Part 9
_Al alzarse el telón aparecen los siguientes personajes: Al pie de un árbol corpulento que se levanta en primer término, hacia la derecha, y en derredor de un mantel extendido sobre el césped, sentados en el suelo, la_ SEÑÁ DAMIANA, _la_ SEÑÁ ZOILA, _el_ SEÑOR VIRIATO, _el_ SEÑOR RAFAEL _y_ LA BENITA (_de derecha a izquierda_). _Sobre el mantel se ve una cazuela con restos de comida, platos sucios, mendrugos de pan, varios tenedores y cuchillos, botellas y algunos vasos mediados de vino. Al pie de otro árbol próximo, cestas, mantones y guitarras. Colgados en las ramas y en los troncos de algunos árboles, chaquetas y sombreros de hombre. Debajo de otro árbol, en el primer término izquierda, sentadas sobre el tronco cortado que sirve de banco_, NIEVES _y_ LA TRINI. _Detrás de éstas, en un pequeño claro, varias_ INVITADAS_ juegan al corro, cantando alguna canción infantil_. _Más a la izquierda, otro grupo de_ INVITADOS _beben alegremente_. _En el fondo, centro_, BERNABÉ _toca la guitarra y canta una jota, mientras bailan dos_ MUCHACHAS, _rodeándolas varios_ INVITADOS DE AMBOS SEXOS, _entre los que se cuentan el_ TULIQUI _y_ AMALIA. _En el columpio, sentada_, JULIA, _a la que mece el_ VIRUTAS, _y a su lado, chillando y riendo_, PEPITA _y dos o tres más_. _En el centro de la escena_, AVELINO _salta a la comba, dando él mismo_. _Al empezar la obra hablan todos a la vez y reina en los grupos gran animación y extraordinaria alegría_.
GRUPO DEL COLUMPIO
VIRUTAS (_Dando fuerte._)—¡Arza!... ¡Ande!
JULIA (_Asustada, a gritos._)—¡Estate quieto, Virutas!... ¡Que no me dés más!
VIRUTAS (_No haciendo caso._)—¡Arza!... ¡Vaya!...
JULIA.—No le dejes, Pepita.
PEPITA.—¡No seas bruto, que la vas a dejar de caer! (_Siguen chillando y riendo._)
GRUPO DE LA DERECHA
DAMIANA (_Ofreciendo con el tenedor._)—Amos; otra tajadita, señor Viriato.
VIRIATO.—No, gracias, Damiana; no me cumple más.
RAFAEL.—Arriba con este muslo (_ofreciéndole uno de pollo, que saca de la cazuela_), que sabemos tu debilidaz por los muslos. (_Ríen en el grupo._)
VIRIATO.—¡Si es que me vais a hacer de reventar!
BENITA.—Yo me lo comeré si no lo quiere. (_Siguen bromeando. Benita come vorazmente._)
(_Las del baile y el corro cantan a la vez._)
AVELINO (_Saltando._)—Ochocientos noventa y cinco. Ochocientos noventa y seis. Ochocientos noventa y siete...
DAMIANA (_Riendo._)—Pero ¿qué hace este chico?
RAFAEL.—No saltes más, hombre.
ZOILA.—Pero ¿qué furia te ha entrao de saltar, demonio?
AVELINO (_Para de saltar; habla fatigosamente._)—No, ¿sabe usté? es que le estoy batiendo a un amigo el _rencor_ de la hora, en el salto a comba. Ya le he batido el _rencor_ de la media.
RAFAEL (_Riendo._)—¿De la media? ¿Y por qué no te subes el calcetín?
AVELINO.—¡Ay, es verdá! (_Se sube el que se le está cayendo._)—Esto, lo hago yo porque hemos fundao una Sociedad el gremio de ultramarinos que se titula: _La dependencia azlética_, y cada uno nos dedicamos a un sport. Yo, es por ver si adelgazo. (_Sigue saltando._)—Ochocientos noventa y ocho. Ochocientos noventa y nueve. _Nuevecientos_. _Nuevecientos uno_... (_Sigue saltando y contando._)
DAMIANA (_Al señor Rafael._)—Dale, dale un poco de vino, que se refresque; que entre la corbata tan verde y la cara tan colorá, paece un tomate mollar. (_El señor Rafael sirve vino._)
JULIA (_En el columpio._)—¡Que no me dés tan fuerte, que me voy a matar! (_Chillando._) ¡Madre!... ¡Madre!
