Tratado metódico y práctico de Materia Médica y de Terapéutica, tomo segundo
Part 12
El _precipitado rojo_ conviene en general en el chancro indurado ó inflamado. Se ha recurrido al _biyoduro de mercurio_ para el chancro indurado, insensible, y para el bubon indolente. Mas sea cual quiera la preparacion _mercurial_ elegida, es necesario agotar su accion, despues de administradas las dósis convenientes, si no se quiere producir una alteracion ó retardar la mejoría del enfermo. El chancro indurado exige un tratamiento de dos á tres semanas mas que el chancro primitivo, y dósis iguales, pero continuadas por mas tiempo.
El chancro, ya primitivo, ya indurado, si tiene un carácter fagedénico con tendencia á la destruccion de los tejidos, ó si ocupa la uretra y se inflama al estenderse, reclama el _sublimado corrosivo_, que obra mejor en las personas debilitadas ó caquécticas, y cuando los dolores son quemantes. Muchas veces se limita á combatir la malignidad, á simplificarle; entonces se le reemplaza con otra preparacion que se adapte mejor al estado del chancro modificado por él. Las úlceras secundarias del velo del paladar, de las alas de la nariz, las úlceras escrofulosas de la córnea que se estienden rápidamente y cuya secrecion es icorosa con fotofobia, y en general, las afecciones escrofulosas con tumefaccion, inflamacion, destruccion de los tejidos y caquexia, corresponden perfectamente al _sublimado corrosivo_, así como los bubones abiertos que se agrandan mucho y son muy dolorosos.
El bubon simple, primitivo, y la orquitis blenorrágica, en una palabra, todos los accidentes primitivos de la sífilis, en personas bien constituidas ó poco acostumbradas á la dolencia, les basta el _mercurio_ con ó sin el chancro simple. La oftalmía blenorrágica exige _calomelano_ y algunas veces el _sublimado corrosivo_. El bubon consecutivo al chancro requiere el _precipitado rojo_, así como tambien las alteraciones sifilíticas de la boca y de las amígdalas con concreciones y úlceras, é igualmente las úlceras escrofulosas que empiezan por una ampolla.
En las aftas de la boca con salivacion, en la estomatitis sin accidente alguno estraordinario, está indicado el _calomelano_. Respecto á las aftas, conveniente es hacer constar, que las del _mercurio_ son profundas y flácidas, con el fondo grisáceo y un color rojo oscuro de la mucosa que las rodea: este color es pálido en las aftas del _ácido fosfórico_, y rojo en las del _mezereum_. Las aftas del _ácido clorhídrico_, del _carbon vegetal_ y de la _quina_ son mas atónicas y sobrevienen despues de una afeccion gangrenosa, ó son ellas mismas gangrenosas.
Aun cuando el _precipitado rojo_ es útil en los tubérculos sifilíticos de la piel, en las sifílides impetiginosas, cuyas costras se cubren de pequeñas ulceraciones, el _biyoduro de mercurio_ es preferible en las induraciones tuberculosas que sobrevienen despues de la cicatrizacion de los chancros indurados. Estas concreciones ocultan el peligro de un chancro fagedénico, y cuando llegan á abrirse, deben llamar la atencion del médico. En este caso, el _biyoduro de mercurio_ es un medio eficaz. Tambien lo es en la epididimitis blenorrágica, en la orquitis subaguda con ó sin persistencia del flujo, en la sifílide del escroto: esta afeccion está caracterizada por concreciones cuya superficie se esfolía, y segrega una serosidad á la que reemplazan películas que se desprenden y dejan la piel de color rojo de carne con escozor.
El _biyoduro de mercurio_ tambien juega en las úlceras que reemplazan á las concreciones de que hemos hablado, aun cuando se estiendan y propaguen á la piel; los abscesos en el ano reclaman igualmente este medicamento. Estos accesos dejan con frecuencia en pos de sí una induracion tuberculosa del tejido celular situado entre la piel y la _fascia superficialis_, induracion que renueva muchas veces el absceso. El _calomelano_ cura el absceso, y el _biyoduro de mercurio_ la induracion. Este medicamento es un escelente recurso en los infartos del útero con descenso de este órgano: esta propiedad curativa resulta, no solo de los hechos clínicos, sino de sus efectos fisiológicos. Posee, pues, una utilísima accion en casos de este género que no se refieren á la sífilis.
