Tratado metódico y práctico de Materia Médica y de Terapéutica, tomo primero

Part 9

Chapter 93,588 wordsPublic domain

Los ojos no presentan rasgos de inflamacion franca, pero sí una turgencia humoral subaguda que ya hemos indicado anteriormente hablando del estado de las mucosas en la fiebre. Se observa la fotofobia por la mañana á la primera impresion de la luz, y ya se sabe que la fotofobia se manifiesta con frecuencia bajo la influencia de medicamentos eminentemente asténicos; así como la debilidad de la vista, el pestañeo y estremecimiento de los párpados, y nieblecillas que parecen revolotear en el campo de la vision.

En el oido hay ruidos imaginarios, sensaciones como de golpes, y zumbidos con disecea. La nariz, aparte de las diferencias dependientes de la disposicion de las partes, no ofrece otros síntomas que los demás órganos, si no es el flujo de un líquido acre y mas abundante, y de algunos granos forunculosos.

La palidez de la piel cuando no es habitual, ofrece variaciones inherentes á la accion del medicamento sobre los sistemas sanguíneo y nervioso en general; se nota comunmente una hinchazon que es la del tejido celular de los miembros, y los rasgos de la cara espresan el sufrimiento.

Los granos, las vesículas escocientes sobre los labios y sus comisuras, las grietas y costras en los mismos puntos, reunidas á los síntomas análogos ya indicados en las mucosas y la piel, son de gran valor en las fiebres y en los estados mucosos febriles, subagudos, diferenciando á este medicamento de otros que no provocan esos fenómenos sino despues de la fiebre, en la convalecencia, como una crísis.

Entre los síntomas que suministra el estómago, se notan, entre otros del estado agudo y que simulan la gastritis mucosa y la saburra gástrica, numerosos fenómenos de gastroses, cuyo cuadro es el siguiente: disgusto, náuseas y hambre hasta canina, el trabajo de la digestion fatiga muchísimo, hay pesadez, incomodidades y endolorimiento del estómago, vómitos, sensacion de vacío, flatuosidades, algunas veces corrosion, sensacion de frio y ardores con abatimiento. Los síntomas de las _sales de amoníaco_ nos presentan tambien el cuadro de enteritis crónicas, de infartos hepáticos, de diversas afecciones de los órganos abdominales, como se ve por estos síntomas: dolores tensivos y compresivos, punzadas, sensacion de plenitud, de borborigmos, de constriccion, dolores cólicos, flatuosidades, gases abundantes, tumor herniario, diarrea, hemorróides.

Apenas se observa turgencia en la mucosa de los órganos génito-urinarios. Su estado, bajo la influencia de este medicamento, es la astenia con ó sin obstruccion de la mucosa. Las mismas disposiciones presentan los órganos de las funciones sexuales y partes adyacentes. Si hay deseos venéreos, los órganos no corresponden, y si se escitan los deseos, no existen; la debilidad general produce este estado, y la grande agitacion de la sangre provocada por el cóito lo demuestra igualmente, así como los timbres producidos por simples deseos venéreos. Se manifiestan poluciones frecuentes, dolores, y el descenso de los testículos en el hombre; en cuanto á la mujer, pruritos en la vulva, ardores, escoriaciones, leucorreas blancas, acuosas, abundantes, generalmente acres; la sangre menstrual es descolorida, pobre en fibrina, acre y escoriante; reglas anticipadas, copiosas, precedidas de violentos dolores de vientre y acompañadas de varias incomodidades, tales como odontalgia, tristeza, grande abatimiento, bostezos y estremada sensibilidad al frio.

§ III.--Efectos terapéuticos.

Estos diversos grupos de síntomas dan á conocer suficientemente la utilidad de este medicamento en muchas afecciones de personas de constitucion floja, mas ó menos linfáticas, debilitadas hace mucho tiempo ó bien que aun conservan lozanía. Son poco impresionables, tienen una vida mas material que intelectual, y las fuerzas musculares no están en relacion con las apariencias de su salud.

