Tratado metódico y práctico de Materia Médica y de Terapéutica, tomo primero

Part 10

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Se observa bastante analogía en los efectos de uno y otro para no dejar de reconocer la presencia de una misma sustancia; en uno y otro hay sin embargo bastantes particularidades para dar la debida importancia á las que pertenecen á cada uno de los dos. Los tratarémos, pues, separadamente, anticipando á su estudio especial la idea general, de que si los dos tienen relaciones bien marcadas con el nervio neumo-gástrico, se nota la diferencia de que el _antimonio crudo_ afecta mas particularmente la parte inferior, y que el _tártaro estibiado_ obra con especialidad sobre la superior.

§ II.--Efectos fisiológicos.

Los efectos del _antimonio_ sobre el moral espresan la agitacion y el mal humor, con frecuencia la tristeza, la taciturnidad y la inquietud sobre su suerte. El delirio es pasivo; hay síncope y sensacion de debilidad y de vacuidad de la cabeza, somnolencia por el dia y sueño inquieto por la noche. Los calosfríos y el frio dan lugar al sueño y al calor, y en la cama se declara el sudor, que puede presentarse en todos tiempos: á veces es abundante, pero siempre fácil, dulce, inodoro y sin ardor en la piel; se observa un sudor frio y pegajoso; el sugeto está muy friolero, y si se manifiesta el calor, es por movimientos congestivos en la cabeza y otras partes, frecuentemente con frio en los piés ó sensacion de frio interno.

El _antimonio_ presenta en sus efectos, aunque rara vez, un estado febril notable por su intermitencia. Fuera de esta especie de accesos, el pulso es concentrado, pequeño, raro, irregular, ofreciendo unas veces dos pulsaciones mas rápidas, y otras, dos mas lentas; es el pulso completamente abdominal. En los accesos, el pulso es lleno y acelerado; hay palpitaciones, movimientos congestivos, rubicundeces de la cara, si bien esta escitacion del sistema sanguíneo es precedida de grande postracion, de lentitud en el pulso, y de frio generalmente de larga duracion, agravado por el movimiento y la accion del aire. El calor es escesivo y con sed, agravado por el menor movimiento; el sudor es de los mas copiosos, y el calor que le sucede de nuevo, pone fin al acceso. Estas especies de accesos de fiebre sobrevienen ordinariamente por la tarde y el sudor tiene lugar durante la noche. El sudor aparece algunas veces al mismo tiempo que el calor; pero es mas frecuente que estos dos estadios sean de mucha duracion y distintos; lo escesivo del sudor es característico, á no ser que los vómitos y una salivacion estraordinaria detengan la fluxion cutánea ó abrevien su duracion. Cuando los vómitos preceden al acceso ó complican el estadio del frio, es cuando se observan los sudores frios, el síncope, grande ansiedad y palpitaciones violentas.

El vértigo, el dolor de cabeza estupefaciente, un estado en el cerebro semejante al que acompaña á la embriaguez, y algunos dolores mas ó menos vivos en la cabeza, conducen á la eleccion del _antimonio_ en ciertas neuralgias reumáticas del cuero cabelludo y de la cara, y contra los dolores que coinciden con afecciones cutáneas mal desarrolladas, ó con una supresion del sudor y el abotagamiento de la cara.

Las neuralgias del resto del cuerpo son generalmente tirantes, se presentan á lo largo del dorso, en las profundidades de los miembros y en las articulaciones, particularmente en la rodilla, en la cadera, en los dedos de piés y manos, en el dedo gordo con una forma artrítica. Se observan algunos dolores contusivos, pesadez y adormecimiento de los piés; grande debilidad muscular, sin síntomas de parálisis, á no ser que se tengan por tales algunos accidentes espasmódicos, convulsivos de los músculos, calambres en fin, particularmente en los miembros inferiores, ó tambien un temblor general y movimientos convulsivos de la cabeza y de los miembros, precursores de la muerte, en casos de envenenamiento. La vista está alterada, hay ceguera y abolicion del oido, y por lo general zumbido de oidos, sordera pasajera y varios accidentes neurálgicos sin importancia. La voz es débil, ronca, y aun nula, si bien reaparece en el reposo.

