Tratado Metodico Y Practico De Materia Medica Y De Terapeutica
Chapter 10
Cuando la circulacion disminuye en los vasos del abdómen por infartos hepáticos ó uterinos, ó en la época menstrual, cuando el flujo catamenial se establece con dificultad ó produce estancaciones venosas, ó durante la gestacion, son las circunstancias mas favorables para que la _magnesia_ desarrolle mejor sus eficaces efectos. Así se comprende por que han afirmado los autores haber curado hepatitis crónicas, infartos mesentéricos y uterinos con las _sales de magnesia_; sus efectos fisiológicos las justifican; atribuyen á la _magnesia_ grande eficacia en las estancaciones venosas, causas ó complicaciones de estos infartos.
Las propiedades de esta sustancia están aun probadas por numerosos hechos: 1.º en los padecimientos de las mujeres embarazadas, como la odontalgia, dolores de cabeza pulsativos, y los vómitos que la plétora abdominal produce ó sostiene; 2.º en los calambres histéricos de las mujeres que tienen pérdidas y tendencia al estreñimiento: en estas se observan los siguientes síntomas indicadores de la _magnesia_: náuseas por la mañana, aspecto terroso, debilidad y frio que aumentan durante los accidentes histéricos, bola histérica con opresion, dolores cólicos y pinchazos en el vientre, buen apetito: en todas estas circunstancias, la _magnesia_ rivaliza ventajosamente con la _sepia_. Los niños que tienen lombrices esperimentan esta debilidad y este frio, tienen dolores, cólicos, mala cara y aspecto enfermizo y cacoquímico.
La _magnesia_ es un modificador tan eficaz casi como la _sal marina_ en las fiebres nerviosas crónicas, ó en la convalecencia larga que sobreviene, y cuando los medicamentos quizá mejor indicados son ineficaces; la _magnesia_ escita entonces la vitalidad para reparar los desórdenes nacidos del empobrecimiento de la sangre venosa. Estos casos están caracterizados por dolores como de contusion ó por esceso de sensibilidad, por la profunda debilidad muscular, por la ansiedad moral y el mal humor, por los vértigos y desfallecimientos, por el abultamiento de las venas y aspecto térreo.
Este medicamento produce buenos efectos en ciertas escoriaciones é irritaciones de la boca, de las encías ó de los labios á consecuencia de algunas fiebres mucosas; pero el desarrollo de aftas escluye formalmente á este medicamento. Es tambien muy útil en las leucorreas, irritaciones uretrales, la ozena, resultado de un coriza crónico, la otorrea, y cuando todas estas afecciones proceden del empobrecimiento de la sangre durante una larga enfermedad, ó que sobrevienen en el curso de una caquexia venosa y abdominal.
La _magnesia_ está tambien indicada en la oftalmía escrofulosa, con rubicundez de la conjuntiva, alternativas de sequedad y secrecion mucosa, quemazon, legañas y síntomas de hidroftalmía. No debemos omitir que se ha recomendado la _magnesia_ en la catarata lenticular por algunos de sus efectos fisiológicos, por ciertas gastralgias en los hipocondríacos, por algunas neuralgias y odontalgias nocturnas, con tal que el _ácido azótico_, la _nuez vómica_ y la _quina_ no sean mas apropiados. Cura, en fin, las acedías en los niños cuando la _manzanilla_ ha sido ineficaz.
=Dósis.=--La administracion de las aguas minerales en que abundan la _magnesia_ y sus sales puede hallar en este capítulo algunas indicaciones útiles, pero con la condicion de ser en dósis bastante débiles para que no obren como laxantes. En general, las trituraciones del _carbonato ó hidroclorato de magnesia_, por fracciones de 1 á 2 decígramos al dia, son las convenientes en el tratamiento de la diátesis, mientras que se puede recurrir á atenuaciones mas elevadas, en los casos de neuralgias y otras afecciones accidentales.
MERCURIUS (MERCURIO).
§ 1.--Historia.