Las menores dósis de _calomelanos_ esponen á la salivacion y á la estomatitis mercurial; por cuya razon debe ser parco el médico en su uso, aun en dósis estremadamente atenuadas; conviene reservarle para las afecciones que cura mejor que cualquiera otra sal mercurial, cuando en estas afecciones hay, por ejemplo, úlceras en la garganta, en la boca, dolores osteócopos, etc.....
En atencion á lo espuesto, el _mercurio vivo_ es rara vez el mejor medio en los accidentes secundarios, y mucho menos en los terciarios de la sífilis, siendo por lo tanto preferibles siempre las preparaciones mercuriales, á menos que en el principio de una infeccion reciente, se haya usado convenientemente el _mercurio_. Preciso es confesar que los tratamientos clandestinos, los remedios secretos ó mal aplicados, y la negligencia de ciertos enfermos ponen con frecuencia al médico en el mayor embarazo para apreciar los medios que se han usado y aun la naturaleza misma del mal que puede ser mercurial y juzgársele sifilítico, y _vice-versa_. Esto es precisamente lo que constituye una de las dificultades que se presentan para curar accidentes mas ó menos remotos, tales como manchas, pústulas; pústulas tuberculosas, aftas induradas, escoriaciones de las mucosas, placas mucosas, tubérculos, cáries, periostitis, exóstoses, dolores osteócopos, tumores gomosos, ozena sifilítica, y otros accidentes mas remotos aun, cuya curacion por los medios antisifilíticos espresa ó descubre el orígen, como son: ciertas gastritis, cefáleas y cefalalgias, dolores reumáticos.....
Mas sean las que quieran las dificultades de estos tratamientos, se puede recurrir á medicamentos que, como el _sulfuro de cal_, el _ácido azótico_, la _tuya_ y el _mezereum_, juegan en las transformaciones de la sífilis en todo el organismo. Bien pronto volverémos á decir algo de esto al hablar de las diátesis; pero antes de abordar el exámen de las afecciones sifilíticas de la piel, indicarémos que el _azoato de mercurio_ está mejor indicado en las vegetaciones sifilíticas blandas, sangrantes, poco dolorosas y planas, situadas en la faringe, en el ano y en la lengua.
En este síntoma, como en cualquiera otro de la sífilis, es muy importante hacer observar que el médico instruido evita con cuidado toda cauterizacion y toda escision, hasta la aplicacion de pomadas y lociones medicamentosas irritantes. La razon de esto es que los síntomas, chancros y vegetaciones, espresion del vírus interno, cuya manifestacion esterior indica la fuerza ó languidez, la regularidad ó la aberracion, importa dejarles subsistentes á fin de reconocer el efecto del tratamiento en las modificaciones que sufran. Esta práctica es por lo tanto la mas racional y la mas sencilla, y que desgraciadamente abandonan algunos enfermos, la que, merced á su impaciencia, estiman mas cortar una escrescencia que reaparecerá tantas veces como se arranque, que aguardar algunos dias para verlas arrugarse, desecarse y desaparecer sin dolor y sin dejar rastro alguno, por la eficaz influencia del _mercurio_, del _ácido azótico_ y de la _tuya_ administrados al interior.
=D.= _Afecciones cutáneas._--Es precisa que las afecciones cutáneas conocidas con el nombre de sifílides y claramente descritas en los libros, sean fáciles de diagnosticar y que presenten caractéres inequívocos. El _mercurio_ por otra parte no solo es eficaz en enfermedades cutáneas procedentes de una manifestacion secundaria de la sífilis, sino que tambien lo es en varias afecciones herpéticas y escrofulosas.
