Suma Y Narracion De Los Incas Que Los Indios Llamaron Capaccuna
Chapter 3
En el tiempo deste Viracocha Inca habia más de doscientos Señores caciques de pueblos y provincias, cincuenta y sesenta leguas en la redondez desta ciudad del Cuzco, los cuales se intitulaban y nombraban en sus tierras y pueblos Capac Inca, que quiere decir _Señores é reyes_; y lo mismo hacia este Viracocha Inca, é intitulábase, como arriba diximos, Dios; de donde vieron los demás Señores ya dichos, que se intitulaba de más sér que ninguno dellos. Y como un Señor destos, de nacion Chanca, que se decia Uscovilca, el cual era señor de mucha suma de gente é tenia seys capitanes muy valerosos, sus sujetos, que se llamaron Malma[10], y otro Rapa, y otro Yanavilca[11], y otro Teclovilca, y otro Guamanguaraca, y otro Tomayguaraca; y este Uscovilca, como tuviese noticia que en el Cuzco residia Viracocha Inca y que se intitulase de mayor señor que él, siendo él más poderoso de gente é intitulándose él Señor de toda la tierra, pareciéndole bien ver qué poder era el de Viracocha Inca, y para ver esto, estando este Uscovilca en el pueblo de Paucaray[12], que es tres leguas de Párcos, entró en consulta con los suyos qué órden debiesen tener para este hecho; y viendo que su poder era grande, acordaron en su acuerdo que debian ir sus capitanes á descubrir por las partes de Condesuyo é provincias, é ansímismo por la parte de Andesuyo á lo mismo, y que él ansímismo, con dos capitanes de los suyos y con la gente que le quedase, fuese por medio destas dos provincias derechamente á la ciudad del Cuzco, y que desta manera seria Señor de toda la tierra, y que él de su mano sujetaria á Viracocha Inca. Y ansí, salió de su acuerdo; y desque hobo salido, mandó que para un dia señalado se juntase toda su gente en aquel lugar é llano de Paucaray[13], donde él era natural; y ansí se juntaron todos los suyos el dia que les fué mandado. Y siendo ansí juntos, mandó á sus capitanes que hiciesen tres partes toda aquella gente; y siendo ya apartados y hechas las tres partes, mandólos proveer de armas á todos, que fueron lanzas, alabardas y hachas, y porras, y hondas y ayllos y rodelas; de las cuales, siendo ya proveidos deste menester, mandóles proveer de muchos mantenimientos para su camino, como es carne seca, y maíz, y pescado seco y de las demas comidas, haciéndoles la gracia y merced de todo el despojo que en la guerra hobiesen de ganado, ropa y oro y plata é mujeres y otras piezas é anaconas que ansí en la guerra hobiesen. Y dando una parte destas gentes á los capitanes de los suyos, que se llamaron Malma y Irapa[14], á los cuales mandó que luego se partiesen, y que fuesen conquistando por la provincia de Condesuyo hasta donde gente no hallasen que conquistar pudiesen. Y ansí se fueron estos dos capitanes ya dichos, llevando la gente ya dicha; y al tiempo que se despidieron del Señor, diéronle grandes gracias y loores, ansí los capitanes como la demás gente, por la merced que les fué hecha del despojo. Y ansí fueron conquistando estos dos capitanes Malma y Irapa por la provincia de Condesuyo, llevando gran poder de gente; y fué tanta la ventura destos dos capitanes, que ganaron é sujetaron yendo desdel pueblo de Paucaray por la provincia de Condesuyo, hasta llegar á las dichas cincuenta leguas más allá de los Charcas.
Dejaremos estos capitanes y hablaremos de los otros dos que invió ansímismo Uscovilca por la parte de Andesuyo, los cuales se llamaron Yana Vilca y Toquello Vilca[15]; á los cuales como les diese su Señor Uscovilca la otra parte de gente, partieron de allí de Paucaray; á los cuales, al partir, les fue mandado por Uscovilca que no llegasen al Cuzco con diez leguas, sino que pasasen apartados dél, porquel Uscovilca queria esta empresa del Cuzco para sí. Y ansí, se apartaron estos dos capitanes, metiéndose por la provincia de Condesuyo, ganando y conquistando provincias hasta llegar á los Chiriguanes, donde los dejaremos y hablaremos de Uscovilca.
