Tratado de Ortografía Valenciana Clásica
Part 1
TRATADO DE Ortografía Valenciana Clásica POR D. JOSÉ NEBOT PÉREZ Bibliotecario de la Universidad y ex-vicepresidente de «Lo Rat Penat»
CON UN PREÁMBULO DEL Excmo. Sr. D. Teodoro Llorente Olivares Cronista de la Ciudad y Presidente honorario de dicha Sociedad valencianista
VALENCIA. -1910 ANGEL AGUILAR, EDITOR Caballeros, 1
________________________________________________ ESTABLECIMIENTO TIPOGRÁFICO DE MANUEL PAU, CUARTE, 25, VALENCIA
INDICE Preámbulo Introducción CAPÍTULO I. -Cuestión previa » II.— De la ortografía en general » III.— De las letras mayúsculas » IV.— Del uso de las vocales » V.— Del uso de las consonantes » VI. -Del apóstrofo » VII. -Del acento » VIII.— De los signos de puntuación Advertencia final Catálogo de voces de escritura dudosa Algo sobre fonología valenciana
PREÁMBULO _________
Este es un libro que, sin leerlo, pudiera yo recomendar, por dos razones: la importancia y oportunidad del asunto y la competencia del autor.
Hace más de cincuenta años que renació en Valencia el cultivo de nuestra lengua peculiar. Son muchos los escritores que la emplean, sobre todo para la poesía, y aún no se han puesto de acuerdo sobre cosa tan esencial como la manera de escribirla. Reina en este renacimiento una verdadera anarquía ortográfica. Muy pocos son los que han puesto en este punto algún cuidado; los más, usan la ortografía caprichosamente, sin fijarse en ella, y muchos son los que, convencidos de su ignorancia, no se atreven á publicar sus composiciones sin que las repase y las corrija alguien más entendido que ellos. Las publicaciones de _Lo Rat Penat_ son las únicas en que se observa, en este punto, alguna uniformidad, no muy estricta. Hace falta, pues, un código ortográfico de la lengua valenciana. Esto es indudable.
El Sr. Nebot es uno de los poquísimos gramáticos que hoy tiene este nuestro querido idioma. Hace tiempo que se dedica á su estudio, y ha dado pruebas de ello en su _Gramática valenciana popular_ y en artículos insertos en diferentes publicaciones. Por eso, desde que supe que iba á dar á luz este libro, entendí que vendría muy á tiempo y que sería obra provechosa. Su lectura ha confirmado esta favorable prevención. La _Ortografía valenciana literaria_, será muy bien recibida por los que en valenciano escriben; á todos les enseñará algo, á los más les enseñará mucho; y quizás dé lugar á que se inicie la tan deseada fijeza de nuestro Código ortográfico.
Hay dos tendencias en nuestro renacimiento valencianista. Habiendo sido éste una secuela del renacimiento catalán, y siguiendo aún de lejos su marcha triunfal, ha tomado mucho de él. Por otra parte, espíritus reflexivos han pensado que siendo dialectos diferentes de un mismo idioma la lengua que se habla en Cataluña, Mallorca y Valencia, y que dentro de cada una de estas regiones aún se divide en lo que pudiéramos llamar sub-dialectos, el lenguaje literario pudiera y debiera ser único para estos países, como lo fué en los siglos en que más floreció. Así lo han comprendido los escritores mallorquines, que dejando su dialecto para el uso vulgar, escriben literariamente en catalán. Y en Cataluña hay reputados autores que aconsejan la modificación del habla popular en algunos puntos, como una transacción para formar la lengua literaria común á todos los que vivimos en las tierras que se extienden desde los Pirineos hasta Elche, y en las Islas Baleares.
En esto no están conformes los más de los escritores valencianos del día. Protestan del nombre de catalán aplicado á nuestro idioma, como lo aplicó Querol en las _Rimas_ hermosísimas que en nuestra lengua escribió, y entienden que es ella diferente de la que se habla á la otra parte del Ebro, debiendo conservarse distinta, no sólo en la boca de los valencianos, sino en su forma literaria. Nebot es de este parecer; proclama nuestra independencia lingüística, y califica de tan grave herejía el _catalanizar_ el valenciano, como el _castellanizarlo_.
No he de entrar yo ahora en el examen de esta cuestión, que exigiría largo estudio, hago constar la actitud que en ella adopta el amigo Nebot, porque influye necesariamente en su concepto de la ortografía valenciana, asunto exclusivo de su nuevo trabajo gramatical.
