Tratado metódico y práctico de Materia Médica y de Terapéutica, tomo primero

Part 24

Chapter 243,534 wordsPublic domain

Las afecciones nerviosas propias de la _cantárida_ son neurálgicas y espasmódicas. Está indicada en las neuralgias antiguas, reumáticas, quemantes, dislacerantes, en la que se ha llamado reumatismo gonorréico, y tambien se ha observado que en la ciática de la _cantárida_ hay disuria. Por último, las convulsiones que caracterizan la accion de este medicamento y que se elevan hasta la forma tetánica, indican su influencia especial sobre la médula espinal, influencia que la pone en aptitud de ser útil despues de _arsénico_ y _nuez vómica_ en las afecciones de esta parte; pero cuando la irritacion espinal dependa, por regla general, de un eretismo actual ó pasado, ó proceda de escesos venéreos.

Las afecciones espasmódicas particulares á las que corresponde este medicamento, se limitan al espasmo del exófago y á las convulsiones hidrofóbicas, acompañadas siempre de inflamacion de la garganta, ninfomanía, priapismo y movimiento convulsivo de los ojos que están brillantes. Desde una época remota se ha preconizado la _cantárida_ contra la rabia, constituyendo la base de muchos remedios secretos ó conocidos para esta implacable enfermedad. Quizá el empleo sucesivo de la _belladona_, del _stramonium_ y de la _cantárida_ constituya una buena medicacion contra la hidrofobia.

La fiebre de la _cantárida_ es inflamatoria, con prolongados y violentos calosfríos al principio; está caracterizada por un calor acre y vivo, por la rubicundez cutánea y por una sed violenta y sequedad de la boca; el predominio del eretismo cutáneo y mucoso produce grande inquietud y un delirio molesto por la fijeza de las ideas.

La _cantárida_ está poco indicada en la inflamacion de las glándulas, aun cuando puede tener un momento de oportunidad en el tratamiento de la hepatitis aguda con la _quina_ y el _antimonio_, despues del uso de los medicamentos mas á propósito para combatir la flogosis y cuando esta se prolonga. La sensibilidad, la tumefaccion y los dolores quemantes en la region del hígado, y su agravacion por el acto respiratorio, son síntomas dignos de consideracion; las membranas son las partes preferentemente afectadas en la hepatitis propia de _cantárida_. La accion de este medicamento sobre las mucosas en particular, es digna de tenerse en cuenta. Desarrolla una inflamacion generalmente intensa, que produce unas veces flujo de sangre; otras, falsas membranas y secreciones muco-purulentas, ó ya la espulsion del epitelio, lo cual esplica la sensacion de escoriacion que acompaña á sus flegmasías mucosas. Suele tambien producir un flujo mucoso, sin reaccion general, pero sí con irritacion crónica, como se observa, por ejemplo, en la salivacion y en la diarrea que les son propias.

No hay ciertamente flegmasía alguna de las membranas mucosas estraña á la _cantárida_, desde la del exófago y de la faringe, que simula la hidrofobia, aun con encefalitis, hasta las inflamaciones mucosas de los riñones, de los intestinos, del estómago, de la vejiga y de la uretra. Todas estas flegmasías exigen la _cantárida_, aun en su estado crónico con las condiciones de eretismo, que es el fondo de la accion de la _cantárida_, aun en el último grado de la astenia. La hematuria y la hematémesis, el tenesmo vesical y los vómitos nerviosos mas incómodos, son propios de este medicamento; así como tambien ciertos estreñimientos ó disenterías, con deposiciones como rizadas, mucosas ó con falsas membranas. La influencia de la _cantárida_ en la gonorrea sifilítica misma, aun en su mayor agudeza, hace desaparecer la estranguria y la miccion sanguinolenta; igualmente desaparecen por su accion el catarro vesical, los dolores quemantes, el tenesmo, y la gonorrea catarral y las erecciones dolorosas.