El cual, como hobiese despachado sus cuatro capitanes en la manera que ya habeis oido, y tuviese[16] gran voluntad de por su persona ir é sujetar al Cuzco y al Viracocha Inca, tomando la otra tercia parte de gente que le quedó, dejando su tierra y pueblo con el recaudo y guarda necesaria, para que si alguno sobre él se viniese le avisasen para volver en su guarda y reparo;--é ansí, ya hecho esto y proveido, se partió con su gente, y llevando consigo sus dos capitanes, en busca é demanda de Viracocha Inca. El cual estaba muy quieto de aquella zozobra, porque él no hacia guerra á nadie ni procuraba tomar ni quitar á nadie lo suyo.
Y estando ansí quieto desta guerra que sobre él venia, llegaron á él dos mensajeros que le inviaba Uscovilca, por los cuales le inviaba á decir que la diese obediencia, como á Señor que era, donde nó, que se aparejase, quel le iba á hacer guerra, é que pensaba dalle batalla é sujetalle; que le hacia saber quél quedaba en Vilcacunga, que es siete leguas de la ciudad del Cuzco, y que seria bien breve con él. Y como Viracocha Inca viese la tal embajada que el Uscovilca le invió, y que traia gran poder, y que todo lo que atrás dejaba á él quedaba sujeto, invióle á decir que le placia de le dar obidiencia, y que queria comer y beber con él. Y salidos que fueron estos mensajeros de la ciudad del Cuzco con esta embajada de Viracocha Inca, hizo juntar sus principales y entraron en su acuerdo para ver lo que debian hacer, porque fueron tan breves los mensajeros de Uscovilca, que no le dieron lugar á que con los suyos tomase parecer en lo que debia responder; y ansí, respondió lo que habeis oido; y despues entró[17]; y estando en ella, consideraron que Uscovilca venia con gran poder de gente, y que venia soberbio y que, dándosele ansí tan fácilmente, que serian tenidos en poco, y acordaron, para con él mejor capitular las cosas que más les hacian á su conservacion, y aunque quedasen subjetos, no quedarian tanto cuanto si fácilmente se diesen,--de se salir desta ciudad del Cuzco el Viracocha con toda la gente de la ciudad, y con los más de los comarcanos que seguirlos quisiesen, irse á un peñol questá siete leguas desta ciudad del Cuzco, por cima de un pueblo que se dice Calca, el cual peñol y fuerte se llama Caca Xaqui Xahuana[18].
Viracocha Inca en esta sazon tenia siete hijos; tenia uno de ellos menor de todos, el cual se llamaba Inca Yupanqui; y en aquel tiempo que Viracocha Inca se queria salir del Cuzco, este su hijo Inca Yupanqui, aunque era menor, era mancebo de gran presuncion y hombre que tenia en mucho su persona; y pareciéndole mal que su padre Viracocha Inca hacia de desmamparar su pueblo y quererse dar á subjetacion, así como ya se habia ofrecido, parecióle que era mal caso y gran infamia para las gentes que desto tuviesen noticia; y viendo questaba acordado por su padre y los demás señores del Cuzco de se salir, presupuso en sí de no salir él y juntar la gente que pudiese, y ya que Uscovilca viniese, él no darle tal obidiencia, sino morir ántes que decir que vivia en subjecion; y que por ventura podria juntar tanta gente y su ventura ser tal que venciese al Uscovilca, y ansí se libertaria su pueblo.
