Suma y narracion de los Incas, que los indios llamaron Capaccuna, que fueron señores de la ciudad del Cuzco y de todo lo á ella subjeto

Part 9

Chapter 94,135 wordsPublic domain

Los señores le rendieron gracias por ello é le rogaron que ansí lo hiciese é por ellos mirase; y el Inca les dijo que le dijesen á lo que venian, y que luego se volviesen, porque le hacian perder el tiempo. Y ellos le dijeron, que á lo que ellos allí habian[86] venido, era á rogalle que les dijese que cuándo pensaba tomar la borla del Estado, porque les parecia que era ya tiempo; é que ellos querian dar órden é proveer los menesteres é cosas que para ello eran necesarias, é para la fiesta é ceremonias é ayunos que en tal caso ansí se habian de hacer. É como el Inca esto oyese, dicen que se rió é dijo: que estaban muy léjos, é que sus pensamientos dellos estaban muy atrás de do el suyo iba caminando, é que ellos pasaban muy adelante al suyo, el dellos; que, al presente, que no gastasen tiempo con sus pensamientos en semejante cosa, porque [á] ellos hacia saber, que mientras su padre viviese, él no pensaba ponerse tal cosa en su cabeza, porque él pensaba que su padre habia de dar la tal borla á su hijo Inca Urco despues de sus dias, la cual él pensaba írsela á quitar de la cabeza, é la cabeza juntamente con ella, por las palabras que su padre le habia dicho, que fueron, que pisase Inca Urco las insignias del Chanca Uscovilca, que él venciera; é que les prometia de no tomar la tal borla mientras su padre viviese, si no fuese en tal manera, ó si no fuese que su padre viniese á la ciudad del Cuzco á se la poner él de su mano en su cabeza; é de aquella manera, que él la acetaria. Que él les agradecia la voluntad que para aquello ellos le habian mostrado, é que les juraba, que él les satisfaria la deshonra que su padre les hiciera á ellos y á su ciudad en desampararla. Y restituyendo el cual juramento, hizo en esta manera: que tomó un vaso de chicha en sus manos, é vaciólo por el suelo, diciendo, que su sangre fuese derramada bien ansí como él habia vaciado aquel vaso de chicha por el suelo, si él de la tal afrenta no tomaba satisfacion de su padre, é haciéndole á su persona otra tal cual él á ellos les hiciera [é] á su ciudad. Á todo lo cual, conociendo de Inca Yupanqui aquellos señores su voluntad, para en lo que tocaba á lo que ellos habian venido, viéndole enojado, no le respondieron á aquella cosa. É luego les dijo, que si querian otra cosa, si no que se fuesen. É los señores le respondieron que no habian venido á otra cosa más de aquello que le habian dicho.

É ansí, se salieron estos señores é se tornaron á juntar como de ántes habian hecho; en la cual junta platicaron cómo diesen órden para que Inca Yupanqui tuviese la borla del Estado que ellos tanto deseaban. É ansí, acordaron dellos por sí y en nombre dellos mismos, de enviar sus mensajeros á Viracocha Inca, por los cuales le enviasen á rogar que tuviese por bien de venir á la ciudad del Cuzco, haciéndole saber el nuevo edificio della, el cual se holgaria de ver; é por les hacer á ellos merced y contentamiento, tuviese por bien de dar á su hijo Inca Yupanqui, de aquella venida que ansí viniese, la borla del Estado, pues él se habia disistido della é dicho á los caciques que á verle habian ido, que él se disistia della é la daba á su hijo Inca Yupanqui, para que de allí adelante la tuviese é fuese puesta en su cabeza por ellos; lo cual no habia querido hacer por le tener el respeto como á su padre.

