Tratado Metodico Y Practico De Materia Medica Y De Terapeutica

Chapter 19

Chapter 193,598 wordsPublic domain

Podemos, pues, reunir en un mismo capítulo el _fósforo_ y el _ácido fosfórico_, por mas que algunos autores los hayan tratado separadamente; pues este proceder se funda al parecer, mas bien en consideraciones teóricas que en observaciones positivas. En último resultado, los síntomas atribuidos al _fósforo_ son con corta diferencia los mismos que los del _ácido fosfórico_; pues los autores de sus patogenesias solamente han variado los términos de su espresion. Así pues, si para el _fósforo_ se dice dolor quemante en los miembros, en el _ácido fosfórico_ se consigna dolores osteócopos quemantes; mientras que al primero se le atribuye tension, calambre, al segundo se le dan dolores calambróides presivos: en la patogenesia del _fósforo_ se halla ardor de la sangre y congestiones; en la del _ácido fosfórico_ hay fuerte hervor de aquella con grande agitacion; allí, debilidad y chasquido en las articulaciones, y aquí, chasquido en los miembros y las articulaciones: al _fósforo_ puro se le da el que los síntomas se manifiesten por la mañana y por la tarde en la cama, y al _ácido_ se atribuye el que los dolores se agraven con el reposo; en el primero hay hormigueo en la piel, fungus hematodes, erupciones urticarias, marasmo y consuncion, y en el segundo, hormigueo subcutáneo, condiloma, vesículas sarnosas, erupciones granulares con dolor quemante, enflaquecimiento con aspecto enfermizo y hundimiento de los ojos, etc.

Esto no obstante, puesto que la clínica no ha sancionado aun los síntomas que tienden á diferenciar su accion, establecerémos algunas variaciones entre uno y otro, al consignar los efectos fisiológicos y terapéuticos.

Desde el descubrimiento del _fósforo_, á fines del siglo XVII, ha sido empleado con algun éxito en ciertas locuras, convulsiones y fiebres nerviosas graves. Desde el siglo XVIII hasta nuestros dias, se ha manifestado útil en muchas fiebres adinámicas, tifoídeas, biliosas, intermitentes, en algunas neumonías y pleuresías, en casos de reumatismo, de gota, oftalmía, apoplejía, hidrocéfalo, de cefalalgia, de convulsiones epileptiformes, de parálisis, de clorosis, de amenorrea, de consuncion senil, de tisis pulmonal, de hemorragia pasiva, de sudores, costras serpiginosas de los niños, angina de pecho, de cáries y de raquitismo. Siempre la indicacion culminante del _fósforo_ radica en la estremada debilitacion de la vitalidad dependiente, ya de un ataque directo á la vida, ya de una alteracion de la sangre en el curso de una afeccion febril, ó ya de un flujo ó una erupcion que las fuerzas del organismo no pueden desarrollar.

La esperiencia ha confirmado, propagado y precisado los datos legados por el empirismo; y nos admirarémos que un dia llegue el _fósforo_ á realizar respecto al aniquilamiento de la inervacion lo que el hierro en una especie de cloro-anemia. El _fósforo_ es hoy ya, como el _hierro_, un alimento, un medicamento reconstitutivo; los cuerpos grasos fosforados, estraidos de la pulpa cérebro-espinal de los animales, llaman la atencion con el nombre de fosfoleina y se les emplea como alimentos. Pero la esperiencia no ha confirmado aun esta especie de medicacion.

§ II.--Efectos fisiológicos.

Este es otro de los medicamentos escitantes en su primera manifestacion, como se ve por los síntomas siguientes: sensacion de bienestar, de fuerza, de agilidad; sensibilidad escesiva de todos los órganos, de la vista, del oido, del olfato, del estómago, de los órganos génito-urinarios; pulso acelerado y duro, agitacion de la sangre, congestiones en la cabeza, en el pecho; hambre despues de comer, bulimia, sed, deseo de cosas frescas; inflamacion de las mucosas de los ojos, de los oidos, de la nariz, del estómago.