Las afecciones agudas propias de las _sales de amoníaco_ se hallan reducidas al círculo de la fiebre mucosa y de las irritaciones de esta membrana, cuando tienen una influencia importante. La fiebre es remitente ó intermitente; el coriza, la bronquitis y las subinflamaciones de las membranas mucosas, especialmente en el período de la hipersecrecion ó relajacion, son propias de este medicamento. En iguales casos, no es raro que haya recidivas; los sujetos tienen análogas indisposiciones y las contraen fácilmente al aire frio y con la humedad; tampoco es raro que la mayor parte de las mucosas se afecten simultáneamente, ó que se desenvuelvan en diferentes puntos movimientos fluxionarios y que la afeccion se estienda á las membranas serosas.

Las sales de amoníaco son muy eficaces en corizas con ozena, en ciertas irritaciones de estómago con astenia, en algunas cefalalgias crónicas unidas á corizas, en varios casos de hidrotorax y de pleuresía crónicos, en diversas bronquitis antiguas con flegmorragias complicadas con padecimientos asmáticos; en vaginitis rebeldes, leucorreas irritativas y otras afecciones de este género, cuando los síntomas generales y aun los locales armonizan con los del medicamento, principalmente si la piel está pálida, terrosa, fácil á escoriarse, hinchada y aun edematosa; cuando las orinas son abundantes, las secreciones mucosas exageradas, que hay epistaxis, hemoptísis, flujos hemorroidales poco abundantes, con atonía de las mucosas que están infartadas y aun momentáneamente irritadas. Estas sales son tambien eficaces en los infartos glandulares, linfáticos, precedidos de dolores erráticos y reumáticos, en la miliar crónica con prurito y ardor, en el herpes furfuráceo pruritoso, en diversos dolores musculares y artríticos, con caquexia, adormecimiento, pesadez, temblor y grande debilidad en los órganos de la vida de relacion. El tic doloroso de la cara puede ser, en ciertos casos, propio de este medicamento. Pero no podemos admitir, como se hace en muchos _Manuales_, la eficacia del _carbonato de amoníaco_ en un estado tifoídeo cualquiera ó simplemente inflamatorio.

La dismenorrea, que este medicamento cura, es un simple accidente del estado general, del que se han de sacar las indicaciones terapéuticas, entre las que se halla la de la esterilidad por atonía uterina, como sucede en el raquitismo y las escrófulas. Como medicamento adaptado al estado general es como se puede sacar partido de él en la gota, de la cual tiene algunos de sus síntomas, como picotazos, punzadas, dislaceraciones en el dedo gordo del pié, estremecimientos, hormigueos, dolor quemante, tumefaccion dolorosa y roja en el dedo gordo del pié. La amaurosis y el bocio no entran en su esfera de accion sino por circunstancias del estado general. Las verrugas y vegetaciones, de cualquier género que sean, solo reclaman el uso de este medicamento como condiciones de afeccion de nutricion y de debilidad de la actividad orgánica. Algunos médicos le han aconsejado en la diabetes, enfermedad poco conocida y contra la que pocos medicamentos están indicados como curativos, y sí solo como paliativos. Ningun hecho clínico, ninguna indicacion sintomatológica puede invocarse en favor de esta pretension, como no sea la abundancia de las orinas y su calidad física, pero no química y el estado de caquexia. Esto no obstante, en tales circunstancias puede ser útil.

=Dósis.=--Las tres primeras atenuaciones en trituracion, á la dósis de algunos centígramos varias veces al dia, hasta un gramo en veinticuatro horas, son las dósis y las preparaciones mas simples y convenientes en los estados crónico y anémico. Es preciso limitarse á una de las atenuaciones superiores, la sesta, por ejemplo, en algunos casos mas ó menos agudos con grande susceptibilidad.

La tercera trituracion es frecuentemente preferible en las afecciones febriles subagudas: se dan cinco centígramos por hora. La _digital_ debe preceder en su uso en las fiebres saburrales ó mucoso-gástricas, con lentitud del pulso al principio.

