Part 28
--Pues ha de aclararse como se debe esa voluntad, Miguel, y sin tardanza, y en el sentido que conviene; porque ya la casa está libre de espantos; ya se puede entrar aquí á la luz del mediodía, y toser recio en el portal; porque la carne corrompida está en su pudridero conveniente. Cierto que hay tres años de por medio hasta que ese venturao cumpla, y que en ese tiempo pueden salir ellas de la cárcel, si es que no van á galeras, como se cree que sucederá; pero aunque no vayan, ó el castigo no las mate, y se vuelvan á su casa y de nada les sirva el escarmiento, ¿qué se nos importa á nosotros, jinojo? Buenos valedores tenemos; y, en último caso, se muda de vecindad y hasta de barrio, si es preciso... ¡Que hay que llevarlo á cabo, Miguel, sin remedio ninguno, jinojo... y caiga quien caiga! El mozo es un pedazo de pan, y ella no ha de quedarse para monja... ¡Cuerno, que no puede pasarse por otro camino!... ¡Silda! ¡Silda!... Ven acá. ¡Y ven tú también, Sidora!
Y las dos acudieron sin tardanza, desde la cocina.
En Sotileza se notaba la huella de sus pasados sufrimientos: estaba más ojerosa y pálida, pero con todo ello adquiría mayor interés su natural hermosura.
Padre Apolinar la apremió valerosamente para que resolviera allí mismo el caso en cuestión, y expuso las razones que había para que la resolución fuera ajustada á los deseos de sus cariñosos protectores.
--¿Tienes tú--la preguntó el fraile--algún propósito entre cejas, que se oponga á ese proyecto?
--No, señor,--respondió Silda con gran serenidad.
--¿Hallas en Cleto algo que te repugne, más que la pícara hebra de toda su casta?
--No, señor. Cleto, por sí, es todo cuanto podría apetecer una pobre como yo. La verdá en su punto. Es bueno, es honrao... y hasta pienso que me tiene en más de lo que valgo...
--Pues entonces, jinojo, ¿qué más quieres? ¿Á qué esperas después de lo que se te ha dicho?... Á veces, cuerno, parece que te empeñas en que se crea que te gozas en pagar con pesadumbres lo que por tí se desviven estos pobres viejos.
--¡Eso nunca lo pensaremos, hijuca!--exclamaron casi á un mismo tiempo los dos.
El fraile no se acobardó por eso, y añadió en seguida:
--Pues lo pensaré yo solo... ¡y cualquiera que tenga los sentidos cabales!...
Silda se quedó unos momentos silenciosa; y como si le hubiera dolido la observación del padre Apolinar, ó se preparara á tomar una resolución heróica,
--¿Creen ustedes--preguntó sin altanería, pero con gran entereza,--que eso que desean es lo que conviene á todos?
Y todos respondieron, unísonos, que sí.
--Pues que sea,--concluyó Silda solemnemente.
--¡Pero sin que se te atragante, hijuca!
--¡Sin que te sirva de calvario, saleruco de Dios!
Á estas exclamaciones de los conmovidos viejos, replicó Sotileza:
--No hay cruz que pese, con buena voluntá para llevarla.
En aquel instante entró en la bodega don Pedro Colindres. Padre Apolinar le contó lo que acababa de suceder allí, y el capitán dijo:
--Me alegro con toda el alma. Cabalmente venía yo á ayudar con mi consejo, sabiendo lo que el tiempo apura. Que sea enhorabuena, muchacha... Y ya que no puedes creer que lo pongo por cebo para que te resuelvas, me brindo á ser padrino de la boda, y quiero que tengas entendido que yo me encargo de que al día siguiente de ella, sea Cleto patrón de su propia lancha. Y si el oficio no os gusta, tampoco han de faltaros ni el taller ni la herramienta para otro que os guste más. ¿Sabéis lo que quiere decir esto en boca de un hombre como yo?...
--¡Éstas son almas, cuerno!... ¡Esto es alquitrán de lo fino, jinojo!--exclamó padre Apolinar, retorciéndose en tres dobleces debajo de su ropa.--¿Lo ves, Silda?... ¿Lo ves, Miguel?... ¿Lo ves, Sidora? ¿Ves cómo Dios está en los cielos y tiene para todos los que lo merecen?...