Algunos síntomas de la _cantárida_ indican á la inflamacion de las membranas serosas, por los cuales puede usarse despues la _brionia_, cuando se forman exudaciones. No se debe, pues, despreciar la cantárida, aun en las peritonitis y algunas inflamaciones articulares. Pero cuando mas principalmente puede usarse despues de la _brionia_, es en la pleuritis, y su utilidad en este caso está en poder prevenir ó combatir el derrame ó la exudacion plástica, en disipar el dolor y restablecer, por consiguiente, el estado normal. Esta propiedad de la _cantárida_ es la que ha dado lugar á decir que aumenta la sensibilidad y escita las secreciones.

Es cierto que sus síntomas la dan una influencia marcada sobre el sistema capilar y sobre los exhalantes y absorbentes, por las alteraciones que induce en las secreciones, y que la clínica ha probado su eficacia en ciertos edemas, en algunas hidropesías locales, en la ascitis con irritabilidad de la fibra, mas bien por una afeccion de los vasos exhalantes y absorbentes, que por una diátesis serosa ó por el empobrecimiento de la sangre. La accion benéfica de la _cantárida_, como vesicatoria, no puede de otro modo esplicarse en una multitud de casos de este género y de irritaciones, en las que muchos prácticos la dan al interior en lugar de usarla ó aplicarla en vejigatorios.

Hemos llegado á los efectos de la _cantárida_ que caracterizan la afeccion de los vasos capilares, en la quemadura con el simple desprendimiento del epidérmis y la rubicundez; en el sabañon, con estancacion y vesicacion; en las úlceras psóricas, de un rojo oscuro, caseosas, de mal aspecto; en la pitiriasis ó herpe furfuráceo que cubre la piel edematosa; en todas estas afecciones presta la cantárida servicios innegables.

=Dósis.=--Aparte del uso esterno de la _cantárida_ como vejigatorio, lo mas comun y regular es emplear una ó dos gotas de la primera á la sesta atenuacion; en algunos casos de úlceras, de quemaduras, de irritaciones mucosas antiguas, de lesiones de tejido, de edemas, puede darse igual dósis de la tintura, y aumentarla hasta 5 ó 6 gotas en agua para veinticuatro horas; tambien se emplea en algunos casos la misma sustancia al esterior, en lociones ó pomada, en la proporcion de 4 á 5 gotas por 30 gramos de manteca ó de líquido.

CARBO VEGETABILIS.--CARBO ANIMALIS (CARBON).

§ I.--Historia.

El _carbon_ se convierte en medicamento, como se va á ver bien pronto, cuando se le divide al infinito por trituraciones sucesivas con el azúcar de leche. El _carbon vegetal_ y el _animal_ son dos sustancias que pueden pasar por un solo y mismo medicamento. Hay no obstante algunas diferencias en sus efectos, pudiéndose reservar el _carbon animal_ para el tratamiento de algunos infartos glandulares y ciertas afecciones nerviosas, que tambien son propias del _carbon vegetal_, pero cuyas agravaciones se presentan por la mañana ó despues de la comida. Hablarémos con preferencia de este, porque está mejor estudiado y su uso es muchísimo mas frecuente. El carbon vegetal es un medicamento que probaria por sí solo, si fuese necesario, la escelencia de la esperimentacion pura para constituir la materia médica. Es el medio principal dado al hombre para reconocer la virtud oculta de las sustancias que pueden servirle de remedios; el _carbon_, perfectamente triturado y dividido, ha revelado propiedades que nos permiten señalarle como uno de los mas importantes medicamentos, debido á las esperiencias de Hahnemann, y que el doctor Belloc ha desprestigiado por el uso empírico é inexacto que del mismo ha hecho.

§ II.--Reseña general de la accion de este medicamento.

Los efectos del _carbon_ representan un estado de astenia, en la que la inervacion cérebro-espinal y los nervios trisplánicos están afectados de inercia; el movimiento nutritivo, la plasticidad, las funciones de los órganos circulatorios y secretorios están debilitadas, suspendidas; hay atonía general, adinamia, estancacion de sangre en los capilares, lentitud pasiva en la circulacion venosa, en particular de la vena-porta.

