Part 8
ANTOÑITA (_Bailando cada vez peor y casi llorando ya._)—¡Ay, que me muero de angustia!
PRUDENCIO.—¡Éntrate, éntrate y no sigas!
RODRÍGUEZ.—¡Deje usté de bailar! ¡El cuplé, el cuplé en seguida! ¡Pronto, el cuplé, Antoñita! ¡Valor! (_Todos hablan a un tiempo, el público grita y patea; Antoñita, cada vez más azorada, hace un desplante ridículo y termina el baile entre carcajadas y voces de burlona aprobación. El piano preludia el cuplé._)
POLINIO.—¡Duro en el cuplé, que te haces con el público!
PRUDENCIO (_Furioso y a gritos y desesperado._)—¡Gritarla, con lo que vale esa criatura! ¡Porque lo vale! ¡A qué andar ya con modestias! ¡Lo vale, sí, señor! ¡Lo vale!
RODRÍGUEZ.—¡Calle usté ahora! (_Antoñita empieza a cantar con voz temblorosa._)
ANTOÑITA.—(_Cantando._)
¡Ay, que me voy a morir! ¡y tú me vas a matar! ¡Ay!... (_Hace un gallo._)
UNA VOZ (_Del público._)—¡Qui-qui-ri-quí! (_Risa general._)
PRUDENCIO.—¡Cochinos! ¡Dejarme salir!... ¡Cerdos!
POLINIO.—¡Cállate, Prudencio!
ANTOÑITA.—(_Cantando con voz llorosa._)
El moreno que me enloquecía se casa pa Mayo, que yo _iznore_, por Dios, la noticia si no me desmayo. ¡Ay, los hombres, mamaíta, mamaíta de mi corazón!
UNA VOZ.—¡Ande usté a vender décimos!
PRUDENCIO.—¡Insúltalos! ¡Ladrones! ¡Asesinos! (_Frenético de ira._)
ANTOÑITA (_Cantando._)
¡Qué embusteros, qué falsos, qué pillos, qué pérfidos son!
(_Acercándose._) ¡Ay, padre, que yo estoy muy mala!... ¡Yo me muero! (_Intenta cantar otra vez, desafina y se produce un pateo formidable, voces e insultos._)
RODRÍGUEZ.—¡Al _Pepito_! ¡Al _Pepito_!
ANTOÑITA (_Cantando._)
Retírate, por Dios, Pepito, retírate, por Dios, que grito.
UNA VOZ (_Del público._)—¡Retírate tú!... (_Risas, toses, aullidos._)
ANTOÑITA (_Llorosa, sofocada y sin saber lo que hace deja de cantar y grita dirigiéndose al público._)—¡Indecentes! (_Vocerío espantoso, gritos, imprecaciones. Cae el telón. Llorando, acongojada se abraza a Prudencio._) ¡Ay, padre de mi alma, que creo que no he gustao!
PRUDENCIO (_Sosteniéndola en sus brazos._)—¡Pues no has de gustar hija mía!... ¡Han sido dos o tres!... ¡Morrales! ¡Golfos!... ¡No llores, hija!
POLINIO.—¡Cálmate, cálmate, Antoñita! (_Sigue oyéndose fuera un alboroto horrible._)
ANTOÑITA (_Angustiadísima._)—¡Ay, agua, agua, que me ahogo!
PRUDENCIO (_Suplicante._)—¡Por Dios! ¡Por caridad! ¡Un poco de agua!
EMPRESARIO (_Saliendo primera derecha hecho una fiera._)—¡Nos ha perdido! ¡Insultar al público! ¿Qué ha hecho usted?
POLINIO (_Con ira._)—¡Qué sabe la chica!
RODRÍGUEZ (_Sin dejar de mirar por el telón._)—¡Y no callan!
EMPRESARIO.—Pero, ¿qué quieren?
RODRÍGUEZ.—¡Rompen las butacas! (_Miran los dos por el telón._)
ANTOÑITA.—¡Ay, a mi casa! ¡Llevarme a mi casa! ¡Yo me muero aquí, me ahogo! ¡Vámonos!
