Tratado de Ortografía Valenciana Clásica
Part 2
Sección 4.ª— De todo lo dicho se desprende que la ortografía valenciana, aunque sin haber sido nunca oficialmente reglamentada (á pesar de varios intentos más generosos que afortunados), se ha mantenido desde el siglo XV al XIX perfectamente separada de la castellana y la catalana; sólo á mediados de este último siglo empezaron á marcarse las dos tendencias igualmente heterodoxas que sin llegar á formar dos escuelas bien diferenciadas, con maestros, textos y partidarios convencidos y firmes (ó tal vez por esto mismo, por no haberse formado tales sectas), nos han desorientado á todos y han producido la anarquía mansa de que tantas veces nos hemos lamentado. Igualmente heterodoxas he llamado á las dos tendencias, y realmente lo son: la' tendencia castellana, porque si bien puede defenderse en la literatura popular (puesto que el pueblo de la capital y su comarca no tiene hoy más diferencias fonéticas con Castilla que la _è_ y la _ò_ abiertas que pueden muy bien marcarse con un simple acento grave), no debe en manera alguna admitirse en el lenguaje culto, ya que la prosodia valenciana legítima, viva aún en la mayoría de las poblaciones del reino, posee dos sonidos, la _ch_ y la _s_ suaves que desconocen los castellanos, y carece, en cambio, de otros dos que éstos heredaron al parecer de los árabes, la _j_ y la _z_; y la catalana porque también su prosodia es diferente de la nuestra hace ya siglos y así lo apreciaron desde el principio nuestros más eximios escritores, empleando en principio de dicción la _ch_ en vez de la _x_ que usan los catalanes, prescindiendo de la _t_ que éstos anteponen á la _x_ y á la _j_ en medio de dicción, y terminando en _es_ los plurales de las voces en _a_ final; como para probar esto tendría que aducir documentos y comprobantes que ya he publicado, remito al lector el artículo que con el título de _Algo sobre fonología valenciana_ se publicó en el _Almanaque de Las Provincias_ del año 1899 y que reproduzco íntegro al final de este trabajo con objeto de facilitar su consulta. Resulta, pues, resumiendo todo lo dicho, que los valencianos tenemos ya de antiguo nuestra lengua escrita propia y especial, como especial y propia es la hablada, y diferente, por lo tanto, de la catalana, la aragonesa, la castellana, la murciana y la baleárica que geográficamente la circundan; y no se comprende, siendo la cosa tan clara, que vayan los escritores valencianos, desde hace ya más de un siglo, dando tumbos y resbalones; unos echándose francamente en brazos de la Academia Española y aceptando para el valenciano las reglas ortográficas dictadas por ésta para el castellano; y otros haciendo algo mucho peor: adoptando en sus escritos no ya la ortografía, sino hasta la analogía y la sintaxis catalanas, jurando, no obstante, y perjurando que escriben en valenciano puro y castizo. No necesito hacer salvedades; todos hemos pecado, unos más que otros; pero el que menos, lo suficiente para que deba hacer ya propósito de la enmienda. A ello vamos, pues; á precisar el genuino concepto de la ortografía valenciana tal y como resulta del estudio detenido de nuestros clásicos, si bien con las prudentes modificaciones que la marcha de los tiempos impone á estos códigos literarios lo mismo que á los científicos, á los jurídicos y á los artísticos; quien de esto se aparte en lo esencial (no nos referimos á pequeños detalles perfectamente discutibles y opinables), no diga que escribe en _valenciano literario_; escribirá en valenciano popular si sigue á los primeros, ó escribirá como los segundos en catalán; en catalán _atenuado_ por lo menos, como el de Lérida ó Tortosa.
