Suma Y Narracion De Los Incas Que Los Indios Llamaron Capaccuna
Chapter 6
Y esto hecho y proveido, mandó Inca Yupanqui que viniesen allí los plateros que en la ciudad habia, y los mejores oficiales, y dándoles todo aparejo allí en las Casas del Sol, les mandó que hiciese un niño de oro macizo y vaciadizo, que fuese el tamaño del niño del altor y proporcion de un niño de un año y desnudo; porque dicen que aquel que le hablara cuando él se puso en oracion estando en el sueño, que viniera á él en aquella figura de un niño muy resplandeciente, y que él vino á él despues, estando despierto, la noche ántes que diese la batalla á Uscovilca, como ya os he contado, que fué tanto el resplandor que vió que dél resultaba, que no le dejó ver qué figura tenia; y ansí mandó hacer este ídolo del tamaño y figura de un niño de edad de un año; el cual bulto se tardó de hacer un mes, en el cual mes tuvieron grandes sacrificios y ayunos.
Y este bulto acabado, mandó Inca Yupanqui que aquel señor que habia señalado por mayordomo del sol, que tomase el ídolo, el cual le tomó con muchas reverencias, y vistióle una camiseta muy ricamente tejida de oro y lana é de diversas labores, y púsole en la cabeza cierta atadura á uso y costumbre de ellos, y luego le puso una borla segun la del estado de los Señores, y encima della le puso una patena de oro, y en los piés le calzó unos zapatos, _uxutas_[35] que ellos llaman, ansímismo de oro. Y estando ansí el bulto, llegó Inca Yupanqui á do el bulto estaba, el cual iba descalzo, y como llegase á él, hízole sus mochas[36] y gran reverencia, mostrándole gran respeto; é ansí, tomó el bulto del ídolo en sus manos y llevólo á do era la casa y lugar do él habia de estar; en la cual casa estaba hecho un escaño, hecho de madera y muy bien cubierto de unas plumas de pájaros tornasoles de diversas maneras y colores, de las cuales y con las cuales era muy vistosamente labrado; en el cual escaño puso Inca Yupanqui el bulto del ídolo. Y siendo allí puesto, hizo traer un brasero de oro, y siendo encendido en él fuego, mandóle poner delante del ídolo, en el cual fuego y brasero hizo echar ciertos pajaricos y ciertos granos de maíz, y derramar en el tal fuego cierta chicha; todo lo cual dijo que comia el sol, é que haciendo aquello, le daba de comer; y de allí adelante se tuvo aquella costumbre ordinariamente; lo cual hacia aquel mayordomo dél, ansí como si fuera persona que comiera y bebiera; ansí se tenia especial cuidado de le guisar de comer diversas comidas y maneras de manjares, y ansí las quemaban delante, á la tarde y á la mañana en braseros de oro y plata, en la manera que ya habeis oido. Y dende allí adelante adoraban en aquel ídolo; y no entraban dentro del ídolo donde estaba, sino eran los señores principales, entrando con mucha reverencia y veneracion, los zapatos quitados, y las cabezas bajas; y el Inca Yupanqui entraba sólo, y él mismo por su mano sacrificaba las ovejas y corderos, haciendo él el fuego y quemando el sacrificio. Y cuando él ansí estaba haciendo el sacrificio, ningun señor osaba entrar dentro, y todos se quedaban en el patio, y allí hacian ellos fuera sus sacrificios y sus mochas y adoramientos. Y para en que la gente comun adorasen allá fuera, porque no habian de entrar allá dentro si no fuesen señores, y éstos en el patio, hizo poner en medio de la plaza del Cuzco, donde agora es el rollo, una piedra de la hechura de un pan de azúcar, puntiaguda para arriba y enforrada de una hoja de oro; la cual piedra hizo ansímismo labrar el dia que mandó hacer el bulto del sol, y esta piedra, para en quel comun adorase, y el bulto, en la Casa del Sol, los señores; la cual casa era reverenciada y tenido en gran reverencia, no solamente el bulto, mas las piedras della y los sirvientes y yanaconas della eran tenidos por cosa bendita y consagrada.
