Teatro selecto, tomo 4 de 4

Part 12

Chapter 123,877 wordsPublic domain

Despues que haciendo porfía, Por no dejarme vencer De Silvio, di en aprender Cómo á Dafne fingiria Que la amaba, noche y dia Siento en el alma un ardor Tal, que hecho tema el dolor, Me parece que he traido Tras mí una voz que al oido Siempre está diciendo...

CORO DE ECO.

_(Dentro.)_ _Amor._

SILVIO.

Desde que por merecer Con Dafne, di en estudiar Cómo se ha de desvelar Lo que se ha de padecer, Tal aprension di en hacer, Que, dueño de mi sentido, No sé qué ilusion ha sido La que me sigue veloz, Que parece que una voz Siempre está diciendo...

CORO DE ÍRIS.

_(Dentro.)_ _Olvido._

CÉFALO.

Qué fuera, que (como aquel Que domestica una fiera, Cuando ya la considera Rendida, obediente y fiel, Juega con ella, y cruel Vuelve á su primer furor) Familiarmente traidor, Viendo que con él jugaba, Vuelva contra mí su brava Natural violencia...

CORO DE ECO.

_(Dentro.)_ _Amor._

SILVIO.

¿Qué fuera, que como quien Teme un veneno violento, Suele hacer dél alimento, Porque cuando se le den, El mal se convierta en bien, Hubiera mi afecto sido? Pues de un olvido he temido Morir; y buscando el medio, Se ha venido á hacer remedio Del olvido el mismo...

CORO DE ÍRIS.

_(Dentro.)_ _Olvido._

CÉFALO.

Tal vez oí que por ensayo, Polvorista artificial Fingió un trueno de metal Y encendió contra sí el rayo. Mucho en mi mortal desmayo Recelo que mi valor Muera á manos de mi error, Pues cuando á ensayarme llego De amor al fuego, su fuego Revienta contra mí...

CORO DE ECO.

_(Dentro.)_ _Amor._

SILVIO.

A un hombre, que adoleció De un mal que no conocia, Aleve enemigo un dia Con la herida que le dió El mal le manifestó, Y quedó convalecido: Yo así, del olvido herido, Le tuve por homicida, Hasta ver que me dió vida, Por darme muerte el...

CORO DE ÍRIS.

_(Dentro.)_ _Olvido._

CÉFALO.

¿Qué nuevo afecto traidor Triunfa de mi libertad?

SILVIO.

¿Qué auxiliar nueva deidad Se declara en mi favor?

CORO DE ECO.

_(Dentro.)_ _Amor._

CORO DE ÍRIS.

_(Dentro.)_ _Olvido._

SILVIO.

¿Olvido?

CORO DE ECO.

_(Dentro.)_ _Amor._

CÉFALO.

¿Amor?

LOS DOS.

Pero es error...

CÉFALO.

Haber delirios temido...

SILVIO.

Haber favores creido...

LOS DOS.

Por más que en vago rumor...

LOS DOS Y LOS COROS.

_Publiquen en lides de Apolo y Amor._

CORO DE ECO.

_(Dentro.)_ _Los ecos amor._

CÉFALO.

Los ecos amor.

CORO DE ECO.

_(Dentro.)_ _Las aves olvido._

SILVIO.

Las aves olvido.

ESCENA VII.

DAFNE.—CÉFALO, SILVIO.

DAFNE.

¡Los ecos amor, las aves olvido! Por salir de una ilusion, Viéndôs, pastores, aquí, Vengo á saber... (_Ap._ ¡Ay de mí! Que Céfalo y Silvio son.)

SILVIO.

Pues ¿de qué es la suspension?

CÉFALO.

Prosigue: ¿qué causa fué La que te trajo?

DAFNE.

No sé, Que aunque saberla quisiera, No que de ninguno fuera De los dos.

LOS DOS.

¿Por qué?

DAFNE.

Porque Temo que á vuestra porfía Volvais; y habiéndome hallado Bien con no haber declarado A quién la vida debia; No la experiencia querria De la pasada cuestion, Que acuerde la obligacion.

SILVIO.

Por mí, poco que temer Tienes; que yo sabré hacer Desprecio la pretension. Que ya, sin que sienta cuerdo El mirarme aborrecido, Solo me acuerdo en mi olvido, Que de que olvido me acuerdo. Nada ya en perderte pierdo, Y así, no temas, oh bella Dafne, que hable en mi querella.

