Tratado metódico y práctico de Materia Médica y de Terapéutica, tomo primero
Part 28
La _quina_, repetimos, no se adapta al elemento inflamatorio, no ofrece analogía con el estado agudo febril y flegmásico franco. Así pues, en una bronquitis es necesario aguardar al período subagudo y crónico; y la respiracion sibilante, anhelosa, es entonces una de sus mejores indicaciones, así como para la _manzanilla_; porque las dos corresponden en este caso á la astenia nerviosa. La quina está tambien indicada en la neumonía crónica ó que tiende á serlo; el _zumaque_, el _azufre_, el _mercurio_ y el _licopodio_ están en el mismo caso; pero el _rhux_ y el _mercurio_ no exigen, como la _quina_, que la fiebre haya cesado: el _azufre_ requiere mas irritabilidad y el _licopodio_ mas cronicidad.
En la fiebre reumática, la _quina_ exige la remitencia, la cesacion ó diminucion de la escitacion sanguínea, y una sensacion de frio al interior y en las estremidades; exige tambien gastricidad y la agravacion de los dolores por el menor contacto. El _ranúnculo bulboso_ es quizá el medicamento que, en esto, tiene la mayor analogía con la _quina_.
En la fiebre nerviosa grave, gástrica-nerviosa, tifoídea, la _quina_ corresponde al estado de adinamia debida principalmente á las grandes pérdidas del organismo; se observa una flojedad con sudores ó flujo que aniquilan más y más. En general, la _quina_ responde á todas las fiebres procedentes de pérdidas, ó que las ha habido humorales en el curso de la dolencia, y en todas las que se prolongan por la influencia de fuertes evacuaciones naturales ó provocadas, especialmente cuando estas son la causa principal de los síntomas tifoídeos ó atáxicos.
Esta es la razon de por qué está indicada en la peritonitis, en su período de exudacion, con calosfríos cuando el enfermo se destapa, sudores muy abundantes y que no alivian, estado nervioso grave, caracterizado por el calor ardiente y la sequedad de la boca, la lengua de un blanco sucio, hendida y negruzca, las mejillas encendidas, delirio, debilidad estrema. El _arsénico_ es preferible en los casos en que hay escesiva agitacion, con grande debilidad y calor quemante.
La fiebre héctica reclama la _quina_, cuando el pulso es muy frecuente y débil, el calor es mas fuerte por la noche, y que sudores abundantes debilitan incesantemente; hay indiferencia para las bebidas y los alimentos, incomodidad precordial despues de la mas ligera cantidad de estos, y abultamiento del vientre. Se ha observado hace ya mucho tiempo en las fiebres propias de este medicamento, y en particular en la fiebre héctica, el sudor de la parte izquierda del cuerpo.
La _quina_ es el remedio mas comun de las fiebres intermitentes. Se la ha sustituido, ventajosamente con el _sulfato de quinina_ para el cual el tipo intermitente es aun mas característico. Los tres estadios de los accesos son regulares; hay calosfríos y frio, calor, sudor. La turgencia de los capilares es muy pronunciada, la congestion cefálica se eleva hasta el delirio, y no es raro que el dolor de cabeza sea violento antes, durante y despues del acceso; muchas veces le preceden accidentes gástricos, y otras tantas les subsiguen.
Todo tónico poderoso, todo estimulante enérgico, además de las sustancias que tienen accion especial, son antiperiódicos, agentes curativos de la fiebre intermitente por el método perturbador. Y nos consta en efecto, que el ponche, el vino caliente, la esencia de menta...., han curado en Africa tantas fiebres intermitentes como la _quina_ y sus sales.