Y al tiempo que la edificaban, estando asentando cierta piedra, quebróse de la juntura de la tal piedra un pedazo como tres dedos en ancho y largo, y mandó Inca Yupanqui que luego fuese allí derretida cierta plata y vaciada de tal manera en la piedra y quebrado della, que viniese al justo de lo que la piedra se quebró; todo lo cual era de cantería, y la juntura de la tal cantería de piedra con piedra era tan sotilmente asentado, que parescia raya hecha con un clavo en una piedra. En la cual se enterraban los señores principales en los patios y aposentos, excepto donde el ídolo estaba; y el dia quel ídolo se puso en la casa, entraron en la ciudad, que no lo saben ni pueden inumerarlo, mas que dicen que la vez que ménos ovejas y corderos allí sacrificaron, que pasaba de más de quinientos.
_CAP. XII.--En que trata cómo Inca Yupanqui hizo juntar los señores de toda la tierra que hasta allí á él eran subjetos, y cómo fortaleció é hizo repartir las tierras en torno de la ciudad del Cuzco; y cómo hizo hacer los primeros depósitos de comidas é otros proveimientos que para el bien de la república en el Cuzco eran necesarios._
Acabado de dar órden Inca Yupanqui é de haber hecho los ídolos y casas del sol, que habeis oido, mandó en la ciudad del Cuzco que en un cierto dia señalado fuesen juntos en ella todos los señores, caciques y principales que en las provincias y comarcas de en torno de la ciudad del Cuzco vivian y á él habian dado obidiencia, para [por] que tenia ciertas cosas que comunicar con ellos; é oido el mando por los principales del Cuzco, luego inviaron sus orejones por las provincias y comarcas que ya habeis oido, con los cuales inviaban á mandar á los tales señores de ellas el mando que el Inca Yupanqui tenia hecho, y que para aquel dia señalado fuesen todos á la ciudad. Y como los tales señores supiesen el mando que el Inca Yupanqui mandaba, con la más brevedad que posible les fué, se vinieron á la ciudad del Cuzco; y siendo ya todos juntos, Inca Yupanqui les dijo, que ya vian que el sol era en su favor y que no era justo que se contentasen con poco; que le parescia que, porque andando el tiempo la guerra no les daria lugar á hacer sus tierras y repartirlas[37] de la manera que de una vez queria que se repartiesen, que para perpetuamente ellos y sus descendientes sembrasen y se sustentasen, que le parescia que seria bien que cada uno tuviese sus tierras señaladas y conoscidas, para que las sembrasen y aderezasen cada uno dellos con la gente de sus casas y amigos, todo lo cual decia á los señores y moradores de la ciudad del Cuzco. Y ansí, todos juntos, viendo la merced grande que les hacia de darles las tierras que conosciesen para perpetuamente á cada uno de ellos, todos juntos y á una voz le dieron grandes gracias, llamándolo é intitulándolo _Intipchuri_, que dice "Hijo del sol."
Y luego de allí mandó Inca Yupanqui que todos fuesen á cierto sitio do las tales tierras estaban pintadas, donde, como allí fuesen, dió y repartió las dichas tierras, dando á cada uno de ellos las tierras que le paresció que le bastaban. Y esto hecho, mandó luego que aquellos tres señores sus amigos se las fuesen á repartir á todos los de la ciudad, bien ansí como se las habia dado y señalado, y que esto hecho, volviesen todos ellos delante dél. Y ansí, los señores fueron y dieron y repartieron las tierras, y metieron en las posesiones de ellas á los tales que ansí les fué hecha la dicha merced por el Inca Yupanqui. [¿Mandó?] á los señores caciques que allí estaban, que le trujesen por cuenta cada uno de ellos los indios que allí consigo tenian; y luego los señores caciques le trujeron por quipo, que dice cuenta, la suma de los indios que tenian; y sabido por el Inca Yupanqui los indios que habia, mandó[38] á los señores que luego los repartiesen por casas; y ansí fué hecho. Y mandó que luego otro dia, que cada uno de los del Cuzco, como le habia cabido la suerte de las tierras, saliesen á las aderezar y reparar y hacer sus caños y regaderas, todo lo cual fuese reparado y hecho de piedra de cantería, porque fuese el tal edificio de tal manera hecho, que para perpétuamente durase, mandándoles que pusiesen sus linderos y mojones altos, de tal manera hechos, que nunca se perdiesen, debajo de los cuales mojones y de cada uno dellos fuese puesta cierta carga de carbon, diciendo, que si en algun tiempo se cayese el mojon, que por el carbon que allí se hallase conocerian los linderos de las tales tierras. Y esto proveido, Inca Yupanqui estuvo algunos dias, mientras en el aderezar de las tierras se daba órden, holgándose y recreándose viendo como cada uno trabajaba y aderezaba la parte que le habia cabido, y al que via que con algun trabajo lo hacia, dábale ayuda.
