Tratado metódico y práctico de Materia Médica y de Terapéutica, tomo primero
Part 19
Las afecciones histéricas y epilépticas se modifican felizmente con la _belladona_. Las dósis fuertes no hacen mas que retardar los accesos, mientras que las débiles obran de una manera mas duradera, lo cual es un hecho práctico. En muchos casos se agregan como auxiliares de la _belladona_, el _carbonato de cal_, la _ignacia_, el _cobre_, etc.
El asma con orgasmo arterial reclama con frecuencia _belladona_, así como tambien el asma tímico, el de Millar, la angina de pecho, la neuralgia celíaca, el cólico nefrítico, el corea ó baile de San Vito, si bien esta última afeccion exige mas principalmente la _nuez vómica_. Para que la _belladona_ esté indicada en todas estas enfermedades, debe haber un elemento flogístico ó congestivo, un orgasmo del encéfalo, ya sintomático, ya como _pars recipiens_. La eclampsia de las embarazadas y el ergotismo están en el mismo caso. Los espasmos, que, en general, se curan con _belladona_, ocupan con preferencia los músculos flexores y son precedidos de hormigueo.
La disnea constrictiva, producida por la _belladona_, ha sido la causa de emplearla con resultados ventajosos en la coqueluche; pero para usarla en esta afeccion, es preciso que el elemento espasmódico esté casi enteramente separado del inflamatorio, dirigiéndose antes á este último con _acónito_ ó _ipecacuana_..... En la coqueluche, además, es necesario á veces combatir la causa con la _dulcamara_ ó el _amoníaco_..... si es catarral, ó con otros medicamentos en lo que ofrezca de particular, si es epidémica. ¿No hemos visto curarse con la _cicuta_ y la _ipecacuana_ la mayor parte de las coqueluches en su segundo período, que han reinado en uno de estos últimos años?
La bola histérica, la pirosis y la gastralgia son generalmente una misma afeccion, procedente de la alteracion de un mismo nervio. Al investigar la relacion de sucesion, se debe determinar primero, si es necesario preferir la _belladona_, al _arsénico_ y á la _nuez vómica_.
Las neuralgias de la _belladona_ son hiperémicas, es decir, que están acompañadas de un movimiento congestivo; que se presentan por la tarde, ó por lo menos que se agravan en este momento, así como tambien se aumentan por el tacto y el movimiento. Es difícil apreciar si son mas bien lancinantes que dislacerantes ó de otra forma. Los efectos de muchos medicamentos nos ofrecen dolores análogos, bajo este punto de vista, á los de la _belladona_; pero el último carácter que puede servir para diferenciarla, es que las neuralgias propias de _belladona_ se alivian por el frio. Pero este carácter es propio tambien de las neuralgias del _acónito_; mientras que el del _mercurio_, _nuez vómica_ y _stafisagria_, es el de mejorarse las neuralgias por el calor. Esto es cuanto podemos decir sin detallar mas las hemicráneas, los tics dolorosos, los dolores reumáticos, las odontalgias..... Consignarémos sin embargo, que aun cuando la compresion y constriccion alivien los dolores intestinales, esto no contraindica la _belladona_.
Este medicamento, en fin, se emplea útilmente en algunos casos de parálisis de la cara, y aun en la parálisis mas ó menos general producida por la hemorragia cerebral, cuando hay afonía, diminucion de las funciones sensoriales, pérdida de movimiento y de sentimiento, salivacion y disfagia. Es pues uno de los medicamentos curativos y preservativos de la apoplejía.
En las enfermedades no febriles, el insomnio, que es análogo al que produce la _belladona_, depende del orgasmo cerebral con calor en la cara y en la frente. El delirio, que está igualmente en relacion con los efectos de este medicamento, es alegre cuando es infebril, consistiendo mas bien en alucinaciones é ilusiones de los sentidos. Los casos mas crónicos ofrecen el enflaquecimiento, la sequedad de la piel, el color amarillento y espasmos internos con una fiebrecilla con exacerbaciones nocturnas. El eretismo domina la escena, y las neuralgias se agregan frecuentemente á los espasmos.