INSPECTOR (_Furioso._)—¡La empresa! ¡A ver, la empresa inmediatamente!
EMPRESARIO.—¡Servidor!
INSPECTOR (_Con tono imperativo._)—Es necesario que esta señorita salga inmediatamente a pedir perdón al público, inmediatamente.
PRUDENCIO (_Frenético de coraje._)—¿Qué? ¿Mi hija a pedir perdón a esos golfos? ¡Primero me ahorcan!
INSPECTOR.—O pide perdón, o me la llevo detenida inmediatamente.
PRUDENCIO.—¡Detenida mi hija! (_Furioso._)
ANTOÑITA (_Sollozando y aterrada._)—¡Ay, no por Dios, perdón!... ¡Ay, no padre, detenida no! ¡Ay, que no me lleven, por Dios! (_Se abraza a su padre como quien se refugia de un peligro._)
PRUDENCIO.—¡No hija; me matarán antes!
INSPECTOR.—Pues que salga inmediatamente.
EMPRESARIO.—Sí, hombre, que salga; verá usted, si no cuesta nada. (_Empujando a Antoñita._)
POLINIO.—Sí, hombre, es mejor, déjala. (_Trata de que Prudencio suelte a su hija, que es zarandeada por unos y otros._)
PRUDENCIO.—¡Mi hija humillada!
ANTOÑITA.—¡Sí, señor; deje usted, padre, saldré! ¡Después de todo, he faltao! Así no se me llevarán, ¿verdá? ¡Que suban el telón! ¡Ay, sostenerme! (_Desfallecida, sin poder casi andar._)
RODRÍGUEZ.—¡Arriba el telón! (_Sube el telón._)
EMPRESARIO.—Vamos. (_Empujándola._)
ANTOÑITA (_Sale trémula, cogida a los bastidores; al verla el público protesta y grita._)
VOCES.—Chist... (_Imponen silencio._)
ANTOÑITA (_Entre el hipo amargo de un llanto mal contenido._)—¡Re... re... respetable público!... ¡Perdón! (_Se echa a llorar amargamente y cae arrodillada. Baja el telón en silencio._)
PRUDENCIO (_Sale a cogerla._)—¡Canallas! ¡Asesinos! (_Llorando._) ¡Hija mía! ¡Yo, yo tengo la culpa! ¡Perdón, hija mía! ¡Perdóname! ¡Insultarme a mí!... ¡Matarme a mí, si queréis... pero a este peazo e mi alma!... (_Llora._)
POLINIO.—¡Vamos, vámonos! (_Sacándolos del escenario._)
EMPRESARIO.—¡Vaya, fuera, fuera, despejar! (_Los empuja a un rincón._)
RODRÍGUEZ.—¡Libre la escena! (_Empujando a todos._)
ANTOÑITA.—¡Ay, sí... nos echan!... (_Angustiadísima._) Vámonos... ¡pero con mi madre!... ¡Llevarme con mi madre!
PRUDENCIO.—¡Sí, hija, sí! Polinio, trae la ropa en un rebuño.
POLINIO.—¡Voy en seguida! (_Vase puerta derecha._)
EMPRESARIO (_Empujándolos._)—¡Libre el paso! (_A Rodríguez._) Que salga la Trianón y les cante la pulga, a ver si los contenta.
RODRÍGUEZ.—¡Trianón! ¡Trianón! (_Dando voces primera derecha._)
TRIANÓN (_Saliendo._)—Aquí estoy. (_Viste de cupletista._)
RODRÍGUEZ.—¡Sugestiva, niña, sugestiva: a ver si los amansas!
TRIANÓN.—Conmigo _hocican_... Verá osté. Arriba er trapo. (_Esto último lo dice mirando arriba.—Se levanta el telón, se oye el tango, empieza a bailar y se oyen voces en el público._)
VOCES.—¡Esto, esto!... ¡Ahí lo bueno!... ¡Tu madre!... ¡Olé!... (_La Trianón baila de un modo descocado e indecente._)
POLINIO (_Sale, puerta derecha, con un lío de ropa y el mantón, y se acerca donde están Prudencio y Antoñita abrazados._)—¡Vámonos! (_En este momento hace la Trianón un desplante y el público aplaude, quedando luego en silencio._)
ANTOÑITA (_Llorando._)—¡Cómo la aplauden a esa! ¿Por qué no habré gustao yo así, padre?
