Tratado metódico y práctico de Materia Médica y de Terapéutica, tomo primero
Part 14
En toda la esfera de accion del _arsénico_, se observan las mas notables alteraciones, desde la simple dispepsia hasta el cólera epidémico; desde la simple fiebre intermitente hasta la tifoídea y atáxica; desde la vesícula efémera hasta la petequia pútrida ó la úlcera fagedénica; desde el simple espasmo, hasta la epilepsia ó el asma mas violento; puede empezar por el eritema y concluir por la gangrena; se inicia por una neuralgia y suele elevarse hasta el aniquilamiento de las fuerzas; el sistema nervioso ganglionar juega en todos estos trastornos, lo anima todo, es la atmósfera vital de todos los tejidos y aun del mismo cerebro que está bajo su dependencia, así como las vísceras que pertenecen á la vida orgánica y elaboran los materiales. Todas estas afecciones, todos estos estados patológicos, se producen y desarrollan, ya por la accion débil ó inicial del _arsénico_, ya por una accion fija, mas profunda, rápida ó lenta, completa en fin, acciones especiales todas, que pueden referirse, si se quiere, á una sola, alterante: esta es la venosidad, es decir, la influencia directa de este medicamento sobre la sangre venosa.
La sangre, por una parte, se regenera incesantemente por el quilo vertido en sus vasos, y por la respiracion; por otra, suministra el alimento del cuerpo dejando en la trama de los órganos los materiales apropiados á cada uno de ellos, y abandonando los gastados ya y, por lo mismo, inútiles ó perjudiciales. Este trabajo de apropiacion, de asimilacion, de descomposicion y de eliminacion, se verifica por dos corrientes opuestas al través de todo el organismo y está dirigido por los nervios ganglionares. De esta manera se comprende el cómo, segun el grado ó la especialidad de accion de los nervios ganglionares, la sangre admita mas sustancias constitutivas, y sustancias mas ó menos elaboradas. De aquí resulta una modificacion de sus cualidades físicas y vitales capaces de influir en la nutricion general y la inervacion; por lo mismo el régimen tiende á producir modificaciones notables en un sentido, ó en otro, segun los elementos de que se compone y su cantidad; y hé aquí por qué el régimen debe ocupar un lugar en el tratamiento de todas las enfermedades, y en particular de las enfermedades discrásicas, y el por qué los medicamentos á su vez tienden á operar modificaciones de este género, por su accion sobre los nervios ganglionares.
El carácter del _arsénico_ es el de modificar mas particularmente el sistema de la vena porta. Los vasos se ingurgitan y dan lugar á todos los síntomas que espresan la plenitud, con la índole especial de la accion del _arsénico_, tales como dolores quemantes, ansiedad, etc.
Como alterante, y á consecuencia de su accion sobre el sistema venoso, el _arsénico_ obra sobre los sistemas exhalante y absorbente, determinando la diátesis serosa de la que es un modificador muy eficaz, y por consiguiente goza de grande influencia sobre la plasticidad. Los autores que han pretendido esplicar esta influencia por su accion directa y tóxica, no han observado que era precisamente uno de los efectos mas lentos y crónicos del arsénico.
Es preciso no olvidar, que el _arsénico_, como todos los medicamentos de una esfera de accion muy estensa, obra de dentro afuera en sus relaciones con el sistema sanguíneo, pero que lo realiza de una manera irregular é inconstante. Su accion sobre la vida vegetativa es, por el contrario, mas concentrada, porque su tendencia final es oprimir y desorganizar.
El _eléboro blanco_ parece seguir en su accion el mismo camino que el _arsénico_, pero se limita mas al aparato gástrico; y si bien su accion es menos estensa, en cambio se concentra más, y, por otra parte, si su accion es menos intensa, ataca del mismo modo las fuerzas radicales, con escepcion de la putridez y desorganizacion de los tejidos.
El eretismo, la irregularidad y la ataxia de la _manzanilla_ y su misma versatilidad, corresponden perfectamente á los efectos perniciosos del _arsénico_ en su forma benigna. El _arsénico_ posee en alto grado la mayor parte de los síntomas de los medicamentos secundarios y aun de otros mas importantes. La semejanza de sus efectos con los de la _nuez vómica_ deja entrever la diversidad de su orígen y la alteracion especial de la médula espinal en este último medicamento. La _ipecacuana_, análoga á _arsénico_ muchas veces, se distingue, entre otras cosas, en que los espasmos congestivos y tónicos del segundo son debidos á la intermitencia del influjo nervioso y aun á su aniquilamiento. El _arsénico_ y el _centeno cornezuelo_ tienen muchos puntos de contacto, pero se observa en el último una influencia especial sobre las estremidades vasculares á las que parece limitar su esfera de accion.
