parece que Hahnemann haya tenido completa razon al afirmar que este medicamento está particularmente indicado para tratar enfermedades agudas, si por tales se entienden las afecciones febriles. Verdad es que, en general hablando, no conviene en las enfermedades crónicas; que su especialidad es la de las afecciones nerviosas espasmódicas, ó su exacerbacion, y las fiebres lentas dependientes de un estímulo moral ó nervioso; pero aun en este caso, sea cual quiera su eficacia, necesita el concurso ó ayuda de medicamentos de accion mas fija y duradera.

La _ignacia_ está en relacion, como la _nuez vómica_, con las afecciones gástricas nerviosas, con la condicion de que sus síntomas se agraven mas bien por la mañana que por la tarde, y que reconozcan por causa un pesar, y causas morales deprimentes, mejor que la cólera y las emociones repentinas. La _ignacia_ produce unas veces la alegría y buen humor, y otras las afecciones tristes y sentimentales, y con mas frecuencia, alternativas rápidas de hilaridad y tendencia al llanto. Este medicamento y la _nuez vómica_ tienen en sus efectos patogenésicos dolores dislacerantes y calambróides, agravados por el tacto, por el movimiento, por el aire libre y por la aplicacion del calor.

La _ignacia_ obra sobre el sistema espinal, sin dejar por eso de alterar tambien los nervios ganglionares y por estos las vísceras y el pecho, los órganos digestivos y el sistema venoso; pero perdiendo de su actividad, cuanto mas se separa de los nervios espinales, y cesando por consiguiente de ser análoga á la _nuez vómica_ en su influencia sobre el sistema venoso y gástrico, de lo cual se deduce que su accion es mas nerviosa y menos estensa.

Esta accion eminentemente nerviosa de la _ignacia_ se espresa por una variacion notable de la calorificacion distribuida con desigualdad, variacion y cambio estensivo á las disposiciones morales. Sin embargo, los síntomas gástricos y los que espresan la estension de la accion medicinal á la vida nutritiva, son fijos y permanentes. No carece de interés el observar, con un profesor de terapéutica de Viena, que estas mismas afecciones gástricas son propias de la _ignacia_, especialmente en personas de un carácter vivo y dulce, opuesto al que requiere la _nuez vómica_.

El estado moral en armonía con las modificaciones que produce la _ignacia_ en el hombre sano, es el del temperamento nervioso y de las personas delicadas, así como tambien el de las sensibles y vivamente impresionadas por un pesar ó por un amor contrariado. Los padecimientos gástricos que resultan de estas causas morales, que generalmente concentran su accion en los centros epigástricos, corresponden directamente con la accion de la _ignacia_ sobre estos mismos centros, y hacen que este medicamento sea bastante eficaz en las enfermedades producidas por las aflicciones y pesares, y mas aun en las afecciones gástricas y neuropáticas que resultan de un amor contrariado ó desgraciado.

Este medicamento es, pues, mas propio de los temperamentos nerviosos y constituciones delicadas y sensibles, que de los temperamentos sanguíneos ó linfáticos; lo es igualmente de la versatilidad nerviosa en las enfermedades convulsivas de los niños, sobre todo si la nutricion está deteriorada; ocupa, pues, la _ignacia_ un lugar entre la _manzanilla_ y la _ipecacuana_. Su accion es mas benéfica en los niños afectados con la denticion, y en las personas histéricas ó muy sensibles é impresionables hasta el esceso.

§ III.--Efectos terapéuticos.

Las afecciones propias de la _ignacia_ son, en general, catarrales ó intermitentes: los calofríos y el calor están desigualmente repartidos; la sed se presenta mas en el frio que durante el calor; se observan síntomas gástricos y aun el vómito mucoso, estreñimiento, frio interior con calor en la piel, ansiedad con agitacion que obliga á cambiar de posicion á cada instante, vértigos repentinos, dolores contusivos en las vísceras, debilidad y abatimiento. En las fiebres intermitentes, el calor es algunas veces grande, pero con el carácter nervioso que le convierte en seco y que hace variar la rubicundez de las mejillas; los síntomas gástricos, así como la sensacion de vacuidad en el estómago que los acompaña, son mas pronunciados durante los accesos. En las fiebres catarrales, los dolores contusivos son prontamente reemplazados por otros lancinantes, erráticos y rápidos, la tos es seca, aun cuando haya coriza fluente, y es producida por una irritacion interior, por una sensacion de cosquilleo en la traquearteria. En las personas nerviosas se observan siempre movimientos espasmódicos y aun convulsiones en los niños.

Se administra la _ignacia_ despues de la _eufrasia_ cuando la tos se presenta por accesos y que se hace continua durante el dia; que el coriza persiste húmedo, y especialmente si hay síntomas de angina. Se dará despues de la _manzanilla_ en las afecciones febriles de la infancia, cuando se han declarado los espasmos, y que los síntomas de reaccion han perdido su agudeza ó que ha cedido la escitacion sanguínea. La _ignacia_ está tambien indicada para disipar los espasmos inquietos que persisten al principio de una fiebre mucosa, despues del _acónito_ y _manzanilla_.