PRUDENCIO (_Con amargura._)—¿Que por qué no has gustao así? ¡Pues porque Dios no me ha querido castigar del todo, hija mía! (_Salen por detrás del telón del foro. Sigue bailando la Trianón y el público jaleándola._)
=Mutación=
CUADRO TERCERO
Calle corta de los barrios bajos de Madrid. Es de noche.
ESCENA PRIMERA
_La SEÑÁ FELICIANA dando muestras de impaciencia y de extremada curiosidad pasea por la calle envuelta en un mantón. Se para, se acerca a menudo al primer término izquierda y mira._
FELICIANA.—¡Ay, Dios mío! ¡Cuánto tarda ese chico! ¿Qué habrá pasao?... ¡Los menutos se me hacen siglos! ¡Ay, Jesús Nazareno de mi alma, Dios quiera que haiga gustao esa chica!... ¡Su padre me creerá tan tranquila roncando en la cama, le conozco y llevo un diíta que no sé cómo me tengo en pie!... Porque yo lo odio; odio eso de _ercenarios_ y de públicos, bien lo sabe la Virgen Santísima, pero así de que recibí el recao de que la chica debutaba esta noche, le puse dos velas a la Virgen, le recé un rosario y le pedí... ¡paece mentira que se lo pidiera yo!... ¡le pedí que la aplaudiesen, que la llenasen el _ercenario_ de flores, de coronas, de tóo lo mejor que haiga en el mundo! ¡No por mí, bien lo sabe Dios! ¡Por ella, na más que por ella, por su bien y por su alegría! ¡Hija de mi alma! (_Se seca los ojos con el pañuelo y mira a la izquierda._) ¡Ay! ¿es aquél?... ¡Sí, aquél es! ¡Gracias a Dios! ¡Acacio!... ¡Aquí, aquí estoy! (_Llamándole con la mano._)
ESCENA II
DICHA _y_ ACACIO_, que sale por la izquierda, con el traje descompuesto y con las narices hinchadas; jadeante._
ACACIO.—¡Señá Feliciana!
FELICIANA (_Cogiéndole la mano con gran impaciencia._)—¿Qué, qué ha pasao?
ACACIO.—Pu... pu... pues nada, que...
FELICIANA.—¿Te has caído?
ACACIO.—¡Yo no!... ¡Ha sido que!... ¡Espere usté que respire! (_Toma aliento._)
FELICIANA.—¿Pero ha gustao la chica?... ¡Pronto, dilo pronto!
ACACIO (_Titubeando y sin saber qué decir._)—No... si... la... la chica... como gustar la chica... le diré a usté...
FELICIANA.—¿Qué?
ACACIO.—Que al principio, sí, señora, ha gustao.
FELICIANA.—¿Y luego?
ACACIO.—Luego también... ¿sabe usted?... Al menos a mí.
FELICIANA.—Bueno, ¿y al público, y al público?
ACACIO.—Sí... sí, señora... al público, mucho... Sino que aunque ha gustado un poco, yo que usté en cuanto llegase a casa, lo que es las dos velitas de la Virgen, ¡puf! ¡puf!... (_Hace la acción de soplar._) ¡Apagás!
FELICIANA.—¡Pero, ay, no me asesines! ¡Habla! ¿Qué es lo que ha sucedío con la chica?