Los fenómenos de la vida orgánica son mas importantes para la clínica, y confirman los que acabamos de consignar en la vida de relacion. Hay aumento en las secreciones, como ya lo hemos visto con el sudor: ahora la indicamos para las mucosas de los ojos, de la nariz, de las vías aéreas, digestivas y genitales. Pero no se deben olvidar los síntomas que indican la sequedad de estas superficies, aunque solo sea accidental y momentáneamente, como la sequedad de la nariz que sobreviene al aire libre, mientras que el coriza, el romadizo y la acumulacion incesante de mucosidades en la nariz, constituyen el estado ordinario.

Si la tos, así como la garganta, ofrecen sequedad, preciso es reconocer un pasajero estado de espasmo en los bronquios y laringe, bastante propio del _antimonio_, derivándose de aquí fenómenos asmáticos muy caracterizados, y la tos por accesos con ardores en el pecho. Es muy comun que los esputos sean viscosos y que el aumento de salivacion se convierta en tialismo. Se observa, sin embargo, entre los efectos de este medicamento una tos seca, pequeña, profunda, que se puede denominar gástrica y que es simpática de una plenitud ó de un embarazo del estómago; el ano, merced á los tumores hemorroidales, es el sitio de una exudacion serosa, que emana con frecuencia de la membrana mucosa. La miccion es abundante y frecuente, el color de la orina es mas bien natural que oscura, las poluciones son mas frecuentes, no tienen carácter activo, y la leucorrea es acre ó consiste en una serosidad sanguinolenta.

Por lo espuesto hasta ahora, se puede comprender que el _antimonio_ no tiene lugar en el tratamiento de una enfermedad francamente inflamatoria, porque esceptuados los accidentes febriles intermitentes, todos sus fenómenos indican el período de flojedad en las enfermedades, ó el subagudo y crónico. Las mucosidades segregadas son, en general, dulzosas é insulsas, la lengua pálida, húmeda ó cubierta de una capa generalmente mas bien blanquecina que de un amarillo sucio; la faringe está espasmodizada, é impide la deglucion y se estiende al exófago; la disfagia depende algunas veces de un infarto que se resuelve por la espulsion de mucosidades y saliva, infarto mucoso, fluxionario, que puede llegar hasta constituir una angina.

El estado del estómago é intestinos es el de una plenitud gástrica ó intestinal, mas bien mucosa y saburral que biliosa; las regurgitaciones, la saliva y las mucosidades que afluyen á la boca tienen el gusto de los alimentos; hay náuseas, anorexia y sed, algunos eructos insípidos ó un poco ágrios, regurgitaciones gaseosas y malestar, que se eleva hasta la angustia, con cólico, pinchazos en el vientre, conato á vomitar, vómitos mucosos, á los que se une la bilis por efecto de los espasmos y sudores generales. Los vómitos escesivos con enfriamiento, sudor frio, síncope, sed violenta, sensibilidad del vientre, hinchazon en el epigastrio, dolores presivos y lancinantes, proceden de casos de intoxicacion y entran en la esfera de accion del medicamento en las raras circunstancias en que los síntomas son producidos por la marcha de una enfermedad ú ocasionados por ciertas indigestiones, á los que hay que agregar cólicos violentos, borborigmos y flatulencias, meteorismo, dolores intolerables, desesperantes en el vientre, calores hasta ardientes, y endolorimiento.

Las deposiciones son con mas frecuencia diarréicas é irregulares, la diarrea alterna con el estreñimiento, ó mas bien se presentan primero deposiciones insuficientes, duras, amoldadas, y despues blandas y líquidas. Las materias de las deyecciones son poco coloradas, acuosas, sanguinolentas á veces, pero no contienen ventosidades ni mucosidades espesas y consistentes. Las secreciones producidas por el _antimonio_ no tienen el carácter de irritacion.

