Part 3
IGNACIA.—¡Por Dios, Isidra, no te exaltes ni te sofoques!
MATÍAS.—¡Ten cachaza, Isidra, ten cachaza! Y ya que hemos hecho la burrá de venir, mucho cudiao, porque tengo a Epifanio detrás de las orejas.
VOCES.—¡Aquí... aquí!...
IGNACIA.—¿Qué es eso?
TODOS.—¡Bravo! ¡Bravo!
JUSTA.—¡Un organillo! ¡Ya hay organillo!
TODOS.—¡A bailar! ¡A bailar!
MATÍAS.—¡El baile! ¡Ya me ha entrao escalofrío!
UNO.—¡Venga ya, señor Paco!
PACO.—¡Ahí va el agua! (_Empieza a tocar y bailan todos, quedando sentados el señor Matías, la Ignacia, la Justa y Juan en un lado. Isidra, sola, separada del grupo, en otro._)
IGNACIA.—¡Ven aquí, chica!
ISIDRA.—¡Estoy bien, madre!... ¡Me he puesto aquí pa ver si se fija algún hombre en que estoy de non!
ESCENA V
DICHOS, EPIFANIO _y el_ ROSCA _aparecen en lo alto de una rampa del foro. Paco, el Curial, que es el que toca, al ver a Epifanio, va dando al manubrio cada vez más despacio, y las parejas, asombradas, bailan con mayor lentitud._
ISIDRA.—¡Él!
MATÍAS.—¡Anda la órdiga! ¡Ya está aquí!
IGNACIA.—¡Maldito sea!
JUSTA.—El bólido. (_Bebe. Calla el organillo y cesa el baile, quedando cogidas las parejas._)
EPIFANIO (_Al Rosca._)—Anda, ¡pus no han parao!
ROSCA.—Te tién pánico.
EPIFANIO.—Hombre, por Dios, señores, sigan ustés, que no me molesta.
MATÍAS.—Toca, Paco. (_Toca y sigue el baile._)
EPIFANIO (_Dirigiéndose a la Isidra._)—¿Se quié usté dar dos vueltas, niña?
ISIDRA.—¡Me dan nausias!
EPIFANIO (_A la señora Ignacia._)—¿Y usté, joven?
IGNACIA.—¡Vaya usté y que le ahorquen!
EPIFANIO.—¡Está bien! (_Al señor Matías._) ¿Y usté, pollo?
MATÍAS (_Se levanta._)—¡Epifanio, que tengo canas!
EPIFANIO (_Poniéndose la mano sobre los ojos en pantalla._)—¡Uy, es verdad! ¡No había reparao! ¡Tíñase usté el pelo!
ROSCA.—¡O use usté el vigor del cabello!
EPIFANIO (_A la Isidra._)—¿Conque no?
ISIDRA.—¡No!
EPIFANIO.—¡Está bien! (_Se sientan enfrente en una mesa del merendero._) ¡Chico! (_Dan unas palmadas y sale un chico._) ¡Tráete dos chicos!
ROSCA (_Dando con el bastón a una pareja que pasa bailando por delante de él._)—¡Chist! ¡Pollo! ¡A ver cómo se baila, que hace mucha calor!
EL QUE BAILA (_Con sorna._)—¡Guasa! (_Sigue bailando._)
ROSCA (_A Epifanio._)—Oyes tú, ¿sabes lo que observo?... que el panadero no se da a luz.
EPIFANIO.—¡Miá tú este! ¡Ni lo esperes! ¡A ese le ha salido una erución del susto!
ROSCA.—Natural... si es un tipo así... que... ¡Contra!... (_Levantándose._)
EPIFANIO.—¿Qué es?
ROSCA.—¡Que no le ha salío na!... ¡Mialo, por ahí viene!... (_Eulogio y Venancio aparecen en lo más alto de la rampa de la izquierda, y quedan hablando y mirando al grupo de la gente que baila._)
EPIFANIO.—¡Es verdad! ¡Ay, su madre!
MATÍAS (_A Ignacia._)—Bueno, ahora nosotros. (_Se levanta y ve a Venancio._) Va... ca... la... ¡Anda, Dios!
