Tratado metódico y práctico de Materia Médica y de Terapéutica, tomo segundo
Part 2
Se observa en las personas que abusan del _hierro_, en los obreros que le trabajan, en las poblaciones servidas por manantiales ferruginosos, enfermedades crónicas que nos interesa analizar y que ofrecen los síntomas siguientes: debilidad paralítica de todo el cuerpo ó de alguna parte, con temblor; dolores violentos en los miembros, obstruccion de las vísceras abdominales, lientería, diarreas crónicas; hemorróides, várices, vómitos crónicos, tisis pulmonal, hemoptisis, diversas hemorragias, supresion del flujo menstrual, aborto, esterilidad, impotencia, ictericia, clorosis; estados caquécticos en los que la hematosis parece abolida y el calor vital aniquilado.
Hé aquí, pues, un estado nervioso, sanguíneo y crónico bien caracterizados; ¿no es por un cuadro sintomático semejante como se manifiestan las caquexias y en las que el _hierro_ obra eficazmente? ¿Y no es, pues, racional reconocer que puede tambien estar indicado en el período congestivo, sanguíneo, y por lo mismo pirético, de las afecciones de este género, así como en el período último y discrásico, del mismo modo que en el estado esténico y asténico? Luego el _hierro_ no es un tónico, sino un medicamento escelente y especial que cura por su accion electiva, por sus relaciones con tal ó cual enfermedad.
Cuando se quiere fortificar á una persona débil, es porque está enferma; y siendo su debilidad el efecto de su enfermedad ó uno de sus síntomas, es preciso curar la enfermedad, porque así se cura la causa de la debilidad y á esta misma á la vez. El medicamento se dirige á una afeccion vital que, curada, permite al organismo recobrar su actividad y sus fuerzas; corrige la afeccion, como el alimento á la debilidad pura. Hay medicamentos que pueden obrar como los alimentos, medicamentos reconstitutivos destinados á volver al organismo los elementos químicos que le faltan; el _hierro_ es uno de esos medicamentos en ciertos casos en que la sangre carece mas ó menos de él. En este número de agentes terapéuticos se cuentan aun algunas sustancias, porque todavía se dudará en una multitud de casos, si hay ó no una afeccion primaria, esencial que curar dinámicamente, la cual seria la causa de la diminucion de la cantidad normal de _hierro_ en el organismo.
§ III.--Efectos terapéuticos.
=A.= _Clorosis, anemia._--Que el _hierro_ es un poderoso generador del glóbulo sanguíneo, nadie lo duda; pero tambien es preciso proclamar otra verdad importante para la justa apreciacion de sus efectos terapéuticos, y es que la accion tónica del _hierro_, llamado por Marcus el _contrario de la clorosis_, no es mas que el primero de una série de efectos de este medicamento sobre la vitalidad de los órganos, sobre la inervacion ganglionar y sobre la elaboracion de los elementos orgánicos, que, en último término de esta série, se pervierten, se alteran, se afectan de debilidad é impotencia.
No nos incumbe entrar en la discusion de las teorías que se han dado sobre la naturaleza de la _clorosis_. Nos limitamos á consignar que la observacion clínica, como la esperimentacion pura, están acordes para probar que el _hierro_ obra dinámicamente sobre los órganos encargados de la hematosis, y por consiguiente, sobre la constitucion íntima de este flúido, cuya parte práctica proseguirémos tratando en este artículo.