§ IV.--Efectos fisiológicos y terapéuticos sobre el sistema sanguíneo.
Siendo directa la accion de la _belladona_ sobre el encéfalo, naturalmente sus fiebres y sus flogosis tienen un carácter nervioso que se podria definir por un eretismo sanguíneo; y si bien su accion irradia de los centros á la periferia, puede suceder que el sistema capilar sea el teatro principal de la enfermedad. De aquí resulta que ni la palidez de la cara ó su turgencia, ni los espasmos, ó la resolucion de las fuerzas musculares, ni la impresionabilidad y las alucinaciones, ni la debilidad é insensibilidad, ni el furor ó la apatía, ni aun la misma contraccion de la pupila, ó su dilatacion, tomados aisladamente, pueden ser por sí mismos síntomas característicos de la _belladona_, sino en su órden de sucesion; la escitacion y los espasmos preceden siempre al abatimiento y la postracion. Pero está siempre indicada por la relajacion pasiva de los esfínteres y por las evacuaciones involuntarias, cuando estos síntomas han sido precedidos de escitaciones.
La fiebre de la _belladona_, en su período de agudeza y de incremento, ofrece casi la misma regularidad que la de _acónito_; pero tiene una tension mas duradera, debida á la escitacion cerebral que parece como que comprime todos los conductos, y que frecuentemente produce un abundante sudor en la frente. Mas tarde, los fenómenos nerviosos y la afeccion del cerebro la caracterizan eminentemente por el delirio activo, las constricciones dolorosas, en particular en la garganta, las rigideces, los espasmos aun tetánicos, la sensibilidad exagerada de los órganos de los sentidos, las alucinaciones, un pulso lleno y acelerado..... Mas tarde aun, la piel se pone fria, pálida, seca, arrugada, el pulso muy pequeño, el delirio pasivo, la pupila contraida, el calor interno es molesto, las evacuaciones, en fin, son involuntarias.
Las fiebres exantemáticas que afectan la cabeza requieren _belladona_. Este es el medio curativo de la escarlatina lisa y tambien un preservativo del sarampion, de la erisipela que se estiende en circunferencia con tumefaccion roja, lustrosa, y generalmente con rubicundeces lisas en la piel. La angina de la escarlatina es un indicante de la _belladona_ como el carácter del exantema; tambien juega en otras fiebres en las que la garganta se inflama, á menos que el _mercurio_ que la auxilia tantas veces, no deba administrársele primero. La observacion demuestra que todo exantema cuyos síntomas generales y febriles, no se alivien con la _belladona_, requiere otro medicamento.
Es indispensable en la agudeza de las fiebres mucosas y gástricas de las personas jóvenes y linfáticas, y siempre que las superficies mucosas esten flogoseadas con supresion de las secreciones, pulso desarrollado y exacerbacion de la fiebre al anochecer ó por la noche. Generalmente se unen síntomas congestivos en la cabeza. Las indicaciones de la _belladona_ en la fiebre tifoídea y en las fiebres nerviosas corresponden á un estado semejante. Cuando el sistema nervioso ganglionar está escitado por el profundo ataque de la inervacion visceral, este medicamento tiene una corta y momentánea indicacion, y se le debe sustituir por otro mas indicado.
Aun en este período de congestion aguda, se usa la _belladona_ en la meningitis y en muchas inflamaciones con ó sin fiebre. Si despues, los tejidos se alteran en su testura ó en su secrecion, y se forman derrames, falsas membranas, é induraciones, otros deben ser los medios que se elijan para combatir estas alteraciones.
