Tratado metódico y práctico de Materia Médica y de Terapéutica, tomo segundo
Part 7
Los homeópatas alemanes creen que la juventud, el temperamento linfático-sanguíneo y linfático-nervioso, el abuso de la _quina_, del _café_ ó el _opio_, las consecuencias de un enfriamiento, los elementos catarral, mucoso, los resultados de una afeccion gástrica saburral y mucosa, son los signos que indican este medicamento y las circunstancias favorables á su accion. Y nosotros agregamos la estacion del estío, los climas tropicales y los países en que reinan las fiebres palúdicas.
Hasta ahora, nada hemos dicho de la accion de la _ipecacuana_ en la circulacion general. Por lo espuesto, se puede ya juzgar que este medicamento obra en la circulacion y en los capilares por una accion mediata y primitiva en los nervios ganglionares; se puede estar convencido de ésto por los síntomas febriles que produce en el hombre sano y por los que cura en los febricitantes: el calofrío es precedido de malestar, pandiculaciones, laxitud, frio, sudor frio. Los calofríos se elevan hasta la horripilacion; duran incomparablemente mas que el calor, y en otras ocasiones, este es muy vivo, de larga duracion y sin relacion con los fenómenos de concentracion. En el estadio del frio hay náuseas y vómitos, y los síntomas gástricos subsisten en la apirexia. El acceso sobreviene con preferencia por la tarde, ó bien este es el momento de la agravacion de la fiebre; por lo general, el sudor es nocturno interceptado por movimientos congestivos pasajeros. La sed se presenta solamente con los calofríos, y la ansiedad subsiste en los dos primeros estadios. El calor es seco y quemante.
La esperiencia ha probado que la _ipecacuana_ es un medicamento esencial en el tratamiento de las fiebres de Africa y de todos los países pantanosos, cálidos ó intertropicales, y que en union de la _quina y_ el _arsénico_, constituye el fondo de su terapéutica. Esta especialidad de la _ipecacuana_ en las fiebres palúdicas nos parece que procede de su electividad sobre el sistema nervioso ganglionar que distribuye sus nervios del plexo solar y otros plexos en la aorta y en los órganos gástricos y pulmonales.
§ III.--Efectos terapéuticos.
=A.= _Afecciones febriles._--La _ipecacuana_ está indicada en las fiebres intermitentes, especialmente las de los países cálidos. Su tratamiento debe empezarse con dósis débiles; es decir, impotentes para provocar la menor náusea ó el mas pequeño efecto diaforético: entonces la _ipecacuana_ abrevia la duracion de la fiebre, la simplifica, la corta por sí sola, sin reproduccion; tenemos numerosos hechos que lo confirman. No es necesario generalmente inquirir con toda exactitud la analogía de sus síntomas con los de la fiebre intermitente, remitente ó subcontinua que se quiere tratar. Este hecho práctico admitido hace mas de veinte años por muchos médicos de las colonias y de la Argelia, merece mucha consideracion. Es preciso evitar el obstinarse en el uso de la _quina_ ó del _arsénico_, é investigar mas medios que los puramente empíricos de las curaciones mas positivas.
La _nuez vómica_, la _quina_ y la _ipecacuana_ son los tres medicamentos esenciales de la fiebre intermitente ó remitente de los países pantanosos, si bien no debe impedir el que en ocasiones dadas se recurra á la _pimienta de la Jamaica_, al _arsénico_ y á otros febrífugos de este género.
No omitirémos el indicar la propiedad abortiva de la _ipecacuana_ administrada antes del calofrío y desde los primeros signos de concentracion citados mas arriba, signos propios de la _ipecacuana_ y de muchas fiebres de estío con accesos cotidianos: este medicamento suprime el acceso y algunas veces la fiebre. Tambien es, despues de la _quina_ ó alternada con esta, el medicamento mas apto para prevenir el desarrollo de los accesos y de la fiebre palúdica.