Pero ni Silda ni Mechelín ni tía Sidora estaban para contestar: aquélla, porque cayó en una especie de estupor difícil de definir; y los otros dos, porque comenzaron á lloriquear. El capitán añadió:
--Todo ello no vale dos cominos, padre Apolinar; pero aunque valiera, harto lo merecen aquí; y tú más que nadie, muchacha... porque yo me entiendo. Con que ánimo, que joven eres, y tres años luégo se pasan...
--¡Virgen del Mar! dame vida no más que para verlo,--exclamó tío Mechelín entre sollozos, casi al mismo tiempo que decía su mujer:
--¡Bendito sea el Señor, que pone la melecina tan cerca de la llaga!
En esto entró Cleto. Vestía camiseta blanca con ancho cuello azul sobre los hombros; cubría la mitad de su cabeza con una gorra azul, con largas cintas colgando por atrás, y llevaba al brazo un envoltorio que era todo su equipaje. Estaba guapetón de veras. Entró con aire resuelto; y dirigiéndose en derechura á la moza, sin reparar cosa mayor en las personas que estaban con ella, la habló así:
--Un ratuco me queda, no más, Sotileza. Á aprovechale vengo pa saber el sí ú el no; porque sin el uno ú el otro, no salgo de Santander anque me arrastren... Y mírate bien antes de hablar... Con el sí, no habrá trabajos que allá me asusten; con el no, me voy pa no golver... ¡Lo mesmo que la luz de Dios que nos alumbra!
Había entonces en la actitud de Cleto cierta ruda grandeza que le sentaba muy bien. Sotileza le respondió, envolviendo sus palabras sonoras en una hermosa mirada de consuelo:
--El sí quiero darte, porque bien merecido le tienes... Mejor que yo el empeño con que le deseas.
Después, llevando sus manos alrededor de su blanquísimo y redondo cuello, por debajo del pañuelo que se le guarnecía, se quitó una cadenilla de la que pendía una medalla de plata con la imagen de la Virgen, y añadió entregándosela:
--Toma, pa que el camino de la vuelta se te allane mejor. Y si alguna vez te quita el dormir una mala idea, pregúntale á esa Señora si yo soy mujer de faltar á lo que ofrezco.
Cleto se abalanzó á la tibia medalla, y la cubrió de besos, y se santiguó con ella y volvió á besarla, la arrimó á su corazón y, por último, la colgó de su cuello; y entre tanto, soltando gruesos lagrimones de sus ojos, decía acelerado y convulso:
--¡Bendita sea la bondá de Dios, que tiene tanta compasión de mí!... ¡Esto es más de lo que yo quería, paño!... ¡Que vengan penas ahora!... ¡Ya tengo bandera!... ¿Quiere saber anguno lo que Cleto es capaz de hacer?... Pos que se me pida que la arríe, ú que me aparte de ella... Tío Miguel... tía Sidora... señor don Pedro... pae Polinar... no llevo más que una pesaúmbre ya... Aquel hombre, paño... ¡cómo se queda!... Tendío le dejo encima del jergón... No sé si es malenconía... ú cafetera... porque de días acá, no tiene calo pa el aguardiente. ¿Qué va á ser de él en aquella soledá!... Yo hacía mucha falta en casa, ahora más que nunca; pero la ley es ley, y no tiene entraña... Por caridá siquiera... ¡que no fenezca en el desamparo!... Yo bien sé que en esta casa no hizo méritos pa tanto; pero es mi padre, y es viejo... y se ve solo... Una vez que otra... ¡paño!... hacer que tome cosa caliente... Y, vamos, olvidar el agravio por caridá de Dios...
Tranquilizaron todos á Cleto, prometiéndole que se miraría con mucho interés por su padre; y en seguida comenzaron las despedidas. Cuando tocó su vez á tío Mechelín, pidió éste un abrazo á Cleto; y estando abrazados los dos, dijo el enfermo marinero arrimando la boca al oído del mozo:
--Yo no lo veré ya, Cleto; y por eso te quiero decir ahora lo que entonces no podré decirte. Te llevas una compañera que no merece ningún hombre nacío. Si allegas á hacerla venturosa, han de tenerte envidia hasta los reyes en sus palacios; pero si la matas á pesaúmbres, no cuentes con el perdón de Dios.
Cleto, por toda respuesta, apretó al viejo entre sus brazos; y como ya no estaba su serenidad para muchas ceremonias, desprendióse de tío Mechelín y salió precipitadamente de la bodega.
Padre Apolinar se encasquetó su sombrero de teja y salió corriendo detrás de él.
