Tratado metódico y práctico de Materia Médica y de Terapéutica, tomo segundo
Part 32
Pocos medicamentos habrá que se adapten mejor que la _valeriana_ á la nerviosidad de las mujeres delicadas y de los niños escesivamente sensibles y afectados por las lombrices; mas no corresponde á la sobreimpresionabilidad de los sentidos y á la movilidad nerviosa, elemento importante del histerismo, y por lo tanto en este mismo.
La _valeriana_ está asimismo contraindicada en la bola histérica, pero no cuando solamente hay sensacion de calor que asciende del epigastrio ó del ombligo hasta la faringe, con náuseas casi siempre. Estas bocanadas de calor ascendente son un síntoma característico de su accion.
Altera la circulacion momentáneamente; y sin embargo, se adapta con exactitud á ciertas afecciones reumáticas con fiebre subaguda, dolores erráticos numerosos, y sensacion de quebrantamiento y debilidad, á título de regulador del sistema nervioso.
Bajo este punto de vista tambien está indicada la _valeriana_ en las fiebres nerviosas y tifoídeas, cuando el pulso es pequeño y rápido, si hay exaltacion de los sentidos de la vista y del oido al tacto, salto de tendones sin constancia, inercia del sistema muscular, orinas abundantes, bocanadas de calor que se elevan hácia la cabeza, erupcion miliar algunas veces, delirio tranquilo que consiste en alucinaciones, el enfermo se cree, por ejemplo, en el borde de la cama, para hacer sitio á otro.
Se preferirá igualmente la _valeriana_ á cualquiera otro, en las fiebres verminosas de los niños y en toda fiebre con predominio nervioso, principalmente cuando hay palidez, ansiedades, palpitaciones de corazon, estremecimientos musculares.
Agregarémos á estas indicaciones algunos datos útiles para el uso de la _valeriana_ en el estado de nerviosidad é impresionabilidad de las personas hipocondríacas que duermen mal, que siempre tienen dolores, procedentes de flatuosidades en su concepto, y de ciertas ideas que las angustian; sienten con frecuencia hambre estraordinaria, con náuseas y aun vómitos, deposiciones diarréicas; por lo general las orinas son abundantes y claras. Si bien la _valeriana_ no es capaz de curar completamente estos padecimientos nerviosos, en cuanto á sus causas diatésicas al menos, es sin embargo muy útil y puede favorecer la eleccion de medicamentos mas fundamentales, por las modificaciones que induce en el estado general. Si, en fin, la importancia de la _valeriana_ en el tratamiento del histerismo es inferior á la del _eléboro_ en las mismas circunstancias, el lector podrá juzgar de la riqueza terapéutica que le ofrece la materia médica, despues de haber visto en esta obra un buen número de medicamentos eminentemente antihistéricos.
=Dósis.=--Las dósis de la _valeriana_ son las mismas que las ya indicadas en otros medicamentos, que se administran en diversas atenuaciones ó en tintura.
VERATRUM ALBUM (ELÉBORO BLANCO).
§ I.--Historia.
Esta planta es de la familia de las colchicáceas, _Juss._--De la poligamia monoecia, _Linn._--La raiz fresca es la parte usada, y se la trata segun arte. Casi completamente abandonado este medicamento durante muchos siglos, ha necesitado que Hahnemann, á quien tanto debe la terapéutica, le sacará del olvido á principios de actual. _Su disertacion histórica y médica sobre el eléboro y el eleborismo de los antiguos_[28], es un monumento de erudicion. El _eléboro_ era el remedio de todos los males graves y crónicos, pero sin fiebre. Acudian enfermos en gran número, aun desde los países mas remotos, á Anticyra, ciudad de la Grecia, donde habia establecimientos dirigidos por médicos que sometian los enfermos al _eleborismo_, medicacion en estremo violenta.