Y presuponiendo lo que ansí habia pensado, fuése en busca de tres mancebos, hijos de señores y amigos suyos, y hijos de aquellos señores con quien su padre habia entrado en consulta para se salir y dar obediencia al Chanca,--los nombres de los cuales mancebos eran, el uno Vica Quirao[19], y el otro Apo Mayta, y el otro Quilescachi Urco Guaranga;--y juntándose Inca Yupanqui con estos tres mancebos señores, consultó con ellos lo que tenia pensado, y díjoles que ántes se debia presuponer y holgar de recebirse la muerte, que no vivir en tal subjecion é infamia, no habiendo sido nacidos subjetos. Y estando todos cuatro ansí juntos, los mancebos holgaron de que Inca Yupanqui les dijese aquello, é diéronle palabra de hacer lo que él hiciese; y siendo todos cuatro de una opinion y parescer, Viracocha Inca salia ya de la ciudad para su peñol llevando consigo la gente del Cuzco, y la más de los comarcanos que pudo llevar consigo. Inca Yupanqui y los tres señores mancebos ya dichos, quedáronse en la ciudad con cada sendos criados que quedarse quisieron con ellos, los cuales criados se llamaban Pata Yupanqui, y Muru Uanca[20], y Apo Yupanqui, Uxuta Urco Guaranga; los cuales quedaron solos, que no quedó con ellos otra persona más destos criados suyos. Y visto por Viracocha Inca que su hijo Inca Yupanqui se quedaba con aquel propósito, rióse mucho y no hizo caso dél, porque llevó consigo sus seis hijos, y con ellos el mayor y más querido suyo, que se llamaba Inca Urco, en quien pensaba dejar el lugar y nombre de su persona.
_CAP. VII.--En que trata cómo despues de quedado Inca Yupanqui en la ciudad, Uscovilca invió sus mensajeros á Viracocha Inca como supo que se habia retraido al peñol; y cómo ansimismo, sabido que Inca Yupanqui se quedaba en la ciudad y al fin que se quedaba, y cómo le invió sus mensajeros ansímismo al Inca Yupanqui; y cómo Inca Yupanqui envió á pedir socorro á su padre y á las demás provincias en torno de la ciudad, y lo que entre ellos pasó._
Sabido que fué por el chanca Uscovilca lo que habia hecho Viracocha Inca, acordó de le enviar un capitan suyo que se decia Guaman Guaraca, para que con el Viracocha Inca concertase lo que le paresciese y bien le tuviese; el cual capitan llegó, y el Viracocha Inca le recibió muy bien en el peñol dó estaba. Y despachado este capitan por Uscovilca á Viracocha Inca, supo cómo se habia quedado en el Cuzco Inca Yupanqui con los tres señores ya dichos, y con cada un criado que le sirviese, y con el propósito de morir é no ser subjetos; y sabida esta nueva por Uscovilca, holgóse mucho, porque le paresció, que venciendo á este Inca Yupanqui, hijo de Viracocha Inca y á los tres señores que con él eran, que podria triunfar, y más tomándolos dentro en el Cuzco, á dondél venia encaminado. Y un capitan deste Uscovilca, llamado Tomay Guaraca, sabida la nueva deste propósito de Inca Yupanqui, pidió á Uscovilca, su Señor, que le hiciese merced desta empresa; quél queria ir al Cuzco y prender y matar á Inca Yupanqui y á los que con él eran. Y Uscovilca le respondió, que semejante empresa que aquella, que para sí la queria, y que por su mano la queria él acabar; y luego invió un mensajero suyo á Inca Yupanqui, por el cual le invió á decir que se holgaba mucho de saber que con él quisiese probar sus fuerzas y ánimo de mancebo, que se aderezase él y los suyos que con él estaban, que de allí á tres meses se queria ir á ver con él; que porque dél no se quejase, le queria dar espacio de tres meses para que con él mejor se pudiese ver, y ansí mismo aderezarse de las armas y gente que le paresciese. Porque, como el Uscovilca hobiese sabido que Viracocha Inca se habia salido huyendo de la ciudad del Cuzco, y llevado consigo toda su gente, y la más que pudo llevar de los demás pueblos comarcanos á la ciudad del Cuzco, tuvo este Uscovilca que no le acudiria nadie al Inca Yupanqui que parte fuese á resistir el poder que el traia. Y visto por Inca Yupanqui lo que le inviaba á decir Uscovilca, respondióle quél era presto de morir peleando ántes de ser subjeto, por quél libre habia nascido y señor, y si su padre daba obidiencia, que la podia dar por sí y por los que con él tenia allá en el peñol do estaba, y que él no estaba en aquello, sino que si él habia de ser Señor del Cuzco é intitularse de tal, que peleando con él y venciéndole, ternia la tal nombradía; y que se holgaba que su padre hobiese desmamparado la ciudad del Cuzco y salídose de ella, siendo de opinion de se rendir, lo cual el Cuzco nunca tal habia hecho ni sido vencido por nadie, desde que Mango Capac lo habia fundado. Y oida su embajada y respuesta, se salió del Cuzco, y fué á su Señor Uscovilca, que estaba en aquella sazon holgándose con los señores que traia consigo, allí en el asiento de Vilcacunga; y oido por Uscovilca la respuesta que Inca Yupanqui le inviaba con su mensajero, holgóse della, porque pensaba triunfar del Cuzco, como ya habeis oido.