--¡Aguárdate, hombre!--le gritaba,--que voy yo á despedirme de vosotros en la punta del Muelle. ¡Pues no faltaba más, cuerno, que os embarcárais sin la bendición de Dios por esta mano pecadora!
Y mientras don Pedro Colindres se quedaba un rato en la bodega animando á tío Mechelín á que echara una pipada, tratando de paso el punto de la soledad de Mocejón, pae Polinar salió á la calle y alcanzó á Cleto, que era ya el último que por ella andaba de los de su Cabildo comprendidos en la leva.
La pública curiosidad todo lo convierte en substancia. Por eso los balcones del último tercio del Muelle estaban llenos de espectadores cuando el padre Apolinar y Cleto pasaban por allí caminando hacia el Merlón, cuajado, como su rampa del Este, de mareantes y de familias de mareantes de los dos Cabildos, y de una muchedumbre de curiosos de todos linajes.
Si el padre Apolinar hubiera sido reparón y estado en autos, quizás habría dado alguna importancia maliciosa á la intimidad con que departían Luisa y Andrés en uno de los balcones de la habitación de don Venancio Liencres, sin hacer caso maldito de lo que pasaba en la calle, ni en la cara que pondrían Tolín y su madre, que estaban detrás de ellos. Pero, por no reparar, el santo varón ni siquiera reparó en la capitana, que iba por la acera, hecha un brazo de mar y mirando de reojo al primer piso, bañándosele la faz de complacencia, quizá por ver tan bien entretenido á aquel diablo de muchacho.
De lo que ocurrió en la punta del Muelle con ocasión de embarcarse los mareantes de la leva para el servicio de la patria, debo decir yo aquí muy poco después de haber consagrado en otra parte[4] largas páginas á ese duro tributo impuesto por la ley de entonces al gremio de pescadores, en compensación del monopolio de un oficio que cuenta, entre sus riesgos más frecuentes, los horrores de la galerna. Diré, por decir algo y porque no quede el asunto sin los debidos honores, que fué tan imponente como sencillo el cuadro final de aquel triste espectáculo: dos lanchas atestadas de hombres, al Este del Martillo, arrancando, á fuerza de remo, hacia San Martín; sobre el Martillo, una muchedumbre descubierta y encarada á las lanchas; descollando sobre todas las cabezas, otra cabeza, gris, medio oculta por unas espaldas encorvadas, y, unido á estas espaldas, un brazo negro que trazaba una cruz en el espacio.
[4] «Escenas Montañesas.»
Y como no queda otro asunto por ventilar de los tocantes á este libro, dejémoslo aquí, lector pío y complaciente, que hora es ya de que lo dejemos; mas no sin declararte que, al dar reposo á mi cansada mano, siento en el corazón la pesadumbre que engendra un fundadísimo recelo de que no estuviera guardada para mí la descomunal empresa de cantar, en medio de estas generaciones descreídas é incoloras, las nobles virtudes, el mísero vivir, las grandes flaquezas, la fe incorruptible y los épicos trabajos del valeroso y pintoresco mareante santanderino.
SANTANDER, noviembre 1884.
[Ilustración]
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SIGNIFICACIÓN
DE ALGUNAS VOCES TÉCNICAS Y LOCALES USADAS EN ESTE LIBRO, PARA INTELIGENCIA DE LOS LECTORES _PROFANOS_
A
ABARROTES.--Fardo de poco bulto, con que se llenan los huecos que quedan en la bodega de un buque después de cargado.
ALA.--Velita agregada á otra vela principal por uno ó por ambos lados, en tiempos bonancibles.
ALIGOTE, _local_.--Pescado de bahía.
AMAYUELA, _loc._--Almeja.
AMURA.--Cada mitad de la anchura de la proa de un barco.
ARRASTRADERAS.--Las alas correspondientes á las velas mayor y de trinquete.
ARTES DE PESCAR.--Conjunto de los aparejos que usa un pescador en su oficio.
B
BAGRA.--Listón de madera que corre, interiormente, á lo largo de cada costado de la lancha, y sobre el cual se apoyan las cabezas de los bancos.
BANDAZO.--Tumbo ó balance repentino que da una embarcación hacia cualquiera de sus dos lados.
BARLOVENTEAR.--Navegar de bolina en vueltas continuadas.
BARQUÍA, _loc._--Embarcación capaz, á lo sumo, de cuatro remos por banda: la mitad, próximamente, de una lancha de pescar.