Tambien se trataba de este modo la enagenacion mental, la melancolía, las neuralgias, los reumatismos, la gota, la epilepsia, los vértigos y las parálisis, la elefantiasis, las afecciones herpéticas, los cálculos, la escrófula, la hipocondría, el cáncer oculto. Hipócrates trataba el cólera de su tiempo, indígeno sin duda, con el _eléboro_. Este heróico medicamento, en fin, caia al mismo tiempo que la Grecia sucumbía ante la grandeza absorbente de Roma; y en la edad media no se volvió á hablar de él. Mas tarde se hizo alguna mencion indecisa. Se confundia, por lo tanto, las diversas especies de _eléboro_, hasta que Hahnemann, no contento con dar á conocer la grande importancia que los antiguos dieron á este medicamento, se entregó á numerosas esperimentaciones, que, repetidas por algunos médicos, los hechos las han confirmado altamente, desde el cólera asiático, hasta las neuralgias y toses convulsivas.
§ II.--Efectos fisiológicos.
El _eléboro blanco_ tiene relaciones muy marcadas con el nervio vago y sus ramificaciones. Esta accion sobre los nervios ganglionares es mas limitada que la del _arsénico_; y si bien es tan intensa, tan deprimente y tan rápidamente mortal en los casos de intoxicacion, es sin embargo menos duradera y ataca menos profundamente la vida vegetativa, porque no tiene la misma cronicidad, aunque aniquila prontamente la nutricion y conduce á un rápido marasmo por abundantes evacuaciones. El _eléboro_ tiene algunas analogías especiales con el _arsénico_, especialmente la de producir una inmensa debilidad que no guarda proporcion con el estado morboso, y con ocasion de un síntoma insignificante en cualquiera otra circunstancia, como, por ejemplo, una deposicion, un coriza, una neuralgia, un calofrío.... La _ipecacuana_ y el _centeno de cornezuelo_ son análogos en este sentido.
Afecciones espasmódicas viscerales, histeria, alteraciones nerviosas del corazon y de la respiracion, desórdenes funcionales, tos convulsiva, vómitos y diarrea espasmódicos y atáxicos, estincion casi completa del calor esterior, sudores frios, pérdida repentina de las fuerzas musculares, fiebres con síntomas nerviosos graves y curso rápido, neuralgias por accesos que se elevan hasta la locura, accesos de calambres, sensacion de quebrantamiento y adormecimiento de los miembros, trismus de las mandíbulas, accesos epileptiformes, síncopes especialmente al moverse, marcha vacilante, marasmo general, piel flácida y sin elasticidad, debilidad paralítica, agravacion de los dolores con el frio, la humedad y el calor de la cama, desaparicion paseando, reproduccion de los mismos generalmente por la mañanita, hé aquí síntomas que recomiendan justamente al _eléboro_ en muchas afecciones graves. Aun especificarémos mas las indicaciones, consignando otros síntomas particulares á cada afeccion.
La ingestion de agua agrava los vómitos del _eléboro_; lo contrario sucede en el _cobre_. Los vómitos del primero reaparecen al levantarse, y se calman acostándose. Se desarrollan, en fin, como los síntomas neurálgicos ó espasmódicos, es decir, por accesos, pero precedidos de un sentimiento de desesperacion y desaliento: sus calambres se alivian por la presion. Cuando las dósis fuertes desarrollan el frio estremado, se combaten eficazmente con el _alcanfor_; el adormecimiento letárgico y las neuralgias, con el _café_; el frio con ansiedad y congestion, calor en la cabeza, con el _beleño_, etc.....
La _veratrina_, principio activo del _eléboro_, ha producido por la esperimentacion efectos análogos á los del _arsénico_, lo cual ha inducido á Pfaf á denominarle _arsénico vegetal_, ya por sus efectos violentos y mortales aun á dósis moderadas, ya por la analogía de algunos de los efectos de este alcalóide con el _arsénico_. La _veratrina_ desarrolla síntomas semejantes á los del _eléboro_. Su accion es la misma en el fondo.
§ III.--Efectos terapéuticos.