DAFNE.

¿Qué más, para mi pesar, En ella quieres hablar, Que hablando, no hablar en ella? Que si el que ha de fingir eres Traer tus penas escondidas, Fingiendo lo que me olvidas, Me acuerdas lo que me quieres.

SILVIO.

Bien hasta aquí, ingrata, infieres; Pero viendo desde aquí Que vivo tan sobre mí Que áun fingido no me quejo, Y con Céfalo te dejo Por ir huyendo de tí, Verás que mi olvido halló Causas que tú no previenes; Pues falso con los desdenes Pude no estarlo, mas no Con los celos; y pues yo Me ausento sin los recelos, Los sustos ni los desvelos De ver al competidor, ¿Cómo llevará tu amor El que se deja sus celos? _(Vase.)_

DAFNE.

Oye, espera.

ESCENA VIII.

DAFNE, CÉFALO.

CÉFALO.

No cruel Tu voz le detenga, no; Que eso es querer que halle yo Los celos que dejó él.

DAFNE.

Tú, ¿por qué?

CÉFALO.

Porque yo fiel Amante tuyo, rendido A tus plantas, el perdido Tiempo que no te amé, lloro: Y pues tu hermosura adoro, A pesar de aquel temido Hado, no tras ese fiero Desden vayas ofendida; Que si él finge que te olvida, Yo no finjo que te quiero.

DAFNE.

La misma razon infiero Que en él, en tí, y no sé á quién El premio mis ánsias den; Pues amor y olvido igual, Aunque él no lo fingió mal, Tambien tú lo finges bien: Y pues conocer se deja Cuánto fué mi exámen necio, Ni desto he de hacer aprecio, Ni de aquello he de hacer queja, Y así, de entrambos se aleja Corrido mi desengaño.

CÉFALO.

¿De qué?

DAFNE.

De que es igual daño, Pesando males y bienes, Oir por engaño desdenes Que favores por engaño. _(Yéndose.)_

CÉFALO.

No, si á este campo venías Con la duda que no sé, Te vuelvas con ella, en fe De no oir las ánsias mias: Y pues de mí no la fías, A que otro la diga espero Dar lugar; que el dia primero Que sabes que sé querer, No quiero más que saber Que sé que sabes que quiero. _(Vase.)_

ESCENA IX.

DAFNE, _y despues_ LOS DOS COROS, _dentro_.

DAFNE.

En segunda confusion De la que traje, me veo; Que aunque de uno y otro creo Ser su variada pasion Efectos de la cuestion, Con todo eso, habiendo habido Mudanza en mí, la he creido En ellos. ¿Quién, vil temor, A Céfalo mudó?

CORO 1.º

_(Dentro.)_ _Amor._

DAFNE.

¿Quién á Silvio trocó?

CORO 2.º

_(Dentro.)_ _Olvido._

DAFNE.

Olvido y amor oí: Ya son en la pena mia Dos las dudas que traia, Porque si sólo hasta aquí Pudo introducir en mí Una voz helado ardor, Ya es abrasado temor El que otra ha introducido, Oyendo que ha competido El agravio y el favor.

LOS DOS COROS.

_(Dentro.)_ _Publiquen en lides de Apolo y Amor,_ _Los ecos amor, las aves olvido._

DAFNE.

En los palacios de Atlante, Dicen que una fuente habia, Que al que más libre bebia, Le dejaba más amante, Y que otra, poco distante, Al que amante la gustaba, Libre en su olvido dejaba: Sin duda, de ambos cristales Las cláusulas desiguales Estas son: pues yo, que amaba A Céfalo, cuando atiendo A esta hechizada armonía; Yo, que á Silvio aborrecia, Cuando estoy estotra oyendo, No sé ni de cuál me ofendo, Ni de cuál me obligo, no. ¿Habrá, ya que amor causó Un efecto, quien aquí Diga el que otro causó?

ESCENA X.

APOLO.—DAFNE.

APOLO.

_(Dentro.)_ Sí.

DAFNE.

¿Quién á eso se atreve? _(Sale Apolo.)_

APOLO.