El _hierro_ es tambien un agente alterante de la sangre y de los humores, pues los empobrece, y decolora los tejidos, afectando al organismo hasta el deterioro y descomposicion; los síntomas que indican al _hierro_ en una clorosis dada, son los siguientes: grande debilidad muscular, la sola accion de hablar fatiga, necesidad de estar echado, eretismo y supresion de varias secreciones, falta de derrames serosos é hidropesías, escepto el edema de los piés y la hinchazon pálida de la piel alrededor de los ojos, sueño agitado, fatiga al despertar, opresion del corazon que impide dormir en decúbito lateral, pulso pequeño, ruido de fuelle en el corazon y los grandes vasos, palpitaciones al menor movimiento, opresion y constriccion en el pecho en momentos dados, sudor matinal, ácido, movimientos congestivos en la cabeza, dolor en la misma, sobre todo de un lado, cefalalgia que aumenta encorvándose, alopecia, ansiedad y latidos en el epigastrio, zumbido en los oidos, ojos empañados, cara terrosa ó sucia, ó de una palidez oscura, facilidad á congestionarse y encenderse el semblante, rubicundez de las mejillas como si fuera una mancha roja en la piel, que está pálida alrededor, palidez de los labios, dilatacion de las narices á cada espiracion, anorexia, repugnancia á la carne, regurgitaciones, náuseas y vómitos ácidos ó de alimentos, ventosidades, lientería, supresion de las reglas ó metrorragias, tos seca por la mañana y despues de comer, opresion por la tarde, calambres en el estómago, en el vientre y en el pecho, en los dedos de las manos, en las pantorrillas y en los piés.
La caquexia clorótica y anémica presenta un carácter nervioso erético que tiene su punto de partida en la afeccion de los nervios ganglionares y en el estado de alteracion de las funciones hematósicas y nutritivas. No hay, ni pérdida de sangre ó humores, ni flujo seroso ó mucoso. Esto distingue perfectamente al _hierro_ de la _quina_, del _mercurio_, del _yodo_, del _arsénico_....; no presenta, ni infartos linfáticos de los gánglios, ni derrames serosos, ni flegmorragias. La clorosis en que está indicado el _hierro_, está caracterizada, no por el ruido de fuelle, que pertenece tambien á otras anemias, sino por la plétora y actividad sanguínea iniciales, por la falta de pérdida sanguínea ó humoral, y por el conjunto de otros síntomas. Los principios de la sangre parecen agotados, el organismo se marchita y aniquila estando en todo su apogeo y lozanía; la lesion es dinámica y siempre lo fué; las pérdidas, en fin, y las hemorragias solo se manifiestan en el período congestivo y en el estado caquéctico; y aun cuando presenten un carácter pasivo, conservan siempre un sello congestivo y erético, que es el propio de la accion de los ferruginosos y su efecto inicial.
Las dósis exageradas de _hierro_ en una enfermedad tan dinámica, podrán cuando más aliviar momentáneamente, y en efecto dan este resultado; pero la clorosis se reproduce despues de la mitigacion conseguida con el medicamento; el abuso, además, tiene su término: se declara, en fin, una especie de plétora erética con hemorragias, especialmente pulmonales, seguidas de tisis ó de una caquexia anémica incurables. Si recordamos el pasado, pocos médicos habrá que empleando el _hierro_ á fuertes dósis y con insistencia, no hayan visto graves accidentes pulmonales reemplazando á estas clorosis reproducidas por el tratamiento; que no hayan observado en las mismas la espectoracion sanguinolenta despues del uso de los ferruginosos, y que no hayan vuelto á ver á las enfermas mas cloróticas que lo que antes estaban. Esta es una de las verdades confesadas ingénuamente por Mr. Trousseau, á pesar de sus teorías inconciliables. Estos accidentes no se cohonestan invocando la hipótesis de un cambio de forma de la enfermedad ó de una esclusion recíproca de la clorosis y de los tubérculos pulmonales, ni aun con la preexistencia de los tubérculos; son los efectos del _hierro_, esto es todo.
Entre los médicamentos que tienen una accion mas ó menos análoga á la del _hierro_ en la produccion de la anemia, y en el tratamiento de esta enfermedad, debemos indicar el _azufre_, la _sepia_, la _pulsatila_, el _platino_, la _nuez vómica_, el _manganeso_, el _yodo_, el _arsénico_, el _sílice_, los _ácidos minerales_.
