Suma Y Narracion De Los Incas Que Los Indios Llamaron Capaccuna

Chapter 2

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É ansí se partieron estos viracochas que habeis oido, los cuales iban por las provincias que les habia dicho Viracocha, llamando en cada provincia, ansí como llegaban, cada uno de ellos, por la parte que iban á la tal provincia, los que el Viracocha en Tiaguanaco les señaló de piedra que en la tal provincia habian de salir, puniéndose cada uno destos viracochas allí junto al sitio do les era dicho que la tal gente de allí habia de salir; y siendo ansí, allí este Viracocha decia en alta voz: "Fulano, salid é poblad esta tierra que está desierta, porque ansí lo mandó el Con Tici Viracocha, que hizo el mundo." Y como estos ansí los llamasen, luego salian las tales gentes de aquellas partes y lugares que ansí les era dicho por el Viracocha. Y ansí dicen que iban estos llamando y sacando las gentes de las cuevas, rios y fuentes é altas sierras, como ya en el capítulo ántes déste habeis oido, y poblando la tierra hácia la parte do el sol sale.

É como el Con Tici Viracocha hobiese ya despachado esto, y ido en la manera ya dicha, dicen que los dos que allí quedaron con él en el pueblo de Tiaguanaco, que los envió asímismo á que llamasen y sacasen las gentes en la manera que ya habeis oido, devidiendo estos dos en esta manera: Que envió el uno por la parte y provincia de Condesuyo, que es, estando en este Tiaguanaco las espaldas do el sol sale, á la mano izquierda, para que ansímismo fuesen hacer lo que habian ido los primeros, y que ansímismo llamasen los indios y naturales de la provincia de Condesuyo; y que lo mismo envió el otro por la parte y provincia de Andesuyo, que es á la otra manderecha, puesto en la manera dicha, las espaldas hácia do el sol sale.

Y estos dos ansí despachados, dicen que él ansímismo se partió por el derecho hácia el Cuzco, que es por el medio destas dos provincias, viniendo por el camino real que va por la sierra hácia Caxamalca; por el cual camino iba él ansímismo llamando y sacando las gentes en la manera que ya habeis oido. Y como llegase á una provincia que dicen Cacha, que es de indios Canas, la cual está diez y ocho leguas de la ciudad del Cuzco, este Viracocha, como hobiese allí llamado estos indios Canas, que luego como salieron, que salieron armados, y como viesen al Viracocha, no lo conociendo, dicen que se venian á él con sus armas todos juntos á le matar, y que él, como los viese venir ansí, entendiendo á lo que venian, luego improviso hizo que cayese fuego del cielo y que viniese quemando una cordillera de un cerro hácia do los indios estaban. Y como los indios viesen el fuego, que tuvieron temor de ser quemados y arrojaron las armas en tierra, y se fueron derechos al Viracocha, y como llegasen á él, se echaron por tierra todos; el cual, como ansí los viese, tomó una vara en las manos y fué do el fuego estaba, y dió en él dos ó tres varazos y luego fué muerto. Y todo esto hecho, dijo á los indios cómo él era su hacedor; y luego los indios Canas hicieron en el lugar do él se puso, para quel fuego cayese del cielo y de allí partió á matalles, una suntuosa guaca, que quiere decir guaca adoratorio ó ídolo, en la cual guaca ofrecieron mucha cantidad de oro y plata éstos y sus descendientes, en la cual guaca pusieron un bulto de piedra esculpido en una piedra grande de casi cinco varas en largo y de ancho una vara ó poco ménos, en memoria de este Viracocha y de aquello allí subcedido; lo cual dicen estar hecha esta guaca desde su antigüedad hasta hoy.--Y yo he visto el cerro quemado y las piedras dél, y la quemadura es de más de un cuarto de legua; y viendo esta admiracion, llamé en este pueblo de Chaca[5] los indios é principales más ancianos, é preguntéles qué hobiese sido aquello de aquel cerro quemado, y ellos me dijeron esto que habeis oido. Y la guaca de este Viracocha está en derecho desta quemadura un tiro de piedra della, en un llano y de la otra parte de un arroyo que está entre esta quemadura y la guaca. Muchas personas han pasado este arroyo y han visto esta guaca, porque han oido lo ya dicho á los indios, y han visto esta piedra: que preguntando á los indios que qué figura tenia este Viracocha cuando ansí le vieron los antiguos, segun que dello ellos tenian noticia, y dijéronme que era un hombre alto de cuerpo y que tenia una vestidura blanca que le daba hasta los piés, y questa vestidura traia ceñida; é que traia el cabello corto y una corona hecha en la cabeza á manera de sacerdote; y que andaba destocado, y que traia en las manos cierta cosa que á ellos les parece el dia de hoy como estos breviarios que los sacerdotes traian en las manos. Y esta es la razon que yo desto tuve, segun que los indios me dijeron. Y preguntéles cómo se llamaba aquella persona en cuyo lugar aquella piedra era puesta, y dijéronme que se llama Con Tici Viracocha Pachayachachic, que quiere decir en su lengua, _Dios hacedor del mundo_.