Los síntomas que indican la _belladona_ en una fiebre intermitente, que no puede ser mas que cotidiana ó subcontinua, denotan que el cerebro y el corazon han tomado una participacion casi igual. El dolor de cabeza es atroz y dilatante; hay delirio, visiones terribles, á veces alucinaciones deliciosas, y esta accion exagerada del cerebro prolonga el estadio del calor; los estadios se suceden con cierta irregularidad; el sudor suele presentarse despues del frio, y el calor terminar la fiebre, que generalmente es entonces subintrante ó subcontinua. Para que semejantes fiebres requieran _belladona_ deben presentar el carácter de un dolor circunscrito á la cabeza, un punto neurálgico desarrollado paulatinamente en medio de los accesos indeterminados al principio, y cuyo punto neurálgico persiste en la remision ó la apirexia. La _belladona_ se adapta mas á personas sanguíneas, á los adultos y á los niños.
Los accesos se presentan hácia el anochecer. Está frecuentemente indicada en las caquexias palúdicas despues del abuso de la _quina_ y sus sales, de las sales de hierro y aun del _arsénico_ mismo.
La _belladona_ es un recurso poderoso en las fiebres reumáticas caracterizadas por el eretismo y la escitacion cerebral, con tumefacciones rojas, fijas, con dolor lancinante y que se agrava hácia la noche y por la presion. En estos casos el dolor suele calmarse, pero no la tumefaccion.
La importancia de la _belladona_ en el tratamiento de las hemorragias y de la apoplejía misma guarda un término medio entre el _acónito_ y _árnica_; sus síntomas armonizan con la turgencia de la cara y su tumefaccion de un rojo oscuro, con los espasmos y las alucinaciones del oido y de la vista; corresponde á los prodromos de la hemorragia cerebral y al estado de turgencia y de congestion que son consiguientes.
En toda hemorragia en la que este medicamento es un agente curativo, hay un elemento pletórico ó congestivo por lo menos. La plétora del corazon y el síncope por aflujo de sangre reclaman algunas veces _belladona_; las palpitaciones son vivas y causan una especie de emocion en el pecho, con pesadez de la cabeza. La dismenorrea espasmódica y las congestiones uterinas cesan á veces con este medicamento, si es que la _nuez vómica_, la _pulsatila_ ó la _ipecacuana_, y aun la _manzanilla_, no están mejor indicadas.
Los síntomas que espresan la accion de la _belladona_ sobre el cerebro son sus mejores indicantes, ya usada sola ó alternada con el _acónito_, en el delirio agudo, en la frenitis, y aun en el _delirium tremens_ y en la manía, ya esencial, ya unida al histerismo, al estado puerperal ó en el corea, con tal que á los fenómenos congestivos se agreguen algunos de los efectos particulares de la _belladona_, tales como contraccion de la pupila, fotofobia, ambliopia, chispas en el campo de la vision, alucinaciones alegres, sed ardiente, afonía, tialismo ó boca seca, hidrofobia, disfagia, temblores musculares.
Se ha usado la _belladona_ con buenos resultados en afecciones mentales de carácter asténico, y parece obrar mas directamente que otros medicamentos sobre el encéfalo en los desórdenes de las facultades mentales, modificando el orgasmo cerebral. La _belladona_, en fin (para no repetirlo en el párrafo siguiente), se la ha empleado infundadamente en nuestros dias con mas frecuencia que el _eléboro blanco_, en el delirio crónico y la demencia. Se ha reconocido entre sus síntomas, fenómenos morales que la recomiendan en el suicidio maniático, y en el mismo por escrúpulos con fenómenos histéricos, llantos involuntarios y olvido de las personas mas queridas.
Las inflamaciones propias de _belladona_ son profundas; ocupan el espesor de los órganos en los que hay punzadas y aun dolores, que tienen un carácter neurálgico. La _brionia_ afecta mas las superficies cutáneas, mucosas y serosas. El _mercurio_ se usa útilmente despues de _belladona_ en las flegmasías subagudas.
Estos dos medicamentos se alternan ventajosamente en el hidrocéfalo agudo y en todas las inflamaciones de las membranas serosas, despues de _acónito_ y antes de _brionia_. La _belladona_ se alterna igualmente con el _mercurio_, hasta en el período de las inflamaciones en que se altera la testura de los órganos y se efectúan derrames: este dato es aplicable á _belladona_ en el tratamiento de las inflamaciones de los órganos parenquimatosos, de las glándulas, de las membranas mucosas, del tejido celular, del periostio mismo; se auxilia ó se completa la accion de _belladona_ con los medicamentos convenientes al sitio, carácter y período de la inflamacion, porque esta solanácea solo conviene, por punto general, en el momento de la agudeza, en la violencia de la afeccion.
