Tratado metódico y práctico de Materia Médica y de Terapéutica, tomo primero

Part 18

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La vacilacion de la cabeza pertenece mas bien al _hidroclorato_: esta sal no produce erupcion en la cara, pero sí infartos gangliónicos en el cuello; tiene aun el _hidroclorato_ entre sus síntomas, la leucorrea amarilla (efecto tambien del _sulfuro_), el desarrollo de granos en los grandes labios antes de las reglas, la tos mucosa y con esputos amarillos: estos esputos pertenecen tambien al _sulfuro_, así como las sofocaciones por la mañana.

Al _sulfuro_ pertenecen: la alopecia, el coriza seco, la palidez de la lengua y de las encías, la sensacion de una bola que rueda en el vientre y el estreñimiento, síntoma opuesto al de las otras dos preparaciones. Le pertenecen tambien: la incontinencia de orina y la ronquera: esta es rara en el _hidroclorato_, y no la tiene el _oro metálico_; este y el _sulfuro_ poseen el dolor de las parótidas y una especie de tortícolis. La tumefaccion de los pechos con sensibilidad al tacto, escoriaciones en el pezon seguidas de punzadas, son particulares del _sulfuro_, así como una viva escitacion, pero rápida é impotente, de los órganos genitales. El infarto del testículo pertenece mas al _hidroclorato_ y al _sulfuro_ que al _oro metálico_. El _sulfuro_, en fin, parece tener una accion sobre la médula espinal, y especialmente sobre su parte inferior, de donde proceden la vacilacion de las piernas, la incertidumbre de los movimientos y el adormecimiento de los piés.

=Dósis.=--Las trituraciones del _oro metálico_ son muy útiles en la mayor parte de los casos de diátesis que son de su dominio. Las dósis menores son mas necesarias en todas las demás circunstancias; como, por ejemplo, una gota de la sesta ó duodécima atenuacion en agua, ó algunos glóbulos de estas diluciones y aun de la trigésima.

Bastan generalmente estas débiles dósis para las sales de _oro_; algunas veces se debe recurrir á dósis mas elevadas, tales como 5 centígramos de la sustancia para 500 gramos de agua destilada, administrando una sola cucharada todas las tardes. Hay conveniencia en emplear al esterior una solucion de la sal de _oro_ administrado al interior, tal como 7 ú 8 decígramos de la segunda ó tercera atenuacion en 120 gramos de agua pura, para lavar las úlceras, empapar compresas y tenerlas húmedas y siempre aplicadas á los tumores..... Se puede obtener una pomada aurífera útil en ciertas adenitis, mezclando un gramo de cada una de las tres trituraciones de _oro_, ó 5 centígramos de una de sus sales, con 30 ó 60 gramos de manteca ú otro vehículo conveniente.

BARYTA (BARITA).

§ I.--Historia.

Se emplea indistintamente el _subcarbonato_ ó el _hidroclorato de barita_. Muchas veces esta última sal es mas activa y posee quizá una accion mas pronunciada sobre la piel; tambien debe ser preferida en el tratamiento de las afecciones cutáneas que le son propias; entra en fin en la composicion de varios remedios secretos contra los dartros.

Las sales de _barita_ introducidas en nuestros dias en la materia médica, se han abandonado casi inmediatamente. Se las preconizaba en las afecciones escrofulosas, pero el _yodo_ es al parecer el que las ha reemplazado. Esto no obstante, la _barita_ debe conservar su lugar en la materia médica entre el _yodo_ y el _manganeso_.

§ II.--Efectos fisiológicos.

Las sales de _barita_ referidas obran particularmente sobre el sistema linfático en general, desde los gánglios hasta la piel. Es uno de los medicamentos que merecen el nombre de alterantes; modifica la grasa de los humores en el sentido del linfatismo y de la produccion de materiales nutritivos menos animalizados.

