Part 2
Pues, si he de ser franca con vosotras, debo deciros que en estos días no me atrevo á salir á la calle porque tengo varios _enemigos_... ¿comprendéis?
VICTORIA
Perfectamente.
ALICIA
Vulgo, _ingleses_...
ELENA
Ni media palabra más.
VICTORIA
¡Pero es una tontería dejar de salir á la calle por que se tengan acreedores!... ¿Qué haría yo entonces?
ELENA
¿Y yo?
VICTORIA
Acabaríamos por envidiar la suerte de las monjas.
ÁNGELES
Todo anda muy mal; no hay dinero.
VICTORIA
(_A Elena, y con marcado interés_). Oye... Mariano, el marquesita, ¿te llevó dinero anoche?
ELENA
¡No!
VICTORIA
Yo le vi á mediodía, en la calle de Alcalá, frente á las Calatravas, y al pasar á su lado, muy disimuladamente, le tiré un pellizco. Verás... Sigo andando, y al llegar á la esquina de Fornos, mi buen Mariano me alcanza. «¿Cómo estás, Victoria?» «Vaya usted al cuerno--le digo--; lo que ha hecho usted con mi amiga es una porquería.»
ELENA
Se quedaría tan fresco. ¡Es una lechuga!
VICTORIA
¡Quiá! Se puso un poco colorado y me dijo: «¿Verás á Elena?»--«Sí que la veré.»--«Pues dila que esta noche (por anoche) la mandaré doscientas pesetas.»
ELENA
¿Tú las has visto?... ¡Pues yo tampoco!
VICTORIA
¡Qué indecente!
ALICIA
Gentuza...
ÁNGELES
La culpa de todo la tiene la falta de dinero.
VICTORIA
Sí, señora; la madre del cordero es esa.
ELENA
Yo no soy vieja, y, sin embargo, recuerdo que antes los hombres no eran así: tenían más alegría, más dinero... ó más coraje para gastarlo... ¡No sé!
ÁNGELES
Todo va de mal en peor.
ALICIA
Yo tampoco soy vieja, y... ¡qué diablos!, el primer año que estuve en Madrid ahorré más de cinco mil duros; y ahora, en cambio, tengo la mitad de mis trajes empeñados.
VICTORIA
Y la otra mitad se la debes á la modista. ¡Todas iguales!
ELENA
Yo conozco á la _Valenciana_, y á Pepa _la Sorda_, que ya están ricas y que seguramente no valieron de jóvenes más que nosotras.
ÁNGELES
¿Y Julia, la _Senadora_?
VICTORIA
¿Y Antonia, la _Estiráa_?
ELENA
¡Toma! Y, como esas, un ciento. ¿Y fué ninguna de ellas más guapa que tú ó que yo ó que ésta?... (_Por Alicia._) Aquí, doña Ángeles, puede decirlo...
ÁNGELES
Yo creo que los hombres fueron y serán siempre iguales.
VICTORIA
¡Alegrémonos por nuestras hijas!...
ÁNGELES
Sí, iguales... y eso que á mi edad, como podéis suponer, ya nadie me mira. Pero comprendo que los hombres que para mí son de hielo, para vosotras sean de brasa. ¡Natural! Lo que sucede ahora es que hay mucha hipocresía, mucho vicio oculto...
ALICIA
Muchísimo.
ELENA
Ángeles dice bien. No es que ahora haya menos alegría ó menos dinero ó menos calaveras; los hombres no pueden ser peores de lo que son. Lo que ocurre es que hay una epidemia de señoras _diletantis_, que aman por _sport_.
ALICIA
¿Ve alguna de nosotras al conde Ramiro?... No. Desde que se puso en relaciones con la esposa de...
ELENA
Calla. ¡Y qué lástima de hombre! No he conocido otro más generoso.
VICTORIA
¿Y Perico López?
ELENA
Otro que tal. ¿Y Víctor Aguado?