La _ignacia_ es preferible al _beleño_ y á la _cicuta_, cuando la tos catarral es menor por la noche que por el dia: la primera tiene mas relacion con la mucosa de los bronquios en las irritaciones con estertor mucoso y ronquera. El _sulfuro de cal_ y la _eufrasia_ estienden su accion á la conjuntiva en el período irritativo, que pasa pronto, y uno de sus caractéres es siempre la ronquera.

La _ignacia_ está indicada en los cólicos biliosos con deposiciones disentéricas ó estreñimiento, si hay grande irritabilidad nerviosa. Su accion en general es útil en las neuropatías gástricas y uterinas que despiertan las simpatías del sistema nervioso de relacion y aun del circulatorio, con movimientos febriles en los que domina la nerviosidad. El estreñimiento crónico que se puede llamar nervioso ó erético, en personas dispuestas á irritaciones erráticas y eminentemente sensibles, cede á _ignacia_, frecuentemente repetida.

La irregularidad de las reglas, pero con esceso del flujo menstrual, en mujeres histéricas ó muy nerviosas, exige el uso de _ignacia_: en estos casos, se observan alteraciones variadas de la sensibilidad, tales como clavo histérico, hemicránea, odontalgia, diversas neuralgias, espasmos, casi siempre la bola histérica, ansiedad, palpitaciones, bocanadas de calor en las partes superiores, calores incómodos parciales y sin fijeza.

La _ignacia_ posee una accion notable sobre las mucosas en su punto de union con la piel, por lo cual es muy recomendable: 1.º en las grietas de los labios, con irritacion, sequedad, dolor y rubicundez pronunciada de estas partes; el _zinc_ corresponde mas á las grietas con palidez; la _pulsatila_, si hay color azulado; la _sal marina_ y el _fósforo_, si las grietas tienen costras; el _mercurio_, en las excoriaciones exudantes y ulcerosas; el _mezereum_, mas análogo á _ignacia_ en este caso especial, difiere como los anteriores por los caractéres generales de su accion sobre el organismo.

2.º En las fisuras del ano, con prurito, punzadas, dolores constrictivos: estas son lineales, poco profundas y unidas, generalmente con exudacion. El _ácido azótico_ está indicado en fisuras mas irregulares ó mas profundas, exudantes, que dan sangre con facilidad, y que se refieren á algunos síntomas remotos de la sífilis. El _plomo_, en su accion sobre el ano, es mas análogo á _ignacia_, pero difiere por todos los demás síntomas.

3.º En el prolapsus del recto con ó sin fisuras: en el primer caso, la fisura es la causa de la procidencia del recto por los esfuerzos de espulsion y por las contracciones que escita; curada la fisura, cesa el descenso del recto y los dolores y contracciones; en el segundo caso, la _ignacia_ es uno de los mejores medios curativos, especialmente en los niños.

4.º En el prurito del ano, y lo mismo en el producido por los ascárides; pero en este caso, es preferible la _valeriana_ en los niños, aun cuando haya convulsiones. El _marum_ y el _azufre_ pueden ser auxiliares hasta necesarios de la _ignacia_. La _espigelia_ está tambien indicada en estas especies de prurito, cuando se presentan despues de un estado febril ó que sobrevienen durante el curso de una fiebre verminosa, y que se han suscitado simpáticamente ansiedades, palpitaciones, padecimientos nerviosos generales.

5.º En ciertas conjuntivitis de los niños y de los adultos, cuando la conjuntiva se tumeface formando un rodete é invirtiéndose hácia afuera. Solo en esta circunstancia y antes de la hipertrofia del borde palpebral es cuando conviene la _ignacia_; es el medicamento mas útil en la oftalmía de los recien nacidos, cuando se desarrolla el rodete conjuntival.

La _ignacia_ juega poco en las afecciones cutáneas, pero es útil como accesoria, en el intertrigo, en el eritema de los miembros en personas nerviosas ó delicadas, y particularmente en una especie de prurito ardiente que ocupa casi toda la piel y que desaparece despues de rascarse. Las afecciones en que es mas ventajoso y mas frecuentemente útil este medicamento, por su accion electiva en los nervios espinales, son las neuroses, neuralgias y espasmos, cuyos caractéres vamos á indicar.

La _ignacia_ y la _ipecacuana_ son muy análogas en los espasmos con rigidez del cuerpo, estiramiento, sacudidas espasmódicas en los miembros, y movimientos en los músculos de la cara; pero es mas particular en la _ignacia_, las congestiones fugaces en la cabeza, la alternativa de palidez y rubicundez de una de las mejillas, y la irregularidad en la distribucion del calor.