Los mejores poetas valencianos (de los pocos prosistas que tenemos no hay que hablar) han hecho concesiones á la ortografía catalana. Claro es que Nebot no las admite. Quiere que en la ortografía valenciana sea todo genuínamente nuestro. Y para determinar bien este casticismo valenciano, ha hecho muchas y acertadas investigaciones, repasando minuciosamente los autores antiguos, que no siempre pueden servir de autoridad, porque en aquel tiempo no llegó á fijarse bien la manera de escribir nuestra lengua, y estudiando con igual cuidado su parte fonética, que presenta iguales dificultades, porque en unas partes, como sucede en la capital y su comarca, se ha perdido la diferente pronunciación de algunas letras, que en otras se conserva. Sus indagaciones le han sugerido reglas bastante precisas, que explica de una manera muy clara, sin aparato científico, para que todos puedan entenderlas. Letra por letra, recorre- todo el alfabeto, aleccionando perfectamente al lector.
Como mera opinión personal presenta modestamente sus conclusiones en los puntos dudosos y controvertibles; pero yo creo que su trabajo pudiera servir para algo muy importante; pudiera ser la base para llegar á establecer de una manera oficial (relativamente oficial) la ortografía valenciana, como lo desean muchos y poco tiempo ha lo han pedido públicamente beneméritos escritores. Esto es misión que incumbe á _Lo Rat Penat_, como corporación impulsora y directora de nuestro renacimiento literario. Por sí mismo, ó constituyendo una _Academia de la Lengua valenciana_, pudiera «fijar, limpiar y dar esplendor» al restaurado idioma de Ausias March, si no realizando esta obra gramatical de golpe y porrazo, lo cual sería difícil y quizá temerario, haciéndolo fragmentariamente y poco á poco. Lo que fuese resolviendo, se aplicaría inmediatamente á las publicaciones de _Lo Rat Penat_ y serviría de ejemplo á los escritores que quisieran someterse á esta norma.
Paréceme que serían admitidas, desde luego, algunas de las observaciones en que más hincapié hace el Sr. Nebot. Citaré una de ellas. Siguiendo á los catalanes, los autores valencianos han eliminado de su alfabeto la letra _ch_ al comienzo de sílaba, sustituyéndola, no por la _x_, como hacen aquéllos, sino por la _g_ ó la _j_, según los casos. Así, los catatalanes escriben _xich, xop_, y la mayor parte de nuestros escritores _gich, jop_. El autor de este libro quiere que escribamos _chich, chop_, y para ello se funda en que de este modo lo escribieron los antiguos, y en que ese sonido, entre nosotros, tiene variantes, siendo unas veces explosivo fuerte y otras explosivo suave, diferencia que conviene marcar en la escritura, empleando en el primer caso la _ch_ y en el segundo la _g_ y la _j_. Yo no tendría inconveniente en aceptar lo que propone Nebot.
Voy á concluir, manifestando mi disentimienta en algo de lo que este concienzudo crítico dice en su nueva producción. Comienza alegando que, por circunstancias especiales de la literatura valenciana, debe disponer de dos gramáticas diferentes, la clásica ó literaria, y la popular; que en la analogía y sintaxis no hay diferencia, y que ésta estriba no más en la ortografía.
Es, en verdad, un hecho, que escriben de dos maneras distintas los que emplean esta lengua; unos la usan literariamente, restaurando el antiguo y genuino idioma, corrompidísimo en el uso vulgar; otros, sin tratar de corregido y depurarlo, emplean el _valensiá que ara 's parla_, con todos sus vicios. Yo reconozco la legitimidad de este _sermo vulgaris_; en todas las literaturas se hace uso hasta de los _patois_ más incultos, cuando el asunto lo requiere; lo que no admito es que la única diversidad entre el valenciano literario y el popular sea la ortografía; sus variantes están en el léxico, pues se han perdido en el uso corriente muchas palabras, que conservan los escritores clásicos, y otras se han modificado. La ortografía no debe cambiar; ésta, nada tiene que ver con el lenguaje hablado, y si la han cambiado adoptando la castellana los escritores que lo toman del pueblo, ha sido por ignorancia lamentable ó por facilitar la lectura á lectores igualmente ignorantes. Eso es un verdadero borrón para la literatura valenciana, sea ó no sea popular, y siento que lo justifique quien es tan amante de ella como el Sr. Nebot.
Esto no obsta para que preste, con el presente libro, un importante servicio á nuestra Valencia, por el cual de todo corazón le felicito.
TEODORO LLORENTE.