IGNACIA.—¿Qué te ha dao?
MATÍAS.—¡María Santísima!
ISIDRA.—¡Él!... ¡Gracias a Dios!... (_Con intensa satisfacción._)
JUSTA.—¡Mialo!... (_A Juan._) ¡Eso es un hombre!
JUAN.—¡Me río del dos de Mayo!
ESCENA VI
DICHOS, VENANCIO _y_ EULOGIO. _Venancio y Eulogio se acercan por detrás del grupo que forman los que bailan, y vienen a pasar por delante de Epifanio y el Rosca._
VENANCIO (_A Epifanio._)—¡Buenas tardes!
EPIFANIO (_Poniéndose la mano en pantalla delante de los ojos._)—¿Quién ha sido?
VENANCIO.—¡Un servidor! (_Epifanio y Rosca se vuelven a mirarle._)
EULOGIO (_Coge una de las copas de vino que tienen en la mesa._)—¡Con permiso!... (_Se la bebe._)
ROSCA.—Oiga usté: ¿quién le ha dao a usté licencia?...
EULOGIO.—¡Tengo bula! (_Va hacia el sitio donde está el señor Matías._)
EPIFANIO.—Bueno, ¿y quieres decirme dónde le pego yo a este chico que no le haga daño?
ROSCA.—¡Yo le daba en el cerviguillo!
VENANCIO (_Llegando al grupo donde está el señor Matías._)—¡Buenas tardes, señores!
EULOGIO.—¡Pero que mu güenas!
MATÍAS.—¡Paco, no toque más! (_Cesa el baile._)
VENANCIO.—Señor Matías, usté dispense, pero...
MATÍAS.—Y usté, ¿se pué saber a qué tenemos el honor de que haiga usté venío a sobrar?... (_Muy enfadado._)
EULOGIO.—Oiga usté, pero ¿es que esto es un baile de señoras solas?...
MATÍAS.—¡Aquí lo que sobran son hombres!
EULOGIO.—¡Hombres de... mote! (_Mirándolos a todos._)
VENANCIO.—Bueno, a lo mío. Siento sobrar: pero yo le he dao a una mujer palabra de bailar con ella, y vengo a cumplirla... Y esa mujer me espera...
MATÍAS.—Esa mujer no quiere bailar.
VENANCIO.—Vamos a verlo. (_Va hacia ella._) Isidra, ¿me hace usté el favor de bailar conmigo?
ISIDRA.—Sí, señor. Gracias, Venancio. (_Se levanta y se cogen del brazo._)
VENANCIO.—Ya lo ve usté. Que hagan el osequio de seguir tocando.
TODOS.—¡Sí, que toquen! ¡Que toquen!
MATÍAS (_A Paco._)—No toques. Y tú (_A Isidra._) te sientas, que aquí no quió broncas. (_Con mucha furia._)
IGNACIA (_Levantándose enfurecida._)—¡Paco, a tocar!
PACO.—¡Yo no toco!
MATÍAS.—¡No toques, no toques!
IGNACIA.—¡Vaya, u toca él u toco yo!
PACO.—Misté que ahora viene una habanera ceñida.
TODOS.—¡A bailar, a bailar!
VENANCIO.—Gracias, señá Inacia.
IGNACIA (_Sentándose._)—No hay por qué darlas.
MATÍAS.—¿Y qué papel hago yo aquí ahora, se pué saber?
EULOGIO.—¡Papel Job! (_Se sienta el señor Matías. Empieza a tocar Paco y sigue el baile._)
ROSCA (_A Epifanio._)—¡Oye tú... que... que están bailando!
EPIFANIO.—¡Ya lo veo! Rosca, ve y avisa la Extremaunción pa un choto.
VENANCIO (_Cada vez que pasa bailando por delante de Epifanio se quita el sombrero como saludándole, y le dice con sorna._)—¡Servidor!... (_El señor Eulogio, que va bailando solo detrás de Venancio, al pasar por delante de Epifanio, le echa una bocanada de humo en la cara. Epifanio hace un movimiento de ira. Dan otra vuelta._) ¡Servidor!