ALICIA
Lo mismo.
ÁNGELES
Y como esos, otros cien y otros cien. Es lo que yo digo: antes había menos hipocresía; antes, los hombres necesitaban una distracción y la buscaban entre nosotras. Ahora...
VICTORIA
Ahora la rebuscan entre las esposas de sus amigos.
ÁNGELES
Ni más ni menos.
ALICIA
¡Decimos que no hay hombres! ¿Sabéis por qué?
VICTORIA
Porque nos les quitan las solteritas ociosas y las malas casadas.
ELENA
¡Como esas no piden dinero!
ALICIA
Pues las prefieren, aunque no sean tan guapas ni tan agradables como nosotras.
VICTORIA
¿Pero quién iba á pensar que nuestro porvenir iban á echarlo á perder las mujeres decentes?
(_Todas ríen._)
ELENA
(_Mirando su reloj_). ¡Horror! Las ocho y media.
VICTORIA
A mí me aguardan á las nueve.
ELENA
Y á mí.
ÁNGELES
Yo, también me voy.
(_Todas se levantan._)
ALICIA
(_A Elena_). ¿Esperas á Juanito?
ELENA
Sí. ¿Y tú?
ALICIA
Yo ceno con el marqués.
VICTORIA
¿Aquí?
ALICIA
Sí. Cuando llamasteis creí que era él.
VICTORIA
Yo también ceno en casa.
ÁNGELES
(_A Alicia_). Me parece que tu marqués no viene.
ALICIA
(_Displicente_). ¡Y dale! Pues, si no viene el marqués, vendrá Roberto. ¡Tanto monta!
VICTORIA
¿Pero á cuántos amigos esperas esta noche?
ALICIA
A dos.
ÁNGELES
¡Embustera! A tres...
VICTORIA
¡Y luego me llaman loca á mí!
ELENA
(_A Alicia_). Haces bien, hija mía. Parodiando una frase de Dumas, á propósito del matrimonio, podríamos decir que la vida es para la mujer una cruz tan pesada, que para llevarla necesitamos que nos ayuden tres hombres... y, á veces, más...
VICTORIA
¡Y con todos nunca tenemos dinero! ¡Ea, vámonos!
ALICIA
Adiós, preciosa. Vaya, adiós.
ELENA
Adiós. (_A Ángeles._) ¿Usted se queda?
ÁNGELES
No. Saldremos juntas.
ELENA
(_A Alicia_). ¿Vas mañana á Apolo?
ALICIA
No sé todavía.
VICTORIA
Vé, mujer.
ALICIA
Ya veremos. ¿Tienes palco?
ELENA
Sí.
VICTORIA
También hay que ir á Eslava. Preparan una Inocentada estupenda.
ELENA
Bien, adiós.
ÁNGELES
Hasta mañana.
ALICIA
Adiós...
(_Suena el timbre._)
ÁNGELES
Tu marqués.
ALICIA
O Roberto.
VICTORIA
O un representante de las islas Británicas. ¡Maldito archipiélago!... (_Pausa. Se oye un murmullo como de lucha y el ruido de una silla que cae al suelo._)
CONSUELO
(_Desde dentro y sin que haya enfado en su voz_). ¡Demonio de hombre! Estése usted quieto. ¡Estése usted quieto!...
ALICIA
Debe de ser Roberto.
VICTORIA
Quien sea trae prisa.
(_Todas avanzan un poco hacia el proscenio, en actitud expectante._)
ESCENA VI
DICHAS y ROBERTO. (Viste gabán y sombrero de copa. Trae una zambomba descomunal.)
ROBERTO
¡Alicia!... ¡Mi Alicia!... (_Toca la zambomba. Todas ríen._)
ALICIA
¡Es incorregible!
VICTORIA
¡Y pensar que tiene cuarenta años!
ELENA
¡Tocando la zambomba! ¡Un diputado á Cortes!