AMMONIACUM CAUSTICUM (AMONÍACO LÍQUIDO.--ALCALI VOLÁTIL).

Escluimos en esta obra, como ya se ha dicho, las acciones químicas y mecánicas de los medicamentos, por lo que no cuestionarémos aquí sobre las propiedades corrosiva y vesicante del amoníaco líquido, ni de los efectos sudoríficos y diuréticos de las _sales de amoníaco_ á fuertes dósis, ó de sus efectos locales estimulantes por su aplicacion tópica en fumigacion ó de otro modo.

Independientemente de la accion del _amoníaco líquido_ sobre el cerebro, accion que le constituye en el mas poderoso antídoto de los licores alcohólicos, existe otra no menos directa sobre las membranas mucosas, que da lugar á sentir el poco uso que de él se hace y la falta de datos suficientes de sus efectos en el hombre sano. Hé aquí algunos dignos de llamar la atencion: grande debilidad muscular, temblor y aniquilamiento de las fuerzas, accidentes asmáticos, sudores, orgasmo sanguíneo, secreciones mucosas abundantes.

Se le ha preconizado en los envenenamientos por el ácido hidrociánico y por el ópio; se le da con resultados á la dósis de una ó dos gotas en un vaso de agua. Administrado de esta manera disipa prontamente la embriaguez producida por bebidas alcohólicas, y tambien ha disipado y corregido las hemicráneas graves y los accesos de asma.

Todo anuncia que el _amoníaco líquido_ puede gozar de grande eficacia en los casos graves en que, aunque indicado el _carbonato de amoníaco_, sea insuficiente para vencer la astenia y la falta de vitalidad agravada incesantemente por leucorreas escesivas, por flegmorragias abundantes, por falta de nutricion en personas debilitadas, combatidas por plétoras serosas y afectadas de caquexia mucosa.

ANACARDIUM ORIENTALE (ANACARDIO DE ORIENTE).

§ I.--Historia.

Arbol de la familia de las terebintáceas, Jussieu; _pentandria diginia_, Linneo. Los frutos de este árbol consisten en una almendra encerrada en un receptáculo muy duro. Entre este y la almendra se halla un líquido acre, cáustico, negruzco; es la sustancia usada con el nombre de _anacardio_. Se prepara por tintura ó en trituraciones. Son pocas las observaciones conocidas de este medicamento antes de Hahnemann; despues de él, Thorez, Lobethal, Wahle y Romani han publicado algunas.

Hasta hoy las esperiencias confirman los efectos fisiológicos y terapéuticos del anacardio, siendo sensible que no sea mas usado, y que la mayor parte de los terapeutistas modernos le hayan escluido de sus tratados. Luego se verá que sus propiedades pueden ofrecer ventajas, máxime cuando hoy las afecciones del sistema nervioso dominan ó complican la mayor parte de las enfermedades.

§ II.--Efectos fisiológicos.

El _anacardio_ es análogo por el conjunto de sus efectos á aquellas constituciones en las que el sistema nervioso está afectado, ya por el esceso de trabajos intelectuales, ya por la alteracion repetida de la sensibilidad, el hábito de las emociones y de los estimulantes morales, de las pasiones y de los placeres sensuales.

Este estado conduce al marasmo, á la palidez, á un aspecto enfermizo con rubicundez fácil, pero pasajera de las mejillas, ojos apagados y los signos de la decadencia física y moral. El _anacardio_ está en relacion con el cerebro y el sistema nervioso de la vida de relacion.