Debemos, sin embargo, consignar que en semejantes casos los síntomas mas notables por la gravedad, reclaman muchas veces el _arsénico_, como en la pericarditis, por ejemplo, cuando la ansiedad estremada, la sed ardiente, los dolores lancinantes y la dilatacion de las pupilas no ceden pronto á la accion de _acónito_ ó _belladona_, si es que están indicados. Cuando la metritis pasa á metro-peritonitis deben administrarse prontamente _brionia_, _mercurio_ ó _arsénico_, en vez de _belladona_, para combatir los síntomas de una violenta concentracion en el bajo vientre, con grave reaccion sobre el cerebro y corazon.
La _belladona_ y la _pulsatila_ se disputan la preeminencia en el tratamiento de la otitis aguda, pero la primera se adapta mejor á la otitis interna; en cualquiera otra flegmasía la pulsatila se dirige á un período menos agudo de la afeccion.
Lo mismo sucede en la angina respecto al uso de _belladona_ ó _mercurio_ despues de _acónito_; el _mercurio_ corresponde á un estado mas local y menos agudo. La agudeza de las flegmasías esternas é internas propias de _belladona_ carece de tendencia maligna y de fenómenos nerviosos graves, pudiendo elevarse hasta los síntomas siguientes: dolor vivo, tension, grande sensibilidad, síntomas generales nerviosos; cuando el tumor está situado al esterior, está caliente y la rubicundez no se circunscribe al mismo. Una de las flegmasías en la que mas ventajosamente juega la _belladona_ es la oftalmía con movimientos congestivos, dolores violentos, grande fotofobia, inyeccion rojo-oscura, aunque sea gonorréica, seca ó purulenta; el _mercurio_ viene despues, como en los casos ordinarios. La accion de la _belladona_ en la pupila debe decidir á emplearla con fundamento en la retinitis y en la iritis. Es notable que la dilatacion del íris en esta última afeccion se presente despues del alivio de los síntomas inflamatorios.
Hemos hablado, en general, de la eficacia de la _belladona_ en las flegmasías de las membranas mucosas, y ciertamente no hay una, aguda, en la que este medicamento no tenga su momento de oportunidad. Pero en estas, como en cualquiera otra flegmasía, el estado subagudo y aun crónico está caracterizado por momentos de agravacion que, aunque menos agudos sus síntomas, se acomodan muy bien á _belladona_ sola ó alternada con otros mas propios, para dar á los tejidos su tonicidad debilitada, como el _borax_, el _carbonato de amoníaco_, la _quina_ y el _azufre_. La vaginitis sin leucorrea, es decir, en su período crítico, es propia de _belladona_; pero la manifestacion del flujo la escluye, y requiere mas bien el _mercurio_.
La utilidad de la _belladona_ es, sin embargo, incontestable en las metrorragias, los loquios escesivos y las leucorreas inflamatorias, cuando se observa plétora, sensacion de presion de arriba abajo con un movimiento de dilatacion del útero, como si fuera á salirse.
La _belladona_, por último, es con el _acónito_, la _manzanilla_, y el _mercurio_ uno de los mas grandes antiflogísticos de la infancia, en la que las enfermedades presentan tantas veces la somnolencia, las convulsiones y la agravacion febril por la tarde y por la noche. No mencionarémos enfermedad alguna en particular, pero recordarémos para terminar este párrafo la estremada pobreza que en antiflogísticos ha estado hasta ahora esa terapéutica, en la que los tratados _ex-professo_ no dan como tales mas que el malvavisco y las bebidas acuosas, á pesar de que la ciencia proclama hace mucho tiempo, y en todas partes, medicamentos tan eficaces como estos, pero á dósis convenientes, segun el efecto que se desea.
§ V.--Efectos fisiológicos y terapéuticos en las afecciones del sistema linfático.