La _ipecacuana_ está eminentemente indicada despues de _acónito_ en los casos de fiebre sobreaguda con flogosis en la garganta, en los bronquios, ó en el pulmon, en los niños. La falta de esta agudeza y la carencia de fenómenos congestivos rápidos y espasmódicos, de terquedad y de susceptibilidad, contraindican su uso en los niños, en los jóvenes y en las mujeres, aun en una fiebre gástrica. La _manzanilla_ tiene mucha analogía con la _ipecacuana_ en las fiebres, con la diferencia que aquella corresponde á un orgasmo sanguíneo menos intenso, y á un eretismo mas bien atáxico que espasmódico en las fiebres ya desarrolladas y en un período avanzado.
La fiebre gástrica ó biliosa subaguda con propension continua al vómito durante una epidemia ó en estío, corresponde á _ipecacuana_. Le pertenecen tambien las fiebres en las que el sudor es escesivo y hay espasmos, con ansiedad y tendencia al desfallecimiento ó aun con desfallecimiento y grande debilidad. La _brionia_ corresponde igualmente al sudor escesivo de ciertas fiebres; pero este sudor es debido á un orgasmo sanguíneo del pulmon y no está acompañado de esos fenómenos. El _eléboro blanco_ solo conviene en un sudor abundante, pero con frio. El acónito no tiene espasmos ni desfallecimiento en estos casos, y el sudor es mas sosegado, sin que á veces sea menos abundante. Solo el _arsénico_ puede rivalizar con la _ipecacuana_, si el sudor abundante al que corresponde, está acompañado de espasmos; pero exige además una ansiedad mucho mayor.
=B.= _Flegmasías._ La _ipecacuana_ es útil en las inflamaciones subagudas, cuando subsiste la irritacion nerviosa despues del período de incremento de la fiebre; su accion está en relacion con los fenómenos convulsivos de los miembros, y difiere del _beleño_, en que los síntomas nerviosos se fijan en la cabeza ó proceden de los primeros; de la _sal de nitro_, porque esta afecta mas particularmente el corazon; de la _pulsatila_, porque desenvuelve mas bien neuralgias y alternativas de calofríos y calor.
La _ipecacuana_ está indicada en las erupciones miliares de las mujeres paridas, si hay angustia, opresion, suspiros: análoga en estos casos á la _brionia_, difiere por la menor afeccion del peritoneo; pero á decir verdad, es eficacísima en la mayor parte de las enfermedades febriles de las embarazadas, con tal que haya espasmos y movimientos congestivos. Está, en fin, indicada en los prodromos de la meningitis y aun en el primer período de esta grave afeccion, y lo está asimismo hasta el fin, cuando la enfermedad, por su rápida marcha, confunde sus períodos. El _beleño_ es preferible en la agudeza, y se le puede administrar ventajosamente despues de _ipecacuana_.
No está probado, como se necesita, que este medicamento sea mas eficaz que el _sublimado corrosivo_ y el _arsénico_ en la disentería; pero es útil al principio de esta afeccion cuando es febril ó que las deposiciones contienen mucha sangre. La _ipecacuana_ se limita muchas veces á modificar el estado general sin disminuir el tenesmo ni cambiar las deposiciones de un modo notable, como no sea la supresion de la sangre que contienen, cantidad que puede llegar hasta constituir una hemorragia intestinal. Pero el médico posee poderosos recursos para estas especies patológicas, con la _quina_, el _zumaque_, el _arsénico_, el _cólchico_, el _mercurio_, sobre todo el _corrosivo_, pues cada uno de estos en su especialidad, llenan las exigencias de los diversos casos de disentería. Las diarreas disentéricas, las colicuativas, las mucosas ó biliosas, tienen tambien sus respectivos medicamentos, entre los cuales es la _ipecacuana_ el que ocupa el primer lugar. Las diarreas del estío y todos los flujos intestinales con síntomas mucosos y gástricos ceden generalmente con la _ipecacuana_.
