Tratado metódico y práctico de Materia Médica y de Terapéutica, tomo segundo

Part 31

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El _ácido sulfúrico_ es uno de los medicamentos mas francamente hipostenizantes y que menos provocan la escitacion sanguínea y nerviosa en su primera influencia sobre el organismo. Los pocos síntomas febriles no se refieren mas que á escitaciones eréticas del sistema sanguíneo de aquel estado caquéctico en que la nutricion es nula por la lentitud de la inervacion ganglionar. El calor es mas bien sensacional que real, ó bien es efímero, aunque acre y de carácter nervioso; puesto que está acompañado de palpitaciones, disnea, prurito en la piel y sed; el pulso es pequeño y débil; la impresion del aire esterior ó del frio abate; se presenta el sudor al menor movimiento, y se aumenta por la mañana.

El sistema nervioso no está menos asténico: laxitud con sensacion de debilidad, que hace vacilar en los movimientos, dolores dislacerantes con sensacion de debilidad, calambres en los miembros, salto de tendones, abatimiento melancólico, vértigos acompañados de presion, de pesadez, de debilidad ó de vacilamiento en la cabeza. La odontalgia y los dolores en general se agravan por el frio y se alivian con el calor; el lado izquierdo del cuerpo es el mas particularmente afectado.

De su cuadro sintomático se desprende claramente ser muy característica la debilidad y cierto estado que anuncia la descomposicion de la sangre; se observan además manchas rojas, lívidas, de mas ó menos grandor, sobre la superficie del cuerpo; sabañones, hinchazones edematosas, escoriaciones, úlceras pútridas, hemorragias, hemorróides, irritaciones de los ojos, tumefaccion, ulceracion de las encías que sangran á la menor presion, salivacion, espectoracion sanguinolenta, aftas en la boca, síntomas de irritacion en todas las mucosas; alteracion del gusto, hambre escesiva con gastralgia y pirosis, y aun vómitos despues de haberla satisfecho; sensibilidad en el epigastrio y abdómen, cólicos, deposiciones diarréicas, sanguinolentas, diarrea pútrida, orinas mucosas, sanguinolentas ó que se descomponen á poco tiempo de la miccion; escitacion venérea producida por la irritacion de la mucosa vaginal con reglas escesivas, anticipadas; leucorrea acre, quemante, sanguinolenta; espermatorrea sin sensacion voluptuosa; síntomas de laringitis, espectoracion de sangre, opresion, debilidad de los órganos respiratorios, palpitaciones y dolores lancinantes en el corazon.

§ III.--Efectos terapéuticos.

Por sus relaciones con los sistemas venoso y ganglionar, este medicamento afecta particularmente los órganos de la nutricion y las membranas mucosas, y modifica con especialidad las fuerzas plásticas. Está indicado con preferencia: 1.º en las lesiones de la sensibilidad y de la contractilidad; neuralgias, dolores reumáticos y artríticos, debilidad paralítica, calambres, convulsiones, cuando estos síntomas son el resultado de la caquexia correspondiente á su electividad y á su astenia particular; 2.º en las congestiones venosas y hemorragias, aun las uterinas y hemorroidales dependientes de la insuficiencia de accion arterial y nerviosa, ó debidas al éstasis venoso, que generalmente tiene su _pars mandans_ en los movimientos fluxionarios del útero ó de las hemorróides en lo que concierne á la hemoptisis; 3.º en las flogoses subagudas de los bronquios, del tubo intestinal, de los órganos génito-urinarios, de los ojos, de la nariz y de la piel, pero que tienen un carácter anémico, con prurito, sequedad en su principio, ardor y flujo de mucosidades serosas, ácres, ácidas, mal elaboradas y que tienden á la putridez desde que son segregadas, ó con aftas y úlceras sensibles, sangrantes, aunque pálidas y de mal aspecto; rubicundeces, en fin, como de equímosis ó sabañones, forúnculos aplanados y dolorosos.