ZOILA.—Tú, Virutas, a ver si la tiráis a la chica.
VIRUTAS.—No tenga usté cuidao; si cae, cae encima de mí.
RAFAEL.—Pues eso le faltaba si cayese, darse contra un adoquín.
AVELINO (_Riendo._)—¡Ja, ja, ja! ¡qué señor Rafael! Tié usté unos golpes que acardenalan. (_Sigue saltando._) _Nuevecientos diez_. _Nuevecientos once_. _Nuevecientos doce_...
RAFAEL (_Dándole un vasito de vino._)—Toma, de lo blanco.
AVELINO.—Gracias. (_A Benita._) ¿Quié usté _inagurarme_ este _chato_, Benita?
BENITA (_Muy huraña y hablando con la boca llena._) No, señor; no quiero náa.
NIEVES.—Qué fina eres, mujer.
BENITA.—Soy como Dios me ha hecho; y el que no me quiera así, que me deje.
RAFAEL.—No decirla náa, que se atraganta.
DAMIANA.—Ahí la tienes a este erizo, lo mismito que en casa; se pasa la vida comiendo y gruñendo.
VIRIATO.—Pa mí que os la debía de mirar un médico, que esta chica come demasiao; debe tener algo.
DAMIANA.—No, si desde pequeña ha sío una glotona.
AVELINO.—Hace como yo; que cuando era chico, comía tanto, que hasta quería que me diesen el aceite de hígado de bacalao _a la vizcaína_.
DAMIANA.—Pues ahí tienes en cambio a su hermana, que hay que hacerla comer con memoriales.
ZOILA.—Esa es otra cosa en el tipo y en todo. No se parecen en náa.
BENITA.—Ni falta que me hace parecerme a ella.
NIEVES.—¡Y gracias a Dios, hija!
BENITA.—¡Bueno, bueno, bueno! (_Sigue comiendo._)
NIEVES (_Acercándose al grupo y dirigiéndose al señor Rafael._)—Oiga usté, padre.
RAFAEL.—¿Qué quieres, nena?
NIEVES.—¿No quedaron en venir esta tarde el señor Melquiades y Serafín?
RAFAEL.—En venir quedaron; me dijeron que a los postres.
NIEVES.—¿Y cómo no habrán venido?
RAFAEL.—¡Qué se yo! Ya me choca que no estén aquí.
VIRIATO.—¡Esos dos puntos sí que tién buen humor!
DAMIANA.—¡De que ellos lleguen, veréis cómo se alegra esto!
BENITA (_Con rabia._)—Pues ojalá no vengan.
DAMIANA.—¿Y por qué no van a venir?
BENITA.—Porque hacen menos falta que los perros en misa; que ya sé yo lo que me digo. (_A Nieves._) Y tú, más valía que te fueras a buscar a tu novio, en vez de preguntar por nadie.
NIEVES.—¡Pero están ustedes oyendo el demonio e la tonta!
DAMIANA.—¿Y qué tié que ver que la chica pregunte una cosa inocente?
BENITA.—¡Inocente! (_Con guasa._) ¡Ja, jay!
NIEVES (_Con ira, a Trini._)—Vamos, vamos, que no tengo gana de armarla. (_Vanse las dos del brazo por la izquierda._)
BENITA.—¡Armarla, armarla! ¡Si yo dijera más de cuatro cosas! (_Sigue comiendo._)
AVELINO.—¡Bueno, bueno, bueno! dejarse de regaños, que no es día pa ello y écheme usté otro chato, señor Rafael, que voy a echar un brindis. (_Rafael le sirve._) Señores.
VIRUTAS.—¿Qué pasa?
AVELINO.—¡Viva el taller de lavao y planchao de la señá Damiana Perea, anfitriona de esta garata que estamos celebrando!
TODOS.—¡Vivaa!
AVELINO.—Y arrimarse, que voy a leer unos versos en cuarteta, improvisaos por mí.
DAMIANA.—Venga, venga.
VIRIATO.—Venir, que va a leer unos versos Avelino. (_Se acercan todos, formando semicírculo. Avelino coloca una banqueta en el centro y se sube a ella._)
RAFAEL (_Riendo._)—¡Válgame Dios, qué chico!
BERNABÉ.—Que sean cortitos.
TULIQUI.—Venga d’ahí.
ZOILA.—Silencio.