EPIFANIO (_Levantándose._)—¡Vaya, se acabó el panizo! (_Se acerca a Venancio y le da un cogotazo._) ¡Servidor! (_A Paco._) Toque usté a banderillas. (_Retrocede, metiendo mano al bolsillo._)
ISIDRA (_Deteniendo a Venancio en su primer impulso._)—¡Venancio, por Dios!... ¡Por mí!... (_Venancio se detiene._)
EULOGIO (_A Venancio._)—¡Calma, como te he dicho! (_La gente se interpone entre ellos. Eulogio se coloca detrás de Venancio._)
VENANCIO.—¡Soltarme!... ¡Si estoy sosegao! ¡Dejarme, a ver, que yo me entere! ¿Quién ha sido ese que me ha pegao?...
EPIFANIO.—¡Un hombre! (_Colocándose delante de él._)
EULOGIO (_Alargándole hasta la cara uno de esos juguetes que se estiran y se recogen a voluntad, y a cuyo extremo va una cabeza de cartón figurando ser la de un gato, que abre la boca al estirarse el juguete._)—¡Miau!
EPIFANIO.—¡Estese usté quieto!... ¡Un hombre!
ROSCA.—¡Hay comprobantes!
VENANCIO.—¡No le hagan ustés caso, que es mentira! ¡Usté no es un hombre!... Usté... ¡usté es un granuja!
EPIFANIO.—¿Yo? (_Queriendo abalanzarse a él._)
EULOGIO.—¡Miau!... (_Repite el juego de antes._)
ROSCA.—¡Calma, hombre, que la ofensa no es tan grande! (_Conteniéndole._)
VENANCIO.—Usté es un granuja y un borracho que ha vivido hasta hoy asustando a varios tontos que tienen más cariño a la piel que a la vergüenza, y explotando a las mujeres para llenar el buche gratuitamente, que es lo que buscaba usté con esta familia; y eso... lo vengo yo a impedir, ¡so vago!
EPIFANIO.—Eso... ¡Maldita siá! (_Queriendo acometerle._)
EULOGIO (_Repite el juego._)—¡Miau!
ROSCA.—¡La cosa no es pa alterarse aún!
VENANCIO.—¡Y a esta joven la atosiga usté, porque ve usté que se le va el momio, y porque ella no ha tenío un hombre que la defendiera!...
MATÍAS.—¡Oye, tú, que está aquí su padre!...
VENANCIO.—¡Muy señor mío! ¡Pero las cosas han cambiao!
EULOGIO.—¡Todo cambea! (_Con filosofía._)
VENANCIO.—Yo, esta mañana era un párvulo; pero dende mi casa aquí he dao el gran estirón.
EULOGIO.—¡He presenciao el desarrollo!
VENANCIO.—Y digo que esta mujer...
EPIFANIO.—¡Esa mujer es mía... para que usté se entere!
ISIDRA.—¡Suya! ¿Tuya?... (_Adelantando._)
IGNACIA.—¡Isidra! (_Queriendo detenerla._)
ISIDRA (_Con ira._)—¡Pus anda, aquí me tienes; ven por lo tuyo! (_Se cruza de brazos terciándose el mantón._)
EPIFANIO.—Bueno, y si no... ande usté con ella... ¡peor pa usté!... (_En tono muy despreciativo._)
ISIDRA.—¡Peor!... ¿Qué dices? ¡Ladrón! ¿Qué has dicho?... (_Con furia._)
MATÍAS.—¡Hija! (_Deteniéndola._)
ISIDRA.—¡Charrán! Peor ¿por qué? ¡Dilo fuerte, dilo pronto! ¡Dilo! (_Exaltadísima._)
VENANCIO.—¡Basta! ¡Ea!... ¡Oiga usté, amigo, cuando esté usté delante de esta mujer, se quita usté el sombrero, así!... (_Se adelanta rápidamente, se lo quita y lo tira al suelo con rabia._)
EPIFANIO.—¡Recontra!
VENANCIO.—¡Y ahora le voy a cortar a usted la lengua!
EPIFANIO.—¿A mí?... ¡Vamos a verlo!