El _arsénico_ obra de distinta manera que _árnica_ en los vasos capilares: el primero paraliza la irritabilidad por el foco mismo de su accion, que es el sistema nervioso ganglionar, mientras que el segundo tiene por centro el cerebro. Por esta razon, la accion espansiva de _arsénico_ converge bien pronto hácia los centros á los que oprime tanto más, cuanto mas viva es su espansion, mientras que _árnica_ provoca una reaccion tanto mas pronunciada, cuanto mas profunda ha sido la concentracion. La comparacion que han establecido algunos autores entre el _arsénico_ y la _manzanilla_ no carece de fundamento; pero la accion del primero es maligna y profunda, y representa todo lo que hay de mas violento, como el dolor, la inflamacion, la lesion de los tejidos. La accion de la _manzanilla_ ofrece cierta exaltacion viva, pero no profunda, mucha movilidad en los síntomas, y un desarreglo fácil de los aparatos bilioso y nervioso, y una apropiacion especial á las enfermedades de los niños.
Si la accion de la _belladona_ sobre el cerebro y sistema nervioso de la vida de relacion es directa y activa, la de _arsénico_ en los mismos órganos es indirecta y pasiva; si la una oprime exaltando, el otro exalta oprimiendo; la electividad, en fin, de la _belladona_ se dirige á los centros vasculares, mientras que la de _arsénico_ está en las estremidades, en los capilares. El _carbonato de cal_ tiende á deprimir la vitalidad por el procesus plástico; el _arsénico_ tiende á destruir la vida vegetativa por la inervacion trisplánica; el _carbon vegetal_ apaga la vida por la inercia de los vasos capilares; el _arsénico_ apaga la circulacion capilar por la inercia de la vitalidad; el _mercurio_ disuelve, descompone los líquidos y sólidos por una accion directa sobre el sistema linfático; el _arsénico_ llega al mismo resultado por su accion directa sobre el sistema nervioso ganglionar, y ambos en su accion crónica y final conducen al mismo aniquilamiento de la inervacion, á los temblores y á las parálisis; y si no hay medicamentos mas antiplásticos que estos, téngase en cuenta que los dos son muy flogísticos. Las inflamaciones de _arsénico_ son grandes en profundidad, violentas, desorganizadoras por la gangrena, y las del _mercurio_ estensas en superficie y desorganizadoras por supuracion.
Por incompletos que sean estos diversos términos de comparacion en el estado actual de la ciencia, hemos creido conveniente esponerlos, no sin deplorar los vacíos de la materia médica y las vanas discusiones de la prensa y sus folletines.
§ III.--Síntomas característicos.
El _arsénico_ modifica muy poco ó nada la inteligencia; la voluntad permanece lúcida y firme; pero obra poderosamente sobre los sentimientos y el carácter, en lo cual son análogos la _nuez vómica_ y otros medicamentos: esta disposicion del _arsénico_ manifiesta su accion especial sobre los nervios ganglionares y la vida vegetativa.
La ansiedad es grandísima, la agitacion escesiva; no se halla reposo en parte alguna, el abatimiento es á la vez inmenso y el decaimiento de fuerzas espantoso.
Este abatimiento, esta postracion, esta pérdida de las fuerzas, existen tambien aisladas de otros síntomas; sobrevienen por accesos, por cualquiera causa, complican fácilmente á otros síntomas y hasta impiden el poderse mover.
Los síntomas relativos al corazon, á la circulacion, á la reaccion, ó al sistema nervioso cérebro-espinal, son con frecuencia periódicos y marcan estadios que simulan la fiebre intermitente.
El pulso es pequeño y acelerado, débil y pequeño, ó pequeño é intermitente; algunas veces tirante y frecuente, y en otras muchas con movimientos tumultuosos del corazon.
La sed es ardiente, inestinguible; á veces no existe; podria decirse que el organismo no percibe la sensacion.
Los dolores son angustiosos, y sobre todo quemantes; llegan á ser insoportables; las afecciones, las lesiones y dolores internos tienen el mismo carácter de ardor quemante.
Las fluxiones y congestiones denotan el éstasis sanguíneo y tienden á la gangrena. La inflamacion tiene un carácter maligno, con rubicundez lívida, quemazon y tendencia á la gangrena.
La propiedad de los dolores de _arsénico_ es la de calmarse por la aplicacion del calor esterior.
Las secreciones en general son acres, corrosivas, quemantes, con especialidad en el coriza y la leucorrea.