Las sifílides pueden revestir todas las formas de las enfermedades cutáneas. Se manifiestan algunas veces simultáneamente con los síntomas primitivos, si bien las mas se verifican despues y aun con meses y años de intérvalo. Hay circunstancias en que estas erupciones están acompañadas de movimientos febriles y dolores nocturnos en los huesos y las articulaciones; casi siempre alternan con cualquier otro síntoma sifilítico. Las partes genitales, la márgen del ano, la cara, la frente, el dorso, y el abdómen, son los puntos de preferencia. Sea cual quiera la forma, siempre tienen un color particular de rojo violeta ó de amarillo sucio; se la designa con el nombre de hepática y cobriza, y presentan en general una tendencia notable á la ulceracion que reviste el carácter sifilítico.
Las pústulas sifilíticas, y en particular la _corona veneris_, exigen con preferencia la _tuya_ y el _ácido azótico_, despues del _mercurio vivo_ ó el _cinabrio_. Las escamas y todas las esfoliaciones, aun de la palma de las manos, con el aspecto cobrizo característico, reclaman el _sublimado corrosivo_, el _cinabrio_, y cuando mas, la _clematis_, el _licopodio_, el _mezereum_. En los tubérculos, son eficaces el _biyoduro de mercurio_ y el _carbonato de cal_. Las ulceraciones ceden con el _etiope mineral_, el _azoato de mercurio_, el _sílice_, la _estafisagria_ y la _tuya_, cuando se cubren de costras y se sitúan en los órganos genitales.
En todas las formas de las sifílides están mas indicadas las _sales mercuriales_ que el _mercurio vivo_. El _cinabrio_ en general, corresponde mas exactamente á las erupciones vesiculosas, á las vesículas aisladas ó por placas sobre fondo rojizo, en las tumefacciones rubicundas, erisipelatosas de las mejillas y de los párpados, en las manchas mucosas, en las fluxiones de la mucosa nasal con esceso de secrecion, que la fluxion se estiende al labio con vesículas, y que el prurito es violento. El calomelano es mas propio para los abscesos en el ano; el _biyoduro de mercurio_, en las induraciones ó concreciones, y los tubérculos; el _sublimado corrosivo_ en los casos rebeldes, el estado caquéctico, las ulceraciones corrosivas, las rubicundeces vagas y estensas, el _azoato de mercurio_ en el intertrigo, las escoriaciones, el _mercurio vivo_ ó _soluble_ en la zona no sifilítica antes del _arsénico_ mismo y otros medicamentos propios de esta erupcion, tales como el _grafito_, el _causticum_ y el _zumaque_; alternado con el _azufre_, es un poderoso medio de resolucion en la induracion de la piel y del tejido celular.
Aun en las afecciones no reputadas como sifilíticas, el _mercurio_ y sus preparaciones tienen una eficacia superior á la _sepia_ y al _carbon vegetal_, en la psoriasis; al _petróleo_, _grafito_, _sal marina_, _carbonato de cal_ y _zumaque_, en el eczema; los mercuriales son útiles en el tratamiento del ectima y en las grietas, aunque en menor grado que el _zinc_, la _tuya_ y la _pulsatila_, pero teniendo presente que el _licopodio_, el _grafito_, el _zinc_ y otros varios medicamentos están indicados en estas especies de lesiones cutáneas. El _mercurio_ es con frecuencia preferible á _arsénico_ y _belladona_ en el _lupus_, y entra como elemento esencial en el tratamiento de la elefantiasis y de la _flegmasía alba dolens_. Ciertas tiñas reclaman su uso sobre todo despues del _azufre_ y del _carbonato de cal_; lo mismo puede decirse de casi todas las afecciones herpéticas en personas escrofulosas ó linfáticas y de una constitucion floja.
=E.= _Afecciones serosas, caquécticas, anémicas y escrofulosas._--Se tratan victoriosamente por el _mercurio_ muchas enfermedades, ya sean la espresion de las caquexias escrofulosa, sifilítica y mercurial, ya que contribuyan á desarrollar el estado de las mismas. Independientemente de las afecciones indicadas ya, podemos citar: 1.º las colecciones serosas, desde el edema é hinchazon de los tegumentos con aspecto flojo y color pálido y sucio de la piel hasta la ascitis. En todos estos casos, el _mercurio_ puede jugar en union con la _belladona_, el _arsénico_ y el _azufre;_ en el hidrocele escrofuloso, el _sílice_ es muy análogo á _mercurio_. Las hinchazones artríticas, edematosas y pálidas, con dolores internos y gastrose, exigen _mercurio_ y muchas veces la _quina_.