VENANCIO.—¡Mira, ladrón! (_Le da un palo._)
EPIFANIO.—¡Lo mato! (_Mete mano al bolsillo y saca la navaja._)
TODOS.—¡Socorro! ¡Guardias! ¡Que se matan! (_Confusión y gritos._)
VENANCIO (_Al verle sacar la navaja a Epifanio, le coge las manos, obligando al otro con su esfuerzo a que suelte la navaja._)—¡Suelte usté eso, cobarde! ¡Granuja! ¡Ahí quieto! (_Lo sienta a la fuerza en uno de los taburetes que están al lado de la mesa del merendero._)
EPIFANIO.—¡Rosca, que lo mato! (_Se levanta en un esfuerzo._)
VENANCIO (_Volviéndole a sentar._)—¡Quieto ahí!
EPIFANIO.—¡Rosca, quítamelo, que lo mato! (_Vuelve a levantarse y Venancio lo vuelve a sentar._)
EULOGIO (_A Epifanio._)—¡Que tome usted asiento, señor!
VENANCIO.—Y ahora...
EULOGIO.—¡Déjalo ya!
VENANCIO.—¡Gallina! (_Le da un empujón y caen rodando al suelo la banqueta y Epifanio._)
EPIFANIO (_Levantándose y con furor._)—¡Adiós! ¡Nos veremos... y miá si no te la!... (_Se las jura y se va limpiándose._)
TODOS.—¡Fuera, fuera! (_Vanse Epifanio y el Rosca por la segunda derecha._)
ROSCA (_Vuelve._)—¡Y usté... (_A Eulogio._) usté y yo nos veremos!
EULOGIO (_Con el chirimbolo._)—¡Miau!... ¡Ah... y toma! (_Cogiendo la navaja del suelo y cerrándola._) Dale eso a ése y no uséis cosas de estas... ¡que son pa hombres na más! ¡Arrea! (_Dándole un puntapié._)
IGNACIA (_A Venancio, que se ha sentado en un taburete agitado y convulso, y al que rodean Isidra, la Justa, Paco, Juan y Matías._)—¡Pero, sosiégate! ¿Qué te pasa? ¿Qué tienes?
EULOGIO.—¡Qué quié usté que tenga! ¡El ejercicio que ha hecho!
VENANCIO.—Es que a mí ese... ¡Maldita sea!... (_Se levanta agitado blandiendo el palo. Se separan todos asustados. Vuelve a sentarse._)
EULOGIO.—¡Oye, tú, a ver si te estás quieto!
VENANCIO (_Volviendo a levantarse._)—A mí ese chulo no me... (_Se separan todos._)
ISIDRA.—¡Pero, Venancio!... (_Le obliga a sentarse._)
IGNACIA.—¡Darle agua!
JUAN (_Con un botijo._)—¡Bueno; pero quitarle el palo!
MATÍAS.—Bueno. ¿Y a qué ha venío tóo esto, si pué saberse?... (_Cogiendo el botijo que tiene Juan._)
VENANCIO.—Pues esto ha venío a que la... (_Se levanta y va hacia Isidra._)
EULOGIO.—¡Revienta, hombre!
VENANCIO (_Con pasión._)—¡A que la quiero con toda mi alma, señor Matías!
EULOGIO.—¡Gracias a Dios!
MATÍAS.—¿Y pa eso sólo has armao esta bronca? ¡Vamos te daba así con el pitorro! (_Amenazándole con el botijo._)
IGNACIA (_A Isidra._)—Ya lo has oído. Y tú, ¿qué dices?
ISIDRA.—¿Yo?... Ya se lo diré a él, madre.
EULOGIO (_A Venancio._)—¡Dile que bendita sea su boca!
VENANCIO.—Bendita sea la... (_Aparte a Eulogio._) Cuando tenga más confianza.
MATÍAS.—Lo único que me gusta de este chico es que tiene un carater parecido al mío.
IGNACIA.—¡Calla, fiera!
EULOGIO.—¡Choca, chico! (_Dándole la mano a Venancio._) Y tú... (_A Isidra._) el día que sea eso, cuenta con unos bebés, charol de primera. En fin, pa celebrar lo de éstos, (_A Paco._) dele usté al manubrio y echemos un baile.