Yo. Yo, que habiéndome tú dicho Que habia otro más rebelde Monstruo que vencer, no quise Dejar el duelo pendiente. Y así, al veneno de amor Busqué el antídoto fuerte Del olvido, porque sólo El olvido al amor vence.

ESCENA XI.

_Pasa por lo alto_ CUPIDO, _tirando flechas._—APOLO, DAFNE.

CUPIDO.

_(Ap.)_ Ahora lo verás, y pues Esperé á esta ocasion, vuelen Invisibles flechas, que una Apague lo que otra enciende. _(Vase.)_

DAFNE.

En la parte que me toca, Mi altivez te lo agradece, Pues libre de una pasion, De un instante acá, parece Que todo el Etna del pecho En cenizas se convierte, Pesándome el corazon, Segun que oprimido siente No sé qué grave delirio, Más que si de plomo fuese.

APOLO.

¡Qué fuera (¡ay de mí!), qué fuera, Que al exhalarse el ardiente Etna de tu pecho, en mí Prendan sus iras crueles!

DAFNE.

¿Cómo?

APOLO.

Como dividiendo Los contrarios accidentes De nieve y fuego, ha partido En mí el fuego, en tí la nieve...

DAFNE.

¿Qué causa? Dí.

APOLO.

Tu hermosura.

DAFNE.

¿No la habias visto otras veces?

APOLO.

Sí, pero lo que se ve, No es, Dafne, lo que se atiende. ¿Ahora sabes que el influjo Reservado punto tiene, Y que no siempre es hermoso Aun lo que es hermoso siempre, Pues no lo es cuando lo es, Sino cuando lo parece?

DAFNE.

No sé, porque solo (¡ay triste!) Sé que un hielo me estremece.

APOLO.

Yo, que un incendio me abrasa.

DAFNE.

Yo, que un pasmo me suspende Tanto, que me obliga á que De aquel presagio me acuerde, Pues si allí fuí vivo tronco, Muerta estatua aquí.

APOLO.

Detente.

DAFNE.

¿A qué?

APOLO.

A que con solo oirme, Tan no visto dolor temples.

DAFNE.

El respeto de mirarte Deidad, y el temor de verte Deidad ofendida, me hace Que huya de tí.

APOLO.

Si me temes Como á deidad ofendida, Yo sabré por complacerte Que el estilo de deidad Con el de mortal se mezcle, Usando de entrambas voces.

DAFNE.

¿De qué suerte?

APOLO.

Desta suerte. Bellísima hermosa Dafne, ¿Ves ese monte eminente Que expuesto al rigor del hielo Y á la saña de la nieve,

_(Canta.)_

_Humilde, postrado y rendido padece_ _Helados rigores del cano Diciembre?_ Pues apénas el Abril Bordará su esfera verde, Cuando le verás ceñido De rosas y de claveles,

_(Canta.)_

_Ufano gozando, contento y alegre_ _Matiz en las flores, cristal en las fuentes._ Pasará la primavera, Y en jóven edad ardiente El estío, su esmeralda Verás que en oro guarnece,

_(Canta.)_

_Brotando la falda del rústico albergue_ _Campañas de flores en golfos de mieses._ Llegará el otoño, y no Habrá yerto árbol, que fértil, De varios frutos no veas Todas sus ramas pendientes,

_(Canta.)_

_Brindando á la vista y al gusto igualmente_ _Hermoso el agrado y goloso el deleite._ Deste pues círculo entero Del año soy rey, y deste Compuesto triunfo de horas, Dias, semanas y meses,

_(Canta.)_

_El dueño serás, bella Dafne, si quieres_ _Feriarme á tan sólo un favor tus desdenes._ ¿Qué lágrima que la aurora En líquido aljófar vierte, Y en cuajada perla guarda La concha que se la bebe,

_(Canta.)_

_No será á tu oído, si al zarcillo pende,_ _Susurro que diga que de mí te acuerdes?_ ¿Qué oculta vena en sus minas De plata ú de oro, obediente, O ya al yunque que la ablanda, O ya al torno que la tuerce,

_(Canta.)_

_No será tratable esplendor cuando llegues_ _A ver que en tus ropas se borda ó se teje?_ ¿Qué rebelde piedra, dócil No pulirá lo rebelde, Si cuando el cincel la gasta, Y cuando el buril la muerde,

_(Canta.)_

_Es para que sea blanca, roja ó verde,_ _Ya flor en tu pecho, ya estrella en tu frente?_ El ignorado perfume, Que hasta hoy ninguno entiende Si la ballena le aborte, O si el escollo le engendre,

_(Canta.)_

_Despues que te sirva en curadas pieles,_ _Fénix de tu olfato, le haré que se queme._ Y áun cuando te agrade, Dafne, Que te sirva el mismo fénix, Será en tu estrado su hoguera Brasero de tus tapetes.