BARQUÍN-BARCÓN, _loc._--Movimiento brusco y repetido, de un costado á otro, de cualquier cuerpo flotante.
BATAYOLA.--Barandilla que corre sobre las bordas del buque, especialmente á popa y á proa.
BITADURA.--Vuelta con que se amarra el cable alrededor de la cruz de las bitas.
BOLINA.--La posición inclinada de un buque ciñendo el viento.
BORDA.--El canto superior del costado de un buque.
BORDADA.--Extensión andada en el rumbo de bolina en cualquiera de las dos bandas.
BOTA ARRIBA Á LA BANDA, _loc._--Volverse á tierra repentinamente. Dícese que tan pronto como estos pescadores descubren un ratón en la lancha, hacen _bota arriba á la banda_.
BOTABOMBA, _loc._--Droga muy barata que, desleída en agua, da el color amarillo claro.
BOZA.--En general, todo pedazo de cuerda ó tirante con que se sujeta un calabrote, una cadena, etc., en una posición determinada.--En las lanchas de pesca, el zoquete de madera en que va sujeto el tolete y se apoya el remo para bogar.
BRANQUE.--Tajamar.
BURDA.--Cuerda con que se sujeta un mastelero á su correspondiente mesa de guarnición.
C
CABLE (_unidad de medida_).--Ciento veinte brazas.
CACEA.--_Á la cacea_: pescar mientras va andando la lancha.
CAFETERA, _loc._--Borrachera.
CALADA.--La acción y efecto de calar.
CALAR.--Arrojar al agua y sumergir en ella el aparejo de pescar.
CALO, _loc._--Profundidad del agua.
CANCANEADO, DA, _loc._--La persona que tiene la cara marcada de viruelas.
CAPEAR.--Disponer el aparejo de un barco de modo que éste no avance ni retroceda sensiblemente.
CAPÓN.--Cabo grueso que sirve para tener suspendida el ancla por su argolla al costado del buque.
CAREL.--Lo mismo que borda.
CARGAR.--Recoger una vela tirando de la cuerda al efecto.
CARLINGA.--La pieza en que va encajado el palo de una embarcación.
CARNADA.--El cebo que se pone en los anzuelos para pescar.
CARPANCHO, _loc._--Especie de banasta: capacho.
CARREJO, _loc._--Pasillo largo dentro de una habitación.
CAZAR.--Tirar para sí de un cabo cualquiera.
CEÑIR EL VIENTO.--Navegar contra la dirección de él.
CIAR.--Bogar al revés; es decir, como si se intentara hacer andar la embarcación hacia atrás.
CINGLAR.--Hacer andar un bote con un solo remo colocado á popa, y moviéndole alternativamente á un lado y á otro.
COBRAR.--Recoger un cabo ó parte de él: halar.
COLE, _loc._--_Echar un cole_: tirarse al agua de cabeza.
CONTREMINAR, _loc._--Indisponer á una persona con otra: enconar sus ánimos.
COPA.--Especie de meseta formada en lo alto de los palos mayores.
COSTERA.--La duración de cada pesca determinada, como la del besugo, la del bonito, etc.
CUBIJERO, ERA, _loc._--La persona que anda con cubijos.
CUBIJO, _loc._--Tapujo.
CH
CHOPA.--En las lanchas de pescar, el cajón que llevan á popa, á modo de toldilla.
CHUMACERA.--Lo mismo que la boza de las lanchas.--Especie de horquilla de metal, de espiga giratoria, que suple al tolete y al estrovo para bogar.
CHUMBAO, _loc._--Peso de plomo que se pone á los aparejos de pescar, para que se vayan á pique.
D
DESBORREGARSE, _loc._--Caer deslizando.
DESGUARNIR, _loc._--Desbaratar.
DERIVA.--La acción y efecto de derivar.
DERIVAR.--Declinar á impulso del viento ó de las corrientes, hacia la parte menos ventajosa.
DORMIRSE.--Quedar una embarcación sin gobierno entre las fuerzas contrarias de dos olas.
DRIZA.--De bandera, la cuerda fina con que se iza ó se baja.
E
ENCARNAR.--Poner la carnada en los anzuelos.
EMPAVESADA.--Faja de paño de colores con que se adornan las bordas y las cofas de los buques, en ciertas solemnidades; y también para cubrir los asientos de popa en botes y falúas.
EMPAVESADURA.--Corrupción de empavesada; y por extensión, todo adorno de banderas y gallardetes.
ESCALERÓN, _loc._--Peldaño.