Y como viese que el edificio y reparacion de las tales tierras iba largo y que segun iban los reparos que los tales hacian, y que era edificio que no se podia acabar sin[39] ayuda, mandó que los señores y caciques que allí eran se juntasen en su casa cierto dia, y luego fueron juntos bien ansí como él lo mandó; y siendo allí en su casa, díjoles que habia gran necesidad que en la ciudad del Cuzco hubiese depósitos de todas comidas, ansí de maíz como de aji y frísoles é chochos, y chichas y quínua, y carnes secas, é todos los demás proveimientos y comidas curadas que ellos tienen; y que para aquello habia necesidad que de sus tierras lo mandasen traer. Y luego los señores caciques dijeron que les placia de toda voluntad de lo mandar traer, que mandase que de la ciudad del Cuzco fuesen algunos orejones en compañía de los indios que ansí ellos inviasen, para que en sus tierras les constase á los que allá eran que era su voluntad que el tal proveimiento hiciesen á la ciudad del Cuzco, porque aquel era el primero que ellos hacian, y por ellos muy mucho deseado de hacer el tal servicio á la ciudad del Cuzco y á su Señor Inca Yupanqui. Todo lo cual les fué agradecido por Inca Yupanqui y mandó luego á aquellos señores del Cuzco que proveyesen allá en sus posadas, juntamente con aquellos caciques y señores, los orejones que ansí habian de ir por los pueblos y provincias á juntar y traer las tales comidas y mantenimientos. Y ansí, fueron los señores é sus capitanes é hicieron allá su junta ellos y los caciques, y repartieron lo que cada una provincia habia de traer y contribuir. Y ansí se les repartió á los caciques que allí eran los depósitos que ansí habian de hacer, y se les mandó y señaló el tiempo que de tantos á tantos años se le hiciesen _in perpetuum_, si por el Inca no les fuese mandado otra cosa; todo lo cual acetaron de hacer los tales caciques, porque entendian que Inca Yupanqui era Señor que sabia bien satisfacer todo servicio que le fuese hecho.
Y luego allí en su junta los señores señalaron los orejones que habian de ir, é ansí mismo los caciques, los principales que con ellos inviaban; é ansí, se partieron estos orejones y principales á traer las tales comidas y proveimientos. Y los señores caciques salieron de su junta y fueron do Inca Yupanqui estaba, al cual le dijeron lo que ansí habian hecho y ordenado, como [á] ellos habian ordenado y avisado, y que los señalase los sitios y lugares do habian de ser hechos los depósitos, porque los que cada uno de ellos habia de hacer, ya entre ellos los tenian repartidos. Y luego Inca Yupanqui les señaló ciertas _chapas_[40] y laderas de sierras que en torno de la ciudad del Cuzco están y á vista de él, y allí les mandó que luego fuesen edificados los tales depósitos, para que, cuando el tal proveimiento fuese traido, hallasen en qué lo meter. Y luego fueron los señores á los sitios que por el Inca les fueron señalados y pusieron por obra y edificio los tales depósitos. Y tardóse en hacer estos depósitos y repartir las tierras cinco años, porque fueron muy muchos los depósitos que hicieron, los cuales mandaba hacer Inca Yupanqui, por tener mucha cantidad de comida y tanta que no le faltase. Y mediante la comida que ansí tuviese, queria edificar la ciudad del Cuzco de cantería y reparar los arroyos que la cercan; y tenia en sí, que teniendo bastimentos en tanta cantidad que no le faltasen, que podia echar la gente que él quisiese [á] hacer y edificar los edificios y casas que ansí reedificar queria.