Bajo este punto de vista, la _quina_ es un tónico poderoso capaz de provocar una escitacion perturbadora que cura momentáneamente la generalidad de las fiebres intermitentes y de las enfermedades que se presentan por accesos. Pero la accion aguda de la _quina_ se dirige especialmente á fiebres intermitentes regulares, de accesos francos; como asimismo á los de toda afeccion que reconozca por causa el miasma palúdico. En estos casos, con dósis débiles, no con las perturbadoras, goza la _quina_ de toda la especialidad de su accion antiperiódica, y está en la plenitud de su accion terapéutica, porque se halla perfectamente indicada. Estingue la fiebre, sin convertirse en causa de otro acceso; vigoriza las fuerzas, sin perturbacion y de una manera fija. Pero no es la panacea de todas las afecciones por accesos ni de todas las fiebres intermitentes; no es un febrífugo universal, y por consiguiente, los casos que reclaman su uso están limitados á los que tienen analogía con sus síntomas.
Su accion fisiológica presenta tres estadios bien distintos, mas claros que en cualquier otro medicamento. Obra primero en el sistema nervioso, despues en el circulatorio, y luego sobre el nutritivo. Es por lo tanto sucesivamente, concentrante, reactiva y discrásica. El conjunto de esta accion sobre los dos primeros sistemas representa el estado agudo en los tres estadios del acceso pirético. Su accion sobre el sistema nutritivo representa el estado crónico y el período diatésico.
Los fenómenos del estado agudo, en la _quina_, corresponden á la constitucion linfático-sanguínea. La fiebre es precedida del espasmo general de los capilares, desenvolviendo sus primeros fenómenos en las estremidades de los vasos arteriales, en lo cual consiste uno de sus principales puntos de contacto con el _arsénico_. La turgencia de los vasos capilares á la que sigue el calosfrío y el frio, produce despues un calor tanto mas vivo, cuanto mas violento ha sido el orgasmo sanguíneo, guardando relacion directa con la intensidad del calosfrío y del espasmo inicial.
En las constituciones mas análogas á la accion de la _quina_, la irritacion, es decir el eretismo, no existe en el estado agudo; se presenta, por el contrario, en las personas secas y nerviosas, lo cual no es, en casos semejantes, una contraindicacion para su uso. Las dos acciones de los sistemas nervioso y sanguíneo son separadas, sucesivas, y la flojedad ó atonía que completa el movimiento espansivo, el estado fluxionario de los órganos periféricos, constituye el primer grado de la accion discrásica del medicamento. Tal es la sucesion de los tres estadios del acceso. Esto esplica el por qué en la _quina_ no se presenta la sed sino en el momento en que los fenómenos de escitacion sanguínea reemplazan á los de concentracion y de frio espasmódico, es decir, en el momento en que domina el orgasmo.
Sin embargo, así como una causa morbosa no produce en todos los mismos efectos, y que, aun cuando la enfermedad tenga en todos la misma índole, presenta no obstante formas diferentes; así un medicamento no desarrolla constantemente en todos los mismos síntomas, aunque su accion conserve siempre los mismos caractéres esenciales. Por ejemplo, la _quina_ producirá la sed en un sugeto nervioso-sanguíneo durante los prodromos, ó si se presenta entre el frio y el calor, se prolongará hasta la conclusion del tercer estadio, ó bien el sudor será menor que en los linfático-sanguíneos.
El estado crónico de la _quina_ está caracterizado por lesiones funcionales permanentes, por dolores reumáticos y por alteracion de la nutricion y de los tejidos. Estos efectos son siempre la espresion del abuso del medicamento. Sometidos habitualmente los tejidos á la escitacion erética y al orgasmo vascular de la trama orgánica, vienen á ser el teatro de una laxitud asténica, de una estancacion de los vasos privados de tonicidad, y sus células, sus láminas sobrenadan en los líquidos dentro de los cuales no pueden reaccionar más.
La fuerza plástica se ejerce por la doble accion de apropiacion y eliminacion, y si bien asimila incesantemente al organismo moléculas nutritivas, tambien elimina y rechaza otras; á esta doble accion, pues, de la vida vegetativa es á la que ataca la _quina_, á la que debilita y aun reduce á la inercia. Así pues, el tejido celular, elemento orgánico de todos los tejidos, de todos los órganos, siempre está hinchado, edematoso, infartado, ó endurecido en alguna parte. En este estado, es importante tener en cuenta los síntomas morales. Son perfectamente análogos á los físicos, y están caracterizados por la apatía, la indiferencia, el desaliento.