Con el título de _mercurio_ estudiarémos las diferentes preparaciones y sus diversas sales, porque sus efectos pueden comprenderse en conjunto, procurando indicar las diferencias y sus particularidades conocidas. Empezarémos por las sustancias que constituyen los compuestos _mercuriales_ mas simples, es decir, el _mercurio_ en el estado de division perfecta, como las trituraciones de _mercurio vivo_ y _soluble de Hahnemann_, preparacion que se altera fácilmente estando triturada, pero que es la mas usada; no es ni un óxido ni un protóxido, sino un _sub-protonitrato-amoníaco-mercurial_; vendrán despues el _óxido ó precipitado rojo de mercurio_, luego las combinaciones del _mercurio_ con el _azufre_, el _yodo_ y el _bromo_, ó los _sulfuros negro_ y _rojo de mercurio_, el _protoyoduro_ y _peryoduro de mercurio_, el _protobromuro_ y el _deuto_ ó _bibromuro de mercurio_. Restan aun las preparaciones en que entra el _cloro_, y son, el _protocloruro_ y _deutocloruro de mercurio_, es decir, el _mercurio vivo_ ó _calomelano_ y el _sublimado corrosivo_; las en que entra el _cianógeno_ para formar el _cianuro_ ó _prusiato de mercurio_, y por último, el _acetato_, _nitrato de mercurio_, etc.
Desde principios del siglo pasado se ha usado mucho el _mercurio_ y ha sido objeto de numerosos escritos. Pocos son los medicamentos que hayan producido efectos tan benéficos á la par que tan fatales, pudiéndose aplicar aquí aquello de: _Abussus optimi pessimus_[8]. Independientemente de los efectos desastrosos de las dósis escesivas ó por largo tiempo usadas en las afecciones sifilíticas positivas, hubo un tiempo en que se le prodigó en la mayor parte de las enfermedades, en la gratuita hipótesis de una sífilis latente. Hoy se comete la injusticia contraría, al creer que el elemento sifilítico no complica muchas enfermedades sobre todo crónicas. Se puede atribuir esta falsa seguridad al abuso mismo que se ha hecho del _mercurio_ y á la opinion que considera á muchas gonorreas como no sifilíticas.
Hablando en su cátedra del _mercurio_ el erudito Zlatarowich, profesor de materia médica y de terapéutica en Viena, se quedó admirado de la grande semejanza de sus efectos fisiológicos con los síntomas de las sífilis, y que no podia continuar sus lecciones sino con la ayuda de los trabajos de Hahnemann; sus esplicaciones desde entonces tomaron un interés estraordinario.
Muchos prácticos dejan de curar ó curan muy lentamente la sífilis por el uso que hacen de dósis crecidas de _mercurio_, pues en vez de disminuirlas, las aumentan mas y mas sin pensar que las atenuaciones convenientemente debilitadas desenvuelven mejor y con mas seguridad los efectos especiales curativos únicos que deben investigarse.
Aun cuando Hahnemann no hubiera prestado mas servicios que el de fijar la atencion de los prácticos sobre este punto, bastaria para merecer bien de la humanidad y de la ciencia.
Administrado primeramente el _mercurio_ en la sífilis únicamente, se ha estendido despues su uso á un gran número de enfermedades, tales como la lepra, el escorbuto, la escrófula, varias afecciones de los ojos, la angina; en casi todas las afecciones catarrales y flegmásicas de las membranas mucosas, de las glándulas y de la piel; en la viruela y otras muchas enfermedades cutáneas; en las afecciones verminosas, la plica, el antrax, la peste, la hidropesía, la neumonía, la hepatitis, la metritis, la disentería, el histerismo, la epilepsia, la manía, el tétanos, la rabia. Es casi increible que se use hoy tan poco el _mercurio_ en estas enfermedades, siendo un hecho su similitud con la mayor parte de ellas, y que en algunas es en estremo eficaz.
§ II.--Efectos fisiológicos.