A propósito del uso de la _belladona_ en las enfermedades crónicas, y mas generalmente en las afecciones de los tejidos y en las alteraciones plásticas y humorales, es necesario tener presente que toda escitacion prolongada conduce á la astenia y á cierta discrasia: la _belladona_, que en su accion sobre las esferas nerviosa y sanguínea produce fenómenos de escitacion que se elevan hasta la opresion de las fuerzas, tiende igualmente por la continuidad de su accion á un estado discrásico que conserva el carácter de su accion y de las diversas modificaciones de los tejidos.
Así, pues, aun cuando no se trata ahora de la agudeza y del orgasmo, ó de si estos estados solo son accidentales en las enfermedades crónicas, no por eso carece de eficacia la _belladona_ en estas afecciones, ni deja de estar indicada por su estado diatésico. En nuestro concepto, la accion de la _belladona_ sobre el sistema linfático y sobre la plasticidad consiste en la influencia que este medicamento ejerce en la inervacion cérebro-espinal y en la circulacion, ataque é influencia que los hechos clínicos comprueban.
La escrófula necesita siempre de la _belladona_ en distintas épocas de su duracion y en sus diversas formas. Al principio de esta, cuando se observa epistaxis, hinchazon de la nariz ó de los labios, eritemas, erisipelas habituales, anginas repetidas, oftalmías frecuentes, inflamaciones de vientre, linfatismo con plétoras parciales, ó bien enflaquecimiento continuo en medio de estos síntomas, haya ó no adenitis, la _belladona_ puede emplearse sin perjuicio del _mercurio_, del _azufre_, del _carbonato de cal_, especialmente en los niños y los jóvenes. Un estado un poco mas crónico, con mas flacidez en la piel, el aspecto mas enfermizo y con menos fenómenos congestivos, y menos recrudescencias flegmásicas, constituyen las indicaciones mas claras del _aceite de hígado de bacalao_.
Los infartos de los gánglios del cuello y de otras partes, ciertas hepatitis crónicas, el infarto linfático del útero y de su cuello, y la induracion de las glándulas, no pueden menos de requerir _belladona_, si hay eretismo, sequedad de la piel ó simplemente aumento de calor por la noche y la tarde, y agravacion á veces de los fenómenos inflamatorios locales.
La _belladona_ tiene propiedades recomendables para tratar las úlceras corrosivas, el _lupus vorax_ y las afecciones ulcerosas que suceden á las induraciones linfáticas, aun en el cuello del útero, lo cual ha hecho que se la recomiende en el cáncer de la matriz. En todos estos casos los bordes están endurecidos, sensibles y rubicundos, y la rubicundez se estiende y desaparece gradualmente. El _arsénico_, el _mercurio_, el _oro_ y el _azufre_..... son los auxiliares mas frecuentes. Las periostitis y las inflamaciones de los huesos exigen la _belladona_ entre otros medios curativos; y los mejores auxiliares de esta son: el _mercurio_, la _plata_, la _asafétida_, el _carbonato de cal_....; lo mismo sucede en el tratamiento de las luxaciones espontáneas del fémur, y en los tumores blancos articulares. En todas estas lesiones no procedemos, como lo han hecho algunos terapeutistas, atribuyendo á la _belladona_ una accion curativa especial y directa; solo vemos en ella un medio de destruir el orgasmo linfático, de disipar el eretismo, de modificar la induracion y la lesion, hasta tal punto, que la reduccion se simplifique, facilitando despues la curacion con medicamentos mas especiales.
La oftalmía escrofulosa no se cura sin _belladona_; la angioleucitis y la leucoflegmasía, así como tambien algunos derrames pleuríticos con orgasmo local, y varios accidentes ó formas de la clorosis, de la ascitis, y de los edemas renitentes, se modifican ventajosamente con este medicamento.
