Tratado metódico y práctico de Materia Médica y de Terapéutica, tomo primero

Part 13

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Los síntomas del _árnica_ denotan una escitacion sanguínea de los órganos internos, sin que se le atribuya por eso una accion francamente inflamatoria. Los dolores simpáticos, su irradiacion á otros órganos, así como el estado del pulso y de la calorificacion, dan á ciertas afecciones un carácter de nerviosidad manifiesto. Bajo su influencia, ningun órgano está exento de síntomas de irritacion sanguínea y nerviosa, de fenómenos congestivos y hemorrágicos, de los que darémos una idea en la enumeracion de los síntomas del pecho y de algunos órganos, y son los siguientes:

Tos seca, generalmente por titilacion en la parte superior de la tráquea-arteria, ó en los bronquios; tos con sensacion de escoriacion en el pecho, tos con punzadas en la cabeza; tos con lancinaciones en el vientre; tos que produce una sensacion de quebrantamiento en todo el cuerpo; punzadas en el dorso, en el pecho y otras partes en el acto de la inspiracion; tos con esputos de sangre, respiracion corta, opresion con ansiedad, incomodidad en la cabeza ó el vientre, dolor en la parte inferior del esternon al inspirar, punzadas aumentadas con la inspiracion, é inspiracion rápida y difícil ó lenta; sensacion de escoriacion en el pecho; espectoracion sanguinolenta; todo el torax está como quebrantado y contundido á cada movimiento de la respiracion; ansiedad en el pecho.

El estornudo y la ronquera son los principales síntomas de la garganta y de la nariz. Para la tos, las punzadas, ardores, lágrimas quemantes; para los oidos, ardor, punzadas, zumbidos: estos síntomas tienen necesidad de unirse á otros para que tengan un valor inflamatorio; todo lo mas que en ellos se ve, es un orgasmo sanguíneo, un estado de irritacion sanguínea y nerviosa. Los órganos génito-urinarios la ofrecen en un grado mas marcado; dolores variados afectan á la uretra; los síntomas de hematuria no son equívocos; la orina es generalmente encendida, escasa, difícil de evacuar; el tenesmo puede elevarse hasta la retencion de orina; hay escitacion venérea, erecciones, menstruaciones anticipadas.

Pero si el elemento inflamatorio en su estado agudo conviene poco á este medicamento, no sucede lo mismo con los dos períodos opuestos de una afeccion febril á consecuencia de una conmocion, de una lesion mecánica por un instrumento quirúrgico que obra profundamente en los tejidos, produciendo la deplecion rápida de una cavidad, la estraccion del feto, y todo lo que obra hácia afuera mecánicamente. El primer período de las afecciones producidas por tales influencias, representa exactamente el período de espasmo febril, de contraccion, de calosfrío y de fiebre propia de _árnica_. Pero si en una época dada de esta fiebre, se postran los centros nerviosos y sanguíneos por la influencia de una conmocion cualquiera, que provoca la alteracion, y la comprueban los fenómenos de inercia cerebral, de estupor, de tifoidismo y aun de ataxia, la indicacion del _árnica_ es natural y precisa.

En semejantes casos, se observan tambien síntomas de irritaciones viscerales, hepáticas y gástricas, mas ó menos estendidas á los intestinos, en los que se desarrollan con el estado tifoídeo.

El cuadro del último período se halla constituido por los síntomas siguientes: vértigos, dolor de cabeza estupefaciente, atontamiento de la cabeza, somnolencia angustiosa, cefalalgia presiva, punzadas en el cerebro con náuseas y vómitos al menor movimiento, vértigos y náuseas al leer, ardor en la cabeza y frio en el cuerpo, descomposicion de los rasgos de la cara, calor seco y rubicundeces pasajeras de las mejillas, dilatacion ó contraccion de las pupilas, obnubilacion, exaltacion de la audicion, ó disecea y diminucion de esta facultad, epistaxis, calor y ardores pasajeros en la nariz y los oidos; disuria y supresion de las orinas; aliento pútrido, fétido; labios secos, escoriados, ardorosos, tumefactos; sequedad y ardor en la boca; disfagia; ruido al tragar, como si el exófago fuera inerte; gusto pútrido, eructos é hipo; saliva sanguinolenta; ruido de gases en el vientre; deposiciones sanguinolentas, purulentas, involuntarias; las palpitaciones del corazon se parecen mas al estremecimiento; postracion de fuerzas, desaliento, coma.