Si á estos síntomas se une la fiebre, en los niños, casi siempre serán indicadores de la _ipecacuana_, los movimientos convulsivos, los vómitos, la _diarrea_, fiebre violenta, bronquitis y opresion.
=C.= _Congestiones. Hemorragias._--Entre las afecciones análogas á los síntomas de este medicamento, se hallan las congestiones y hemorragias. La apoplejía solo reclama su uso en los casos en que el estómago es la _pars mandans_ de la congestion, pues su accion sobre el cerebro es consecutiva á la que ejerce en el estómago. La _nuez vómica_ es tambien muy eficaz en la apoplejía gástrica. Despues del _acónito_, es la _ipecacuana_ uno de los mejores remedios de la hemoptisis, cuando hay congestion pulmonal caracterizada por la palidez del resto del cuerpo y por los espasmos de las estremidades. Importa en estos casos averiguar la causa de la hemoptisis y recurrir á _brionia_, _árnica_ ú otros medicamentos que mejor correspondan por este concepto. En general, las congestiones del pulmon que mas se adaptan á _brionia_, exigen como intercurrente algunas dósis de _ipecacuana_. El _fósforo_ está indicado en las congestiones del tejido pulmonal, y en todos los casos de congestiones completas y fijas, y el _zumaque_ en las menos rápidas y activas que las de la _ipecacuana_.
En las congestiones uterinas con movimiento rápido de la sangre, palidez y nerviosidad, la _ipecacuana_ puede evitar el aborto.
Este medicamento se opone eficazmente á las hemorragias uterinas con contracciones normales de esta víscera. Disminuye las reglas escesivas producidas por una fuerte congestion uterina, y las cura completamente cuando degeneran en metrorragia. Los loquios escesivos se reducen á sus justos límites con la accion de la _ipecacuana_. Como síntomas indicadores en todos los casos, es preciso tener presente un dolor rápido ó continuo y cortante en el ombligo, una sensacion de presion en el útero y de espulsion hácia el cuello de este órgano, calor en la cabeza con frio en lo restante del cuerpo.
=D.= _Afecciones espasmódicas y neurálgicas._--Estas afecciones no tienen para la _ipecacuana_ el carácter nervioso esencial como en las de _ignacia_. Son siempre el resultado de una afeccion gástrica, uterina, pulmonal, con movimientos congestivos. No tienen la pasibilidad de las del _opio_, ni el carácter esclusivamente calambróide del _cobre_. Están acompañadas de palidez de la cara, de gritos involuntarios, y consisten principalmente en sacudidas ó rigideces del cuerpo, en movimientos continuos de los músculos de la cara; se presentan en fin al principio de una fiebre ó en el período agudo, y algunas veces en los estados graves de las afecciones puerperales, en la denticion.... Ha sido eficaz la _ipecacuana_ en ciertas neuralgias congestivas é intermitentes del ojo, en oftalmías muy dolorosas con turbacion de la vista, y que la inflamacion afecta con preferencia el íris y la córnea.
Los vómitos incoercibles del embarazo, para los que se han preconizado tantos medicamentos y que la _pulsatila_, el _arsénico_, el _eléboro blanco_, el _platino_...., han curado algunas veces, ceden generalmente á la _ipecacuana_ y la _nuez vómica_. Se usará el primero de estos dos, durante las dos horas antes de comer, y el segundo, en las dos ó tres horas despues de comer: esta medicacion es casi siempre eficaz, pero exige dósis pequeñas. Tambien produce buen efecto la _ipecacuana_ en las toses gástricas con ó sin vómitos, y en los de los niños de teta que arrojan fácilmente la leche no elaborada.