TODOS.—¡Chist! (_Callan todos._)
AVELINO (_Leyendo en un papel muy grande que ha sacado del bolsillo._)—A la señá Damiana y consorte, en el _cincuenta y cuatrogésimo_ cumpleaños del natalicio de la primera.
“Subiste media centuria de esta vida amarga y cruel; que te subas la otra media y que lo vea el señor Rafael”.
TODOS (_Aplaudiendo._)—¡Bravo! ¡Bravo!
VIRIATO.—Y que lo vea un servidor, que tampoco me disgustaría.
(_Avelino da las gracias, saludando con una inclinación y cae sobre Viriato y Rafael. Los grupos se esparcen por el fondo; Bernabé, Virutas y Tuliqui quedan en la izquierda; Damiana y Zoila recogen todo lo de la merienda, metiéndolo en una cesta que dejan tras el árbol; Benita continúa de pie, comiendo. El Coro va desapareciendo por ambos lados._)
RAFAEL.—Has estado muy bueno, Avelino.
AVELINO.—Pues ahí tiene usté a Benavente en la Academia y a mí despachando langa.
RAFAEL.—¡Injusticias! (_Se une al grupo de Damiana y hacen mutis por la derecha, como dando un paseo._)
AVELINO (_Acercándose a Benita. Lleva la comba metida en el bolsillo por un extremo y el otro arrastrando por el suelo._)—Benita.
BENITA (_Con la boca llena._)—¿Qué pasa?
AVELINO.—¿Qué quié usté que diga que toquen pa que bailemos: quié usté que diga que _vals_ u que _tuesten_?
BENITA.—Que _tuesten_ lo que quieran; yo no bailo. (_Se vuelve de espaldas._)
AVELINO.—¿Que no? Bueno; pues al menos me otorgará usté el que la aúpe al columpio y la meza.
BENITA.—Bueno; pero en cuanto no quiera, me bajo, ¿eh?
AVELINO.—Sí, señora; sin compromiso. Con permiso. (_Va a cogerla en brazos._)
BENITA.—¿Pero me va usté a coger en brazos?
AVELINO.—Como no quiera usté que la _trasporte_ con ata mantas; no hay otro remedio.
BENITA.—Bueno; pero coja usté lo menos posible, ¿eh?
AVELINO.—Descuide usté, que tengo costumbre de coger señoritas. La cogeré por lo indispensable. (_La levanta en vilo; Benita sigue comiendo._)
BERNABÉ (_Riendo._)—¡Ja, jay! ¿A qué llamas tú lo indispensable, joven?
AVELINO.—Hombre, pues no creo yo que el perímetro abarcao exceda de lo preciso.
TULIQUI.—Cómo se ataraza, pollo.
AVELINO.—¡Caray! Pues si no he calculao mal, lo cogido no es para que nadie tenga que decir.
VIRUTAS.—Amos, amigo, que hemos agarrao un puñaíto, ¿eh?
AVELINO (_Yendo hacia el grupo, siempre con Benita en brazos._)—Hombre; hagan ustés el favor de no lanzar especies _caciosas_, ¡caray!
VIRUTAS.—¿Te irritan las especies?
AVELINO.—Lo que me irrita es que están ahí los padres y podrían creerse que yo no procedo de buena fe.
BENITA.—Oiga usté, si va usté a seguir la conversación, haga usté el favor de dejarme en el suelo.
AVELINO (_No haciendo caso._)—Y que coste que he abarcao lo indispensable, y si no que se mida.
LOS DEL GRUPO.—¡Que se mida, que se mida!
BENITA.—No, hombre, por Dios; qué se va a medir. Vamos al columpio.
AVELINO (_Dirigiéndose al columpio._)—Es que uno tiene que contestar a las sátiras. (_Volviéndose al grupo._) ¡Si yo la he cogido de donde la he cogido!...
BENITA (_Incomodada, tirándole el sombrero._)—Pero ¿me lleva usté o no?
AVELINO.—Sí, señora; pero es que me molesta que se malicien lo que no es. (_Yendo al columpio y deteniéndose a mitad de camino._) Estoy por volver y... (_Lleva al fin a Benita al columpio y la deja sentada, volviendo a recoger el sombrero. Aparte, para sí mismo._) ¡Rediez, qué bien formadita! ¡Hubiese dao cinco reales porque hubiese estao el columpio en el Puente de Vallecas! (_Vuelve y la mece._)
ESCENA II
BENITA _y_ AVELINO, _en el columpio_. BERNABÉ, VIRUTAS _y_ TULIQUI, _al fondo con dos o tres más. Por la izquierda, primeros términos_, NIEVES _con la_ TRINI.