CAPITULO II De la ortografía en general
Sabido es que el bello ideal de toda ortografía consiste en escribir una lengua tal como se habla, empleando en consecuencia un signo para cada sonido y no asignando dos ó más sonidos á un solo signo; pero esto que no le es difícil á un lenguaje artificial, como el moderno esperanto por ejemplo, es de todo punto imposible al tratarse de una lengua natural, formada por aluviones de cien razas, idiomas y literaturas diferentes, en la que es preciso respetar etimologías que la marcan indeleblemente como estigmas atávicos de raza, inflexiones de voz que por uso ininterrumpido de muchas generaciones han llegado casi á modificar fisiológicamente los órganos de la fonación de todo un pueblo, y costumbres impuestas como ley por autoridades respetables y respetadas en el cultivo de su literatura tradicional.
A estos tres principios, por lo tanto, necesita ajustarse la ortografía valenciana clásica, ora escribiendo las voces con arreglo á su origen según se escribió cada una de ellas en la lengua de donde la tomó la nuestra, ora respetando la forma en que la escribieron desde un principio los mejores maestros de nuestra literatura, ya atendiendo á la pronunciación de la mayoría de los valencianos en tiempo antiguo ó en la época actual.
Mas como no existe una regla fija y matemática que indique, con seguridad, á cuál de estos tres principios obedece en el lenguaje escrito cada una de las voces de nuestra lengua, es necesario marcar al detalle las varias reglas particulares que se derivan de dichas fuentes á fin de precisar la manera de emplearse tanto las letras como los signos auxiliares de la escritura.
Empecemos, pues, por estudiar lo que son letras y cuántas de éstas tiene la lengua valenciana.
Es _letra_ en el lenguaje hablado, según la Academia Española, «la menor parte de voz con que se modula ó articula un sonido simple y determinado»; y lo es en el escrito el signo que representa dicho sonido; el conjunto de las letras se llama _abecedario ó alfabeto_.
El alfabeto valenciano consta de los veintiocho signos siguientes: _a, b, c, ch, d, e, f, g, h, i, j, k, I, II, m, n, ny, o, p, q, r, s, t, u, v, x, y, ç_.
Estas letras, lo mismo en nuestro alfabeto que en todos los europeos, se escriben de dos maneras diferentes, fijándose para el uso de unas ú otras determinadas reglas, según el caso y el lugar en que deben emplearse; el nombre con que se conocen estas dos clases de letras es el de _minúsculas_ para las que antes hemos escrito, y _mayúsculas_ para las siguientes: _A, B, C, Ch, D, E, F, G, H, I, J, K, L, Ll, M, N, Ny, O, P, Q, R, S, T, U, V, X, Y, Ç_.
Además de esta división en _mayúsculas y minúsculas_, se dividen también las letras de nuestro alfabeto en _sencillas y dobles_; estas últimas se representan con dos signos, y son la _ch_, la _ll_, la _ny_, la _rr_ y la _ss_, á las que tal vez debiera añadirse, alambicando un poca la cosa, la _ig_ en fin de dicción y la _ix_; nótese, en cambio, que no admitimos las dos letras dobles del alfabeto catalán _tj y tx_, aunque algunos literatos valencianos contemporáneos las emplean, ni la _th_ y la _ph_ que se encuentran en muchos escritos antiguos; las razones que para ello tenemos las expondremos al tratar de la _j_, de la _x_ y de la _h_ en su lugar correspondiente á fin de no involucrar cuestiones ni alargar el presente capitulo.
La mayoría de estas letras conservan en nuestra lengua el mismo valor que tuvieron en la latina, siendo su uso uniforme y claramente determinado; hay algunas, sin embargo, que por tener oficio doble ó por haber modificado el que tuvieron antiguamente, ofrecen algunas dudas en el modo de emplearlas; tienen oficio doble entre nosotros la _e_, la _o_, la _c_, la _ch_, la _g_, la _x_ y la _y_; y han modificado el que tenían antiguamente la _u_, la _v_ y la _ch_ en medio de dicción.