ACACIO.—Pues na; tóo ha sío por culpa de uno; un guasón de patillas que estaba en delantera. Verá usté cómo ha pasao la cosa. Se alza la cortina, se presenta la Antoñita de verde, que estaba pa comérsela, con permiso de usté, y rompo yo sólo en un aplauso nutrido, y me sigue el público; ella, en vez de saludar, hace una cosa así elegante con la cabeza, (_Imita el saludo de Antoñita._) como si _estornudara_, y va el guasón de las patillas y dice:—¡_Jesús_!—Y yo digo:—¡_Fuera ese_! y me sigue el público y le echan. Encomienza a bailar la chica, y en esto me veo que se la salía una cinta por la abertura de la falda... y van, y se ríen las butacas. La Antoñita, algo azará canta, se le va una nota que yo no sé si era un _re_ o un _sí_, aunque creo que _sí_, y al dar el _gallo_, se armó el _maremanun_ en el público. Risas, toses, patadas, ladridos... Ella se sofoca, se echa a llorar, yo aplaudo, me sigue el público; les llamo ¡_cochinos_!... y me sigue el público... me sigue el público y me da una paliza en el _fuayere_, con grabaos en el texto como salta a la vista. Y el final no lo he visto. No lo he visto por dos razones: primera, porque misté cómo tengo este ojo; y segunda, porque me echaron los guardias a la calle; y me he venido corriendo pa tranquilizarla a usté como lo hago; porque como gustar, la verdá es que la chica ha gustao. ¡Al menos a mí!
FELICIANA (_Que durante el relato anterior expresa con gestos el convencimiento del desastre, dice con energía._)—¡Bueno, no me digas más! ¡Lo que yo me temía! (_Sigue furiosa como hablando consigo misma._) ¿Lo ves, infame, ladrón, asesino, mal padre?... ¿Lo ves? ¿Lo estás viendo? ¡Amarga es la _leción_... pero quién sabe si Dios lo habrá hecho! ¿Dónde habrán ido?... ¿Qué será de ella?... ¡Pobre hija mía! (_Vase derecha._)
ACACIO (_Que ha dicho la anterior escena con el sombrero en la mano, intenta ponérselo de varias maneras sin conseguirlo._)—¡Rediez con el _debutito_! ¡Na, que póngame el sombrero como me lo _póngamelo_, me encuentro con una dificultad del tamaño de una nuez! No, lo que es como debute otro día, voy de mantilla. ¡Palabra! (_Vase corriendo por la derecha._)
=Mutación=
CUADRO CUARTO
Plaza en los barrios bajos de Madrid. Desembocan en ella distintas callejuelas. A la izquierda; en segundo término, una puerta practicable cerrada, y sobre ella un rótulo que dirá «Barbería». Sobre la puerta cuelgan dos bacías de cartón. Es de noche. Los faroles de la plaza y de las callejuelas encendidos. La luna ilumina con suave claridad la parte izquierda del escenario.
ESCENA PRIMERA
EL SERENO _y un_ CAFETERO _ambulante. Al levantarse el telón aparece el_ SERENO _sentado en un portal leyendo un periódico a la luz del farol. Se oye a lo lejos el pregón del_ CAFETERO.
CAFETERO (_Hablado con música._)—¡Cafeeé calienteeeé!... ¡Cafeeé!... (_Sale a escena._)
SERENO.—¡Hola, tú!
CAFETERO.—¡Adiós, Pepe!
SERENO.—Échate un vasito.
CAFETERO (_Sirviéndole._)—¡Vaya una helá que está cayendo!
SERENO.—¡Anda, que de peores han de caer! ¡Ahora escomienza el invierno! (_Bebe el café._)
VOZ (_Lejos._)—¡Serenooó!
SERENO (_Fuerte._)—¡Vaaá!... (_Pagando._) ¡Toma! (_Vase foro izquierda._)
CAFETERO.—¡Hasta mañana! (_Vase foro derecha._) ¡Cafeeé calienteeé... cafeeé!
ESCENA II
_El_ SEÑOR PRUDENCIO _y_ ANTOÑITA. _Al desaparecer el_ CAFETERO, _aparecen por el extremo de la calle del foro el señor Prudencio, embozado en su capa y Antoñita, arrebujada en un mantón, con una toquilla en la cabeza y un lío de ropa en la mano. Andan vacilantes y como temerosos de llegar a la barbería_.
ANTOÑITA (_Llorosa y sosteniéndose en el brazo de su padre._)—¡Ay, padre de mi alma, yo no puedo más!... ¡Tengo un temblor y un frío!... ¡Yo no me muevo de aquí! (_Se sienta en el quicio de una puerta al lado de la barbería._)
PRUDENCIO (_Muy conmovido._)—Pero oye, rica, ¿por qué no nos vamos en cá el señor Polinio, donde estábamos, y mañana de día vienes tú solita?