El carácter de estos síntomas de escitacion, aunque escasos en número, manifiestan ya una accion asténica en el sistema nervioso cérebro-espinal y en los nervios ganglionares, en los sistemas sanguíneo y linfático y en la vida nutritiva, porque el _fósforo_ tiene una esfera de accion inmensa. Los dolores tienen todos el mismo carácter asténico; son dislacerantes ó por punzadas, acompañados de rubicundeces, de tumefacciones inflamatorias, pero mas especialmente de palidez, de temblores, de sensibilidad escesiva, de ardores quemantes, de pulsaciones, de angustia, de tension y de presion, de rigidez y debilidad. Los calambres, espasmos y tiranteces son seguidos de adormecimiento y de sensacion de dislaceracion ó rotura. Hay tambien grande debilidad, hormigueo, parálisis, desvanecimiento, imposibilidad de permanecer al aire, en el que, sin embargo, se alivian los dolores de cabeza debidos á la escitacion; agravacion de los dolores en la cama, despues de comer, alivio por el movimiento y aun por la presion algunas veces, facilidad á acatarrarse, terminacion de las inflamaciones por supuracion, y de las irritaciones catarrales por secrecion mucosa abundante, hemorragia fácil de las heridas, de las úlceras, hemorragias pasivas de las membranas mucosas, ambliopia, debilidad de la vista, zumbido, sordera, anosmia; exaltacion del apetito venéreo con erecciones violentas, que produce grande abatimiento, padecimientos febriles y nerviosos; poluciones frecuentes, eyaculaciones sin energía y muy prontas en el cóito; las deposiciones parece que agotan las fuerzas; falta el gusto y el apetito; abatimiento, en fin, despues de comer, acedías, desarrollo de gases, calofríos, horripilaciones, frio de las estremidades, calofríos seguidos de calor y de sudor, calor seco, sobre todo en la palma de la mano, etc.

A los síntomas referidos agregamos los siguientes: enflaquecimiento estremado, aspecto enfermizo, erupciones, manchas, vesículas, granos, forúnculos, sabañones, con sensacion quemante á veces; rubicundez de los ojos, lagrimeo, hinchazon de los mismos y secrecion de legañas; otorrea amarillenta; tumefaccion de la nariz y flujo de mucosidades amarillas y verdosas; hinchazon de la cara y aspecto pálido y térreo de la misma; labios agrietados, ulceraciones y erupciones en los labios y en sus comisuras, tumefaccion y exhalacion sanguínea en las encías, vacilacion y aflojamiento de los dientes, escoriaciones y vesículas en la boca, flujo de saliva y mucosidades, vómitos de materias mucosas, ácidas, sanguinolentas y de sangre pura, deposiciones mucosas, biliosas, lientéricas, laxitud prolongada del vientre, orina abundante, frecuente, clara y mas generalmente blanquecina y sedimentosa; leucorrea corrosiva, espectoracion mucosa, purulenta, de sangre; erupciones herpéticas variadas, infarto de los gánglios linfáticos.....

El _fósforo_ presenta mas que el _ácido fosfórico_ la accion escitante inicial. En el _ácido fosfórico_ está á veces hasta oscurecida por la hipostenia que determina; pero presenta en contraposicion efectos mas notables en la vida vegetativa, principalmente en los tejidos cutáneo y óseo; el _fósforo_ que obra con mas actividad en el tejido celular y en el de los órganos parenquimatosos por el sistema sanguíneo, no modifica quizá estos tejidos mas que el _ácido fosfórico_, pero tiene sobre ellos desde el principio una accion mas directa. Así, pues, el _fósforo_ está en un término medio entre la _pulsatila_ y el _ácido fosfórico_, por su electividad en los vasos capilares, ya en las inflamaciones venosas y en las de los órganos glandulares que gozan de grande actividad secretoria, como la glándula mamaria, ya en las flogosis pasivas, en las congestiones asténicas y en las hemorragias pútridas de las fiebres graves nerviosas, casos en los que el _ácido clorhídrico_ es tan eficaz como el _fosfórico_ cuyos caractéres distintivos son: diarrea, timpanitis, estado de inercia paralítica de los órganos abdominales, y la falta en el sueño comatoso de los gemidos del _ácido clorhídrico_.