CAPITULO III De las letras mayúsculas
Las letras mayúsculas en la escritura manuscrita, y aun en la impresa, fuera de las portadas y títulos, sólo se emplean como iniciales ó sea en principio de dicción, siendo minúsculas las restantes que completan la palabra; las reglas á que debe sujetarse su uso son las siguientes: Se escribirán con letra inicial mayúscula: 1.º La palabra en que empiece un escrito, y la primera del párrafo después de punto final. 2.º Los nombres propios; v. gr.: _Deu, Jesús, Mahoma, Sócrates, Ciceró, Pere, Vicent, Maria, Catalina, Espanya, Valencia, el Grau, el Maestrat, la Ribera, Juquer, Penyagolosa, Rocinante_. 3.º Los atributos divinos, como _Pare Etern, Criador_; los títulos y nombres de dignidad cuando se habla de persona determinada, como _el Rey, el Papa, l’Alcalde, el Retor_; los nombres y apodos con que se designa á determinadas personas, como _Jaume el Conquistador, Pere el del Punyalet, el Patriarca, el Palleter, la Rulla_. 4.º Los tratamientos, y especialmente si están en abreviatura, como _Sr._ (sinyor), _D._ (don), _V._ (vosté), _V. S._ (vostra senyoría); los antiguos tratamientos valencianos _En y Na_, equivalentes á los modernos _Don y Donya_, conviene escribirlos con mayúscula por su brevedad y por evitar confusiones, como _En Vicent, Na María_; _vosté y vostés_ cuando se escriben con todas sus letras no deben llevar mayúscula. 5.º Ciertos nombres colectivos cuando representan una entidad moral, como en estos casos: _la Universitat reclama contra lo acordat per l’Ajuntament_. 6.º Los sustantivos y adjetivos que compongan el nombre de una institución, de un cuerpo ó establecimiento: _la Cambra de Comers, el Colege del Patriarca, l’Academia de Belles Arts, l’Ateneo Mercantil, el Gremi de Corders_. 7.º Los nombres y adjetivos que entren en el título de cualquier obra: _Gramática Catalana, Historia de la Marina Valenciana, la Moma_; puede, sin embargo, prescindirse de esta regla cuando el título es largo, especialmente en las obras dramáticas, como _Tres roses en un pomell, Al sá y al plá, La escaleta del dimoni_. 8.º Suele emplearse mayúscula á principio de cada verso, especialmente en los de arte mayor. 9.º Se escribe con letras mayúsculas la numeración romana cuando se emplea para significar el número de orden de papas, reyes y otras personas del mismo nombre, el de los siglos y el de los tomos, libros, capítulos, etc., de una obra; v. gr.: _Calixto III, Pere IV, sigle XX, tomo II, capítul IX_. Cuando hubiere de escribirse con mayúscula la letra inicial de una palabra que empiece con _Ch_, ó con _Ll_, sólo se formarán de carácter mayúsculo la _C_ y la _L_ que son primera parte de estas letras compuestas ó dobles: se escribirá, pues, _Chiva, Chimo, Lliria, Lloréns_; y de ningún modo _CHiva, CHimo, LLiria y LLoréns_. Ninguna palabra valenciana pura y castiza empieza por _ny_, por _rr_ y _ss_; si el pueblo emplea alguna como _nyirvi y nyaular_, son solecismos que no deben admitirse en el lenguaje literario.
CAPÍTULO IV
Del uso de las vocales
La lengua valenciana tiene fonéticamente siete vocales, pero en lo escrito sólo dispone de cinco signos, que son: _a, e, i, o, u_; las otras dos vocales, la _è_ y la _ò_ abiertas, las distinguimos de las cerradas por medio del acento grave; en cuanto á la _y_ griega no la incluimos en las vocales porque en realidad es consonante aunque en algún caso se emplea como vocal, según veremos al tratar de ella más adelante.
Veamos las leyes que rigen á cada uno de estos signos en particular.