_(Canta.)_

_Y en fin, porque sólo adorarte..._

DAFNE.

Suspende La voz, que cuando no fuera Por mí, dejara de verte Por ver que con lo que dices Contradices lo que sientes.

APOLO.

¿Yo?

DAFNE.

¿No publicas olvido?

APOLO.

Sí.

DAFNE.

¿Pues qué hay de que te quejes, Si nadie de que le aprendan Lo que él enseña, se ofende?

_(Canta.)_

_Que dar un consejo y sentir que le acepten,_ _Es formar un monstruo de opuestas especies._ Fuera de que si al Amor Vencer, Apolo, pretendes, No se vence Amor amando.

APOLO.

¡Ay, que ya no es amor este!

DAFNE.

Luego si este no es amor, No tengo qué agradecerte. _(Yéndose.)_

APOLO.

Sí, no siendo amor, porque Es adoracion, sí tienes; Y así... _(Ásela del vestido.)_

DAFNE.

Suelta, y no me sigas, Pues que tú mismo me ofreces

_(Canta.)_

_Con la leccion de que libre te olvide,_ _Tambien la razon de que esquiva te deje._

_(Vase.)_

APOLO.

¡Con mi antídoto me matan! ¡Ay de mí infeliz mil veces! Gusano de seda he sido, Yo me he labrado mi muerte. Pero ¿qué importa, qué importa, Ni que amor de mí se vengue, Ni que tú?...

ESCENA XII.

VILLANOS, RÚSTICO, BATA, FLORA, LAURA.—APOLO.

VILLANOS.

_(Dentro.)_ Allí está, llegad Todos.

APOLO.

Mas ¿qué estruendo es este, Que me embaraza á que siga Sus pasos? _(Salen Bata y Rústico.)_

BATA.

Escucha.

RÚSTICO.

Atiende.

BATA.

Habiendo, Pollo, sabido...

RÚSTICO.

Cuantos el rústico albergue...

BATA.

De los montes de Tesalia...

RÚSTICO.

Habitan, lo que te deben...

BATA.

No sólo en matar figones...

RÚSTICO.

Sino en vencer juntamente...

BATA.

Los encantos del Amor...

RÚSTICO.

Pues trabucando calletres...

BATA.

Vine á olvidar yo á ese tonto...

RÚSTICO.

Vine á amar yo á esa serpiente...

BATA.

Y habiendo tambien sabido...

RÚSTICO.

Cuanto las ninfas alegres...

BATA.

Del Peneo ambas victorias...

RÚSTICO.

De mí ayudadas, celebren...

BATA.

Con diversos instrumentos...

RÚSTICO.

Todos en tu busca vienen...

BATA.

Alegremente festivos...

RÚSTICO.

Diciendo...

BATA.

De aquesta suerte...

_(Salen todos los zagales cantando y bailando.)_

TODOS.

_(Cantan.)_ _¡Viva Apolo, viva,_ _Pues sólo puede_ _Vencedor llamarse_ _Quien al Amor vence!_

APOLO.

¡Ay de mí! que ya estas voces, Más que me obligan, me ofenden.

BATA.

_(Canta.)_ _Préstame esta noche_ _Tu arco y tus flechas,_ _Que me importa la vida_ _Matar dos dueñas._ _Y sólo pueden_ _Matar dueñas arpones_ _Que matan sierpes._

TODOS.

_¡Viva Apolo, viva,_ _Pues sólo puede_ _Vencedor llamarse_ _Quien al Amor!..._

APOLO.

_Cesen, Villanos, vuestros aplausos; Que miente vuestra voz, miente Vuestro acento, si de mí Publica que sólo puede Vencedor llamarse Quien al Amor vence._

UNOS.

¿Qué es esto?

OTROS.

¿Qué le habrá dado?