Todo indica en este medicamento que su esfera de accion no se limita á estados discrásicos, al empobrecimiento de la sangre y á la exageracion del sistema linfático. Entre sus síntomas nerviosos, los dolores son profundos; consisten en tirones acompañados de calosfríos, de sacudidas, de malestar, y seguidos de temblores y debilidades paralíticas, que algunas veces vienen precedidas de sobreescitacion de los sentidos. Este medicamento difiere del _causticum_, por las hinchazones serosas y por sus tumefacciones blandas. El reposo agrava y el movimiento alivia los dolores, así como los demás fenómenos nerviosos de la barita; es necesario agregar, que el lado izquierdo, que es el menos ejercitado, es el mas afectado, lo cual constituye un indicio mas de la naturaleza asténica de sus síntomas.

Esta es la conclusion, que por otra parte debe deducirse de las infiltraciones que siguen al marasmo, de la necesidad de estar sentado ó echado, de la pesadez en todo el cuerpo, de la debilidad intelectual y física, de la sensacion de frio, y de la facilidad á resfriarse.

La fiebre de la barita consiste totalmente en frio; la horripilacion se apodera del enfermo, y recorre todo el cuerpo; molesta mas á la cabeza y el epigastrio, y solo es interrumpida por un calor ligero y pasajero; el sudor se presenta por la noche. Durante esta se presentan ciertos movimientos congestivos ó de efervescencia sanguínea y palpitaciones de corazon con ansiedad; el sueño es agitado.

Lo que aun puede caracterizar á la _barita_, es una sensacion en el corazon como si estuviera escoriado, la imposibilidad de echarse sobre el lado izquierdo, las palpitaciones violentas, la somnolencia por el dia, la grande impresionabilidad al frio; la debilidad de los sentidos de la vista y del oido, con chispas ó puntos volantes delante de los ojos, y la exaltacion del olfato; las pulsaciones en el oido, sobre todo por la noche; la debilidad de los órganos genitales y del apetito sexual; la odontalgia nocturna, y tumefaccion de las encías antes de la menstruacion; las escoriaciones en la lengua y sequedad de la boca, las punzadas y tumefacciones de la laringe y de las amígdalas, la sensacion de un tapon en la garganta; el gusto ágrio, la anorexia ó pronta saciedad, un dolor de escoriacion en el estómago y ano, así como tambien en el escroto; la voz profunda ó la ronquera; la rigidez de la columna vertebral, varios dolores reumáticos que afectan con preferencia los tejidos blancos, los huesos, los vasos y gánglios linfáticos, las sensaciones de picaduras, de quemazon y de escoriacion en la piel; la rebeldía, en fin, á desaparecer las lesiones cutáneas.

Las afecciones de los tejidos radican sobre los vasos y gánglios linfáticos, principalmente en el cuello; hay erupciones húmedas en la cabeza detrás de las orejas, en el periné, con inflamacion crónica de los párpados y de la conjuntiva, y sudores fétidos en los piés.

§ III.--Efectos terapéuticos.

Los efectos terapéuticos emanan de los cuadros sintomáticos que preceden. Se emplea pues con eficacia este medicamento:

1.º En ciertos casos de debilitacion grave, ya de la inervacion, ya de la nutricion, y mas particularmente en la parálisis de la lengua y en la debilidad senil. Un práctico aleman le ha considerado como la panacea de los viejos. Se ha usado en catarros sofocantes, en los accidentes por debilidad del pulmon, en afecciones paralíticas consecutivas á la apoplejía, en fluxiones asténicas, y por lo mismo, en ciertas congestiones cerebrales metastásicas de los viejos.

2.º En los sudores fétidos de los piés en personas escrofulosas, y en la alopecia que sobreviene despues de las fiebres graves: usado al esterior, en pomada, es un buen auxiliar del mismo administrado al interior.

3.º En algunos dolores reumáticos, aun en el tic doloroso de la cara, en el lumbago con rigidez muscular, en personas cacoquímicas. El _subcarbonato de potasa_, el _grafito_, el _yodo_, etc..., tienen propiedades análogas. Las relaciones de la barita con el lado izquierdo del cuerpo le hacen mas apto á combatir las afecciones de esta parte, especialmente cuando dominan los calosfríos y el sudor, y que el movimiento y el frio agravan las indisposiciones.