ROBERTO
(_Entregando la zambomba á Ángeles con gravedad cómica_). Señora... ¿Pero vivís todas aquí?... ¿Estoy en Citeres ó en la isla de Itaca? ¡Yo pierdo el seso, con la alegría!... Permitidme, nuevo Telémaco, que os estreche sobre mi corazón... (_Las abraza con efusión exagerada._)
ELENA
¡Eres un botarate!
ROBERTO
Que está loco por ti... y por ti... y por ti también.
VICTORIA
Por todas.
ROBERTO
(_Siempre con ademán reposado y enfático_). Tú lo dijiste, en dos palabras de suprema elocuencia: «¡Por todas!...» ¡Qué penetración tan admirable, tan rápida! ¡Hijas mías! (_Vuelve á abrazarlas._)
VICTORIA
(_Tocando la zambomba_). ¡Música, música!...
ROBERTO
Y tú, Alicia...
ALICIA
(_Aparentando enfado_). ¡Déjame en paz!
ROBERTO
Alicia la dulce, Alicia la cordera...
ALICIA
Te digo que no me hables.
ROBERTO
¿Estás irritada conmigo?
ALICIA
Mucho.
ROBERTO
¿Por qué?
ALICIA
No tengo ganas de conversación.
ROBERTO
¿Me despides así, tan secamente, porque en la penumbra del pasillo he cometido la ligereza de pellizcar á tu criada?
ALICIA
¡Ah! ¿Conque la pellizcaste?
ROBERTO
Completamente.
ALICIA
¡Me encanta tu frescura!
ROBERTO
¿O es porque adivinas que vengo á decirte que no puedo cenar contigo?
ALICIA
Sí que lo vas arreglando.
ROBERTO
¡Pobrecilla!... Ya veo la mesa, la mesita blanca... con dos cubiertos... Uno para tí para mí el otro...
ALICIA
Pues, la verdad; aunque sé lo zascandil que eres, te esperaba.
ROBERTO
¿Lo veis?... Me esperaba... ¿lo oís?... ¡Me esperaba! Y su corazón brincaba gozoso con mi recuerdo. ¡Pero, señor!... ¿Es posible que á mi edad se inspiren todavía pasiones así?...
VICTORIA
¡Admirable!
ELENA
¡Demonio de hombre! ¡Revienta si habla en serio!
ALICIA
¿Pero te quedas ó no?
ROBERTO
Imposible, Alicia.
ALICIA
¿Cenas en tu casa?
ROBERTO
Sí.
ALICIA
¡Qué lástima!
ROBERTO
Compadéceme. Un odioso banquete de familia.
ÁNGELES
Le compadecemos á usted.
ROBERTO
Hay motivos: la esposa á la derecha, los suegros enfrente... (á los suegros, ya es sabido, siempre les tenemos enfrente) y repartidos alrededor de la mesa familiar, cuñadas, sobrinitas... ¡No quiero pensarlo!... Pero, en fin (_abrazando á Alicia_), mañana vendré..
ALICIA
¿Por la tarde?
ROBERTO
Sí.
ALICIA
¿A las cuatro?
ROBERTO
A las cuatro.
ALICIA
¡Pero, suelta!... Hombre más pegajoso...
ROBERTO
Vendré, vendré más enamorado de ti que nunca... y en tus ojos tomaré el desquite de lo que hoy he de sufrir. Hoy, mañana... es igual... ¿no es cierto?... ¡Igual! Con una mujer como tú, es Nochebuena todo el año.
VICTORIA
(_Riendo_). ¡Tiene razón!... ¡Delicioso!
ELENA
¡Música, música!
VICTORIA
Va, va. (_Repica la zambomba._)
ROBERTO
Y, con esto, me voy.
ALICIA
¿Sin ni siquiera sentarte?...
ROBERTO
Imposible. Tengo un coche abajo y dentro del coche á mi mujer.