El _árnica_ no es pues un medicamento capaz de producir discrasias, estados crónicos con modificacion alguna particular de los humores. Su accion es rápida, y su corta duracion no le permite llegar á la esfera vegetativa de una manera marcada. Estas apreciaciones resultan tambien de los síntomas cutáneos siguientes: hormigueo y prurito lancinante y quemante; pequeños granos purulentos; granos sensibles al tacto, algo purulentos y rodeados de una auréola roja; especie de diviesos dolorosos; mancha roja, pruritosa en el glande, en el prepucio, con granos que incitan á rascarse; ulceraciones en las comisuras de la boca; tumefaccion de los labios, de la nariz, del pié; hinchazon activa de los gánglios submaxilares.

Antes de pasar á la aplicacion razonada del medicamento, debemos manifestar que el conjunto de síntomas del _árnica_ recuerda la constitucion nerviosa y sanguínea, é irritable de un adulto, y que en este sentido son análogas la _nuez vómica_ y la _brionia_.

De lo espuesto se deduce, que son propias del _árnica_ las afecciones con aumento de irritabilidad, eretismo sanguíneo y tension de la fibra, aun en los períodos malignos y atáxicos, siempre que, como hemos dicho, procedan de la periferia, que tengan su punto de partida en el sistema capilar y en las últimas ramificaciones nerviosas, aun cuando la causa no sea una lesion esterior y mecánica, pues basta que la red nerviosa esté particularmente afectada por la causa morbífica.

En esto es precisamente en lo que _árnica_ es opuesta á _acónito_ y en lo que difiere de _arsénico_ cuya accion principal es de los centros á la circunferencia; de esto resulta la diferencia práctica de los fenómenos de postracion y tifoidismo de los dos medicamentos; fenómenos tan característicos para el _árnica_, que Stohl daba el _opio_ como antídoto, y no el _café_ ó la _nuez vómica_. La escuela italiana, y mas especialmente uno de sus mas instruidos representantes, el profesor Giacomini, solo ha considerado esta faz del _árnica_, y por ella le ha clasificado entre los medicamentos hipostenizantes, recomendándole por lo tanto en las fiebres y afecciones inflamatorias, en armonía sobre esto con los antiguos autores, pero mas en armonía con su sistema en el que solo admite en los medicamentos una accion irritante ó debilitante, hiperesténica ó hiposténica.

§ III.--Efectos terapéuticos.

=A.= _Fiebres traumáticas._--Ya podemos trazar el cuadro de las indicaciones terapéuticas de la _árnica_ sin minuciosos detalles. Los prodromos de la fiebre de este medicamento son espasmódicos y eréticos; los calosfríos tienen mas irregularidad y duracion que los de _acónito_, y su calor no es nunca tan general y regular, es mas acre y se complica con rubicundeces y movimientos congestivos sin gran fijeza. La reaccion ofrece mas tension que la de una escitacion benéfica. La ansiedad domina á la concentracion y á la reaccion; y la escitacion dolorosa de la sensibilidad de la piel y de los sentidos conduce á buscar la calma, el silencio, la oscuridad. Esta escitacion, este eretismo, se elevan hasta el mayor grado que precede á la crísis ó á la adinamia; pero en este caso, los fenómenos nerviosos atáxicos no son estraños á la enfermedad. Todo esto es relativo con principalidad á las fiebres traumáticas, cualquiera que sean, y á los efectos generales de toda conmocion violenta. Pero la _árnica_ no constituye por sí un tratamiento completo, si bien basta admirablemente para prevenir aquellos; no hay médico que posea este medicamento heróico, que no haya observado, que las fracturas, heridas, contusiones graves, caidas y otros casos de este género tratadas por el _árnica_, no ofrezcan fiebre ni complicacion.