=B.= _Tisis._--Há ya mucho tiempo que se ha aconseado y empleado el _hierro_ en la tisis, pero con resultados fatales y tristes accidentes, á causa de la falta de indicaciones precisas y por lo cual la mayoría de los médicos le han abandonado. Ha sido necesario que la observacion clínica uniese sus datos á los de la esperimentacion en el hombre sano, para permitir á algunos prácticos el volver al _hierro_ en el tratamiento de esta grave enfermedad. Los síntomas fisiológicos del _hierro_ han podido ya ponernos en disposicion de precisar los casos particulares que debe combatir ventajosamente: estos síntomas están representados por los accidentes morbosos, producto del abuso del _hierro_ y que afectan el pecho; he aquí los mas principales: tos seca, espasmódica, con constriccion del pecho, agravada por el movimiento, y que es mas frecuente por la tarde y por la noche, acompañada de espectoracion de sangre que aumenta la opresion; esputos estriados de sangre, sanguinolentos ó purulentos, que se espectoran con dificultad, despues de un acceso de tos, despues es abundante, sobre todo por la mañana; plenitud y apretamiento, calor en el pecho; gases quemantes ascienden á la traquearteria, punzadas entre las escápulas, palpitaciones de corazon, opresion mayor por la tarde y despues de media noche, ronquera, anorexia, repugnancia á la carne, calor y somnolencia despues de comer, eructos, vomituriciones, espasmo constrictivo en el epigastrio, diarrea, lientería, orinas con sedimento latericio; solo se puede dormir en decúbito dorsal, calofrío por la tarde y frio general al meterse en la cama, calores y escitaciones sanguíneas, sudor por la noche y por la mañana, que se prolonga hasta medio dia, producido por el menor movimiento; por último, piel seca, palidez sucia de la cara, congestion en la cabeza, rubicundez de las mejillas, la conversacion fatiga hasta el esceso, sensacion de síncope al andar, tintineo en los oidos, epistaxis por la tarde, calambres en las pantorrillas y estremidades, grande fatiga, debilidad muscular, pesadez de los miembros, enflaquecimiento, deseo insuperable de estar acostado, frio de los piés, edema de los mismos, pulso frecuente, apenas sensible.
El doctor Muller, que ha publicado un trabajo sobre el _hierro_ en la tisis pulmonal, ha confirmado estos datos patogenésicos y comprobado los accidentes por abuso del mismo, empleando el hidroclorato de hierro á dósis muy débiles en la tisis caracterizada por estos síntomas y por estos accidentes, sentando además, las indicaciones siguientes:
«No puedo, en general, caracterizar mejor la esfera de accion de este medicamento en la tisis, que afirmando está especialmente indicado en los casos en que los médicos antiguos le hallaban contraindicado y peligroso. Conviene sobre todo en personas jóvenes, lozanas, que presentan un eretismo pasajero del sistema vascular ó que están dispuestas á congestiones en el pecho y la cabeza.
»Los síntomas especiales son: agitacion y ardor fácilmente provocados por los movimientos del cuerpo y las emociones morales, y como consecuencia natural, palpitacion, disnea, tos, rubicundez súbita de las mejillas, epistaxis, hemoptisis, fatiga rápida, escitabilidad nerviosa. En indivíduos de esta categoría es raro que el _hierro_ no obre favorablemente.
»Por sus relaciones con el estado caquéctico, el _hierro_ puede ser empleado con ventaja en la fiebre héctica, colicuativa, en la tisis avanzada (descrita anteriormente); pues resulta de todas las observaciones que este medicamento está indicado en dos estados diferentes de la enfermedad, en su principio y en un período muy avanzado.»
Esta doble accion terapéutica no es privativa del _hierro_; pertenece á todos los medicamentos como ya lo han visto nuestros lectores, lo cual es un hecho que nuestras investigaciones nos han patentizado, tanto por la práctica antigua, como por las aplicaciones terapéuticas modernas, y que tambien la clínica está en armonía con la esperimentacion fisiológica.