RÚSTICO.

No sé; pero el que quijere Vivir, guárdese del sol El dia que se enfurece.

APOLO.

Huid todos, huid de mí, Villanos, viles, aleves; Que ya es baldon y no aplauso El decir que sólo puede Vencedor llamarse Quien al Amor vence.

FLORA.

Huye, Laura. _(Vase.)_

LAURA.

Flora, huye. _(Vase.)_

TODOS.

Sí, que está loco parece.

BATA.

Debe de durar la luna De hebrero, en cuya creciente, Ni cuando anochece sabe, Ni sabe cuando amanece. _(Vase.)_

_(Vanse todos, quiere huir Rústico, y le detiene Apolo.)_

ESCENA XIII.

APOLO, RÚSTICO.

APOLO.

No huyas tú.

RÚSTICO.

_(Ap.)_ ¡Por fuerza hube Yo de ser el que cogiese!

APOLO.

¿Qué temes?

RÚSTICO.

¿Qué he de temer? Que me dé como dar suele Cuando madura membrillos. Mas diga lo que me quiere.

APOLO.

Yo ví á Dafne...

RÚSTICO.

Yo tambien.

APOLO.

Y sentí en un punto breve, No sé qué ofensa que halaga, No sé qué halago que ofende.

RÚSTICO.

Eso no sentí yo; que eso La gente ruin no lo siente.

APOLO.

Dijo que de una pasion Se olvidaba: en que se infiere Que tiene amor.

RÚSTICO.

Sí tendrá, Porque es cosa que se tiene. Pero ántes que pasemos Adelante, ¿qué le mueve A no habrar con la armonía Que solía?

APOLO.

¿Cómo quieres, Destemplado el corazon, Que la voz no se destemple? Yo es fuerza que lleve el dia A los campos de Occidente, Y porque sepa en mi ausencia Si hay quien su quietud desvele, Tú la noche en este valle Has de estar, porque me cuentes Si ella del sacro Peneo Deja el cristalino albergue, Y sale á hablar á su orilla Con su amante.

RÚSTICO.

Hé aquí que él viene, Y que ella sale, y se enojan Que sin ser vecino aceche, Y dan conmigo en el rio: Con que yo ahogado y tú ausente No das conmigo hasta dar Con el signo de los peces.

APOLO.

Yo haré que en tí reparar Nadie pueda.

RÚSTICO.

¿De qué suerte?

APOLO.

Haciendo que transformado En árbol, ninguno á verte Llegue, que por tronco no Te tenga.

RÚSTICO.

¡El diablo me lleve (Maldicion que se habrá oido En Tesalia pocas veces), Si tal esperare! _(Vase.)_

APOLO.

Aguarda. Mas ¿qué importa que te alejes Para no ser racional Planta entre esotras viviente, El dia que mi deidad Puede fingirla aparente? Y tú, en tanto, hermosa Íris, Del olvido no te acuerdes; Deja que la voz de Amor Veloz en sus ecos suene. Ame, y no olvide.

_(Vase Apolo, y vuelve Rústico convertido en árbol.)_

RÚSTICO.

¡Valedme, Dioses de mi devocion, Pues que lo sois, Baco y Céres, En este aprieto, en que ya Mi pié en raíz se convierte, En corteza mi pellejo, Y de la planta á la frente En ramas mis brazos, y hojas Mi melena y mi copete!

ESCENA XIV.

DAFNE, _despues_, CÉFALO.—RÚSTICO, _hecho árbol_.

DAFNE.

_(Para sí.)_ En aquesta soledad, Supuesto que ya anochece, Libre de Apolo, será Bien que á mis solas me queje.

_(Sale Céfalo.)_

RÚSTICO.

_(Entre sí.)_ Peor es esto, que á esta parte Parece que siento gente.

CÉFALO.

En lo florido, la senda Es esta en que Dafne viene.

RÚSTICO.

_(Entre sí.)_ Y áun á esotra, y si el escaso Crepúsculo ver consiente, Mezclando luces y ramas, Entre lo rojo lo verde, Dafne es la que viene allí, Y Céfalo el que allí viene. Mas ¿qué sería si él fuera El galan que Apolo teme? Atienda pues; que quizá El placer será dos veces Placer, cuando ahora lo sepa, Y despues cuando lo cuente.