Los fenómenos pútridos de las fiebres graves, traumáticas, ó que se presentan despues de una violenta sobreescitacion nerviosa propia de _árnica_, reclaman generalmente la cooperacion de otros medicamentos, como, por ejemplo, el _opio_ que se asocia bien al _árnica_ en ciertas meningitis, en las fiebres cerebrales. En todas estas graves afecciones, corresponde al coma, á la pérdida del conocimiento, al estupor, pero sin delirio; la epistaxis que no produce alivio alguno, tambien pertenece á este medicamento y conduce á pensar en la _quina_ y los ácidos minerales.

=B.= _Flegmasías._--Si persiste el eretismo primitivo, indicará al práctico hasta qué punto debe fiarse del _árnica_, ó alternarla con otros agentes auxiliares, ó sustituirles, como sucede en algunas inflamaciones exudativas y con derrame, en las que parecen mejor indicados la _brionia_, el _tártaro estibiado_, la _senega_, la _digital_ y el _azufre_. La pleuritis solo reclama _árnica_ en su principio, ó por su orígen reumático, pleurodínico; la peritonitis puerperal exigirá _árnica_ por la accion de las maniobras del parto ó por la irritacion de la fibra. Las inflamaciones eréticas, tales como las artritis, las flogosis por lesion mecánica y las irritaciones crónicas en la piel por frotacion ú otra causa flegmásica, se modifican felizmente por este medicamento, solo, ó alternado con el _azufre_. Este carácter de irritabilidad de la fibra, de sensibilidad exagerada, con ó sin rubicundez de los tejidos, hacen al _árnica_ muy eficaz en ciertas escoriaciones de los pechos en las nodrizas; en escoriaciones de los labios, de los dedos, con rubicundez. El _grafito_ y el _licopodio_ están generalmente indicados despues de _árnica_, y aun pueden darse alternados, cuando no hay rubicundez y cuando se trata de rágades mejor caracterizadas.

La accion atribuida al _árnica_ sobre el tejido celular, es una analogía abusiva de su accion sobre la fibra, sobre las ramificaciones nerviosas y la red vascular; por cuya razon no está justificada su eficacia en la erisipela flegmonosa, en el flemon y quemaduras profundas; está mejor indicada en las erisipelas superficiales ó eritematosas, en la rubicundez simple y activa, y en los equímosis que complican una herida, una contusion. Juega indispensablemente este medicamento en todas las inflamaciones de los órganos contusos ó lesionados mecánicamente, ó divididos; por lo cual puede ser muy útil en ciertas orquitis, hepatitis y otras flegmasías.

=C.= _Congestiones._ _Lesiones mecánicas._ _Hemorragias._ _Apoplejía._--La árnica debe estar clasificada entre los principales medicamentos de accion congestiva, como _belladona_, _pulsatila_, _azafran_, _ipecacuana_, etc. Ya se conoce cuáles son los caractéres que deben reclamar este medicamento en el tratamiento de una congestion, aun cuando se efectúe en un órgano debilitado; y que ni su estado puede ser el solo dato que deba tenerse presente, ni el medicamento mas principal puede ser suficiente para todos los períodos de la enfermedad.

Siempre que una lesion mecánica ha obrado sobre los tejidos, la árnica está indicada, pues no solo se opone al desarrollo del orgasmo local, sino que impide el desenvolvimiento de los fenómenos generales, y hasta de la fiebre. Inútil creemos insistir mas sobre este punto. Su relacion directa con el sistema capilar, halla su aplicacion natural en los equímosis, y cuando la sangre se ha estravasado en los tejidos heridos ó contundidos, ningun medicamento acelera mas su reapsorcion, que _árnica_. La _calendula oficinal_, el _cystus canadensis_, la _cicuta_, la _consuelda mayor_, el _zumaque_ y la _ruda_ poseen propiedades análogas á las de _árnica_ como vulneraria. Conviene tener presente que en ciertas inflamaciones traumáticas, las del ojo por ejemplo, el _acónito_ debe ser alternado ó preferido al _árnica_, por la constitucion del órgano. La mayor parte de las hemorragias están en su esfera de accion, en circunstancias sintomáticas análogas á sus efectos; pues son activas, irritativas, aun en un organismo debilitado, asténico. Se observa que _árnica_ es completamente eficaz en ciertas hemorragias que complican á una fiebre atáxico-adinámica, en cuyo caso, dado este medicamento á dósis comunes, nos ha parecido que obra como estimulante de la contractilidad de los vasos sanguíneos y que aumenta la tonicidad del sistema nervioso. Así se esplica el valor de su propiedad en los equímosis y escoriaciones en enfermos sumidos en cama por mucho tiempo.