ALICIA, ELENA, VICTORIA
¡A tu mujer!
ROBERTO
A la legítima.
ALICIA
¿Pero estas loco?
ROBERTO
De la cabeza á los pies.
ÁNGELES
¡Sí que lo está!
ROBERTO
La he dicho que aquí vivía mi abogado.
VICTORIA
¿Y para quién era la zambomba?
ROBERTO
Para el hijo del abogado. He venido por que me moría de tristeza...
ELENA
Se te conoce.
ROBERTO
Porque yo me ahogo si no respiro, siquiera una vez al día, ese aire de tolerancia que se respira aquí. ¡Ea, salud!... (_Hace ademán de irse._)
VICTORIA
Oye...
ROBERTO
Di.
VICTORIA
¿Me llevas una noche al teatro?
ELENA
Y á mí.
ROBERTO
Mañana os espero en la Zarzuela.
VICTORIA
Yo no voy á la Zarzuela.
ROBERTO
¿Por qué?
VICTORIA
Porque le debo un palco á un revendedor.
ROBERTO
Te pondré en paz con tu revendedor.
VICTORIA
Pero, de ir, ha de ser con mi novio.
ROBERTO
¡Ah! ¿Pero tienes novio?
ALICIA
Y muy simpático.
VICTORIA
Es actor.
ROBERTO
¡Malo!... En general, todos los artistas son unos botarates...
ELENA
Sí, que tú...
ROBERTO
Les conozco; unos botarates aficionados al juego, al vino, á las mujeres... pero, en el fondo, ¡eso sí!, buenas personas; ingenuos, generosos... ¡todo corazón!... Sí, llévale; yo disfruto viendo cómo se aman los demás.
ALICIA
¡Es un santo!
VICTORIA
Más música. (_Tocando la zambomba._)
ROBERTO
(_A Alicia_). Adiós, cuerpo bonito, carita de rosa.
ELENA
Nos vamos todas.
ROBERTO
¡No será conmigo!
VICTORIA
¡Será detrás de ti!
ROBERTO
Eso es diferente.
ELENA
Pierde cuidado; no te comprometeremos. Bajas delante.
ROBERTO
Sí, dadme tiempo á que me suba al coche. ¡Adiós, gabinete inolvidable; mesa querida, adiós!...
ELENA, VICTORIA
(_Empujándole_). Anda, anda... Ya has dicho bastantes tonterías.
ALICIA
¿Y la zambomba?
VICTORIA
Me la llevo yo.
ROBERTO
(_Desde dentro_). Hasta mañana.
ALICIA
Hasta mañana.
(_Detrás de Roberto salen Elena y Victoria._)
ÁNGELES
(_Besando á Alicia_). Hasta mañana. Diviértete mucho.
ALICIA
Adiós, Ángeles. Te deseo una buena noche.
(_Un momento la escena queda sola._)
ESCENA VII
ALICIA, sola
¡Se marcharon, al fin!... ¡Oh!... ¡Cuánta conversación, cuánto hablar de frivolidades que á una no le interesan! ¡Cuánto fingir!... (_Coge un periódico y se sienta delante de la chimenea. Atiza la lumbre. Mira el reloj de su pulsera._) Las ocho y media dadas. ¡Que tarde!... ¿No vendrá? (_Lee._) Esperemos. (_Dentro y lejos, como en la calle, resuena un recio estrépito de zambombas, tambores, panderetas y almireces. Algarabía desacorde y sin ritmo, como de gentes que van borrachas._)
UNA VOZ CANTA:
¡Ande, ande, ande la marimorena! ¡Ande, ancle, ande que hoy es Nochebuena!...
OTRA VOZ:
En la garganta tienes un lunarcito, en la garganta quiero darte un besito[B].
[B] Conviene que esta Voz sea de mujer. La actriz encargada de cantar puede elegir la copla y la tonadilla que guste.
