Part 3
Para figurarse con cierta exactitud á este orador, es indispensable haber contemplado mucho tiempo un cielo siempre límpido, que si primero serena y dulcifica nuestro espíritu, luego empezará á causarnos tedio y concluirá por abrumarnos. ¡Con qué ansia pedimos entonces á ese cielo que en sus senos profundos condense los vapores que recibe y un momento nos cubra al astro del día! ¡Ay! ¡en el cielo del pensamiento del Sr. Perier jamás ha estallado tempestad alguna!
La dicción es correcta y el ademán sosegado; pero le falta color y animación.
D. JUAN VALERA
D. JOSÉ MORENO NIETO
D. MANUEL DE LA. REVILLA