En las hemorragias por golpes ó heridas debe considerarse la _árnica_ como un hemostático escelente, y tanto mas eficaz, cuanto que es el mejor _vulnerario_, con cuya palabra se espresa una multitud de cosas.

En la apoplejía, independientemente del estado congestivo y hemorrágico propio de _árnica_, está aun indicado este medicamento por el eretismo local y muchas veces general, que precede ó acompaña al derrame. Bajo este aspecto, como bajo el de las causas de la apoplejía, tales como irritaciones reumáticas, eretismo habitual del cerebro, abuso de bebidas escitantes, etc., _árnica_ es un medicamento tan heróico, que no comprendemos cómo hay médicos que recurran á la sangría; pues seria suficiente para iniciarse en los estudios esperimentales sobre este medicamento el que se le emplease para combatir los vértigos y otros síntomas precursores de la apoplejía, y se convencerian de su poderosa eficacia. Dirémos, sin embargo, que este medicamento no es el único á propósito para disipar los síntomas irritativos y congestivos del cerebro y para curar la apoplejía, pues casi siempre toman parte en el tratamiento el _acónito_, la _belladona_, el _opio_, el _zumaque_ y la _nuez vómica_, reservándonos hablar de la utilidad que _pulsatila_, _carbon vegetal_, _opio_, _azufre_ é _ipecacuana_ pueden prestar en los éstasis sanguíneos pasivos, en el estado varicoso de la base del cráneo y en otros casos particulares.

Los éstasis capilares con cefalalgia frontal, producidos por el calor y el ardor de las estufas en las habitaciones, exigen _acónito_; pero _árnica_ es preferible cuando estos éstasis capilares, estas especies de congestiones son ocasionadas por una marcha forzada al sol, como lo hemos observado frecuentemente en las columnas espedicionarias de Africa, cuando nuestros soldados caian asfixiados ó atacados de una apoplejía capilar.

Algunos autores, al hablar de las virtudes del _árnica_, la han aconsejado en casi todas las enfermedades; mas la falta de indicaciones precisas les ha hecho recorrer todo el cuadro nosológico relativo á cada medicamento.

Ya hemos puesto al lector en el estado de determinar por sí mismo los casos en que _árnica_ puede ser útil accidentalmente en las enfermedades de que hemos hablado; ya puede apreciar las ventajas de su uso en los dolores violentos que siguen al parto y acompañan á la matriz á su contraccion natural; en los accidentes producidos por las maniobras del comadron y la introduccion de varios cuerpos en las aberturas naturales; en la irritabilidad que se manifiesta en los tejidos distendidos por una coleccion serosa, ó cuando se estrae rápidamente el líquido derramado; en la irritabilidad, en fin, de la fibra por un trabajo corporal violento.....