_Y el coro repetirá, á modo de estribillo:_
¡Ande, ande, ande la marimorena! ¡Ande, ande, ande que hoy es Nochebuena!...
(_Luego las voces cesan y el ruido de los instrumentos va debilitándose, cual si se alejase por la calle. Ensáyese bien esto, por que de ello depende el encanto melancólico de la escena._)
ALICIA
Noche triste, noche maldita... maldita, porque es de recuerdos... ¡Ay, mi madre!... Y mis veinte años... mis años de ilusión... ¿dónde fueron?... (_Exaltándose._) Daría... ¡oh!... No sé qué daría por no estar sola... (_Pausa. Suena el timbre del teléfono._) ¡Ah! Una voz que viene de lejos, un consuelo... (_Maneja el aparato._) ¿Quién?... ¿Quién?... Perdone, Central. ¡Ah!... ¿Casino de Madrid?... Ya... ¿Cómo?... Más alto... ¡No se oye!... ¿Qué dice? Las portadas del periódico... ¿Eh?... ¿Pero usted cree que esto es una redacción?... ¡Oiga usted, Central! Central... Central... (_Apoyando el timbre. El timbre del teléfono vibra otra vez._) ¡Central!... ¡Ah! ¿Es el Casino de Madrid? A ver si ahora nos entendemos... Bueno, bueno... bien... usted perdone, Central, usted perdone... ¡Casino de Madrid! Sí, aquí es... ¿Con quién hablo?... ¡Ah, eres tú, Luisito?... ¿Cómo estás?... Yo, muy guapa... ¡Ja, ja, ja!... ¡No seas bruto!... ¿Eh?... Digo que no seas bruto. Bien. (_Ríe._) Sí, recibí las botellas... muy buena marca... no lo he probado aún, pero supongo que será excelente. Oye... oye... te advierto que te espero, tengo un apetito horrible... ¿Cómo? ¿Que no puedes venir á cenar conmigo?... ¿Cenas en tu casa?... Ya podías habérmelo dicho antes... ¡Evidentemente!... Eso no se hace... ¿eh? No, señor; no se hace, porque si tú tienes compromisos, yo también los tengo... Si viene alguien, le recibiré... ¡No faltaba más! No admito explicaciones, no las admito... Te vas al infierno... Ni quiero reñir ni dejo de querer; haz lo que gustes... No sé si podré... ¡que no sé si podré!... No, mañana no, y menos por la tarde... Sí... Adiós... (_Separándose del teléfono._) ¡Maldita sea!... (_Apoya un timbre. Pausa._)
ESCENA VIII
ALICIA Y CONSUELO
CONSUELO
¿Llama usted?
ALICIA
Dame de cenar.
CONSUELO
¿Cena usted sola?
ALICIA
Sola.
CONSUELO
¿No viene el señor marqués?
ALICIA
No.
CONSUELO
¿Y el señorito Roberto?
ALICIA
Tampoco.
CONSUELO
¿Cómo? ¿Ha reñido usted con ellos?
ALICIA
No.
CONSUELO
Entonces...
ALICIA
¿Qué quieres?... El marqués está casado, Roberto también está casado... y los «señores» tienen que cumplir con la familia. ¿Sabes? ¡Ironías de la suerte!... Esta noche, la más triste de todas las del año, es precisamente la única noche en que la Fatalidad, que tiene cara de clown, nos obliga á dormir solas.
CONSUELO
Es verdad... sí...