Y esto ansí acordado por los señores de la manera que habeis oido, enviaron sus mensajeros á Viracocha Inca donde estaba poblando en su pénol; el cual Viracocha Inca, como viese la embajada que los señores le enviaban, vino á la ciudad del Cuzco; la cual venida, como fuese sabida por el Inca, salióle á rescebir al camino é saludóle como á su Señor y padre; é ansí entraron entrámos juntos en la ciudad. Y viendo Viracocha Inca la ciudad tan bien obrada y edificada é los edificios della, é supo[87] la órden y gobierno que Inca Yupanqui en ella habia puesto, ansí de los depósitos como de lo demás, tocante al bien de su república, y el amor que todos le tenian, ansí los de la ciudad como los demás caciques y señores, por el buen gobierno con que los gobernaba y mercedes que él ansí les hacia, en presencia de todos los señores del Cuzco y caciques que allí estaban, viendo la suntuosidad que representaba la ciudad é sus edificios, dijo Viracocha Inca á Inca Yupanqui: "Verdaderamente tú eres hijo del sol; yo te nombro rey y Señor." Y tomando la borla en sus manos, quitándola de su misma cabeza[88].

Y era una costumbre entre estos Señores, que cuando aquello así se hacia, el que la tal borla le ponia en la cabeza al otro, juntamente con ponérsela, le habia de nombrar el nombre, el cual habia de tener de allí adelante. É ansí, Viracocha Inca, como le pusiese la borla en la cabeza, le dijo: "Yo te nombro para de hoy más te nombren los tuyos é las demás naciones que te fueren sujetas, _Pachacutec_[89] _Yupanqui Capac Indichuri_;" que dice: "Vuelta de tiempo, Rey Yupanqui, Hijo del Sol."--El _Yupanqui_ es el alcuña é linaje de do ellos son, porque ansí se llamó Manco Capac[90], que por sobrenombre tenia _Yupanqui_.

É ansí nombrado Inca Yupanqui por rey y Señor, en presencia de los que allí estaban, Inca Yupanqui mandó que fuese allí traida una olla que fuese usada, é que ansí como[91] la hallasen en la casa de do sacasen la tal olla, sin más lavar, sino que ansí como estuviese, se la trujesen; é siendo ansí traida, mandó que la inchiesen allí de chicha, ansí súcia como estaba, é siendo ansí llena, mandó que la diesen á su padre Viracocha Inca, al cual mandó que ansí la tomase é ansí mismo la bebiese sin dejar en ella cosa [gota?].

É visto por Viracocha Inca lo que ansí le era mandado por el nuevo Señor, tomóla, é sin le responder cosa ninguna, bebió la tal chicha, é luego que la hubo bebido, se abajó é inclinó á él, é le pidió perdón. Al cual el nuevo Señor respondió, que él no tenia de que perdonarle, que si lo decia por la gente que le habia echado para le matar, cuando le habia ido á ver, que de aquello él estaba bien satisfecho; que aquello no lo habia él hecho sino en nombre de la ciudad del Cuzco é de aquellos señores que allí estaban presentes, por haber hecho sus cosas como mujer, y pues lo era, que no debia él beber sino en semejantes ollas como aquella en que habia bebido. Á todo lo cual el Viracocha Inca estaba en el suelo é inclinada la cabeza para él, é respondiendo de cuando en cuando á lo que ansí el nuevo Señor le decia, _chocayun_, que dice: "¡Mi cruel padre!" é "yo conozco mi pecado"[92].

É luego le hizo levantar é llevole consigo á su casa, donde le aposentó suntuosamente; é luego comieron los dos juntos, é de allí adelante procuró el nuevo Señor de le hacer toda honra y placer é contentamiento.

É luego los señores del Cuzco dieron órden en el proveimiento que era necesario para las fiestas é sacrificios é ayunos que el Inca habia de hacer, é la su tal mujer que en aquella fiesta habia de rescebir. É siendo ansí hecho é proveido, el Inca se metió en un aposento, cual para aquello era señalado, é su mujer é suegra fueron metidas en otro, los cuales estuvieron ayunando, que no comian sino maíz crudo é beber chicha, diez dias; é lo mesmo ayunaban los deudos dél é della, aunque andaban por la ciudad. Mediante los cuales dias, los señores del Cuzco hicieron muchos y muy grandes sacrificios á todos los ídolos y guacas que estaban en torno de la ciudad, en especial en la Casa del Sol, do fueron sacrificados gran suma de ganados, ovejas, corderos é venados, é de todos los demás animales que para aquella fiesta pudieron haber; de muy mucha suma de aves, como son águilas, halcones, perdices, avestruces, é de todas las demás aves bravas que pudieron haber, hasta patos é otras aves domesticas; é otros muchos animales, tigres, leones, gatos monteses, ecepto zorras, porque con las tales tienen ódio é mal querencia, que si las ven cuando en estas fiestas semejantes están los que ansí entienden en hacer estos sacrificios, lo tienen por mal agüero. Ansímesmo fueron sacrificados muchos niños y niñas, á los cuales enterraban vivos muy bien vestidos é aderezados, los cuales enterraban de dos en dos, macho y hembra; é con cada dos destos enterraban mucho servicio de oro y plata, como eran platos y escudillas y cántaros, ollas y vasos para beber, con todos los demás menesteres que un indio casado suele tener, todo lo cual era de oro y plata; é ansí enterraban estos niños con todos estos ajuares, los cuales eran hijos de cacique y principales. Y mientras estos sacrificios se hacian, todos los de la ciudad estaban en grandes fiestas y regocijos en la plaza de la ciudad.