2.º Los flujos asténicos, los infartos glandulares ó mucosos con hipersecrecion ó tendencia á la destruccion de los tejidos. La materia de estos flujos y de estas secreciones está mal elaborada; la supuracion es icorosa y de mal carácter; sucede lo contrario que en las ulceraciones de la sífilis reciente cuando la esfera vegetativa no está aun alterada. En todos los casos de hipersecreciones hay atonía de la fibra, astenia nerviosa y descomposicion de los líquidos: sudores nocturnos, diarreas colicuativas, lientería, otorrea, leucorrea, coriza con ozena, ligera hinchazon de la nariz y el periostio, salivacion, supuracion saniosa abundante de las superficies ulceradas y blandas. El fósforo, el _azufre_, la _quina_ y el _carbonato de cal_ son á veces tan útiles como el _mercurio_.
3.º La sudamina, el sudor de los piés, la alopecia, la caida ó deformidad de las uñas, la esterilidad, las pérdidas seminales, la albuminuria y una multitud de afecciones debidas á una cacoquimia, ó á una perversion funcional con un fondo de astenia y falta de plasticidad.
4.º Las afecciones caracterizadas por la astenia nerviosa con temblor muscular, grande debilidad; las parálisis que se desarrollan con lentitud, parciales ó generales, con infiltraciones serosas en diversos grados, decoloracion de los tejidos, ausencia del calor natural; las manías automáticas, la corea, y aun la misma epilepsia.
El _mercurio_, en fin, es uno de los principales medicamentos de la escrófula; conviene no solo en los infartos linfáticos y en las flegmasías subagudas de las mucosas, sino tambien en su período avanzado, si hay sudores nocturnos, flujos colicuativos, enflaquecimiento rápido, gánglios infartados ó ulcerados, erupciones costrosas ó pruritosas, especialmente en el cuero cabelludo, orinas sucias y abundantes, deposiciones fáciles y lientéricas, timpanitis, raquitismo. En estos casos, las dósis mas débiles son las mas eficaces, pues su semejanza conduce á la necesidad de su estrema atenuacion.
Obrando el _mercurio_ electivamente en el sistema linfático y sobre la fuerza plástica, conviene de preferencia en el _habitus_ leucoflegmásico y en la hinchazon de la piel, con facilidad á resfriarse y á sudar; pero con la condicion, de que los casos que exigen el _mercurio_, cuanto mas se separan de estas disposiciones orgánicas, tanto mas distan de este medicamento y se aproximan á sus sales, desde el _precipitado rojo_ hasta el _sublimado corrosivo_, y desde el _sulfuro de mercurio_ hasta sus _yoduros_ y _azoatos_. Asimismo conviene el _mercurio_, por sus efectos, en la alteracion de la nutricion, en la venosidad y en el estado seroso, en la retardacion del desarrollo intelectual por la debilidad física y vegetativa; pero se debe recurrir á una de sus sales si se unen la sequedad de la piel ó de las superficies exhalantes y algunos fenómenos de eretismo sanguíneo. El _mercurio_, además, despierta la receptibilidad medicinal cuando la vida vegetativa es la mas especialmente afectada, y que la astenia plástica y el entorpecimiento de la inervacion se opone á toda reaccion.
Las indicaciones del _mercurio_ en las afecciones que acabamos de enumerar sucintamente, están caracterizadas por algunos de los síntomas que indican su profunda influencia en el organismo, como los siguientes que completan el cuadro de su accion: calambres, espasmos, grande fatiga, debilidad enorme, malestar del cuerpo y del espíritu, somnolencia, ardor de la sangre con temblor de los miembros, infartos linfáticos, tumefacciones pasivas de las mucosas con hemorragia, rubicundeces asténicas en la piel, flujos pasivos, secreciones exageradas, pus mal elaborado, úlceras fagedénicas, edemas; derrames serosos, decoloracion de los tejidos, color amarillento de la piel, sudores fáciles, escitabilidad de todos los órganos, marasmo, agravacion de los síntomas por la noche y con el calor de la cama, grande sensibilidad y agravacion de los padecimientos al aire frio.