Al estudiar el _mercurio_, importa mucho mas que con cualquier otro medicamento, estudiar su accion en conjunto y en todos los aparatos, segun lo que repetidas veces hemos manifestado. Pero al abordar este trabajo, no es posible desconocer con cuánta razon prácticos distinguidos han podido decir que bastaba un pequeño número de medicamentos bien conocidos para obtener los resultados apetecidos. En efecto, con la posesion de treinta medicamentos tan perfectamente conocidos como este, se logrará, bien empleados, resultados tan numerosos como variados; medios que evitarian, en una infinidad de casos, el recurrir á otros menos conocidos, aunque en apariencia se manifiesten mas especiales, ¡_tan vasta_ es su esfera de accion, tan grandes sus propiedades!
El _mercurio_ ataca á todos los órganos, pero solo parece obrar electivamente sobre el sistema linfático, y por consiguiente sobre la piel y sus dependencias, sobre las membranas mucosas, serosas, fibrosas y sero-fibrosas, sobre las aponeurosis, los tendones, los ligamentos, las cápsulas sinoviales; el periostio, los huesos, sobre el tejido celular, las glándulas, los gánglios, los vasos linfáticos y sobre las venas que son como la espansion, y mas especialmente sobre los vasos del sistema de la vena porta. El _mercurio_ tiene además la especificidad de ser el antídoto del vírus sifilítico, si bien no le ataca mas que en el dominio del sistema linfático.
Un autor ha caracterizado perfectamente al _mercurio_ denominándole medicamento venoso-linfático. Esta palabra comprende todos los efectos del _mercurio_. No hay órgano que no afecte, porque no hay tampoco uno en el que no entre algun elemento del sistema linfático, como parte integrante ó como de relacion. En cuanto á los órganos particulares, hé aquí el órden en que están segun sus relaciones con los efectos del _mercurio_, y segun la susceptibilidad para ser modificados mas fácilmente: las glándulas salivales y las amígdalas, la campanilla, el velo del paladar, la bóveda palatina, la lengua, los dientes, las encías, la faringe y la laringe, los órganos génito-urinarios, los ojos, la nariz, los pulmones, el tubo digestivo, el hígado, las articulaciones, etc.
La progresion de su influencia en el sistema nervioso es esta: agitacion, endolorimiento de todo el cuerpo, quebrantamiento, debilidad, temblores, movimientos convulsivos, calambres, rigidez, resolucion de las fuerzas radicales, escitabilidad, estremada sensibilidad al dolor, parálisis.
En el sistema sanguíneo se espresa de este modo: movimientos congestivos aun violentos, fluxiones, inflamaciones vivas, fiebre ardiente, erética. Mas en atencion á sus síntomas, estas fluxiones, estas inflamaciones, esta fiebre, tienen una marcha incierta, poco constante; los tejidos no reaccionan; el sistema sanguíneo no obra de pronto y como escitado directamente por el elemento flegmásico, sino de un modo pasivo y sufriendo el impulso de otro sistema; el linfático es el centro de accion y el punto de eleccion del medicamento.
El sistema gástrico por sus numerosos síntomas: aftas, estomacace, fluxiones, depravacion del gusto y del apetito, náuseas, aflujo de saliva y agua nauseabunda en la boca, vómitos amargos, hipo, dolor quemante, sensibilidad y tumefaccion en la region hepática, vientre duro y timpanizado, cólicos, deposiciones diarréicas y disentéricas....., confirma mas y mas el estado linfático con orgasmo sanguíneo mas ó menos pronunciado. En todo este conjunto de síntomas, no se halla el carácter gástrico esencial, como por ejemplo, en la _nuez vómica_; sino una afeccion principal del sistema linfático en las membranas mucosas y sus folículos, en el tejido celular y sus mallas, en las glándulas y sus vasos capilares.
Despues de la primera influencia pronta y rápida del medicamento sobre tal ó cual órgano, la alteracion del sistema nervioso parece agotar su propia actividad; desde entonces todo toma una marcha crónica hácia la descomposicion; pues el último término de la accion del _mercurio_ es el de disminuir la cohesion de las fibras, de reblandecer los tejidos, de relajar las mallas de las láminas celulares en las que penetran y se acumulan los jugos blancos. La accion del _mercurio_ se desarrolla mas poderosamente por la noche y en la cama que por el dia. Esta sobreescitacion de su accion empieza con la noche y concluye con ella; el calor de la cama la aumenta; la aplicacion del frio no la disminuye sin embargo, y el movimiento agrava el padecimiento. Pudiera decirse que esta accion, esencialmente descomponente, se detiene por la escitacion solar y diurna, como si la electricidad positiva del dia ejerciese alguna influencia.