Este estado grave es precedido de ansiedad, de timidez, de irresolucion, aversion al trabajo, desesperacion, deseo de la muerte é irascibilidad á veces. Hay vértigos, atolondramiento; se observan dolores tensivos, congestivos, quemantes en la cabeza y otros puntos, con agravacion por la noche, por la tarde, al aire libre y por el frio. El sueño no es reparador, y los fenómenos dependientes de la calorificacion y de la miotilidad se agravan por la mañana. Los síntomas de irritacion tienen un carácter erético y congestivo poco persistente, aproximándose á la accion del _arsénico_ por la sensacion de quemadura que acompaña á las congestiones y á los dolores, por la desazon general, por el decaimiento rápido de las fuerzas, por el prurito en la piel y la irritacion de las mucosas de los sentidos, por ciertas erupciones petequiales, por el aniquilamiento de las fuerzas musculares, por la facilidad, en fin, á resfriarse, en el momento en que la inflamacion parece dominar. La debilidad paralítica, la insensibilidad, las convulsiones, el aliento frio, la consuncion rápida de la cara, el hundimiento de los ojos en sus órbitas, el color oscuro de la piel, la falta de pulso, la cara hipocrática, las hemorragias pasivas, y los flujos involuntarios, son el último grado de la accion del _carbon_. El físico como el moral están igualmente inertes. Pocos medicamentos prestan servicios mas eminentes en el último período de las enfermedades con estancacion de la sangre en los capilares.

El _carbon_ comprende á todos los sistemas orgánicos en su esfera de accion, por su influencia en los nervios ganglionares y en el sistema capilar venoso; porque está en relacion especial con los nervios de la vida orgánica, las estremidades de los vasos sanguíneos y con la sangre misma; su accion sobre los centros es una consecuencia de estas relaciones y de la atonía general, así como de la estancacion que resulta.

Se puede comparar su accion sobre el sistema capilar venoso á la del _mercurio_ sobre el sistema linfático y sus capilares, y á la del _fósforo_ sobre los capilares arteriales. La accion del _carbon vegetal_ está caracterizada, como la del arsénico, por la ataxia é infiltracion sanguínea violenta, que conduce á la gangrena en los efectos de este, y á la asfixia en los del _carbon_. Si en la putridez, efecto del _arsénico_, la reaccion es tumultuosa, la languidez de la circulacion y la inercia nerviosa diferencian entonces la accion del _carbon_; su pulso es pequeño y mas bien raro que frecuente.

Por su accion sobre los capilares de las estremidades, el _carbon_ disputa al _centeno cornezuelo_ su indicacion, por la hinchazon lívida de los dedos de los piés, y por los éstasis asténicos de la sangre; tambien se la disputa al _causticum_, porque las estancaciones de este tienen un carácter seroso, mientras que las del _carbon_ son venosas. Por esta razon, su accion electiva sobre la sangre es mucho mas especial, ya porque obra directamente sobre este líquido, modificando su vitalidad en un sentido opuesto á la accion descomponente del _causticum_, ya porque modifica la hematosis por la asfixia lenta que determina.

Bajo todos estos aspectos, el _carbon_ es eminentemente asténico; es el opuesto al _acónito_ en su accion sobre el sistema sanguíneo, y á la _nuez vómica_ sobre el sistema nervioso. Acaso se le ha recomendado en el tratamiento de las fiebres pútridas y adinámicas, porque su accion sobre los centros nerviosos es indirecta; pero está mas racionalmente indicado en la postracion y la adinamia procedentes de un estado asfítico; asimismo está indicado en la timpanitis y en el desarrollo de gases producido por el decaimiento de la inervacion, y tambien en los calambres y las convulsiones, cuando son el resultado del adormecimiento é insensibilidad de la fibra, bien diferentes de los calambres y convulsiones activas. La accion curativa del _carbon_ corrobora estas apreciaciones, porque amortigua la actividad orgánica y la sensibilidad, empezando por la circulacion.