La ansiedad por la tarde despues de acostarse y por la mañana, y hácia la mitad de la segunda parte de la noche, caracteriza tambien su accion, así como el sudor al principio del sueño, la agravacion de los síntomas en el reposo, y su mejoría estando de pié ó levantado y andando.
En fin, los insignificantes síntomas de vértigos, vómitos, neuralgia, diarrea, coriza..... producen una inmensa debilidad, en oposicion al síntoma que parece haberla determinado. La _ipecacuana_, el _centeno cornezuelo_ y el _eléboro blanco_ convienen con _arsénico_ en conducir á un abatimiento súbito y total de fuerzas, aun por un síntoma de poca importancia y sin gravedad por sí mismo.
El _arsénico_ es un medicamento muy propio para las personas debilitadas y en las que la resistencia vital es casi nula; juega en sugetos de distintos temperamentos y en los que el sistema gástrico ha perdido su actividad, por abusos, por un género de vida exuberante en digestiones de alimentos suculentos y abundantes; en personas de predominio venoso; en indivíduos jóvenes aun, y de carnes frescas y vigorosas, pero en los que la vitalidad sufre frecuentes alteraciones, y que la causa mas pequeña destruye la armonía funcional; está indicado en todos los que el malestar menos importante provoca desfallecimientos y abatimientos que parecen no tener causa alguna. Los ancianos se adaptan fácilmente á _arsénico_, y se usa en ellos con mas frecuencia que en los jóvenes, porque el sistema venoso domina en la vejez, en la cual este sistema esperimenta obstáculos y plenitudes, causadas, ya por el uso de los órganos, ya por la super-abundancia de materiales de descomposicion, de moléculas gastadas y muy animalizadas; productos que los tejidos arrojan en las venas para eliminarlas despues de la última elaboracion en el sistema de la vena porta. En esta edad efectivamente, el movimiento de descomposicion supera al de plasticidad y de composicion, que es el que domina en la infancia. Existen sin embargo una multitud de circunstancias en las que el _arsénico_ puede dar á este movimiento toda su preponderancia, y modificar las organizaciones jóvenes, en las que se operan concentraciones peligrosas en el sistema nervioso ganglionar, en las vísceras abdominales y en los aparatos linfático y quilífero.
El moral espresa exactamente las modificaciones producidas en el cuerpo humano por el _arsénico_, desde la impresionabilidad sensorial hasta la apatía melancólica; desde los temores y pesares incesantes, hasta el disgusto de la vida; desde la ansiedad mas viva, hasta el desaliento mas completo. Todos los síntomas morales parecen emanar de la profundidad de los órganos y de las vísceras que padecen; influyen pues sobre las facultades afectivas y sobre los instintos, pero no sobre la inteligencia y la voluntad; el cerebro, en efecto, no está nunca afectado idiopáticamente, sino de un modo secundario; el delirio de _arsénico_ es siempre pasivo y debido al mal estado de los sólidos y líquidos.
§ IV.--Estado prodrómico.--Efectos fisiológicos y terapéuticos.
La violencia de los efectos del _arsénico_ presenta en los simples prodromos de la fiebre fenómenos de una gravedad inminente. Este medicamento no es insidioso, si se tiene en cuenta que los síntomas poco graves á que corresponde conmueven de tal manera al organismo, que las circunstancias de que se rodean no inspiran seguridad; así es que un vómito por ejemplo, con frio moderado al principio de una fiebre, se le verá complicado con una postracion considerable, con una sed ardiente, con un síncope.
Todos los síntomas en conjunto anuncian, desde el primer momento, un profundo ataque de la vitalidad, una índole maligna y atáxica, un carácter de putridez y destruccion.
En general, la concentracion es viva, el calor interno quemante en ciertos puntos; la sed grande y ardiente, á menos que la sensacion no sea abolida; la palidez es estremada; la piel está seca, áspera, fria, azulada por placas ó por digitaciones, y el azulamiento de los dedos todos se estiende á las manos y piés con frio glacial, á lo cual se une el aniquilamiento súbito de las fuerzas y algunas veces hasta el síncope. Los vértigos, los dolores violentos, la angustia y la debilidad muscular obligan á acostarse, ó provocan náuseas y vómitos. No es rara la somnolencia en este estado, aun en medio de los mas violentos calosfríos; el enfermo parece consumirse en pocas horas, los ojos se hunden, la estancacion de sangre en los capilares produce la cianosis, un frio marmóreo se estiende por la periferia y mas principalmente en el interior, ó se presenta en el epigastrio una sensacion de ardor quemante llena de ansiedad. En este estado, los espasmos no parecen ser otra cosa que sacudidas irregulares de impotentes influjos nerviosos en la trama orgánica amenazada de postracion; la vida lucha con la muerte, por medio de tirones dolorosos, de calambres, de temblores, de quejidos acompañados siempre de una ansiedad estremada, de un pulso pequeño, vivo, concentrado. La sed es ordinariamente inestinguible, sobrevienen sudores frios, diarrea y dolores violentos en el corazón ó en otros puntos.