La influencia del _mercurio_ sobre el moral espresa la naturaleza de su accion: despues de los síntomas de irascibilidad, sobrevienen los mas constantes de morosidad, de aversion á toda ocupacion, de insulseces, y los del último período en fin, como la instabilidad y falta de armonía en las ideas, la debilidad de la memoria, el disgusto á la vida, la manía automática. La disolucion moral está en relacion con la física.
El _mercurio_ es análogo á _acónito_ en las afecciones febriles habida consideracion á la efervescencia sanguínea. Pero esta efervescencia solo se exacerba en los casos propios del _mercurio_, por la escitacion nerviosa ó por el eretismo producido por la alteracion de la sangre en el sentido de empobrecimiento de este líquido, que no es bastante estimulante y plástico para contener el sistema nervioso en la estabilidad fisiológica: _sanguis moderator nervorum_; el mercurio obra sobre el sistema linfático, como el _acónito_ sobre el sanguíneo arterial.
Las flegmasías propias del _mercurio_ tienen analogía con las de la _brionia_, en lo relativo al sistema linfático; pero en la congestion é inflamacion, el _mercurio_ desplega una agudeza mayor y mas rápida, y llega mas pronto, ya á la supuracion, ya á una acumulacion serosa, ya á la exudacion plástica, ó á la induracion por la astenia de la fibra. Tambien se advierte alguna analogía entre la movilidad de las fluxiones del _mercurio_ y las de la _pulsatila_; pero en el primero, esta movilidad se estiende á los sistemas nervioso y linfático, y en la segunda se propaga primitivamente al sistema sanguíneo venoso.
El _mercurio_ se distingue del _arsénico_ por la vivacidad del orgasmo y del eretismo inicial, y por la relajacion que resulta inmediatamente. El coriza, por ejemplo, se hace pronto fluente, la bronquitis llega á la espectoracion, las flogosis intestinales determinan flujos abundantes en seguida; la fiebre mas pronunciada conduce en poco tiempo á la postracion, y el calor sofocante rompe en un sudor copioso.
La accion del _mercurio_ es opuesta á la del _azufre_; por esta razon es tan útil el uso alternativo de los dos en ciertas afecciones crónicas en las que es preciso acelerar el curso de la enfermedad; el _azufre_ se dirige al eretismo sanguíneo, y el _mercurio_ al linfático. Hay perturbacion para la indicacion de uno y otro, y hasta se puede decir que poseen la propiedad de escitar la vitalidad; el _opio_ hace lo mismo, pero obrando directamente en el sistema nervioso. El _mercurio_ además está en relacion con la plasticidad, siendo por consiguiente tan útil como el _carbonato de cal_ en los niños cuyo estado de linfatismo y de inercia parece impedir ó embotar la accion de los medicamentos. Respecto á este asunto, es importante indicar que la accion del _mercurio_ varía en los diversos sistemas orgánicos segun la dósis, mas que ningun otro medicamento. Así pues, á dósis infinitesimales obra principalmente en la esfera nerviosa; en atenuaciones menores, asimismo en dósis masivas, obra en la infeccion sifilítica y en la esfera vegetativa. Esta observacion es una de las mas prácticas, y aplicable á todos los medicamentos en mas ó menos escala; pero es de mas importancia para los destinados á obrar en afecciones virulentas y en las discrasias, como el _mercurio_, el _azufre_, el _yodo_, el _oro_, el _hierro_, el _carbonato de potasa_, el _sulfuro de cal_, etc.; es, en fin, cada dia mas necesaria una posologia que comprenda todos los grados de cantidad y atenuacion de los medicamentos, desde una dósis de sustancia pura en disolucion ó en estado de division conveniente, hasta las dósis tan atenuadas que solo un ignorante es capaz de poner en duda. Cada práctico puede asegurarse apropiándolas con exactitud en cada caso, que todas estas dósis gozan de una accion real, positiva. Este hecho, que es ya del dominio de la ciencia, es el orígen de nuestras riquezas terapéuticas y la causa de la propagacion del arte de curar.