La accion de este medicamento en la médula espinal secundada por la que tambien posee sobre el sistema nervioso ganglionar, le hace eficaz en los espasmos producidos por la indignacion, con concentraciones rápidas en este sistema, y por el pesar que las da desde el principio un carácter crónico. La corea ó baile de San Vito, las convulsiones y los accesos epileptiformes aislados, especialmente si dependen del trabajo de la digestion, y que el decúbito dorsal alivia las primeras, se tratan con _ignacia_ en las personas nerviosas ó cuya nutricion está deteriorada. En estos casos, cada emocion de pesar ó de contrariedad renueva los espasmos ó los accesos convulsivos. Cuando sea preferible la _belladona_ por los síntomas congestivos del cerebro, la _ignacia_ puede sucederla con ventaja en circunstancias análogas, como, por ejemplo, en la eclampsia repetida con convulsion de los músculos de la cara y espasmos del exófago. La _ipecacuana_ juega en la misma afeccion con diarrea; el _estramonio_, cuando los fenómenos cerebrales son mas nerviosos que sanguíneos; el _centeno cornezuelo_, si hay temblor ó contraccion de varios músculos, salto de tendones y respiracion entrecortada.

La hemicránea que corresponde á _ignacia_ depende de una irritacion espinal, escepto la de las personas estremadamente irritables, y le acompañan siempre los espasmos. Los dolores de cabeza y de los dientes, las neuralgias de los miembros y del tronco, sean ó no reumáticas, exigen _ignacia_ cuando son bruscas y como ráfagas de dolores. Se distinguen poco de las de _espigelia_ y del _fósforo_, sin la tension y el estreñimiento ordinario, sin la agravacion de los dolores por el calor, sin el alivio por el cambio de posicion, sin cierta periodicidad en su aparicion, sin la influencia de algunas causas, tales como el miedo, el ruido, los alcohólicos, el café. El tratamiento del reumatismo articular reclama comunmente la _ignacia_ en el período subagudo ó apirético.

Este medicamento es quizá eficaz en algunas enajenaciones mentales, caracterizadas por el disgusto para todo, por la indiferencia, el susto, la debilidad general, y que dependan de pesares, de mortificaciones y de sobresaltos crónicos ó repetidos. Es importante indicar que los síntomas morales que reclaman _ignacia_ son el despecho y la indignacion, así como la contraindican la alegría y el placer.

No insistimos mas sobre su uso terapéutico, aun cuando muchos síntomas la hacen recomendable en otras afecciones, porque la observacion clínica es incompleta, y porque no se ha usado todavía lo bastante.

=Dósis.=--El práctico poco familiarizado con este medicamento podrá emplearle á la dósis de una á cuatro gotas de la tintura, ó primera dilucion, en agua. Pero su uso frecuente y la necesidad de elegirle por la analogía de sus síntomas inclinan á preferir una gota ó algunos glóbulos de la tercera, sesta ó duodécima atenuacion en cinco ó seis cucharadas de agua pura, dadas á cortos intérvalos, cada cuatro ó cinco minutos, en los casos de afecciones espasmódicas ó neurálgicas.

IODIUM (YODO).

§ I.--Historia.

Introducido este metalóide en la materia médica casi en nuestros dias, goza ya de gran celebridad. Preconizado primero, y con razon, en el bocio, se estendió bien pronto su indicacion á todos los infartos linfáticos y glandulares, siéndolo despues igualmente á los numerosos accidentes secundarios de la sífilis; es en fin hoy dia una panacea para muchos terapéuticos, llenando él solo un periódico.

Justo es que convengamos en la verdad de la alta importancia que el _yodo_ ha conquistado. Invadidos estamos hoy por una multitud de desórdenes orgánicos que bajo una triple forma amenazan el porvenir de todas las familias; la sífilis secundaria y terciaria, el tubérculo y la escrófula, tres diátesis que afectan profundamente la economía y la celdilla orgánica, y que el _yodo_ parece debe modificar mas ventajosamente que ninguno de los medicamentos de la antigua materia médica que han resistido á la rutina, al esclusivismo de los sistemas y al escepticismo moderno. No nos admiremos, pues, de su alta fortuna clínica. Pero las confusiones y dudas que han surgido en nuestros dias en las memorias y en la Academia[4] sobre los efectos del _yodo_, y sus indicaciones, prueban cuánta es la ligereza con que se ha procedido en el frecuente uso de este medicamento. Ciertamente se puede asegurar que si se hiciese un severo exámen de toda la materia médica antigua, pocos medicamentos dejarian de presentar las mismas confusiones en la apreciacion de sus efectos fisiológicos y terapéuticos. De este modo se vendria á reconocer que la ley de los semejantes no es un principio despreciable, y que los trabajos de Hahnemann y de los médicos que, adeptos á su escuela ó partidarios de otros métodos, se han dedicado á esperiencias formales, son de una grande importancia.