Ortografía Valenciana Clásica _____
INTRODUCCIÓN
Como ya he dicho varias veces, y en especial en el prólogo de mi _Gramática Valenciana Popular_, siempre he creído que por circunstancias especiales de la literatura valenciana debe ésta disponer de dos gramáticas diferentes: la clásica ó literaria y la popular.
Han pasado catorce años desde que publiqué aquella obra, y aunque en ella invité á «quien tuviera autoridad para ello» á escribir la gramática literaria, esta es la hora en que nadie se ha decidido á hacerlo, y continúa la anarquía entre los escritores valencianos, y aumenta la indecisión entre los jóvenes que desean escribir en su lengua materna, sin que nadie les tache de incorrectos, y permanece el _valenciano literario_ en un _statu quo_ imposible de conservar, sin más regla ni guía que el capricho de cada cual.
Por ello, pues, y en vista de que no hay un atrevido, individuo ó corporación, que cargue con el trabajo de poner diques al desbordado río de la literatura valenciana, me decido yo hoy á ello.
No trato, sin embargo, de escribir una gramática completa, sino una parte de ella tan sólo, la ortografía; aquello, por lo demás, sería inútil, puesto que la analogía y la sintaxis deben ser y son, en realidad, exactamente iguales en el lenguaje popular y en el literario, y me vería obligado en consecuencia á copiar aquí literalmente lo que ya escribí en mi _Gramática Valenciana Popular_; no así la ortografía, pues si bien en lo relativo á los signos de puntuación pueden servir las mismas reglas en ambas gramáticas, no ocurre lo propio en lo que se refiere al uso acertado de las letras, verdadero caballo de batalla indócil hasta ahora en absoluto á todo intento de imposición de freno por parte de los gramáticos valencianos.
Es muy común oir decir á más de cuatro seudoeruditos que los escritores antiguos valencianos hacían muy poco caso de la ortografía y escribían una misma palabra de diferentes modos, sin atender á reglas, y esto no es verdad, dicho así tan en absoluto; lo que ocurría entonces era lo que ocurre ahora, no ya en el valenciano, sino en el castellano y el catalán; ocurría, en primer lugar, que había escritores, escribientes y tipógrafos que sabían ortografía y cuidaban de ella, y otros que, ó la ignoraban en más ó en menos, ó no ponían atención al escribir; en segundo lugar, que la ortografía se iba modificando como ahora y como siempre, según las ideas, las convicciones y aun los caprichos de los primates y de los maestros que se iban sucediendo en las alturas de la literatura y de la cátedra, y en tercero, que había entonces, y hay ahora, y habrá siempre, lo mismo en ortografía que en toda clase de enseñanzas, desde la teología hasta el arte de cocina, puntos en que todos están conformes y puntos en que hay distintas maneras de ver la cosa; así, por ejemplo, escriben hoy unos en castellano _harmonía, subscriptor ó viaje_ y otros _armonía, suscritor ó viage_, pero no hay nadie que escriba _hombre_ sin _h_ ni _España_ con ella.
A marcar vamos, pues, tales diferencias en esta obra, y, como consecuencia de ello, á fijar lo dogmático y á discutir lo opinable.
Confío en que el convencimiento unánime de cuantos en Valencia se dedican al cultivo de las letras en la lengua materna, en lo referente á la necesidad de adoptar un código ortográfico del que hasta hoy carecemos en absoluto, hará que este ensayo sea bien recibido hasta por aquellos á quienes no logre convencer.
Réstame sólo explicar, contestando á la observación de algún amigo, el motivo de escribir el presente tratado en castellano, siendo así que sólo ha de servir para valencianos; la explicación es muy sencilla; en todas las escuelas públicas y privadas del reino de Valencia se enseña á leer y á escribir en castellano, pero no en valenciano; de aquí que todos los hijos de esta tierra seamos en lo literario castellanos y que en la lengua de Castilla estemos acostumbrados á recibir toda clase de enseñanzas, incluso la historia y la geografía de Valencia y el Catecismo de la Doctrina Cristiana que en castellano se enseña en todas las escuelas y en todas las iglesias del reino.