4.º La _barita_ obra tambien sobre la garganta, y la clínica ha sancionado este hecho. Se la ha observado mas eficaz en las amigdalitis subagudas y los infartos crónicos que persisten despues; se opone á la reproduccion de las que proceden por el menor enfriamiento; antes ó despues de este medicamento se puede dar el _grafito_ y el _bromo_; se ha empleado tambien la _barita_ con resultado en anginas graves con infarto considerable de las parótidas, de las amígdalas, de los gánglios submaxilares, en la escarlatina con sequedad en la garganta y dolor lancinante al tragar: en este caso el _sulfuro de cal_ es el mejor auxiliar; pero si la angina llegase hasta el punto de alterar los tejidos y aun gangrenarlos, la _cantárida_ y el _arsénico_ son los preferibles.

5.º La última série de afecciones propias de la _barita_ están comprendidas en los infartos escrofulosos del cuello, en erupciones de la cabeza, oftalmía escrofulosa con sensacion de quemadura, de presion, con vesículas en la conjuntiva y secrecion sebácea en los párpados; infarto de las glándulas del mesenterio, acompañado de infiltracion general, deposiciones blandas sin diarrea, acidez de los jugos gástricos; los niños son tímidos y perezosos; hay sensibilidad en el abdómen. A pesar de la accion de la _barita_ en la tabes mesentérica, es preferible el _azufre_, el _carbonato de cal_, la _belladona_, el _sulfuro de cal_, el _sílice_ y aun el _arsénico_; pero en todos los casos tiene la _barita_ un momento oportuno en el tratamiento antiescrofuloso; acaba de desinfartar los gánglios, corrige el desarreglo de vientre que subsiste despues del _carbonato de cal_, disipa las induraciones que ha dejado la inflamacion, y aun los tumores de carácter escrofuloso que se presentan espontáneamente.

En los casos rebeldes ó mas graves, se prefiere el _hidroclorato_ ó el _acetato_ al subcarbonato de _barita_. Por otra parte, aun cuando este último tenga aplicaciones mas frecuentes en las afecciones cutáneas, es preciso establecer la distincion que le separa del _hidroclorato_ en sus efectos terapéuticos; el _subcarbonato_ corresponde mejor á los dartros húmedos y exudantes, y el segundo á los secos, que se presentan en las caquexias como síntoma de la falta de materiales nutritivos necesarios á la reparacion y conservacion del tejido cutáneo.

En fin, no creemos inútil volver á indicar que los niños, los viejos y los escrofulosos son los que presentan indicaciones mas frecuentes de este medicamento, cuya accion espresa una pobreza real del sistema sanguíneo y de la hematosis.

Terminarémos emitiendo una opinion que nos ha sugerido este estudio, y que se apoya tambien en hechos particulares de nuestra práctica: se refiere al uso de la _barita_, y particularmente el _hidroclorato_, en el tratamiento de las fiebres mucosas de curso lento y en la diátesis verminosa, en la que los jugos gástricos están alterados y dejan á la circulacion materiales imperfectos; la hemos administrado con gran resultado en ciertas dispepsias gastrálgicas, con dolores de escoriacion en el epigastrio, en personas que habian abusado de tisanas y agua templada, en algunas diarreas mucosas con tenesmo, en corizas, en irritaciones de la mucosa bucal y en ciertas fiebrecillas y sudores nocturnos, afecciones todas que persisten tenazmente á consecuencia de fiebres mucosas.

=Dósis.=--La insuficiencia de las dósis, así como su cantidad exagerada, han tenido mucha parte en los reveses atribuidos á la _barita_ y del olvido en que ha caido. Este medicamento nos parece que es del número de aquellos que precisa dársele en general á dósis medias; es decir, á la primera, segunda ó tercera trituracion, en cantidad de uno ó dos gramos divididos en varias dósis para el dia.

BELLADONNA, ATROPA BELLADONNA (BELLADONA).

§ I.--Historia.