A medida que la vida se debilita, las alternativas de concentracion, de espansion y de laxitud se hacen mas y mas irregulares, se agregan á una fiebre discrásica consecutiva á la falta de nutricion, y tienden á hacerse continuas. El estadio de flojedad ó relajacion que consiste en el sudor, se trasforma en infartos, en flujo y con mas frecuencia en diarrea; y aparte del endurecimiento de algunas glándulas y vísceras, la quina no tiene lesiones orgánicas de otra índole. Las afecciones quínicas, pues, son mas rebeldes que graves, y muchas veces un régimen dietético conveniente y la actividad muscular son los mejores medios curativos, porque desenvuelven mas enérgicamente la fuerza plástica y producen un movimiento de sucesion mas rápido de las moléculas orgánicas, es decir, una reparacion mas activa de los materiales constitutivos de la economía.
Si el estado agudo de la _quina_ corresponde á la constitucion linfático-sanguínea, su estado crónico y discrásico está en relacion con el temperamento linfático, con la constitucion fria y floja, en la que el procesus plástico está lánguido y como entorpecido; en este caso, ya lo hemos indicado, el moral está afectado en armonía del organismo; los dos parecen en vías de disolucion: el organismo con estancacion de materiales destinados á la reparacion de los órganos ó á la eliminacion por las vías escretorias, y el moral con la apatía característica de este medicamento. En este grado de la afeccion, llega un momento en que es tal la diminucion de las fuerzas, que el sistema nervioso, irritado por la insuficiencia de los materiales asimilables, provoca una reaccion erética, que espresa á los ojos del práctico las necesidades íntimas de la economía. Esta es la fiebre recorporativa, metasincrítica, lenta, nerviosa, que da á veces por resultado la reabsorcion de los líquidos infiltrados, y conduce á una diarrea colicuativa con sobreescitacion nerviosa erética. Los síntomas morales presentan entonces irritabilidad y ansiedad, y es tambien cuando se observan algunos fenómenos atáxicos y pútridos, último término de la accion quínica.
Ya hemos consignado, al hablar de otros medicamentos, como tambien en este, un último período nervioso, una reproduccion de las sinergias sobre el mismo sistema, cuyos síntomas difieren esencialmente de los que indican el primer período de la accion medicinal, el de espasmo ó de concentracion. En el primer período, la accion se verifica de afuera adentro, y en el último es de dentro afuera.
El estado caquéctico, espuesto en las líneas precedentes, recuerda la consuncion tuberculosa y la diátesis paludiana; tres caquexias que se asemejan con bastante exactitud. La _quina_, empero, es el remedio de la caquexia palúdica, y el miasma palúdico es un remedio para la tuberculizacion. Lo hemos indicado, aunque de paso; lo hemos ya demostrado[60], y muchos prácticos, entre otros los doctores Boudin[61] y Feuillet[62], lo han confirmado. No es con negaciones como se destruye este hecho adquirido, en nuestro concepto, por la ciencia; no se consigue tampoco oponiendo los casos de fiebre intermitente observados en algunos tísicos; porque seria menester saber en qué grado de la tísis debe obrar el miasma palúdico. Habria, pues, ligereza al tratar de comparar estos accesos de fiebre observados en tísicos en el último período, y para los cuales no hay lucha posible.
No confundamos la caquexia, efecto directo de la infeccion paludiana, generadora de la fiebre accesional y sus consecuencias, con la caquexia quínica, efecto de las dósis repetidas y exorbitantes de la _quina_ ó de sus sales: el antídoto de esta última caquexia es el _arsénico_, el _hierro_, la _belladona_, el _sílice_; el de la primera es la _quina_. Cuando la caquexia paludiana ha avanzado, á pesar de haber usado ó abusado de antemano de la _quina_, esta es aun uno de los mejores medios de curarla, con la dósis de dos gramos del polvo en un litro de agua, dejándole macerar por una noche, y dándola á beber por fracciones, en uno ó dos dias, por supuesto despues de haberla decantado. Este medio debe ser continuado por mucho tiempo, por más de un mes, con cortas interrupciones.