Así lo han entendido también los más eximios escritores contemporáneos (y su ejemplo es bastante á disculparme), escribiendo en castellano obras de asunto puramente valenciano, como _Valencia_, de Llorente; _Historia de Denia_, de Chabás; _Sagunto_, de Chabret; _Antigüedades valencianas_, de Teixidor, con adiciones y notas de Chabás; _Diccionario de impresores valencianos_, de Serrano Morales; los _Diccionarios_ de artistas y de músicos valencianos, del Barón de Alcahalí; _La catedral de Valencia_, de Sanchis Sivera, y un sinnúmero de memorias y monografías de estos mismos maestros y de los señores Martínez Aloy, Vives Liern, Tramoyeres, Martí Grajales, Rodrigo Pertegás, Barberá, Guillén, Vilanova y cien y cien más.
Aparte de esto, escribir una ortografía valenciana en valenciano, sería prejuzgar la cuestión; y aunque no peco por exceso de modestia, no llega á tanto mi orgullo.
CAPITULO PRIMERO Cuestión previa
¿Qué debe entenderse por ortografía clásica valenciana? ¿se trata, acaso, de imponer como ley de nuestro lenguaje escrito la forma en que escribían nuestros antepasados en el siglo XIII, en el XV, ni aun en el XVIII? ¿sería esto posible aunque alguien lo pretendiera?
Se necesitaría carecer en absoluto de sentido común para admitir tamaño absurdo; ni hay taumaturgo capaz de unificar en un solo código las mil y mil variantes que, no ya de un siglo á otro, sino entre escritores coetáneos saltan á la vista al primer examen, ni el valencianista más rabioso y fanático se atrevería á escribir hoy _orthographia, phylosophia, parrochia, Thomás, Phelipe, chimica, Vrsula, mvla, ereu, òme_, como en otros tiempos se ha escrito.
Porque como ya he dicho en otra ocasión, no son las lenguas vivas monolitos inconmovibles á cuyo pie desfilan generaciones tras generaciones sin dejar en ellos huellas de su paso; son, por el contrario, organismos en plena actividad que se transforman lenta, pero incesantemente, no sólo en virtud de las leyes biológicas que rigen su constitución íntima, sino por la presión que sobre ellos ejerce con influjo incontrastable el medio ambiente en que viven y las desviaciones que por atracción ó repulsión imprimen en su marcha fisiológica los organismos similares que les rodean, ora ayudándoles, ora combatiéndolos en su lucha común por la existencia.
¿Cómo es posible, pues, escribir hoy el valenciano (según algunos pretenden), como lo escribían Jaime Roig y Ausias March en el siglo XV ni siquiera como Carlos Ros en el XVIII? ¿Acaso las demás lenguas neo latinas, el castellano, el catalán, el francés, el italiano, se escriben hoy como hace dos ó trescientos años?
Conviene, por lo tanto, fijar el concepto de lo que debe entenderse por clasicismo en el problema de nuestro lenguaje escrito y deslindar de una vez para siempre lo que es propio y privativo del valenciano desde que éste empezó á ser lengua culta y escrita diferente del catalán, de lo que tiene de común con éste por su común origen, ó con el castellano por su influencia más ó menos legítima, pero cierta y positiva.
Salta á la vista que lo primero, es decir, aquello en que la ortografía valenciana se diferencia esencialmente de la catalana y la castellana, ha de ser muy poco; pero como es precisamente lo que da carácter independiente á nuestra lengua y por ende lo que justifica y legitima la publicación del presente tratado, en ello hemos de fijar principalmente la atención, detallando hasta la minuciosidad las más pequeñas variantes y aportando toda clase de razones y comprobantes á fin de llevar la convicción al ánimo del más rebelde.
Podemos, pues, dividir la ortografía clásica valenciana en cuatro secciones fundamentales que pueden titularse del siguiente modo: 1.ª Reglas ortográficas comunes á todas las lenguas derivadas del latín. 2.ª Reglas ortográficas comunes al valenciano y al castellano. 3.ª Reglas ortográficas comunes al valenciano y al catalán. 4.ª Reglas ortográficas propias y privativas del valenciano.
Sin embargo, como esto seria un mal plan de exposición en una obrita que deseamos sirva de libro de consulta á los jóvenes escritores valencianos, adoptamos en ella la división que se acostumbra hacer en todos los tratados de ortografía (1), limitándonos á indicar en el presente capítulo de preliminares el alcance que damos á cada una de las indicadas secciones para poner de manifiesto el criterio que informa nuestro trabajo.
Sección 1.ª— Hija del latín la lengua valenciana, es natural que haya adoptado en lo escrito los signos que empleaba su madre, modificando tan sólo, al igual de sus hermanas las demás lenguas neolatinas, algunos de aquellos por exigencias de las variantes fonéticas que les impusieron los diferentes pueblos que intervinieron en el proceso de su formación; conservamos, por lo tanto, los valencianos las mismas letras que emplearon los latinos y seguimos observando, en la mayoría de ellas, idénticas reglas que tuvieron en lo antiguo.