Las indicaciones que mas particularmente puede llenar el ácido sulfúrico son las siguientes: 1.ª en las fiebres ardientes en sugetos cacoquímicos, cuando hay sed viva, pulsaciones en las sienes y sequedad de la boca. Así como el _acónito_ es el antiflogístico de las personas sanguíneas, el _ácido sulfúrico_ es el antiflogístico de los cacoquímicos, de los temperamentos venosos, de las constituciones aniquiladas, de los escrofulosos, de los afectados de hemorróides y debilitados por las pérdidas repetidas de sangre, de los febricitantes, en fin, sometidos á accesos de fiebre violenta con diversos flujos mucosos ó serosos, mal estado de los órganos digestivos é infarto del bazo, del hígado, de los gánglios, aun con usion ictérica.

2.ª En las hemorragias pasivas y aun en las pútridas, por ejemplo las que se presentan en el último período de las fiebres nerviosas graves, y cuando la sangre sale de las superficies atónicas de las mucosas congestionadas y de las úlceras. Los _ácidos azótico_, _clorhídrico_, _fosfórico_ y _sulfúrico_ son análogos, en estos casos, en sus indicaciones, que solo varian por algunos síntomas que se apreciarán despues de haber leido las páginas consagradas á cada uno de ellos.

3.ª En la gastro-atonía con secrecion aumentada de las mucosidades gástricas é intestinales, plenitud venosa y entorpecimiento en la circulacion de la vena porta.

4.ª En la gastro-enteritis y el muguet de los niños despues de _borax_ y casi con las mismas indicaciones: vientre flojo, deposiciones amarillas, espumosas y como cortadas en pedacitos, borborigmos, fiebre escasa, pulso pequeño, palidez y tristeza.

5.ª En el último período de algunas fiebres mucosas y catarrales, en simples corizas y bronquitis, en personas pálidas y polisárcicas, muy dispuestas á padecimientos de larga duracion por su disposicion orgánica, y caracterizados por flujos mucosos, aftas, y por la sensacion de corrosion.

6.ª En la esterilidad por esceso de flujo catamenial en mujeres débiles.

7.ª En las convulsiones epileptiformes de personas exánimes, sobre todo en la edad adulta; en los calambres musculares y el cólico saturnino, con tal que las personas no sean irritables; en las hernias de los niños de testura blanda: en estos casos es preferible el _ácido sulfúrico_ al _licopodio_, al _azufre_ y aun á la _nuez vómica_.

El _ácido sulfúrico_ está ciertamente muy olvidado, á pesar de que su esfera de accion no es menor que la del _ácido azótico_. Si este es de grande importancia como antimercurial, el _ácido sulfúrico_, por el _azufre_ que entra en su composicion, es mas eficaz contra el herpes; pero el herpes secundario ó mucoso, como lo prueban sus efectos fisiológicos que le hacen á propósito para tratar con éxito el muguet, las aftas con ligeras escoriaciones laterales, en las irritaciones crónicas y pruritosas de las membranas mucosas y de las grietas de los labios. Ultimamente, no deja de ser útil en el tratamiento de algunas afecciones cutáneas con prurito general, manchas rojizas, pruritosas, placas lívidas y azuladas, escoriaciones espontáneas cubiertas con costras amarillas, sabañones, erupciones secas en las manos y entre los dedos de las mismas.

=Dósis.=--Las dósis y modo de administracion son las mismas que para el _ácido clorhídrico_.

THUYA OCCIDENTALIS (TUYA OCCIDENTAL).

§ I.--Historia.

La _tuya occidental_ ó _del Canadá_ es un árbol de la familia de las coníferas, _Juss._--De la monoecia monadelfia, _Linn._--Aun ignorariamos probablemente que Boerhaave y algunos médicos ingleses y americanos se han ocupado de la _thuya_ del Canadá, si Hahnemann no se hubiera propuesto recoger todos los hechos conocidos sobre el uso de esta sustancia, particularmente en la hidropesía y en los dolores indeterminados de los miembros. A Hahnemann únicamente debe la terapéutica esta preciosa adquisicion: sus trabajos sobre la _thuya_ forman parte de la historia de la sícosis ó de los condilomas, afeccion especial que este hombre incansable ha sometido el primero á la observacion regular y á un tratamiento específico en el que este medicamento entra como uno de sus primeros agentes.