Ya estamos en el caso de precisar los indicaciones del _eléboro_, indicaciones todas que están tan bien caracterizadas, que no será quizá posible hallar en la materia médica medios de suplir á su eficacia: 1.º en el cólera asiático y en el indígeno, en las grandes y rápidas perturbaciones de las funciones digestivas, aun siendo el resultado de una indigestion, pero que hay evacuaciones repetidas y mas ó menos numerosas por vómitos y diarrea; que la materia de estas evacuaciones es acuosa, no elaborada, con grumos blancos que sobrenadan en el liquido, carácter de las evacuaciones del cólera confirmado; que hay palidez, frio estremado en la piel que se pone térrea y flácida; los ojos están hundidos, rodeados de un círculo azulado, y se presentan calambres en los músculos de las estremidades. El _eléboro_ ha sido muy eficaz en las simples diarreas de la colerina, que se presentan por la influencia de la epidemia; innumerables observaciones comprueban, además, su poder preventivo del cólera, ya se le administre solo, ya alternado con el _cobre_, que tambien se adapta á la afeccion profunda del sistema nervioso y mas particularmente á los calambres.
2.º En ciertas afecciones febriles, generalmente rápidas ó intermitentes, en las que domina el frio, al esterior sobre todo, que el calor solo se manifiesta en el interior, que la orina es oscura, y que hay sudor frio en el tronco y en la frente. Los vómitos y las deyecciones alvinas no harian mas que confirmar mas y mas la necesidad del _eléboro_. Hay aun fiebres atáxicas y afecciones nerviosas graves, con frio prolongado y violento, calor limitado á las vísceras, ó asimismo concentrado en la cabeza ó en el pecho, y caracterizado, ya por palpitaciones y angustia, ya, en el estómago é intestinos, por una perturbacion profunda de la inervacion y deyecciones repetidas; por sudores frios tan solo en la cabeza algunas veces; por espasmos musculares ó convulsiones generales; por dolores violentos á veces en un punto de la columna vertebral ó en otras partes, y por la falta de deyecciones. En estos casos, puede preferirse el _alcanfor_ y ser su accion tan prontamente útil, si no hay evacuaciones ó no dominan la escena.
El _eléboro_ facilita la evacuacion menstrual en mujeres frioleras, cuando un frio glacial de las estremidades ó de la piel en general parece como que contiene el flujo catamenial. Este medicamento es tambien muy útil en ciertos vómitos de sangre, con mucho frio esterior, acompañado de espasmos, de angustia, de palpitaciones y calor interior. En análogas circunstancias, es conveniente el _eléboro_ en los vómitos incoercibles del embarazo, en las convulsiones epileptiformes, en la coqueluche, en el histerismo, en el asma; en los dos últimos casos hay sed y diarrea despues de comer; y en todas las indicaciones de este medicamento se observa pulso pequeño y frecuente, casi estinguido á veces; frio esterior, ronquera, sudores frios, debilidad muscular y grande abatimiento, aun cuando la afeccion solo dure dos ó tres dias: emaciacion, ojos hundidos, piel fria, arrugada, sin elasticidad.
La tos seca y ronca con arañamiento ó cosquilleo en la faringe, sin síntoma general notable, se cura á veces con el _eléboro_, ya solo, ya alternado con la _nuez vómica_ ó la _drosera_. Es igualmente eficaz en la ozena con coriza seco y ligera hinchazon de la nariz con periostitis; en algunas diarreas producidas por las bebidas frias; cefalalgias y hemicráneas histéricas con gran debilidad muscular; hambre escesiva en los convalecientes; disposicion á desvanecerse despues de haber salido de una enfermedad aguda, grave; dispepsia con vómito de los alimentos y estreñimiento rebelde, ó solo este último, en personas que siempre tienen hambre y se sacian prontamente, en los hipocondríacos y maniáticos.
En la hipocondría con estremada debilidad y angustia moral, y en la hernia estrangulada, puede el _eléboro_, ya que no curar, producir un cambio que facilite la accion de otros medicamentos, ó administrado á grandes dósis, desarrollar una perturbacion favorable al desarrollo consecutivo de sus efectos especiales, como se observa cuando se le usa en ciertas manías con agitacion y delirio, en la locura esencial con lubricidad, estreñimiento, timpanitis, horripilacion y saltos musculares. Es conveniente establecer la distincion en el estreñimiento y la diarrea del _eléboro_, de que esta y los vómitos existen cuando el cerebro no está afectado, mientras que el estreñimiento exige que los efectos del medicamento le hayan perturbado y se presente delirio, alucinaciones, ó que exista un estado de tension en el que el sistema nervioso de relacion está como comprimido por neuralgias violentas, con desesperacion. Estas neuralgias del _eléboro_ se presentan por accesos, son dislacerantes, y sus fenómenos generales son: postracion ó sudor frio, horripilaciones, ansiedad y palpitaciones de corazon; aunque hay sensacion de frio, el calor de la cama les agrava. El _eléboro_, en fin, está mas indicado en los dolores de cabeza y cefáleas con frio en el vértice, ó con sensacion de frio y calor alternados, que en las cefalalgias con calor, latidos y síntomas de congestion.