TODOS.—¡A bailar! ¡A bailar! (_Toca Paco y bailan todos._)
EULOGIO (_A la señá Ignacia._)—¿Quiere usté?
IGNACIA.—¡Vamos allá! (_Se cogen y bailan._)
EULOGIO.—¡Y viva San Isidro!...
TODOS.—¡Viva! ¡Viva!... (_Algazara, voces y risas. Mucha alegría._)
TELÓN
LA PENA NEGRA
PERSONAJES
LUCILA LA CARMEN SEÑÁ ANTONIA EUSTASIA SEÑÁ LORENZA SEÑÁ ROSA INVITADA 1.ª QUINTINA UNA VECINA UNA NOVIA UNA NIÑA SEÑOR BALBINO SERAFÍN LADISLAO SEÑOR VALERIANO UN CARRETERO TESTIGO 1.º SEÑOR MANFREDO TESTIGO 2.º SEÑOR RÉGULO SEÑOR METODIO LIBORIO EL DUEÑO DEL MERENDERO EL PINTURAS TESTIGO 3.º UN NOVIO INVITADO 1.º EL CHICO DEL MERENDERO DONISIO CHICO 1.º ÍDEM 2.º INVITADOS, INVITADAS Y VARIOS CHICUELOS
CUADRO PRIMERO
La escena representa un trozo de la Ronda de Valencia. A la izquierda, y en primer término, en un chiscón, construído con tablas pintadas y techumbre de zinc, hay establecida una barbería de quince céntimos y «cara al sol». A los lados de la puerta, sillones para los servicios; en una mesita pequeña, útiles de afeitar, como navajas, bacías, etc. Sobre la puerta un letrero mal pintado que diga: SALÓN DE BARBERÍA. NO SE AZMITEN PROPINAS. En el mismo lado y colocada de izquierda a derecha hasta mitad de la escena, se verá la valla de un solar que continúa en ángulo hasta cerca del foro. Próxima a este ángulo y frente al público, la valla tiene una puerta practicable. Entre la barbería y la valla hay espacio para una calle. A la derecha, en primer término, una taberna de pobre aspecto con puerta practicable. En la calle y frente a la puerta, dos mesas, y alrededor, banquetas. Sobre la puerta un letrero que dice: VINOS. Cerca del foro queda un espacio a manera de plaza, formado por las casas de la derecha y la valla del solar que da frente a estos términos, y en este espacio, desemboca una calle bastante ancha. El foro lo constituyen casas y solares. Es de día; un día de invierno de sol muy claro.
ESCENA PRIMERA
QUINTINA, EUSTASIA, SEÑÁ ROSA, VECINA 1.ª, UNA NIÑA, SEÑOR RÉGULO, EL PINTURAS, LIBORIO, CHICO 1.º Y 2.º
_Al levantarse el telón aparecen todas estas personas en la forma siguiente. Quintina, la señá Rosa y Vecina 1.ª, sentadas junto a la valla del solar. Quintina y la señá Rosa cosen al sol, puestos en la cabeza los pañuelos formando pantalla. La Vecina 1.ª peina a una niña que estará sentada en el suelo entre las piernas de su madre. Eustasia, un poco más lejos, lava ropa en un barreño sostenido sobre un cajón. Liborio, sentado en el suelo y apoyada la espalda en la valla, lee un periódico. El señor Régulo, a la puerta de la barbería, pasa por la badana varias navajas de afeitar. El Pinturas trata de obligar a un perrito a que se sostenga sobre las patas traseras. Chico 1.º y 2.º, en la parte derecha del foro, vuelan una cometa que se ve remontarse por las bambalinas._
EUSTASIA (_Dando jabón a la ropa y restregándola luego, canta un tiento._)
¡Ay, ayayay, ay, ayayay! ¡Ay, ayay!... ¡El día que yo te vea... ay, ay, el día!...
LIBORIO (_A Eustasia, dejando de leer y confidencialmente._)—¡Chits!... ¡Eustasia!... Daría los noventa y pico de años que me restan de existencia por ser enagua.