Planta de la familia de las solanáceas, de _Jussieu_, y de la pentandria monoginia, de _Linneo_. Al principio de este siglo la _belladona_ estaba casi olvidada, á pesar de la importancia que se la habia dado en la terapéutica. Su poderosa accion fué el motivo que desvió á los médicos de usarla, por no ocurrírseles el atenuar sus dósis. Se limitaba su uso á enfermedades graves y rebeldes, «á aquellas, dice Ratier[34], que exigian recursos farmacológicos usuales.» Sin embargo, algunos médicos ingleses y alemanes, Himly, Greding, Holbrook, Will, Blacket, Herber, Munch, Hufeland, y los franceses Ibrélisle, Andrey, Giraudy, Sage, Pauquy, Méglin, Lisfranc, Chaussier, Cruveilhier, publicaron cada uno multitud de observaciones interesantes sobre las diversas propiedades de esta maravillosa solanácea[35], cuando el R. P. Debreyne se esforzó en reunir todos estos trabajos, resumiéndolos de una manera tan ambigua como incompleta, en su monografía sobre la _belladona_[36].

Muchas escuelas solo han considerado á la _belladona_ como un hipostenizante vascular. Uno de nuestros terapéuticos modernos esplica su virtud preservativa de la escarlatina por el narcotismo. Merat y Delens[37] solo han mencionado una de las menos interesantes observaciones de Hahnemann sobre sus propiedades; nosotros queremos ser justos y verídicos atribuyendo á este último el movimiento que llamó la atencion de todos sobre este poderoso agente terapéutico.

La profilaxis, la preservacion de enfermedades por débiles dósis de medicamento, es una conquista reciente de la ciencia, y la posteridad reconocerá á Hahnemann por su autor, no solo por sus observaciones sobre la profilaxis de la escarlatina[38], sino por los principios que sentó, y por la práctica de los inspirados en la de Hahnemann. La profilaxis, en efecto, no se limita á la escarlatina; comprende enfermedades hereditarias, un buen número de agudas, y hasta el cólera. Esto es lo que multitud de hechos permiten hoy confirmar, y lo que armoniza perfectamente con los datos que resultan de las modificaciones fisiológicas y terapéuticas del organismo por la influencia de agentes morbosos ó medicinales. Es posible modificar la vitalidad y sus condiciones fisiológicas en un sentido que hace imposible el desarrollo de una enfermedad, es decir, la modificacion patológica del organismo. Ya recogerémos sobre esto materiales para utilizarlos algun dia si Dios quiere.

§ II.--Generalidades.

Los síntomas recogidos en los casos de intoxicacion y en las esperiencias sobre el hombre sano, están perfectamente acordes para asignar á la _belladona_ una accion electiva sobre el encéfalo, y por consiguiente sobre los sistemas sanguíneo y linfático, como lo prueban por otra parte los hechos clínicos. La _belladona_ tiene una grande analogía de accion con el _acónito_, si bien la primera obra directamente sobre el sistema nervioso, é indirectamente sobre el sanguíneo; su accion es igualmente espansiva de dentro afuera. Mas, como ya dejamos dicho, y el lector lo confirmará frecuentemente por sí mismo, toda accion espansiva supone otra de concentracion equivalente en el medicamento que la provoca, pero en cierta época de la duracion de su accion y en cierto grado de su intensidad. Los dos puntos estremos de esta accion, sus dos polos, son los centros nerviosos y sus irradiaciones á las superficies interna y esterna; de aquí nace la influencia directa de la _belladona_, ya sobre los centros nerviosos y sanguíneos, ya sobre la piel y las mucosas, hasta el punto que se ha podido muy bien decir, que uno de los efectos fundamentales de este medicamento era un éstasis sanguíneo en la red capilar. Bajo todos los puntos de vista, su esfera de accion es inmensa.