Esceptuados algunos fenómenos simpáticos que se despiertan en la cabeza y el epigastrio, la fiebre del _anacardio_ es absolutamente igual á la que ocasionarian un trabajo intelectual prolongado, una emocion de mucha duracion en una persona nerviosa; el sueño es pesado ó bien agitado por ensueños penosos. Las personas son frioleras, el frio se hace penetrante cuando sobreviene la fiebre, y recorre rápidamente el cuerpo; hay calosfríos, temblor general, y los piés y manos están helados. Algunas veces se desarrolla un calor sensible al tacto, y que no lo es si no se toca; las palmas de las manos y la cara se ponen calientes, se declara la sed, y los labios están secos; tanto el calor como el frio se reparten con irregularidad y existen parcialmente en varios puntos, como en las fiebres nerviosas, especie de ataxia benigna, en la que se mezclan sudores frios, sobre todo en la frente, y á consecuencia de los que sobreviene siempre un sudor que calma la agitacion febril, cuando es abundante y general. Se ha observado en la esperimentacion una fiebre notable por una sensacion de frio que con nada se puede disipar, calor en la cabeza y las estremidades, coriza y frio alternante con calores incómodos; el calor era seco, la agitacion nerviosa muy pronunciada y se unian calambres en la pantorrilla á los demás fenómenos nerviosos.

Orígen y causa hasta cierto punto de la sobreescitacion nerviosa que conduce á la astenia física, el estado del moral es en un todo conforme á esas disposiciones del sistema nervioso ganglionar y de relacion, disposiciones que, aun cuando la astenia sea profunda y tienda á la descomposicion, la escitacion tiene aun sus momentos de elevarse hasta la cólera, y la risa insensata, hasta la vivacidad de la memoria de los sentidos, hasta el encendimiento de la cara, las sofocaciones, la sensibilidad escesiva de los ojos á la luz. Hé aquí, en fin, el estado habitual del moral: debilidad de las facultades intelectuales, indiferencia profunda, temores pueriles, alucinaciones de los sentidos, como si el alma estuviera aislada é independiente del cuerpo; hay frecuentemente mal humor, desaliento, y una tristeza que se eleva hasta la hipocondría. Pero en el fondo hay siempre una falta de voluntad y de inteligencia. Este estado del moral es análogo al en que se halla el organismo; en él se ven las consecuencias de una fatiga intelectual y física, un abuso de estimulantes morales y sensuales, un juicio alterado y una semejanza preciosa con ciertas afecciones mentales para las que el _anacardio_ será un medicamento eficaz.

Los vértigos, la sensacion de calor incómodo á la menor aplicacion del espíritu, la de presion de dentro afuera y varias otras sensaciones estupefacientes y de vacío en la cabeza, son síntomas mas constantes para esta parte, que las dislaceraciones, los rasgos dolorosos, las sacudidas nerviosas, las punzadas, los golpes como de retraimiento, las sensaciones de frio y de ardor quemantes que se manifiestan en las diversas partes del sistema muscular y hasta en el dedo gordo del pié, sin escluir la cabeza. En el resto del cuerpo, se observan rigideces musculares, dolores y chasquidos en las articulaciones, adormecimiento, pesadez, contracciones espasmódicas, estremecimientos, temblores, y todos los síntomas que anuncian ó acompañan á las afecciones paralíticas, afecciones contra las que puede emplearse muy útilmente.

Los fenómenos convulsivos son menos pronunciados en este medicamento que en los otros que contienen _estricnina_ y cuyo tipo puede ser la _nuez vómica_.

Todo conduce á creer, sin embargo, que el _anacardio_ la contiene, pero combinada con otros principios activos que modifican su accion. Quizá con ensayos mas completos y una accion mas intensa, el _anacardio_ produzca los espasmos tetánicos, el trismus y las neuralgias mas agudas y duraderas; en sus efectos conocidos se descubre el rudimento, principalmente en las estremidades inferiores, como se ve en los siguientes síntomas: sobresaltos en la cama, estremecimientos, endolorimiento universal, sacudidas, golpes repetidos y como eléctricos, ráfagas neurálgicas ó irradiaciones dolorosas.