Y volviendo á nuestra historia, dicen que despues de haber hecho en esta provincia de Cacha este milagro, que pasó adelante, siempre entendiendo en su obra, como ya habeis oido, y como llegase á un sitio que agora dicen el Tambo de Úrcos, que es seis leguas de la ciudad del Cuzco, subióse á un cerro alto y sentóse en lo más alto dél, de donde dicen que mandó que produciesen y saliesen de aquella altura los indios naturales que allí residen el dia de hoy. Y porque este Viracocha allí se hubiese sentado, le hicieron en aquel lugar una muy rica y suntuosa guaca, en la cual guaca, porque se sentó en aquel lugar este Viracocha, pusieron los que la edificaron un escaño de oro fino, y el bulto que en el lugar deste Viracocha pusieron, le sentaron en este escaño; el cual bulto de oro fino, en la parte[6] del Cuzco que los chripstianos hicieron cuando le ganaron, [valió ó pesó] diez y seis ó diez y ocho mill pesos. Y de allí el Viracocha se partió y vino haciendo sus gentes, como ya habeis oido, hasta que llegó al Cuzco; donde llegado que fué, dicen que hizo un Señor, al cual puso por nombre Alcaviza, y puso nombre ansímesmo á este sitio, do este Señor hizo, Cuzco; y dejando órden como despues quél pasase produciese los orejones, se partió adelante haciendo su obra. Y como llegase á la provincia de Puerto Viejo, se juntó allí con los suyos que ante él inviaba en la manera ya dicha, donde como allí se juntasen, se metió por la mar juntamente con ellos, por do dicen que andaba él y los suyos por el agua ansí como si anduvieran por tierra. Otras muchas cosas hobiera aquí más escripto deste Viracocha, segund que estos indios me han informado dél, sino, por evitar proligidad y grandes idolatrías y bestialidad, no las puse; donde le dejaremos y hablaremos del producimiento de los orejones de la ciudad del Cuzco, que ansímesmo van [usan] y siguen la bestialidad é idolatría gentílica y bárbara que ya habeis oido[7].

_CAP. III.--En que trata del sitio y manera en (así) que tenia el lugar do ora dicen y llaman la gran ciudad del Cuzco, y del producimiento de los Orejones y segun que ellos tienen que producieron y salieron de cierta cueva._

En el lugar y sitio que hoy dicen y llaman la gran ciudad del Cuzco, en la provincia del Perú, en los tiempos antiguos, ántes que en él hobiese Señores Orejones, Incas, Capaccuna, que ellos dicen reyes, habia un pueblo pequeño de hasta treinta casas pequeñas pajizas y muy ruines, y en ellas habia treinta indios, y el Señor y cacique de este pueblo se decia Alcaviza; y lo demas dentorno deste pueblo pequeño, era una ciénega de junco, [y] yerba cortadera, la cual ciénega causaban los manantiales de agua que de la sierra y lugar do agora es la fortaleza salian; y esta ciénaga era y se hacia en el lugar do agora es la plaza y las casas del marqués don Francisco Pizarro, que despues esta ciudad ganó; y lo mismo era en el sitio de las casas del comendador Hernando Pizarro; y asimismo era ciénaga el lugar y sitio do es en esta ciudad, de la parte del arroyo que por medio della pasa, el mercado ó tiánguez, plaza de contratacion de los mismos naturales indios. Al cual pueblo llamaban los moradores dél desde su antigüedad Cozco; y lo que quiere decir este nombre Cozco no lo saben declarar, mas de decir que ansí se nombraba antiguamente.