Pero antes de todo dirémos algo sobre la sícosis. La definicion que se ha dado de esta palabra[26] se aplica á la mentagra; pero en la palabra _fic_[27] se halla la definicion que da Celso de la sícosis, que dice consiste en escrescencias carnosas, situadas comunmente en los límites de las mucosas y de la piel, y que degeneran á veces en úlceras.

Se presenta la sícosis con tanta frecuencia á consecuencia de la sífilis, que ha dado lugar á confundir estos dos vírus. Hahnemann quiere que se les distinga, pero no ha dado los caractéres diferenciales. En una memoria del doctor Petroz sobre la sícosis, se halla lo siguiente: «Toda especie de tumor que se forma debajo del epidérmis, en el espesor del dérmis, en el tejido papilar y la sustancia gris de Malpigio, debe considerarse como un producto de la sícosis, cuando no reconoce por causa la viruela ó el vírus sifilítico: cuando este existe, la formacion de la escrescencia es debida á la complicacion de la sífilis con la sícosis.

Las producciones sicósicas son elevaciones del epidérmis ó del epitelio por las papilas hipertrofiadas y situadas sobre un punto endurecido por una inflamacion crónica y que sobreviene ordinariamente á consecuencia de un golpe, de una compresion, de un arañazo.

Las formas varian segun la testura de la parte en que se sitúan, y tambien probablemente, segun que la escrescencia es puramente sicósica, ó mezclada con el vírus sifilítico, el herpetismo..... En la piel presenta mas bien el aspecto de verrugas; en las mucosas, partes sexuales, márgen del ano, en el borde del ojo y de los labios, tiene una forma mas carnosa, mas blanda, confundiéndose por lo mismo con el grano canceroso. Las verrugas ficiformes ó pedunculadas, los condilomas, las vegetaciones llamadas crestas de gallo y coliflores, son manifestaciones de la sícosis.

Se divide, pues, esta afeccion en aguda, crónica y sifilítica: esta última variedad no tiene signo característico, á menos que no se acepte por tal su aparicion con los fenómenos primitivos de la sífilis: los resultados del tratamiento prueban su naturaleza.

La sícosis aguda consiste especialmente en un grano duro por lo general, cónico y rubicundo que degenera á veces en úlcera corrosiva de fondo grisáceo, bordes duros y elevados; se sienten punzadas durante el trabajo de la degeneracion; el grano se pone muy dolorido y se forma la úlcera: en estos casos es frecuente la fiebre. Algunas veces la escrescencia verrugosa, ficiforme, lisa é indolente, se hiende ó abre con ó sin dolor, y se divide en varios lóbulos.

La sícosis crónica constituye las vegetaciones que hemos enumerado, y se presenta con preferencia hácia los cuarenta años.

Se puede admitir con Boeninghausen, como signo de la sícosis hereditaria y de la indicacion de la _thuya_, dos síntomas que despues enumerarémos entre sus efectos fisiológicos, y son el abultamiento de la pulpa en la punta de los dedos, así de las manos como de los piés.

La distincion que acabamos de establecer, segun el parecer de algunos autores y la observacion de los hechos, no escluye, en concepto de otros, la idea de que la sícosis es siempre de orígen sifilítico. Conveniente es, sin embargo, indicar, sin pretender resolver la cuestion, que el caballo y el perro padecen frecuentemente la sícosis; todo el mundo conoce esta afeccion de la boca en el perro, que se estiende en pocos dias á toda la cavidad y la llena de vegetaciones. La _thuya_ es el específico, porque las hace desaparecer rápidamente, sin necesidad del fuego ni de los cáusticos, y sin la escision: estas operaciones, en último resultado, favorecen la reproduccion de las escrescencias sicósicas, y aun hacen que sean mas numerosas. Desarrollándose, pues, la sícosis del caballo y del perro sin sífilis y sin fenómenos mistos, tienden á establecer que esta afeccion es independiente de la sífilis.