Por su accion espansiva y por su electividad sobre el encéfalo, la _belladona_ se adapta con preferencia á la infancia, á las constituciones linfáticas, á los jóvenes y personas en las que la piel goza aun de grande permeabilidad, y el sistema circulatorio de grande energía. Tambien las constituciones secas y nerviosas, en las que las membranas mucosas tienen, á espensas de la superficie cutánea, mayor suma de actividad y de hiperemia, son igualmente del dominio de la _belladona_. Esta se adapta tanto mas á una enfermedad dada, cuanto mas manifiesta es la afeccion encefálica, punto de partida de la dolencia, su carácter es mas congestivo, y la persona enferma tiene un cerebro física y psíquicamente mas desarrollado.

La _belladona_ es uno de los medicamentos, en el que es mas difícil determinar sus dósis. Es verdad que el principio general que indica que las mas bajas sean para las enfermedades agudas, es aplicable á la _belladona_; pero tambien lo es, que ningun medicamento tiene tanta necesidad como este de las variadas dósis de toda la escala posológica. Se la ha visto despertar afecciones simpáticas latentes, suscitar neuralgias, provocar congestiones, y desarrollar rubicundeces en la piel; y esta consideracion la ha valido, en concepto de algunos médicos, el que se la deba contar entre los medicamentos aptos para combatir las enfermedades crónicas y los herpes aun bajo sus formas mas degeneradas. Bien se puede decir que su accion sobre la piel es mas aguda que crónica, y que corresponde á los exantemas escrofulosos y á las lesiones de tejido con hiperemia. El _carbonato de cal_ es el medicamento mas análogo á _belladona_ en estas especies de afecciones; el _grafito_ y la _staphisagria_ lo son mas en su accion crónica.

Creemos conveniente omitir la multitud de puntos de contacto y analogía entre la _belladona_ y otros medicamentos, por no ser difusos; pero sí indicarémos, que, alternada con algunos otros, como el _acónito_ ó el _mercurio_ por ejemplo, es útil todos los dias y produce resultados incontestables. El vino y el café son los antídotos generales de la _belladona_; pero es necesario, en fin, combatir sus síntomas especiales con sustancias de efectos análogos.

Desde la primera impresion del medicamento en la economía, hasta lo mas completo é intenso de su accion, se observan, como en todos los policrestos, estados tan distintos, que permiten dividir los efectos en períodos, prodrómico, agudo, sobreagudo, crónico, y formar grupos que representan diversas afecciones morbosas; pero en este medicamento hemos preferido variar la manera de estudiarle y adoptar otro género de esposicion. Primeramente, sin embargo, vamos á dar una idea general de los efectos de la _belladona_, enumerando los de su principio activo, la _atropina_: dilatacion é inmovilidad de la pupila, alteracion de la vision, somnolencia y ofuscacion de las ideas, alucinaciones de la vision, anestesia, sequedad de la boca y de la garganta, pérdida del apetito, palabra difícil, delirio, disfagia, rubicundez de la piel, pesadez y temblor paralítico. Estos síntomas en conjunto pertenecen al sistema cérebro-espinal; al cerebro primero, y despues á la parte que este preside en el sentido de la vista, en el pensamiento y la locucion; á la médula espinal, en la parte que esta tiene en las fibras radiadas del íris, en los constrictores de la faringe y los esfínteres, y en fin, sobre los músculos de relacion.

Por medio de la médula espinal, obra poderosamente la _belladona_ en el corazon y los capilares, siendo por lo mismo uno de los principales medicamentos piréticos; y la plenitud, tension de la arteria, prontitud y vivacidad de las pulsaciones, constituyen uno de los caractéres esenciales de su indicacion en las fiebres, aun cuando la postracion se haya estendido al sistema muscular. El pulso miserable y filiforme no impide que la _belladona_ juegue en el último período de las fiebres y de las afecciones graves; pero es preciso en estos casos que haya toda la semejanza posible entre sus efectos sobre el sistema nervioso y la piel. Hé aquí pues los datos prácticos esenciales.

§ III.--Efectos fisiológicos y terapéuticos sobre el sistema nervioso.