DAFNE.

_(Para sí.)_ Deshecha fortuna mia, ¿Qué nuevo delirio es este, Que no veo, que no oigo Cosa alguna en que no encuentre Aborrecimiento? Tanto, Que á mí misma me parece Que me aborrezco (¡ay de mí!) Desde aquel instante, desde Aquel punto...

CÉFALO.

Hermosa Dafne, Perdona; que no consiente El nuevo afecto que en mí Quieren los hados que reine, Que no te siga, porque El recelo de que pienses Que es fingido amor, me hace Que tras tí...

DAFNE.

La voz suspende; Que fingido ó no, no sabes A cuán mala ocasion vienes. Y si quieres que yo crea Que es verdad el que me quieres, O que crea que lo finges Tan bien que me lo parece, Una fineza lo diga.

CÉFALO.

¿Qué fineza?

DAFNE.

Que me dejes Con mi soledad.

CÉFALO.

No sé Que sea fineza decente, Que el que desdenes estima Se vaya por no oir desdenes. Trátame mal; pero no Tan mal que de tí me alejes.

DAFNE.

Haz esto por mí.

CÉFALO.

Sí haré, Porque veas claramente Que sólo obedece quien A tanta costa obedece. Mas partamos el camino, Y puesto que yo me ausente, Quede quien te hable por mí El rato que aquí estuviere.

DAFNE.

¿Quién ha de hablarme?

CÉFALO.

Este tronco, En cuya corteza...

RÚSTICO.

_(Para sí.)_ Ese Es mi pellejo.

CÉFALO.

Mi amor Dejará escrito con este Puñal un mote...

RÚSTICO.

_(Para sí.)_ ¡Mal haya El primer impertinente Que inventó motes!

_(Céfalo escribe con el puñal.)_

CÉFALO.

Que diga «Céfalo por Dafne muere.» _(Vase.)_

RÚSTICO.

_(Para sí.)_ Y yo por Céfalo y Dafne.

DAFNE.

Vuelva, pues que vuelvo á verme A mis solas, á mis quejas.— ¡Qué hielo!... Mas Silvio es éste. Con su tema vendrá.

ESCENA XV.

SILVIO.—DAFNE, RÚSTICO.

SILVIO.

¿Aquí Dafne, estabas?

DAFNE.

Por no verte A tí, ni á nadie, busqué Esta soledad. Si vienes A proseguir tus fingidos Desaires, el paso tuerce, Y déjame, que ya sé Lo bien que lo finges. Véte, Silvio; que á solas me importa Quedar... ó yo me iré.

SILVIO.

Tente; Que no tan solo en tu busca[4] Vengo, pero si supiese Que aquí estabas, no llegara; Porque áun fingidos no quieren Acordarse mis pesares De que fueron tus placeres. Acaso por aquí vine, Y porque falsa no quedes Presumiendo que es deshecha De haberte seguido, deje En este tronco mi olvido Quien mi mudanza te acuerde.

[4] No tan sólo no vengo en tu busca, etc.

_(Va á escribir en el árbol, y vuélvese Rústico de espaldas.)_

RÚSTICO.

_(Para sí.)_ Ya está escrita aquesa plana, Y si otros la hoja vuelven, Yo vuelvo el tronco y la hoja.

SILVIO.

Aquí verás, si lo lees, Si te busco ó no, pues dice... _(Escribe.)_ «A Dafne Silvio aborrece.» _(Vase.)_

ESCENA XVI.

DAFNE, RÚSTICO.

DAFNE.

Yo lo agradezco.

RÚSTICO.

Yo no.

DAFNE.

¿Quién habló aquí?

RÚSTICO.

Sea quien fuere.

DAFNE.

Voz, ¿cúya eres?

RÚSTICO.

De una planta, Para melon excelente, Porque es de cáscara escrita.

DAFNE.

¿Las plantas hablan y sienten?

RÚSTICO.

Presto lo verás, si á mí Te acercas.

DAFNE.

¡Cielos, valedme! Que al oir que lo veré Presto, el pecho se estremece, El corazon se retira, El aliento desfallece: Tanto, que aunque ya las sombras De la noche al alba vencen, Embargada del asombro Con que esta voz me suspende, Aun no acierto á retirarme. ¡Presto lo veré! Mil veces Sienta absorta, tema muda, Arda helada y ciega tiemble. _(Vase.)_

ESCENA XVII.