=E.= _Afecciones de los órganos respiratorios._--Conviene la _ipecacuana_ en las bronquitis con esfuerzos para vomitar, opresion mayor que la que el grado de irritacion bronquial puede hacer suponer, ansiedad ó debilidad que no corresponde á la benignidad de la enfermedad. Por su electividad en las membranas mucosas, corresponde la _ipecacuana_ al carácter catarral, y se adapta por una parte á las bronquitis con fiebre ó tos seca, y por otra, á la misma afeccion con espectoracion abundante y astenia, es decir, á los períodos inicial y final, puesto que presentan síntomas característicos de la _ipecacuana_. La coqueluche en que está indicada, es eminentemente catarral y tiene el dolor tirante profundo, las titilaciones en la laringe que escitan la tos, esputos sanguinolentos, diarrea, padecimientos asmáticos pero que no se elevan hasta el enfisema pulmonal. En el primer período, ó en el catarral de la coqueluche, es cuando conviene mas la _ipecacuana_ despues del _acónito_ y la _belladona_ ó antes que esta última.
La _ipecacuana_ es, en general, un medicamento precioso en la disnea de las bronquitis y de las afecciones asmáticas, cuando empieza la espectoracion despues de la tos, y que los esputos son espumosos y abundantes, hasta el punto de escitar el vómito. En estos casos, el _tártaro estibiado_ está tan indicado como la _ipecacuana_. En el asma de Millar ó calambre del pecho, la _ipecacuana_ rivaliza con el _arsénico_, la _nuez vómica_ y el _saúco_, especialmente si hay un elemento congestivo. No es menos recomendable en el catarro sofocante, de los niños al menos, y en el asma húmedo que cura en union de la _brionia_, la _lobelia_, el _arsénico_ y la _nuez vómica_, á dósis mas ó menos frecuentemente repetidas, y alternadas con las de los referidos.
La _ipecacuana_ puede conjurar los accidentes mas graves: la disnea estremada, la respiracion angustiosa, la parálisis inminente del pulmon. En la acumulacion de mucosidades en los bronquios que aumenta en proporcion del peligro, son de grande utilidad el _almizcle_, el _tártaro estibiado_, el _arsénico_ y la _cantárida_ administrada al interior ó aplicada como vesicatoria. Agregarémos al efecto, que la abundancia de mucosidades, aun las filamentosas, sin otro accidente, se corrige mejor con la _ipecacuana_ que con el mismo _arsénico_, si aun subsiste algun resto de irritacion; se recurrirá al _fósforo_ y al _carbon vegetal_, cuando la flegmorragia es mas asténica. En el tratamiento siempre largo de estas broncorreas, son tambien útiles la _senega_, la _pulsatila_, la _dulcamara_, la _escila_.
No se debe desdeñar el uso de la _ipecacuana_ en el _crup_ antes de la formacion de las falsas membranas, si los síntomas generales y concomitantes la indican; pues ya se la ha recomendado eficazmente para esta grave enfermedad antes que lo propusiese M. Teste, siendo por otra parte cierto que la _ipecacuana_ posee síntomas fisiológicos muy análogos al crup. M. Teste la alterna con la _brionia_, felicitándose mucho de este procedimiento; nosotros no podemos alegar en favor de esta opinion el resultado de esta esperiencia, y por lo tanto suspendemos el juicio. A la verdad que conociendo bastante las imperfecciones de la materia médica, aguardamos con confianza que nuevas esperiencias y ensayos bien hechos, agrandarán continuamente el campo de la terapéutica, y descubrirán en muchos medicamentos propiedades no comprendidas aun en sus patogenesias incompletas por lo general.
=Dósis.=--Se usa á la dósis de una á cinco gotas en agua, en los casos de catarro sofocante, asma, afecciones congestivas, espasmódicas y flegmásicas. Se emplearán dósis mas débiles en los casos de fiebres menos tempestuosas, y en las afecciones gástricas y neurálgicas. Es raro convenga administrarla á menores dósis que las de algunos glóbulos de la tercera atenuacion, á no ser en niños altamente impresionables.
KALI CARBONICUM (SUBCARBONATO DE POTASA).
§ 1.--Historia.
Esta sal de _potasa_ se ha usado en todos tiempos en enfermedades muy diversas. Se la han atribuido propiedades diuréticas, resolutivas, antiescrofulosas. Ha estado muy en boga en el tratamiento de las hidropesías y compone parte como medicamento esencial en las fórmulas que tan célebres han sido para la ascitis. El elixir de Peyrhile, pretendido antiescrofuloso, contiene gran cantidad de esta sal.