=Dósis.=--Deben preferirse en general las dósis mas débiles, desde 2 ó 3 gotas de la tintura hasta algunos glóbulos de la tercera y décimaoctava atenuacion. Estas cantidades se dan por fracciones mas ó menos repetidas, segun la urgencia del mal. No es propio de esta obra el tratar de los efectos violentos de eliminacion, de las dósis purgantes, eméticas, y de otras indicaciones que se separan de la ley de los semejantes, sino tan solo, de las dósis, que, aunque considerables, son aptas á desarrollar efectos especiales que están dentro de las atribuciones de esta ley terapéutica.
ZINCUM (ZINC).
§ I.--Historia.
El _zinc metálico_ y el _óxido de zinc_ son los únicos esperimentados y cuyos efectos son análogos, por lo cual solo nos ocuparémos de estas dos sustancias, reuiniéndolas bajo un mismo nombre. Creemos, sin embargo, que la accion de las diversas sales de _zinc_ tienen analogías bastante exactas con las del metal y su óxido.
El _óxido de zinc_ era el único que antes se usaba en la elefantiasis, la viruela, la coqueluche, el asma nervioso, la cardialgia crónica, el histerismo, la corea, la epilepsia, convulsiones parciales, oftalmía, úlceras fétidas, grietas en la piel, en los labios y en los pezones, en las escoriaciones de los niños y ciertas alteraciones de la vista. El _sulfato de zinc_ ha sido preferido para inyecciones en las gonorreas, y en fiebres nerviosas y eruptivas, palpitaciones, neuralgias, tétanos..... Las preparaciones de _zinc_, en general, eran consideradas como antiespasmódicas y antiherpéticas y desecativas; pero las indicaciones simplemente nominales de las enfermedades para las que se preconizaban eran tan vagas, que se ha concluido por olvidarlas casi del todo, y por considerar al _zinc_ como un antiespasmódico infiel.
§ II.--Efectos fisiológicos y terapéuticos.
Los efectos del _zinc_ manifiestan sus propiedades positivas.
Su accion electiva sobre el sistema nervioso ganglionar no es dudosa; por ella se esplican las particularidades de sus efectos en el sistema nervioso de relacion y en la circulacion, y la misma demuestra su influencia en la piel y las mucosas.
Esta accion electiva del _zinc_ es deprimente, casi hasta la abolicion del orgasmo fisiológico: la sensacion de frio penetra hasta los huesos, hay temblores violentos de todo el cuerpo, debilidad escesiva, repugnancia para el movimiento, insensibilidad; la sensacion de frio conduce á este estado por una exaltacion de la sensibilidad y de la contractilidad, y á pesar de que todos los síntomas tienen una tendencia asténica, es asimismo precedida por otros síntomas de irritacion sanguínea sin fijeza y con un carácter asténico y venoso.