La accion del _fósforo_ y del _ácido fosfórico_ predomina en los dos sistemas nerviosos de la vida de relacion y de la orgánica, en la misma sustancia nerviosa, en la nutricion intersticial, ó mas bien en las estremidades vasculares y la célula orgánica. Su carácter es la alteracion profunda de la vitalidad; y el último término de su accion es el aniquilamiento de las fuerzas radicales con parálisis de los esfínteres, relajacion de las bocas exhalantes y de los vasos secretorios, abolicion del processus plástico y del calor animal, éstasis venosos, hemorragias y flujos asténicos, espasmos, parálisis de los músculos de relacion, estado colicuativo, de atrofia muscular, de descomposicion de los líquidos y sólidos. La accion del _fósforo_ conduce seguramente á esta descomposicion y se une á lesiones orgánicas, principalmente de los huesos de la cara, como lo prueban las observaciones hechas en el envenenamiento lento que determina en las personas espuestas á sus emanaciones.

Se comprende cuán erróneas son las conclusiones de los autores que por no ocurrírseles atenuar convenientemente las dósis de este medicamento, prohiben su uso en los casos de lesiones orgánicas y de alteraciones de los tejidos tanto internas como esternas, porque produce una escitacion sanguínea y nerviosa, escitacion que solo puede agravar estas lesiones y alteraciones: fácil es evitar tales resultados, recurriendo á dósis bastante débiles, que desenvolviendo tan solo una accion dinámica, electiva, terapéutica, no se dé lugar al desarrollo de los efectos generales de la escitacion. Obrando de esta manera, se tiene en el _fósforo_ y su congenere medios funcionales y poderosos para curar ciertas afecciones graves, lesiones orgánicas, para las que no existen otros medicamentos curativos.

El _fósforo_, y por consiguiente tambien el _ácido fosfórico_, son análogos del _sílice_ en las fiebres nerviosas, pero difieren por su accion mas deprimente de la vitalidad. El _arsénico_ tiene mas analogía con los dos primeros, y estos á su vez guardan una proporcion media entre el _arsénico_ y el _ácido clorhídrico_. El _carbon vegetal_, aunque menos análogo por sus efectos á los estados graves de las fiebres nerviosas, no es menos capaz que aquellos para reanimar la vitalidad próxima á estinguirse: un aniquilamiento estremo es tambien su grande indicacion; pero su accion, mas pronunciada en el sistema capilar de la periferia, le hace mas á propósito en los éstasis venosos y en una atonía que el _fósforo_ requiere mas bien al interior y en las espansiones nerviosas, así como en los centros. Este medicamento tiene mas analogía con la _pulsatila_, por su accion en el sistema venoso y los plexos hipogástrico y uterino; tambien la tiene con el _subcarbonato de potasa_, en la disposicion á los tubérculos y en su accion sobre las papilas vasculares y sobre la nutricion; hemos observado que este medicamento ofrece en su accion crónica, como síntoma característico, la hinchazon ó infiltracion serosa del párpado superior debajo de la ceja, y que el _fósforo_ presenta la hinchazon debajo del ojo.

Aun podemos citar su analogía con el _carbonato de cal_ en lo relativo á las hipersecreciones mucosas, bronquiales ó intestinales, con la diferencia que el _carbonato de cal_ obra mas electivamente en la plasticidad, que sus flujos dependen de la astenia vascular y de la abundancia de sus jugos blancos; y que el _fósforo_ produce la atonía nerviosa en las superficies mucosas, las cuales segregan jugos mas animalizados, que no abundan en la economía y que son reemplazados algunas veces por la sangre. El _mezereum_, el _fósforo_, el _ácido fosfórico_ principalmente, son los mejores auxiliares del _mercurio_, del _sílice_ y de la _asafétida_ en las afecciones de los huesos. El _ácido fosfórico_ y el _mezereum_ son los mas aptos para curar estas afecciones, cuando dependen del abuso del _mercurio_ ó de desórdenes escrofulosos graves.