Es indudable que el _carbonato de sosa_ no tiene las mismas propiedades que el _subcarbonato de potasa_, particularmente en las aguas minerales que les contienen, pero estas propiedades han sido prejuzgadas, ya por los efectos terapéuticos, ya por los fisiológicos generales, de una importancia mucho menor, y que pertenecen á todas las sales alcalinas.
§ II.--Efectos fisiológicos.
Los numerosos síntomas recogidos en la esperimentacion sobre el hombre sano, demuestran que el _carbonato de potasa_ ejerce una accion profunda sobre la nutricion y la vida vegetativa. Los fenómenos febriles tienen todos el carácter de una fiebre crónica y diatésica, sin que en su accion se advierta nada de agudo ni de inflamatorio; pues si bien es verdad que en su patogenesia se ven algunos síntomas congestivos, tambien lo es que van acompañados de temblores nerviosos, de adormecimiento y debilidad real; si hay neuralgias, son la espresion de una astenia nerviosa y de largos padecimientos anteriores; si hay fiebre ó síntomas de inflamacion local, domina el calofrío, el sudor falta ó es nocturno y aun colicuativo, y el estado general indica la hidroemia.
La accion electiva de este medicamento se dirige al sistema exhalante y absorbente, á las membranas serosas y mucosas, y tambien por consiguiente á los sistemas venoso y linfático á los que van á parar todos los productos de la absorcion, y de donde proceden todos los de la exhalacion. Esto esplica la profunda alteracion que este medicamento produce en la nutricion, la superabundancia de serosidad en la sangre y su derrame en las cavidades esplánicas y en las mallas del tejido celular; de aquí, en fin, resultan los infartos linfáticos y la venosidad.
Su accion sobre el sistema venoso se manifiesta principalmente en el útero, por lo que Goullon ha podido decir que ejercia una influencia especial en este órgano, y adminístrale como el específico del aborto por sus condiciones particulares de venosidad. Su accion en el sistema linfático refleja de tal modo en la piel, que le constituye en poderoso antiherpético. Esta accion es alterante, antiplástica; debiéndose tambien consignar, que esta sustancia produce una astenia nerviosa, aumento de las secreciones, y la falta de la reconstitucion misma de la piel, y da lugar á la formacion de callos, verrugas y otras escrescencias, en las que los líquidos parecen depositar las moléculas sólidas como en los límites de la vida, á la par que la serosidad se exhala en las mallas del tejido celular y en la superficie de las membranas serosas y mucosas. En fin, aun cuando no haya toda la esperiencia necesaria para afirmar que el _subcarbonato de potasa_ obra sobre estas superficies, separando de la sangre los materiales para elaborar el pus, creemos, fundados en un corto número de hechos, que es un medio que se debe ensayar en la diátesis purulenta y en la piohemia, como se le emplea en la diátesis serosa.
Este medicamento tiene todavía una gran importancia para estar indicado en estos casos, aun prescindiendo de la última propiedad de que acabamos de hablar, porque además de los caractéres diferenciales que se deducen de su accion electiva, se observa una sensibilidad dolorosa en los miembros y en la piel, como si estuviera ulcerada; dolores quemantes en las vísceras y los miembros; prurito quemante, dolores dislacerantes y lancinantes, dominando la sensacion de contraccion ó de tirantez, y que son seguidos de temblores ó de adormecimiento. Estos dolores aumentan ordinariamente en el reposo de la segunda parte de la noche, y se alivian al aire libre y por el movimiento, mientras que los fenómenos febriles se agravan con el aire esterior. Hay tambien suma disposicion á resfriarse; la cabeza y el pecho se afectan más con la impresion del aire.