Son estas letras, que pronunciamos, escribimos y combinamos como todos los lenguajes hijos del latín, las siguientes: _a, b, d, e, f, h, i, l, m, n, o, p, q, r, s, t, u, v, y, ç_; claro es que la afirmación que acabamos de hacer no es absolutamente exacta, pues en la _h_, por ejemplo, no seguimos á los italianos que la han eliminado del alfabeto; á la _t_ antes de _ia, io, iu_, no le damos el sonido de _c_, como los franceses; sustituímos con la _ç_ el signo _z_ que emplean castellanos, italianos y franceses, y hacemos otras modificaciones parciales en el uso de algunas de estas letras; pero en general, y salvo ligeras excepciones que ya iremos detallando al tratar de cada letra en particular, puede decirse que las reglas ortográficas por que se rigen estas letras son comunes al valenciano y á las demás lenguas latinas.
Sección 2.ª— Aunque la mayoría de los escritores valencianos contemporáneos pertenecientes á la escuela que podemos llamar erudita en contraposición á la popular, han tomado á empeño el distanciarse de la ortografía castellana, inclinándose en cambio á la catalana de tal manera, que casi han llegado á hacer una sola de ésta y la nuestra, es indudable que castellanos y valencianos tenemos desde el siglo XV muchísimas reglas ortográficas comunes; comunidad que fué aumentando con el tiempo hasta el punto de que Carlos Ros pudiera en el siglo XVIII unir en un solo tratado las dos ortografías con su _Práctica de Ortographia para los dos idiomas Castellano y Valenciano_, y que llegó á convertirse en verdadera unidad en el XIX en manos de los escritores cómicos y satíricos, es decir, de los genuinamente populares, como Bernat y Baldoví, Bonilla, Balader, Liern, Escalante y Palanca.
Sin embargo, aunque sigo creyendo, como ya dije en mi _Gramática Valenciana Popular_, que esta unificación sería lo más cómodo y fácil para los principiantes, confieso que no es lo literario, lo científico, lo clásico; pero quiero al mismo tiempo recordar una vez más que la ortografía valenciana _legítima_ está hace ya siglos tan distanciada de la catalana como de la castellana, y si bien es cierto que tiene mucho de común con una y otra, no debe en manera alguna confundirse con ninguna de las dos, cuidando de mantener su autonomía y su carácter propio, inspirándose por un lado en la tradición bien comprobada y por otro en el ejemplo de las lenguas similares que han evolucionado prudentemente con objeto de facilitar la lectura y simplificar la escritura.
Ejemplos bien claros tenemos de estas dos fuentes de perfección en varias reglas comunes á valenciano y castellano; en lo relativo á la tradición pueden servir de tales el uso de la _ch_ en principio y medio de dicción para expresar el sonido de esta letra cuando es fuerte y explosiva, y el de la _h_, la _v_ y la _b_ por razón de etimología; en lo que se refiere á la evolución podemos citar el abandono definitivo de la _th_ y la _ph_, la fijación clara y terminante de la _u_ y la _v_, que tanto solían confundirse en lo antiguo, y la precisión en el uso del acento agudo lograda en el último siglo por la Academia Española para el castellano y aceptada por catalanes y valencianos.
Sección 3.ª — Si, como acabamos de ver, la ortografía valenciana tiene algo de común con la castellana, es indudable que tiene más con la catalana; pero no tanto que pueda ni deba fundirse con ésta en un solo cuerpo de doctrina; empleamos, en efecto, lo mismo que los catalanes la _ny_ en equivalencia fonética de la _ñ_ castellana y la _gn_ francesa ó italiana; usamos, como ellos, la _ch_ final con el sonido de _k_, y la _j_ y _g_ (ésta sólo antes de _e, i_ ó en los finales en _ig_) para expresar el de _ch_ suave que no conocen los castellanos; pero nos distinguimos de ellos en que no anteponemos á estas dos letras la _t_ para darles el sonido de explosiva fuerte, en que no usamos la _x_ en principio de dicción, en que pronunciamos la _i_ de la _ix_ después de vocal, en que terminamos en _es_ los plurales de los nombres en _a_ que ellos terminan en _as_ (escriben ellos _dònas_ y nosotros _dònes_), en que no doblamos la _l_ en medio de dicción, y en otras particularidades que ya iremos notando en su lugar correspondiente.