ESCOBÉN.--Cualquiera de los agujeros de proa por donde salen los cables ó cadenas para amarrar el buque.
ESCOTA.--La cuerda que sirve para orientar la vela y sujetarla en la posición deseada.
ESLORA.--La longitud de un barco.
ESTROPADA, _loc._--Estrepada: el esfuerzo de todos los remeros á la vez, y también el de uno solo, para bogar.
ESTROVO.--Aro de mimbres retorcidos, ó de cuerda, de un diámetro algo mayor que el del espesor del remo que se mete por él para bogar.
F
FILAR.--Largar ó soltar progresivamente un cable, cadena, etc.
FILÁSTICA.--El hilo de que están compuestos los cordones de los cables, cabos, etc.
FOQUE.--En general, todas las velas triangulares que se amuran en el bauprés.
G
GALERNA.--Cambio repentino del viento al noroeste huracanado.
GALERNAZO.--Galerna.
GALOPE.--La parte más alta del palo de un buque.
GARETE.--_Ir ó irse al garete_: estar un buque á merced del viento ó de las corrientes. Pescar _al garete_: mantener la lancha en el sitio que se desea, con la ayuda de algunos remos movidos oportunamente.
GARREAR.--Arrastrar una embarcación las anclas, después de fondeada con ellas.
GUINDA.--Altura de los palos de un buque, hasta los topes ó puntas.
L
LASCA, _loc._--Pedazo de madera de superficie redondeada y fina, que se ajusta al carel de la lancha, entre dos bozas, para arrastrar sobre él el aparejo de pescar.
LIMONAJE, _loc._--Lemanaje: el derecho que se paga al piloto práctico, por la dirección de entrada de un buque en el puerto, ó salida de él; también la operación misma. Es curiosa la etimología de esta palabra, según Larousse, en su gran Diccionario; y debe consignarse traducida aquí.
«_Lamanage._--Profesión de los pilotos _lamaneurs_.
_Lamaneur_ (del antiguo francés _Laman_, literalmente _el hombre del plomo_--de _lot_, plomo, y _mann_, hombre,--en flamenco _lotman_, en alemán _lothsman_, porque los _lamaneurs_ se sirven ordinariamente de sondas de plomo).--_Mar._--_Piloto que conoce particularmente un sitio de desembarco, y está encargado de dirigir á él los buques._»
En algunos puertos de esta costa se llama todavía _lemán_ el piloto práctico, de donde procede directamente la palabra _lemanaje_; y Capmani, en su _Glos. al Cód. de las costumb. marítim. de Barcelona_, dice que «asimismo se denomina (el práctico) _locman_ del latín _locomanens_, que es como decir _habitante del lugar_.»
LUMBRES DE AGUA.--La línea que traza la superficie del agua en el casco de un buque, en una posición cualquiera.
M
MACIZAR, _loc._--Arrojar macizo al agua mientras se está pescando.
MACIZO, _loc._--Parrocha.
MAGANO, _loc._--Calamar.
MANJÚA, _loc._--Majal; cardume: la multitud de peces que caminan juntos, como en tropa.
MAREANTE.--Individuo del gremio de pescadores matriculados.
MARETAZO.--Golpe de mar.
MASTELERO.--El trozo superior y más delgado del palo de un barco.
MEDIO-MUNDO.--Bolsa de red sostenida por un aro de alambre grueso, del cual parten cordeles que se unen y amarran al extremo de un palo, que el pescador mete entre piernas por el otro extremo, para suspender con las manos el medio-mundo cuando le quiere sacar del agua. Así se pescan las sulas en bahía.
MOCEJÓN, _loc._--Bivalvo de conchas casi negras, más largas que anchas. Vive adherido á las peñas de la costa.
MUELLE-ANAOS.--Muelle de las Naos: primitivo muelle de Santander.
MUERGO, _loc._--Molusco de conchas largas, angostas, convexas y amarillentas: por el tamaño y la forma es idéntico al mango de un cuchillo de mesa. Se oculta verticalmente en las playas de arena, y se pesca á la bajamar, con un gancho de alambre.
O
ORZA.--Tablón poco más largo que la altura de la lancha. Se cuelga al costado de ésta, sujeto al carel solamente, para evitar la deriva cuando va ciñendo el viento.
ORZAR.--Gobernar de modo que la embarcación disminuya el ángulo que forma su quilla con la dirección del viento.
P
PALLETE.--Tejido áspero de cordones de cabo.