Siempre que en el tratamiento de la sífilis se observe un conjunto de síntomas como los siguientes: cáries húmedas, úlceras fungosas, flácidas, asténicas, disolucion de la sangre, vacilacion de los dientes y erosion de las encías, mal estado de la boca, salivacion, temblores, fiebre héctica, es muy probable que haya una caquexia mercurial. Desde entonces se debe proceder á dar un antídoto, entre los que debemos indicar: 1.º el _azufre_, que es el que mejor corresponde á los síntomas de la fiebre lenta y al eretismo que sufre en medio de los fenómenos mas graves. Las aguas minerales sulfurosas obran en este sentido con mucha eficacia, no por neutralizar el _mercurio_ que pueda existir en la economía, sino por combatir los efectos del medicamento y las modificaciones que opera en la vitalidad y los tejidos, especialmente en la gota mercurial, las tumefacciones articulares aisladas, las parálisis incipientes con temblores, las flegmorragias. El _mercurio_ es á su vez uno de los mejores antídotos de los efectos dinámicos del _azufre_. El _sulfuro de cal_ está igualmente indicado en la caquexia mercurial, la astenia nerviosa, las cáries, las complicaciones escrofulosas.
2.º El _ácido azótico_, á la dósis mas débil, pero bien apropiada, neutraliza los efectos del _mercurio_ y cura las afecciones sifilíticas agravadas ó sostenidas por este medicamento, como son: las vegetaciones y las úlceras de los órganos genitales, las aftas y los chancros corrosivos ó flácidos, los infartos de las glándulas inguinales, las úlceras de la garganta, la gota militar, las manchas color de violeta ó cobrizas en la piel con aspecto sucio, la otorrea, la oftalmía, la ozena, las grietas, los herpes en las manos, de carácter sospechoso, las pústulas lívidas en la frente y en el dorso, la sensibilidad escesiva del cuero cabelludo, la alopecia.
3.º El _oro_ puede reemplazar al _ácido azótico_ en un gran número de estos casos; pero combate mejor aun las cáries de los huesos del cráneo, de la nariz y de la cara, la destruccion de las partes blandas del paladar, los dolores osteócopos, los accidentes de la gota anormal, la dispepsia, las palpitaciones, el hidrotorax incipiente, la ictericia y las afecciones del hígado.
4.º La _quina_, cuando es mas bien el organismo y no un órgano en particular el afectado, cuyas fuerzas radicales están alteradas, como por ejemplo: en la caquexia sin lesion especial, en la fiebre lenta con descomposicion del vientre y timpanitis, en las hemorragias pasivas y el edema de diversos órganos. La accion dinámica de la _quina_ está aquí tan indicada, que no se necesitan mas que dósis muy débiles para reanimar las fuerzas, volver el tono á la fibra, escitar la vitalidad. El _sulfato de quinina_ es algunas veces una preparacion mas apropiada que la _quina_. Dósis mayores son preferibles en ciertos efectos febriles del _mercurio_ y que toman un tipo intermitente, ó la forma de esta fiebre larvada, con sensacion de gran dislaceracion en la cabeza ó en otra parte cualquiera.
5.º El _yodo_ es otro antídoto bien indicado en la salivacion mercurial, en los infartos linfáticos y ganglionares desarrollados por la influencia del _mercurio_; el _sílice_ se adapta á las cáries, á las úlceras degeneradas que se han resistido al _ácido azótico_, al _oro_.... El _opio_ está indicado en los casos de postracion y para ayudar ó completar la accion de la _quina_. El _mezereum_, la _clematis_ y el _ácido fosfórico_ convienen cuando el _mercurio_ ha desarrollado erupciones cutáneas; la _tuya_, el _licopodio_, cuando hay vegetaciones sostenidas por dósis mercuriales; la _plata_ y otros medicamentos ya indicados, si las emanaciones ó vapores mercuriales han determinado accidentes paralíticos.