A Poco ó nada hay que advertir acerca de esta letra; lo mismo en principio que en medio ó fin de dicción suena siempre en valenciano de manera tan clara y precisa, que no hay sino escribirla allá donde suena para emplearla acertadamente; si los catalanes tienen palabras terminadas en _a_ ó en _as_ empleadas por sus poetas como consonantes de otras en _e_ ó en _es_, en valenciano no ocurre esto, pues distinguimos perfectamente uno de otro sonido. Es verdad que en algunas comarcas valencianas ocurre algo parecido, dándose, por ejemplo, en Sueca y Alcoy á muchos finales en _a_ un sonido intermedio entre _a y e_, y en otras, como Gandía y Játiva, entre _a y o_; más exagerados aún, algunos pueblos de los distritos de Onteniente y Albaida convierten francamente la _a_ final en _ò_ abierta en las palabras graves cuya penúltima sílaba lleva por vocal esta última; pronunciando, por ejemplo, _ròsò, còsò, còrdò, ròdò_, en vez de _ròsa, còsa, còrda y ròda_; pero esto son excepciones cortas en número que no alteran en nada el carácter de nuestra lengua; deben por lo tanto, aun los naturales de estas comarcas, escribir los finales en a como el resto de los valencianos. Respecto á la _a_ en principio de dicción, viciosamente pronunciada en lugar de _e_, téngase muy presente lo que vamos á decir al tratar de ésta.
E, È La _e_ tiene entre nosotros dos sonidos; para diferenciarlos en el lenguaje escrito, han adoptado los modernos el acento francés, de modo que la _è_ abierta debe escribirse siempre con acento grave, reservando el agudo para la _e_ cerrada ó castellana cuando carga en ella el acento prosódico; cuando no ocurre esto, se escribe la _e_ cerrada sin acento alguno; v. gr.: _dèu_ (diez), _Deu_ (Dios), _mèl, seré, mes_. Nada hay que advertir respecto á esta última. puesto que su pronunciación es clara y su empleo en la escritura no ofrece la menor dificultad; en cuanto á la _è_ abierta sólo debemos indicar que siempre carga en ella el acento prosódico (2), lo cual es una ventaja inmensa para el lenguaje escrito; hasta tal punto se observa esto, que aun los verbos y las palabras derivadas la convierten en _e_ cerrada en las modificaciones en que su raíz pierde el acento de la _è_; por ejemplo: de _sèndre_ se forma _sendré, sendria, sendréu_; de _tèrra_, se deriva _terrero y terreta_; de _mèl_, _melós_: de _pèl_, _pelet_. Tiene además esta vocal, en nuestra lengua, otra particularidad que suele también confundir á los escritores noveles, y es la tendencia que la mayoría de los valencianos tenemos á convertir en _a_ la _e_ inicial, particularmente en las voces que empiezan en _es ó en_; es tan común decir _anteniment, ansendre, andevinar, ansisam, astora, ascoltar, harmosura_, etc., etc., que no falta quien se confunde y lo escribe tal como suena; donde más hemos notado que se comete tal error es en la primera persona del singular del presente de indicativo del verbo _haver_, pues son muchos los que escriben _yò ha_, que es como se pronuncia; es muy cierto que casi todos decimos al hablar, _No l’ha vist_, pero debe escribirse _No l’he vist_, como se debe escribir también _enteniment, ensendre, endevinar, ensisam, estora, escoltar, hermosura_, etc.