NIEVES (_Saliendo._)—¿Lo ves? Ya no viene Serafín. ¡Si tengo yo una suerte!... (_Contrariada, agitando nerviosamente el abanico._)
TRINI (_Hablando en voz baja._)—¡Pero, por Dios, mujer; disimula, que te van a conocer el mal humor!
NIEVES.—¡Que me lo conozcan, no tengo genio de disimular náa!
TRINI.—Y luego a mí, lo que me apura es tu novio. ¡Tóo el día huyéndole! ¿Lo habrá notao?
NIEVES.—Déjalo que lo note. Lo que siento es que no venga Serafín, porque me hubiá gustao que le hubieses conocido.
TRINI.—Sí; y pa verle tú, a mí no me la das. Pa mí, que ese tío te ha enguirlotao, Nieves.
NIEVES.—¡No tanto, mujer! ¡Si no hace arriba de un mes que nos tratamos!
TRINI.—¿Y dónde os conocisteis?
NIEVES.—En el Cine. La noche que íbamos no me quitaba ojo en los intermedios; luego, con disimulo, se arrimó a nosotros y se hizo amigo de mi padre.
TRINI.—Tu novio se habrá escamao.
NIEVES.—Está que no vive.
TRINI.—¿Y es guapo ese hombre?
NIEVES.—Guapo y bien portao. Se conoce que hay guita; ya lo verás. Y es lo que yo digo, chica; un hombre así, aparte de lo que te guste es algo. Porque, sí que me da lástima de mi novio, pero ¿qué sacas con un pobre albañil? ¡Miseria y compañía! Y eso de estar agarrá toa tu vida a un mísero jornal, y no tener una mujer siquiera un trapo pa que salga a la calle y se luzca y la miren a una, no me hace, francamente.
TRINI (_Dirigiéndose a sentarse al tronco de la izquierda._)—En eso dices la verdad, chica. Pero, oye; ten ojo, que decían que era casao.
NIEVES.—¡Qué va a ser! Ha vivido dos años con una, pero ya no la ve. (_Se sientan; Nieves a la derecha._)
TRINI (_Mirando hacia el fondo derecha._)—¡Calla; tu novio! ¡Vaya un pisto que trae!
ESCENA III
DICHOS _e_ HIGINIO _por el fondo derecha_
HIGINIO (_Que ha salido un poco antes, mirando a todas partes se acerca al grupo._)—¡Gracias a Dios! Pero ¿dónde te metes, mujer? ¡Parece que me huyes!
NIEVES (_A Trini._)—¡Oye; dice que le huyo! Cansás de buscarte nos hemos sentao aquí; que te diga ésta.
HIGINIO.—¡Sí que me choca!
TRINI (_Levantándose._)—Pero ya están ustés mano a mano. Poco se ha perdido, y el onceno no estorbar. Conque: de verano, pollos. (_Vase fondo izquierda. Pausa. Nieves se corre en el asiento dejando sitio a Higinio, que se sienta a su derecha._)
HIGINIO.—Bueno; ¿y qué es lo que te pasa?
NIEVES.—¿A mí?
HIGINIO.—A ti.
NIEVES.—¡Tú dirás!
HIGINIO.—¿Qué te pasa, que ni te veo ni puedo hablarte?
NIEVES.—¡Ni que tuviese yo la culpa! ¡Si no te he encontrao en toa la mañana!
HIGINIO (_Con acritud._)—Mira, Nieves; guasitas encima, no. No me has encontrao, porque no has querido. Y si te parece, lo mejor es que hablemos francamente de una vez, que no estoy yo pa servir de mono a nadie. Las cosas claras.
NIEVES.—Como quieras; pero no sé a qué viene el ponerse así.
HIGINIO.—Viene, a que tú ya no eres pa mí lo que eras.
NIEVES.—Te se figurará a ti.
HIGINIO.—Y es la verdá. Tú has dao un cambiazo, Nieves; ni me quieres como me querías, ni te alegra ya mi querer.
NIEVES.—Amos, chico; quita, quita. A ti te han hecho guiños.
HIGINIO (_Con ira creciente._)—A mí no me han hecho náa. Y sé lo que te pasa.
NIEVES.—Tú dirás.