A grandes dósis, la _belladona_ escita los sistemas nervioso y sanguíneo; y á mayores aun, debilita primero y paraliza despues los movimientos orgánicos, por lo cual la escuela italiana la ha atribuido una accion hipostenizante. Pero en estos efectos estremos, en esta accion tóxica de la belladona, solo se puede observar la menor parte de su valor terapéutico revelado por las débiles dósis. Con estas, que podriamos llamar especiales, este medicamento desenvuelve un gran número de modificaciones de la sensibilidad y de la contractilidad, modificaciones que constituyen á la _belladona_ en un agente terapéutico precioso y especial.

Se observan dolores variados: unas veces consisten en una exaltacion de la sensibilidad que hace insoportable la menor presion; otras son neuralgias de formas diversas que espresan toda especie de dolores, desde los mas agudos hasta el adormecimiento.

Los dolores de la _belladona_ están acompañados ordinariamente de un elemento espasmódico; de contracciones, estremecimientos, sacudidas, pinchazos; se agravan hácia el fin del dia y por la noche; el contacto y el movimiento les agravan tambien por lo que tienen de congestivo.

Sus calambres, sus espasmos, sus convulsiones, no afectan mas que los órganos de la vida de relacion, las fibras musculares que obedecen al encéfalo. Ni el corazon, ni las paredes de los intestinos sufren directamente su accion, porque su punto de partida y de eleccion está en el cerebro y no en el sistema nervioso ganglionar, en lo cual difiere del _carbonato de cal_, del _arsénico_ é _ipecacuana_, que obran sobre el último, y de la misma _nuez vómica_, que se refiere á la médula oblongada.

Los fenómenos nerviosos de la _belladona_ son indirectos ó directos, segun que se presentan en la periferia, ó que se limitan á los centros. Se dividen en dos órdenes: 1.º síntomas nerviosos activos que dependen de una afeccion primitiva esencial del cerebro ó de los nervios; 2.º síntomas nerviosos que dependen de una alteracion de los órganos ó de su estímulo, y que son pasivos ó secundarios, como hemos indicado para el _acónito_.

Los fenómenos nerviosos atáxicos de las fiebres graves, con los que las virtudes de la _belladona_ tienen relacion terapéutica, son de este número. Consignamos por tanto, que los síntomas atáxicos en cuestion no dependen realmente de la escitacion sanguínea y del delirio activo, sino del último grado de la congestion cerebral, y que, en fin, la ataxia propiamente dicha no es tan propia de la _belladona_ como de otros medicamentos, pues sus fenómenos mas graves están siempre acompañados de congestion y se observa en ellos el predominio de la accion del cerebro sobre la de la médula espinal y los nervios de la vida orgánica. Una de las diferencias notables entre el _acónito_ y la _belladona_, recomendada infundadamente en los síntomas prodrómicos de las fiebres, consiste en que el _acónito_ por su impresion inicial mas fija sobre el sistema nervioso ganglionar, es mas apto para combatir los prodromos que la _belladona_, cuya accion sobre el encéfalo es mas directa: bajo este punto de vista, la _ipecacuana_ y el _arsénico_ son igualmente preferibles.

Opinamos con Mr. Trousseau[39] que no se debe establecer distincion entre las dósis fuertes de _belladona_ administradas en la pasion ilíaca, la hernia estrangulada, el tétanos y las afecciones de este género, y las dósis muy débiles que se dan en estas mismas afecciones y en las incontinencias de orina, ciertas dismenorreas y algunos espasmos localizados; en el primer caso, se procura la relajacion de la fibra, no por el adormecimiento nervioso y la hipostenia, sino por la accion especial del medicamento como en el segundo caso.

A dósis débiles, y sin desarrollar síntomas accesorios, la _belladona_ provoca y sostiene la dilatacion del orificio uterino, cuando este no se dilata suficientemente con los verdaderos dolores de parto; lo mismo sucede en algunos casos de dismenorrea con eretismo congestivo del útero, y en la incontinencia nocturna de los niños debida á la contraccion activa del esfínter de la vejiga. Esta incontinencia cede mejor que la de los viejos debida á una causa opuesta y que requiere la _nuez vómica_. Por otra parte, cuando el elemento nervioso predomina en una afeccion espasmódica cualquiera, son preferibles á _belladona_, el _beleño_, la _manzanilla_, la _ignacia_.