ALICIA
(_Con gran apasionamiento_). Ya sabes cómo _nosotras_ llamamos á los hombres que nos pagan... Siempre les desprecié con toda mi alma, siempre... Jamás comprendí que hombres discretos, hombres de mundo, pudiesen hallar contentamiento en la comedia de amor que nosotras, en su obsequio y por su dinero, representábamos. ¡Les creía imbéciles!... Pero, no, no lo son; ahora les comprendo, y como les comprendo, les disculpo... ¡hasta piedad me inspiran!... Es que los infelices, en medio de su vivir ordenado, se aburren, y sus pobres almas tiemblan de frío. No, ellos no creen en nosotras, pero lo fingen... y su propio fingimiento les distrae con el espejismo de un amor real... ¡Oh! Ahora como nunca comprendo su fastidio, su fastidio mortal... su miedo á estar solos. (_Pausa. Consuelo permanecerá de pie, en actitud resignada. Alicia se dispone á leer el periódico._)
CONSUELO
Entonces... ¿quiere usted cenar ahora?
ALICIA
Sí... sí... no tengo ganas, pero, en fin, cenaré... ¡Sola, qué rabia!
CONSUELO
¿Quiere usted ostras?
ALICIA
Sí. ¿Hay langostinos?
CONSUELO
También.
ALICIA
Bueno; pues, de todo un poco. Hay que vivir...
CONSUELO
Los bocadillos de langosta tienen muy buena cara.
ALICIA
¡Vengan los bocadillos de langosta!
(_Se levanta y se sienta á la mesa. Suena un timbre._)
CONSUELO
¿Será el señorito Ricardo?
ALICIA
No le espero ahora. Que pase quien sea.
CONSUELO
¿Si es un hombre?
ALICIA
Como si es mujer.
CONSUELO
(_Risueña_). Con tal que no sea un acreedor...
ALICIA
(_Impacientándose_). ¡Aunque sea un acreedor! No importa. ¡Aunque sea el verdugo!...
(_Pausa. Consuelo sale y vuelve con una carta._)
CONSUELO
Tome usted.
ALICIA
(_Rompe el sobre_). ¡Oh!... ¡No viene!... ¡Oh! No viene... (_Pausa._)
CONSUELO
¿Una mala noticia?
ALICIA
¡Bah!... Sí... ¡No viene! (_Aparte._)
CONSUELO
Presumo de quién es.
ALICIA
Del señorito Ricardo.
CONSUELO
Del mismo. ¿No puede venir?
ALICIA
No.
CONSUELO
Cena con sus padres, ¿verdad usted?
ALICIA
Con sus padres. ¡Mala sombra!...
CONSUELO
¡Es natural, señorita! En una noche como esta, ya se sabe; la familia...
ALICIA
¡Claro! La familia... Y los que, como yo, rompieron con la familia para ser libres, cenan solos...
(_Pausa. Alicia permanece absorta._)
CONSUELO
(_Suspirando con disimulo_). ¡Ay!...
(_Pausa larga._)
ALICIA
Consuelo...
CONSUELO
Señorita.
ALICIA
¿Tú también tienes familia?
CONSUELO
Sí, señorita.
ALICIA
¿Padre y madre?
CONSUELO
Madre, nada más.
ALICIA
¿Y hermanos?
CONSUELO
Tres, más pequeños que yo.
ALICIA
Les querrás mucho...
CONSUELO
Mucho, sí, señorita; ¡figúrese usted!
ALICIA
¡Claro!... Como yo querría á los míos... si no se avergonzasen de que yo les quisiera... (_Pausa. Vuelve á leer la carta de Ricardo._) ¿No puede venir! ¡Qué fatalidad!... (_Pausa._) ¿Y tú, Consuelo, vas á cenar conmigo?
CONSUELO
Como la señorita disponga.
ALICIA
No; ¿para qué sacrificarte?... Tú también tendrás gusto en cenar con los tuyos, ¿verdad?
CONSUELO
Antes iba á decírselo á usted: puesto que ni el marqués, ni don Roberto, ni el señorito Ricardo vienen... si no le hago á la señorita mucha falta...
ALICIA
Ni poca ni mucha. ¡Para lo que he de comer!
CONSUELO
Puedo irme más tarde.