El _mercurio_ se ha usado con la idea de comunicar á la sangre y á los humores una potencia refractaria á las leyes de la vida y que les hace menos propios á la nutricion. Esta hipótesis no produce utilidad alguna práctica. Confiamos en que estas páginas ofrecerán ideas mas claras, mas prácticas. El _mercurio_, como tóxico, altera la sangre haciéndola mas flúida, menos plástica, y produce una caquexia particular, es verdad; pero no se le emplea para desarrollar efectos antiplásticos generales, sino para desenvolver efectos terapéuticos en armonía con las acciones vitales que él modifica y vuelve al estado normal; pues el _mercurio_, como cualquiera otro medicamento, desarrolla su propiedad curativa de una manera directa y no por el intermedio de fenómenos tóxicos. Estos no deben jamás constituir por sí solos, y con esclusion de los síntomas mas especiales y dinámicos, el diagnóstico múltiple de un medicamento. Los efectos tóxicos, por último, tienen tambien caractéres particulares y distintivos, y no pueden ser clasificados bajo un solo punto de vista para constituir una medicacion única.
Todas las _sales mercuriales_ participan de la accion electiva del _mercurio_ en el sistema linfático, con la diferencia de que unos dirigen mas particularmente su accion á la mucosa del intestino, otros á la piel; aquellos producen mas orgasmo sanguíneo, estos mas eretismo, y algunos una flojedad mas marcada. Señalarémos estas particularidades en los párrafos siguientes á propósito de las indicaciones del _mercurio_ y de la eleccion de sus preparaciones. Darémos además los síntomas característicos de la accion de este medicamento al describir los casos que reclamen su uso.
La esperiencia no ha pronunciado su última palabra sobre algunas preparaciones _mercuriales_, y prácticamente hablando, las hay que no podemos considerarlas como convenientes. Nos concretarémos, pues, á indicar el _mercurio vivo_, el _soluble_, el _calomelano_, el _sublimado corrosivo_, el _cinabrio_, el _protoyoduro de mercurio_ y el _etiope mineral_. Cada una de estas preparaciones tiene sus indicaciones y su momento de oportunidad en los diversos grados de la evolucion sifilítica y en otras muchas enfermedades.
§ III.--Efectos terapéuticos.
=A.= _Afecciones febriles. Flegmasías._--No obstante las dificultades ínsitas á nuestro objeto por la abundancia de las materias, procurarémos ordenarlas convenientemente al indicar las numerosas enfermedades y períodos de las mismas en los que está indicado el _mercurio_; este es el único modo de evitar las repeticiones así como las confusiones.
Pocas son las fiebres propias del _mercurio_ que tienen el pulso regular; casi siempre hay algunas pulsaciones mas ó menos fuertes que las otras, y hasta se observa intermitencia algunas veces; la irregularidad del pulso denota siempre, respecto al _mercurio_, un desórden en la circulacion en el sistema de la vena porta, y una gastricidad en la que el hígado ejerce una influencia que no se puede desconocer. Hay orgasmo febril en la superficie cutánea; pulsaciones en las sienes y arterias superficiales, cefalalgia con sensacion como de distension de dentro á afuera. La reaccion es viva, pero sin consistencia; domina el eretismo en el aparato cerebral y se agrava por la noche, á la vez que se presenta una diaforesis copiosa, ó evacuaciones intestinales abundantes, vómitos biliosos y grande secrecion salival. Se desarrolla al mismo tiempo grande debilidad, postracion, calofríos y calor como por bocanadas, ansiedad sin delirio propiamente dicho: este contraindica siempre al _mercurio_ en las fiebres nerviosas.