EUSTASIA.—¡Caramba! ¿sí?... ¿Y con qué ojeto?
LIBORIO.—Pa tener el gusto de que me echase usté a la colada.
EUSTASIA.—¡Caray, qué rico! (_Cantando._)
¡Ay, ayayay, ay, ayayay, ay!...
ROSA.—¿Pero se pué saber qué es lo que te duele, hija?
EUSTASIA.—¿Que qué me duele? (_Mirando a Liborio._) Un divieso... que me ha salido aquí al lao.
RÉGULO.—Pues belladona con él.
EUSTASIA.—Estos me los suele reventar mi marido.
LIBORIO (_Escamado y separándose un poco._)—¡Repringue!
RÉGULO.—¡Que te mejores!
EUSTASIA (_Al ver que Liborio se ha separado._)—¡Ya nos vamos aliviando, ya!
NIÑA (_La que se peina, casi llorando._)—¡Pero madre!...
VECINA 1.ª—¡Calla, recondená!
NIÑA.—¡Si es que m’arranca usté el cabello!
VECINA 1.ª—¡Pues no le llama cabello a esto y paece el pelote d’un sofá!
ROSA.—Dame una hebra, Quintina.
QUINTINA (_Dándole una hebra de hilo._)—Tome usté, señá Rosa.
LIBORIO.—¿Y cómo anda de istrución ese perro, Pinturas?
PINTURAS.—Ya sabe el ejercicio. Ahora le estoy educando pa monecipal.
EUSTASIA.—¡Qué gracia! ¿Y qué le enseñas?
PINTURAS.—A andar despacio y a pararse en las esquinas.
RÉGULO.—Tóo el manual.
LIBORIO.—¡Já, já! (_Riendo._) ¡Tié salero!
EUSTASIA (_Cogiendo el lebrillo de la ropa._)—¡Vaya, me voy a tender!
LIBORIO.—Y yo. (_Se tiende en el suelo, apoya la cabeza en una piedra y sigue leyendo._)
EUSTASIA (_Amenazándole con la pala._)—¡Gracioso! (_Vase por la puerta del solar._)
ESCENA II
DICHOS _y_ SEÑOR METODIO (_guardia de Orden Público_). _Sale por la calle de la derecha._
METODIO.—Salú, vecindario... Buenos días, Régulo. (_Yendo hacia la barbería y quitándose la teresiana._)
RÉGULO.—¡Hola, señor Metodio!...
METODIO.—Afeitarme en un vuelo, que voy de servicio.
RÉGULO.—Al vapor. Deje usté el armamento. (_Cuelga el sable que se quita Metodio donde éste colgó la teresiana y procede rápidamente al afeitado._)
CHICO 1.º (_Dejando al Chico 2.º el hilo de la cometa y viniendo furioso ante la taberna._)—¡Señá Lorenza, señá Lorenza, dígale usté a Donisio que no tire piedras a la cometa, que va a cobrar! (_Cae una piedra y da en el periódico que lee Liborio._)
LIBORIO (_Incorporándose furioso._)—¡Pero, chico! (_Mirando hacia la derecha._) ¡A ver si te estás quieto, que más dao en el folletín! (_Cae otra piedra entre las vecinas._)
ROSA (_Asustada._)—¡Rediez!... ¡qué cantazo!
QUINTINA (_Indignada._)—¡Pero señá Lorenza, que sigue con las piedras!...
LORENZA (_Saliendo con calma de la taberna._)—¡Ay, hija, ni que fueran ustés de porcelana! ¡Jesús!... (_Al chico._) ¡Donisio... no tires, hijo, que vas a romper un cacharro!
LIBORIO.—Guasitas encima, ¿eh?