ALICIA
(_Levantándose_). No, tonta, vete ahora. Es igual... yo me serviré. Toma diez pesetas, para que les compres algún juguete á tus hermanos.
CONSUELO
¡Ay, muchas gracias, señorita!
ALICIA
Llévate, además, todo el turrón que quieras.
CONSUELO
Muchas gracias.
ALICIA
Llévate también la llave, para que yo, mañana, no tenga que levantarme á abrirte. Anda, date prisa, que van á dar las nueve.
CONSUELO
Como usted quiera.
ALICIA
Anda, anda...
ESCENA IX
ALICIA, sola
(_Un momento permanece indecisa. Luego hace mutis y reaparece con dos platos que coloca sobre la mesa_). Cenemos. (_Vuelve á resonar en la calle estrépido de tambores, de panderetas y de voces._)
VOCES
Esta noche es Nochebuena y no es noche de dormir; vente conmigo, serrana, que me quiero divertir...
UNA VOZ
La niña que yo quiero tiene una cama, más blanca que las nieves del Guadarrama...
CORO
¡Ande, ande, ande la marimorena!... ¡Ande, ande, ande que hoy es Nochebuena!...[C].
[C] NOTA IMPORTANTE.--Como el autor reconoce que la melancolía suprema de esta ultima escena es para «sentida» más que para «dicha», propone á la actriz encargada del papel de «Alicia» dos desenlaces: Uno, representar la comedia según aparece escrita; otro, no bien el coro acabe de cantar, dejar la copa de champagne que iba á llevarse á los labios y, sin decir palabra, como quien no puede reprimir más tiempo su dolor, romper á llorar desoladamente, mientras el telón cae lento.
ALICIA
¡Qué estrépito! Si parece que va á hundirse la casa... ¡En fin!... Una noche en que no necesito inventar conversaciones espirituales, ni fingir caricias, ni reirme sin ganas... ¡Nochebuena!... ¡Qué diablos! No sé de qué me quejo... Y en mi pueblo, los que se acuerden de mí dirán: «¿Qué hará esa?...» ¡Si me vieran!... (_Descorcha una botella de champagne._) Bueno; bebamos; me emborracharé. El vino se lleva los recuerdos, y una noche sin recuerdos... ¡Nochebuena!... (_Bebe. Otra vez resuenan tambores y almireces._)
TELON LENTO
EL PASADO VUELVE
COMEDIA EN UN ACTO
Estrenada en el TEATRO ROMEA la noche del 30 de Enero de 1909
REPARTO
PERSONAJES ACTORES
RAMONA (veinticinco años. Hetera de mucho rumbo y distinción) Srta. Valdivia.
GABRIELA (ídem, íd. Viste traje de viaje) Sra. Ezquerra.
JOAQUÍN CERVERA (cuarenta años. Tipo artista, desembarazado de ademanes y elegante sin atildamiento. Más que un viejo es un hombre envejecido, usado por la vida. Creo que, para caracterizar este personaje, el actor no necesita ponerse peluca; le bastará con empolvarse un poco los cabellos) Sr. Palacios.
DON PABLO (cincuenta años. Aristócrata alegre y mundano. Lo que nosotros llamamos un desaprensivo, y los franceses _un bon vivant_) » Castilla.
SANTIAGO (treinta años. Carácter regocijado y frívolo) » Sampayo.
UN CAMARERO » Palacios (A.).
La acción se desarrolla en verano y en una playa de moda.--Epoca actual.
_Derecha é izquierda, las del actor._
* * * * *
EL PASADO VUELVE
ACTO ÚNICO
Gabinete lujoso en un Hotel de viajeros: un armario, un lavabo con espejo, etc. Al fondo y á la izquierda, una ventana abierta sobre un jardín y que, desde el primer momento, aparecerá bañada en luna. Muy cerca de la ventana, un diván. Al fondo y á la derecha, una puerta. A la derecha, otra. En un ángulo cualquiera, y colocados uno encima de otro, dos baúles. Detalle es éste que dará á la escena una gran expresión de gabinete alquilado y provisional. Arrojado de cualquier modo sobre un mueble, habrá un traje de mujer vistoso y llamativo.