ANTOÑITA.—¡Ay, no, padre; no se empeñe usté! ¡Yo estoy muy mala! ¡Yo quiero subir a casa! ¡Yo no estoy fuera de mi madre ni un _menuto_ más, no señor!
PRUDENCIO.—¿Pero no comprendes, hija, que después de lo que nos acaba de pasar y siendo tu madre dueña de la barbería, yo ya no puedo entrar ahí más que a que me pelen? ¡y carcúlate si me coge tu madre, me rapa!... ¡y con razón!
ANTOÑITA.—¡Ay, qué temblor! (_Tiritando._)
PRUDENCIO.—Llamaremos al sereno y entras tú, ¿quieres? ¡Yo... yo voy a dar un paseo!... (_Llorando._)
ANTOÑITA (_Se levanta y le abraza._)—¡No, padre; por Dios! ¿cómo se va usté a ir?
PRUDENCIO.—¿Pero con qué cara entro yo, si esa casa ya no es nuestra, Antoñita?
ANTOÑITA.—La casa no será de usté, pero es de mi madre, y mi madre es mía, y usté también es mío; y yo la hablaré, y verá usté cómo no nos echa; porque si nos echara, ¿dónde vamos a media noche y con la _helá_ que está cayendo?
PRUDENCIO.—¡Hija de mi alma!... ¿tienes frío?
ANTOÑITA (_Llorando._)—¡Ay! ¿por qué no habré gustao, padre?
PRUDENCIO.—¡No, si has gustao, hija!... ¿pero crees que no has gustao?... ¡ya lo creo que sí!... sino que... vamos... te ha faltao eso que... ¿Quiés mi capa, hija? ¿Estarás helá con ese traje?
ANTOÑITA.—No. Misté qué lástima, ¡se me ha roto todo! (_Enseña el traje roto._) ¡Pero el frío lo tengo en los huesos!
PRUDENCIO (_Con ira, señalando a la barbería._)—¡Y esa madre infame y egoísta, ahí dentro, roncando!... ¡miserable!
ANTOÑITA.—¡Ay!... ¡mire usté! (_Asustada mirando al foro._)
PRUDENCIO.—¿Qué es? (_Volviéndose._)
ANTOÑITA.—Dos hombres. (_Aparecen en el foro discutiendo el Ciruqui y el Repollo Chico._) ¿Me querrán coger por lo del teatro? Arrímese usté... tengo miedo. (_Prudencio la abraza._)
ESCENA III
DICHOS, _el_ CIRUQUI _y el_ REPOLLO CHICO, _que salen del foro, se acercan a la barbería, se fijan en el grupo y saludan_
CIRUQUI (_Acercándose._)—¡Güena noche!
PRUDENCIO.—(¡Calla! ¡Paece la voz del Ciruqui!) (_Alto._) Ciruqui, ¿eres tú?
CIRUQUI.—¡Pa servirle, no asustarse!
REPOLLO.—¡Y un servidó!
PRUDENCIO.—¡Con el Repollo Chico! (¡La cuadrilla de tu hermano!)
ANTOÑITA.—(¿A qué vendrán?)
PRUDENCIO.—¿Y qué os trae por aquí a estas horas?
CIRUQUI.—Pos na, que viníamos a jasele una rasón a la señá Felisiana de parte de Casirdo y se la _jaremo_ a osté, que mejó será. ¿No? (_Al Repollo._)
REPOLLO.—Sí (_Muy seco._)
PRUDENCIO.—¿Pues qué pasa?
REPOLLO (_A Ciruqui._)—(Díselo en frazmentos. ¿No?)
CIRUQUI.—(Sí.) (_Titubeando._) Pué lo que pasa es que... Casirdo ¿sabe osté?... pué ha toreao esta tarde.
PRUDENCIO.—¡Mi hijo! ¿Ha toreao? (_Muy alegre._)
REPOLLO (_Con tristeza._)—Un ratito.
CIRUQUI.—Y como Casirdo e como e, que ya sabe osté como e, dijo dise, puesto que esta noche _drebuta_ mi hermaniya, si le digo a mi pare que atoreo, le doy un día de acongojo... ¡y se lo cayó er probetiyo!