=C.= _Eretismo sanguíneo_, _hemorragias_, _flujo mucoso_, _neuralgias_, _caquexias_.--El lector no estrañará las indicaciones que nos restan indicar para la administracion del _hierro_ en los casos de eretismo sanguíneo, en personas irritables, de un temperamento nervioso y sanguíneo con molimen hemorrágico local ó general, ó con hemorragias activas, particularmente del pulmon y de la matriz, así como en la amenorrea erética. El _hierro_, en estos casos, está mas indicado que la _manzanilla_ y la _nuez vómica_; su accion puede compararse á la del _árnica_ en esta circunstancia; pero estas indicaciones deben llenarse con las dósis dinámicas mas débiles.
El _hierro_, por otra parte, segun los síntomas ya conocidos, es escelente para combatir la amenorrea anémica; para escitar el flujo menstrual muy debilitado ó retardado, para curar la hemoptisis y la metrorragia anémicas con palidez, palpitaciones, edemas.
Está indicado en las bronquitis crónicas, en los catarros de la vejiga, las leucorreas con flujo mucoso ó sero-purulento abundante, cuando la anemia precede á los flujos y que no es producida por pérdidas sanguíneas ó humorales. La diarrea del _hierro_ es generalmente indolente, pero presenta con frecuencia escoriaciones en el ano; su leucorrea consiste casi siempre en una serosidad alterada como la del _lolium temulentum_. El _azufre_ y la _quina_ son tambien los mas análogos al _hierro_, en una y otra afeccion. Son, como él, muy eficaces en la lientería que el _laurel-rosa_ combate con buenos resultados. El _hierro_ tiene el carácter de eretismo que le indica en el estreñimiento propio de las personas anémicas, del mismo modo que en el de las personas de que hemos hablado al principio de este párrafo.
Las neuralgias propias del _hierro_ son todas anémicas y se distinguen por la debilidad general, por la palidez, por los latidos y movimientos congestivos en la parte afecta; tales son ciertas odontalgias y dolores reumáticos en la cabeza, cuya curacion disputan muchas veces la _quina_ y la _sabina_; y aun la ciática, y el tic doloroso..., que ofrecen los mismos caractéres.
El _hierro_ se usa muy ventajosamente en el curso del tratamiento de una enfermedad esténica, para amortiguar un esceso de irritabilidad que se opone á la receptividad de la accion del medicamento mas indicado; llena igualmente la misma indicacion en afecciones asténicas y anémicas dominadas por una grande escitabilidad de la fibra. Con este carácter deben presentarse la diátesis palúdica y los estados caquécticos para ser aliviados por el _hierro_: en estos estados comprendemos las caquexias por abuso de la _quina_ y el _opio_. En cuanto al del _hierro_, se le podrá remediar con el _sulfuro de cal_, la _pulsatila_, el _arsénico_.
=Dósis.=--Las tres primeras trituraciones del _hierro_ se usan con frecuencia para combatir las afecciones anémicas y diatésicas en que está indicado; las atenuaciones mas elevadas se aplican al tratamiento de las lesiones de la sensibilidad y el eretismo. En el primer caso se puede administrar hasta un gramo por dia en tres dósis; en el segundo, basta una gota ó algunos glóbulos empapados de la sesta ó de la décimaoctava atenuacion en agua para veinticuatro horas. El _agua de hierro_, los _bolos de Nancy_, especie de _tartrato de hierro_, las diversas pastillas y grajeas ferruginosas, son preferibles á la forma pilular y se administran en distintas dósis.
Pero la preparacion mas recomendable y que hemos designado al principio, es la del _hierro_ tratado por el hidrógeno, y dividido y atenuado por trituraciones sucesivas con el azúcar de leche.