=D.= _Neuralgias._--Rico este medicamento en síntomas y dolores, está con frecuencia indicado en afecciones neurálgicas, reumáticas, artríticas, por el carácter erético é irritativo que estas presentan, como, entre otras, las cefalalgias por accesos, los tics dolorosos, las neuralgias del ojo, las odontalgias de las personas nerviosas y sanguíneas ó provistas de músculos fuertes y poco tejido adiposo, especialmente cuando estas neuralgias sobrevienen por una insolacion, por el cansancio de un trabajo corporal y por movimientos violentos. _Arnica_ es preferible á la _sabina_ en accesos de gota aguda, en sugetos sanguíneos é irritables, y cuando hay hinchazones y eretismos de la sensibilidad en los tejidos. En todos los casos neurálgicos, neurodínicos y artríticos, el _azufre_, dado alternativamente con _árnica_, es con frecuencia eficaz. Sabido es que el _árnica_ es el mejor medio para combatir el lumbago producido por el cansancio ó por una distension de las fibras musculares, ó en dolores análogos que ocupan el cuerpo del músculo; su alternacion en ciertos casos con el _cobre_ la hace ser de grande eficacia.

=E.= _Distension de la piel. Forúnculos. Tos. Delirium tremens. Disentería pútrida. Tétanos. Parálisis._--La _árnica_ tambien está á veces indicada en las enfermedades crónicas, si bien esta indicacion se refiere tan solo á edemas y otras tumefacciones de los tejidos, en las que la materia derramada ejerza la accion de cuerpos estraños irritantes; es decir, en irritaciones crónicas despertadas por una causa mecánica, como la frotacion, pruritos lancinantes con sensibilidad en la piel, úlceras rodeadas de un círculo rojo y sensible, de granos forunculosos, de antrax que se reproducen tenazmente en personas musculosas, sanguíneas, irritables, afectadas de una especie de diátesis, que la _árnica_, el _azufre_ y muchas veces la _nuez vómica_ curan radicalmente. Ciertas toses rebeldes é irritantes pueden por lo menos ser paliadas por _árnica_, y mas de una bronquitis; los mismos catarros crónicos se han modificado ventajosamente por este medicamento; pero donde ha sido mas eficaz es en las laringitis crónicas y por irritacion, y en algunas coqueluches. _Arnica_, en fin, casi siempre está indicada en el _delirium tremens_ ó corea alcohólica. Solo nos resta indicar ciertas disenterías pútridas, el tétanos traumático y las parálisis, que pueden exigir _árnica_.

Mas no terminarémos sin prevenir á los lectores contra las exageraciones del doctor Starke y otros médicos, sobre las agravaciones que casi siempre ven aun por las mas débiles dósis, _Arnica_ es uno de los medicamentos que en muchas circunstancias puede ser empleado en tintura y á la dósis de algunas gotas en un vehículo inerte, como el agua pura ó azucarada, dósis que todos los dias demuestran su utilidad, no solo en las lesiones mecánicas, sino tambien en la gota y algunas neuralgias, tanto internas como esternas. El uso esterno de los medicamentos en compresas empapadas en una atenuacion, es con frecuencia muy útil, y reemplaza ventajosamente á otros tópicos menos útiles y mas incómodos, ayudando á la accion del mismo medicamento tomado al interior. No se curan más, pero sí tantas disenterías pútridas con _árnica_, como Stohl curaba, ni menos parálisis y amaurosis que Colléri. ¿Consistirá esto en que se han reducido sus dósis? La escala posológica es vasta; no se debe el médico limitar á las dósis mas débiles, privándose del beneficio de las otras. Estended por una parte la variedad de las dósis; aumentad por otra el número de los medicamentos, especificando sus indicaciones, y la terapéutica será tan rica como poderosa.

=Dósis.=--Este medicamento es el mas usado al esterior contra las contusiones y lesiones mecánicas: se ponen de 10 á 20 gotas por medio litro de agua, para empapar compresas que se aplican á las partes heridas. Esta dósis conviene mejor que otras mas fuertes que puedan provocar una irritacion erisipelatosa y sostener las heridas sangrantes y frescas por muchos dias; es decir, por el tiempo que bastaria para su cicatrizacion, si se hubiese empleado una dósis mas débil. A la vez que al esterior se da al interior una gota de la tintura en un vaso de agua, para tomar en el espacio de un dia. En cualquiera otra circunstancia esta dósis puede ser conveniente, á no ser que la estremada impresionabilidad del enfermo haga recurrir á una gota ó algunos glóbulos de la tercera ó sesta atenuacion, y aun á dósis mas débiles.