Las vegetaciones poliposas son quizás una forma de la sícosis, así como tambien se ha dado el mismo orígen á la zona, la viruela, y á ciertas úlceras que se presentan en el dérmis. Creemos por lo menos que teniendo la _thuya_ una poderosa accion electiva sobre el dérmis, obra muy favorablemente en ciertas lesiones de esta parte.

Otros varios medicamentos tienen una accion análoga á la _thuya_, en cuanto á las diversas vegetaciones ficiformes, como son: el _ácido azótico_, el _licopodio_, el _carbonato de cal_, el _sílice_, el _bismuto_, la _sabina_; aun indicarémos, respecto á las escrescencias en general y ciertos pólipos, el _fósforo_, el _causticum_, la _dulcamara_, el _antimonio_, el _acetato de cobre_, el _teucrium marum_, la _artemisa_.

En resúmen, el tratamiento de las vegetaciones y otras escrescencias de este género, así como las terribles úlceras que suceden á ciertos _ficus_, granos y condilomas, es una de las mas bellas conquistas de la terapéutica moderna; conquista que debemos á Hahnemann, quien, si bien ha sido muy esclusivo al atribuir á la _thuya_ una especificidad que no tiene, puesto que hay necesidad de recurrir en muchos casos al _ácido nítrico_, al _licopodio_ y otros medicamentos; es una verdad, que la _thuya_ obra con tanta mas eficacia cuanto mas independiente es la vegetacion de cualquier otro vírus, que se desarrolla sobre las mucosas en los puntos próximos á la piel, y que presenta una forma pedunculada, lisa, de color rojizo y de consistencia mas bien blanda que dura. Esto no quiere decir que este medicamento no tenga mayores indicaciones en ciertos granos sicósicos en la piel, con forma pedunculada y tambien verrugosa, pero siempre lisa y con cierta rubicundez.

§ II.--Efectos fisiológicos y terapéuticos.

Está perfectamente demostrado que la _thuya_ posee una accion especial sobre el dérmis, y aun sobre todas las partes de la superficie cutánea, sin que su influencia se límite por eso á este sistema. Ofrece en el conjunto de sus síntomas, ya una escitacion sanguínea muy marcada y fenómenos de irritacion de las membranas mucosas, ya la astenia y la alteracion de la nutricion; presenta, en fin, neuralgias que se refieren, tanto al período hiperesténico, como al hiposténico, y que consisten en dolores variados, ya esenciales, ya sintomáticos de las neuralgias reumáticas, la hemicránea, los tics dolorosos, el clavo histérico.

Las afecciones febriles y flegmásicas propias de la _thuya_ están aun mal definidas, y la clínica posee pocos hechos al efecto, si se esceptúan algunos casos de fiebre intermitente ó remitente, y mas bien fiebres catarrales en las que predominan los calofríos. La _thuya_, además, es eficaz en el romadizo rebelde, el coriza, ciertas oftalmías, estomatitis, uretritis, cuando las mucosas están tumefactas ó presentan algunos puntos de las mismas como hipertrofiados, desarrollo estraordinario del sistema vascular, sensibilidad aumentada, flujo seroso, mucoso y aun purulento.

Su indicacion se estiende hasta la leucorrea serosa y gonorrea subaguda; al coriza con flujo acuoso, romadizo, estado escrofuloso, á la ozena misma; á la catarata seguida de oftalmía con quémosis, tubérculos mucosos de la conjuntiva, flujo sero-mucoso. El _azufre_ es un buen auxiliar, y debe insistirse en estos dos medicamentos administrados uno despues de otro ó alternándolos.

Es útil tambien la _thuya_ en la gonorrea con escrescencias, en los condilomas exudantes, en los chancros con vegetaciones carnosas; en cuyas tres indicaciones es insuficiente el _ácido nítrico_, y en las que la _thuya_ puede jugar sola ó alternada con él.

Este medicamento es el remedio por escelencia de los tubérculos mucosos, de las vegetaciones pedunculadas ó de base ancha, lisas con ó sin irritacion de la mucosa colindante, en el ano, ó en otros puntos. El _licopodio_ es su análogo en estos casos. Sabemos que el _ácido azótico_ corresponde mejor á las vegetaciones múltiples, granuladas, exudantes y sangrantes; pero tambien hemos espresado ya que la escision no es una práctica racional.