El _percloruro de hierro_ cuya solucion concentrada puede emplearse á la dósis de una á veinte gotas al dia, es hoy el mas usado, y muchas veces el mas á propósito. Nada tenemos que decir de su uso al esterior como hemostático, pues es uno de los mas eficaces; basta por ejemplo empapar en esta solucion pura un pedazo de algodon y aplicarle sobre una picadura de sanguijuela para detener instantáneamente una hemorragia grave en los niños ó en personas anémicas.
GRAPHITES (GRAFITO).
§ I.--Historia.
Este carbon mineral, llamado tambien _plombagina_ y _percarburo de hierro_ (una parte de _hierro_ y nueve de _carbono_), es un medicamento nuevo, introducido en la materia médica en 1812, y usado con éxito, al interior y al esterior, en los dartros, por el doctor Weinhold, que le dió á conocer en un erudito trabajo. Su eficacia le hizo bien pronto recomendable á los prácticos estranjeros, y el mismo Hufeland no fué el que menos contribuyó con su práctica. En Francia fué Marc quien abogó por este medicamento, pero no tuvo éxito. Fué necesario que Hahnemann[1] y varios médicos de su escuela, animados del deseo de revisar la materia médica y esclarecer sus numerosos agentes con los datos de la esperimentacion pura, publicasen el resultado de sus ensayos y numerosos hechos clínicos, para que pudiéramos conocerle. Emprendemos su estudio con la esperanza de ser útiles á los médicos, dándoles á conocer un medio poderoso y muy despreciado en una multitud de afecciones rebeldes, y en particular en la escrófula y los dartros.
§ II.--Efectos fisiológicos.
El grafito posee evidentemente una accion electiva sobre el sistema cutáneo por una parte, y sobre el venoso por otra: uno y otro sistema, es decir, los elementos venoso y linfático son los centros, y el nervioso ganglionar es el agente directo.
Los caractéres siguientes establecerán suficientemente las diferencias de su accion de la del _carbon vegetal_, de la _pulsatila_, del _carbonato de cal_, de la _barita_, del _azufre_....., aun cuando el _grafito_ tenga, con la mayoría de ellos, caractéres comunes; tales son: grande sensibilidad al frio, diminucion de la contractilidad orgánica, alteracion profunda de la nutricion, accion lenta que se desarrolla por una série de efectos que tienden mas uniformemente á la astenia.
El _grafito_ no dirige su accion ni al corazon, ni al cerebro de una manera directa ó activa; no tiene carácter flegmásico ni nervioso esencial; sus fenómenos febriles son diatésicos; representan una fiebre lenta con remision por la tarde ó por la noche; el frio y los calofríos disminuyen; el calor es seco, quemante en las estremidades, pero no es fijo ni duradero; el sudor es principalmente nocturno y matutinal, se manifiesta ó se agrava por el movimiento y el menor esfuerzo del espíritu; es fétido, sobre todo cuando es el resultado de causas accidentales.
Todo indica en este medicamento la astenia, la falta de contractilidad de los vasos capilares venosos y linfáticos. Ráfagas de calor y numerosos movimientos congestivos rápidos y vagos, se observan en la cabeza, en el pecho, en el vientre, en los miembros, y tambien una sensacion de ardor quemante que dan cierta consistencia á las congestiones eminentemente pasivas y venosas de este medicamento. El prurito, tanto interno como esterno, espresa el mismo carácter venoso, el cual precede y acompaña á las congestiones; la sensacion de frio sucede al prurito frecuentemente, como el temblor y la debilidad á los dolores.
Pocos son ó ninguno, los medicamentos que con mas frecuencia produzcan la sensacion de quemazon, y que la manifiesten en mas puntos que el _grafito_; pero aunque se le observa en todas partes, domina en el abdómen, donde todos los síntomas espresan el entorpecimiento del sistema de la vena porta.