El changa[21] entró en su acuerdo con los tres señores que consigo tenia, y acordaron de inviar cierto mensajero á Viracocha Inca su padre, por el cual le inviase á decir, que mirase la deshonra que le venia y que el Cuzco nunca habia sido subjeto desde que Mango Capac lo habia poblado; que le parescia, si á él le paresciese, que debian de defender su ciudad, y que no permitiese que dél se dijese semejante cosa que hobiese desmanparado su pueblo, y despues se diese y rindiese á sus enemigos; que se viniese á su ciudad, que él le prometia, como su hijo que era, de morir delante de su persona, si él ansí volviese, y defendella, por quél tenia presupuesto de morir ántes que dél se dijese que se habia dejado subjetar siendo señor y habiendo nacido libertado.
Y luego fué uno de los cuatro mozos que allí tenian, al cual se le dijo que llevase la embajada que ya habeis oido; el cual mensajero se partió y llegó donde estaba Viracocha Inca, y díjole su embajada de parte de Inca Yupanqui. Y oido por Viracocha Inca lo que su hijo le inviaba á decir, rióse mucho de la tal embajada y dijo: "Siendo yo hombre que comunico y hablo con Dios, y sabido por él he sido avisado que no soy parte para resistir á Uscovilca, y siendo ansí avisado me salí del Cuzco para mejor poder dar órden ¿cómo Uscovilca no me haga deshonra y á los mios maltratamiento, y ese muchacho Inca Yupanqui quiere morir y presumir que yo he sido mal acordado? Volved y decilde que me rio de su mocedad, y que se venga él y los suyos que consigo tiene, y si no lo quiere hacer, que me pesa, porques mi hijo y quiera morir desa manera." El mensajero le respondió á estas palabras que le decia Viracocha Inca, que su señor tenia presupuesto aquello, y que en ninguna manera dejaba de morir ó vencer él y los que con él estaban ántes que venir en subjecion. Y á esto le respondió Viracocha Inca, que se volviese, y pues era aquella la opinión de su señor y voluntad suya, que pelease é hiciese todo su poder, que lo quentendia que habia de ser al fin de su batalla, que seria ser preso é muerto mozo y sin entendimiento; é que les dijese á sus señores, quél no pensaba ir allí y que en ninguna manera le tornase á inviar con embajada semejante. Y esto oido por el mensajero, se partió con su respuesta á donde su señor estaba, y llegado que fué, díjole lo que su padre Viracocha Inca le inviaba á decir en respuesta de su mensaje. Todo lo cual oido por Inca Yupanqui, rescibió pesar de la tal respuesta, porque pensó que su padre le inviara algun socorro, y que como viesen los comarcanos de los pueblos questán en torno de la ciudad del Cuzco que su padre Viracocha Inca le socorria con algun favor y ayuda, que ansí mismo le acudirian y darian favor los tales comarcanos.