Y viviendo y residiendo en este pueblo Alcaviza, abrió la tierra una cueva siete leguas deste pueblo, do llaman hoy Pacaritambo, que dice _Casa de producimiento_; y esta cueva tenia la salida della cuanto un hombre podia caber saliendo ó entrando á gatas; de la cual cueva, luego que se abrió, salieron cuatro hombres con sus mujeres, saliendo en esta manera. Salió primero el que se llamó Ayar Cache y su mujer con él, que se llamó Mama Guaco; y tras éste salió otro que se llamó Ayar Oche, y tras él su mujer, que se llamó Cura; y tras éste salió otro que se llamó Ayar Auca, y su mujer, que se llamó Ragua Ocllo; y tras éstos salió otro que se llamó Ayar Mango, a quien despues llamaron Mango Capac, que quiere decir el rey Mango; y tras éste salió su mujer que llamaron Mama Ocllo; los cuales sacaron en sus manos, de dentro de la cueva, unas alabardas de oro, y ellos salieron vestidos de unas vestiduras de lana fina tejida con oro fino, y á los cuellos sacaron unas bolsas, ansí mismo de lana y oro, muy labradas, en las cuales bolsas sacaron unas hondas de niervos. Y las mujeres salieron asimismo vestidas muy ricamente, con unas mantas y fajas, que ellos llaman chumbis, muy labradas de oro, y con los prendederos de oro muy fino, los cuales son unos alfileres largos de dos palmos que ellos llaman topos; y ansí mismo sacaron estas mujeres el servicio con que habian de servir y guisar de comer á sus maridos, como son ollas y cántaros pequeños, y platos y escudillas y vasos para beber, todo de oro fino. Los cuales, como fuesen de allí hasta un cerro questá legua y media del Cozco, Guanacaure, y descendieron de allí, á las espaldas deste cerro, á un valle pequeño que en él se hace, donde como fuesen allí, sembraron unas tierras de papas, comida destos indios, y subiendo un dia al cerro Guanacaure para de allí mirar y devisar donde fuese mejor asiento y sitio para poblar; y siendo ya encima del cerro, Ayar Cache, que fué el primero que salió de la cueva, sacó una honda y puso en ella una piedra y tiróla á un cerro alto, y del golpe que dió, derribó el cerro y hizo en él una quebrada; y ansímismo tiró otras tres piedras, y hizo de cada una una quebrada grande en los cerros altos; los cuales tiros eran y son, desde donde los tiró hasta donde el golpe hicieron, segun que ellos lo fantasean, espacio de legua y media y de una legua.

Y viendo estos tiros de honda los otros tres sus compañeros, paráronse á pensar en la fortaleza deste Ayar Cache, y apartáronse de allí un poco aparte, y ordenaron de dar manera como aquel Ayar Cache se echase de su compañía, porque les parescia que era hombre de grandes fuerzas y valerosidad, y que los mandaria y subjetaria andando el tiempo, y acordaron de tornar desde allí á las cuevas donde habian salido; y porquellos al salir habian dejado muchas riquezas de oro y ropa y del más servicio dentro de la cueva, ordenaron, sobre cautela, que tenian necesidad deste servicio, que volviese á lo sacar Ayar Cache; el cual dijo que le placia, y siendo ya á la puerta de la cueva, Ayar Cache entró agatado, bien ansí como habia salido, que no podian entrar ménos; y como le viesen los demás dentro, tomaron una gran losa, y cerráronle la salida y puerta por do entró; y luego, con mucha piedra y mezcla, hicieron á ésta en toda [entrada?] una gruesa pared, de manera que cuando volviese á salir, no pudiese y se quedase allá. Y esto acabado, estuviéronse allí hasta que dende á cierto rato oyeron cómo daba golpes en la losa de dentro Ayar Cache, y viendo los compañeros que no podia salir, tornáronse al asiento de Guanacaure, donde estuvieron los tres juntos un año y las cuatro mujeres con ellos; y la mujer de Ayar Cache, que ya era quedado en la cueva, diéronla á Ayar Mango, para que le sirviese.

_CAP. IV.--En que trata cómo Ayar Mango se descendió de los altos de Guanacaure á vivir á otra quebrada, donde, despues de cierto tiempo, de allí se pasó á vivir á la ciudad del Cuzco, en compañía de Alcaviza, dejando en el cerro Guanacaure á su compañero Ayar Oche hecho ídolo, como por la historia más largo lo contará._