Corresponde _belladona_ á todas las variedades del pénfigo de los niños, en su principio, pero sin olvidar que merecerá la preferencia la _dulcamara_, si las vesículas son simples, sin irritacion en la piel; que lo será el _zumaque_, si las vesículas están rodeadas de una auréola rosácea, y el _azufre_, ó el _mezereum_, cuando dejan una escoriacion con costra. Está tambien indicada la _belladona_, aunque solo como auxiliar, en la pitiriasis con rubicundez, y en ciertas erupciones liquenóides, papulosas, eritematosas.
El lector, en fin, distinguirá fácilmente los casos de salivacion espontánea ó mercurial en los que conviene _belladona_, y suplirá con la ayuda de todos los caractéres de la accion de este medicamento las indicaciones que omitimos y ni aun designamos. No queremos sin embargo dejar de mencionar la utilidad de la _belladona_ en la hidrofobia, cuyos síntomas se ajustan tan exactamente á sus efectos fisiológicos; hablamos, es verdad, bajo la fé de otros, pero tambien lo es que consta de testimonios muy respetables. El _beleño_, el _estramonio_ y la _cantárida_ participan igualmente, al parecer, de esta propiedad. Se ha empleado la _belladona_ como preservativa de la rabia, y nosotros creemos tener hechos que lo prueban.
Há ya mucho tiempo que la primera de estas propiedades está reconocida; la segunda se deduce tan naturalmente, que es de admirar no se la haya utilizado fuera de la escuela hahnemanniana. ¿No ha indicado ya la esperiencia como medios preservativos del cólera, de la escarlatina y de ciertas fiebres, á los medicamentos que las curan? Fácil es, pues, presentir las numerosas conquistas que aun restan.
=Dósis.=--En general, las afecciones febriles y flegmásicas soportan mejor las primeras atenuaciones que las afecciones nerviosas; las neuralgias, sin embargo, son las que al parecer exigen el uso de una ó dos gotas, por ejemplo, de la primera atenuacion, ó varias de la misma tintura en agua. Ultimamente, cuanto mayor sea la irritabilidad, mas débil debe ser la dósis, y aun pasar de la trigésima atenuacion, lo mismo en las fiebres que en las neuralgias. Las enfermedades crónicas están en el mismo caso, cuando consisten principalmente en lesiones funcionales; y en muchas ocasiones, como en la de los espasmos de los esfínteres, es conveniente aumentar la dósis y recurrir aun á la tintura misma, pudiéndose emplear hasta veinte gotas en veinticuatro horas, usar tambien pomadas compuestas con _belladona_ ó unturas con el estracto de la misma, _loco dolenti_, pudiéndose obrar del mismo modo en algunos infartos linfáticos. Si se alterna con la _belladona_ algun otro medicamento como el _mercurio_, es necesario elevar proporcionalmente las dósis de este, sin necesitarse casi nunca mas que las trituraciones dadas al interior. Pocos medicamentos hay en los que sea mas necesario variar la potencia de las dósis en los diversos casos morbosos, que en la _belladona_, unas veces segun la naturaleza de la enfermedad, otras segun la impresionabilidad del enfermo, ó en fin, por la analogía mas ó menos perfecta entre la enfermedad y el medicamento.
BISMUTHUM NITRICUM (BISMUTO).
§ I.--Historia.
El _subnitrato de bismuto_ de que nos vamos á ocupar no se le empleó en su principio mas que al esterior y en calidad de cosmético. Su uso interno como medicamento corresponde al fin del siglo pasado, en cuya época fué recomendado por Odier y casi inmediatamente olvidado. El lugar que los terapéuticos modernos le han dado en la materia médica, no es ciertamente usurpado, pero sí muy indeterminado. ¡Qué mas! Un profesor ha hecho de él un tónico astringente, y sin embargo se ha usado en fiebres intermitentes, en el tialismo, en los vómitos rebeldes y hasta en el cólera; pero mas particularmente en afecciones gástricas y diarreas crónicas. En nuestros días se le ha empleado felizmente en neuralgias agravadas por la aplicacion del agua fria. El papel que le hace jugar el profesor de Pádua con el título de hipostenizante gástrico, no arroja luz alguna sobre sus propiedades reales.
§ II.--Efectos fisiológico y terapéuticos.