HIGINIO.—Pues lo que te pasa, Nieves, es que tú le estás haciendo cara a otro hombre; así, en plata.
NIEVES.—¡Yo! (_Levantándose asombrada._)
HIGINIO.—¡Tú! (_Levantándose también, y cada vez con mayor energía._)
NIEVES.—¡Mentira!
HIGINIO.—Verdá. Y si te has cansao de mí, me lo debías haber dicho antes, y no que me estás haciendo hacer un papel feo. Pero yo soy un hombre de bien, que te he querío con toda mi alma, y como no lo merezco, no te lo aguanto; ¡por éstas!
NIEVES.—Tóo eso es mentira.
HIGINIO.—Es verdá. Y sé quién es. (_Amenazador._) Y si esta tarde viene aquí ese tipo...
NIEVES (_Desafiando._)—Si viene, ¿qué? (_Se oye gran algazara por el fondo izquierda, y vuelven a salir todos los grupos de principio de cuadro._)
HIGINIO.—Si viene, por éstas que... Cállate ahora. (_Nieves se sienta, y él queda en pie a su izquierda._)
ESCENA IV
_Todos los personajes que aparecieron a principio de cuadro, más_ HIGINIO, MELQUIADES _y_ SERAFÍN. _Al final_ ONOFRA.
_Por el fondo izquierda, llegan Trini y Julia y detrás Pepita y Amalia, trayendo ambas parejas en alto, y extendidos, mantones de Manila, detrás de los cuales se ocultan Melquiades con las primeras y Serafín con las otras. No ha de verse de ellos más que el sombrero y los pies, hasta el momento que se indica. Les preceden alegremente los invitados, moviendo gran algazara. Forman todos semicírculo, quedando al fondo las de los mantones. Benita se apea del columpio, y avanza con Avelino al lado de sus padres._
=Música=
TRINI, JULIA, PEPITA _y_ AMALIA
¡Quieto todo el mundo! Presten atención. Traigo una sorpresa detrás del mantón.
TODOS
¿Qué sorpresa es esa que traéis ahí?
LAS CUATRO
Hay que adivinarla; no se _pué_ decir.
TODOS
Dos _gachós_ se esconden tras de los mantones.
MUJERES
¿Serán dos amigos?
HOMBRES
¿Serán dos guasones?
TODOS
Decid quiénes son.
LAS CUATRO
Hay que adivinarlo; presten atención.
TRINI (_Grupo de la izquierda; señalando y dejando ver lo que se indica._)
Por aquí un sombrero.
JULIA (_Ídem._)
Por aquí unos pies.
PEPITA _y_ AMALIA
Veinticinco duros, si acertáis quién es.
TODOS
Por los cuatro pieses, y los dos sombreros, igual pueden ser golfos, que dos caballeros.
LAS CUATRO
¿Os dais por vencidos?
TODOS
Decid quiénes son.
LAS CUATRO (_Levantando un poco el mantón, para que por debajo aparezcan Melquiades y Serafín._)
¡Pues mirad qué guajas!
TODOS (_Riendo._)
¡Valientes alhajas!
MELQUIADES _y_ SERAFÍN (_Saludando sombrero en mano._)
¡Salú a la reunión!
(_Avanzan y los demás cierran el semicírculo._)
——
SERAFÍN (_Haciendo su presentación._)
Serafín el “Pinturero”, el del trus de los placeres. Donde hay vino y hay mujeres, el primero.
TODOS
El primero.
MELQUIADES
Y Melquiades el “Chufita”, exclusiva en el suspiro; y señora que yo miro, finiquita.
TODOS
Finiquita.
MELQUIADES _y_ SERAFÍN
Y donde vamos los dos o juntos o separaos, pa tó lo que mande Dios, dos dechaos. Y pa gente aliquindoy, este pollo que hay aquí. (_Por ellos mismos._) Por donde quiera que voy, tó pa mí. No hay en todo el hemisferio, aunque usté no lo comprenda, dos gachós que tengan ángel.
SERAFÍN
Como _mangue_.
MELQUIADES
Como _menda_.
——
SERAFÍN (_Casi hablado._)
Ni el mismo don Tenorio, ni el mismo don Megía.
MELQUIADES
Ni el propio _Cize-Cize_, _Cize Cize_ Campeador.
TODOS
Me paecen muchos _Cizes_, los que ha dicho este señor.
SERAFÍN
Ni el señor de Romeo, ni la señá Julieta...