Y los depósitos hechos y proveidos, y siendo ya las tierras repartidas y acabadas de repartir, Inca Yupanqui mandó juntar los caciques y señores que, en todo lo ya dicho, le habian hecho servicio, y pareciéndole que era justo hacelles algunas mercedes y dalles algun contentamiento, y siendo ansí juntos, dióles y repartióles muchas joyas de oro y plata que mediante aquel tiempo que en la obra estuvieron las habia mandado labrar; y ansímismo les dió á cada dos vestidos de las ropas de su vestir, é á cada uno dellos les dió una señora naturales del Cuzco, de su linaje, para que fuesen cada una destas mujeres principal del cacique á quien ansí le habia dado, é que los hijos que en las tales hubiesen, fuesen herederos de los tales estados é señoríos que sus padres tuviesen; fundándose Inca Yupanqui por el deudo que con ellos por esta vía habia, que nunca ninguno dellos en sus dias se le rebelaria, é que habria entre ellos é de los de la ciudad del Cuzco perpétua amistad y confederacion. Todo lo cual ansí hecho, y visto por los caciques las grandes _injurias_[41] que les hacia, todos se inclinaron á le besar los piés y á le dar grandes gracias. Á los cuales mandó Inca Yupanqui que se fuesen á descansar á sus tierras, y que dende á un año volviesen á la ciudad del Cuzco, é que en este tiempo, cada uno de ellos en sus tierras hiciesen sembrar muchas sementeras de todas comidas, porque tenia que seria menester, andando el tiempo; é que les encomendaba que en sus tierras no hobiese ociosidad en los mancebos y en las mujeres, porque no fuesen causa las tales ociosidades de tener los suyos resábios de mal ejemplo; que procurasen ejecutar [ejercitar], todo tiempo que no entendiesen en hacer sementeras, en las cosas de guerra, que los [y en los] semejantes ejercicios, como era en saber esgrimir hondas, tirar flechas, jugar con hachas á manera de pelea en batalla, blandir lanzas con rodelas en las manos; todo lo cual habian de hacer en sus tierras los mancebos, haciendo poner tantos á un cabo como á otro. Todo lo cual oido por los caciques, dijeron que ansí lo harian y que los decia lo que era bueno. Y ansí el Inca los despidió, y ellos, haciendo su acatamiento, se salieron y se fueron.
_CAP. XIII.--En que trata de cómo se juntaron, despues de un año pasado, los señores caciques, y cómo Inca Yupanqui hizo reparar los dos arroyos que por la ciudad del Cuzco pasan; y cómo casó los mancebos solteros que habia, y cómo dió órden en el proveimiento de comidas que en la ciudad del Cuzco eran necesarias y república dél._
Idos que fueron los caciques á sus tierras, aquel año que los tales caciques habian destar en sus tierras é Inca Yupanqui, mediante este tiempo, que no tuviese que hacer, tomó por ejercicio de irse á cazar, lo cual hacia los más de los dias; y otros dias se andaba por la ciudad mirándola y el sitio della, imaginando él en sí la órden que le habia de dar y el edificio é reedificacion que en ella pensaba hacer, como viese que aquellos dos arroyos que la ciudad tomaban en medio, que eran gran perjuicio en ella; porque, como las lluvias viniesen cada año, ellos venian de avenida, é como ansí viniesen siempre, comian la tierra y se iban ensanchando y metiendo por la ciudad, y via que aquello era perjuicio para la ciudad y para los moradores della, y que para hacer sus edificios y casas que en ella pensaba edificar, que era necesario reparar primero las veras de aquellos dos arroyos, y que éstos reparados, podria edificar todo cualquier edificio sin temor que las tales avenidas se los desluciesen.