El _carbon_, por su accion dinámica, es un medicamento nuevo, y el doctor Belloc es el primero, despues de Hahnemann, que ha hecho de él una aplicacion terapéutica en afecciones dinámicas.

Sin embargo los efectos tan poderosos y tan estensos de este medicamento se circunscriben de tal modo por la imperfeccion de la preparacion, que su utilidad es muchas veces problemática, sin contar con que lo vago de sus indicaciones acarrea á los prácticos reveses que les desalientan para proseguir esta medicacion en circunstancias en que los mismos enfermos la tolerarian sin gran repugnancia.

§ III.--Efectos fisiológicos y terapéuticos.

=A.= _Afecciones agudas, cólera._--Los fenómenos febriles del _carbon_ no pueden interpretarse ni en el sentido de una reaccion legítima, ni el de la ataxia, pues llevan en sí el carácter de la astenia. El frio y el enfriamiento son largos y penosos; sobrevienen despues del sudor, hay digitaciones y azulamiento de los dedos de las manos con sed ardiente. Esta sed desaparece á medida que el calor se manifiesta; los accesos ó exacerbaciones tienen lugar por la tarde, y solo en esta época, ó en momentos dados, el calor se hace general y aun urente, pero con abatimiento estraordinario de las fuerzas musculares, con somnolencia, atontamiento, sudores como colicuativos que no alivian por lo general y que se presentan con preferencia por la noche.

Por regla general, esta fiebre se desarrolla á espensas de un estado caquéctico con tumefaccion del tejido celular subcutáneo, piel sin elasticidad, é inercia de la vida vegetativa. En el calor de la fiebre, la cara se pone vultuosa, el moral recobra la energía que solo tiene durante el calor, y los dolores quemantes que el enfermo siente en lo mas profundo de los miembros, dan lugar á un bienestar, y con mas frecuencia á una incomodidad general.

La fiebre tiene la remitencia de las fiebres hécticas en general. Sus caractéres son: grande postracion, sudores frios, timpanitis ó flatuosidades abundantes, estancacion de los vasos capilares con azulamiento de la piel por placas como jaspeadas, insensibilidad ó debilidad del pulso que se estingue poco á poco. Esta es la tendencia fatal, á no ser que la fiebre se prolongue bajo la forma adinámica de las fiebres graves que no conducen á crísis y que parecen perpetuarse por el aniquilamiento de las fuerzas.

El _carbon_ difiere en estos casos del _arsénico_ por la falta del _subdelirium_. Si el enfermo está sin conocimiento, es mas bien por falta de vitalidad; sucede igualmente que las congestiones pasivas suspenden la inervacion é imposibilitan el ejercicio de las facultades. Los autores le atribuyen una accion particular sobre la sangre por la cual deja de ser coagulable y no estimula los órganos. En este grado del estado tifoídeo, adinámico ó de postracion, es en el que la sangre se hace impropia para la escitacion vital, y en el que se observa la resolucion de las fuerzas musculares, la adipsia, la sequedad de la lengua, la respiracion débil, lenta, pero tranquila, el aliento frio, la insensibilidad casi absoluta, las hemorragias pasivas, el olor cadavérico, las petequias, los equímosis, los sudores viscosos y frios, el decúbito dorsal, el pulso casi nulo y el aspecto ciánico de la piel por la cesacion de la circulacion capilar; en este caso, repetimos, es cuando el _carbon_ puede todavía prestar un auxilio casi maravilloso, y compararse, en su accion terapéutica, con los ácidos minerales, tales como el _hidroclórico_ y el _fosfórico_, á los que es muchas veces superior, porque aquellos presentan, en sus últimos períodos del estado febril, un pulso frecuente, aunque débil, un calor vivo al esterior, con frio al interior y _subsultus tendinum_. El método terapéutico que recurre al _éter_, al _espíritu de nitro_ y al _almizcle_, en un estado que, como el que acabamos de señalar, es de indicacion del _carbon_ por el método de la semejanza y de la analogía, no da los mismos resultados. Es por lo tanto discutible si se debe rechazar en principio el uso de los estimulantes difusivos en algunos casos, cuestion que no nos determinamos á resolver.