Varios autores han consignado como síntoma característico de este medicamento la hinchazon de los párpados superiores. Como término de comparacion agregamos nosotros que esta hinchazon se fija en los párpados inferiores para el _fósforo_. La accion del _subcarbonato de potasa_ es análoga á la de la _sal marina_, pero con la diferencia que la de esta se dirige mas bien al abdómen, y al pecho la del primero. El moral se altera casi de la misma manera en este medicamento que en la _sal marina_, el _licopodio_ y en los medicamentos cuya accion electiva es análoga en los aparatos esenciales á la hematosis. La irresolucion, la apatía, la tristeza, el temor, la impaciencia algunas veces, la irascibilidad la poca aptitud al trabajo y la falta de memoria son síntomas comunes á toda esta clase de medicamentos.
Sin detenernos en detallar mas los efectos fisiológicos del _subcarbonato de potasa_, vamos á presentar el cuadro de sus principales indicaciones en las enfermedades, con lo cual se completará la síntesis de los caractéres distintivos de su accion bajo el punto de vista terapéutico.
§ III.--Efectos terapéuticos.
Este medicamento no tiene una accion aguda rigorosamente hablando; los síntomas que revelan la escitacion sanguínea son pasivos ó diatésicos, y procedentes de lesiones en la nutricion ú orgánicas. Tan solo algunas flegmasías de carácter escrofuloso son las que corresponden á su esfera de actividad, como la oftalmía con rubicundez de la conjuntiva, tumefaccion de los párpados, supuracion en los ángulos de los ojos, lagrimeo, aglutinacion de los párpados, fotofobia, dolores presivos y aun lancinantes, síntomas todos que pertenecen á la oftalmía escrofulosa y á la de las personas venosas y caquécticas.
Este medicamento combate ventajosamente las manchas de la córnea y su opacidad inflamatoria, alternado con la _eufrasia_ y el _yodo_. La hinchazon roja de los oidos con flujo purulento ó sero-purulento tambien le pertenece; hay con frecuencia escoriaciones exudantes detrás del pabellon de la oreja y aun ulceraciones internas. Sea cual quiera la hinchazon, se observa edema ó una infiltracion pálida en los límites de las partes inflamadas. El _sulfuro de cal_ y el _mercurio_ completan su accion en este caso. El mismo órden y carácter fenomenal se presentan en la nariz, cuya hinchazon está acompañada de obturacion de las narices, de coriza fluente, de ulceraciones en el interior y de abolicion del olfato. El _zumaque_ y la _estafisagria_ son á veces preferibles en casos semejantes al _subcarbonato de potasa_.
Las fluxiones en la cara que corresponden á este medicamento, consisten mas bien en un abotagamiento parcial; en las personas escrofulosas se limita algunas veces á una simple parotitis de la misma índole, ó á una induracion como resultado de la fluxion inflamatoria. La parotitis que este medicamento cura, se presenta al parecer con calofríos, fiebre y violentos síntomas de inflamacion. La _belladona_ no está indicada en esta parotitis, sino en la febril, y el _mercurio_ es el mejor auxiliar; el _rhux_ conviene en la parotitis subaguda, ó por mejor decir, en la que se presenta sin prodromos generales; se le puede alternar útilmente con el _mercurio_.
El _subcarbonato de potasa_ es uno de los medicamentos apropiados á las induraciones que resultan de las flegmasías. En este sentido, está á la misma altura que la _barita_, el _yodo_ y el _sílice_, pero hay un estado hidrohémico mas bien que escrofuloso, ó un estado venoso sin la irritacion local que exige el _azufre_.
La hinchazon inflamatoria de las encías con ulceraciones alrededor de los dientes, reclama este medicamento cuando las irritaciones se reproducen; que se presentan de cuando en cuando vesículas dolorosas en la mucosa bucal, y que la saliva abunda aunque haya sensacion de sequedad en la boca. Estas afecciones atacan con preferencia á las personas debilitadas. Lo mismo acontece en los casos de anginas subagudas, con hinchazon edematosa de la base de la lengua y secrecion mucosa aumentada.