Una de las prácticas mas útiles en las constituciones epidémicas malignas, es administrar el _arsénico_ desde el principio, y desde que se observan los primeros síntomas de una afeccion sometida á la influencia de este genio maléfico; de esta manera se podrá detener el desarrollo ó combatir en un principio, las neuralgias, diarreas y fiebres que despues hubiesen sido graves. En casos análogos, la _manzanilla_ y el _mercurio_ son á veces sus mejores auxiliares.
Es indudable que en la mayor parte de las enfermedades caracterizadas, cuando desde el principio puede preveer el médico su marcha, es muchas veces mejor y mas útil insistir poco en los medicamentos que parecian mejor adaptados á los primeros períodos, para usar cuanto antes los indicados en el estado característico del período principal que se prevée y previene. Así se concibe cómo el _zumaque_ y el _arsénico_ alternados desde el principio del segundo período de la fiebre tifoídea, y continuados hasta el fin del período grave, han producido muchas veces el mejor efecto, del mismo modo que el _eléboro blanco_ y el _arsénico_ obran mejor al principio del cólera.
§ V.--Estado agudo.--Efectos fisiológicos y terapéuticos.
A una concentracion estremada que puede elevarse hasta la postracion de la vida y destruir al indivíduo, sucede despues una reaccion desordenada. Cualesquiera que sean el calor, la sequedad y su acritud, el calosfrío se reproduce por la impresion del aire esterior, por la ingestion del agua fria deseada con vehemencia, y aun por la sola sustraccion del calor aplicado. La sed persiste; los fenómenos gástricos se manifiestan ó aumentan de intensidad si ya existian; el ardor interior no disminuye, á no ser que se presente la diarrea, y aun en este caso se concentra algunas veces sobre el intestino y el ano. El vientre está quemante, aun al esterior; se observan con frecuencia en la piel eflorescencias vesiculosas, urticarias, penfigosas, y eritemas que no tienen persistencia.
Hay á veces movimientos de calor como por ondulaciones, ebulliciones de sangre que oprimen, y ocasionan palpitaciones ó vértigos y diversos dolores. El sueño produce en su calma orgánica una especie de relajacion con sudor general que es la mas útil. La calma que se advierte al despertar indica ordinariamente mas debilidad; el calor es con mas frecuencia angustioso con la cabeza despejada; el vientre parece ser siempre el sitio de congestiones y de calor, produciendo por consiguiente la imposibilidad de dormir, la ansiedad y la necesidad de moverse sin cesar en la cama.
A intérvalos mas ó menos largos, en el mismo dia, y alternando con los síntomas de concentracion, se repiten diversos fenómenos reactivos ó de espansion menos regulares, que son propios de _arsénico_: estos fenómenos se asemejan unas veces á fiebres intermitentes, otras á estados crónicos sometidos á exacerbaciones. En estos casos, los movimientos congestivos sobre el cerebro, sobre el vientre ó el pecho, acompañan siempre á los movimientos de espansion y pueden dominar la escena; pero se distinguen siempre por algunos de los caractéres ya mencionados. En este caso es cuando principalmente se manifiestan el decaimiento rápido de las fuerzas, los síncopes, los sudores frios, los vómitos, las diarreas aliviadas por la aplicacion del calor, los dolores concomitantes son quemantes, y se observa intermitencia ó una agravacion hácia el final de la noche.
El _arsénico_ corresponde á una multitud de afecciones sin carácter de malignidad, como ciertas intermitentes, por ejemplo, pero siempre en casos semejantes se observa irregularidad en los accesos y una especie de caquexia palúdica, ó un estado asténico en el que la nutricion está paralizada, y es inminente, si ya no ha comenzado, la diátesis serosa.
§ VI.--Estado sobreagudo.--Efectos fisiológicos y terapéuticos.
El período sobreagudo de la accion de _arsénico_ solo es inferior en síntomas al período crónico ó diatésico. Es el resultado de la influencia del medicamento sobre todas las potencias del organismo á la vez, y de las perturbaciones que induce en la esfera nerviosa. Esta se altera secundariamente por las modificaciones producidas, no solo en el sistema circulatorio, sino en los elementos constitutivos de la sangre y de los líquidos, y de estas modificaciones, debidas á la accion del _arsénico_, dependen los cambios operados en la vida vegetativa, real y profundamente atacada ya en la época de los movimientos críticos y del desarrollo de las lesiones consecutivas.