La piel está floja, generalmente pálida, y la cara del mismo color y abotagada. Se presentan edemas en diferentes puntos de las estremidades, hay algunas veces una hinchazon pálida, serosa por todo el cuerpo, como si el procesus plástico y la actividad nutritiva estuvieran detenidas; en otras ocasiones la misma causa da lugar á un marasmo general y siempre con gran debilidad. Una multitud de accidentes seudo-inflamatorios se presentan en la superficie, tales como, tumefacciones rojas y calientes en el pabellon de la oreja, granos en la nariz que se escorian y trasforman en úlceras con costras y flujos de sangre, tumefaccion de los párpados que están rubicundos y legañosos. Fenómenos semejantes se presentan en las encías, que sangran con facilidad, así como tambien los alvéolos y dientes cariados, en los que los dolores de los mismos se aumentan despues de comer, por el agua fria y por la tarde; vesículas sobre la lengua é incomodidad en la garganta; irritacion del ano con secrecion mucosa, hemorróides, escoriaciones que dan una sangre negruzca y que son el punto de dolores quemantes; espulsion de gases que arrastran á veces mucosidades en su salida; ciertas hinchazones rojas y calientes, principalmente en los dedos, proceden de la estancacion de sangre en los capilares y recuerdan los sabañones.

Los síntomas cutáneos son ricos en erupciones, como lo prueban las sensaciones de presion y las punzadas locales que á aquellas se refieren, y mas aun el prurito, del que ninguna erupcion está exenta; en el cuero cabelludo está acompañada de alopecia; en las irritaciones hay hinchazones, erupciones, inflamaciones de los ojos, de los oidos, de la nariz y otros puntos. Importa notar que el _antimonio_, además de las escoriaciones en el ano, produce fenómenos semejantes en los ángulos de los párpados y de los labios, en cuyos puntos supuran; el zinc tambien las produce, pero menos húmedas. Las erupciones, propiamente dichas, pueden ser miliares y urticarias, aunque lo mas general es que consistan en granos rojos ó blancos, rodeados de una auréola de ampollas y vesículas que se trasforman rápidamente en costras; pero los síntomas de este género mas dignos de atencion son los granos duros y conoideos de las producciones sicósicas, los tubérculos, pústulas, y conos semejantes á los de la varicela, síntomas que ponen de manifiesto la accion del _antimonio_ sobre el dérmis. Estos fenómenos no se separan de la lesion profunda de la nutricion general, que está como suspensa, y cuya alteracion produce aglomeraciones plásticas, como colecciones serosas, abundantes secreciones y la debilidad muscular.

El conjunto de estos síntomas está caracterizado por una falsa flogosis, por úlceras fistulosas, por un accidente de gangrena en el pié, por la hinchazon roja del talon con punzadas quemantes, por sabañones rojos y dolorosos. Indicarémos igualmente que todos los síntomas eruptivos tienen la misma interpretacion al reunirlos con la alopecia, con la antigua existencia de los clavos y de las placas córneas, de las manchas hepáticas, de la lividez de las uñas, de su decoloracion, de su deformidad; pues no parece sino que la fuerza plástica no abandona la periferia sin haber arrojado primero una especie de aumento de actividad.

No hay medicamentos, aun entre aquellos cuya accion es mas asténica y deprimente, que no despleguen al principio de accion algunos síntomas hiperémicos, que no tengan un momento de orgasmo, un movimiento de escitacion, sino siempre sanguíneo, nervioso al menos, y como tal, fluxionario generalmente. El _antimonio crudo_ no está exento de este período esténico por una accion directa sobre el sistema nervioso ganglionar é indirecto sobre el sistema sanguíneo, resultando, por consiguiente, que este último es de muy poca importancia para la práctica y que no reporta indicacion alguna si no acompañan los fenómenos de la vida vegetativa y del sistema gástrico. La accion hipostenizante del _antimonio_ sobre el trisplánico es bien manifiesta, y se estiende á los sistemas sanguíneo y nervioso cérebro-espinal, ejerciéndose directamente sobre las funciones digestivas, respiratorias y plásticas; de aquí resulta su influencia particular sobre las membranas mucosas y serosas, sobre los tejidos blancos y fibrosos, sobre el tejido celular, en fin. Los fenómenos que espresan la inflamacion y el orgasmo sanguíneo son de carácter pasivo y sanguíneos por accidente. La misma apoplejia, que está anotada entre los efectos del medicamento, es simpática de la afeccion del trisplánico y se refiere á las congestiones cerebrales por indigestion ó por lesion del estómago. El mismo orígen tienen las palpitaciones y la irregularidad del pulso.