PRUDENCIO.—¡Pobre hijo mío! (_Con cara radiante._) Y qué, ¿habrá quedao como los ángeles? (_Los toreros se miran._)
CIRUQUI.—¿Como los ángeles? (_Mira al cielo._) ¡Por ahí, por ahí!
REPOLLO (_Mirando al cielo también._)—¡Más arto!
PRUDENCIO (_Cambiando en gesto de terror la expresión alegre de su cara._)—¡Recontra! ¿Qué decís?
ANTOÑITA.—¡Ay mi Casildo! (_Llora._)
PRUDENCIO.—¡Ay mi hijo! ¡Ay, Ciruqui, habla! ¿Muerto?... ¿herido?... (_Interroga con ansia horrible._)
CIRUQUI.—Una mijita meno. Carmarse.
REPOLLO.—¡Cuéntalo tó!
PRUDENCIO.—Sí, cuenta, cuenta... (_Impaciente._) ¿qué le ha ocurrido?
CIRUQUI.—Pos na... fué en su segundo. Era un berrendo en negro, gordo, de Palha... ¡Palha tenía que ser! ¡Mardita sea su casta, que le tengo yo un asquito a esos bichos!... Coge Casirdo los trastos, se va ar toro, y ar da er quinto pase, lo empitona, se lo sacude, ¡y a la armósfera!
PRUDENCIO.—¡Dios mío!
ANTOÑITA.—¡Qué horror!
CIRUQUI.—Y esto sería a las cinco y media... güeno, pos no le gorvimo a ve hasta las ocho y cuarto.
REPOLLO.—¡Con desile a osté que bajó ya vendao!
ANTOÑITA.—¡Virgen Santa!
PRUDENCIO.—¿Y dónde tiene la cornada?
CIRUQUI.—No, corná no tié denguna. Ha sío una palisa na má, sino que ha sío una de esa ¡de órdago! ¿No? (_Al Repollo._)
REPOLLO.—¡Ha sío un _cúmulo_!
PRUDENCIO.—¿Y dónde está? ¿dónde está mi hijo?...
CIRUQUI.—Pues ahí se queó en un cafetín hasta sabé si su mare quié recibilo.
ANTOÑITA.—¡Vamos, vamos por él!
PRUDENCIO.—Sí. ¿Dónde? ¿Dónde es?
ESCENA IV
DICHOS _y_ CASILDO, _que viene por el foro cojeando, con la cabeza vendada y un brazo en cabestrillo_
CASILDO (_Con voz llorosa._)—¡Padre!
CIRUQUI.—_¡Erse-lomo!_
PRUDENCIO.—¡Hijo mío! (_Van a abrazarle Prudencio y Antonia y huye._)
CASILDO (_Con terror._)—¡No; no apretarme! ¡Ay, ay, qué dolores!
PRUDENCIO.—¿Qué tienes?
ANTOÑITA.—¿Qué ha sido?
CASILDO.—¡Ay, padre, que yo no toreo más! (_Llorando._) ¡Que no toreo más!
CIRUQUI.—¡Vaya, pues nosotros... con permiso!...
PRUDENCIO.—¡Gracias por todo, hijos!
REPOLLO.—Aliviarse y que no sea na. (_Mutis los toreros foro._)
PRUDENCIO.—¿Dónde te duele, hijo de mi alma, dónde?...
CASILDO.—¡Me duele _en el total_, padre! ¡Ay, qué dolores!... (_Mirando a su hermana._) ¿Y qué... y ésta cómo ha quedao?
PRUDENCIO.—Pues por el estilo. ¡Le ha tocao un publiquito de Palha también!
ANTOÑITA.—¡Podíamos estar en la cárcel, conque no te digo más!
CASILDO (_Con desconsuelo._)—¡Dios mío! ¿De manera que ya no se van ustés a París?