Y estos dias pasados, los padres de la moza é los demás deudos iban al Inca llevándole la tal mujer delante de sí, vestida de ropa fina tejida de oro y plata fina, los cuales vestidos iban presos por la parte de arriba y junto al pescuezo, con cuatro alfileres de oro de á dos palmos de largo cada uno, los cuales suelen pesar dos libras de oro; y en la cabeza puesta una cinta de oro tan ancha como un dedo pulgar, que casi quiere parecer corona; é ansímesmo llevaba fajada por la cintura una faja tejida con lana fina é oro, en la cual faja iban muchas y diversas pinturas. Llevaba por cobertor otra manta pequeña, ansímismo tejida de oro y plata fina, é de diversas labores, segun su uso de vestido; llevaba calzados en los piés unos zapatos de oro segun su usanza, las ataduras de los cuales son ansímismo de oro; la cual iba muy limpia é peinada é aderezada. É como así llegasen do el Inca estaba, los sus padres é deudos rogaron al nuevo Señor Pachacuti Inca Yupanqui, que tuviese por bien de recebir por mujer la tal su hija é deuda; y el nuevo Señor, como viese que era cosa que le convenia é á él perteneciente, dijo que la recebia por la tal mujer; é luego allí mandó á los señores del Cuzco que allí eran, que la recebiesen por la tal su Señora; é luego los padres de la tal Señora le rindieron gracias, é los señores del Cuzco la recebieron por la tal su Señora; á la cual, luego allí se levantó Viracocha Inca, padre del nuevo Señor, é la abrazó é besó en un carrillo, é lo mismo hizo ella á él; y esto hecho, la hizo gracia y donacion de ciertos pueblos pequeños que allí en torno tenia de su patrimonio. Y luego el Pachacutec[93] y nuevo Señor abrazó é besó la tal su esposa é mujer, é dióla é ofrecióla cien mamaconas, mujeres para su servicio; é luego fué llevada de allí á las Casas del Sol, la cual hizo allí su sacrificio, y el sol la dió, é su mayordomo en su nombre, otras cincuenta mamaconas. É salida de allí, é siendo ya en las casas del Inca, los señores de la ciudad le fueron á ofrecer sus dones, los cuales le sirvieron de mucho servicio de oro é plata, como son cántaros de oro y de plata, pequeños é grandes, é platos y escudillas y ollas y vasos para su beber, é mucho servicio de yanaconas, que pasaron de más de doscientos.

Y esto ansí hecho, é siendo las fiestas acabadas, Viracocha Inca dijo á su hijo que ya era tiempo de se volver á su pueblo, porque en las fiestas y regocijos que se habian hecho, [se habia?] tardado tres meses, en el cual tiempo él habia estado siempre allí. El Pachacuti le dijo que se fuese cada y cuando que quisiese; y siendo proveido por Inca Yupanqui todo lo necesario, ansí de bastimento como de todo lo demás de quél tuviese necesidad en su pueblo, se partió Viracocha Inca; al cual rogó Inca Yupanqui, que siempre que hubiese fiestas en el Cuzco, se viniese hallar en ellas, y él dijo que lo haria; el cual, cada y cuando que fiestas habia en la ciudad, siempre venia él á hallarse en ellas. El cual Viracocha Inca, dende á diez años de la coronacion de Pachacuti Inca Yupanqui, estando en su pueblo del péñol llamado Cagua Xaquixahuana[94], que es por cima del pueblo de Calca, siete leguas de la ciudad del Cuzco, holgándose y regocijándose, enfermó de cierta enfermedad, de la cual, en cuatro meses que enfermó este señor Viracocha Inca, murió; el cual murió siendo de edad de ochenta años.