Consta además que la irregularidad del pulso es un síntoma no equívoco de ciertas afecciones gastro-intestinales. Este fenómeno, sin embargo, podria muy bien depender de la accion directa del antimonio sobre el nervio neumo-gástrico, de la misma manera que el asma y los accidentes asmáticos dependen de su esfera de accion. Los síntomas convulsivos y espasmódicos, siempre parciales y locales, no implican su accion directa sobre el cerebro y la médula espinal, pero sí la accion simpática de los nervios por anastómosis, por perturbaciones profundas de la vida vegetativa y de las vísceras abdominales. A la misma causa se refiere la escitacion genital, y, sin embargo, es necesario reconocer que esta escitacion puede proceder del orgasmo visceral que establece la accion del _antimonio_ en el sistema nervioso ganglionar como preludio á sus efectos asténicos y depresivos.

Las constituciones mas favorables á la accion del _antimonio_, son notables por el desarrollo de las vísceras abdominales, con un tejido celular adiposo abundante ó escaso; tienen los sentidos obtusos y están sujetas á la tristeza y afecciones deprimentes, ó á la alegría que resulta de la satisfaccion de los instintos animales ó de las tendencias del amor físico. Los climas mas cálidos y la estacion del estío son para la mayoría de las constituciones circunstancias armónicas con la accion del _antimonio_. En las personas colocadas en tales condiciones de clima y estacion, la piel se atrae una parte de la actividad visceral, que por su atonía entra fácilmente en la esfera de accion de este medicamento, tanto mejor, cuanto que la salud ó la armonía funcional exige en el estío y en países cálidos un régimen sóbrio, mas escitante que escesivo en cantidad, y capaz de producir mas escitacion que trabajo á los órganos digestivos; pues la menor plenitud del estómago y ciertos desvíos de régimen ocasionan digestiones laboriosas, aumentan la debilidad de los intestinos y gastan la actividad de los nervios ganglionares ya debilitada. Estos efectos son tanto mas análogos á los del medicamento de que nos ocupamos, cuanto que los órganos en que se desarrollan están en relaciones simpáticas con la superficie cutánea, esa zona periférica de la vida vegetativa.

§ III.--Efectos terapéuticos.

Ya estamos en el dominio de las fiebres intermitentes gástricas, ora procedan directamente de esta perturbacion, de esta debilidad gastro-intestinal, ora que un enfriamiento, una impresion de frio, y especialmente de frio húmedo en la piel, las determinen por la repercusion de su propia actividad á los órganos de la vida orgánica. Esto es aplicable igualmente á las afecciones reumáticas, pues el _antimonio_ reclama muchas de las que se han creido propias de la _dulcamara_, especialmente si se trata de dolores reumáticos repercutidos al interior y de las diarreas que les reemplazan.

La fiebre propia de _antimonio_ es remitente y terciana ó cotidiana. Desde el principio se observan en los labios ó sus comisuras los gérmenes de erupciones que deben despues hacerse crustáceas, y cuyo carácter febril dejamos ya indicado. La observacion práctica demuestra que puede agravarse por una cefalalgia interna, hacerse intolerable y aun llegar á despertar síntomas nerviosos y un eretismo que no cede sino con la diminucion de los síntomas gástricos. La menor dósis que se puede dar en este caso, es un centígramo de la sustancia ó un gramo de la primera trituracion. Esta medicacion hace cesar el eretismo, acelera la solucion de la fiebre ó del acceso por abundantes sudores, que se presentan simultáneamente con el sueño. El adormecimiento, la anorexia, el disgusto, la lengua mucosa y las orinas sedimentosas persisten en los momentos de remision y reclaman nuevamente este medicamento. Muchas fiebres gástricas sin agudeza, las designadas con el nombre de mucosas, exigen el uso de _antimonio_, cuando una indigestion ó un estado saburral mas ó menos habitual figura como causa en la etiologia ó en la recrudescencia y su prolongacion.