El _fósforo_ corresponde á las enfermedades producidas por causas que han debilitado profundamente el sistema nervioso. La _quina_ exige una debilitacion por pérdida de humores; el _fósforo_, cuando á esta pérdida se agrega una alteracion funesta, un aniquilamiento por abuso de las sensaciones y de emociones vivas. Esto sentado, el _fósforo_ solo está indicado en las fiebres nerviosas graves. En la práctica, se distingue el _fósforo_ del _ácido fosfórico_ en que el primero corresponde á las emociones de la ciencia y del misticismo, á las privaciones cenobíticas y á una vida aniquilada por la austeridad; mientras que el segundo se adapta mejor á las emociones enervantes de la voluptuosidad, á las de un amor desgraciado, á los escesos del onanismo y de la orgía. Carecemos sobre este asunto de observaciones suficientes. Uno y otro medicamento tienen quizá en estos casos una misma eficacia; y cuando, en fin, se presenta una clorosis dependiente mas bien de la inercia de los sistemas ganglionar y quilífero, se cura con estos mejor que con el _hierro_.

La esperiencia ha juzgado ya con mas elementos de certeza sobre las analogías de ciertas constituciones con los efectos del _fósforo_. Se ha reconocido que obra mas favorablemente en las personas vivas, sensibles, linfático-nerviosas, dispuestas á la tisis; en indivíduos cuyo sistema nervioso está alterado profundamente y por mucho tiempo á consecuencia de emociones y de los escesos ya referidos, causas que les mantiene en un estado de neuro-astenia, orígen de una estremada sensibilidad. En general, la diarrea existe, ó precede por lo menos al estado actual que puede presentar un estreñimiento por inercia del intestino.

§ III.--Efectos terapéuticos.

=A.= _Estado agudo._--Cualesquiera que sean los síntomas prodrómicos de una fiebre ó de una flegmasía, no se recurrirá á _fósforo_, á no ser que el principio inicial sea de tal modo nervioso y neurálgico, que pueda estar indicado, lo cual es estremadamente raro; pues seria menester que las sensaciones de ardor quemante, la tension local altamente dolorosa y la estraordinaria actividad de los sentidos, espresasen una inflamacion maligna, ó con tendencia desde su principio á la descomposicion. La fiebre y la flegmasía solo corresponden al _fósforo_ en el período nervioso grave en el que la alteracion de la vitalidad ó la plasticidad refleja sobre la sangre, y cuando este líquido se dispone á sufrir una descomposicion por supuracion, por ejemplo, ya en toda la economía, ya en la parte afecta. Los grandes sudores no son raros cuando estas fiebres han llegado al máximum de intensidad; el sudor que se limita á la parte anterior en la que la piel pasa fácilmente por las alternativas de sequedad y humedad, el _fósforo_ es poco conveniente, observacion á la que Boenninghaussen[16] da grande importancia. Cuando en las fiebres nerviosas graves ó tifoídeas, en su período de decrecimiento, hay sudores nocturnos con edema y sensibilidad en la region hepática, el _fósforo_ es el mas apto para disipar esta congestion venosa de mal carácter. Los fenómenos atáxicos que complican una fiebre mucosa, dejan con frecuencia en pos de sí un estado de postracion, con hinchazon como edematosa é inercia de la mucosa, pulmonal ó gástrica, que reclama el uso de este medicamento. Se ha aplicado con felices resultados el _fósforo_ en la neumonía con hepatizacion gris (tercer período), y en la terminacion del segundo en los casos mas graves. La pulmonía en el tercer período presenta síntomas graves que se aproximan á los de las fiebres nerviosas ó pútridas, y que espresan además el estado del pulmon, como por ejemplo: opresion, respiracion corta y penosa, dificultad de toser y de espectorar, esputos herrumbrosos. La indicacion del _fósforo_ surge del éstasis sanguíneo producido en el cerebro por el obstáculo de la circulacion pulmonal y de la hematosis; hay astenia general y local, se presenta la hepatizacion, observándose aun un resto de agudeza en los síntomas de reaccion; el pulmon está evidentemente privado de la escitacion nerviosa necesaria. Se puede suponer que su accion sobre el pulmon en estos casos completa la de la _brionia_, que corresponde al segundo período, al período de hepatizacion roja y de exudacion pleurítica. El _fósforo_, por su parte, se adapta además á la defibrinacion y descomposicion de la sangre en el éstasis pasivo de la hepatizacion gris, de donde resultan sus indicaciones en las neumonías graves, nerviosas, pútridas, tifoídeas, y su menor eficacia en las que son francamente inflamatorias y simples.