Y el año cumplido que á Inca Yupanqui le pareció que ya era tiempo que tales señores comarcanos viniesen, invióles sus mensajeros, por los cuales les inviaba á decir, que ya era tiempo que viniesen á la ciudad, como ya él les habia dicho cuando de allí fueron; y que ansímesmo trujesen todos los más ganados que pudiesen, é comidas é mantenimientos, porque era ya llegado el tiempo que dellos é dello ternia necesidad. Todo lo cual oido por los caciques, como ellos tenian ansímismo en cuidado lo que así les mandara cuando dél se partieron, luego se pusieron en camino, porque ellos ya tenian junto todo aquel menester para traerlo, y ansí estaban ya en camino; con todo lo cual se partieron é vinieron á la ciudad del Cuzco é trujeron consigo toda la más gente que pudieron.
É llegados que fueron á la ciudad del Cuzco, hicieron su acatamiento al Inca en esta manera, porque esta era la usanza que se tenia cuando delante dél se vian: que como delante dél fuesen, alzaban las manos é los rostros al sol, haciéndoles sus mochas é acatamientos, é luego ansímesmo las hacian al Inca no ménos; y las palabras que ansí le decian cuando ansí le saludaban, que le decian: "¡Ah, Hijo del sol amoroso é amigable á los pobres!" Esto dicho, poníanle delante sus presentes que ansí le traian, é luego le sacrificaban ciertas ovejas é corderos delante dél con todo respeto é acatamiento, como á hijo del sol; y esto ansí hecho, el Inca los saludaba diciéndoles que fuesen bien venidos, y preguntándoles si venian buenos é si lo estaban ansímesmo sus tierras. Todo lo cual que habeis oido hicieron estos señores caciques con Inca Yupanqui, cuando delante dél se vieron, y él ansímismo dijo lo que habeis oido. É díjoles que diesen aquello que ansí traian á aquellos señores del Cuzco que allí estaban, é ansí se salieron de do el Inca estaba, y ellos y aquellos señores del Cuzco fueron do los depósitos eran, é pusieron todo el mantenimiento que traian á recaudo.
Y despues de haberse holgado con el Inca é con los señores del Cuzco cinco dias, en sus fiestas é regocijos, Inca Yupanqui les dijo lo que pensaba hacer, é como queria reparar é fortalescer aquellas veras de aquellos dos arroyos que por la ciudad pasaban, contándoles el perjuicio que la ciudad rescebia; y ellos dijeron questaban prestos para hacer todo aquello que por él les fuese mandado; que les dijese la manera quen ello se habia de tener, porque proveerian lo que para ello fuese necesario. É ansí, Inca Yupanqui les señaló los nacimientos de los arroyos, y desde á donde á él le paresció que habian de comenzar los tales fortalecimientos y reparos, hasta la junta de los dos arroyos, que es el remate de la ciudad do ellos llaman Pumachupa [Pumapchupan], que dice "cola de leon"[42]; é de allí mandó que este fortalecimiento é reparo llegase hasta Muyna[43], ques cuatro leguas desta ciudad. É ansí los señores caciques medieron con sus cordones el espacio que habia desde el comienzo de donde Inca Yupanqui [dijo] que comenzasen, hasta la junta de los arroyos; é ansí medido, repartieron entre sí la parte que á cada uno cabia del edificio que ansí habian de hacer; y esto hecho, mandólos Inca Yupanqui que hiciesen traer mucha piedra tosca, porque de piedra tosca habia de ser el reparo, é que la mezcla que habia de entrar entre piedra y piedra, que mirasen que habia de ser un barro pegajoso, que ya que el agua lo mojase, no lo despegase, y que ántes estuviesen las piedras más asidas unas con otras y el agua no comiese la tal mezcla. Y ansí, los caciques dieron órden en buscar el tal barro é mezcla é traer la piedra tosca que ansí les era mandado todo; lo cual ansí traido, comenzaron su edificio. É mandó que este edificio é fortalecimiento llegase hasta la Muyna[44]; porque, como fuese reparado este arroyo de la ciudad de abajo, por donde las tierras é sementeras eran, y á las lluvias viniesen las tales avenidas, este arroyo no rompiese las barrancas é se entrase por las tierras é hiciese mal y daño en los tales sembrados.