RÚSTICO, _y luégo_ APOLO.

RÚSTICO.

Ve aquí que ya para mí Siete años la noche tiene, Pues ya ha cerrado, y Apolo De mí no se acuerda. Advierte, Oh rubio padre del dia, Que es hora de que despiertes; Que no daré un cuarto por Enamorado que duerme. _(Sale Apolo.)_

APOLO.

Apénas la blanca aurora Doró la cima eminente Deste monte, cuando á él Mis sentimientos me vuelven, Fiando el pértigo del carro A Etonte y Flegon. Aqueste Es el árbol que dejé Por espía: á saber llegue Qué vió en mi ausencia. Mas él Que me responde, parece, Antes que se lo pregunte: Pues un mote escrito tiene En la corteza, que dice: _(Lee.)_ «Céfalo por Dafne muere.» ¡Oh mal hayas tú, porque Lo primero que en tí encuentre, Sean mis celos!

RÚSTICO.

¿Con eso Se viene ahora?

APOLO.

No quede Hoja en tí...

RÚSTICO.

_(Ap.)_ Vuelva la hoja, Porque ya que esto le pese, Estotro le desenoje.

APOLO.

Que no tale, que no queme...

_(Da Apolo con el puñal en las ramas, y Rústico se vuelve de espaldas.)_

RÚSTICO.

Aquesos son mis cabellos: Usted no me los repele.

APOLO.

Porque otra vez no me digas... _(Lee.)_ «A Dafne Silvio aborrece.»

RÚSTICO.

_(Ap.)_ Ya con esto lo he enmendado, Pues es fuerza que se huelgue.

APOLO.

¡Esto más, infame tronco, Rudo padron de mi muerte, Y áun de dos muertes! supuesto Que no sé cuál más me ofende, O el que ama lo que amo, O el que lo que amo aborrece.

RÚSTICO.

_(Ap.)_ Por activa y por pasiva Lo erré.

APOLO.

Pero en mal tan fuerte No es ocasion de que arguya Quién más al alma se atreve, El que mi gusto disfama O el que mi gusto apetece.

RÚSTICO.

Pues ¿qué culpa tengo yo?

APOLO.

Nada me digas, y vuelve, Rústico, á tu primer forma; Que no quiero que me cuentes Más.

RÚSTICO.

¿Qué más, si te he contado Que dos á Dafne divierten, Como quien quiere la cosa, Y como quien no la quiere? _(Vase.)_

APOLO.

¿Qué distinto fuego, cielos, De otro cualquier fuego es este, Que aborreciendo ó amando Contrarios vientos le encienden?

ESCENA XVIII.

DAFNE.—APOLO.

DAFNE.

_(Sin ver á Apolo.)_ El mismo temor que anoche De aquí me ausentó, me vuelve Con el dia, persuadida A que sus sombras, que siempre Horrores engendran, fueron Ilusiones aparentes, Y á desengañarme... Pero Apolo está aquí.

APOLO.

Detente, Si ya no es que vergonzosa De que sepa de quien eres Aborrecida y amada, Tirana la fuga intentes.

DAFNE.

Si hubieras sabido, Apolo, Que era yo la que imprudente Amaba ó aborrecia, Fuera bien irme y no verte; Mas ¿por qué el que me aborrezcan O me amen, ha de ponerme En fuga tuya?

APOLO.

Porque No sé qué estimacion pierde, O aborrecida ó amada, Una mujer, sea quien fuere, Que el saber que tiene hechos Los oídos á desdenes O á favores, facilita La accion de quien se la atreve.

DAFNE.

Antes se la dificulta; Que aborreciendo igualmente Al que aborrece y al que ama, A entrambos afectos tiene Cerrado el paso: y lo pruebo.

APOLO.

¿De qué suerte?

DAFNE.

Desta suerte.

_(Vase huyendo y él tras ella, y vuelven por otra parte, sin cesar la representacion.)_

APOLO.

Aunque otra vez huyas, no, Como otra vez, detenerme Podrán villanos festejos.

DAFNE.

Sus alas Amor me preste.

APOLO.

¿Cómo ha de dar contra sí Sus alas Amor? _(Éntranse.)_

DAFNE.