I, Y Ni la _i_ latina es nunca consonante, ni la _y_ griega es nunca vocal, excepto cuando se usa como copulativa; fácil es, por lo tanto, reglamentar su uso. Se escribirá _i_ siempre que cargue en ella el acento prosódico, aunque vaya unida á otras vocales; v. gr.: _raim, buit, viuda, veí, creien, dia, Lluís, Sofia_. En los diptongos en que va unida á una vocal fuerte, se escribe también _i_ vocal (aunque en realidad es consonante) por haberlo hecho siempre así nuestros clásicos y porque así lo escriben también las demás lenguas neolatinas; v. gr.: _rabia, capia, preciós_; y no sólo cuando forma sílaba directa, sino también en las inversas en medio de dicción, como _pléit, paisá, aguaitar_; hay, sin embargo, algunos que con mejor criterio escriben en este caso _pléyt, paysá y aguaytar_. En lo que no cabe la menor duda es en el empleo de la _y_ consonante en las sílabas _ya, ye, yo_ y en sus inversas en fin de dicción; v. gr.: _gaya, joyeta, yò, may, rey, ¡oy!_ En los diptongos _iu, ui_, los valencianos ponemos siempre el acento silábico en la _i_, excepto cuando va seguida de _x_ y en algunas palabras de origen extranjero, como _yute, gayuba_; así, en _viuda, ciutat_, marcamos la _i_ como vocal y la _u_ como consonante, al revés de lo que hacen los castellanos; y creemos que está la razón de nuestra parte, puesto que en sus originales latinos _vidua y civitas_ resalta bien el acento de la _i_. De aquí se deduce que estos dos diptongos deben escribirse siempre en valenciano con _i_ latina; por ejemplo: _viure, níu, ríu, cuít, truíta, buidar, cuidar, huit, hui_. Y á propósito de esta última voz: son muchos los escritores valencianos contemporáneos que escriben el adverbio _hui_ como los catalanes, es decir, _vuy, avuy_, ó por lo menos _huy_; esto se debe indudablemente á que conocen mejor el catalán escrito que el hablado; los que hemos vivido algunos años en Cataluña, sabemos que nuestros hermanos del Principado pronuncian el adverbio _vuy_ con sonido algo parecido al castellano _hoy_, es decir, marcando más la _u_ que la _y_ mientras que los valencianos lo articulamos exactamente igual que los franceses su _au-jour-d'-hui_; de aquí que catalanes y castellanos hagan bien en emplear la _y_ griega en este caso; pero los valencianos debemos usar la _i_ latina, como los franceses, escribiendo _hui_. Una excepción ortográfica al diptongo prosódico _ya_: los tiempos del verbo haver á quienes se agregó en lo antiguo el adverbio _hi_ hoy en completo desuso entre nosotros, deben escribirse con _i_ latina por razón de origen y por ir ésta precedida de _h_, por ejemplo: _hia, hian, hias, hiajen_.
O, Ò Es aplicable en absoluto á esta letra cuanto hemos dicho antes respecto á la _e_: la cerrada es igual á la castellana, y la abierta lleva siempre el acento prosódico, convirtiéndose en cerrada al perderlo: p. e., de _pòndre_ se deriva _pondrá, pondria, ponguera_; de _mòro_, _moret_; de _sòl_, _solana_; tanto es así, que algunas veces cambian mutuamente dos _os_ su sonido al cambiar el acento de sílaba, como ocurre en _mòro_, y su aumentativo _moròt_. Debe, por lo tanto, escribirse siempre, para marcar bien estas diferencias, la _ò_ abierta con acento grave, reservando el agudo para la cerrada cuando carga en ella el acento prosódico; cuando no ocurre esto, se escribe la _o_ cerrada sin acento alguno, v. gr.: _sòl_ (el astro del día), _sol_ (nota musical), _sòrt_ (suerte), _sort_ (sordo), _oració, cansó, poma, corro_.
U La _u_ en las sílabas _que, qui, gue, gui_, es siempre muda en valenciano lo mismo que en castellano y en francés; para hacer que suene, es necesario ponerle diéresis, como en _llengüeta, agüelo_: acerca de las sílabas _qua, quo, qüe, qüi_, trataremos al hablar de la _q_. Una de las cosas más dignas de notarse en nuestra lengua, es la facilidad que la _u_ tiene de transformarse en _v_; ocurre esto en la mayoría de los verbos terminados en _ure_, cuya _u_ radical se convierte en _v_ en muchas de sus formas, como en _bevem, bevia, bevent, escrivim, escrivia, escrivint, movem, movia, movent_, de _beure, escriure y moure_; y en los adjetivos terminados en _u_ que sufren igual modificación en el femenino y en todos sus derivados; ejemplos: _víu, viva, vivor, vivesa, blau, blava, blavet, nou, nòva, novetat_.
CAPÍTULO V
Del uso de las consonantes
Como la casi totalidad de las dificultades que se ofrecen para el uso acertado de estos signos provienen de la igualdad ó parecido de los sonidos que deben representar, se impone la necesidad de agrupar algunos de ellos al tratar de fijar las leyes ortográficas que rigen au uso; así lo hacen la mayoría de los gramáticos, y así lo haremos también nosotros para facilitar el estudio y evitar repeticiones.