Y estando así triste él y los suyos por lo que ya habeis oido, parescióle que era bien inviar sus mensajeros á los caciques de los pueblos comarcanos, haciéndoles saber en la necesidad en questaba y cómo habia inviado sus mensajeros á su padre, el cual no le habia querido inviar ningun socorro; que les rogaba que le favoresciesen con sus poderes y gente. Y esto ansí pensado por Inca Yupanqui, llamó á aquellos cuatro mozos que allí tenia, á los que les mandó, y á cada uno por sí, que fuesen con la embajada que habeis oido á los caciques y Señores que ansí eran en torno de la ciudad en espacio de tres leguas; y siendo divididos (_así_) por Inca Yupanqui estos mensajeros, se partieron cada uno por sí á los pueblos y caciques con la embajada que ya habeis oido; donde, como hobiesen llegado á los caciques y Señores, do su señor los inviaba, y oido por los tales caciques la embajada y ruego que les inviaba Inca Yupanqui, respondiéronles á estos mensajeros en esta manera: "Volved, hermanos, y decid á vuestro señor Inca Yupanqui, que nos llamamos[22] de corazon y voluntad, é que holgaremos de le hacer esa ayuda que nos pide y socorrerle con nuestras gentes y poder; mas, que nos paresce que el poder de Uscovilca Chanca, que sobre él y sobre nos viene, que es mucho y muy grande, y que como él [no] tenga más gente de á su persona y á sus compañeros, y que el poder que ellos le podian dar y ayudar era ansímismo poco, y que no le podian socorrer, y que si acaso fuese aquellos le socorriesen, no tiniendo él más poder del que hasta allí tenia, seria echarse á perder él y ellos,--porque ansímismo ellos estaban en dar obidiencia al Chanca, como su padre pensaba hacer, cada y cuando que por el Chanca se les fuese pedida, lo cual hasta allí no les habia sido por el Chanca inviado á pedir cosa; mas que lo [que] ellos harian con él era, que como él buscase de alguna parte ó por alguna via tuviese algun tanto de poder de gente, que ellos ansímismo estaban prestos de le ayudar en semejante necesidad é resistencia que queria hacer, cosa que no solamente á él solo tocaba, sino á ellos ansimismo, y á cada uno por sí; y que ansímismo inviarian á las demás provincias y pueblos que con cada uno confinaba[23], á pedir sus socorros y favor, y que con sus gentes y con las tales ayudas, aquellos le prometian de le ayudar y socorrer, cada y cuando aquellos viesen que él tenia alguna parte de gente para ponerse en la tal resistencia; la cual le agradecian y rogaban que ansí lo hiciese, que ellos ansimismo lo harian lo que dicho tenian." Todo lo cual oido por los mensajeros, se volvieron donde su señor estaba, al cual dijeron la respuesta que ya habeis oido. Y oido por Inca Yupanqui, rescibió muy grande pena por verse solo, viendo la voluntad y ofrecimientos que los caciques le hacian, considerando en sí que tenian junto[24] y pedian lo que era razon, quel tuviese alguna gente, con la cual la de los tales caciques y ayuda que le fuese hecha [se juntase]. Y estando en esta pena, dicen que seria ya hora del sol puesto y que ya oscurecia la noche, y como fuese anochecido, que dijo á sus compañeros y á los demás sus criados, que se quedasen todos allí juntos como estaban, é que ninguno saliese con él; y ansí se salió del aposento solo sin llevar otro ninguno consigo.
_CAP. VIII.--En que trata del ser y virtudes de Inca Yupanqui, é de cómo, apartado que fué de sus compañeros, se puso en oracion; é cómo tuvo, segun dicen los autores, revelacion del cielo; é cómo fué favorescido y dió batalla á Uscovilca y le prendió y mató en ella, y de otros casos y cosas que acaecieron._
Inca Yupanqui era mancebo muy virtuoso y afable en su conversacion; era hombre que hablaba poco para ser tan mancebo, é no se reia en demasía de manera, sino con mucho tiento; y muy amigo de hacer bien á los pobres; y que era mancebo casto, que nunca le oyeron que hobiese conocido mujer; y que nunca le conocieron los de su tiempo decir mentira é que pusiese cosa que dejase de cumplir. É como él tuviese estas partes de virtud y valeroso señor, aunque mancebo, y fuese de grande ánimo, considerando su padre á este ser de Inca Yupanqui su hijo, reinó envidia en él y aborresciale, porque quisiera que un hijo mayor suyo, que se decia Inca Urco, tuviese este ser de Inca Yupanqui; y como él viese que esta virtud reinase en Inca Yupanqui, no consentia que se pusiese delante dél, ni daba ocasion para que nadie conosciese dél que le amaba; porque, como viese que tenia tan grandes partes, temia que despues de sus dias los señores del Cuzco é la demás comunidad le alzasen á este por tal Señor, é que aunquél dejase á Inca Urco por tal Señor, los tales señores le privarian deste estado, por ver en él que era algo simple é que no reinaba en él aquella capacidad é ser que en Inca Yupanqui; al cual amaban todos de gran voluntad, como ya habeis oido.