La accion deprimente del _fósforo_ en los nervios, y su utilidad en las astenias nerviosas, ó mas bien en las fiebres que han llegado al período de malignidad y de postracion, en el que la influencia nerviosa parece como abolida, hace suponer que su eficacia en la neumonía avanzada depende de que disipa la astenia nerviosa del pulmon, y de que le vuelve la escitacion vital necesaria. Esta opinion se funda en las observaciones de Hartlaub, que fué el primero que empleó el _fósforo_ en estas afecciones, basándose en el conocimiento de sus efectos fisiológicos. Este médico le administraba con el objeto de combatir la parálisis pulmonal. Las indicaciones de este medicamento en el período nervioso y asténico de las fiebres graves confirman al parecer esta opinion; de suerte que el _azufre_ es mas eficaz que el _fósforo_ en la hepatizacion gris independientemente de la astenia nerviosa. Por otra parte, es un hecho que las neumonías de los niños no ofrecen la indicacion del _fósforo,_ ó que por lo menos no se alivian con él. La _ipecacuana_ y el _tártaro estibiado_ son por el contrario los medios mas directos que se pueden emplear.

Preciso es manifestar tambien que el _fósforo_ está rara vez indicado en las demás enfermedades de la juventud. Y si corresponde al estado nervioso maligno y asténico de que hemos hablado, es porque este estado apenas tiene lugar mas que en enfermedades que ya se han padecido y cuyo sistema nervioso ha sufrido ataques que han alterado la salud en mayor ó menor grado. Aun en estos enfermos, es quizá despues del _arsénico_, frecuentemente indicado por los síntomas, cuando el _fósforo_ puede jugar en las opresiones crónicas ó por recidiva, en las pleuresías y las bronquitis graves como ciertas grippes, y en otras afecciones de los órganos respiratorios, como la hidropesía de los pulmones; necesario es, pues, concederle tan solo un carácter nervioso, una congestion asténica, pútrida, maligna.

Nos consta que se usa poco, pero esto no es una razon para pasar en silencio las indicaciones de un medicamento tan importante y eficaz. Se le puede emplear con buen éxito en la ronquera crónica, especialmente si es una consecuencia del crup, y desde los primeros dias, cuando la mucosa de la laringe es el punto de la irritacion á la que sigue la espulsion de falsas membranas; está igualmente recomendado como preservativo del crup, y, al ternado con el _sulfuro de cal_, en la tos bronca que generalmente precede. Las esperimentaciones en animales han podido hacer creer, lo decimos sin recelo, que el _fósforo_ podia desarrollar flegmasías mucosas con una afeccion especial de los folículos ó de las papilas vasculares, y aun ciertos productos como falsas membranas.

Mas sea de esto lo que quiera, el _fósforo_ está muy indicado en la hemotisis rebelde producida por el trabajo de tuberculizacion, ó en la espectoracion sanguinolenta por lo menos y aun de sangre pura, en jóvenes cuya constitucion les predispone á la tisis. En los que mejor obra este medicamento, es en los de carácter vivo, sensibles, amables, linfáticos, nerviosos y de talla esbelta; están debilitados y afectados de fiebre lenta, héctica con sudor nocturno ó matutinal, ronquera y aun afonía, tos crónica, laringitis. El _fósforo_ y el ácido _fosfórico_ aun pueden ser útiles en el último período de la tisis y cuando se presentan los flujos colicuativos.