Al cual, despues de muerto, Inca Yupanqui le honró muy mucho, haciendo traer su cuerpo en andas bien adornado, bien ansí como si fuera vivo, á la ciudad del Cuzco, cada é cuando que fiestas habia, haciendo honrar y respetar su persona á los señores del Cuzco é á los demás caciques, bien ansí como si fuera vivo; delante del cual bulto hacia sacrificar é quemar muchas ovejas é corderos, é ropa, é maíz, é coca, é derramar muy mucha chicha, diciendo, que el tal bulto comia, é que era hijo del sol, é questaba con él en el cielo. É hizo hacer muy muchos bultos, y tantos, cuantos Señores habian sucedido desde Manco Capac hasta su padre Viracocha Inca; é ansí hechos, mandó que se hiciesen ciertos escaños de madera muy galanamente labrados y pintados, en las cuales pintaduras fueron pegadas muchas plumas de diversas colores. Y esto ansí hecho, mandó este Señor que todos estos bultos fuesen asentados en los escaños juntamente con el de su padre, á los cuales mandó que todos acatasen y reverenciasen como á ídolos, é que ansí, les fuesen hechos sacrificios como á tales. Los cuales fueron puestos en sus casas, y cada y cuando que algunos señores entraban á do el Inca estaba, hacian acatamiento al sol, y luego á los bultos, y luego entraban á do el Inca estaba y hacian lo mismo.

Para el sacrificio de los cuales bultos señaló y nombró cierta cantidad de _yanaconas_ é _mamaconas_, y dióles tierras para en que sembrasen y cojiesen para el servicio destos bultos; y ansímismo señaló muchos ganados para los sacrificios que ansí se le debian hacer; y este servicio é tierras y ganados dió é repartió á cada bulto por sí, y mandó que se tuviese gran cuidado de continuamente, á la noche y á la mañana, de dar de comer y beber á estos bultos é sacrificarlos; para lo cual mandó é señaló que tuviesen cada uno destos un mayordomo de los tales sirvientes que ansí les señaló; é ansímismo mandó á estos mayordomos é á cada uno por sí, que luego hiciesen cantares, los cuales cantasen estas mamaconas é yanaconas en los loores de los hechos que cada uno destos Señores en sus dias ansí hizo, los cuales cantares ordinariamente todo tiempo que fiestas hubiese cantasen cada servicio de aquellos por su órden y concierto, comenzando primero el tal cantar é historia é loa los de Manco Capac; é que ansí, fuesen diciendo las tales mamaconas é servicio, cómo los Señores habian sucedido hasta allí, y que aquella fuese órden que tuviesen desde allí adelante, para que de aquella manera hubiese memoria dellos y sus antigüedades. Los cuales yanaconas é servicio Inca Yupanqui mandó que tuviesen sus casas é pueblos y estancias en los valles y pueblos en torno de la ciudad del Cuzco, y que estos y sus descendientes tuviesen siempre cuidado de servir aquellos bultos, á quien él los habia dado é señalado. Todo lo cual fué ansí hecho desde entonces hasta el dia de hoy, que lo hacen oculta é secretamente, é algunos público, porque los españoles no entienden lo que es. Y estos tales bultos tienen metidos en orones, que son trojes en que acá se echa el maíz é la demás comida, y otros en ollas y en tinajas grandes, y en huecos de paredes, y desta manera no los pueden topar.