EL _carbon_ desplega su mas admirable eficacia en el cólera asiático, cuando ha llegado al período álgido, cianítico y asfítico; cuando el pulso se va estinguiendo, que la respiracion se hace cada vez mas rara, y cuando la piel azulada y aun negruzca está marchita, fria, sin vitalidad. Tiene casi iguales indicaciones que el _arsénico_, pero no corresponde tanto como el último á la sensacion de quemazon en el epigastrio, sensacion tan notable en esta cruel enfermedad. Se puede á veces alternar con buenos resultados los dos medicamentos en estos estados casi desesperados, y con tanta frecuencia aliviados maravillosamente por ellos. No cansarémos á nuestros lectores en discutir teórica y estadísticamente este punto de práctica, resuelto ya por muchos médicos alemanes, ingleses y franceses, en sus obras especiales.

=B.= _Estados diatésicos resultantes de afecciones agudas._--La influencia del _carbon vegetal_ sobre la vida y su principio, conduce á presumir fácilmente cuáles serán los estados diatésicos generales, consecutivos de fiebres graves y de afecciones profundas de la vida vegetativa en que está indicado este medicamento. Estos, pues, son: los derrames serosos, especialmente pleuríticos con fiebre héctica y exacerbacion vespertina, y algunas exudaciones seudo-membranosas de poca estension; las colecciones purulentas y plásticas no son de su dominio, sino del _arsénico_, del _azufre_, del _sulfuro de cal_..... Tambien está indicado en la diátesis palúdica, cuando la hinchazon de la piel presenta una palidez mate á consecuencia de la infiltracion serosa difundida en las mallas del tejido celular, y que la nutricion es nula y las funciones están inertes. Pero en este caso, el _subcarbonato de cal_, el _mercurio_, la _sal marina_ y el _azufre_ pueden disputarle la preeminencia en el tratamiento.

Se puede, en fin, utilizar las propiedades del _carbon_ en la diátesis escorbútica, en la ictericia crónica procedente de un estado congestivo del sistema de la vena-porta, y en ciertos estados caquécticos, resultado del abuso de medicamentos llamados alterantes, de grandes pérdidas humorales, sobre todo por purgantes, y tambien de enfermedades graves.

=C.= _Afecciones del sistema venoso._--Es un hecho comprobado por la esperimentacion pura y por la clínica, que el _carbon_ ejerce una influencia especial sobre el sistema venoso en general, y en el de la vena-porta y capilares venosos en particular. Los síntomas que manifiestan esta accion, espresan perfectamente los padecimientos hemorroidales y uterinos, diversos éstasis venosos en el abdómen y otras cavidades esplánicas, las estancaciones sanguíneas de los capilares cutáneos y viscerales, como por ejemplo, las inyecciones pasivas, las estrías oscuras, las redes varicosas, los sabañones, las sensaciones de ardor, los dolores quemantes, el prurito, la lentitud, el adormecimiento, los latidos, las hemorragias, las exhalaciones sanguíneas por diversos puntos de las membranas mucosas esternas ó internas.

El aborto por plétora venosa abdominal, con flatulencia, hipocondría, várices internas, puede hallar en el _carbon_ un poderoso medio preventivo, y no menos útil en su esfera de accion que el _centeno cornezuelo_, la _sabina_, el _fósforo_, la _sepia_.....

El _carbon vegetal_ está perfectamente indicado en las menstruaciones casi menorrágicas ó cuya aparicion es muy frecuente; si el flujo es precedido de calambres, pesadez con calor quemante; cuando la sangre es pálida, la mucosa vaginal está ardorosa, tumefacta, y que presenta aftas y una especie de leucorrea corrosiva. Este flujo sero-mucoso, amarillento, que precede á las reglas con sensacion de escoriacion ó de ardor, cede al _carbon_, _positis ponendis_. La _pulsatila_, la _magnesia_ y la _manzanilla_ son necesariamente sus mejores auxiliares.