PRUDENCIO (_Con viveza y furia imponente._)—¿A París?... ¡Maldita sea su vida!... ¡Si yo cogiera alguna vez al ladrón aquel del Carpanta, que fué el que me metió en el jaleo y el que me ha traío esta ruina y esta tristeza, te juro que!... (_Amenazador y furioso._)
PEPE (_Desde lejos pregonando._)—¡Chuletas de huerta! ¡Chuletaas!...
PRUDENCIO.—¡Recontra! (_Con asombro._)
CASILDO.—¡Paece su voz! (_Atendiendo._)
PEPE.—¡Que humean!... ¡Chuletaas!...
PRUDENCIO.—¡Él es! (_Se acerca a la primera derecha y llama a voces._) ¡Carpanta! ¡Carpanta!
ESCENA V
DICHOS _y_ PEPE EL CARPANTA _por la primera derecha con una cesta_
PEPE (_Saliendo._)—¿Quién?
PRUDENCIO.—¡Carpanta! ¡Maldita sea! (_Le amenaza._)
PEPE.—¡Prudencio! ¡Tú! ¡Ay, Prudencio de mi alma, mátame si quieres!
PRUDENCIO.—Pero oye: ¿cómo es esto? ¿No estabas en París?
PEPE.—Sí, Prudencio. Allí estuve y de allí vengo.
PRUDENCIO.—¿Pues qué te ha pasao?
PEPE.—¿Que qué me ha pasao?... Pues que a mi mujer y a mi hija me las encontré que estaban de una conformidad... que ya sabes tú que yo siempre he sido un fresco; bueno, pues pa ver lo que veía y aguantarlo, tenía que ser completamente _glacial_, y a _frapé_ no hay padre que llegue. Las dejé y me volví.
ANTOÑITA.—¡Pobrecito! ¿De manera que se ha quedao usté solo en el mundo?
PEPE.—¡Solo, no, con patatas! (_Señalando la cesta._) Me he vuelto a agarrar a la cesta, y poco es una peseta, pero al menos se duerme tranquilo. ¿Y vosotros, qué hacéis?
PRUDENCIO (_Señalándole a los hijos._)—Pues mira el _espetáculo_; ésta recién gritada, éste recién cogido y yo recién ambas cosas; con la barbería perdida y sin atreverme a implorar de la Feliciana la miaja de acobijo que tanto despreciábamos.
ESCENA ÚLTIMA
DICHOS, FELICIANA _y el_ SERENO _por el foro_
FELICIANA (_Dentro, llamando._)—¡Pepeee! ¡Serenooo!
PRUDENCIO.—¡Ay, callarse! ¿Esa voz?...
ANTOÑITA.—¡Es mi madre! (_Con alegría._)
CASILDO.—¡Ella es!
SERENO (_Dentro y desde lejos._)—¡Vaaa!
PRUDENCIO.—¡Ay, en cuanto nos vea! ¡Pero ella fuera e casa! ¿A qué habrá salido? (_Carpanta se separa y se va a un rincón. El padre y los dos hijos se quedan formando un grupo a la puerta de su casa._)
FELICIANA (_Sale foro._)—¡Abra, Pepe! (_Deteniéndose al fijarse en el grupo._) ¿Quién está a la puerta e casa?
SERENO.—No sé... (_Acercándose._) ¿Quién?
ANTOÑITA.—¡Madre! (_Los dos con voz lastimera._)
CASILDO.—¡Madre!
FELICIANA (_Corriendo y abrazando a Antonia._)—¡Mis hijos! ¡Hijos míos! ¡Hija de mis entrañas! ¡Corazón! ¡Alma mía! (_Abraza y besa a su hija, y al ir a abrazar a su hijo, éste da un grito de terror. Pausa larga._) ¿Has toreao, eh? (_Con amargura._)
ANTOÑITA.—¡Un ratito!
CASILDO.—¡Palhas, madre!
FELICIANA.—¡Pobrecitos míos! (_A Prudencio que permanece callado._) ¿Y tú alucinao, pobre loco, lo ves? (_Teniendo abrazados a sus hijos._) ¿Lo estás viendo? ¿Has visto las estrellas?
CASILDO.—¡Yo las he visto, madre!
ANTOÑITA.—¡Y yo casi, casi!