En las afecciones mercuriales rebeldes á los medicamentos mas apropiados, no hay algunas veces mas que el _mercurio_ mismo que las pueda curar. Una multitud de hechos curiosos han establecido para este y otros medicamentos que las dósis infinitesimales son las mas idóneas para disipar los efectos diatésicos y dinámicos de sus exageradas dósis.
=Dósis.=--Si es importante no escederse de la dósis conveniente, á fin de evitar los efectos medicinales que con tanta frecuencia complican la enfermedad é influyen desventajosamente en su tratamiento, en el _mercurio_ es mas que en cualquiera otro medicamento. Las afecciones febriles é inflamaciones locales ceden con dósis muy ténues: algunos centígramos de la tercera trituracion, repetidos varias veces cada hora, por ejemplo, ó algunos glóbulos de la cuarta, sesta y aun duodécima atenuacion disueltos en agua para tomar por cucharadas mas ó menos aproximadas. Con estas dósis se curan las amigdalitis, las anginas y una multitud de irritaciones mucosas y de flogosis, de fiebres, de neuralgias.....
Las trituraciones comunes, es decir, las hechas con un grano, ó con diez, bastan para el tratamiento de la sífilis, ya se emplee el _mercurio vivo_, ya una de sus sales, ó de sus compuestos, de _azufre_, de _yodo_..., segun el período de la sífilis que se haya de tratar ó los síntomas sifilíticos dominantes; y rara vez habrá precision de recurrir, no dirémos al licor de Van-Swieten, sino á una solucion mucho menor de _sublimado corrosivo_; 15 centígramos por 250 gramos de agua destilada, para tomar á cucharadas cada doce horas.
No pueden negarse los buenos efectos del _ungüento mercurial_ en fricciones en algunos casos de inflamacion, tal como el panadizo, la angioleucitis ó inflamacion de los vasos linfáticos.....
MEZEREUM.--DAPHNE MEZEREUM
(MECEREON).
§ I.--Historia.
El _mezereum_ es de la familia de las thimelas, _Juss._, y de la octandria monoginia, _Linn._--No se trata del torvisco (_daphne guidium_), sino de la _laureola hembra_ ó _daphne mezereum_, y cuya corteza es la que se usa y de la que se prepara la tintura. En todos tiempos se ha creido que la aplicacion de la corteza irrita la piel y sostiene una supuracion superficial. Se conocen pocas observaciones referentes á su uso interno; sin embargo, Huffeland la empleaba con éxito en los dolores osteócopos, la tumefaccion de los huesos y ciertas afecciones cutáneas. Algunos prácticos le han usado como un medio de combatir ventajosamente las periostitis, los padecimientos por abuso del _mercurio_, las adenitis escrofulosas, los herpes, tiñas, leucorreas, neuralgias y tics dolorosos, oftalmías crónicas, cierta hematuria, acortamiento de los tendones, fiebres intermitentes; mas para precisar estas indicaciones y algunas otras es preciso acudir á Hahnemann, que es el primero que se ha dedicado al estudio de los efectos del _mezereum_ en el hombre sano.
§ II.--Efectos fisiológicos y terapéuticos.
El conjunto de los efectos fisiológicos del _mezereum_ indica una accion electiva sobre las membranas mucosas y sobre la piel primeramente, y en los tejidos celular y óseo despues. Pero si este medicamento fuese mejor conocido, hay razones para creer que se podria determinar mas positivamente su electividad sobre el sistema linfático, á la manera del _mercurio_.
Por mas de un concepto son análogos estos dos medicamentos; la analogía del _mercurio_ se halla en los síntomas siguientes del _mezereum_: dolores dislacerantes y tractivos; tumefaccion y dolor de las glándulas, de los huesos y cáries; movimientos impetuosos de la sangre, fiebre violenta, pero con alternativa de aumento y disminucion, grande sensibilidad al frio; agravacion por la tarde y al aire frio; enflaquecimiento ó hinchazon del cuerpo y de la cara; dolores quemantes, prurito, irritacion ó inflamacion subaguda de las mucosas de los sentidos, de la boca y de los órganos digestivos, coriza fluente, leucorrea y otros flujos, debilidad y palidez.