PANEL.--El suelo llano de piezas sueltas, pero muy bien avenidas, que tienen las lanchas.
PANTOQUES.--Las panzas de una embarcación, que van sumergidas en el agua.
PARCIAL, _loc._--Afable, comunicativo.
PARROCHA, _loc._--Sardina en salmuera, conservada en barriles.
PEJÍN, PEJINO, PEJINA.--El hombre ó la mujer del pueblo bajo de la ciudad de Santander y otras poblaciones marítimas de la provincia, y lo perteneciente á ellos. Supónese que esta voz es derivada de _peje_, pez.
PERNAL.--Rainal: cordelillo muy fino y corto; en un extremo tiene un anzuelo, y por el otro se añade al aparejo de pescar.
PICO DE CANGREJA.--El extremo de la vara en que se enverga la vela cangreja en el palo trasero de un barco.
PINAZA, _loc._--Embarcación sin cubierta, mucho mayor y más fuerte que una lancha de pesca, para cargar y descargar los buques que no pueden arrimarse al muelle.
PIÑA, _loc._--Golpe dado con los nudillos, á puño cerrado.
PORRETO, _loc._--Una variedad de las algas marinas.
PULIR, _loc._--Vender ó gastar.
R
RAQUERO, _loc._--Muchacho que se dedica al merodeo entre los buques de la dársena, á la bajamar, en muelles, careneros, etc.
RASELES.--Las partes en que á los extremos de popa se estrecha el fondo de la nave.
REMA.--El acto de remar todos los remeros á la vez.
RENDIR LA BORDADA.--Llegar con ella á un punto donde hay que virar para dar otra.
REÑAL.--Rainal.
RESACA.--El movimiento de las aguas en la orilla después de haber avanzado ó chocado en ella.
RESALSERO.--Extensión de mar en que se agitan y rompen sin cesar las olas.
RIZÓN.--Ancla de tres brazos.
ROPA DE AGUA.--Se compone de calzones, chaquetón y sombrero (sueste), todo ello de lona encerada.
S
SANTIMPERIE, _loc._--Intemperie.
SARGÜETA, _loc._--Jargueta: pescado de bahía.
SOTILEZA, _loc._--Sutileza: la parte más fina del aparejo de pescar, donde va el anzuelo. Las hay de alambre, de cordelillo y de tanza. Por extensión todo cordel muy fino.
SUESTE, _loc._--Sombrero de lona encerada, con el ala estrecha por delante y muy ancha por detrás.
SULA, _loc._--Pescado de bahía, pequeñito y plateado de color.
SURBIA, _loc._--Veneno.
T
TABAL.--Atabal: envase en que vienen de Galicia los arenques.
TANZA.--Hilo de capullo ó de cerda.
TAPA, _loc._--Una tapa: tirarse al agua de pie.
TAPARLAS, _loc._--Tragar todo el humo de cada chupada al cigarro.
TOLETE.--Palito redondo de madera fuerte, que se afirma en un agujero hecho á propósito en el carel de la lancha, atravesando la boza, y en el cual se encapilla el estrovo para remar.
TRINCAR.--Amarrar. _Loc._ Ufar.
TRONCADA.--Embestida de una embarcación á otra ó á cualquier objeto resistente.
U
UFAR, _loc._--Robar.
UFÍA, _loc._--Vejiga inflamada.
UJANA, _loc._--Gusana: lombriz de la basa.
V
VIRAR POR AVANTE.--Cambiar de rumbo ó de bordada, de modo que viniendo el viento por un costado, después de cambiar venga por el otro.
Z
ZONCHO, _loc._--Carpancho.
[Ilustración]
[Ilustración]
ÍNDICE
Páginas.
Á mis contemporáneos de Santander que aún vivan 5
I. --Crisálidas 11
II. --De la Maruca á San Martín 33
III. --Dónde había caído la huérfana de Mules 53
IV. --Dónde la deseaban 73
V. --Cómo y por qué fué recogida 97
VI. --Un cabildo 111
VII. --Los «marinos» de entonces 125
VIII. --El armador de la «Montañesa» 149
IX. --Los entusiasmos de Andrés 163
X. --Del patache y otros particulares 175
XI. --La familia de don Venancio, dos puntapiés, un botón de asa y un mote 195
XII. --Mariposas 215
XIII. --La órbita de Andrés 235
XIV. --El diablo en escena 255
XV. --El paño de lágrimas 277
XVI. --Un día de pesca 293