DONISIO (_Que sale huyendo por la derecha de los chicos de la cometa, que la recogieron a su tiempo._)—¡Madre! ¡madréee... que me pegan! (_Donisio es un pequeñuelo que va en mangas de camisa, lleva tirantes y fuera de los calzones el faldón de la camisa._)
LORENZA.—¡Hala pa dentro, mala pécora! (_Lo entra en la taberna dándole azotes._)
ESCENA III
DICHOS _y un_ CARRETERO
_Se oye próximo el rodar de un carro, ruido de colleras y dos o tres trallazos._
CARRETERO (_Dentro._)—¡Riá, mula! ¡Riá, condenada! ¡Mula! ¡Sooó! ¡Generala! ¡Sooó! (_Saliendo sucio de harina hasta la exageración, con la boina casi blanca y cara y manos enharinadas._) ¡Güen día!... ¿Hay quien _afaite_?
PINTURAS.—Pase, caballero; pase y asiéntese, que se le va a servir de seguida.
CARRETERO.—¿_Ande_ m’asiento? (_Empieza a sacudirse la boina contra una rodilla, y luego se golpea la ropa levantando una terrible polvareda de harina. Tosen todos los que hay en escena._)
PINTURAS.—¡Recoles!... (_Tosiendo._) ¡Ejem!... ¡ejem! Aquí... asiéntese aquí. (_Le ofrece un sillón._)
RÉGULO (_Tosiendo._)—¡Ejem!... ¡Chits!... Oiga, buen amigo, no sacuda más, que ha desperdiciao usté dos libretas, lo menos.
CARRETERO (_Sentándose._)—¡Maldita siá lá!... Si se pone uno que...
PINTURAS (_Al maestro._)—Paño.
RÉGULO (_Dándole el paño._)—A ese con verduguillo y sin repaso.
PINTURAS (_Pone el paño al carretero y le quita la boina._)—Dejaremos la boina aquí. (_La cuelga._)
CARRETERO.—¡Oye, tú, a ver _ande_ la dejas, no me la _van_ quitar!
PINTURAS.—¡Caballero, este salón es de confianza!
CARRETERO.—Lo digo porque, no vas a pensarte, el otro día en la Ronda Segovia m’apandaron una a listas, recién estrená.
PINTURAS (_Dándole jabón._)—Aquí no semos de esos. (_Tose._) ¡Ejem! ¡ejem! ¿Y esa harinita que acarrea usté, es _candial_ u centeno?
CARRETERO.—Es pa cataplasmas.
PINTURAS.—¡Bullanguerillo! (_Le da más jabón._)
METODIO (_Al señor Régulo._)—El bigote déjamelo a lo kaiser.
CARRETERO (_Al escuchar un inquieto cascabeleo de colleras, se vuelve furioso hacia la derecha y dice dando un grito terrible._)—¡Coronela!
PINTURAS (_Asustado y dando un salto._)—¡Mi madre! ¿Qué pasa?
CARRETERO.—¡Aguarda, hombre! (_Incorpórase y mira hacia donde ha dejado el carro._) ¡Maldita siá! ¡Coronelááá! (_A gritos._) ¡Ay, Granaíto, Granaíto, que te voy a hacer polvo!
PINTURAS.—¿Más polvo?
CARRETERO (_Se levanta rápidamente, coge el látigo que habrá dejado apoyado en la pared y echa a correr con el paño puesto y la cara llena de jabón_.)—¡Siooó, mula! (_Se oyen trallazos._) ¡Machooó!... ¡Perro! ¡Maldita sea tu casta, ladrona! (_Se oye ruido de colleras._) ¡Siooó! ¡Mala sangre! ¡Asesinooó! (_Vuelve y deja el látigo_) ¡Amos, hombre; esa perra, ca vez que la engancho en varas, m’atolondra el macho!
PINTURAS.—¿Es coqueta?
CARRETERO.—¡Burro! (_A Pinturas._) (No es a ti.) (_Alto._) ¿Tú también? ¡ay, si güelvo, si güelvo! (_A Pinturas._) _Afaita._
PINTURAS (_Afeitando._)—¿Y qué, ha visto usté cómo anda eso de la política?
CARRETERO.—¡Política! Quita, hombre, a mí tóo lo que no sea la República ¡agua limón! (_Metodio se vuelve y le mira._) Y vengan palos, y cortar caezas, y colgar gente rica. (_Metodio vuelve a mirarle._)
PINTURAS.—Sí, vamos, usté tira a la _demagogogía_.