El _carbon_ corresponde mejor en los cólicos hemorroidales que en el flujo mismo, el cual exige mas generalmente la _nuez vómica_ y el _azufre_. El _capsicum annuum_, el _acíbar_ y la _pulsatila_ obran en este caso en el mismo sentido que el _carbon_, que tambien presenta un pequeño flujo sanguíneo antes de las deposiciones, pero con mas frecuencia flujo de una serosidad viscosa, prurito, ligeras punzadas y exudacion en el periné.

La importancia del _carbon_ es mayor en el tratamiento de las afecciones varicosas esternas ó internas, y combate con especialidad los éstasis sanguíneos de carácter venoso. En las redes varicosas que existen en la base del cráneo, con los vértigos característicos, ó en otras cavidades, con sensacion de calor incómodo, de escoriacion, pesadez, plenitud, es el _carbon_ el mas á propósito para escitar la reaccion de los tejidos, á fin de disipar esas especies de congestiones varicosas, con el auxilio de los medicamentos apropiados á ciertos órganos y á ciertas fases de la afeccion. Los sabañones que exigen el _carbon_ están en esta categoría, del mismo modo que el estado aploplético producido por el éstasis venoso cerebral ó pulmonal, á consecuencia de enfermedades graves, ó que se desarrollan gradualmente por congestiones ó somnolencias habituales, por plétora venosa; el _carbon_ combate en este caso el entorpecimiento y la especie de asfixia capilar.

Bajo el mismo punto de vista debe considerarse la utilidad del _carbon_ en la hemoptísis, unida á la plétora venosa abdominal ó pulmonal, ó á una _pars mandans_ hemorroidal. Sin embargo, el uso del _carbon_ despues de _acónito_, _árnica_ y _brionia_ en la espectoracion sanguinolenta, efecto de la presencia de tubérculos, es de utilidad incontestable; quizá sea necesario distinguir un elemento venoso, segun la edad y la constitucion; hé aquí un punto de práctica que puede ayudar á resolver el hecho de si la espectoracion sanguinolenta propia del _carbon_ debe ser crónica y acompañada de sofocaciones y calor quemante al interior.

Varias hemorragias, completamente venosas y pasivas, pertenecen tambien á este medicamento, como la de los ojos, de la nariz, de las encías, el vómito de sangre, las deposiciones y orinas sanguinolentas, la exudacion, en fin, de la sangre en la superficie de las úlceras; en todos estos casos se debe tener en cuenta los síntomas generales ó locales que caracterizan la accion del _carbon_.

=D.= _Afecciones de los órganos de los sentidos_, _del pecho y del vientre._--Corresponde al _carbon_ la irritacion crónica de los ojos, agravada por la lectura ó un trabajo intelectual, con prurito, ardor, aglutinacion de los párpados por la mañana, tumefaccion roja ó pálida de la conjuntiva, exudacion sanguínea y aun hemorragia, particularmente en personas de constitucion delicada que han abusado de la mesa.

Fenómenos semejantes se observan en la nariz y fosas nasales; cuando hay comezon y costras, flujo de serosidad ó de sangre, obturacion, coriza fluente, exigen tambien el _carbon_; estos síntomas se agravan ó aparecen despues de esfuerzos que agolpan la sangre á la cara. Cierta rubicundez con un poco de hinchazon de la nariz pertenece con especialidad al _carbon animal_.

La boca y la garganta ofrecen síntomas análogos; los dientes vacilan; las encías, tumefactas ó no, se esfolían y sangran, y están á veces escoriadas. Generalmente hay salivacion y abundancia de mucosidades, y el dolor de la garganta es quemante; no falta la sensacion de arañamiento, de escoriacion y de estorbo, como por hinchazon ó apretamiento. La _euphrasia_, la _staphisagria_ y el _fósforo_ son los medicamentos cuya accion se aproxima mas á la del _carbon_ en las irritaciones crónicas y venosas de los ojos, de la nariz y de la boca.