B, V Los valencianos de la capital y de algunos otros pueblos no conocen, en lo hablado, la letra _v_, pues la pronuncian exactamente igual á la _b_; en la mayoría de las poblaciones de Alicante y Castellón conserva la _v_ su pronunciación latina, siendo, no una letra labial como la _b_, sino labio-dental; es decir, que se pronuncia apoyando ligeramente los dientes superiores sobre el labio inferior; creemos explicar bien su sonido diciendo que la _v_ es á la _f_ como la _b_ es á la _p_. A pesar de que en la capital del reino no se diferencian en el lenguaje hablado la _b_ y la _v_, es indispensable conservar esta última en el escrito, á fin de que, escribiendo al menos, podamos defendernos de la graciosa broma de un sabio francés que decía: «_¡O beati hispani dum BIBERE dicunt VIVERE!_» Vamos, pues, á dar algunas reglas para facilitar su empleo en la escritura, haciendo notar, de paso, que aquí, mejor que en ninguna otra letra, se ve lo imposible que resulta el tomar como modelos los antiguos documentos valencianos, impresos ó manuscritos, para fijar reglas de ortografía en nuestra lengua; es, en efecto, tan grande el desbarajuste que reinaba antiguamente en lo tocante á estas letras, que Ros, al tratar de ellas al final de su _Diccionario_ (pág. 335) acaba por decir: «En cuanto al uso de la _b_ y la _v_ consonante no han podido sentar punto fixo los Orthógraphos más diestros; ni se hallará perito que dé razón segura para el cuando se ha de usar de dichas dos letras, ó de cada una de ellas». Algo puede hacerse, sin embargo, para poner en orden el empleo de estas letras, atendiendo las reglas siguientes: Servirá, en general, de guía para distinguir la _b_ de de la _v_ la etimología latina, ó los equivalentes castellanos para los que no conozcan el latín, excepto en algunos casos que luego indicaremos; v. gr.: _beure (bibere, beber); batejar (baptizare, bautizar); vore (videre, ver); viure (vivere, vivir); veu (vox, voz)_. Son excepciones notables á esta regla, el verbo _haver (habere, haber)_ y los pretéritos imperfectos de indicativo de la primera conjugación, _amava, amaves (amaban, amabas; amaba, amabas)_ que deben escribirse con _v_, porque los pronuncian así todos los valencianos que distinguen estas letras y así se pronuncian y escriben en catalán (3); en francés se escribe _avoir_ y en italiano _avere_; en cuanto á los pretéritos, también en Italia se pronuncia y escribe _aveva, amava, temeva, sentiva_. Deben escribirse con _b_ en valenciano las voces que en su original latino ó su similar castellano tienen _p_; como: _cabre (capera), saber (sapere), cabás (capazo), sabata (zapato)_: sin embargo, en las comarcas en que se pronuncia la _v_ se dice _pòvre, pòvra, povrea, ovispo, ovispat_, á pesar de que estas voces proceden de _pauper y episcopus, pobre y obispo_; pero nótese que en francés se dice y escribe _pauvre y évéque_ y en italiano _povero y vescovo_. Se escribirán con _v_ todas las voces irregulares del verbo _anar_, como _vaig, ves, vagen_; los tiempos de los verbos en _ure_ en que la _u_ se transforma en dicha letra, como _escrivim, bevèu, movent_, y los femeninos de los adjetivos terminados en _u_, como _blava_ de _blau_, _viva_ de _víu_, _nova_ de _nou_. Ninguna palabra genuinamente valenciana termina en _v ó b_; aun las que en su origen ó en sus derivaciones tienen estas letras y suenan de una manera equívoca, adoptan como final la _p_; v. g.: de _saber_ se forma _sap_, de _cabre, cap_; de _cap (cabeza)_ se derivan _cabut, cabesó_. Es única excepción á esta regla la preposición _ab_, que conviene conservemos en el lenguaje literario, aunque nadie la emplea ya hoy en el familiar.