PRUDENCIO (_Realmente conmovido._)—¡Feliciana, perdón... pero pa ellos na más! ¡Yo no lo merezco! ¡Armítelos en casa, y yo... yo me iré solo! ¿Los armites?
FELICIANA (_Furiosa y gritando._)—¡Vaya usté a paseo, peazo animal! ¡Eso se le pregunta a una loba! Abra usté esa puerta, sereno. (_Abre el Sereno_.) Adentro, hijos míos. (_Con dulzura._) Entrad a ese rincón de casa que llamábais triste y oscuro, porque vosotros ¡pobrecitos! no sabíais que el cariño y el trabajo son alegría y claridad. Adentro.
ANTOÑITA.—¡Ay, madre! ¡Cualquier día vuelvo yo a bailar un tanguito! (_Antonia y Casildo hacen mutis por la barbería._)
PRUDENCIO (_Entusiasmado y conmovido._)—¡Feliciana, eres una santa! ¡¡Adiós!!
FELICIANA (_Cogiéndole del pescuezo._)—¡Pasa, pasa tú también o te acogoto, so mandria! (_Le lleva a la barbería a empujones y puñetazos._)
PRUDENCIO.—¡Eres una santa! ¡Dame un beso!
FELICIANA (_Rechazándole bruscamente._)—¡Quita de ahí, majadero!
PRUDENCIO.—Bueno, te lo daré dentro. (_Entra en la barbería._)
FELICIANA (_Con inmensa satisfacción._)—¡Ya son míos! ¡Y curaos de su locura! ¡Gracias a Dios! (_Al Sereno._) ¡Buenas noches, Pepe! (_Mutis barbería._)
SERENO (_Cerrando._)—¡Ustés descansen!
PEPE (_Acercándose con entusiasmo._)—¡Eso es una madre, eso!... y no las que cogen a las hijas y las quién pa... ¡maldita sea!... (_Marchándose hacia el foro y pregonando._) ¡Chuletas de huerta!... ¡Chuletaaas! (_Música._)
TELÓN
EL AMIGO MELQUIADES O POR LA BOCA MUERE EL PEZ
PERSONAJES
CUADRO PRIMERO
BENITA NIEVES SEÑÁ DAMIANA SEÑÁ ZOILA TRINI PEPITA AMALIA JULIA LA ONOFRA SEÑOR MELQUIADES AVELINO SERAFÍN EL PINTURERO HIGINIO SEÑOR RAFAEL BERNABÉ EL TULIQUI EL VIRUTAS EL SEÑOR VIRIATO
_Coro general_
CUADRO SEGUNDO
BENITA NIEVES PACA LA FIERA SEÑÁ CELES UNA VIEJA SEÑOR MELQUIADES AVELINO SERAFÍN EL PINTURERO HIGINIO UN CANTADOR
_Un farolero y varios transeuntes_
CUADRO TERCERO
BENITA NIEVES PACA LA FIERA MOZA 1.ª ÍDEM 2.ª SEÑOR MELQUIADES AVELINO SERAFÍN EL PINTURERO HIGINIO EL TULIQUI BERNABÉ EL VIRUTAS UN CAMARERO JOVEN 1.º ÍDEM 2.º ÍDEM 3.º ÍDEM 4.º UNO LUCIO UN JOVEN NIÑO 1.º ÍDEM 2.º ÍDEM 3.º NIÑA 1.ª ÍDEM 2.ª
_Concurrentes al salón_
—
=La acción en Madrid.—Época actual.=
—
Derecha e izquierda, las del actor.
ACTO ÚNICO
CUADRO PRIMERO
Lugar ameno y pintoresco, próximo a la Ribera del Manzanares, en Puerta de Hierro. Sin simetría, pero dejando entre sí los espacios naturales, se levantan por distintos lados de la escena los anchos troncos de viejos árboles, cuyas espesas ramas prestan al lugar grata sombra. El suelo está tapizado de césped. Al fondo continúa la arboleda. En primer término izquierda, al pie de un árbol, un tronco caído, que sirve de banco, y en tercero derecha, un columpio hecho con una cuerda atada a dos árboles, dando frente al público. Es un hermoso día del mes de Mayo.
ESCENA PRIMERA