En este estado sobreagudo se observan los síntomas mas discordes y opuestos en gravedad, lo cual esplica, no solo la especialidad atáxica de este medicamento, sino el fundamento de los dos hechos siguientes: el primero, relativo á la variedad de las dósis que han provocado los síntomas fisiológicos, desde los envenenamientos con muerte casi instantánea, hasta los producidos por las mas débiles dósis; el segundo, referente á la distinta receptividad medicinal de las personas sometidas á la accion de esta heróica sustancia.
Como la accion del _arsénico_ se concentra en el sistema nervioso que preside á las funciones nutritivas y vegetativas, y como de estas emanan los graves desórdenes que estallan en otros aparatos, resulta que la reaccion y las inflamaciones que produce tienen el carácter de tension y de quemazon que, aun en lo mas intenso de su agudeza, se alivia por el calor esteriormente aplicado, como si este calor se opusiese momentáneamente á la descomposicion, á la alteracion de los líquidos y á su estancacion asténica.
Siendo consecutiva esta accion sobre la sangre, de la que ejerce este medicamento en la inervacion, claro es, que debe ser de la misma naturaleza; es decir, atáxica y maligna; el corazon es afectado en este sentido, y despues de él todas las vísceras mas provistas de vasos capilares de toda especie, porque su tenuidad les coloca en los límites de la esfera sanguínea, y donde, por consiguiente, son mas dependientes de la vida vegetativa. Lo mismo sucede en el aparato linfático; todos los tejidos, todos los sistemas son atacados, ya directa, ya indirectamente por este medicamento.
=A.= _Fiebres nerviosas. Cólera._--El _arsénico_ es el medicamento de las fiebres é inflamaciones nerviosas sobreagudas que ofrecen los caractéres de la ataxia, de la putridez, de la tendencia á la gangrena, caractéres que se espresan por síntomas particulares en el período prodrómico y agudo, como lo hemos consignado. Por esta razon, prácticos distinguidos administran el _arsénico_ en las fiebres pútridas y tifoídeas desde el principio, limitándose casi á este medicamento en toda la duracion de la enfermedad, dando con esta práctica el ejemplo de que es mas útil la simplificacion del tratamiento, que una gran variedad en las prescripciones. Está, pues, fuera de duda, que cuando la fiebre se presenta con todos sus caractéres se la puede detener y aun hacerla abortar: puede estarse seguro de poder dominar sus elementos, de impedir sus manifestaciones mas graves, de conducirla, en fin, dulcemente á la curacion. Creemos tambien que es generalmente mas útil, hecha ya la eleccion del medicamento, persistir en su uso, á fin de que pueda desplegar toda su unidad de accion y toda la estension de sus efectos, á cambiar de medicamentos, por influir menos convenientemente sobre la marcha de la enfermedad.
Cuando cambios esenciales en los síntomas exijan otros medicamentos, aun se puede obtener ventaja en persistir en el uso del que corresponde al fondo, al genio de la enfermedad, limitándose tan solo á alternar con el mismo el que mejor se adapte á la forma; esto no obstante, no debe olvidarse el sabio precepto de los maestros, de reemplazar prontamente un medicamento por otro semejante en las afecciones graves, sobreagudas, en las que su accion se gasta y agota pronto, pero con la condicion de no abandonar por mucho tiempo y aun de no cesar del todo en la administracion del que llenaba la indicacion principal.
Los caractéres del _arsénico_ se confunden á veces, en cuanto á la forma de las fiebres graves en los detalles de sus síntomas, con los del _zumaque_, y aun de la _brionia_ y otros medicamentos. ¿No sucede lo mismo en el cuadro patológico de las fiebres tifoídeas?
Con el auxilio de los síntomas que han precedido al estado sobreagudo grave, es siempre fácil el diferenciarles. Pongamos algunos ejemplos. Para el _zumaque_, este estado es precedido de mas espansion en la piel, de un orgasmo mas general y mas fijo; para la _brionia_, es precedido de estreñimiento que coincide con dolores congestivos en las partes superiores; para el _beleño_, ha precedido una exaltacion de los sentidos y delirio violento, y para el uno y el otro hay en el tifoidismo disecea y diminucion ó supresion de las orinas. El _carbon vegetal_ reemplaza ventajosamente al _arsénico_ en las afecciones orgánicas y disentéricas graves con timpanitis, aun cuando no se haya observado cambio importante en los síntomas con el uso del último.