Las anginas con gastricismo muy pronunciado, sin rubicundez, con ronquera, debilidad de la voz y sensacion de un cuerpo estraño en la garganta que escita vanos esfuerzos de deglucion, deben ser tratadas con este medicamento. En las afecciones de pecho de los niños es necesario auxiliar á este medicamento con _ipecacuana_, porque hay en su esfera de accion terapéutica ciertas hipersecreciones de las mucosas, sin esceptuar la blenorrea del recto, el embarazo gástrico y gastro-intestinal con salivacion, sin calosfríos, pero con sensacion de frio, y gastropatías á consecuencia de los escesos de una alimentacion empalagosa, farinácea, indigesta. En este caso, la hepatitis misma es de la competencia de _antimonio_, entendiéndose por tal una exacerbacion subaguda de una hepatitis preexistente y crónica.

La fiebre reumática aguda no pertenece á este medicamento. No tiene lugar en su tratamiento, sino cuando la reaccion languidece, y que los síntomas gástricos se pronuncian mas en el sentido de su accion. Los síntomas estacionarios se manifiestan al mismo tiempo, y entre otros, el sudor, las orinas abundantes, cargadas de una nubécula; hay tambien afeccion de las articulaciones y de los tejidos blancos con hinchazones subagudas.

Los dolores reumáticos apiréticos no son propios de antimonio, á no ser que haya hinchazones articulares indolentes; el reumatismo muscular no le pertenece. Pero es raro que no tenga indicacion en la gota producida por los escesos de la mesa; pues aun cuando este medicamento no hiciese mas que combatir las causas y regularizar las funciones digestivas, la gota se modificaria ventajosamente, sin prejuzgar y sin perjudicar las indicaciones particulares de la _nuez vómica_. La odontalgia que el _antimonio_ puede curar, se renueva comiendo, se agrava con el agua fria, se hace congestiva por la noche con un calor que parece ascender del pecho, y hay con frecuencia hemorragia de las encías.

En algunas erupciones subagudas, sintomáticas de saburras ó embarazos gástricos, el _antimonio_ puede ser eficaz, si las erupciones son pustulosas, miliares, vesiculosas. Corresponde tambien á las escrescencias epidérmicas, como los clavos, ciertas verrugas y producciones sicósicas, aun cuando estas producciones no esten acompañadas de síntoma alguno gástrico. Los fungus articulares y otras escrescencias nacidas en los tejidos blancos, si no se curan con el _antimonio_, serán accesibles á la accion de la _stafisagria_, del _carbonato de cal_ y otros medicamentos. En la supuracion de los ángulos de la boca, de los párpados, de la nariz, ó simplemente en las escoriaciones con costras en su circunferencia, el _antimonio_ es el rival del _grafito_ y del _zinc_; es importante en los exantemas tuberculosos de la cara, en los que se manifiesta, por lo menos igual, si no mejor que el _carbonato de cal_.

Concluirémos indicando que el _antimonio_ está con mas frecuencia indicado en los viejos que en otras edades, porque la vida está concentrada al interior en la vejez, y apenas conserva la escitacion necesaria al sistema nervioso ganglionar. Las secreciones de las glándulas están aumentadas á espensas de las de la piel: los viejos son naturalmente dispuestos á los flujos mucosos. El _antimonio_, en fin, está muy indicado en los grandes comedores, en los que usan alimentos abundantes y no fermentados, ó insulsos, y en las embarazadas. La somnolencia y las afecciones comatosas de estos sugetos pueden reclamar el uso del medicamento que acabamos de estudiar.