Las aftas repetidas ó múltiples de fondo pálido, con bordes irregulares y sensibles situadas sobre mucosas irritadas, corresponden á la _thuya_. En los chancros serpiginosos que se curan por un lado para estenderse por otro, y en las escoriaciones del prepucio y de la vagina con exudacion serosa ó purulenta, se debe alternar el _ácido nítrico_ con la _thuya_, si las preparaciones mercuriales no tienen ya indicacion, ó si agravan el padecimiento.

La accion especial de la _thuya_ sobre la piel inclina á emplearle con éxito en la viruela, y algunos prácticos opinan, fundados en los hechos, que es el medicamento importante, si no específico, y aun el preservativo. Se la ha dado, como al _mercurio_, la propiedad de impedir las cicatrices indelebles de las pústulas de la viruela, administrándola hácia el fin del período de supuracion.

Se presentan ocasiones con frecuencia de emplear la _thuya_ en algunas afecciones cutáneas, las sifílides especialmente, con preferencia en las formas pustulosas, el acné, la mentagra, ciertos sabañones, en manchas de un rojo oscuro, y en la rubicundez de la caparrosa en la nariz, los labios y el menton. Esta rubicundez se diferencia de las otras afecciones análogas, por la sensacion de calor y algunas punzadas, principalmente por la tarde y noche, por la disposicion á la tumefaccion roja y caliente de los dedos de piés y manos, del pabellon de la oreja, de las alas de la nariz, por la facilidad á abultarse, las venas y por la sensibilidad general de la piel.

Esta disposicion de las venas, el sudor en las partes genitales, en las manos y en los piés; la existencia anterior de nudosidades en la cara, las manchas rojizas, los granos verrugosos y las escrescencias son circunstancias que pueden caracterizar las neuralgias propias de la _thuya_; se observa tambien efervescencia sanguínea, pulsaciones arteriales, chasquido en las articulaciones, preferencia marcada á afectarse, el lado izquierdo, la agravacion por la noche, con el calor y el movimiento, y que los fenómenos de la circulacion se exacerban, por el contrario, con el reposo.

Pretenden algunos que las muchas neuralgias que la _thuya_ puede curar, son de orígen sicósico, así como ciertos dolores reumáticos le tienen gonorréico, sifilítico..., lo cual es aun problemático y que la práctica aclarará algun dia; mas sea de esto lo que quiera, la _thuya_ no es el único medicamento que se dirige á la causa mas bien que al síntoma; pero es una verdad práctica, que cura en efecto ciertas neuralgias, manifestacion de una diátesis sicósica, y que la aparicion de las escrescencias es precedida frecuentemente de neuralgias reumáticas, y que se manifiestan muchas veces despues de la escision de aquellas, ó de la espontánea presentacion de las vegetaciones sicósicas.

La hemicránea, que consiste en un dolor como de clavo histérico, ó que por lo menos ocupa un punto limitado hácia las suturas, con conmociones vivas y como golpes de dolor, que se alivia inclinando la cabeza hacia atrás, está en relacion con los efectos de la _thuya_.

Merece sin duda que se la use mas en las neuralgias histéricas, á parte de las reputadas esenciales, y en ciertos casos de ninfomanía, á consecuencia del onanismo, con temblor de los miembros, estremecimientos, sudores y calores frecuentes, movimientos congestivos en la cabeza y en el pecho. Hay vértigos y sensacion como de embriaguez, oscurecimiento de la vista, incomodidades en la cabeza por la mañana, lancinaciones en las sienes, malestar y endolorimiento ó dislaceracion en el occipucio, encendimiento de la cara en momentos dados, sobre todo por la mañana al despertar; en el pecho: opresion, agitacion y sensacion de hinchazon, violentas palpitaciones y sensibilidad dolorosa del corazon.