Á los cuales bultos Inca Yupanqui mandó, cuando ansí los mandó poner en los escaños, que les fuesen puestas en las cabezas unas diademas de plumas muy galanas, de las cuales colgaban unas orejeras de oro; y esto ansí hecho, mandó que les pusiesen ansímismo en las frentes, á cada uno destos bultos, unas patenas de oro, é que siempre estuviesen dos mamaconas mujeres con unas plumas coloradas largas en las manos é atadas unas varas, con las cuales oxeasen las moscas que ansí [en] los bultos se sentasen; el servicio de los cuales é que ansí se hiciese á estos[95] bultos, fuese muy limpio; é que las mamaconas é yanaconas, cada é cuando que delante destos bultos pareciesen á les servir y reverenciar, é otros cualesquier que fuesen, viniesen muy limpios é bien vestidos, é con toda limpieza é reverencia é acatamiento estuviesen delante destos tales bultos. É desta manera, hizo este Señor en esto dos cosas: la que hizo que sus pasados fuesen tenidos y acatados por dioses, é que hubiese memoria dellos; lo cual hizo porque entendia que lo mismo se haria dél despues de sus dias.

_CAP. XVIII.--En el cual se contiene cómo Inca Yupanqui Pachacuti juntó los suyos, en la cual junta les mandó que todos se aderezasen con sus armas para cierto dia, porque queria ir á buscar tierras é gentes que ganar é conquistar é sujetar al dominio é servidumbre de la ciudad del Cuzco; é cómo salió con toda su gente é amigos, é ganó é conquistó muchos pueblos y provincias, é de lo que en la tal jornada le acaeció á él y á sus capitanes._

Ya que Inca Yupanqui se vido Señor, en la órden y manera que ya la historia os ha contado, é que ya no tenia que entender en edificio de la ciudad, despues de se haber holgado con los suyos, mandó que todos los señores de la ciudad del Cuzco é los demás caciques y principales se juntasen en la plaza, los cuales ansí fueron juntos. É siendo allí todos, díjoles, que él tenia noticia en torno de aquella ciudad habia mucha y muy gran cantidad de pueblos y provincias, é para él, que tenia fuerzas, que era mal vivir con poco; que tenia pensado y ordenado de se partir de aquella ciudad de allí en dos meses, á buscar, adquirir y sujetar los tales pueblos y provincias á la ciudad del Cuzco, é quitar los nombres que cada señorcillo de los tales pueblos é provincias tenian de _Capac_, é que no habia de haber sino sólo un _Capac_, y que ese lo era él; y que si caso fuese que, andando en la tal conquista, él topase algun señor con quien él probase sus fuerzas y le sujetase, que él holgaria de le servir, de lo cual él no tenia temor, porque el sol, como ya vian, era con él; para la cual jornada tenia necesidad de cien mill hombres de guerra, que para aquellos dos meses se los tuviesen juntos en aquella ciudad del Cuzco, con sus armas y los demás proveimientos que necesario les fuese para la tal jornada. Á lo cual le respondieron, que ellos estaban prestos de le dar la tal gente y servir con ella, y que ansímismo harian con sus personas; que le rogaban que consigo los quisiese llevar, é que fuese su voluntad de les dar espacio de tres meses, porque tenian necesidad de tal tiempo para hacer la tal gente.

É Pachacuti Inca Yupanqui holgó dello, mandándoles que en sus tierras dejasen todo recaudo de principales é mayordomos, los cuales echasen en el rio, cada uno de los orejones del Cuzco, ciertos vasos de chicha, é que ansímismo le diesen los tales orejones otros ciertos vasos de chicha, finjendo que bebian con las aguas. Porque habrán de saber, que tienen una costumbre y manera de buena crianza estos señores é todos los demás de toda la tierra, y es, que si un señor ó señora va á casa de otro á visitalle ó á velle, ha de llevar tras sí, si es señora, un cántaro de chicha, y en llegando á do está aquel señor ó señora á quien va á visitar, hace escanciar de su chicha dos vasos, y el uno bebe el tal señor que visita y el otro se bebe el tal señor que la chicha da; y así beben los dos; y lo mismo hace el de la posada, que hace sacar ansímismo otros dos vasos de chicha, y da el uno al que ansí le ha venido á visitar, y él bebe el otro. Y esto hácese entre los que son señores, y esta es la mayor honra que entre ellos se usa; y si esto no se hace cuando se visitan, tiénese por afrentada la persona que ansí va á visitar al otro y esta honra no se le hace de dalle á beber, y excúsase de no le ir más á ver; y ansímismo se tiene por afrentado el que da á beber á otro y no lo quiere rescibir. Ansí que, quando este sacrificio que habeis oido hacen á las aguas, dicen que beben con ellas, que echan un vaso de chicha en el rio y el que ansí le echa bébese el otro.