=Dósis.=--Las trituraciones, es decir, las bajas atenuaciones del _antimonio_ son útiles, si bien no negamos la eficacia de la sesta y aun duodécima atenuacion á la cantidad de algunos glóbulos. Preferimos uno ó dos decígramos de la primera, segunda ó tercera atenuacion, dósis que se puede repetir aun de hora en hora en los casos febriles. Las atenuaciones mas elevadas solo son útiles en las afecciones perfectamente apiréticas y dermóides.

ANTIMONIUM TARTARICUM (ANTIMONIO TARTARIZADO.--TÁRTARO ESTIBIADO).

§ I.--Historia.

Es el _tartrato antimoniado de potasa_, ó tartrato de potasio y de _antimonio_. Gran número de médicos de diversas escuelas han contribuido á enriquecer la materia médica con preciosas observaciones sobre las propiedades de este medicamento, y todas concuerdan con las esperimentaciones fisiológicas de Stapf, de Moor, etc..... Unas y otras se corroboran mútuamente al establecer las relaciones especiales de este medicamento con el sistema nervioso ganglionar, y al reconocerle propiedades análogas á las del _antimonio crudo_, si bien mas intensas.

Se conoce el abuso que de este medicamento ha hecho el sistema italiano, y las singulares publicaciones á que ha dado lugar el contra-estimulismo. Los prácticos mas discretos han sacado un dato precioso. Para ellos, el _tártaro estibiado_ era el medio antiflogístico mas seguro y mas cómodo, á la dósis de 5 centígramos en 1 ó 2 litros de agua tomada por fracciones. A esta dósis se obtienen los efectos sedativos del medicamento, la diminucion y desaparicion de la fiebre y una suspension sin accidente y sin mas evacuacion que un sudor dulce y continuo.

Por este medio se obtiene tambien la cesacion de la fiebre con turgencia y violenta neuralgia en las partes superiores del cuerpo, ó con flegmasía, como en la otitis congestiva y en ciertas fluxiones de la mejilla con fiebre violenta. Tales son en resúmen los efectos de la _ipecacuana_ á igual dósis, y aconsejamos que no olvide nadie esta advertencia, porque hay casos en que el _acónito_ y otros medicamentos al parecer indicados, son ineficaces, y porque hay fiebres cuyo carácter, mas bien gástrico ó catarral, que inflamatorio, ceden muy bien al _tártaro estibiado_ empleado de esta manera.

§ II.--Efectos fisiológicos.

Nos limitarémos á algunos puntos de comparacion entre los efectos del _tártaro estibiado_ con los del _antimonio crudo_. La fiebre provocada por el primero es mas marcada, los síntomas de reaccion mas violentos, así como los de concentracion y el frio, que se elevan hasta el síncope; el ardor epigástrico, los vómitos, las deposiciones, los espasmos, en particular los del exófago, son mas pronunciados, y todavía mas los síntomas relativos al pecho: pulso pequeño, respiracion corta, opresion asmática, hepatizacion del pulmon, inyeccion de la mucosa pulmonar y espectoracion abundante. El _tártaro estibiado_, por sus síntomas diatésicos, produce una alteracion profunda de la vida, y espresa su modo de accion sobre el sistema nervioso ganglionar, accion debilitante que tiende al aniquilamiento del influjo nervioso en los tejidos y órganos de la vida vegetativa del organismo en general, y de los pulmones y vísceras abdominales en particular; su accion se estiende hasta el reblandecimiento y ulceracion de las mucosas.

No es pues de admirar que se cuente, entre los efectos generales, el frio interno, la grande disposicion al frio, los sudores frios, los sudores y las secreciones mucosas abundantes y dulzosas, insípidas mas bien que ácidas ó elaboradas, la angustia y la agitacion, accesos de vértigo, coma letárgico, abatimiento, debilidad muscular estremada, temblor de los miembros, adormecimiento é insensibilidad, principalmente de los miembros, neuralgias, calambres, convulsiones, salto de tendones, desfallecimiento, sin que á pesar de esto haya parálisis.