Y el año cumplido que allí estuvieron, paresciéndoles que aquel sitio no era cual les convenia, pasáronse de allí media legua más hácia el Cuzco, á otra quebrada, questuvieron otro año, y desde encima de los cerros desta quebrada, la cual se llama Matagua, miraban el valle del Cuzco y el pueblo que tenia poblado Alcaviza, y parescióles que era buen sitio aquel do estaba poblado aquel pueblo de Alcaviza; y descendidos que fueron al sitio y ranchería que tenian, entraron en su acuerdo, y parescióles quel uno dellos se quedase en el cerro de Guanacaure hecho ídolo, é que los que quedaban, fuesen á poblar con los que vivian en aquel pueblo y que adorasen á éste que ansí quedase hecho ídolo, y que hablase con el sol, su padre, que los guardase y aumentase y diese hijos, y los inviase buenos temporales. Y luego se levantó en pié Ayar Oche y mostró unas alas grandes y dijo quél habia de ser el que quedase allí en el cerro de Guanacaure por ídolo, para hablar con el sol su padre. Y luego subieron el cerro arriba, y siendo ya en el sitio do habia de quedar hecho ídolo, dió un vuelo hácia el cielo el Ayar Oche, tan alto, que no lo devisaron; y tornóse allí, y díjole á Ayar Mango, que de allí se nombrase Mango Capac, porque él venia de donde el sol estaba, y que ansí lo mandaba el sol que se nombrase; y que se descendiese de allí y se fuese al pueblo que habian visto y que le seria fecha buena compañía por los moradores del pueblo; y que poblase allí; y que su mujer Cura, que se la daba para que le sirviese, y quél llevase consigo á su compañero Ayar Auca.

Y acabado de decir esto por el ídolo Ayar Oche, tornóse piedra ansí como estaba, con sus alas, y luego se descendió Mango Capac y Ayar Auca á su ranchería; y descendidos que fueron, vinieron donde el ídolo estaba muchos indios de un pueblo de allí cercano, y como vieron el ídolo hecho piedra, que le habian visto cuando el vuelo dió en lo alto, tiráronle una piedra y desta piedra le quebraron al ídolo una ala; de donde, como ya le hubiesen quebrado una ala, no pudo volar ya más; y como le viesen hecho piedra, no le hicieron más enojo.

Y volviéndose estos indios que esto hicieron ansí á su pueblo, Mango Capac y su compañero Ayar Auca salieron de sus rancherías, llevando consigo sus cuatro mujeres ya nombradas, y caminaron para el pueblo de el Cozco, donde estaba Alcaviza. Y ántes que llegasen al pueblo, dos tiros de arcabuz, estaba poblado un pueblo pequeño, en el cual pueblo habia coca y ají; y la mujer de Ayar Oche, el que se perdió en la cueva, llamada Mama Guaco, dió á un indio de los deste pueblo de coca un golpe con unos ayllos y matóle y abrióle de pronto y sacóle los bofes y el corazon, y á vista de los demás del pueblo, hinchó los bofes soplándolos; y visto por los indios del pueblo aquel caso, tuvieron gran temor, é con el miedo que habian tomado, luego en aquella hora se fueron huyendo al valle que llaman el dia de hoy Gualla, de donde han procedido los indios que el dia de hoy benefician la coca de Gualla. Y esto hecho, pasaron adelante Mango Capac y su gente, y hablaron con Alcaviza, diciéndole que el sol los inviaba á que poblasen con él alli en aquel pueblo del Cozco; y el Alcaviza, como le viese tan bien aderezado á él y á su compañía, y las alabardas de oro que en las manos traian, y el demás servicio de oro, entendió que era ansí y que eran hijos del sol, y díjoles que poblasen donde mejor les paresciese. Y el Mango Capac agradescióselo, y paresciéndole bien el sitio y asiento do agora es en esta ciudad del Cuzco la casa y convento de Santo Domingo, que ántes solia ser la Casa del Sol, como adelante la historia lo dirá, hizo allí el Mango Capac y su compañero, y con el ayuda de las cuatro mujeres, una casa, sin consentir que gente Alcaviza les ayudase, aunque los querian ayudar; en la cual casa se metieron ellos dos y sus cuatro mujeres. Y esto hecho, dende á cierto tiempo el Mango Capac y su compañero con sus cuatro mujeres, sembraron unas tierras de maiz, la cual semilla de maiz dicen haber sacado ellos de la cueva, á la cual cueva nombró este Señor Mango Capac, Pacarictambo, que dice, _Casa de producimiento_; porque, como ya habeis oido, dicen que salieron de aquella cueva. Su sementera hecha, holgábanse y regocijábanse Mango Capac y Alcaviza en buena amistad y en contentamiento.