Los escozores, los pruritos, las pulsaciones, las sensaciones de escoriacion y de quemazon que se manifiestan en las membranas mucosas de los ojos, de la nariz, de los oidos, de la boca, del ano, de la vagina, de la uretra; las irritaciones subagudas con tumefaccion y flujo mucoso ó aumento de las secreciones de estas partes, son siempre caractéres de la electividad del _grafito_. Estos síntomas tienen la astenia por término, y está además representada por la mayor parte de los síntomas. En el primer período subirritativo de esta accion sobre el sistema venoso, es en el que existen los grupos de síntomas que indican el estreñimiento, la escitacion venérea incompleta, los violentos latidos del corazon y las pulsaciones de todo el cuerpo.
El período irritativo del sistema linfático no ofrece los mismos síntomas, y solo se distingue del estado crónico por cierta sensibilidad en los gánglios infartados. La afeccion linfática se confunde con frecuencia con la venosa en la misma parte y en la misma lesion.
Pero la mayor parte de la afeccion se presenta en la superficie cutánea, que ofrece casi todas las variedades de los dartros y de las lesiones herpéticas y nutritivas, desde el eretismo hasta los rágades y las escoriaciones, desde la vesícula serosa y la ampolla llena de pus, hasta el dartro crustáceo, y aun corrosivo; y en los casos de lesion de los tejidos, uno de los caractéres dominantes de la accion del _grafito_ es la exudacion, la abundancia de jugos mal elaborados é impotentes para regenerar el tejido y reparar la lesion.
La afeccion del sistema nervioso ganglionar se espresa por una multitud de síntomas á los que, los anteriores dan incontestablemente un gran valor. Indicarémos como ejemplo los siguientes: ansiedad con sudores é incomodidad en la cabeza, con náuseas, vacilacion y vértigos con frio y calosfríos, calor amarillento de la cara con círculo azulado alrededor de los ojos y palidez súbita de la misma por el menor trabajo intelectual, sed y apetito escesivo y variable con mas frecuencia, meteorismo, flatulencia, plenitud despues de comer; el cóito produce cólicos, calambres, y aun cuando no sea completo, es seguido de laxitud, ardores, sudores generales y enfriamiento de las piernas; durante las reglas hay frio, dolores cólicos y diarrea, y por la noche, conatos frecuentes de orinar; sueños inquietos que dificultan la respiracion, hacen gritar y producen un abundante sudor; hay ansiedad orgánica con gemidos sin poder precisar un dolor, fatiga hasta encontrarse incómodo, y que parece residir en el vientre.
Es, en fin, el ataque al pecho el que revela mas distintamente la afeccion de los nervios ganglionares; todas las secreciones están modificadas por una mala é incompleta elaboracion; las orinas son turbias y se alteran fácilmente; el sudor es fétido ó tiene un fuerte olor ácido, el de las mucosidades y el de los eructos tienen el mismo carácter, y hasta las secreciones purulentas y serosas de las lesiones cutáneas le tienen desagradable, fétido algunas veces: esta fetidez se observa generalmente, y con especialidad en el moco nasal, el olor de la nariz es malo, el de la boca es agrio y pútrido. La piel es enfermiza, toda lesion tiende á ulcerarse; hay tumores enquistados, escoriaciones, grietas, vesículas corrosivas, vegetaciones en las úlceras, espesor de las uñas, humedad glutinosa de los cabellos, alopecia; y en las lesiones herpéticas, se alteran los jugos reparadores y se escretan ó forman costras delgadas.
El carácter de estas lesiones es linfático, pero no deja de asociarse á veces el venoso ó de desarrollarse aisladamente; es preciso indicar aun: diversas erupciones de granos de un rojo oscuro, orzuelos en los párpados, rubicundeces erisipelatosas, rubicundez de la conjuntiva, hinchazon roja del pabellon de las orejas y de la nariz, epistaxis, ó exhalacion de una sangre negra mezclada con el moco nasal, tumefaccion y rubicundez de las encías y de la faringe, tumores hemorroidales, flujo sanguíneo hemorroidal, hinchazon de las venas, sangre menstrual negra y espesa.