=B.= _Afecciones neurálgicas, reumáticas y artríticas._--La _quina_ puede contener casi todas las neurosis y neuralgias en su esfera de accion, cuando domina el elemento asténico á consecuencia de pérdidas considerables del organismo. La ninfomanía misma, las espermatorreas, la corea, hallan en la _quina_, ya que no un remedio curativo, al menos un poderoso auxiliar del tratamiento. En cuanto á la ninfomanía y á la satiriasis, en las que la estenuacion y la exaltacion nerviosa son producidas por el onanismo, es mas racional recurrir al _ácido fosfórico_, al _oro_, á la _nuez vómica_ y al _mercurio_.
Se ha despreciado generalmente el uso de la _quina_ en las neuralgias, y en particular en las odontalgias, por dirigirse á medicamentos cuya accion sobre el sistema nervioso es mas electiva. Las odontalgias y neuralgias de la _quina_ son pulsativas y con calor; el dolor puede hacerse quemante; se forman tumefacciones en el sitio del dolor; en el mismo punto se verifican al menos, movimientos congestivos, con principalidad en las odontalgias y cefalalgias. Estas últimas están caracterizadas por una sensacion de presion y de agravacion en el crepúsculo, por la noche y despues de comer: el _hierro_ y la _sabina_ presentan casi los mismos caractéres generales y locales. Otro tanto se puede decir del _mercurio_ y la _pulsatila_, cuyos dolores se agravan por el calor. Los dolores producidos por la _quina_ se alivian á veces con la misma; pero en este caso, así como en la mayoría de sus neuralgias, el dolor se exaspera por el tacto, la impresion y el movimiento. La agravacion por el tacto se encuentra tambien en otros medicamentos, por ejemplo, en la _stafisagria_ y el _capsicum annuum_; en este último, el dolor está mas estendido en todo el espesor de los tejidos de la parte afecta, mientras que en la _quina_ se presenta mas localizado. Los dolores de esta, en fin, ofrecen, respecto á los de la _manzanilla_, del _mercurio_ y del _ledum de los pantanos_, además de la analogía de los síntomas generales y del estado discrásico, la notable semejanza de agravarse en el crepúsculo y aliviarse por la mañana.
Las afecciones reumáticas propias de la _quina_ no empiezan por fenómenos locales, sino por síntomas generales, tales como calosfríos, congestion sanguínea en la cabeza y en la piel, y sudores abundantes que no alivian. El medicamento mas análogo á la _quina_ bajo este aspecto es el _ranúnculo bulboso_, cuya fiebre es remitente con exacerbacion por la tarde.
La _quina_ guarda un término medio en cuanto á su agudeza en la artritis, entre la _brionia_ y el _árnica_. La _brionia_ representa la mayor agudeza, y el _árnica_ la mas próxima al estado crónico, y la lesion local domina los fenómenos generales en este último medicamento. La _pulsatila_, por su accion sobre los capilares, presenta mucha analogía con _árnica_, en la que las congestiones proceden mas bien de la diminucion del movimiento circulatorio en los capilares, pero con la diferencia de que estas congestiones son fijas en el _árnica_ y esencialmente movibles en la _pulsatila_, como ya se verá.
La artritis gotosa, en fin, mas en armonía con la _quina_, se presenta en la rodilla. Pero sea cual quiera el punto en que se sitúe esta dolencia, _árnica_ y _sabina_ son sus mejores auxiliares en los accesos irregulares, ó que por lo menos se repiten despues de algun tiempo. La piel que cubre la tumefaccion, no presenta cambio de color para la _quina_ y la _sabina_; está erisipelatosa para el _árnica_, roseada para la _pulsatila_, roja para el _mercurio_. La _stafisagria_, que es un medicamento cuyos síntomas generales armonizan con los de la _quina_, está indicada en las artritis de accesos repetidos y con tofos; el calor las alivia; así como, por el contrario, las artritis propias de la _sabina_ se alivian con el aire fresco.