_CAP. V.--En que trata cómo murió Ayar Auca, compañero de Mango Capac, y cómo hubo un hijo Mango Capac, el cual se llamó Sinchi Roca[8]; é cómo murió Mango Capac, y cómo murió despues de esto Alcaviza despues; y de los Señores que deste Sinchi Roca sucedieron hasta Viracocha Inca, y de los casos y cosas que acaecieron en los tiempos destos hasta Viracocha Inca._

Dende á dos años que allí vino Mango Capac, murió su compañero Ayar Auca, y quedó la mujer en compañía de las demás de Mango Capac, sin que en ella hobiese habido hijo ninguno de Ayar Auca, y ansí, quedó solo Mango Capac con su mujer y las otras tres de sus compañeros ya dichos, y sin que tuviese que ver con ninguna dellas para en cuanto á tenellas por mujeres propias, sino con la suya propia; en la cual, dende á poco tiempo hubo un hijo, al cual hizo llamar Sinchi Roca. Y siendo ya Sinchi Roca mancebo de hasta quince ó diez y seis años, murió su padre Mango Capac, sin dejar otro hijo sino fué este Sinchi Roca. É dende cinco años que murió Mango Capac, murió Alcaviza. Y como fuese ya de edad de veinte años este Sinchi Roca, hijo de Mango Capac, usó por mujer una señora llamada Mama Coca, hija de un cacique Señor de un pueblo questá una legua del Cuzco, que llaman Zañu, en la cual señora hubo Sinchi Roca un hijo llamado Lloque Yupanqui. Este Lloque Yupanqui nació con dientes, y luego que nació, anduvo, y nunca quiso mamar; y luego habló cosas de admiracion, que á mi parescer debió de ser otro Merlin, segun que las fábulas dicen. Y ansí como este nació, que tomó una piedra en las manos y tiróla á otro muchacho descendiente de Alcaviza, que al presente por allí pasaba, el cual iba por agua á una fuente con cierta vasija en las manos, de la cual pedrada Lloque Yupanqui, el recien nacido, quebró una pierna al muchacho de Alcaviza ya dicho, del cual caso los agoreros dijeron, que los que descendieren de este Lloque Yupanqui serian grandes Señores, y que señorearian aquel pueblo; y que los descendientes de los de Alcaviza serian echados de aquel pueblo por los descendientes de Lloque Yupanqui; lo cual así fué, como la historia lo dirá adelante, segun que lo dijeron los que dieron razon dello. Y porque este Lloque Yupanqui no hizo cosas más notables questa ya dicha, en el tiempo que vivió, le dejaremos.

Y despues de los dias de éste sucedió en su lugar un hijo suyo, que se llamó Capac Yupanqui, del cual se dice no haber procurado[9] más ser que su padre Lloque Yupanqui le dejó. Y despues de los dias de éste, sucedió en su lugar un hijo suyo que se dijo Mayta Capac, el cual dicen no haber procurado más ser que sus pasados. Y despues de los dias de éste, sucedió en su lugar un hijo suyo que se dijo Inca Roca Inca, del cual dicen haber habido en seis mujeres que tuvo, treinta hijos y hijas. Y despues de los dias deste, sucedió en su lugar un hijo suyo y mayor de los otros, que se llamó Yaguar Guacac Inca Yupanqui. Déste dicen que nació llorando sangre, y por eso le llamaron Yaguar Guacac, que dicen, llorar sangre. Deste dicen que tuvo veinte mujeres, en las cuales hubo cincuenta hijos y hijas; del cual dicen no haber procurado más ser que le dejaron sus pasados.

Y despues de los dias deste, sucedió en su lugar un hijo suyo que llaman Viracocha Inca, porque era muy amigable á los suyos y afable y los gobernaba en mucha quietud, dándoles siempre dádivas y haciéndoles mercedes. Y como éste fuese ansí, amábanle los suyos con gran voluntad; y levantándose un dia por la mañana, salió alegre á los suyos, y preguntándole los suyos que de qué se regocijaba, dicen que les respondió que el Viracocha Pachayachachic le habia hablado aquella noche, diciendo que Dios le habia hablado aquella noche (_así_); y luego se levantaron todos los suyos y le llamaron Viracocha Inca, que quiere decir, _Rey y Dios_; y desde allí se nombró este nombre.

_CAP. VI.--En que trata de cómo habia muchos Señores en la redondez del Cuzco, que se intitulaban reyes y Señores en las provincias donde estaban; é de cómo se levantó de entre estos un Señor Chanca que llamaron Uscovilca, é cómo hizo guerra él y sus capitanes á los demás Señores, é los sujetó, é cómo vino sobre el Cuzco, tiniendo noticia de Viracocha Inca, é de cómo Viracocha Inca le invió á dar obediencia, é despues se salió Viracocha Inca á cierto peñol, llevando consigo todos los de la ciudad._