ARSENICUM ALBUM (ARSÉNICO).

§ I.--Historia.

Vamos á tratar aquí del ácido _arsenioso_, llamado tambien _óxido blanco_ ó _deutóxido de arsénico_, y vulgarmente _arsénico_: las demás sales ó compuestos arsenicales son muy poco conocidos para que nos ocupemos de ellos, si bien algunos hechos nos hacen esperar que la terapéutica tendrá en ellos, por ejemplo el _sulfuro de arsénico_, un medicamento muy precioso. ¡Cuáles no serian ya la riqueza de la materia médica y el poder del arte de curar, si, desechando la ciencia vanas preocupaciones y cuestiones de amor propio, se dedicase á los estudios serios!

Los antiguos solo conocieron el _sulfuro de arsénico_ nativo. Paracelso le empleó, y Brandt fué el primero que se dedicó á apreciar su accion á principios del siglo pasado. El _arsénico_ es muy poco empleado, y, segun Mérat y Delens[26], no tiene indicacion en medicina. Su uso está limitado á aplicaciones esternas, generalmente escaróticas. Los indios le administraron antes que nosotros en las fiebres intermitentes, mordeduras de animales venenosos, el cáncer, etc.; las _píldoras_ asiáticas son una esportacion de la India.

§ II.--Generalidades.

Bien podemos decir con el estudioso Lobethal, que el arsénico es un medicamento inagotable en efectos fisiológicos y terapéuticos. Su monografía completa exigiria un gran volúmen, como puede juzgarse por las dos memorias del doctor Imbert-Gourbeyre sobre las _erupciones_ y _parálisis arsenicales_. Este erudito profesor ha dicho, que la accion terapéutica del _arsénico_ era quizá mas estensa que la del _azufre_. Pertenece á este autor la indicacion á los señores Trousseau y Pidoux del camino que deberian haber seguido para hacer verdaderamente útil su artículo sobre el _arsénico_[27].

Los autores se han hallado embarazados para establecer la electividad del _arsénico_, ante la importante influencia que ejerce en cada aparato orgánico, pues se le ha dotado de una accion especial sobre los mas principales. En una obra de las mas modernas sobre este asunto, se dice que obra de una _manera insidiosa_: 1.º _sobre las vías digestivas_; 2.º _sobre los órganos de la cabeza_; 3.º _sobre el aparato cutáneo_, y 4.º _sobre la envoltura cutánea_. ¿Y por qué no sobre las membranas mucosas, sobre el corazon y sobre el pulmon? Sin duda ha sido, porque, á causa de su influencia sobre los sistemas venoso y exhalante, le han tomado por un disolvente, por un antiplástico, por un agente propio á producir hidropesías y caquexias de todo género. Fundados algunos en sus efectos sobre el sistema capilar y sobre el corazon, han adoptado la opinion de la accion especial del _arsénico_ sobre estos aparatos; así como otros, basados en sus efectos mas graves, le han atribuido una potencia deletérea maligna, causa de gangrenas, de lesiones orgánicas, de putridez[28].

Para salir de este laberinto y apreciar con mas exactitud los efectos del _arsénico_, es necesario admitir varios grados en su accion, ya considerándola inicial, ligera, pasajera y limitada á la esfera nerviosa, ya mas viva y afectando la circulacion, ya violenta y oprimiendo la vida, ya, en fin, obrando con intensidad, ó con una duracion suficiente á modificar profundamente la vitalidad, los líquidos y sólidos. Este es el método natural que hemos seguido, pues por numerosos que sean los síntomas fisiológicos, tóxicos y clínicos del _arsénico_, se les puede agrupar para constituir la unidad de una accion especial y generadora de estos mismos síntomas, fijando el punto de partida en el sistema nervioso ganglionar que ningun medicamento afecta de un modo tan profundo, tan especial y tan universal. Desde este centro se puede conducir su accion á todos los sistemas, con el carácter de su índole destructora. Los sistemas mas profundamente atacados, son sin duda alguna los de la nutricion y de la vida vegetativa.