Estos medicamentos son siempre convenientes y aun curativos en toda fiebre héctica, con hipersecreciones colicuativas y en el marasmo senil. Las secreciones simplemente asténicas que subsiguen á una violenta inflamacion de las mucosas, son igualmente del recurso del _fósforo_, sobre todo en personas de constitucion delicada con neuro-astenia; el _hierro_ se adapta mejor al estado pituitoso con cloro-anemia; el _mercurio_, en la caquexia linfática con eretismo; la _quina_, en la anemia por pérdida de humores. Todos estos medicamentos, sin embargo, pueden convenir, aun en una constitucion sana, en flujos mucosos escesivos, en ciertas circunstancias de convalecencia, de escrófulas, de tuberculizacion, que está en relacion con sus efectos.

El _fósforo_, en fin, conviene en las inflamaciones insidiosas de los órganos parenquimatosos, de las membranas mucosas y aun del tejido celular, en personas herpéticas y que vienen padeciendo una irritacion cualquiera, ó un vicio crónico, y en ciertas epidemias de diarrea y de grippe: en esta se ha manifestado algunas veces como específico. Las flegmasías mas características tienen mayor tension dolorosa, dolores quemantes, angustia y estremada sensibilidad. En las membranas mucosas se observa además un dolor vivo de escoriacion ó de quemazon. Su accion especial sobre la sangre le da una grande eficacia en las inflamaciones erisipelatosas de las mamas, despues de _belladona_, _mercurio_ y _brionia_, cuando hay dolores lancinantes y que la supuracion es inminente; en otras inflamaciones especiales de la laringe, de los ojos, de la nariz, del estómago, etc.; en la mayor parte de otras afecciones, son preferibles otros medicamentos mas especialmente adaptados al elemento inflamatorio.

=B.= _Estado crónico._--1.º _Afecciones congestivas y hemorrágicas._--La mayor parte de las congestiones que se forman en un órgano importante en el curso de una enfermedad febril, ó bajo la influencia de ciertas causas de una malignidad particular, no esperimentan modificacion alguna por el _acónito_, ó cuando más acaso, una paliacion de poca duracion y sin importancia. Es, pues, necesario recurrir á otros medicamentos que mas se adaptan á esta causa y al período de la enfermedad. Así es que despues de _acónito_ y _belladona_, ó independientemente de estos medicamentos, son muy útiles en diversas congestiones, _árnica_, _pulsatila_, _arsénico_, _fósforo_, _nuez vómica_, _ipecacuana_, _opio_.

El _fósforo_ es entre estos uno de los mas especiales. Está particularmente indicado en las congestiones que complican á ciertas fiebres graves ó tifoídeas, en el período de adinamia y agudeza maligna, cuando la sangre empieza á alterarse: en las congestiones torácicas, en el curso de las fiebres exantemáticas y tifoídeas, y en las congestiones abdominales de la misma naturaleza. Aun está indicado en ciertos éstasis venosos de los capilares del pulmon, del abdómen, con calor, tension, sensibilidad, dolor de escoriacion ó de quemazon. Lo está por último en varias hemorragias, tales como: hematemesis, hematuria, epistaxis, sobre todo la grave de los jóvenes. El _ácido fosfórico_ se dirige mas particularmente á las hemorragias pasivas de las fiebres nerviosas graves, y cuando los ácidos minerales, _clorhídrico_, _nítrico_, _sulfúrico_, no han sido suficientes ó no han estado indicados.

2.º _Afecciones nerviosas y neurálgicas._--El _fósforo_ corresponde á estas afecciones por una multitud de síntomas, lo cual inclina á creer que se ha descuidado su uso, puesto que la clínica nos presenta pocos ejemplos, si se esceptúa la odontalgia, el asma, algunas afecciones reumáticas y artríticas y la debilitacion de ciertos sentidos. Esto no obstante, se adapta muy bien á las cefalalgias reumáticas y artríticas, á la hemicránea, á los dolores osteócopos, á los cólicos espasmódicos y flatulentos, que reconozcan por causa una emocion viva, triste y prolongada, ó un enfriamiento en jóvenes muy sensibles, y caracterizadas por la sensacion de tension, de rigidez de la parte, y calor fatigoso é incómodo; y acompañadas además de agitacion, estremada sensibilidad, tirones, calambres, y seguidas de quebrantamiento, debilidad, abatimiento.