MELQUIADES
_Tien_ tanta _verosimi-_ _simi simi-liquitú._
TODOS
De fijo tien más _simi-_ _limisi_, que tienes tú.
——
(_Mientras ellos andan contoneándose, los demás les jalean._)
¡Ole! ¡Ele! ¡Vaya un tío!
MELQUIADES
¡Atufante!
SERAFÍN
¡Fototípico!
MELQUIADES
_Tres jolí._
TODOS
¡Olé que sí!
=Hablado=
(_Terminado el número vuelven todos con gran algazara a sus respectivos sitios. El señor Rafael lleva a los recién llegados debajo del árbol donde ellos merendaban y forman grupo. Aparte hacia la derecha Benita y Avelino._)
BENITA.—¿A qué habrán venido esos tipazos?
AVELINO.—Me estomagan a mí esos dos _maniquises_.
BENITA.—Tráigame usted un poco de salchichón que me he puesto nerviosa. (_Avelino va a la cesta y trae lo pedido por Benita._)
HIGINIO (_A Nieves._)—Ahí le tienes.
NIEVES (_Con despecho._)—¿A quién tengo?
HIGINIO.—A ese tío. ¡Ya estarás contenta!
NIEVES.—¿A mí qué me importa ese hombre? (_Le vuelve la espalda._)
HIGINIO.—¿Que no te importa? ¡Maldita sea! (_Vase iracundo fondo izquierda; Nieves queda sola, sentada en el mismo sitio._)
RAFAEL.—¿Y cómo ha sido eso de venir tan tarde, amigo Melquiades?
MELQUIADES.—Señor, se ha cumplimentao la palabra. Dijimos que vendríamos al postre y _hétetenos_ aquí.
ZOILA.—Lo bueno siempre se hace esperar.
SERAFÍN.—Lo bueno es lo que esperaba, señá Zoila. (_Al ver sentada a Nieves y sola, hace señas de inteligencia a Melquiades._) Vamos a colgar los sombreros, con permiso. (_Se separan del grupo y se dirigen hacia el fondo._)
MELQUIADES (_Parándose a mitad de camino y aparte a Serafín señalando a Nieves._)—Ahí la tienes.
SERAFÍN.—¡Más bonita que un sol!
MELQUIADES.—Está queriendo caerse. Tambaléala. (_Le da un pequeño empujón y vuelve al grupo de Rafael._)
SERAFÍN (_Se engalla, se estira y se acerca a Nieves hablándola en voz baja._)—Daría la metá de mi existencia por ser el Guadarrama.
NIEVES (_Coqueteando._)—¿Pa qué?
SERAFÍN (_Aproximándose; casi al oído._)—Pa verme rodeao de _nieves_ por todas partes.
NIEVES.—Iba usté a tener mucho frío.
SERAFÍN.—¡Quiá! Nieves usté y primavera yo, a la media hora el deshielo.
NIEVES (_Sonriendo._)—¡Pamplinas!
SERAFÍN.—
“Amarillo es el oro, blanca la plata, y negros son los ojos que a mí me matan.”
(_Vuelve hacia el corro donde está Melquiades, después de dirigir a Nieves dos o tres miradas incendiarias, y dice a éste aparte dándole en el hombro._) ¡Tambaleada!
DAMIANA (_Ofreciéndoselo._)—¡Un chatito, Serafín!
SERAFÍN (_Pasando a su lado._)—Siendo de usté, hasta con narices, señá Damiana. (_Lo bebe._)
MELQUIADES (_Aparte a Serafín._)—Pues ahora verás lo que te preparo. (_En voz alta._) Pero ¿qué insipidez es esta, señores? ¿Es que no nos vamos a divertir ni se va aquí a jugar a nada?
RAFAEL.—Tiene razón el amigo Melquiades; estáis muy desanimaos.
MELQUIADES.—Vaya: le voy a echar una meaja de sal a la juerga. (_Llamando._) ¡Niñas!... ¡Pollos!... arrimarse pa acá, que me se ha ocurrido un solaz modernista, para que nos divirtamos.
TODOS (_Acercándose bulliciosamente._)—¡Sí, sí! ¡Eso!... ¡eso!
MELQUIADES.—¿Queréis que organicemos un concurso de baile por parejas, con premios y tóo?
TODOS (_Aplaudiendo._)—¡Sí, sí! ¡Muy bien, muy bien!
TULIQUI.—¿Y cómo va a ser ese concurso?