É ansímismo mandó Inca Yupanqui que, cuando este sacrificio se hiciese, fuesen dos señores del Cuzco, yendo el uno por una parte del rio y el otro por la otra, los cuales llevasen consigo cada uno por sí cada diez indios é los que más quisiese, los cuales indios llevasen unos palos largos en las manos, para que si las tales cosas que fueran sacrificadas en el rio se parasen en la agua á vera de los indios, con sus palos las echasen al medio, para que las aguas las llevasen; é que estos señores que estos indios llevasen para que echasen al medio del rio las tales cosas é sacrificios, fuesen por las veras del rio treinta leguas el rio abajo, porque en parte ninguna no parasen. Y porque viesen que ya la tierra daba fruto mediante las aguas, mandó que fuesen, en aquel mes que este sacrificio se hiciese, por toda la tierra, é que para aquel dia señalado trujesen [de] todas sus tierras toda la más cantidad de comida que en ese tiempo apuntase á sazonar é que se pudiese comer, la cual comida se pusiese enmedio de la plaza del Cuzco, é de allí fuese repartida en toda la ciudad, para que el comun entendiese que, mediante el sacrificio que ansí á las aguas se hacia é mediante ellas, la tierra daba frutos de que todos participaban é se sustentaban. La cual fiesta se mandó hacer por este Señor en este mes que ya habeis oido, siendo demediado á la luna llena; y en este mes que ya habeis oido se hiciese, la tal fiesta é sacrificio duraba cuatro dias. É al mes de octubre nombró este señor _Omaraimiquis_[96]. En este mes no constituyó que se hiciese ninguna fiesta en la ciudad, sino fuese la de Oma, en su pueblo, que es legua y media de la ciudad; á los cuales hizo merced y á los Ayarmacas, y á los Quivios [Quizcos], y á los Tambos que se pudiesen oradar las orejas, con tal que no se cortasen los cabellos, porque se conociesen que eran súbditos del Cuzco; porque los orejones dél, [que] eran los señores y los que lo habian de ser en toda la tierra, tenian tusado el cabello y aguzadas las cabezas para arriba, por la cual señal habian de ser conocidos por toda la tierra cada y cuando que del Cuzco saliesen é por ella pasasen. Al mes de noviembre llamó este Señor _Cantarayquis_[97]. En este mes comienza á hacer la chicha que han de beber en el mes de diciembre y enero, do comienza el año, y hacen la fiesta de los orejones, segun que la historia os ha contado.

Á los cuales meses Inca Yupanqui nombró en la manera que ya habeis oido, y diciendo á estos señores que cadal mes destos tenia treinta dias, y que el año tenia trescientos y sesenta; y porque andando el tiempo no perdiesen la cuenta de estos meses y los tiempos que habia de sembrar y hacer las fiestas, que ya les habia dicho que habia hecho aquellos _pachaunanchac_, que dice relojes, los cuales habia hecho en estos diez dias que se tardó en no les querer declarar lo que ya habeis oido; los cuales relojes es desta manera: Que todas las mañanas é tardes miraba el sol en todos los meses del año mirando los tiempos del sembrar y cojer, y ansímismo cuando el sol se ponia; y ansímismo miraba la luna cuando era nueva é llena é menguante; los cuales relojes hacia hacer encima de los cerros más altos á la parte do el sol salia y á la parte donde se pone................ .................... ....................

Aquí termina bruscamente la copia manuscrita de que me sirvo, y esta sensible circunstancia, sobre privarnos del resto de la _Suma y narracion de los Incas_, me impide á mí poner en su propio lugar una extensa nota sobre los meses peruanos; pues, poco seguro de haber restituido á sus nombres la forma que tenian en el original, quiero suplir el defecto con la série comparativa de las variantes con que los hallo escritos en los tratados que he podido consultar. Vaya por consiguiente la nota, ya que no en su sitio, á modo de añadido ó apéndice postrero.

No todos los autores están conformes en el mes que era cabeza de año, y así, pongo al lado de cada nombre de los doce nuestros, el número ordinal correspondiente en el año de los Incas.

JUAN DE BETÁNZOS.