É como el Viracocha quisiese á Inca Urco dejarle en su lugar despues de sus dias, hacia que le hiciesen los señores de la ciudad del Cuzco y la demás gente aquel acatamiento y respeto que hacian á su persona; y ansí, le hacia servir é que le sirviesen los señores del Cuzco con las insinias reales que á su persona hacian; que eran, que delante dél no parescia ninguno, por señor que fuese, ni ninguno de sus hermanos, con zapatos en los piés, sino descalzos y las cabezas bajas todo el tiempo que delante dél estuviesen hablando ó que le trujesen algun mensaje; comia solo, sin que nadie osase meter mano en el plato quél comia; traíase en andas y hombros de señores; si salia á la plaza, sentábase en asiento de oro; tenia tirasol hecho de pluma de avestruces teñidas de colorado; bebia en vasos de oro, y ansímismo eran las demás vasijas del servicio de su casa, de oro; tenia muchas mujeres; de todo lo cual era muy ageno Inca Yupanqui, por ser, como ya habeis oido, aborrecido de su padre, y tener amor á Inca Urco. Y ansí, cuando vido Viracocha Inca que se habia quedado Inca Yupanqui en la ciudad del Cuzco, holgóse dello, pensando que allí acabaria sus dias, y cuando le invió á pedir el socorro que ya habeis oido, no lo quiso socorrer.
É apartándose Inca Yupanqui de sus compañeros la noche que ya la historia os ha contado, dicen que se fué á cierta parte do ninguno de los suyos le viesen, espacio de dos tiros de honda de la ciudad, é que allí se puso en oracion al Hacedor de todas las cosas, que ellos llaman Viracocha Pachayachachic, y questando en su oracion, que decia en esta manera: "Señor Dios que me hiciste é diste ser de hombre, socórreme en esta necesidad en que estoy; puesto eres mi Padre, y tú me formaste y diste ser y forma de hombre, no permitas que yo sea muerto por mis enemigos; dáme favor contra ellos; no permitas que yo sea subjeto dellos; y pues tú me hiciste libre y sólo á tí subjeto, no permitas que yo sea subjeto destas gentes que ansí me quieren subjetar y meter en servidumbre; dáme, Señor, poder para podellos resistir, y haz de mí á tu voluntad, pues soy tuyo." É cuando[25] estas razones decia, las decia llorando de todo corazon. É que estando en su oracion, se cayó dormido, siendo vencido del sueño; y questando en su sueño, vino á él el Viracocha en figura de hombre, y que le dijo: "Hijo, no tengas pena, que yo te enviaré, el dia que á batalla estuvieres con tus enemigos, gentes con que los desbaratar y quedes victorioso."
É que Inca Yupanqui, entónces, recordó deste sueño que seria ya hora que queria amanescer, y como estuviese deste sueño alegre, tomó ánimo, y que se fué á los suyos, y que les dijo que estuviesen alegres, porque él lo estaba, é que no tuviesen temor que no serian vencidos de sus enemigos, que él ternia gente cuando menester la hobiese; y no les quiso decir más, ni otras cosas de qué, ni de cómo, ni de dónde, aunque ellos se lo interrogaron. Y que de allí adelante, cada noche se apartaba de sus compañeros é se iba al sitio do su oracion habia hecho, á do siempre la continuó hacer ni más ni ménos que la primera vez lo hizo, y no para que le viniese cada noche el sueño que la primera.