Espondrémos los principales de estos síntomas al recorrer las diversas indicaciones de este medicamento: 1.º en algunas fiebres catarrales, en la encefalitis de los niños y en el hidrocéfalo despues de _acónito_ y _belladona_, cuando predomina el estado nervioso, y en ese período inicial irritativo en el que la fiebre se manifiesta por horripilaciones, temblor de los miembros, calofríos con frio esterior y calor interior, sed, vómitos ó náuseas, orina abundante y clara, contraccion de las pupilas, sequedad de las superficies mucosas; en los síntomas de estincion de las fuerzas vitales ó de parálisis incipiente en el hidrocéfalo, la encefalitis, y en las fiebres exantemáticas de los niños en el último período;
2.º En ciertas afecciones pneumónicas, hepáticas, gástricas, uterinas, á consecuencia del eretismo que sobreviene despues de una convulsion, una neuralgia, un susto: en estas circunstancias se desenvuelve un estado nervioso general, una fiebre indeterminada ó nerviosa con calofríos y temblores; hay además, segun el sitio de la afeccion, opresion, tos, espectoracion sanguinolenta, sensacion de calor en el pecho, punzadas, palpitaciones, movimientos irregulares y sacudimientos del corazon; punzadas en los hipocondrios, tension y sensibilidad en la region hepática, meteorismo, estreñimiento, calor y latidos en el vientre, dolores cólicos, espulsion de gases, diarrea mucosa y aun sanguinolenta, sensibilidad escesiva de los órganos genitales, síntomas histéricos, sensacion quemante al orinar, orina sanguinolenta, presion y tension hipogástrica, lumbago;
3.º En algunas flogoses subagudas de las mucosas, y en particular del ojo con rubicundez en las carúnculas; sequedad, dolores quemantes, escoriacion, supuracion en ellas; inflamacion á veces del borde de los párpados y flujo de mucosidades purulentas, oftalmías blenorrágicas que se combaten primeramente con medicamentos apropiados á la causa y á la agudeza, como el _mercurio_, la _belladona_, el _sulfuro de cal_, etc...., en las flogosis subagudas, en fin, de la uretra, de la vagina y del recto; con exudacion serosa, ó flujo mucoso-purulento, escozor, prurito, sensacion de escoriacion y de quemadura;
4.º En ciertas congestiones venosas del hipogastrio con várices, estreñimiento y síntomas de gastritis ó de enteritis crónica, hipocondría, nerviosidad y esa grande susceptibilidad moral; suelen presentarse vómitos ó hematuria; en la dismenorrea y retardacion de las reglas por una afeccion espasmódica, y en la metrorragia congestiva, ó por lo menos en la menstruacion escesiva y anticipada; en la disposicion al aborto por la misma causa de congestion ó de éstasis venoso y de várices internas; en las afecciones varicosas de los miembros inferiores, sabañones y rubicundeces irritativas de la piel de la nariz y de su mucosa con coriza seco y ozena;
5.º En las grietas del pezon y particularmente de las mucosas en los límites de la piel, en los labios, en las partes genitales, en la nariz, en los ángulos de los ojos; en algunos casos de prurito, sobre todo en las articulaciones, de impétigo crónico, de herpes secos con costras muy antiguas, y úlceras herpéticas y otras varias con bordes irritados, en las que se desarrollan granos ó pequeños forúnculos;
6.º En los dolores artríticos y reumáticos complicados con debilidad general y tumefaccion crónica de las articulaciones afectadas; en los dolores dislacerantes de los reumáticos, cuando se agravan con el calor y por el movimiento sobre todo, así como por la escitacion sanguínea que determina y se caracteriza por la hinchazon de las venas superficiales;
7.º En ciertos accesos espasmódicos histéricos, ó epilépticos, con gritos en su principio; pero mas bien en el estado habitual de irritabilidad de las personas así afectadas; en una especie de ninfomanía en mujeres recien paridas, procedente de una irritacion de los órganos genitales con diminucion de la secrecion láctea, y en la dismenorrea ó amenorrea resultantes del onanismo con irritacion de las partes esteriores de los órganos de la generacion;
8.º En la hipocondría acompañada de espasmos, de estremecimientos musculares, de sensibilidad general al aire libre que obliga á descansar, sueño agitado, desaliento é ideas de suicidio;
9.º En algunas parálisis aisladas, que se desenvuelven lentamente en medio de las grandes perturbaciones nerviosas ó á consecuencia de neuralgias repetidas, en un estado de consuncion y de debilidad muscular general; en la amaurosis que se desarrolla lentamente á consecuencia de padecimientos de este género ó artríticos.
=Dósis.=--Se le emplea como el _grafito_.
Las afecciones locales esteriores reclaman el uso del _zinc_ al interior principalmente; pero será muy conveniente en inyecciones, lociones ó pomadas; y en estos casos, ya se esté usando el _zinc_ ó su óxido al interior, se puede emplear sin dificultad el _sulfato de zinc_ al esterior.