=C.=--_Afecciones hemorrágicas, anémicas, serosas. Flujos colicuativos ó asténicos._--La _quina_ es un medicamento esencial en toda hemorragia pasiva, esterna ó interna. Está perfectamente indicada en el estado congestivo local, el cual no debe confundirse con el de una hemorragia activa, aun cuando la astenia nerviosa desarrolle síntomas de eretismo local y aun general. El molimen hemorrágico de la _quina_, ó este estado congestivo precursor y foco de una hemorragia de este género, difiere poco de la del _hierro_; no tiene los fenómenos nerviosos y atáxicos en el grado que les presentan el _fósforo_ y los _ácidos minerales_, y menos aun la hemorragia. La _quina_ conviene mas principalmente en las hemorragias por recidiva, y cuando el organismo carece de sus elementos reparadores. Se usa con éxito, por ejemplo, en las epistaxis crónicas y repetidas, en las que el _azafran_ es un buen auxiliar; está tambien indicada en la clorosis dependiente de menstruaciones escesivas, y de metrorragias; pero es preciso en estos casos esplorar el estado del cuello del útero y atender á las causas mecánicas ú orgánicas.
Las afecciones hidrópicas que resultan del empobrecimiento de la sangre por evacuaciones sanguíneas y humorales escesivas, como la hidroemia clorótica en las mujeres que han padecido metrorragias; el edema local y la anasarca con palidez, debilidad, hinchazon y tension del vientre, diarrea, orinas sedimentosas, son del dominio de la _quina_. Tambien cura esta, auxiliada con el _azufre_, las oftalmías agudas de las personas que padecen diversos derrames serosos. En ciertos edemas de los órganos internos y en el hidrocéfalo escrofuloso, se alterna este medicamento con el _mercurio_: en estos mismos casos pueden obtenerse felices resultados con el _sílice_, y aun tambien con la _digital_ y la _clematis_.
En atencion á las condiciones asténicas de la _quina_, la ténia reclama con frecuencia su uso, si bien el _azufre_, el _grafito_ y el _mercurio_ son indispensables para su espulsion y para oponerse á su renovacion. La _nuez vómica_ está en el mismo caso, y la indicacion de una ó de otra consiste principalmente en la debilidad muscular, en el color amarillo de la piel, que además está seca y presenta placas ligeramente furfuráceas; en una gran variedad, en fin, de padecimientos nerviosos asténicos; para la _quina_, solo hay edema en las estremidades é hinchazon de los párpados.
Acontece á veces en las personas leucoflegmásicas, edemáticas y anémicas, que una grande irritabilidad se opone á la accion normal de los medicamentos, y que el organismo tiene entonces menos receptividad medicinal. Este estado, debido á la astenia nerviosa, puede reclamar la benéfica accion de la _quina_, que disipa esta irritabilidad tonificando, y que pone al organismo sensible á los medicamentos apropiados.
Los flujos francamente colicuativos son muchas veces superiores á los recursos del arte, por lo cual no es posible oponer con confianza un medicamento. Sin embargo, cuando el organismo ha llegado al marasmo mas completo por pérdidas considerables, los sudores y la diarrea colicuativa pueden aun ceder con la _quina_. Este medicamento, por otra parte, corresponde á todos los flujos producidos por una debilidad estremada; está indicada en la estomatitis y en la angina mercurial despues del _yodo_; en la lientería, que la modifica tan ventajosamente como el _laurel-rosa_, el _hierro_, el _arsénico_, el _fósforo_; en los loquios y leucorreas que debilitan por su abundancia, en las broncorreas, en los catarros subagudos y crónicos y en las tísis mucosas, que la _dulcamara_, el _estaño_ y otros medicamentos modifican igualmente. El uso de la _quina_ en las espermatorreas es menos feliz que el del _ácido azótico_, del _hierro_, de la _drosera_ y del _sílice_.