El sistema cutáneo solo es afectado indirecta ó accidentalmente por el _anacardio_, y sus efectos característicos de herpetismo no tienen aquí importancia alguna, pues solo se refieren á la accion general del medicamento. Siempre es preciso tener en cuenta los ardores pruritosos, el prurito algunas veces general y voluptuoso, cuya significacion es mas bien nerviosa, si se tienen presentes, la palidez, la sequedad de la piel, el aspecto enfermizo, los ojos apagados, el calor y el frio desigualmente repartidos, las rubicundeces fugitivas, el calor en las palmas de las manos, su sequedad, ó su sudor viscoso, su temblor, la quemazon en la punta de los piés, que son otros tantos signos que revelan la astenia y la nerviosidad.

Las membranas mucosas no presentan síntomas mas importantes que la piel. La conjuntiva no está afectada; la accion del _anacardio_ se limita al nervio óptico y á los nervios del movimiento; el lagrimeo es debido á dolores constrictivos, y lo mismo sucede comparativamente con los órganos del oido y del olfato. El romadizo, el coriza, el estornudo, se manifiestan con una especie de fiebre catarral, con epistaxis algunas veces, que indica sequedad y sobreviene cuando se suena la nariz con fuerza. Los labios están secos, rodeados de una zona rugosa con prurito, y las encías, que están hinchadas, dan sangre al menor frote. Vesículas dolorosas invaden la boca que está seca, con gusto amargo, lengua seca, blanca, como raspada, con sensacion de pesadez é hinchazon. El aflujo de saliva ni escluye la sed, ni la sensacion de sequedad en la garganta, cuya circunstancia prueba, en union con la sequedad general de las superficies mucosas, que el aflujo de saliva es debido á alguna cosa espasmódica, mas que á la accion simpática del estómago despues de la comida.

El disgusto, las náuseas, muchos síntomas dispépsicos se hallan entre los efectos del _anacardio_ unidos á cierto eretismo que se espresa por la tension y la sed despues de haber comido, por picotazos, sensacion de presion, por acumulacion de gases sin espulsion inferior, y que por la parte superior solo hay algun eructo, mientras que constituye una especie de gastritis la manifestacion de varios síntomas nerviosos, tales como: pirosis, eructos quemantes, acedías, sequedad de la garganta, hipo, aflujo de agua á la boca, sensacion de debilidad, punzadas en el estómago, síntomas todos que sobrevienen ó se agravan despues de la comida y á la que siguen siempre, abatimiento, incomodidades angustiosas, somnolencia, inaptitud al trabajo y tosecilla. A estos desórdenes de la sensibilidad y de la contractilidad cuyo sitio es el abdómen, es preciso agregar deposiciones blandas, necesidad frecuente de defecar, particularmente despues de la comida; esfuerzos inútiles ó defecacion lenta como por atonía de los intestinos, ó una diarrea con esfuerzos. Hé aquí un estado erético, que se manifiesta por los síntomas siguientes: prurito, exudacion en el ano, hemorróides dolorosas, orinas claras y frecuentes estando en ayunas; orinas turbias con sedimento, conato frecuente á orinar, prurito en la uretra, sensacion de ardor en el glande durante la miccion, flujo de humor prostático despues de orinar, irregularidad de las sensaciones y de los actos sexuales, ó predominio de la astenia, leucorrea, en fin, con escoriacion y prurito.

Los órganos de la respiracion, como los de la digestion, presentan muchos síntomas nerviosos: la menor irritacion produce una sensacion de titilacion y de hormigueo que determina la tos. Esta es corta, seca, ruidosa y por accesos; impide dormir algunas veces, hay esputos de pedacitos mucosos grisáceos ó de materia purulenta y mezclados con sangre. Se observa una gran variedad de dolores, de punzadas, de presiones, que se suceden con frecuencia por golpes ó sacudidas rápidas; respiracion acelerada, opresion angustiosa que los llantos alivian y que el movimiento y el aire esterior disipan; el asma nervioso en fin, los dolores reumáticos del tronco y la pleurodinia están altamente representados en la patogenesia del _anacardio_.

§ III.--Efectos terapéuticos.