Y esto hecho é proveido, mandó á los señores del Cuzco que para cierto dia queria con ellos comunicar cierta cosa que convenia mucho al bien de la ciudad é su república; á los cuales dijo, como ya ansí fuesen juntos, que habia gran necesidad de hacerse depósitos de ropa en cantidad, y que para aquello queria hacer una gran fiesta á los caciques, en la cual fiesta, viendo él que estaban contentos, que se lo queria decir é mandar que ansí lo hiciesen é lo proveyesen de sus tierras. É los señores dijeron que era cosa muy conveniente é bien acordada, que ellos querian dar órden é mandar que se hiciese mucha chicha; y esto hecho é aderezado, hiciéronselo saber al Inca; el cual, como supiese que todo hecho estaba, dijo que otro dia queria que comenzase la fiesta; é ansí mandó llamar todos aquellos caciques señores, é siendo delante dél, les dijo cómo se queria holgar é regocijar con ellos, y ellos lo recibieron á gran merced.
É otro dia de mañana fué traida mucha juncia y echada por toda la plaza é traidos muchos ramos que hincaron en ella, de los cuales ramos fueron colgados muchas flores é muchos pájaros vivos; é ansí, los señores del Cuzco salieron muy bien vestidos de las ropas que ellos más preciadas tenian, y el Inca juntamente con ellos; é ansímismo vinieron los caciques, los cuales traian vestidos los vestidos que el Inca les diera.
É luego fueron sacados allí á la plaza mucha y muy gran cantidad de cántaros de chicha; y luego vinieron las señoras, ansí las mujeres del Inca como las demás principales, las cuales sacaron muchos y diversos manjares; é luego se sentaron á comer todos, é despues de haber comido, comenzaron á beber, é despues de haber bebido, el Inca mandó sacar cuatro atambores de oro, é siendo allí en plaza, mandáronlos poner á trecho en ella, é luego se asieron de las manos todos ellos, tantos á una parte como á otra, é tocando los atambores, que ansí en medio estaban, empezaron á cantar todos juntos, comenzando este cantar las señoras mujeres que detrás dellos estaban; en el cual cantar decian é declaraban la venida que Uscovilca habia venido sobre ellos, é la salida de Viracocha, [é cómo] Inca Yupanqui le habia preso é muerto, diciendo que el sol le habia dado favor para ello, como á su hijo; é cómo despues ansímismo habia desbaratado y preso y muerto á los capitanes que ansí habian hecho la junta postrera. É despues deste canto, dando loores y gracias al sol é ansímismo á Inca Yupanqui, saludándole como á hijo del sol, se tornaron á sentar. É ansímismo comenzaron á beber la chicha que allí tenian, que segun ellos dicen habia muy mucha, y en muy gran cantidad. É luego les fué traida allí mucha coca é repartida entre todos ellos; y esto así hecho, se tornaron á levantar é hicieron, ansímismo como habeis oido, un canto y baile.
La cual fiesta duró seis [dias], en fin de los cuales, el Inca les dijo á aquellos caciques señores, que para el ser del Cuzco convenia que en él hobiese depósitos de ropa, ansí de lana como de algodon; é que ansímismo convenia que hubiese depósitos de unas mantas de cabuya bastas é gruesas, con unos cordeles de á dos palmos en las puntas dellas, con los cuales las atasen á los pescuezos como mejor les paresciese á los indios que ansí se diesen, las cuales se habian de repartir á los trabajadores é obreros que en los reparos de la obra de los arroyos andaban, é á los que ansímesmo en los demás edificios habian de andar, para que en las tales mantas de cabuya trujesen é acarreasen la tierra é piedra que ansí era necesaria para la tal obra, é que como tuviesen estas mantas ya dichas, no gastasen las suyas propias, que eran de lana é algodon, é sus capas con que ellos se cubren. Todo lo cual oido por los señores caciques que allí eran, dijeron á Inca Yupanqui que les placia y holgaban de lo hacer bien ansí como el Inca se lo habia mandado.