El uso esterno de las preparaciones de _zinc_ exige grandes precauciones, porque á dósis grandes, suprime fácilmente irritaciones que su índole herpética hace rebeldes en sus cambios de formas, tanto esterior como interiormente, con gran detrimento de los enfermos que se creen curados de las referidas irritaciones en la vulva, en los párpados..., y solo han logrado trasformar esta ligera enfermedad en catarros, gastropatías y afecciones crónicas mas incómodas y frecuentemente graves. Estas metástasis, lo decimos como de paso, consisten á veces en repercusiones peligrosas, repercusiones que tambien se observan con frecuencia por el uso de las aguas minerales sulfurosas, cuya accion, en personas herpéticas, es muy notable, y sin embargo, bastante desatendida por desgracia.
=FIN DEL TOMO SEGUNDO.=
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PUBLICACIONES HOMEOPÁTICAS
DE LA
LIBRERÍA ESTRANJERA Y NACIONAL, CIENTÍFICA Y LITERARIA
DE BAILLY-BAILLIERE
Librero de cámara de SS. MM., de la Universidad central, del Congreso de los Sres. Diputados y de la Academia de jurisprudencia y legislacion,
_Plaza del Príncipe Don Alfonso, núm. 8, Madrid._
ALVAREZ DE ARAUJO Y CUELLAR. Anuario de Medicina homeopática.--Año I.--Contiene: 1.º prólogo del autor; 2.º fechas que recuerdan sucesos importantes en la vida y trabajos científicos de Hahnemann; 3.º higiene urbana de Madrid; 4.º la vida del campo, comparada con la de las grandes poblaciones, bajo el punto de vista higiénico; 5.º longevidad humana; 6.º apuntes para la historia de la Homeopatía en España; 7.º algunas noticias sobre el estado de la Homeopatía fuera de España; 8.º esposicion aforística de la doctrina médica de Hahnemann; 9.º objeciones que vulgarmente se hacen á la Homeopatía, y su refutacion; 10.º el _por qué_ de la accion de los medicamentos homeopáticos, y el _cómo_ físicamente se demuestran; 11.º _algunas consideraciones sobre el valor característico de los síntomas_,--por Boenninghaussen; 12.º _manual de materia médica_, ó sea resúmen de los principales efectos patogénicos de 45 medicamentos (nuevos) con las indicaciones clínicas. Madrid, 1862. Un tomo en 8.º, 16 rs. en Madrid y 19 en provincias, franco de porte.
ARÓSTEGUI. Instruccion compendiada del Método preservativo y del tratamiento homeopático del Cólera-morbo epidémico, Madrid, 1854. Un folleto en 8.º, 4 rs. en Madrid y 6 en provincias, franco de porte.
BOENNINGHAUSEN. Los Lados del cuerpo, como tambien las afinidades de los medicamentos. Estudios homeopáticos. Obra traducida del aleman al francés por Ph. de Molinari, indivíduo de las Sociedades de medicina homeopática de París, Bélgica, Holanda, y de otras sociedades científicas. Vertida del francés al castellano, por el Dr. Jph. Ant. Alvarez-Peralta, indivíduo de la Sociedad Hahnemanniana matritense, de la Sociedad filantrópico-magnética de Paris, etc. 1857. En 8.º, 4 rs. en Madrid y 5 en provincias, franco de porte.
CHARGÉ. Tratamiento homeopático, preservativo y curativo del Cólera epidémico; instruccion popular que puede servir de Guia en ausencia del médico. Traducido del francés por el Dr. D. J. M. G. Barcelona, 1854. Un folleto en 18.º, un real en Madrid y 2 en provincias, franco de porte.
CHEPMELL. Nuevo manual de Homeopatía doméstica, reducido á sus verdaderos límites, con algunas instrucciones sobre la dieta y el régimen; traducido de la _quinta edicion_ bajo la direccion de D. J. Sanllehy. Barcelona, 1856. Un tomo en 8.º, 12 rs. en Madrid y 14 en provincias, franco de porte.
CROSERIO. Manual homeopático de Obstetricia--Socorros que puede prestar la homeopatía al arte de los partos. Habana, 1855. Un tomo en 12.º, 16 rs. en Madrid y 18 en provincias, franco de porte.