La fiebre de _anacardio_ ofrece algunas indicaciones clínicas en las fibrillas mas ó menos nerviosas, y no existe sin alguna lesion orgánica; están ordinariamente unidas á artritis irregulares y á cefalalgias crónicas, ó á un estado nervioso causado ó sostenido por la aplicacion escesiva del espíritu, en cuyos casos hay siempre debilidad habitual de las facultades morales y de los sentidos.

Este aniquilamiento moral y físico constituye el fondo de las afecciones mentales propias de este medicamento, mas que la obstinacion y el mal humor; la inercia de las facultades está unida á la inercia de la sensibilidad, á la del sistema muscular, á un estado de estupidez, de embrutecimiento, del que salen de cuando en cuando los enfermos, por la influencia de ciertas escitaciones y de un delirio á veces lipemaniaco. El _anacardio_ será aun un medicamento escelente en ciertos casos de ninfomanía que coincida con el estado general que hemos designado, á la altura y por la misma razon que la _ignatia_ ó el _mercurio_; su indicacion abraza la idea de una aberracion de la sensibilidad, de una especie de aberracion libidinosa.

Las afecciones paralíticas curables por el _anacardio_, son el último grado de las neuralgias, de la nerviosidad y de la debilitacion. Está indicado en ciertos casos de hipocondría, de histerismo, de asma nervioso, de coqueluche degenerada, cuando el estado general armoniza con el de _anacardio_ y corresponde á las mismas causas, incluyendo en este mismo estado general la debilitacion de los sentidos, sus alucinaciones y su discrasia.

No discutirémos los demás casos patológicos en que se ha creido indicado este medicamento, contentándonos con los que preceden, y advirtiendo al lector, que en el cuadro sintético de sus efectos, hallará mas de una vez la ocasion de administrarle en algunas afecciones amauróticas, catarrales, flegmorrágicas por la astenia que sucede al eretismo, y en accidentes eréticos é irritativos abdominales de fiebres nerviosas en su período subagudo.

=Dósis.=--El _anacardio_ es un medicamento que exige toda la variedad de dósis que nos ofrece la posologia, desde su alcoholatura ó tintura hasta las atenuaciones elevadas. El uso y una esperiencia razonada, son las que pueden poner al práctico en estado de discernir la dósis mas conveniente en un caso dado. No creemos que sea necesario jamás dar mas de dos ó tres gotas de la tintura al dia; mas frecuentemente se obtendrá todo lo que se pretenda, de una gota ó algunos glóbulos de la tercera ó sesta atenuacion en un vaso de agua para tomar á cucharadas de hora en hora ó con mas espacio.

ANTIMONIUM CRUDUM (ANTIMONIO CRUDO).

§ I.--Historia.

Este mineral es un sulfuro ó protosulfuro de _antimonio_, y se prepara por trituracion con azúcar de leche. El nombre de _antimonio_ procede de los funestos resultados que produjo en los religiosos que estudiaron sus efectos.

El _antimonio_ parece haber sido conocido desde la mas remota antigüedad médica, si bien se limitaba á emplearle al esterior. En los siglos XV y XVI se le honró, y muchos médicos disertaron larga y vivamente en pró y en contra de su uso. Fué condenado por un decreto de la facultad de Paris del 3 de agosto de 1566 y prohibido por un acuerdo del parlamento. Cincuenta años despues, la facultad escluia de su seno á uno de sus miembros, á Mr. Paulmier, por haber contravenido al decreto, lo cual no impidió que un gran número de médicos prescribieran en secreto preparaciones de _antimonio_. En 1637 fué sin embargo admitido en la farmacopea en calidad de purgante, por un acuerdo del parlamento, y un nuevo decreto de la facultad del 16 de abril de 1637 ordenó su uso. Bien pronto se reanimó la discusion, y Guy Patin[21] se presentó como uno de los mas fogosos adversarios de un medicamento que debia conquistar un rango distinguido en la materia médica y ser preconizado contra todas las enfermedades ó poco menos.

El _antimonio crudo_ y el _tártaro estibiado_ son los solos antimoniales conocidos por sus efectos fisiológicos y los únicos que deben formar parte de nuestros estudios.