Al levantarse el telón se hallan en escena Ramona y don Pablo. Ella asomada á la ventana, como quien espera. Viste bata blanca. El, en mangas de camisa, aparece abrochándose las botas, ó peinándose, etc., con mucha calma.
Es de noche.
ESCENA PRIMERA
RAMONA y DON PABLO. Este, durante todo el diálogo, demostrará un imperturbable buen humor
RAMONA
Acaban de sonar las nueve. Ya no puede tardar. ¿A qué hora dijeron que llegaba el expreso?
DON PABLO
A las nueve menos cinco.
RAMONA
Ya ves.
DON PABLO
Pero no hay que fiarse. En Portugal, como en España, los trenes caminan á paso de camello. ¡No podemos negar nuestro abolengo africano!
RAMONA
Sentiría que Gabriela no viniese hoy; lo sentiría de veras; más que nunca. (_Nerviosa._)
DON PABLO
¿Pues?
RAMONA
Entre otras razones, porque adivino que esta noche voy á fastidiarme horrorosamente.
DON PABLO
Será porque te da la gana.
RAMONA
O porque tú no me dejas divertir.
DON PABLO
(_Incomodado momentáneamente._) ¡Y vuelta con la misma! ¿No te dije que te llevaba á la _kermesse_?
RAMONA
¿Y qué?
DON PABLO
¿Entonces?...
RAMONA
Que si voy, será con el vestido que yo quiera. (_Aludiendo al que habrá sobre un mueble._)
DON PABLO
¡Ah! Lo que es eso, de ningún modo. ¡Un traje con el que, á cien leguas, vas oliendo á _cocota_!
RAMONA
¿Y no lo soy?
DON PABLO
Pero, yendo conmigo, no hace falta que lo recuerdes. ¡Bueno fuera!...
RAMONA
Terminemos la conversación, ¿quieres?... Terminemos la conversación. ¡Eres un estúpido!
DON PABLO
Y tú una poca vergüenza.
RAMONA
Tal para cual.
DON PABLO
Verdaderamente. (_Recobrando su buen humor._)
RAMONA
(_Con ira reconcentrada_). ¡Necio! Si no fuera por...
DON PABLO
Sí, por... porque mi cartera nunca está vacía, ¿eh?...
RAMONA
¡Eso!
DON PABLO
Me es igual; cada uno de nosotros dispone de una fuerza, de un arma. Tú tienes belleza, es cierto, pero yo tengo dinero.
RAMONA
La belleza vale más que el dinero.
DON PABLO
Según. A la hora del amor, sí. Pero á la hora de almorzar, desengáñate: ¡oros son triunfos!...
(_Ella vuelve á asomarse á la ventana. El, para demostrarla que no está enfadado, empieza á silbar una canción. Pausa._)
RAMONA
¡Por fin!
DON PABLO
¿Eh?
RAMONA
¡Ahí está, ahí viene! (_Palmoteando de alegría._) ¡Gabriela... Gabriela! ¡Sube!... Por ahí...
DON PABLO
¿Es guapa?
RAMONA
Bastante más que tú. (_Rencorosa._)
DON PABLO
Ya lo veremos.
RAMONA
¡Pero, hombre de Dios! ¿No acabas de vestirte?
DON PABLO
Voy, mujer... voy.
RAMONA
¡Me desesperas!... ¿O es que no te importa que Gabriela te vea así?
DON PABLO
¡Bah!... Siendo amiga tuya, supongo que no será esta la primera vez que ve á un hombre en mangas de camisa. (_Con alegría irónica._) ¿O es que empiezas á tener celos de mí? (_Hace ademán de abrazarla._)
RAMONA