MELQUIADES.—Pues de la siguiente forma: _Pograma_: Base primera. El “Virutas” y el Bernabé, nos van a ejecutar en la guitarra una _Redova u Mazurca rusa_, que ellos saben y que se intitula: “_Ay, qué Moskou._” Se forman parejas, la van bailando una a una y a la pareja que a juicio de un jurao la baile con más estilo, se le _ajudicará_, no una Copa, porque aquí no las poseemos, pero sí un _chato_, al que llamaremos _chato de honor_ u _chato_ Melquiades, si se quiere.
TODOS.—¡Muy bien, muy bien!
MELQUIADES.—Dicho chato, estará lleno de vino y la pareja gananciosa se lo beberá a medias, primero la señora y después el caballero, con el fin de que el premio consista en que el hombre pose los labios en aquel lugar del _chato_ donde los haya _posao_ el _ojeto_ amado y bailarín. ¿Se aprueba?
TODOS.—¡Muy bien, muy bien!
MELQUIADES.—Pues vosotros, coger las guitarras, mocitos. (_Bernabé y Virutas, van por ellas al fondo y figuran templarlas._)
TULIQUI.—Y nosotros a elegir parejas.
ONOFRA (_Joven feísima, sale de entre los grupos y se dirige hacia Avelino._)—¿Vamos a romper la marcha usté y yo?
AVELINO (_Mirándola de arriba abajo._)—¿Yo con usté? (_Volviéndole la espalda._) “Llamad al sereno.”
ONOFRA.—Hombre, ya sé que no soy guapa.
AVELINO.—Hija, por Dios, no es por eso; es que yo me quedo pa _jurao_.
ONOFRA (_A Tuliqui, que se coloca entre los dos._)—¿Qué _jurao_?
TULIQUI (_A Avelino._)—Que pregunta que, ¿_qué jurao_?
AVELINO.—¿Que qué he jurao? (_Al oído._) ¡No bailar con feas!...
ONOFRA.—Pues le _avierto_ a usté, joven, que donde yo me marco un _chotís_, se vienen detrás de mí tóos los pollos.
AVELINO.—Les dará usté trigo. (_Ríen el chiste todos los del grupo._)
ONOFRA (_Incomodada._)—Les doy narices. ¡¡El demonio el hortera!!
VIRUTAS (_Avanzando._)—¡Ya están templás las guitarras!
MELQUIADES.—Pues a empezar. (_Durante el diálogo anterior, Melquiades y varias muchachas y muchachos han adornado una banqueta con hierbas y flores y sobre ella han colocado un vasito de vino; dicha banqueta la colocan en el centro de la escena y hacia el fondo._) Vosotros, (_A los guitarristas._) sentarse ahí; (_En el tronco de la izquierda._) y el Jurao, lo compondremos, el señor Viriato, la señá Zoila, (_Avanzan los nombrados._) y un decrépito servidor de ustedes.
TODOS.—¡Muy bien!
MELQUIADES.—Y las parejas, podrían ser, por ejemplo: la Nieves, con... (_Como buscando a uno; llevándola de la mano._)
BENITA.—Con su novio; ¡con quién va a bailar!
MELQUIADES.—No, eso no; novios con novios, no me hace. Porque novios con novios se supone que se han cogido el _tingli_ en tóo lo tocante al arte _corográfico_ y se llevarían el premio a poca costa. _Tien_ que ser parejas impremeditadas. Veréis: Nieves, con... uno cualquiera... con Serafín, pongo por caso.
SERAFÍN (_Avanzando._)—Con mil amores. (_La coge de la mano._)
BENITA (_Avanzando._)—Nieves debía bailar con su novio.
DAMIANA (_Cogiéndola y haciéndola retroceder._)—Tú te callas, que no eres quién. ¿No estás oyendo que dicen que novios con novios no?
BENITA.—Pues que digan lo que quieran; yo digo que con su novio y náa más.
MELQUIADES.—A callar. Y tú, baila con Avelino, que es de Coloniales y sabe lo que es jalea; arza.
AVELINO.—¡Superior! Agárrese usté que va usté a ver dentro de dos minutos un _chato_ apurao. (_Se agarran del brazo y se colocan en el centro del fondo._)
MELQUIADES.—Y el Tuliqui, que es un poco cojo, con la Onofra, que sabe del pie que cojea. (_Los junta._)
TULIQUI.—Haremos la nota cómica.