Las neuralgias propias de la _thuya_ son generalmente tirantes y lancinantes, como por sacudidas ó circunscriptas á puntos limitados, rara vez son fijas, ocupan los músculos ó las articulaciones, que dan chasquidos con el movimiento de estension. Atacan mas comunmente á las personas adultas, que sudan estraordinariamente en las junturas, que tienen las venas superficiales muy pronunciadas, la piel laxa y muy porosa, con granos, nudosidades y ciertas escrescencias ó vegetaciones adquiridas ó congénitas.

Si nos fuera dable esponer algunos resultados de nuestra práctica, agregariamos que la _thuya_ es eficaz en ciertas laringitis, incontinencias de orina, catarro crónico de la nariz, tortícolis, cefalalgia sorda, rebelde é insomnio. Pero preferimos terminar este capítulo, haciendo observar que cuando se emplee la _thuya_ en escrescencias y otras afecciones esteriores, debe usarse esterior é interiormente en tintura poco diluida. Unas veces son ineficaces las dósis fuertes para el interior, en otras, sucede lo contrario; es uno de los medicamentos mas difíciles de dosificar; pero, repetimos, que es una de las mas preciosas adquisiciones de la terapéutica, aun cuando limitase su uso á las escrescencias y vegetaciones, mal tratadas hasta hoy por la escision, en atencion á la facilidad de reproducirse y multiplicarse, por la influencia del gérmen ó diátesis, que no puede desconocerse sin inconvenientes.

=Dósis.=--Las dósis de la _thuya_ para el interior son las mismas que las indicadas en el _acónito_, _carbonato de cal_..... Se la emplea generalmente en solucion, en la proporcion de una parte de la tintura para una ó dos de agua pura, tocando con ella las vegetaciones varias veces al dia con un pincel. Se puede aplicar en pomada en algunas úlceras, compuesta con diez partes de enjundia y una de tintura, dándola simultáneamente al interior.

VALERIANA OFFICINALIS (VALERIANA).

§ I.--Historia.

Se hace la tintura con la raiz fresca. Es de la familia de las dipsáceas, de _Juss._--De la triandria monoginia, _Linn._--Tambien se la llama _pequeña valeriana_.

Fundados en numerosos documentos antiguos y modernos, bien podemos afirmar, así de este medicamento como de otros muchos, que los trabajos de Hahnemann y sus discípulos, que nos han servido de guía en nuestras propias esperiencias y aplicaciones clínicas, son altamente preferibles.

Los antiguos han recomendado escesivamente la _valeriana_: en la hemicránea, parálisis, amenorrea, pleuresía, fiebres intermitentes, pútridas y nerviosas, el tifus. Tissot exageraba de tal manera la eficacia de este medicamento, que creia incurable toda convulsion que se resistiese á su uso, como si todas las convulsiones tuviesen un mismo carácter y reconociesen una misma causa. Bouteille confiaba tanto en la _valeriana_ que la proponia como profiláctica de la hidrofobia. El profesor Trousseau hace de ella el medicamento esencial del histerismo. Giacomini es mas moderado, pero sin atender, segun su costumbre, á las especialidades y á la accion electiva del medicamento; creia á la _valeriana_ un hipostenizante vascular y espinal, ni mas ni menos que como la _asafétida_, _árnica_, _zumaque venenoso_ y aun el _plomo_, medicamentos que confunde en una accion general, aunque mas débil en la _valeriana_.

§ II.--Efectos fisiológicos y terapéuticos.

Tomada la _valeriana_ á dósis fuertes, desplega una accion intensa, pero inconstante. Es indudable que las angustias, las palpitaciones, el encendimiento de la cara, los vértigos congestivos, los sudores, las laxitudes espontáneas, y la debilidad paralítica son efectos perturbadores, de poca duracion, y casi inútiles para basar en ellos las indicaciones, como lo prueba suficientemente la clínica; y los hechos son siempre mas elocuentes que las disertaciones y discursos.

Por los hechos y los síntomas que la esperimentacion fisiológica revela, la _valeriana_ tiene una accion electiva sobre los nervios espinales y ganglionares, de la cual resultan: la tension y movilidad nerviosa, congestion y calores fugaces, espasmos parciales, sensibilidad é irritabilidad escesivas, é insensibilidad despues; desórden, en fin, de la sensibilidad, y desarmonía de la inervacion.