CARRETERO.—¡Natural! ¡Y ajuera ladrones, y abajo los empleaos, y a destripar guindillas! Créeme a mí.
METODIO (_Con la cara llena de jabón._)—¡Oiga usté, mi amigo!
CARRETERO (_Con la cara llena de jabón, también._)—¿Qué pasa?
METODIO.—Que como siga usté rebuznando a ese tenor, le acabamos a usté de afeitar en la Delegación.
CARRETERO.—¿_D’ande_ ha salío esa voz aflautada?
METODIO.—De Metodio Lagunilla, agente de primera afezto a la Zona norte.
CARRETERO.—Pus pa otro día se afeita usté con kepis, porque así enjabonao no se le nota a usté la autoridaz.
Metodio.—Se usan gafas.
CARRETERO.—Se usan narices postizas. Acaba, chico. (_Por lo bajo._) ¡Nos ha matao el tío guinda éste!
METODIO (_A Régulo._)—¿Y que tenga uno que aguantar esto?
RÉGULO.—No haga usté caso, señor Metodio, en estos salones hay que oir toa clase de ditirambos.
PINTURAS (_Acabando con el carretero._)—Pa servir a usté.
CARRETERO (_Levantándose._)—¡Está esto güeno! (_Mira al guardia con ira, mientras saca de la faja una bolsa de cuero y deslía el cordón que la cierra._) ¡Te digo que si uno no mirara!... ¡Así degollasen a la!... ¡Lástima de!... ¿Qué se debe?
PINTURAS.—Quince céntimos.
CARRETERO.—¡Maldita siá! (_Dando los quince céntimos._) En paz. (_Liando la bolsa y guardándola._) ¡Y luego que si _libertá_, y si pimientos morrones! (_Coge el látigo, se acerca a la pared y en vez de descolgar su boina coge la teresiana de un manotón._) ¡Miá tú a mí el esbirro éste!
METODIO.—¿Eh? que ha cogido usté mi teresiana.
CARRETERO (_Soltándola encima de la mesa._)—¡Rediezla, pues eso me faltaba, irme con tonterías en la caeza! ¡Me caso hasta en!... (_Dando trallazos y voces._) ¡Riá, Coronela! ¡Huesque! ¡Ladrona! ¡Granaíto! ¡Ay, qué macho, qué macho! ¡Mala sangre! ¡Arreeé! (_Se oye alejarse el carro y se oyen las voces del Carretero que se pierden a lo lejos._)
RÉGULO (_Acabando._)—Servidor, señor Metodio.
METODIO.—Bueno, ¿y qué haces cuando te tropiezas con un _devocionario_ de esos?
RÉGULO.—Hacer la vista gruesa, es lo que coge.
METODIO.—Hay que tener más pacencia... (_Vase foro izquierda. El señor Régulo vase con Pinturas a la barbería. Durante la escena anterior, se han marchado la Quintina, Vecina 1.ª y la Niña, y luego Liborio, quedando sólo la señá Rosa._)
ESCENA IV
SEÑÁ ROSA _y el_ SEÑOR BALBINO
(_El señor Balbino, es un tipo de verdulero ambulante; sale por la izquierda con un borriquillo que lleva un serón cargado de frutas y hortalizas._)
BALBINO (_Pregonando._)—¡Pimientos coloraos d’asar! ¡A treinta, tomates! ¡Como la grana, tomates! ¡Parroquianitas, que son de moda! ¡A treinta, tomates!
VOZ (_Dentro._)—¡Verdulero!
BALBINO (_Contestando._)—¡_Perroquiana_!
VOZ.—¿Los da usté a veinte?
BALBINO (_En voz alta._)—Aguárdate que consulte. (_Al burro._) ¿Los damos a veinte, Catalino? (_En voz alta._) Dice mi socio que no hay negocio. (_Pregonando._) ¡Como la grana son! ¡Como la grana son!
ROSA.—Adiós, Balbino.
BALBINO.—Hola, señá Rosa, ¿pero toavía anda usté pol mundo?
ROSA.—Y el rato que me queda, hijo.
BALBINO.—Así sea.
ROSA.—¿Y vienes por la manduca?