D.--_Afecciones gangrenosas, ulcerosas._--Las escaras producidas por el peso del cuerpo en un punto dado, ó que sobrevienen en el curso de las fiebres, son del dominio del _arsénico_, del _centeno cornezuelo_ y del _carbon vegetal_, mas que de la _quina_ y sobre todo del _alcanfor_. No es el punto principal de la cuestion privar de olor á las placas gangrenosas, indicacion mil veces insuficiente, sino el de reanimar la vida, combatir la putridez, y dar á los tejidos sanos la energía necesaria para eliminar la parte gangrenada. El _arsénico_, sin olvidar el _carbon vegetal_ y el _centeno cornezuelo_, es el medio mas eficaz que se debe emplear, esterior é interiormente; con tanto mas motivo, cuanto que es el mas á propósito para modificar la fiebre y el estado general de un modo ventajoso.
La _quina_, sin embargo, y mejor aun el _sulfato de quinina_, se adaptan á cierto período y á ciertas formas de estas especies de fiebres con distintos fenómenos de putridez; la _quina_ corresponde mas en las escaras gangrenosas del sacro y de los íleos, pero despues que la gangrena se ha limitado, que ha caido la escara, y que la superficie de la herida está pálida y segrega un líquido mas bien seroso y sanioso que purulento. Alternada en estos casos con el _azufre_, facilita el desarrollo de los granos carnosos; efecto que produce en cualquiera otra úlcera atónica con pérdida de sustancia.
La _quina_, el _arsénico_, el _carbon vegetal_ y la _manzanilla_ son los medicamentos mas apropiados en las convalecencias penosas, segun la forma de las lesiones, ya nutritivas, ya orgánicas, ya nerviosas y funcionales, que caracterizan los estados respectivos de cada uno de ellos. Nos limitarémos á indicar que tambien es útil la quina en los chancros corrosivos despues del _mercurio_, ó alternándola con él ó con el _azufre_. Esta medicacion evita casi siempre el dar el _ácido fosfórico_, la _stafisagria_ y el _sulfuro_ de _cal_, y está basada en síntomas que la diferencian de los efectos del _oro_, del _arsénico_ y del _causticum_, y mas aun de los de las sales del _mercurio_ y _yodo_.
Hé aquí, en resúmen, las indicaciones de la _quina_ y de sus sales, indicaciones que, aunque mas numerosas, puede el práctico suplirlas fácilmente por el conocimiento de su accion electiva y de los efectos de este medicamento.
=Dósis.=--La _quina_ se administra del mismo modo que la mayor parte de los medicamentos, desde 5 á 10 gotas de la tintura, hasta una gota ó algunos glóbulos de la tercera y aun de la sesta atenuacion. Tambien se la usa, como ya lo hemos dicho, haciendo macerar por una noche, de uno á tres gramos del polvo en un vaso grande de agua, y tomándolo despues de decantado, por cuartas ú octavas partes en el dia, aumentándose el resíduo de la misma manera hasta dos veces.
La _quina_ es uno de los medicamentos del que mas frecuente y fácilmente se abusa. Muchas veces se va mas allá del objeto, y el enfermo que se hubiera curado con una dósis pequeña, continúa lo mismo por el efecto de las cantidades exageradas. Este es uno de los motivos que indujeron al profesor Magendie á condenar todas las medicaciones. Pero si hubiese meditado los resultados de las pequeñas dósis propinadas por el principio de los semejantes, tal vez hubiera proclamado la superioridad de este método al de la espectacion, porque ayuda á la naturaleza sin contrariarla, y sin traspasar sus tendencias.
Las trituraciones de la _quina_, á la dósis de un gramo en tres ó cuatro tomas para un dia, son una de las mejores preparaciones contra la fiebre intermitente ó contra la hidroemia, y ciertos estados diatésicos análogos á la accion crónica de la _quina_.
El _sulfato de quinina_, como febrífugo, no tiene rival en el tratamiento de las fiebres perniciosas y en las que nosotros hemos denominado nerviosas graves, climatéricas, reconstitutivas, contra las que es preciso usar dósis fuertes, hasta un gramo por dia, pues sobre tan temibles afecciones, no hay aun tentativas suficientes para establecer un tratamiento quizá mas racional.