La fiebre sínoca que es propia de este medicamento, tiene los siguientes síntomas: grande orgasmo, eretismo y ansiedad; es una fiebre comun en los niños y los jóvenes linfáticos; es generalmente el primer período de las fiebres catarrales y gástricas. El _mercurio_ juega tambien en el período subagudo, con diarrea mucosa, palidez y temblor, sin olvidar la ansiedad. El _calomelano_ reclama un predominio de la accion del hígado ó de las glándulas salivales.
En los casos mas graves, la fiebre adquiere el carácter tifoídeo; hay somnolencia, sopor, sudor debilitante, turgencia alternativa de los tegumentos y de algunas vísceras, endolorimiento general, sensacion de ardor, ó descomposicion de vientre. El _etiope mineral_ ó _sulfuro negro de mercurio_ es el indicado cuando la fiebre se ha hecho tifoídea ó que el sistema de la vida de relacion ha caido en la inercia, ó que la influencia del encéfalo parece como aniquilada, ó que los órganos abdominales están particularmente afectados, y que hay sentidos obtusos, estupor, postracion, dientes fuliginosos, lengua como inmóvil, seca y negra, meteorismo, pulso frecuente y muy débil, y diarrea amarilla, biliosa.
El doctor Serres (de Montpellier) y algunos médicos han procurado utilizar las propiedades del _mercurio_ en las fiebres nerviosas graves en un período avanzado, en el que parece convenir este medicamento á los síntomas naturales; pero el resultado no ha sido feliz y el _mercurio_ ha sido impotente para reanimar las fuerzas y oponerse á una especie de disolucion que aparentaba estar en relacion con sus efectos. Mas asociado el _azufre_ con el _etiope mineral_, el _mercurio_ adquiere una actividad que el doctor Petroz pudo utilizar admirablemente.
Despues del _ruibarbo_ y la _manzanilla_, el _mercurio soluble_ y el _acetato de mercurio_ son los mejores medicamentos para las diarreas de los niños cacoquímicos, pálidos, de nutricion enfermiza, con ó sin fiebre. Estas dos preparaciones del _mercurio_ convienen perfectamente en las diarreas de esta edad de la vida en que abundan los jugos blancos, ya que haya fiebre con somnolencia, agravacion nocturna, ó tan solo calor y sequedad de la boca. La fiebre verminosa, aun la grave, cede á _mercurio vivo ó soluble_, si hay deposiciones mucosas, rojizas, con tenesmo, ardor y escoriacion en el ano; aspecto térreo de la piel, abatimiento escesivo, y un malestar y gran cantidad de mucosidades obstruyen la garganta. El _mercurio_ está indicado, aun cuando se desarrollen síntomas de encefalitis y convulsiones. En estos casos, Recamier usaba una agua en la que hacia hervir 15 gramos de _mercurio metálico_ para 250 de líquido; pero las trituraciones homeopáticas son incomparablemente preferibles.
El _mercurio vivo_ está perfectamente indicado en el período de supuracion de la viruela, tanto por los síntomas de la garganta, el estado de la nariz y de los ojos, y la agitacion, como por la supuracion del dérmis, oponiéndose á la formacion de cicatrices indelebles. Solo la _tuya_ puede ser superior á veces por su accion electiva en el dérmis.
El _mercurio_ ocupa un importante lugar en el tratamiento de las fiebres con inflamacion de las mucosas y lentitud en su curso, superficialidad de la afeccion, eretismo, dolores quemantes y tendencia á la diarrea y á la ulceracion. Es igualmente eficaz en las afecciones inflamatorias, cuando la inflamacion termina por exudacion serosa ó formacion de falsas membranas, y tambien por supuracion, cuando la parte supurante está rodeada de una tumefaccion subinflamatoria ó edematosa: su indicacion está basada, no solo en el movimiento de descomposicion de la sangre ó de los líquidos que se segregan, sino en los caractéres generales y locales que acabamos de designar y que la diferencian de la de la _brionia_... El _mercurio_ es muy útil en las inflamaciones de las superficies internas que segregan un líquido alterado, y en la periostitis misma, un nuevo producto que constituya un exóstose. Casi siempre, en todas estas circunstancias, se alterna ventajosamente el _mercurio_ con la _brionia_ ó con la _belladona_, segun lo que dejamos indicado al tratar de estos medicamentos.